Clyde abrió su boca y sus ojos se dilataron, llenándose de lágrimas nuevamente. Volvía a sentir la sensación de ver a Tyde en ese charco de sangre, la garganta se le cerró y su boca quedó seca. También sus piernas se debilitaron y comenzaron a temblar, casi se cayó, pero Token lo agarró antes.
- No…. No mi bebé…. – Pidió Clyde.
- Sé que es difícil…. También lo es para mí, Clyde…. – Trató de consolarlo el Afro-descendiente.
- ¡Hay que hacer algo!
- Sólo se me ocurre buscar sangre de San Bernandos…. Pero Tyde es un humano, él necesita mucha más sangre.
- Damián…. – Dijo el castaño.
- ¿Qué dices?
- ¡Damián!
- ¿Damián? ¡No me digas que quieres hacer un trato con él!
- ¡SI TENGO QUE HACERLO PARA SALVAR A TYDE LO HARÉ! – Le contestó Clyde de forma violenta.
- ….. ¿Estás seguro? Clyde, piénsalo al menos un poco.
- ¡Claro que estoy seguro! ¡No dejaré a mi Tyde morir! – Clyde tenía una cara de horror, y a la vez de determinación. Token suspiró.
- Está bien… Vamos.
Ambos se retiraron del hospital, directo a la mansión Black. Al parecer, estaba cerrado, pero no tenía llave. Seguramente Kyle y Stan la cerraron, así que no fue ningún problema entrar. Token bajó al sótano y comenzó a buscar entre las cosas. Trataban de contactarse con Damián, pero no podían ir al infierno, debían llamarlo de otra forma.
- Esto. – Dijo Token, sacando una Ouija.
- ¿Estás seguro que es con esto, Token? – Preguntó Clyde, inseguro.
- Es lo único que se me ocurre….
- Ojalá funcione.
- ¿Funcione qué? – Preguntó Damián detrás de ellos.
- ¡DAMIÁN! – Gritó Clyde, corriendo hacia él.
- Eso fue rápido….
- ¡Damián, necesito que salves a Tyde!
- ¿Por qué? En realidad, vine a decirles que yo personalmente me lo voy a llevar.
- ¡Por favor, Damián! ¡Sálvalo, por favor! – Rogó el castaño.
- ¿Qué recibiré a cambio?
- Mi alma…. ¡No lo sé! ¡Lo que quieras, pero sálvalo!
- ¿Tu alma….? Nah.
- ¡Sólo dime qué quieres!
- Se los diré después. Por ahora, me deben un favor.
Y con esas simples palabras desapareció. Clyde suspiró.
- ¿Qué crees que nos vaya a pedir….? – Preguntó Token.
- No lo sé, per o siempre y cuando mi bebé viva, no me importa.
Al día siguiente, Bolita iba yendo con Butters al hospital. Llevaba unas flores, y con mucha curiosidad. Quería ver a Tyde, por primera vez quería verlo. Le daba lástima, y también estaba preocupado por el balazo que recibió, así que al enterarse, pidió ir a verlo. Apenas entraron a la habitación, Bolita se acercó y le puso las flores a Tyde al lado, sonriendo. Tyde se alegró y tomó las flores.
- ¡Mira, mami! ¡Flores! – Dijo feliz. Clyde sonrió.
- Si, son bonitas…. Gracias, Bolita. – Agradeció Clyde.
- De nada. – Se sentó en una silla al lado de Tyde y lo miró. - ¿Te dio miedo?
- Siiiiiiiiiiiiiiii. – Contestó el gordito, recordando.
- Seguro fuiste muy valiente, Tyde. – Felicitó Butters.
- ¡Sí! ¡Salvé a mami y el dinero de papi! – Volvió a decir. Eso era la único que tenía en la mente.
- Waaaaaaaaaaaaaaaaaa…. –Dijo Bolita, impresionado. - ¿Te dolió?
- Mucho. – Expresó con una mala cara.
- Bolita, tenemos que irnos. Kenny nos espera. – Avisó Butters.
- Bueno…. Adiós, Tyde. – Bolita se levantó y le dio un beso a su amigo, para luego irse con Butters.
Butters volteó a ver a su hijo mientras caminaban, se veía feliz con una sonrisa. Era raro verlo así después de haber visto a Tyde.
- ¿Ya no te de miedo Tyde? – Preguntó.
- Creo….
- Te lo dije, Tyde no da miedo.
- Uhm….
Mientras ellos se alejaban, Tyde olía sus flores nuevas, sonrojado. Olían bien para él, sobretodo porque fue Bolita quien se las dio.
- Ah…. – Suspiró, aún olisqueando.
- ¿Te sientes bien, Tyde? – Preguntó Clyde.
- Ajá. – Afirmó con una sonrisa.
- Bien. – Dijo Token. – Ahora, a ver cuando te dan de alta.
- ¿Irás a averiguar?
- Sí.
Pero antes de que Token saliera del cuarto, el doctor entró.
- Buenas noticias, señores. – Anunció el especializado en medicina. – No sé cómo, pero su hijo tiene una salud muy estable. Pueden llevárselo hoy mismo.
Clyde sonrió al ver que Damián había hecho su parte del trato. El doctor no tuvo que decir la noticia dos veces para que se llevaran al niño, el cual estaba emocionado por salir de allí. Él iba saltando y cantando, corriendo por todos lados. Se sentía bien correr, no podía durar ni un solo día sin hacerlo. Llegaron a la casa, y la tarde transcurrió de una forma normal, hasta que un gran fuego apareció en medio de la sala, dando paso al hijo de Satán.
- ¡CLYDE, TOKEN! – Llamó, con cara de pocos amigos. Los mencionados se acercaron. – Ya sé lo que quiero. Primero, necesito disfrute. Tú, Clyde, le meterás un tubo en el culo a Token y por un orificio lo llenarás de agua y cerveza, mientras tú usas un pañal para luego follártelo.
- ¡¿QUÉ?! ¡NO HARÉ ESO! – Se quejó Token, horrorizado.
- ¡LA VIDA DE TU MALDITO HIJO DEPENDE DE MI! ¡SI NO QUIERES VERLO MORIR HARÁS LO QUE DIGA! – Gritó el otro, realmente enojado. - ¡HÁGANLO DE UN PUTA VEZ O LOS VOY A CAGAR YA! – Dicho esto, hizo aparecer a Tyde en su mano, sosteniéndolo del cuello como a un perro.
- ¡Ah! – Gritó el niño asustado.
- ¡AHORA EMPIECEN DE UNA MALDITA VEZ O SU MOCOSO MORIRÁ CON TAL SÓLO TOCAR SU FRENTE!
Clyde estaba horrorizado. Ahora sabía que cometió un error, un gran error. Se empezaba a arrepentir de su decisión hasta que llegó Pip.
- ¡Damián, deja a Tyde en paz al igual que a Token y Clyde! – Pidió el rubio. El anticristo lo miró con rabia.
- ¡TÚ CÁLLATE, MALDITA SEA!
- ¡No, ahora déjalos! Cobrarás tu favor después, no ahora que estás cabreado. – Con razón su actitud, se dijo la pareja. El inglés tomó al niño en brazos y se lo entregó a Clyde. Grave error, Damián le jaló el cabello con fuerza y lo miró con rabia.
- ¿Quién coño te crees para darme órdenes?
- La única persona que sabe cuando haces algo por rabia. – Contestó Pip, con una mueca de dolor por su cabello.
- ¡Esa no es razón para darme órdenes! – Se quejó, jalándole más su cabello y lanzándolo al suelo. Luego volteó a ver a la pareja con furia. - ¡EMPIECEN AHORA!
Pero antes de que pudiese decir algo más, desaparecieron como por arte de magia.
- Gracias al cielo…. – Suspiró Clyde, aliviado y abrazando a Tyde
- ….. – Token miró a Clyde. – Yo no quiero hacer eso….
- Sólo esperemos que Pip lo calme.
Y así Clyde aprendió a no hacer tratos sin pensarlo y a no hacer enojar nunca más a Damián, o algo muy malo ocurriría.
sdfklasdfasdfasdfsdf, aquí el fic! -w- Estoy enferma e.e ¡Y rodeada de guarros que gritan! D: -En un internerd nuevo- Joeeeer, quiero mi Interneeeeerd, tal vez asì podría actualizar con más tranquilidad...
NEKITOGIRLCHAN: Fue trágico el momento en que lo escribía... D: y estaba TAN emocionada, que estuvo tarde y tuve que apagar la PC, me fui a la cama pensando en que continuaría apenas me levantara XD pero si, es trágico lo de Tyde D: al menos ya está bien :3
luis carlos: Pues ya ves, no le pasó nada malo :3
¿Reviews? 8D ¡Son gratis! :3 Que recibo poquitos... .w.
