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Capitulo 20: La jaula de oro.

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Sakura Haruno era una chica cualquiera, con padres amorosos y montones de amigos. De una hermosa personalidad, bello físico y enorme corazón. Algunas veces bipolar pero única.

Ella era una chica normal.

Recién había terminado sus estudios en la preparatoria y estaba iniciando su nueva vida universitaria. Seguiría la carrera de finanzas, era buena en matemáticas asi que pensó que no sería difícil. Estudio un sinfín de posibilidades de escuelas en las cuales entrar, pero al final con su lentitud, termino ingresando en "colmillo blanco". El primer día, se había levantado muy temprano, si algo era nato en la joven haruno era que siempre era muy puntual con las cosas. Para cuando se encontró dentro de los corredores de colmillo blanco, se sintió algo insegura, la mayoría de las personas que estudiaban ahí eran mayores que ella pero en fin, no se dejaría vencer. Su aula estaba vacía y solo pudo pensar en que había llegado demasiado temprano. Poco a poco el salón comenzó a llenarse de personas. El timbre sonó y esperaron por el sensei que no hizo acto de presencia. Bufo, exasperada.

-¡Hola! –Escucho que le decían.

Frente a ella, un joven bastante atractivo de ojos azules y cabello negro le miraba fijamente con una ligera sonrisa. Se sonrojo inevitablemente, se había sentido atraída por su look roquero.

-H-Hola. ¿Se te ofrece algo?

-Saber si puedo tomar este asiento. –Dijo, apuntando el asiento frente a ella. Sakura asintió.- Gracias… Sentía que no llegaba.

Sakura se puso nerviosa, notando que ese chico se había sentado al revés y seguía mirándola. Lo miro con curiosidad y arrugo el ceño.

-¿Q-Que?

-Es que… me he dado cuenta de que soy un tipo con suerte. –Sakura alzo una ceja sin entender.- Acabo de sentarme frente a una chica muy bonita.

Sakura respingo y el ojiazul carcajeó divertido de sus actos.

-¡Hey! ¿Alguien te ha dicho que te vez muy hermosa con ese sonrojo?

-¡N-No! –Respondió sin mirarlo.

-Ok, entonces empieza a acostumbrarte, porque yo te lo diré siempre. ¡Es una blasfemia el que nadie te lo diga! Agh ¿estarán ciegos o qué? Si hasta pareces miss universo…

Sakura sonrio tímidamente algo divertida con las ocurrencias de ese chico. Pasaron un par de horas en las cuales, ambos se había entretenido charlando sin parar hasta la llegada del perezoso sensei, Hatake Kakashi, que simplemente justifico su retraso diciendo "Me perdí en el camino de la vida". La clase transcurrió y al final de la misma, sakura se apresuro a guardar sus cosas.

-¡Oe! –Se giro a la puerta y observo ahí al chico pelinegro.- Kakashi dijo que cerraras la puerta cuando salgas.

-Sí. –Aseguro.

-Bien, nos veremos mañana… -Estuvo por irse hasta que volvió a detenerse.- ¿Cuál es tu nombre?

- Haruno Sakura. ¿Y el tuyo?

- Erizawa Hayato, un placer preciosa. –Le sonrio.- Entonces, nos vemos mañana, sakura.

-Adiós, Hayato.

Sakura jamás se había enamorado de nadie, a pesar de que si había chicos que anduvieran rondándole. Para ella, el concepto noviazgo aun no estaba en sus planes e incluso podíamos mencionar que a veces solía mostrarse reacia a tener algo que ver con esos temas. Siempre estaba el estudio antes que esas boberías. O eso solía decirse hasta que conoció a Hayato. Su convivencia era muy buena, compartían demasiadas cosas en común como la música, el calzado, los colores que les gustaban e incluso postres y comidas además de que ambos eran fanáticos de las aventuras extremas. Por lo cual, cuando Hayato le propuso que fuese su novia no había puesto ningún reparo y acepto más que gustosa. Aunque su hermano se había opuesto rotundamente, con el tiempo, incluso el se dio cuenta de que Hayato era una buena persona que la quería y que estaría dispuesto a todo con tal de que estuviera a salvo. Pese a eso, había algo que no terminaba de agradarle y era el que Hayato fuese demasiado posesivo, para su mejor amiga, Yanamaka Ino, eso le parecía peligroso.

-Creo que exageras, cerda. –Dijo, caminando junto a ella.

-No lo hago. Ese chico no me da buena espina. –Siseo. Sakura bufó, rodando los ojos.- ¡No me des el avión!

-Ino, estaré bien. Hayato me ama y yo lo amo a él, sería incapaz de hacerme daño.

-Pues a mí no me convences.

-Piensa lo que quieras… -Sakura observo su celular y lanzo un gritillo.- Me voy, puerca, quede de verme con Hayato en el parque y se me hace tarde. ¡Bye!

-Ok, Bye. ¡Frentona! –La chica se detuvo.- Cuídate mucho.

-Igual, cerda.

Sakura suspiro, era cierto que Hayato era impulsivo y algo celoso, pero la quería mucho y sabía que no la dañaría. Cuando llego al parque Hayato la esperaba con una sonrisa, recibiéndola con un beso rápido.

-Tengo algo que decirte. –Dijo él.

-¿Asi? ¿Y qué es?

-He estado pensándolo, nuestra relación a avanzado mucho y pues, ambos ya somos mayores de edad y pues… -La miro fijamente.- Ven a vivir conmigo.

-¡¿Qué…?!

-Se que suena como una locura, pero te amo y quiero seguir a tu lado. Si vivimos juntos para cuando terminemos nuestra carrera podremos casarnos. Y si aceptas yo seré el hombre más feliz del mundo, te protegeré y daré lo necesario.

-Acepto… -Susurro.- Viviré contigo.

Sakura sonrio y Hayato le abrazo con fuerza. En ese momento, sakura creyó que su vida seria aun más perfecta de lo que ya era, la persona a la que amaba quería formar una familia con ella. Él era el hombre perfecto, su príncipe azul. Vivir con él, seria la culminación de sus éxitos. De ahí en adelante su vida sería como un cuento de hadas.

Tal vez, fue ahí cuando la pesadilla inicio.

Al inicio de su estadía, las cosas no parecían estar nada fuera de lo normal, aunque seguían durmiendo en cuartos separados, eso no evitaba que siguieran expresándose su amor sin alguna limitación. Y aunque Hayato le insinuase que tuviesen relaciones, sakura había sido sincera en no sentirse preparada y fue feliz de que Hayato lo entendiera. Aunque tuvo un tiempo en el que estuvo algo indiferente con ella. Pero al final seguían igual. Pero las cosas comenzaron a cambiar. Poco después de unas semanas, Hayato le exigió que dejara los estudios diciendo que no sería necesario que ella terminara la carrera, que el siendo el hombre, era el único que proveería alimento y dinero a su futuro matrimonio. Sakura se molesto pero termino aceptándolo, pensando que tenía razón. De a poco, Hayato fue prohibiéndole salir de casa, también le negó salir con sus amigas u amigos y cuando llego a hacerlo, Erizawa había aparecido para llevarla a rastras de regreso a casa o para golpear a sus amigos, que fueron dejando de hablarle. Incluso en alguna ocasión estuvo a punto de golpear a Ino, por lo cual era a la única a la que podía ver y eso solo a escondidas. Ella pensó que pronto pasaría y que las cosas se arreglarían.

Se equivoco, todo empeoro después de eso.

Para cuando Hayato termino sus estudios y comenzó a trabajar en una empresa, pocas veces se veían y cuando lo hacían Hayato solo intentaba llevarla a la cama y eso, sin duda, era algo que sakura no quería aun, no hasta que estuviesen casados. Esta situación los llevo a constantes peleas. Pero esa no era la única cosa por la cual peleaban, sino que también era porque el ojiazul llegaba a altas horas de la noche, con olor a mujer y algo bebido. Y sakura, tras varias veces de lo mismo sintió que era debido exigir una respuesta a su engaño, si no la quería y no la respetaba como su novia que era, entonces, no iba a soportar que le viera la cara.

-¿Dónde has estado? –Cuestiono una noche.

Hayato le miro brevemente encaminándose a su habitación desasiéndose del nudo de su corbata y saco. Sakura le siguió, esperando respuestas.

-Trabajando.

-Dijiste que terminabas tu turno a las 8. Y pasan de las 10. –Termino.

-No empieces de nuevo, sakura. –Respondió, saliendo del cuarto.- Mi trabajo es importante y algunas veces requiere que me quede más tiempo del que se supone debo cubrir.

-¡¿Algunas veces?! Hayato, esto sucede todo el tiempo. –Le siguió, deteniéndose en la sala.- Siento que ya no estás seguro de lo que sientes por mí. Además, has estado muy frio y lejano conmigo…

-¡No intentes culparme de eso! ¡Eres tú la que no me da lo que busco!

-¿Ósea que lo único que quieres es acostarte conmigo?

-Tsk, no quise decir eso. –Corrigió.

-¡¿A NO?! Joder no me mientas, ambos sabemos que eso es realmente lo que quieres y como yo no te lo doy, vas y buscas a otra. –Hayato se frustro y sakura pudo notar una mancha carmesí en su playera blanca.

Hayato reparo en la marca cuando ella sujeto el lugar donde estaba.

-No es nada. No es lo que piensas…

-Es labial. Has estado con alguien más y no es la primera vez. –Aseguro.

-¡He dicho que no es lo que piensas!

-¡Por supuesto que lo es! No quieras hacerme idiota, ¡deja de mentir, maldición! –Gritoneo con desespero. Frunció el ceño.- Esto ya no funciona, a leguas se nota que ni tu ni yo seguimos queriendo al otro.

-¿Qué quieres decir…?

Sakura miro la puerta, sacando una pequeña maletita de la parte posterior al sillón y Hayato apretó los puños entendiendo lo que pensaba.

-Ni lo pienses, no puedes irte. –Siseo.

- Ya estoy cansada de tus mentiras y de que no me permitas salir. ¡Quiero mi libertad! …Lo nuestro termina ahora.

Sakura había pensado que como otras veces, Hayato aceptaría su decisión y le dejaría marchar. Su sorpresa fue tal cuando al abrir la puerta, había interferido cerrándola nuevamente y tomándola con fuerza del brazo. Ambos comenzaron a discutir fuertemente, entre zarandeos de Hayato y quejidos de sakura. De verdad, no reparo en la furia que despertaba en Erizawa, ella lo único que quería era su libertad.

-¡No seas estúpida, sakura, no te irás! –Le grito.

-¿Por qué no? Tú y yo ya no podemos seguir asi. ¡Entiéndelo! –Se jalo y logro zafarse.

A paso rápido intento seguir su camino a la puerta pero Hayato volvió a sujetarla de la muñeca, dañándola.

-¡Ya basta, sakura, deja esta idiotez!

-¡Ya déjame, déjame ir! Regresa con tu puta y déjame tranqui…

Su voz fue interrumpida por el gritillo que salió a causa de la bofetada que Hayato le había dado, tan fuerte, que la había derribado rompiendo con ella un marco donde aparecían ambos y de igual, desparramando su maleta.

-Mierda…Por tu bien…Sera mejor que cuando vuelva siguas aquí.

El la miro con fastidio y salió de ahí, dejándola tirada en el suelo, en vuelta en un mar de lagrimas. Fue en ese momento en que comprendió que no podría escapar, pero también descubrió que lo que su tía Tsunade le decía era cierto, su sentimentalismo y bondad terminarían trayéndole muchos problemas pues, a la mañana siguiente, Hayato apareció con un enorme ramo de flores, un peluche y una inmensa disculpa. Prometiéndole que nunca se repetiría lo que sucedió la noche anterior y le creyó. Sakura le perdono.

Esa fue la primera de muchas otras veces en que repetirían la escena.

Él se había vuelto insensible, siempre estaba de mal humor, además de que seguía engañándola, restringiéndola de su libertad y por sobre todo, golpeándola. Ahora, sakura era una mujer sumisa, poco activa y para nada feliz. Siempre estaba temblorosa y nerviosa, y cuando salía a comprar algo era rápido y sin mirar a nadie, de vez en cuando saludaba pero muy brevemente. Hayato se había vuelto más agresivo y ella tenía pánico e impotencia por no poder defenderse de cada jodido golpe que le daba, ya fuese que tuviese una razón o no. El amor, se convirtió en odio. Unos meses pasaron y sakura estaba consciente de que si continuaba asi, moriría o por los golpes o por su depresión. Estaba cansada, harta, tan desdichada e infeliz…que incluso pensó en el suicidio. Asi que después de darle muchas vueltas al asunto y asumiendo que quería vivir, hablo de infraganti con Ino y su hermano, planteándoles su idea y pidiéndoles que le ayudasen en caso de que las cosas se pusieran feas. En el fondo, seguía creyendo en que Hayato podrían entender su rebeldía.

¿Cuántos errores era capaz de cometer?

-¿Dónde vas?

Sakura se mantuvo quieta a media sala, percibiendo que Hayato estaba en el marco de la puerta de su habitación. Se giro y le miro con ojo crítico. Por lo rojo de sus ojos, el color amarillento, su temblor y el jodido olor que se esparcía en la estancia, podía deducir que estaba drogado. No era novedad ni la primera vez que le veía en ese estado, de la bebida había tomado el gusto de meterse esa porquería. Y aunque en un momento sintió que era mejor seguir como hasta ahora, su conciencia y su corazón le exigieron lo contrario, brindándole fuerza, una fuerza que llevaba tiempo sin sentir.

-No te incumbe.

-Me incumbe, soy tu pareja, sakura. –Respondió con voz rara.

-Dudo mucho que eso sea lo que somos ahora, para mí, eres un total desconocido.

-Sera mejor que dejes esas tonterías, no empieces de nuevo ¿quieres?

-Muy bien, no empezare nada… -Siseo, volviendo a mirar la puerta.- De hecho, terminare las cosas de una vez por todas.

Se encamino a paso decidido, tomo el pomo de la puerta y se sintió aliviada de que su plan se cumpliera, tan solo habían pasado 5 minutos desde entonces de los 10 que se había planteado, todo estaba resultando. En cuanto estuviera fuera, llamaría a Ino y le diría que no trajeran a la policía, únicamente vendrían por ella y se irían muy lejos de ahí.

-Nunca te he dado ese derecho, asi que regresa a la cocina y prepara la cena. –Ordeno.

Sakura cometió el error de sentirse repentinamente ofendida de aquello. No conto con que Hayato se había acercado y atrancado la puerta con su mano, cuando lo hizo, no pudo evitar sentir que las cosas empezarían a ponerse feas. El plan se estaba yendo a la mierda.

-Dije, a la cocina. –Volvió a ordenar.

-N-No.

-¿Qué has dicho?

-No. –Respondió.

-No estoy del puto humor para aguantar tus estupideces. Ahora se una buena chica y lárgate a tu puta cocina y prepárame la jodida cena. ¡Ahora!

-¡No voy a obedecerte!

Sakura le empujo con fuerza y le miro con decisión escuchando el fuerte rugido de su redescubierto yo interno diciendo: ¡Ya no mas, Shannaro!

-¿Quién te crees para hablarme de ese modo? –Cuestiono Hayato.

-Lo mismo que tú te crees al ordenarme como si fueras mi dueño.

-Soy tu dueño.

-No, te equivocas. Solo eres el bastardo infeliz que me ha tenido cautiva todo este tiempo. El que me golpea y que me hace infeliz. –Pronuncio, sorprendiéndolo.- Pero ya me canse de seguir en esta porquería tuya, asi que me largo. Y tú no podrás impedírmelo.

Hayato pudo observar en sus ojos un extraño destello que jamás había visto, ese destello era lo que sakura había perdido con cada golpe que le dio. Su voluntad resurgió desde lo más profundo solo para hacerle frente. Estaba revelándose. Y eso no le gusto para nada. La tomo con fuerza de la muñeca haciéndola quejarse muy sutilmente.

-Déjate de idioteces y haz lo que te digo.

-Idioteces solo las que tú dices y piensas. –Respondió soltándose.

-¡Maldita sea entiende! Si todo esto está pasando es por tu culpa, solo tu culpa.

-Eso ni tú te lo crees ¿A quién engañas? Solo eres un mocoso que se cree hombre por golpear a una mujer.

-¡Cállate!

-¡No querido! Te toca escucharme, me he pasado todo este tiempo aferrada a la idea de que eras el buen muchacho que conocí en colmillo blanco, pero eso solo fue una fachada. Eres un cerdo. No tienes respeto por nada ni por nadie. –Siseo.- Te soporte el que me golpearas una y otra vez, el que me ofendieras y me mintieras. Pero esto ha llegado a su límite, no permitiré que vuelvas a tocarme y mucho menos a creer que tienes algún poder sobre mi ¡Por qué no lo tienes!

-¡Claro que lo tengo, aunque te cueste aprendértelo y aunque no quieras me perteneces, yo lo quise a si y no permitiré que te vayas! –Gritoneo histérico, sakura sintió la furia correr en su sangre.- ¡eres mía sakura, MIA!

-¡NO SOY TUYA! –Grito.

El único sonido que se escucho después de ese grito, fue el de la bofetada que sakura le planto en el rostro. Hayato se mantuvo con el rostro de lado, sintiendo el escozor del golpe y manteniendo sus ojos abiertos con impresión. Sakura respiraba agitadamente.

-Nunca voy a ser tuya, me da asco el solo pensar que alguien tan enfermo como tu llegue a tocarme. Que te entre en la cabeza, no te amo y no seré tuya jamás. –Termino.

Sakura pensó que todo había terminado con eso y una vez más no tuvo razón. Hayato la había tomado por el cabello, dándole una bofetada y arrojándola al suelo detrás de él, lejos de la puerta. Le gritaba, mientras pateaba su estomago un par de veces. Y luego se monto sobre ella, diciendo que la haría entender que aquello que decía estaba mal.

-¿Sabes? Eres muy linda, sakurita. –Siseo en tono morboso.- Y la verdad no quiero lastimar tu lindo rostro.

Sakura entro en pánico sintiendo las torpes caricias que Hayato hacia sobre su ropa, intento moverse pero él era bastante pesado. Seguidamente, procedió a devorar su cuello a lo que ella reacciono moviéndose bruscamente.

-¡No quiero, esto no debe ser asi! –Grito, pero él no escuchaba. Su cuerpo era tocado sin permiso alguno, sintió asco.- no…no, ¡no! ¡ALEJATE DE MI BASTARDO!

Había logrado zafarse y le había rasguñado la mejilla, Hayato enfureció y le propino dos golpes en el rostro. Quedo algo aturdida, pero sintió la urgencia con la que Hayato estaba frotándose contra ella, recorriendo con ansiedad su cuerpo y besando con fuerza lo que podía. Aun asi, no se daría por vencida, aun no se resignaba.

-¡Basta Hayato, basta! –Ordeno, zarandeándose otra vez.

-Quédate quieta.

-¡AUXILIO! ¡AYUD…! –Fue acallada por una bofetada.

-Maldición ¿Qué no entiendes? Yo no quería hacerte daño. –Dijo, sujetando fuertemente sus mejillas llenas de lágrimas.- ¡¿Por qué no puedes simplemente disfrutarlo?!...Estúpida… Quise ser amable pero prefieres lo difícil.

Su estado era muy cambiante.

-No me dejas otra opción. –Comenzó a rasgarle la ropa.

-¡Detente! –Dijo, escupiéndole la cara.

-¡Eres una maldita perra! –Siseo, poniéndose en pie, tronándose los dedos en un gesto rudo.- Me tienes arto, si no puedo tenerte, entonces, nadie lo hará.

-No… ¡No, por favor! –Sabía lo que venía.

-¡Cállate! Tú misma lo has provocado… Yo te lo advertí, sakura. Si no es por las buenas…Sera por las malas. Y si mueres… -Dijo sonriendo con ¿amor? Estaba loco.- Yo te acompañare después, mi vida.

Y con esa frase, Hayato comenzó a golpearla sin piedad alguna. No fue consiente hasta que parte de la tremenda golpiza perdió el conocimiento, pero estaba segura que un asi, él no se detuvo. Cuando despertó se encontró con que estaba en el hospital, junto a su hermano e Ino quienes le comentaron que llegaron junto a la policía minutos después de que aparentemente se desmayara.

-¿Cómo lo saben? –Su voz apenas se escuchaba y entendía.

-Por la declaración de Hayato, además, muchas personas estuvieron atentas a los ruidos de su apartamento.

-Ya veo… Parece ser que mis vecinos no me dejaron tan sola como yo creía. –Susurro.

Ino no podía levantar la vista y mirarla, no soportaba el ver a su amiga con la cara casi desfigurada por los moretes y cortes. Tetsuya haruno, estaba en la misma situación. Estaba que moria por refundir a aquel bastardo en el peor de los infiernos.

- ¿Qué paso con él?

-Está en juicio, y te juro por mi vida… -Comento Tetsuya mirándola con decisión.- Que voy a hacer que este por largo tiempo en ese lugar. Va a pagar lo que te hizo.

En aquel momento, no sabía qué era lo que le depararía el destino, era consciente de que el fantasma que Hayato había dejado impreso en su memoria sería muy difícil de borrar y que reconstruir su rota vida sería casi imposible…Pero por ella, por sus amigos y familia, lo lograría. Su Inner había susurrado que: "Lo que desintegra una vida, no es el acontecimiento mismo, sino la interpretación que se le dé y las ganas de superarlo". Era consciente del largo proceso que tendría que pasar para volver a ser la que era antes de su "muerte" bajo el dominio de Erizawa, pero tenía una nueva convicción. Su voluntad jamás volvería a desaparecer y su Inner siempre le acompañaría. Cuando se hubo recuperado físicamente, se dedico de lleno a abordar la medicina en la cual había descubierto un provecho mayor tanto espiritual y personal como económico. Amaba ayudar a las personas. Pasado un tiempo, ya era medico oficial e iniciaba en el hospital de Japón donde su tía tsunade, que era la directora, se había encargado de conseguirle un puesto. Una semana después fue llamada a atestiguar en contra de Hayato y con su declaración, Erizawa termino siendo enjuiciado, encontrado culpable y enviado a prisión.

En aquel momento, cuando aquella pesadilla parecía haber desaparecido, deseo encontrar a la persona que pudiese curar su maltratado corazón.

Y sin esperárselo se encontró con alguien que no pertenecía ni un poco a su tiempo ni a su mundo, que le daba amor y protección. A veces la molestaba pero también la contentaba. Si, era celoso y posesivo pero jamás le había puesto una mano encima, además de que esas reacciones en verdad las tenía porque la quería y no porque la considerara un objeto de colección invaluable.

Aunque era frio, arrogante, antisocial, amargo y poco hablador…Ella lo amaba. Y el si era su único dueño, a la única persona a la que le entregaría su mente, su cuerpo, su alma y su corazón. Porque él, se la entregaba del mismo modo, a su manera claro.

¿Sería obra del destino haberlo encontrado?


Hola! como estas? Espero que super bien... ¿Que puedo decir? !Que amo sus review! Joder, son lo maximo, ustedes si que saben como alejarme de los problemas de la jodida vida cotidiana que me cargo ultimamente. XD. Algunos me han comentado que les gustaria ver mas interaccion entre sasuke y su familia, pues bien, en unos capitulos mas ese hecho sera una realidad :) Lo que hace uno para alargar un fic y complacerlos a ustedes que son lo mejor de mi vida XD.

En otras cosas, agradesco mucho sus review y espero que este capitulo deje un poco mas claro la relacion que tuvieron hayato-maldito con sakura-chan. En fin, les dejo el capitulo y recuerden: si tienen una queja sugerencia, insulto, comentario u aportacion pueden mandarme un review. !Nos vemos en la siguiente!