Bolita se encontraba durmiendo plácidamente en su cama, se sentía bastante cómodo, no importaba cuantas veces se acostara en su cama, siempre le gustaba. Debido a esto, siempre tenía el sueño algo pesado, así que no se dio cuenta cuando Butters y Kenny entraron a su cuarto con un gran pastel en silencio. Kenny le susurró a Butters que despertara al niño, él no podía ya que era quien cargaba el pastel, así que Butters se acercó y lo empezó a mover para que el niño se levantara.

- Bolita, hora de despertar dormilón.

- Nah…. – El niño no quería levantarse, tenía demasiada flojera.

- Entonces este enorme pastel se va a desperdiciar. – Dijo Butters, levantándose para tomar el pastel y dirigirse a la entrada.

- ¿Pastel? – Esa palabra llamó por completo la atención del niño y se levantó rápidamente de la cama al ver el gran dulce. - ¡Pastel!

- ¡Feliz cumpleaños, niño! – Felicitó Kenny.

- Feliz cumpleaños, corazón. – Felicitó de igual modo Butters, sonriendo.

Ya habían pasado años desde que el conejito se había convertido en niño, ahora estaba cumpliendo oficialmente 7 años de edad. Habían pasado buenas y malas cosas, pero seguían viviendo bien.

El niño empezó a aplaudir de la emoción al ver ese gran pastel y saber que su cumpleaños por fin había llegado.

- Vamos a la sala para picarlo y pidas un deseo. – Dijo Butters.

- ¡Sí! ¡Sí! – El niño salió corriendo de la emoción hacia la sala, sacándole una ligera carcajada a Butters.

- Vamos, Kenny. – Dijo, mientras seguía al niño.

El rubio lo siguió hacia la sala, donde Karen tenía la mesa ya preparada.

- ¿Va a venir Tyde? – Preguntó Bolita, sentándose en la mesa.

- No, está enfermo, nene. – Le contestó Butters.

- Jooooooo…..

- Pero promete venir el fin de semana para dormir.

- ¡Yay!

La pequeña familia empezó a cantarle el cumpleaños al niño, quien se sentía feliz por estar así con su familia, a pesar de ser muy temprano por la mañana. Veía muy fijamente el pastel, se veía bastante delicioso y sonreía encantado. Miraba también cómo su familia le cantaba y le aplaudía, era una sensación maravillosa.

- ¡Pide un deseo! – Exclamó Karen.

El niño sopló las velitas inmediatamente después de pensar, y todos aplaudieron. Butters comenzó a cortar el pastel, mientras que el conejito seguía emocionado.

- Toma nene. – Butters le entregó una rebana al pastel, la cual el niño probó y quedó encantado. El rubio empezó a entregarle una rebanada tanto a Kenny como a Karen.

- ¡Wow, Kenny! – Dijo Karen después de probar la torta. – ¡Esta vez de verdad te luciste!

- Lo sé. – Contestó Kenny sonriendo.

Kenny era un excelente cocinero, desde muy pequeño demostró dotes para las tareas del hogar, aún recuerda cuando en el 3er grado se metió a la clase de doméstica con las demás niñas mientras que los chicos estaban en carpintería.

- ¡Quiero más! – Dijo Bolita, después de terminar su rebanada.

- Guarda para después ¿Por qué no ves los regalos? – Dijo Kenny.

- ¿Qué regalos? – El niño no vio nada a su alrededor.

- Cierra los ojos. – Ordenó el encapuchado, así que el niño obedeció. Kenny se fue y volvió con una bicicleta. – Abre los ojitos~ - Cuando el chico los abrió, pegó un grito como una chica.

- ¡WAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAHHHH! – Gritaba, mientras iba corriendo a abrazar su bicicleta nueva. Kenny no pudo hacer más que reírse.

- Jamás lo vi gritar así. – Comentó.

- Yo tampoco. – Estuvo de acuerdo Butters, mientras el niño saltaba.

- ¡ME ENCANTA! ¡ME ENCANTA! ¿Podemos ir a probarla? ¡Me encanta!

- Claro.

El rubio mayor ayudó a sacar la bicicleta hacia afuera, mientras que su hijo iba detrás de él, yendo de lo más emocionado. Ya al estar afuera, Kenny lo subió y le colocó un casco.

- Anda, ten cuidado.

El niño nunca había conducido una bicicleta, pero veía a los otros niños cómo hacerlo. Empezó a pedalear, pero se le hizo muy difícil hacerlo hacia adelante, ya que era demasiado fuerte, así que empezó a pedalear al revés.

- Mami, no anda…. – dijo.

- Le estás dando mal, nene. – Rió un poco Butters.

Al rato, el niño ya había aprendido a manejar su bicicleta, así que iba por todos lados en ella. A veces se enredaba, y volvía a pedalear hacia atrás, pero esto lo corregía inmediatamente.

- Ten cuidado, bebé. – Dijo Butters.

- Síiiiiii, mami. – Contestó, mientras seguía paseando.

- ¿Qué tal va? – Preguntó Kenny, mientras se acercaba a ver.

- Bien.

Bolita seguía paseando, mientras sus padres lo vigilaban. En una de sus vueltas, la cadena de la bicicleta se salió de lugar, haciendo perder el equilibrio al niño. Kenny se alarmó al ver cómo el niño se acercaba a la carretera, así que fue corriendo y lo empujó, quitándolo del camino y siendo él atropellado por un auto que pasaba a toda velocidad. El niño se encontraba tirado en el suelo, llorando mientras veía la horrible escena. El lugar estaba lleno de sangre, así fue como vio morir a Kenny por primera vez. Butters corrió hacia Bolita y lo abrazó. El niño se aferraba a él, llorando, lamentándose por su papi, mientras que Butters también lloraba por la impresión.

Al día siguiente, Kenny llegó corriendo a casa, corrió rápidamente al cuarto de Butters, todo asustado.

- ¡BUTTERS! – Gritó al entrar.

- ¿Kenny?

- ¡¿Dónde está el niño?! – Preguntó, algo alterado.

- Está aquí, a mi lado. – Le informó Butters, mientras apuntaba al niño a su lado, tranquilizando a Kenny.

- Que susto….

Bolita dormía plácidamente, pero Kenny seguía nervioso por razones desconocidas. Butters lo abrazó para tranquilizarlo un poco, Kenny jadeó y le devolvió el abrazo, sin apartar la vista del niño.

- …. Lo llevaré a su cuarto. – Dijo.

- Kenny, empezará a llorar.

- Está dormido…. Yo me acostaré con él.

- Igual.

- ….

- Por favor.

- Bueno…. – Se resignó, no le importaba, sólo quería que el niño estuviese bien.

Butters se acostó al lado del niño nuevamente, mientras este se pegaba a él. Kenny sólo lo veía fijamente, suspiró con nerviosismo y se fue. Butters no entendía la actitud de Kenny, así que cargó al chico y lo llevó a la habitación en donde se encontraba su pareja. Kenny estaba acostado, con los brazos sobre los ojos. Butters, como no podía recordar la muerte de Kenny, pensó que se había ido ayer, y que por eso el niño lloró hasta dormirse. Para darle una sorpresa, lo despertó.

- Bolita, mira. – Dijo, mostrando a Kenny.

- ¡Papi! – El niño saltó de alegría y se fue corriendo a abrazar al rubio, el cual le regresó el abrazo.

- Te quiero…. –Le dijo.

- Yo también~ - Le contestó.

- Iré a hacer el desayuno. – Dijo Butters, sonriendo ante la escena.

Mientras se retiró, Kenny cayó en un sueño profundo. Se sentía bien volver y ver a su hijo sano y salvo.

Al rato, sintió algo suave encima de él que se movía por todo su torso. Se despertó y abrió un poco los ojos con curiosidad, lo único que vio fue una pequeña bola de pelos blanca con grandes orejas.

- ¿Qué demonios….?

- Kenny, es hora de co…. – Butters se detuvo en seco al entrar al cuarto y ver al conejo.

Kenny se empezó a asustar y miró a Butters.

- Butters….. Dime que Bolita está por allí…. – Pidió asustado.

- É-él se quedó contigo…. – Contestó igual de asustado.

- ….. – La mirada asustada de Kenny se dirigió al conejo que tenías sobre él. –N-no puede ser….

Esa pequeña bola de pelos, sin duda alguna era su pequeño conejito, Bolita de manzana, quien caminaba por todo el estómago de Kenny.

- Dios, no….

Kenny tomó al conejo, temblando. – No…. – Sus lágrimas empezaron a asomarse. - ¡NO!


OH GOD, OH GOD, OH GOOOOOOOOD! ¡NO PUEDE SEEEEER! ¡AAAAAAAAAAAAH! ¡No saben lo emocionaba que me sentía al escribir esto! D: ¡VIENE LA EMOCIÓN! ¡LLEGÓ LA SABROSURA DE LO AMARGO! ¡LLEGÓ LO BUENOOOOOOOO! ¡SE AVECINA UNA TORMENTA DE ARENAAAAAAAAAA!

luis carlos: Butters de mayor, con traje de Marjorine, se ve como la reina del arroz con pollo (?) Pues Karen era la vida de Kenny (Ahora es parte) ¿Qué haría él sin ella? (Aparte de matarse a pajas) Y esos tres ya aparecerán.

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