Demonio siempre había sido un niño consentido, la típica historia del amado por la madre e ignorado por el padre. A él no le importaba en lo más mínimo, odiaba a Damián, y Damián lo odiaba a él o sencillamente no le hacía ningún caso, pero no se molestaban el uno con el otro. Siempre la atención de Demonio estaba sobre Pip, y la de Pip sobre Demonio. El pequeño diablillo no hablaba, sólo hacía sonidos, pero nunca ninguna palabra. A veces chillaba, queriendo sacar algo de su garganta, Pip nunca sabía lo que era.
Siempre abría la boca, queriendo hablar.
- ¿Qué pasa, Demonio? – Preguntó Pip al ver la actitud de su niño nuevamente.
- Yo…. Ah…. – Logró balbucear, sorprendiendo al rubio.
- ¡Demonio! ¡Hablaste! – Exclamó Pip, sonriendo feliz.
- Ah…. – El diablillo quería seguir diciendo palabras.
- Está bien, pequeño. – Ante esto, el demonio negó con la cabeza y siguió intentando.
- T-t-te…. – Un pequeño chillido salió de su garganta. – T-te quie…. Quie…. Ahg…. – Su garganta empezó a cerrarse un poco. – Quiero.
- Yo también te quiero, corazón. – Pip le sonrió y el pequeño lo abrazó.
Damián los veía fijamente, sin siquiera decir nada. Pip notó esto y dejó que su pequeño Demonio se fuera a jugar para poder acercarse al anticristo y hablar con él a solas.
- Damián, lo siento…. – Dijo, abrazándolo. – No quería decir esas cosas, en serio.
- Ya no importa. – Contestó, mientras lo miraba.
- …. Lo sé, es muy tarde ahora…. Si lo deseas, me iré a vivir con las demás personas normales del infierno.
- Pip, desde que llegaste, has sido normal como las otras personas. ¿Sabes por qué? Porque te odio, por eso.
- ¿Uhm?
- Lo que oíste. La verdad, siempre te he odiado, y lo sabes. – Con esto, lo abrazó.
- ¿Damián?
- Cállate, que te odio.
El rubio sólo lo abrazó sin decir nada.
La vida con los animales no era tan mala, a pesar de que extrañaban que fueran niños. Clyde se sentía mucho mejor después de hablar con Butters, ahora ya no se sentía tan deprimido y aprendió a disfrutar su tiempo de caridad con Tyde. Jugaba con él a la pelota, corrían juntos y demás, como solía hacer con su perro Rex y como tenía planeado hacer con Tyde. Butters también era muy feliz con su conejito, jamás llegó a despreciarlo, porque recordaba que eso era originalmente, un conejo. Así iba a ser su vida de todos modos cuando Kenny se lo dio, criando a un conejo y no a un niño, estuvo feliz así. Pero no todos eran felices, alguien no lo era, quien era Satán. Él se descargaba siempre sobre su hijo.
- ¿Quién es el demonio de mamá? –Preguntó Pip, sonriendo mientras jugaba con Demonio, quien se apuntó a él mismo.
Pirrup sonrió y lo besó en su frente, para que luego Demonio le tomara su cara, la lamiera y luego le diera un beso. Pip se rió, mientras que el diablillo se aferraba a él. Bostezó queriéndose ver adorable, pero se veía feo por mostrar sus enormes dientes e hizo como que se dormía, esto le sacó otra risa al británico. El momento se acabó, cuando Damián entró a la habitación, suspirando.
- ¿Qué tienes?
- No es nada. – Contestó suspirando.
- Dímelo, por favor.
- Que no es nada. – Damián se sentó a su lado, creando pequeñas llamas.
- Creas llamas cuando estás molesto. – Damián volvió a suspirar, poniendo un tono burlón y molesto.
- Tengo que volver a los animales en niños.
- Bolita y Tyde…. ¿Por qué?
- El muy estúpido dice que les da lástima. – Dijo, refiriéndose a Satán. – Bueno, lo haré para que deje de joder. – Prosiguió, haciendo un círculo de fuego.
- Uhm…. – Pip sólo apoyó su mentón en la cabeza de su demonio.
- Bueno, lo haré para que deje de joder. – Declaró el anticristo al terminar de crear un pequeño círculo de fuego.
Bolita iba saltando por debajo de la cama de Butters, mientras movía su nariz. Butters lo sacó de la cama y lo abrazó, acariciándolo un poco. Extrañaba a su hijo, pero no podía hacer más nada. También amaba al conejito, porque seguía siendo su Bolita de manzana. Le sonrió y lo abrazó un poco más fuerte, mientras que la bola de pelos temblaba. A Butters se le hizo extraño que el pequeño temblase y se volviese cada vez más pesado, así que lo miró. Poco a poco, el pequeño conejito iba creciendo y haciéndose más humano.
- ¡MAMI! – Exclamó cuando era completamente humano. Sus pequeños ojitos estabas llenos de lágrimas.
- B-B-B-Bolita…. – Butters empezó a llorar de igual forma.
- ¡Mami! ¡Mami! – El niño seguía llorando mientras se abrazaba como si no hubiese un mañana al rubio.
- ¡KENNY! –Llamó Butters, mientras apretaba al niño.
El muchacho de la parca se levantó del sofá en el que se encontraba acostado y fue a revisar. Al llegar, no podía creer lo que sus ojos veían. Allí estaba su niño, su chiquito, abrazando a Butters. Ya no era un conejito, de nuevo volvía a ser su hijo.
- ¡TOKEN! – Llamaba Clyde, mientras abrazaba a un desnudo Tyde. Ante su llamado, el chico afro descendiente llegó corriendo.
- ¡¿Qué pasa?! – Token preguntó algo asustado, hasta que vio al niño. – ¡Tyde!
- Creo que necesita ropa. – Comentó Clyde con una risa, mientras se trataba de limpiar las lágrimas.
- ¿Cómo volvió a ser un niño? – Preguntó Token, aún sin salir de su shock.
- No lo sé. – Token no prestó mucha atención a la respuesta del castaño y sonrió, para luego abrazar al niño fuertemente.
- ¡Es increíble! ¡Tyde, mi niño!
- Mi asfixia. – Se quejó el pequeño.
- Token, suelta al niño. – Comentó Clyde, riéndose por la expresión del niño.
- ¡Perdón! Es que es tan…. ¡AHG! – Token sólo los abrazó más fuerte a ambos, mientras Clyde se seguía riendo.
- Siento el viento mis pompas…. –Comentó Tyde. Token sólo lo miró por un momento y se rió. Clyde lo cubrió con una sábana que estaba usando el día anterior y también rió.
Ambas familias se sintieron aliviadas a que los niños volviesen. Durante un tiempo, Clyde no volvió a separarse del niño, causando algunos problemas, pero algo que se resolvió fácilmente. Karen también se emocionó mucho al ver al niño nuevamente, así que hizo un banquete para celebrar.
¿Cuanto tiempo ha pasado desde que actualicé esto? ¿1, 2, 3 meses? No sé, ¡QUIERO ESCRIBIR, COÑOOOOOOOOOOOOO! volveré a ponerme al corriente de esto, lamento que sea tan corto, pero ya empezará la acción. Gracias.
¿Reviews? ¡Son gratis! 8D
