Tyde terminaba de bañarse, extrañó a Clyde durante su limpieza. Él no estaba acostumbrado a bañarse sin su castaño favorito, y ya era lo suficientemente malo bañarse, era peor hacerlo sin él. Token se encontraba vistiéndolo, había terminado de darle su baño, el cual no había sido muy placentero realmente.
- Bien, Tyde. Puedes irte ahora. – Le dijo Black, terminándolo de vestir. – El niño comenzó a correr y miró a Clyde.
- ¿Qué haces, mami?
- Nada, cariño. – Mintió el impostor. Tyde se acercó.
- ¿Y por qué todo está tirado? ¿Es un juego?
- No, sólo caminaba con los ojos cerrados. – Se excusó, pero el niño lo miró con curiosidad. – Buscaba un vaso de agua, pero estaba tan cansado que no abrí los ojos.
- ¡Yo te lo busco! – Se ofreció el niño, el cual salió corriendo a la cocina. De inmediato, el hombre re-inició su búsqueda, mientras el niño trataba de servir el agua. – Uhmmmmmm….
- ¿Qué haces, Tyde? – Preguntó Token, mirando al pequeño.
- ¡Le sirvo agua a mami!
- Eso es peligroso, déjame ayudarte. – Se acercó y sirvió agua en un vaso, entregándoselo al niño.
- ¡Gracias! – Agradeció y se fue corriendo.
- Clyde está muy raro…. – Mencionó Token para si mismo.
El ladrón no consiguió nada, así que arregló las cosas de muy mala gana, tan sólo para disimular.
- ¡Aquí está el agua, mami! – Dijo Tyde, entregándole el agua.
- Gracias. – Le contestó, tomando el vaso.
- Maaaaaaaaaaaaaaami, hoy quiero dormir contigo. – Pidió el menor. El hombre se le quedó mirando y pensó, un descanso no le vendría nada mal, y así se ganaría unos cuantos puntos con el niño
- Claro, nene.
- ¡Weeeeeeeeeeeeeeeeeeee!
Después de un breve descanso, a la mitad de la noche, el ladrón seguía buscando. No tenía tiempo para estupideces, necesitaba terminar rápido. La noche era perfecta para seguir buscando, ya que nadie lo vería y nadie podría escuchar. Algo que no contó sucedió, Token se levantó para ir a orinar, y lo vio.
- ¿Clyde….? – El moreno lo vio, y el ladrón se puso nervioso. - ¿Qué haces levantado a esta hora….?
- No podía dormir. – Se excusó.
- Uhm…. ¿Tienes algo?
- Nada, sólo no podía dormir.
- Uhm…. ¿Sabes? Te quiero felicitar. El día de hoy te has sabido comportar. – Sonrió el moreno, el ladrón también lo hizo. – Me gusta. – Dijo, acercándose y tomándolo por la cadera y comenzó a besarlo. El ladrón se tensó. Token lo siguió besando de manera lujuriosa y y cayó con él en el sofá, sin separarse. El ladrón sólo se tensó más hasta que Token se separó y le sonrió. – Espero que sigas así. – Acarició su cabello y le dio otro beso, para luego irse a orinar.
- Fiu. – Suspiró el ladrón, para luego seguir buscando.
Token salió más tarde del baño y buscó a su novio con la mirada, pero él ya estaba en otro lado.
- Uh…. No está. Bueno, ya que. Que se coma un taco. – Dijo y se fue a dormir.
Hasta el día siguiente, el ladrón ya había revisado casi toda la casa. No había encontrado absolutamente nada, ya se estaba desesperando. Pero tampoco podía buscar en paz con el niño y el negro a los al rededores. Estaba cansado, así que se fue a la cocina, sólo para encontrar a un Token desayunando y una magnífica oportunidad.
- Hey, Clyde.
- Buenos días. – Saludó sin ganas.
- ¿Quieres ir esta tarde al Taco Bell?
- No… Creo que me siento un poco enfermo. – Y no era mentira, se le revolvía el estómago.
- ¿Qué tienes?
- Estoy algo mareado.
- Bueno…. Acuéstate, yo saldré con Tyde. – Token terminó de comer, mientras el niño se colocaba una bufanda.
- ¡Nos vemos, mami! – Se despidió el perrito.
- Adiós. – Se despidió el ladrón, sonriendo mentalmente.
Apenas el padre y el hijo salieron, el ladrón salió corriendo, adentrándose en la casa y comenzando a buscar como loco. Se le hizo un poco difícil para buscar, debido a su problema estomacal. Incluso vomitó en el baño. No pudo buscar mucho, ya que Token y Tyde habían vuelto poco después. El niño entró primero, y comenzó a olfatear el lugar, atraído por el olor del vómito.
- Maldición. – Se quejó el farsante al escuchar que entraban. Tyde lo miró, lo miró mal.
- Tú no eres mami…. – Le dijo con un tono ácido. - ¡No hueles como él!
- ¿De qué hablas, cariño? Claro que soy yo. – Le dijo el ladrón, tratando de ser lo más maternal posible.
- ¡NO! ¡TÚ NO ERES MAMI! – Gritó molesto, Token lo escuchó y fue a ver.
- ¿Por qué tanto grito? – Preguntó el afroamericano.
- Por nada. – Dijo el ladrón, para librarse de culpa.
- ¡Tú no eres mi mami! – Siguió acusando el perrito. - ¡A mami le gusta bañarse conmigo! ¡Mami llora conmigo cuando me corto! ¡A MAMI LE GUSTA IR A TACO BELL! ¡TÚ NO ERES MAMI!
- ¡Tyde, ya basta! – Exigió Token, comenzado a molestarse. El niño ignoró la orden, y comenzó a golpear con sus pequeños puñitos al Clyde falso.
- ¡NO ERES MAMI! ¡NO ERES MAMI! – Decía una y otra vez mientras lo seguía golpeando.
- ¡TYDE, YA! – Gritó Token. Lo jaló y golpeó sus manos para que se detuviera. - ¡CASTIGADO! – El niño comenzó a chillar y se fue corriendo.
- ¿No crees que fuiste algo duro, Token? – Preguntó el ladrón, tratando de parecer compasivo.
- Algo…. Pero debe aprender a que no puede golpearte.
- Lo sé…. Iré al baño.
El ladrón fue a uno de los baños más alejados, a pesar de que tenía uno cerca. Era para que Token no lo escuchase en la nueva conversación que tenía con su socio.
- El mocoso sabe que no soy Clyde. – Informó.
- ¿Lo sabe? Pues deshazte de él. – Ordenó.
- Entendido. – El farsante apagó su comunicador y fue por el niño.
- Parece que tanto el padre como el hijo son problemáticos. – Comentó el secuestrador, mirando a Clyde.
- ¡Dejen a Tyde fuera de esto! – Gritó, asustado por el niño.
- ¡Tú cállate! ¡Tienes suerte de que no te mate! – Regañó
Mientras tanto, el farsante seguía yendo hacia el perrito. Tyde estaba llorando desconsolado porque lo habían castigado, y sabía que ese hombre no era su adorado Clyde. En medio de su llanto, el hombre se le acercó por atrás y lo cargó, cubriéndole la boca para que no gritara y salió corriendo de la mansión. Tyde pataleó, pero sólo recibió un apretón más fuerte.
- Ni lo intentes, niño. – Dijo el hombre.
Tyde lo miró asustado con lágrimas en sus ojos. Tenía miedo, mucho miedo. No sabía qué le haría ese hombre. Después de correr mucho, el hombre soltó al niño.
- Ahora escucha bien, mocoso. Si no quieres que nada malo le pase a tu mami, aléjate lo más que puedas y no le digas a nadie. – Advirtió a un muy asustado Tyde. – Ahora vete y trata de buscar a tu mami si puedes. – Se burló.
El perrito sólo salió corriendo mientras seguía chillando. No le gustaba la situación, quería a su mami, quería a su Clyde. Incluso le hubiese gustado haber estado con Token, con quien estaba anteriormente molesto.
El ladrón volvió a la mansión, siguiendo su búsqueda. No le importaba el niño, todo lo contrario. Ese mocoso lo volvía loco con tanta estupidez y afecto. Mientras tanto, Tyde seguía corriendo, sin ver a donde iba. Gracias a esto, poco a poco se perdió y sólo lloró más.
- ¡ Quiero a mi mamiiiiiiiiiiiiiiiiii! – Chilló
A Token se le hizo raro no ver a Tyde, él nunca se alejaba mucho y se sentía algo mal, así que lo buscó por la mansión durante un tiempo, no lo encontró. Esto se le hizo raro, así que le preguntó al impostor.
- Clyde. – Dijo. - ¿En dónde está Tyde? No lo he visto en todo el día.
- ¿No está en su cuarto? - Preguntó, haciéndose el inocente.
- Pues no, allí no está.
- Que raro.
- ¿Se habrá escapado?
- No lo sé. – Mintió.
- Voy a buscarlo.
Y el afro descendiente salió de la mansión, dándole una nueva oportunidad al ladrón. Mientras tanto, Tyde caminaba las calles con miedo, no sabía dónde estaba, y se encontraba muy asustado.
- ¿Dónde estoy….? – Se dijo a sí mismo. Se sentó en frente de una casa y comenzó a llorar. – Mami…. – Se lamentó.
- Oye, Kyle. – Decía Stan, mirando por la ventana. - ¿Ese no es el niño de Token?
- ¿Tyde? – Dijo Kyle, al ver al niño. Salió de la casa y se acercó al niño. – Tyde ¿Qué haces aquí?
- ¡Ayúdenme! – Dijo de forma inmediata apenas los vio. - ¡Hay alguien en mi casa haciéndose pasar por mi mami!
- ¿Estás seguro? – Preguntó Kyle, cargándolo.
- ¡Sí! ¡Él no es mi mami! ¡No quiere ir a Taco Bell!
- Ahora sí le creo. – Dijo Stan.
- ¿Token lo sabe? – Preguntó Kyle, ignorando lo que dijo el pelinegro. El niño negó.
- Me pegó, ngh, y me castigó. – Dijo, bajando la mirada. – Ese hombre me sacó de la casa….
- Stan, tenemos que hacer algo. – Habló Kyle, mirando al otro.
- ¿Qué podemos hacer?
- Vamos con Token.
Ambos comenzaron a caminar y Tyde apretó a Kyle.
- ¡Me dijo que no volviera! – Advirtió y Kyle suspiró.
- ¿Ese no es Token?
- ¡Tyde! ¡Allí estás! – Dijo el negro, acercándose.
- Token, Tyde dice que Clyde es una persona falsa. – Le informó el judío.
- ¿Otra vez con eso? – Se quejó.
- Token, sabes que los niños no mienten.
- Claro que mienten, Kyle. Tú mejor que nadie lo sabes. – Dijo, acercándose a su mansión para abrir la puerta. - …..
- ¿Qué pasa? – Preguntó Stan al ver a Token raro.
- No puedo abrir la puerta…. – Decía, tratando de forzar la puerta.
- ¡Él está adentro! – Chilló el niño.
Mientras tanto, el ladrón se encontraba sacando todo el dinero de la caja fuerte. Quién diría que estaría en el sótano, bajo unas cajas de TV que se encontraban bajo las escaleras, familia lista.
- Ya casi termino el trabajo, jefe. – Informó.
- ¡Date prisa! ¡Están en la puerta! – Informó el otro tipo, el cual fue a ver desde lejos, usando unos binoculares.
- Maldición. – Se quejó, apurando el paso.
- ¿No tienes una llave o algo? – Preguntó Stan, al ver que Token seguía luchando con la puerta.
- La llave no funciona. – Contestó.
- ¡Derriben la puerta, tontos! – Se quejó Kyle, mirando con desesperación a los otros dos varones, mientras seguía con el niño en los brazos.
- ¿Has visto lo firme que es esa puerta? Estamos en una mansión, Kyle. – Le contestó Stan.
- ¡Mi mamiiiiiiiiiiiiiiiii! – Chilló Tyde de nuevo.
- ¡AHORA! – Exigió, ya estaba cansado de los chillidos del niño.
Stan suspiró y miró a Token. Trataron de derribar la puerta con todas sus puertas, fue difícil, pero por suerte no tenía pasador. Sólo estaba bloqueada por dentro con varios muebles, pero a los chicos les terminó doliendo los brazos.
- Ouch…. – Se quejó Stan, frotándose el hombro.
- ¡RÁPIDO, YA! – Exigió el secuestrador, al ver como lograron entrar a la casa.
El impostor había logrado hacer tiempo y logró sacar todo el dinero, ya estaba listo. Se quitó su máscara de látex y salió corriendo, justo por la misma puerta. Token lo miró y entendió que ese era el ladrón, así que salió corriendo tras él. Tyde no podía estar más asustado, mirando como su padre salió corriendo detrás de ese mal hombre. Black logró alcanzarlo y se le lanzó encima.
- ¡EN DONDE ESTÁ CLYDE! – Exigió.
- ¡Demonios! - Se quejó el secuestrador. Sacó su pistola y le dio a Token en el brazo.
Token se tomó el brazo, debido al dolor y el farsante pudo escapar. El perrito, al ver esto, se bajó con rapidez de los brazos de Kyle y salió corriendo detrás del hombre. A pesar de su peso y sus cortas piernas, era rápido. Logró alcanzarlo y morder su pierna. El ladrón se quejó, y el niño sólo enterró más los dientes, con lágrimas en sus rojizos ojos de tanto chillar.
- ¡Maldito mocoso! – Se volvió a quejar el secuestrador, y lanzó otro tiro.
El disparo fue dirigido hacia el moreno, y le dio. La bala impactó en su estómago, y el ladrón lo pateó para que lo dejara y pusiera seguir corriendo. Token miró con horror la escena y sus ojos se abrieron como platos, igual que los de Kyle y Stan. El negro se olvidó de su propia herida y salió corriendo para ayudar a su hijo. Lo veía con lágrimas, y lo abrazaba. Ya no le importaba ese hombre, ya no le importaba el dinero, sólo le importaba su hijo.
- Y ahora. – Dijo el secuestrador, mirando al verdadero Clyde. – Tú tendrás el mismo destino.
Clyde se encontraba en Shock, mirando a su pequeño niño sangrando. Un gran nudo se le hizo en la garganta, no podía hablar. El horror lo invadió más al ver como el niño escupía más sangre, aparte del charco que se había formado en poco tiempo bajo de él. Era obvio que le dio en algún lugar importante.
- Tyde… - Dijo en medio de su Shock. – Mi bebé… Heriste a mi bebé….
Ahora sí que había liberado la ira de Clyde. El castaño rompió sus cuerdas, quién sabe cómo, y comenzó a golpear con mucha ira al secuestrador. Lo golpeaba con fuerza, incluso le llegó a romper la nariz. Sus puños estaban rojos por los impactos, pero a él no le dolía. Aún cuando ya había dejado inconsciente a ese hombre, lo seguía golpeando. Quería matarlo, destruirlo, mandarlo al infierno. Desvió un poco su mirada y se acordó del otro, así que dejó a su secuestrador, no sin antes patearlo con fuerza. Corrió y se encontró al otro, recibiéndolo con un golpe que le hizo sangrar de forma inmediata. También lo golpeó con todas sus fuerzas y su ira, que quedara igual o peor que el otro. Token seguía llorando por el niño, luego escuchó los golpes y subió su mirada.
- ¡CLYDE!
Clyde ignoró el llamado de Token y siguió golpeando al hombre. Estaba transformado en una bestia, lo golpeaba como loco. Sus ojos estaban empapados de lágrimas, lágrimas que caían sobre el ladrón. Tyde no se dio cuenta, así que seguía escupiendo sangre y tosiendo. Esto llamó la atención del castaño y dejó de golpear al hombre, el cual ya estaba inconsciente. Corrió hacia su pequeño y lo abrazo. El perrito lo miró con lágrimas en los ojos, mientras seguía tosiendo y escupiendo sangre.
- Mami…. Tengo miedo…. – Dijo el niño.
- No tengas miedo, Tyde. Mami está aquí. – Le contestó Clyde, llorando a mares y apretando al niño. - ¡Token, vamos rápido a un hospital! ¡No puedo perder a mi hijo!
- ¡Claro que no! ¡No lo vamos a perder! – Le respondió el afro descendiente.
Kyle y Stan los llevaron al hospital, llamaron a un taxi y los acompañaron. Trataban de tranquilizar a Clyde, pero este siempre les soltaba una grosería debido a la rabia. Por el camino, Tyde seguía llorando.
- Mami… Me duele…. ¿Me voy a morir….? – Preguntó a mitad del camino.
- Claro que no, corazón. Mami no lo permitirá. – Trató de animarlo Clyde con una sonrisa, pero luego fue reemplazada por una mueca de dolor.
Al llegar, Tyde y Token fueron internados. Tyde fue llevado a emergencias y Token fue atendido por las enfermeras. Stan y Kyle se fueron para hablar con la policía y no molestar. Mientras, Clyde estaba demasiado inquieto. Estaba dando vueltas como loco por todo el hospital, esperando una respuesta, al poco tiempo, salió Token. Apenas el castaño lo vio, corrió hace él.
- ¡Tyde! – Dijo. - ¡¿Cómo está Tyde?!
- No lo sé…. Aún no han terminado con él….
- Todo es mi culpa…. – Chilló Clyde.
- No lo es…. – Token lo abrazó.
- ¡Claro que sí! – Insistió. – Si no hubiera hecho ese tonto berrinche no me hubieras secuestrado y Tyde no estaría aquí. – Clyde apretó a Token y siguió llorando. El negro sólo lo siguió acariciando.
- No te preocupes…. Todo estará bien…. No te lances la culpa….
La pareja siguió esperando respuestas de los doctores. Después de tanto llorar, Clyde logró dormirse. Token sólo lo acariciaba, le daba mucha lástima y mucho dolor el ver a su novio y a su hijo en esas condiciones. No podía creer que una simple pelea hubiese causado esa situación, ahora sabía que debía ser más cuidadoso la próxima vez. Logró ver que alguien vestido de blanco se acercaba, era el doctor.
- Señor Black, ya pueden entrar a ver al niño. – Informo y Token se dedicó a mover a Clyde.
- Clyde, despierta. – Le llamó. Poco a poco, el castaño despertó.
- ¿Qué pasa? – Preguntó adormilado.
- Ya podemos entrar a ver al niño.
- ¡¿Dónde está?! – Preguntó con apuro.
El doctor apuntó al cuarto y Clyde salió corriendo. Token suspiró y se levantó de su asiento para irse a ver a su hijo, pero antes de retirarse, el doctor lo detuvo.
- Señor Token, necesito hablar con usted…
Mientras tanto, el pequeño Tyde se encontraba acostado en su cama, en su cuarto especial. Miró alrededor, no había nadie. Se sentía solo y débil, hasta que entró Clyde.
- ¡Tyde!
- Mami. – Le dijo el perrito, con la voz algo baja. Clyde lo abrazó llorando.
- Mi niño…. – Dijo, mientras el pequeño también lo abrazaba.
- Te extrañé, mami.
- Yo igual, bebé…. Yo igual…. – Clyde no podía ocultar sus lágrimas de felicidad. Tyde lo besó y el castaño lo abrazó con cuidado, pero con fuerza.
- Mami, me haces daño. – Se quejó el niño ante el apretón.
- Oh, perdón. – Se disculpó, soltándolo. Tyde lo volvió a abrazar.
- Tenía miedo, mami….
- Yo también, mi amor. – Le contestó Clyde, acostándose a su lado. En ese entonces, Token tocó la puerta y entró.
- Hola. – Saludó y se acercó, besando a su hijo en la frente. - ¿Cómo está el pequeño héroe? – Preguntó con una sonrisa.
- Estoy bien~ - Contestó con alegría, pero con un tono de voz muy bajo.
- ¿Qué quería el doctor, Token? – Preguntó Clyde curioso.
- …. Te lo cuento después. – Fue la respuesta que dio, no queriendo destruir el momento familiar que tenían.
- ¿Es algo malo, Token? – Volvió a preguntar Clyde, algo asustado.
- No te preocupes. – Acarició a Tyde y le sonrió.
- ¡Yo salvé a mami y el dinero de papi! – Dijo feliz el niño, aún con su bajo tono de voz. Clyde sonrió y besó su frente.
- Exacto, Tyde. Eres un héroe. – Le felicitó Token.
- Y este héroe debe dormir. – Mencionó Clyde con tranquilidad.
- Pero no tengo sueño, mami…. – Se quejó Tyde, con una mala cara.
- Pero si lo haces te sanarás más rápido y podrás salir.
- Y así podrás salir a jugar. – Completó Token.
- Está bien…
Clyde comenzó a cantarle un poco, tal vez no era el mejor cantante, pero era algo. Tyde le abrazó y el castaño siguió cantando. Token lo acompañó en su canto, él sí cantaba bastante bien, y en poco tiempo arrullaron al niño que se durmió con tranquilidad. Token lo veía fijamente y suspiró. No podía la situación en la que se encontraban, quería llorar, de verdad quería llorar. Acarició un poco el cabello de su pequeño y miró al castaño que besaba su frente.
- ….. Clyde, tenemos que hablar…. – Dijo Token, apenas salió del cuarto con su novio.
- Claro…. Es por lo que dijo el doctor ¿Verdad, Token? – Preguntó, asustado. Token afirmó.
- Esto te va a asustar….
- ¿Qué pasa? – Token suspiró.
- Tyde perdió mucha sangre…. Y como su sangre es de perro, no creo que podamos encontrar ningún donante…. – Se mordió el labio y se quebrantó un poco su voz. –Lo máximo que le quedan son tres días….
¡ODIADME! ¡MUAJAJAJAJAJAJAJAAAAAA! fsdahdfkjhsdfsdaf ok no e3e Quiero ver la reacción de los pocos fans que tiene esto... O como dice mi querida Salo "Quiero ver como reaccionan las locas" xD Hoy sí que les traje algo larguito... e3e Bueno, allí eso es un regalo (?) el próximo cap no será tan largo -3- igual que la vida de Tyde... (?) ¡Mierda, estoy hablando demasiado! e3e Bueno, allí les dejo la duda e.e
luis carlos: Nada más son un par de ladrones -w-
NEKITOGIRLCHAN: Pobre Clyde D: pues... No quiso porque él no es tan gay... creo (?)
LorettoAbi: Sí, pobre Clyde D: Al menos ya está bien .w. y como le dije a luis carlos, sólo son delincuentes ewe
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