- ¿Crees que a Bolita le haya pasado lo mismo, Token? – Preguntó Clyde mientras secaba la cabeza de Tyde ya que se había acabado de bañar.
- No lo sé… Posiblemente.
- Listo, ya puedes ir a jugar. – Sonrió y dejó al niño.
- ¡Weeeeeeeeee! – Dijo Tyde mientras se iba corriendo a jugar con sus juguetes nuevamente.
- Es tan lindo~ - Expresó Clyde al ver al gordito.
- Lo que me da risa es que esté tan relleno… - Rió Token. De verdad él no se veía bien al lado de su hijo adoptivo.
- A mí también, después le preguntaré si quiere ser delgado para que se ejercite conmigo.
- No creo que funcione….
- ¿Qué quieres decir? – Clyde lo miró molesto.
- Nada, nada. Yo no dije nada – Token se fue, levantando ambas manos para declararse inocente.
Clyde sólo lo miró molesto mientras se iba a jugar con su pequeño. Realmente le molestaba que lo llamasen gordo, incluso su novio. Siempre lo ponía triste. Pero no pudo pensar mucho en eso, ya que el timbre del hogar lo sacó de sus pensamientos. Se levantó y se dirigió hacia la puerta para ver quien llamaba. Se asomó para ver quién era y se sorprendió al ver un anorak naranja en frente de la puerta. Era Kenny, y al parecer Butters estaba con él. Abrió la puerta y se sorprendió al ver que el menor tenía a un niñito entre sus brazos, familiar de ellos no parecía.
- Hey, Clyde – Dijo Kenny - ¿En donde está Token?
- ¿Para qué lo quieres?
- Debo hablar con él seriamente.
- … Está bien… ¡Token, te llama Kenny!
Black se acercó a la puerta.
- ¿Qué quieres, McCormick?
- … ¿Tengo que hacerlo? – Preguntó Kenny mientras volteaba a ver a Butters.
- Sí, es por Bolita. – Contestó
- Token, necesito trabajo. – Kenny volteó a ver a Token.
- ¿Trabajo? - Preguntó el chico de piel oscura. - ¿Para qué me servirías?
- ¡Por favor, Token! ¡Lo necesito! ¡Haré lo que sea! Te lavaré el baño, te visto ¡Te daré mamadas mejor que las que te da Clyde!
- ¡Hey! – Se quejó el castaño.
- Está bien, Kenny. Pasa
La pequeña familia entró a la mansión y Kenny se sentó junto a Butters en la sala para hablar con Token sobre algún trabajo. Tyde se acercó a ver a los extraños, se fijó principalmente en Bolita, el cual aún seguía en los brazos de Butters. El gordito le sonrió y lo saludó con mucha energía.
- ¡HOLA! – Gritó con entusiasmo.
- Ngh… - Miró Bolita desde los brazos de su madre. – Mami, me da miedo…
- No tienes que tener miedo. Saluda.
- H-hola… - Volvió a mirar Bolita- … No… - Este sólo se abrazó a Butters - ¡Me da mucho miedo, mami!
- No tienes que temer, hijo… - El rubio lo seguía arrullando - Sólo es algo… Inquieto.
- ¡Me da miedo! – Insistía.
- Ay, Hamburguesas… ¿Por qué no vas a jugar?
El niño negó con su cabeza y Butters suspiró. Tyde no entendía lo que tenía el conejito, así que sólo se fue a jugar nuevamente con sus juguetes. Mientras la conversación con los adultos avanzaba, Bolita de Manzana se aburría, así que salió de los brazos del tartamudo y empezó a caminar por el lugar. Butters lo vigilaba desde donde estaba, hasta que se distrajo con la conversación y se olvidó del niño. El albino caminaba por el lugar y veía las cosas, que casa tan grande era… Le daba algo de miedo estar en un lugar tan enorme. Poco a poco se alejó más y más hasta perderse, algo que lo inquietó mucho, sobretodo al sentir que quería ir al baño.
- ¡Nya! – Se quejaba mientras corría por el lugar - ¿D-donde está el baño? ¡AH!
Butters prestaba mucha atención a la conversación, ya que era algo que le convenía. Pero algo lo sacó de sus pensamientos al escuchar un llanto, lo reconoció como el llanto de Bolita. Salió corriendo para ver lo que pasaba, estaba asustado de que le haya pasado algo. Al parecer, no estaba muy lejos, pero estaba parado en un mismo lugar, llorando.
- ¡Bolita, hijo! – Dijo mientras llegaba hacia él - ¿Ocurre algo?
- Yo… yo… ¡ME HICE! – Lloró
Y la verdad sí que se hizo, el niño olía muy mal. Butters tuvo que taparse la nariz y tomarlo de la mano, llevándoselo. Obviamente no lo podía cargar.
- Cl-Clyde… - Llamó el rubio. - ¿Podrías prestarme algo de ropa para Bolita…?
- ¿Uhm? Claro
Llevaron al niño al baño a lavarlo, el conejito seguía llorando por lo que había hecho. No estaba bien, se decía. Era un niño grande, o al menos eso pensaba.
- Ya deja de llorar, eso le pasa a los bebés. – Consolaba Butters. – A mi también me pasaba mucho… Creo que hasta los 9 años, porque tenía un problema – Al recordar su grave problema, frunció el seño.
- Aja… -Decía Bolita, secándose sus lágrimas mientras Butters le subía los pantalones.
Mientras tanto Token y Kenny, hablaban seriamente.
- Kenny, déjame preguntarte algo… - Dijo Token. - ¿Por qué no dan al niño en adopción…?
- Yo pensé lo mismo. Pero Butters no quiere entregarlo. – Contestó algo desanimado – No es que no lo quiera, es que es demasiada responsabilidad. ¡Y mírame! Soy un jodido vago y soy pobre. Apenas puedo mantenerme a mi mismo ¿Cómo voy a mantener a un niño?
- Bueno, al menos lo intentas…
- No basta con intentarlo, Token… - Suspiró – Pero tampoco puedo dejar que Butters lo críe solo. Así que por eso vengo a suplicarte el trabajo.
- Está bien, McCormick, te daré el trabajo. Tan sólo porque lo necesitas para mantener a ese niño. Serás mi mayordomo, te encargarás de los quehaceres del hogar y de cuidar a Tyde.
- Muchas gracias, Token…
- Por cierto ¿No se te hace raro que nuestros animales se hayan vuelto niños…?
- Pues sí, en eso mismo estaba yo pensando… Pero no es nada raro aquí realmente.
- Tienes razón… Bien, empezarás mañana a primera hora. Mañana te daré tu uniforme.
- Entendido, gracias.
Kenny salió a buscar a sus chicos, los encontró jugando con Tyde y Clyde. Butters jugaba con un avioncito mientras Bolita jugaba con un trenecito, siguiéndole el juego al rubio. Kenny no sabía si en verdad iba a poder con esto.
- Butters, vámonos.
- ¿Uhm? ¡Ya voy, Kenny! – Contestó dejando el avioncito. – Vamos, bebé.
El chico tomó a su hijo y se despidió, comenzando el camino de regreso a casa. El niño se fue durmiendo poco a poco en los brazos de Kenny, se sentía cansado. Los chicos estaban preocupados, Kenny más que Butters, pero aún así ambos lo estaban.
- ¿Y bien, Buttercup? ¿Qué harás? En el refugio me dijiste que estabas en problemas por el niño.
- N-no lo sé… Me meteré en un gran lío… ¡Ay, Hamburguesas!
- No te preocupes. Dormirá hoy en mi casa.
- Gracias, Kenny…
- Es fastidioso, pero puedo esconderlo. No creo que se den cuenta si entro con él a la casa.
- Eso es fantástico. ¿Y qué te dijo Token?
- Me dijo que empezaba mañana a primera hora… Deberíamos vernos en la laguna Stark para que recojas al niño mientras trabajo.
- Eso está bien…
Butters y Kenny se separaron para ir a sus respectivos hogares. Como estaba planeado, a Kenny no se le hizo difícil llevar al niño a su cuarto y dejarlo dormido en su cama, fue pan comido. Mientras tanto, Steven esperaba a su hijo, estaba furioso por lo que hizo en la mañana. Butters entró y vio la mirada de su padre, el miedo lo invadió por un momento, hasta que se puso los pantalones, mentalmente.
- ¡Butters! – Gritó Steven.
- ¡Déjame ya! – Le devolvió el grito el rubio. - ¡S-siempre me castigas por cualquier estupidez, no me dejas tranquilo! ¡No puedo ni siquiera mover un dedo porque me castigas! ¡No iba a dejar que me quites a mi niño, así que no me molestes!
Y con esas palabras, Butters se fue corriendo hacia su cuarto. Se volvía a sentir bien, como por la mañana, corría esa adrenalina por su cuerpo y su corazón palpitaba a toda velocidad por los nervios. Mientras tanto, en la sala, Steven estaba sorprendido por las palabras que le había acabado de decir su hijo. Butters jamás actuaría así, JAMÁS. ¿Su niño? Butters no tenía un niño, sólo el que le quitó esa mañana. Sólo había una explicación lógica para esto… ¡Un demonio ha poseído a su hijo! ¡No puede ser! Ese niño sin duda alguna era el hijo del demonio. Ese cabello blanco no era nada natural. Sin duda tenía que hacer algo, y realmente lo haría.
Al día siguiente, Kenny esperaba a Butters en la charca Stark, no sabía por qué diablos tardaba tanto. Iba a llegar tarde a su primer día de trabajo y Bolita estaba hambriento y cansado por tenerse que levantar tan temprano por la mañana con su padre.
- Maldita sea, Butters… - Se quejó Kenny y suspiró. – Tendré que irme a trabajar contigo, niño…
- Uhmm… - Se quejó también el infante.
El chico de la parca naranja empezó a caminar hacia la mansión Black, cargando al pequeño cansado. Era fastidioso cargarlo durante todo el trayecto, se alivió al llegar a la casa grande. Lo que no sabía era lo que ocurría con su novio en la residencia Stoch.
- ¡Suéltame! – Pedía Butters, asustado. Cuando despertó, se encontraba encadenado a su cama.
- ¡Ni hablar, demonio! – Le espetó su padre.
- ¿C-cual demonio…? ¡Q-que sea m-m-más independiente no significa un demonio! – Se quejó, con un poco de miedo.
Nuevamente, en la mansión Black, Bolita estaba llorando.
- ¡QUIEDO A MI PAPI! – Chillaba.
- Oh, Dios. – Dijo Clyde, abrazando a Bolita para tratarlo de calmar.
Claro, la cosa no era muy grave, sólo que Kenny lo había dejado para irse a cambiar y ponerse su uniforme.
- Shh… ya, ya… - Decía Kenny al volver, tratando de tranquilizar al niño.
- Es algo apegado…. – Dijo Token.
- Bueno, considera que era un conejito. – Mencionó Clyde.
- Así no voy a poder trabajar… - Se quejó Kenny.
El rubio trató de trabajar lo mejor posible, siempre al cuidado del niño, o al menos hasta que escuchó el timbre de la casa. Se acercó a la entrada y miró, era Butters.
- ¿Butters…? – Kenny logró ver que su novio lloraba y tenía una maleta en su mano.
- K-Kenny… - Dijo.
- ¿Qué haces aquí? ¿Y esa maleta? ¿Te corrieron de la casa o qué?
- …. Sí…
- … ¿Hablas en serio? – Se sorprendió.
- Sí… - Ahora lloró más.
- Diablos… - El mayor se acercó y lo abrazó, Butters se aferró a él. - ¿Dónde te quedarás?
- H-hable con el dueño del refugio… Y dijo que podría trabajar allí y me alquilaba un cuarto…
- Podrías venir a vivir en mi casa, no puedes trabajar, debes seguir estudiando. – Kenny lo miró, sabía que Butters no podía dejar de estudiar, era su única salida de South Park.
- No… Quiero ayudar, Kenny. Puedo hablar con el dueño para acomodar el horario… y puedo mantenerme usando mi beca…
- Me preocupas…
- Y tú a mí, al igual que Bolita, ¡Pero quiero ayudar, no importa cómo!
- Ayudarás si terminas tus estudios. – Dijo Kenny, serio.
- Lo sé… Pero por favor, el trabajo es de medio tiempo, Kenny… - Rogó.
- Bien… - El mayor suspiró. – Pero tienes que venir a vivir conmigo. Butters sonrió y asintió. – Bueno, debo seguir trabajando.
Después de que Bolita saludara a Butters, el rubio se lo llevó a su trabajo. Se sentía triste ya que sus padres lo botaron a la calle sin importarles un carajo, eso estaba mal… Muy mal.
- ¿Ya no tienes cacha, mami…? – Preguntó de repente el niño, bajando su mirada. - ¿Es por mi culpa….?
- No, amor… - Trató de consolarlo Butters.
- ¿Y poh qué ya no tienes cacha?
- Porque mis padres querían que dejara a tu papi… - Le contestó, con tristeza. Su bebé lo abrazó más.
Siguieron caminando, hasta llegar al trabajo de Butters, allí se encontró con su nuevo compañero de trabajo y amigo, Daniel. Él se encontraba leyendo, ya que no había gente.
- Oh, hola Leopold. – Saludó.
- Hola, Daniel. Vine a trabajar. – Le dijo sonriendo.
- ¿A trabajar?
- Sí, se me olvidó decirte que Butters será mi nuevo empleado. – Dijo el dueño, llevando unas cajas hacia otro lado.
- Oh, pues bienvenido, Leopold. – El pelinegro sonrió. – Lástima que vienes 2 días antes de que me vaya.
Claro, Daniel no era de South Park. La verdad, casi todos los chicos habían sido enviados a un campo de concentración para homosexuales, para "Llevarlos por el camino correcto" Pero resultó que todos los encargados eran un montón de pervertidos y se escaparon, así que Daniel se quedó la semana en South Park, haciéndole creer a sus padres que estaba en el campo.
- Sí… Bueno, empecemos. – Butters sonrió con ternura y miró al niño. – Trata de ser un buen niño y no causar problemas. ¿Sí?
Bolita de Manzana asintió y se fue a sentar en una silla, mientras que su "madre" trabajaba. Él estaba aburrido, mirando alrededor, moviendo sus piececitos en la silla. Daniel notó esto, así que se acercó y colocó un cuaderno con algunos lápices de colores encima.
- Toma, puedes dibujar aquí. – Dijo de forma agradable.
- G-gracias… - Bolita sonrió con ternura y timidez y comenzó a dibujar.
Pasaron las horas y Bolita seguía en la misma mesa, dibujando y dibujando. No había notado mucho el tiempo, ya que se entretenía bastante en medio de sus fantasías e imaginaciones, pero eso fue interrumpido por Butters, quien le colocó un vaso de juego de zanahorias en frente. El niño dejó su cuaderno y comenzó a tomarse el jugo, mientras Daniel tomaba el cuaderno.
- ¿Puedo ver? – Preguntó, levantando el cuaderno. Recibió una afirmativa y comenzó a ojear el cuaderno. – Hey, Leopold. Mira esto. – El rubio se acercó y el pelinegro sonrió, entregándole el cuaderno. – Muy bonito.
Y se retiró. Butters miró curioso el cuaderno, y sonrió. Logró ver varios dibujos, unos de Kenny, otros de Bolita y otros de él mismo.
- Bolita, son hermosos. – El niño se sonrojó y sonrió.
- Mira. – Dijo, dejando el vaso y acercándose. – Este eres tú, y este es papi, este soy yo…. – Decía mientras apuntaba cada dibujo. – Y esta es la cacha que va a hacer papi. – Ahora, apuntó al dibujo de una casa.
- Es hermoso… - Decía, con ilusión. – Ven, es hora de ir por papi.
- ¡Ok!
Bolita tomó el cuaderno y lo guardó, Daniel le había dicho que se lo regalaba, ya que estaba viejo y feo y no lo necesitaba. Butters tomó al niño en brazos y se lo llevó. Al llegar, pudieron ver como Kenny salía de la gran mansión, con una cara de molestia.
- Oh, volviste…. – Dijo, con algo de fastidio.
- ¿Kenny…?
- Estoy cansado… Sólo vámonos… Ese maldito mocoso es insoportable.
Caminaron hacia la casa de Kenny, en silencio. Se le notaba a Kenny molesto, seguramente fue un duro día de trabajo para él, así que a Butters no se le ocurrió molestarlo, hasta que se acordó de los dibujos de su niño.
- Mira, esto lo dibujó Bolita. – Dijo, deteniéndose para sacar el cuaderno.
- Mira, después me lo muestras… Sólo quiero llegar a casa y acostarme… - Le contestó con fastidio.
- … Está bien… - Ahora sólo guardó silencio.
Llegaron a la casa, por suerte no había nadie en casa y se fueron directamente al cuarto de Kenny antes de que alguien llegase. El niño se durmió en el transcurso hacia la casa, así que no fue problema, pero Butters lo seguía arrullando.
- Joder, que cansado estoy… - Mencionó Kenny, acostándose y cerrando sus ojos. Pudo sentir como Butters se acostaba a su lado. - ¿Seguro que podemos hacer esto…?
- Sí, estoy seguro.
- Yo no estoy tan seguro…
- Lo lograremos… - Dijo, tomando sus manos.
- … - La mirada de Kenny se posó en el ex conejito. – Eso espero… Yo no estoy tan apegado a Bolita como tú, incluso cuando era un conejo… Yo sólo lo acariciaba porque te hacía feliz… Tal vez también hago esto por la misma razón…
- …
- Pero… - Ahora su mano se encontraba acariciando al menor. – Yo te lo di ¿No? También son responsable…
- Sí… - Contestó, también abrazando a Bolita. Su mirada de posaba en él con ternura, así que decidió besar su frente
- Buenas noches, Buttercup…. – Dijo, besando a su novio.
- Buenas noches, Kenny. – Sonrió y le devolvió el beso.
Y en cuestión de nada, ambos cayeron en brazos de Morfeo. Estaban cansados por su primer día de trabajo, era realmente agotador. Se sentía bien ese calor, un pequeño calor familiar, aunque fuese durmiendo. Eso era algo que ambos nunca habían experimentado de verdad, sus familias eran una mierda, una real mierda.
A la media noche Kenny se levantó, sediento, necesitaba agua, así que decidió ir a la cocina a tomar un vaso de agua. Cuando terminó, volvió a su cuarto y notó un cuaderno viejo en la maleta de Butters. ¿Qué era? Su curiosidad era grande, así que decidió tomarlo y echar un ojo. A pesar de la oscuridad, logró ver bien lo que había. Logró ver unos dibujos, varios dibujos, seguían una secuencia, aunque no tenían letras o diálogos. Kenny lo entendió, así que abrió sus ojos de forma sorpresiva, no podía creer lo que veía… Tiró el cuaderno y se lanzó a la cama con velocidad, abrazando al niño, derramando lágrimas.
- Perdona… - Decía. Con eso, logró despertar a Bolita.
- ¿Papi…? – Butters también despertó.
- ¿Kenny? – Kenny sólo seguía llorando.
- Papi también te quiere… Te quiere mucho… - Decía, en medio de su mar de lágrimas. – Papi siente todo lo que has visto…
- ¿Kenny? ¿Qué pasa?
- Desde ahora… Prometo ser un mejor padre… - Decía, ignorando la curiosidad de Butters, notando que Bolita comenzaba a dormirse nuevamente. Ante esto, volteó a ver a su novio. – Lamento lo que dije hoy…
- No importa, Kenny… - El rubio pequeño sonrió y recibió un beso de Kenny, sonrojándose.
Y los 3 volvieron a dormir en paz hasta el día siguiente.
KYAAAAAAAAAAAA~~~~ ¡SON TAN LINDOS! :3 asdasdasdasd, este Bolita~ ewe Es una monada :3 No creí que se consiguiese fan girls xD no lo violeis, chicas (?) Bueno, a partir de aquí se acabó mi copia-pega D: debo empezar a ver el historial para pasar el rol a fic... .w. Pero ya que, lo lograré, porque... ¡TARARARAAAAAAAAAAAN! ¡LOS REVIEWS ME MOTIVAN! sdahskjahdasd, lo sé, estoy muy gay e3e ¡Toy locaaaaaaaaaaaaaaa! 8D se que el fic se ve muy simple, pero habrán aventuras, no se preocupen :3 Habrán héroes, habrán romances, habrán desamores, habrán... habrán... ¡Habrán putas, coño! (?) Ok no xD Toy loca :3 aquí el dibujo de Bolita
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Claro, lo puse con diálogos para que entiendan e.e avísenme si no entienden mis garabatos, para traducirles :3 ashdashdasd ¿Qué tal dibujo como un niño? ¿Si cuela? .w. Ya que xD
luis carlos: Perdona, pero Stripes no pinta aquí XD pero sí sería afortunado, teniendo 3 papis owo y sí, Tyde es tremendo xD
Haruhi-Haruno: No te preocupes, hay mucho de él :3
mfer .or06: ¡Claro que te respondo! ¡Sin los reviews no tendría por qué escribir! :3 Y sí, Tyde es adorable~ Y sí, habrá muuuuuuuuucho más de Bolita de Manzana -w- Y el dibujo es la portada 8D la hice hoy en clases mientras escribía un ensayo XD ¡Gracias si llegas a hacer el dibujo! :3 y si no lo entiendes, dime, para hacer uno mejor y mostrarte 8D
¿Reviews? ¡Son gratis! 8D Expresa tu odio o tu amor :3
