Desde hace un tiempo, Butters empezó a dejar a Bolita en una pequeña guardería. No podía llevarlo a clases, así que emprendió una búsqueda con Kenny para ver donde podían cuidar al niño. Butters no quería molestar a las señoras amables con su problema, tampoco quería dejarlo con la familia McCormick, así que decidió meterlo en una guardería que encontró. Lo dejaba allí sólo cuando entraba y salía de clases. El niño ya tenía al menos 4 días siendo cuidado en el lugar, y quejas no habían. La verdad, para las niñeras, el niño era un ángel. Un día, cuando Butters salió de clases, fue a buscar a Bolita a la guardería, mientras que el niño lo esperaba impacientemente.
- Buenas tardes. – Saludó una de las niñeras. - ¿Vienes por Bolita?
- Sí, señorita. –Contestó Butters con una sonrisa.
- Bien. ¡Bolita! ¡Vienen po- Pero no logró terminar su frase, ya que el niño ya se encontraba pegado a la pierna de Butters. El rubio lo miró y lo tomó en brazos.
- Despídete, corazón. – Pidió Butters, el niño se despidió de la niñera con la mano, sin decir nada.
- Adiós, Bolita. – Dijo la chica con una sonrisa. – Espero verte mañana. Por cierto, quisiera hablarle mañana, joven.
- Claro señorita, adiós.
Y con eso, se fue. Comenzó a caminar hacia su trabajo, el refugio, al menos allí si podía cuidar a su hijo, pero a los pocos pasos, Bolita habló.
- Mami, no quiero volver…. –Dijo.
- ¿P-por qué, amor? – Tartamudeó un poco Butters.
- No me gusta ese lugar….
- ¿Qué no te gusta?
- Las niñas me dan miedo…. Y los niños quieren pegarme…. –Se quejó.
- Las niñas no te harán nada, amor y bueno, le diremos a tu padre que te enseñe a defenderte.
- …. No quiero….
- Pero tienes que quedarte ahí, cosita. No puedes acompañarme a la universidad.
- Quiero quedarme con Kyle….
- También estudia, corazón.
- Uhm…. – Ante esto, el niño comenzó a llorar. – Aaaaaaaaaaahhhh
Butters se asustó y trató de calmarlo, pero el niño no dejaba de llorar. Chillaba y chillaba, lanzando lagrimones, de verdad no quería quedarse en esa guardería nunca más. Por el camino, Butters le pedía al niño que no llorase, pero él ignoraba su petición y no cerraba la boca. Fue tanto el ruido que apenas se dio cuenta que se había encontrado a Kenny.
- ¿Qué le pasa? – Preguntó el chico del anorak mientras el niño lloraba de forma insoportable.
- Le dije que Kyle no podía cuidarlo y debe ir a la guardería. – Contestó, aún tratando de calmarlo.
- ¿Y el problema es….? – Kenny no terminaba de entender y Bolita empezaba a ponerse rojo por su llanto.
- Que Bolita no quiere ir a la guardería. – Volvió a contestarle Butters mientras trataba de calmar a Bolita lo mejor posible, pero el niño no se callaba. – A-ay, hamburguesas…
- ¡YA CÁLLATE, MOCOSO! – Gritó Kenny, ya harto.
- AAAAAAAAAAAHHHHHHHHHHHH – Gritó más el niño ante el grito de Kenny.
- Bolita, deja de llorar nene, por favor. – Pidió nuevamente Butters, ya nervioso por los gritos del niño.
- Aaaaaaaaaaaaaaahhhhhhhh. – Seguía chillando.
- ¡YA BASTA! – Gritó Kenny, con más autoridad.
Gracias al grito, Bolita se quedó callado debido al miedo, pero seguía llorando, aunque sea gimoteaba. Butters lo arrulló y secó las lágrimas que rodaban por sus mejillas y se asomaban por sus ojos, mientras el niño temblaba.
- No me gusta la gente malcriada y berrinchuda. – Dijo Kenny. – Por eso nunca me tiré a Clyde.
- Bolita, ya deja de llorar, cosita. – Volvió a pedir Butters, ya que su bebé seguía llorando en silencio. – Sé que no te gusta la guardería, pero mamá y papá tienen que trabajar para que un día vivamos en nuestra propia casa y tengas tu cuarto.
- P-pero ya tenemos un cuarto…. – Dijo Bolita.
- Ese cuarto es una mierda. – Argumentó Kenny.
- ¡Kenny! ¡Nada de palabrotas en frente al niño! – Se quejó Butters, luego miró al conejito. – Pero es temporal, corazón. A-así que trata de soportar la guardería por nosotros ¿S-sí, nene?
- No quiero. – Volvió a negar el pequeño.
- Joer, que no se puede razonar con este niño. – Se quejó Kenny.
- Hamburguesas…. Por favor, nene. – Pidió Butters.
- ….. Bueno…. – Dijo Bolita, sin mirarlo. Butters sonrió.
- Bien, ahora vamos a comer. – Pidió Kenny. – Que tengo hambre y ya no tienes ayuda en el refugio.
- ¡Vamos!
Después de un largo día de trabajo, la familia regresó a casa. El niño se había quedado dormido a mitad de camino y Kenny lo cargaba. Estaba cansado, muy cansado. Por el camino pudo ver a otra familia, una familia amiga. Tyde iba feliz, tomado de la mano con Clyde y Token. Ese niño era afortunado, pensó Kenny, él podía tener una familia a la cual no le faltaba nada.
- Vamos al circo, vamos al circo~ - Canturreaba el niño.
- Hola, muchachos. – Saludó Clyde.
- Hola. – Kenny devolvió el saludo sin muchas ganas.
- ¡Vamos al circo! – Dijo Tyde, feliz.
- Qué bueno por ti, Tyde. – Butters sonrió, pero no le interesaba mucho el tema realmente. Estaba muy cansado.
- ¿Por qué no vienen? – Preguntó curioso el menor.
- Estamos muy cansados y no tenemos dinero, Tyde. – El niño los miró con lástima y luego miró a Clyde.
- ¿Podemos darles dinero? – Preguntó.
- No gracias, pequeño. Igual estamos cansados y Bolita está dormido. – Argumentó Butters.
- Mooooooo…. – Se quejó, triste.
La familia pobre se fue, despidiéndose. Llegaron a la casa, Butters subió al cuarto con rapidez, no tenía ganas de nada. No fue lo mismo para Kenny, quien se quedó abajo con sus padres, peleando por otro asunto trivial. El pequeño, al sentir la cama, se despertó. Se oían gritos desde la parte de abajo, así que Butters le tapó las orejas a su pequeño, como era costumbre cada noche cuando empezaban las peleas. Ambos se quedaron en silencio, pero el niño no tenía ni idea de lo que ocurría. Todo era mudo, hasta que Kenny entró al cuarto, tirando la puerta.
- Cabrones. – Se quejó.
Butters le quitó las manos de los oídos al niño, mientras Kenny se tumbaba en la cama y lanzaba un suspiro. Estaba harto, realmente estaba harto de la misma mierda de cada día. Se acomodó en la cama, mientras Butters se acostaba al lado de Bolita, quedando el niño en el medio. El conejito se quitó su gorro y los miró con curiosidad. El rubio estudioso lo besó en su frente y el niño sonrió, luego sintió como su padre acariciaba su cabeza, pero no lo veía.
- Ah…. Por fin algo de paz…. – Dijo Kenny.
- Sólo unas pocas semanas más, Kenny. Sólo unas pocas…. – Animó Butters.
- Sí….
- …. ¿Para qué? – Preguntó con curiosidad el niño.
- Para vivir en nuestra propia casa. – Respondió Butters con amor.
- Ooooooooooooooh….
- No tendrás muchos juguetes, pero te gustará tu cuarto. Estará cerca del mío y también es el de papá, así nos podrás llamar si tienes pesadillas.
- Quiero dormir con ustedes….
- Bolita, ¿Eres un niño grande? – Preguntó Butters, viendo si podía hacerle una trampa al niño, el cual negó con su cabeza.
- Soy su bebé. – Le contestó.
- Pero eres grande, ¿No?
- No, porque quiero estar con mami y papi. – Butters suspiró en señal de derrota.
- Bueno, al menos sabe que no actúa como un niño grande. – Mencionó Kenny, sacándole una pequeña risa a su novio.
El bebé seguía abrazado a Butters, sonriéndole de forma dormilona. Estaba feliz de tener esa cercanía con sus padres, se veía tierno.
- Me recuerda a ti. – Dijo Kenny, con una ligera sonrisa, la cual fue revelada al quitarse la capucha de su anorak. Bolita lo miró con curiosidad. – Tu mami era otro llorón. – Dijo.
- Y siempre te hacía caso a ti y a los chicos. – Completó Butters.
- Pues yo todavía me acuerdo cuando eras Marjorine.
- ¿Marjorine? – Preguntó el niño. Butters se sonrojó.
- Nada, Bolita…. – Dijo.
- Ooooooooooh, Marjorine es la chica más sexy que ha pisado South Park. – Respondió Kenny.
- ¿Más que mami? – Preguntó con curiosidad.
- Esa es una pregunta difícil…. – Sonrió Kenny, mientras que Butters estaba muy sonrojado. – Tal vez algún día la conozcas.
- A dormir. – Cortó Butters.
- Pero yo quería ver quién es Marjorine…. – Se quejó Bolita.
- Es tarde.
- Está bien….
Butters empezó a cantar un poco para que el niño se durmiera, no cantaba nada mal. Siempre le cantaba al niño para tranquilizarlo o dormirlo, cosa que siempre sucedía. Kenny acaricia al niño para terminar de arrullarlo. Bolita se durmió al poco tiempo.
- Descansa, Kenny.
- Tú igual, Buttercup. – Suspiró y cerró sus ojos.
Kenny se quedó pensando. Tyde y Bolita no eran niños muy distintos. Ambos fueron animales, también eran como unos bebés, seguramente no tenían más de cuatro años de edad. También tenían su padre y a su madre ¿Cómo podían tener vidas tan diferentes? Bolita merecía algo mejor, más que esa vida de mierda que llevaba. Quería alejarlo de todo ese mal, a lo mejor él comía sólo porque Butters trabajaba en un restaurante, sino, seguramente tendría el estómago vacío. Se durmió con ese pensamiento en la cabeza.
ajghdasdjhgasdfasdf, pobrecillos e3e (?) Ellos merecen una mejor vida D: pero soy cruel, y por eso no se las doy (?) askjshdfskjhdfasdf xD Pues... Otra vez aprovechando una PC con intenerd .w. ando de vaga e.e y tampoco he escrito lo suficiente... Pero ya que, aprovecharé mañana todo el día para escribir y traerles fics nuevos *-*
luis carlos: Tal vez lo haga... Tal vez escriba un fic de eso (?) XD
mfer. or06: asjkhdjasd yo ya te extrañaba .w. Yo lloré con el balazo... Bueno, casi (?) Bolita es lindo por Butters (?) :B ¿Qué tienes en la cabeza? e3é aún le tiene miedo a Tyde (?) Pues responderé tu pregunta 8D en el fic, no he colocado algunas otras partes del rol. En el rol, Damián se enoja porque se llevarán a Pip al cielo e3e y por eso ta enojado D:
NEKITOGIRLCHAN: Se, está bien :3 se enojó porque... es marvado (?) Y no sé de donde salió esa petición, estoy enferma... xD
¿Reviews? 8D ¡Son gratis! :3 y me obligan a ir a un ciber haber si hay (?)
