Al día siguiente, Butters envió a Kenny a trabajar y se llevó al niño. Iba directamente a estudiar, debía llevarse al niño ya que no tenía quién lo cuidase. Él creyó que no le daría problemas, era un niño que se portaba muy bien y tenía la suficiente timidez para ser un joven callado.

-¿Cómo es el colegio, mami? – Preguntó Bolita, tomado de la mano de su madre.
-Estudiamos.
-¿Qué estudian….? ¿Es lindo?
-Algunas cosas sí y otras no.

Bolita se preguntaba qué era ese lugar al que su madre se dirigía todos los días. ¿Le gustaría? ¿No le iba a pasar nada? ¿Y si se perdía? Son cositas sin importancia que pasaban por la mente del niño, cosas que fueron interrumpidas por su vista. De pronto, comenzó a correr y a esconderse detrás de las piernas de Butters.

¿Qué pasa, cosita? – Preguntó Butters con curiosidad, y luego vio como su hijo apuntaba en una dirección, donde se encontraba el otro niño regordete. – Oh, ya veo….

Bolita no dejaba de temblar, así que Butters lo cargó, no le gustaba Tyde. ¡Era aterrador para él! ¿Por qué siempre le daba esas malas sensaciones al conejito? Tal vez porque Tyde es un perro, y a los conejos le aterran los perros. Tal vez es eso, o su "intimidante" apariencia. Tyde no era como los otros niños, era más grande, más grueso…. Más… Oscuro, o al menos de piel. Al conejito siempre le había intimidado ese chico, a pesar de nunca haberle hecho nada malo.

-¡Rápido, Tyde! ¡Lánzala! – Decía Token, quien estaba jugando a la pelota con el niño.

Tyde lanzó la pelota hacia Token con energía, le gustaba jugar a la pelota, era un perro después de todo.

-Hey, mira, es Butters.

El moreno volteó a ver y sonrió, para luego salir corriendo hacia ellos. - ¡Weeee!

-Hola, Tyde. – Saludó Butters.
-¡Hola! – Contestó, mirando directamente hacia Bolita.

El albino miró al rechoncho ligeramente y luego se escondió en el hombro de Butters, quejándose. De verdad no le gustaba ese niño.

-Saluda, nene. – Pidió Butters, pero Bolita negó. – T-ten buenos modales, corazón.

Tyde miró curioso, así que se acercó al chico y le jaló un poco el pie para llamar su atención, grave error.

-¡WAH! – Gritó el conejito al sentir el tirón, así que lanzó una patada por mero impulso, dándole un golpe en la cara a Tyde y haciendo que caiga al suelo.
-¡WAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAH ! – Chilló el moreno ante el impacto.
-¡A-ay, hamburguesas! - Se asustó Butters, tratando de calmarlo mientras Token se acerca corriendo.
-¡Madre mía! ¿Estás bien? – Preguntó Black, ayudando al niño, el cual seguía chillando y moqueando.
-L-lo siento, Bolita actuó por im-impulso…
-¿Fue sin culpa? Entonces no hay problema.
-Aaaaaaaaaaaaaaaaah Aaaaaaaaaaaaaaaaaaaahh – Seguía llorando Tyde.
-C-creo que a Bolita no le gusta Tyde….
-Déjame ver…. – Decía Token, mientras revisaba a su hijo. – Que fuerza tiene ese niño…. – Luego, ambos se dieron cuenta de que a Tyde le sangraba la nariz.
-Dios mío… - Decía Butters, asombrado. – Bolita, debes dis-disculparte. – Dijo, pero Bolita volvió a negar, ganándose un suspiro de Butters. – No sé lo que le pasa.

De pronto, Butters comenzó a sentir algo húmedo en su hombro. También sintió como su bebé temblaba de más, así que lo miró con curiosidad.

-¿Bolita?
-Ngh… Perdón… - Se disculpó, llorando, pero sin apartarse del hombro de Butters.
-Bien, Butters. Tengo que llevar a Tyde a curarlo. Nos vemos – Dijo Token, llevándose a su herido hijo.
-¿Por qué le tienes miedo a Tyde, cosita? – Preguntó Butters, limpiando la cara del conejito, el cual negó.
-No me gusta.
-¿Por qué, bebé?
-No sé… ¡No me gusta!
-¿No será porque Tyde era un perrito y tú un conejito? – Ahora recibió la afirmativa de su niño. – Pero no debes tener miedo, bebé. Tyde no te hará nada.
-No me gusta… -Volvió a repetir, temblando y con ligeras lagrimitas en sus ojos.
-No pasa nada, amor. – Dijo, revisando la hora. – Bueno, vamos a clases ¿sí?

Y Bolita asintió, yéndose con su madre sustituto al colegio. No fue un día muy variado, la verdad, fue muy normal. Incluso en la parte cuando van a dormir, escuchando los gritos de la familia de Kenny. Butters sabía sobre la situación de Kenny, pero nunca creyó que era tan dolorosa…. Siempre, cuando empiezan a pelear, Butters le tapaba las orejas al niño, no quería que su bebé supiera sobre esas terribles cosas. Kenny sólo lo acariciaba con tranquilidad, sin ninguna expresión en su rostro. Ya estaba más que acostumbrado, no debía alterarse, menos ante su hijo.
Al día siguiente, los 3 salieron de paseo al parquecito que estaba cerca del lugar, era lindo y espacioso. A Bolita casi siempre le gustaba jugar allí, era muy tranquilo, y Tyde nunca se acercaba por esos lugares. Sus pequeños ojitos azules pasearon por el lugar y logró ver a un muchacho corriendo. Tenía el cabello castaño, tenía arrugas en los ojos, una pala en su espalda y un cigarrillo en la boca. Era una imagen muy aterradora para el bebé, así que salió corriendo hacia Kenny, para abrazar sus piernas. Estaba temblando, era normal, Kenny empezaba a sospechar que era niño de Tweek o algo así. El otro rubio se acercó al ver a su bebé temblando y luego miró a Kenny.

-Soy inocente. – Dijo Kenny.
-¿Qué pasa, nene? – Preguntó Butters, tomando a Bolita en brazos. Miró como el niño apuntaba en dirección a donde se fue el mercenario.
-Oooooooooooh… Mole le da miedo. – Mencionó el otro.
-Sssshhh, nene. M-Mole no te hará nada…
-Butters ¿No tenías que trabajar? – Preguntó Kenny, cambiando el tema.
-El refugio está cerrado hoy.
-Creo que hoy había algo relacionado con el refugio…. Uhmmmmmmmmmmm….
-Mami, quiero ver a Daniel. – Terminó por decir el niño.
-¡Sí, eso! Hoy Daniel se va. – Recordó Kenny.
-Claro… Vamos, corazón. – Sonrió Butters y se fue solo con su niño.

Caminó hacia su lugar de trabajo y reuniones. Por el camino iba canturreando algunas canciones para entretenerse con su niño. Iban felices y Bolita aplaudiendo al ritmo de las canciones.

-Loo Loo Loo, tengo manzanas. Loo Loo Loo, y tú también. Loo Loo Loo, vamos juntitos~ - Cantaba el pequeño, aplaudiendo, hasta que llegaron al bar.

Butters dejó al conejito en el suelo y se dedicó a buscar a su amigo. No lo veía, y todo estaba apagado. Bolita comenzó a correr por el lugar y se metió en el almacén hasta perderse de vista, así que el rubio decidió seguirlo. Luego, el niño salió corriendo hacia su madre y abrazarlo.

-¿Qué hacen aquí? –Preguntó Daniel al verlos.
-Vinimos a despedirnos de ti. – Contestó Butters.
-Oh, cierto. – Dijo con una sonrisa. – Venga, vámonos. Voy por mis maletas.

El niño se le quedaba mirando y luego se sonrojó. Guardó silencio y no dijo nada, así que llamó un poco la atención de Butters. Daniel sonrió y se agachó a su altura.

-Hey, Bolita. – Acarició su cabeza. – Que bueno verte.

El niño sólo asintió, aún sonrojado y luego Butters lo tomó en brazos.

-Espérenme en la puerta. – Mencionó Daniel, mientras iba por sus maletas.
-Bolita, ¿Te sientes bien, nene? – Preguntó Butters, preocupado por el sonrojo del niño.

Bolita sólo asintió con rapidez, muy avergonzado por la pregunta. Butters se tranquilizó ligeramente y sonrió.
Pasaron cinco minutos, y Daniel jamás salió. El niño se empezó a sentir incómodo, y bajó de los brazos de su madre.

-Voy por él. – Dijo, y salió corriendo.
-¡Bolita! – Exclamó Butters, yendo tras él. Pero no recorrió mucho, ya que Bolita volvió y lo abrazó. - ¿Qué pasa, nene?
-N-nada… - Contestó, mientras Daniel salió con un bolso junto a Bradley.
-Oh, perdonen la tardanza. – Se disculpó sonriendo.
-H-hola, Butters. – Saludó Bradley, mordiendo su pulgar como siempre.
-Hoy Bradley ¿Qué haces aquí?
-Bradley también vino a despedirse. – Contestó Daniel por él, ganándose un "ah" de Butters. – Bien, vamos.

Los cuatro se fueron directo al aeropuerto, con una irregularidad. En el transcurso del viaje, Bolita siempre se ponía nervioso y se sonrojaba cada vez que veía a Daniel o este le hablaba. Ahora Butters sí que se preocupó al no saber lo que le pasaba al pequeño. A veces lo revisaba para ver si tenía fiebre, pero no había nada, y Bolita se escondió en el cuello de su madre.

-Seguramente vio algo. – Mencionó Daniel al ver la preocupación del rubio.
-Sí, pero ¿Qué?
-Tal vez a alguien entonces. – Dijo, encogiendo los hombros, pero a Butters no se le quitaba la preocupación. – Bien, debo irme.
-Cuídate. – Se despidió Butters.
-Tú también, Leopold~ - Se acercó. – Hasta luego, Bolita~ - Esa despedida sólo hizo que Bolita se sonrojara más.
-A-adios…. – Se despidió con pena, haciendo que Butters sonría un poco.

Daniel le acarició la cabeza y le dio un beso en la frente al niño, haciendo que su rubor se intensifique. Luego se acercó hacia Bradley y le susurró algo en su oído, también haciendo que se sonrojara. Daniel se fue y los demás regresaron a sus respectivos hogares, bueno, Butters y Bolita volvieron al parque, donde aún se encontraba Kenny.

-Hey, chicos. – Saludó Kenny, acercándose. - ¿Daniel ya se fue? – Al recordar a Daniel, Bolita se sonrojó mucho más.
-Sí, pero me preocupa Bolita, Kenny. No le siento fiebre, pero tiene toda la carita roja. – Dijo Butters con preocupación.
-¿En serio? – El encapuchado se agachó y lo miró. - ¿Qué tienes, campeón? – El niño negó y su madre suspiró. Luego Kenny sonrió de una forma pícara. - ¿Será que te gusta alguien?
-Bolita, ¿Te gusta Daniel? – Preguntó Butters con curiosidad, mientras el niño negaba frenéticamente, con un gran sonrojo en su cara.
-Te gusta~ - Se burló Kenny.
-¡Noooooo! – Siguió negando el niño.
-Déjalo, Kenny. – Pidió Butters, mientras su novio se reía y el niño le daba ligero golpecitos.
-¡No me gusta! – Siguió quejándose, pero eso sólo hizo que la risa de Kenny fuese más fuerte.
-¡Kenny! –Se quejó Butters, al ver como se burlaba de su bebé.

Sin darse cuenta, Kenny comenzó a reírse demasiado, empezando a quedarse sin aire. Butters notó esto y se asustó, no quería ver a Kenny morir, y sería peor que Bolita lo viese. Para su fortuna, Bolita lo empujó, y como Kenny estaba agachado, fue fácil tumbarlo y hacer que se golpee la cabeza contra una piedra.

-¡Ay! –Se quejó Kenny ante el impacto.
-Kenny, ¿Estás bien? – Preguntó Butters con preocupación.
-Sí… Bueno, evitó que me muriera…. – Dijo, y Butters sonrió un poco. – Ouch…. –Se quejó, levantándose y frotándose la nuca.
-¿Te duele mucho?
-No tanto, sólo fue un golpe.

Cuando Kenny se terminó de sobar la cabeza, notó que alguien se acercaba.


asdaskdhasdasd ¡Por fin! ¡Cap! ¡Por fin subí cap, coñoooooooooooooooooooooo! -Me revuelco por el suelo- ¡Estoy sin internerd! D: ¡Que alguien me ayude! ¡AAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAH! -Corriendo por todos lados, hasta cansarme- x.x -Comienzo a jadear- Coño... e.e Pues... Sí... Cuando tenía internerd, no quería escribir. Me daba flojera. Estaba en uno de esos momentos en los que no se quiere hacer nada... Y bueno, ya empecé a escribir e.e ¡El próximo cap será interesante! ¡En serio! D: Perdonen por no actualizar... .w.

Alguien: De todos modos nadie lee esta mierda

¡Cállate! ¡Qué te importa! ¡Déjame vivir la ilusión! . Como sea... El proximo cap será emocional... uwu

Alguien: ¿No era emocionante?

¡Que te calles, coño! -Le disparo-

Alguien: ¡Yo volveré...! -Muere- ... -Revive- Con críticas -Y se muere-

...

¡Oh, por cierto! ¡Vean esto! 8D ¡La hermosa mfer. or06 me hizo un hermoso dibujo de Tyde y Bolita! ¡KYAAAAAAAAA!

art/Fanfic-Babys-363687945?qgallery%3Aik-chan&qo0

Disfrútenlo *-*

luis carlos: Sí, siempre ha sido un imbécil e.e Pues, no reaccionan... o3o Los padres de Kenny son unos drogadictos que no se dan cuenta de nada y los padres de Token no pintan nada aquí :3 le dejaron la casa -w-

mfer. or06: ¡Cariño, me ha encantado! ¡Grité cuando lo vi! *3* Y pues, lo de los ojos, puse que eran "rojizos" porque estaba llorando .w. rojos de llorar, no rojos de color natural de sus ojos xD perdona por confundirte .w. Y sí, no dejé a Kenny ser indiferente con su bebé uwu es que... ¡Es su bebé! D: Y no te preocupes por la relación de Bolita y Tyde, ya verás ewe

¿Reviews? 8D ¡Son gratis!