Ok, antes que nada quisiera decir que este capitulo no fue previamente planeado. Simplemente releí mi capítulo anterior y pensé en escribir este. A lo largo del capítulo conocerán una nueva fase de Carlisle, que espero les guste. No los molesto más, aquí esta el capítulo.


Carlisle POV

Desperté, deseando con todas mis fuerzas no hacerlo. Hoy era ese día, el día en que mi alma se encogía y en mi corazón volvía a abrirse mi vieja herida, la cual no sanaría jamás.

Me metí a la ducha, recordando que debía ser fuerte. No iría a trabajar, como todos los años en esta fecha, pero aún quedaba algo: Esme. No me gustaría que ella me viera así.

Esme POV

Preparé el desayuno, aunque Carlisle me avisó la noche anterior que no iría a trabajar. Era extraño que no quisiese ir a trabajar, y no me dijo la razón de su día libre, pero supuse que si quisiera decírmelo, ya lo hubiera hecho.

Caminé hacia su habitación, toqué la puerta.

-¿Si?-Preguntó desde dentro. Su voz estaba extraña, quizás lo había despertado.

-Quería preguntarte si tienes ropa sucia.-Le expliqué al otro lado de la puerta. No podía evitar sentirme incómoda al preguntarlo, aunque, desde que llegue, soy yo la que se ocupa de los deberes de la casa. Lo hago por cortesía, la verdad.

-Sí, espera.-Pasaron unos cuantos minutos, en los que me limité a mirar el suelo y jugar con mis pies. Por fin, abrió la puerta de su recámara entregándome unas cuantas prendas para lavar. No pude evitar notar que miraba al suelo, como apenado. Sus ojos estaban irritados y su sonrisa, borrada.-Quiero que sepas que saldré en unos minutos, llegaré para el almuerzo.-Dijo luego de aclararse la voz.

Me sentía extraña, éramos amigos, no nos ocultábamos nada, pero esta vez era diferente. Estaba segura de que algo le pasaba, pero no quería invadirlo con preguntas, quizás no quería hablar de eso.

Me dirigí hacia el cuarto de lavado, pude escuchar el rugido del motor del Mercedes de Carlisle. Sentí una patada, seguramente de mi princesa. Suspiré, ¿Qué le pasaría a Carlisle?

Carlisle POV

Me dolió en el alma abandonar a Esme, en especial lo frío que había sido con ella, pero no quería que supiera la verdad.

Me detuve en una florería, compré un ramo de jazmines y volví al auto. Las nubes comenzaron a cubrir el sol.

Llegué, el aspecto del cementerio te hacía sentir peor: ni una chispa de sol, aire frío y suelo húmedo por la llovizna de la noche anterior.

Caminé hacia la lápida que buscaba, la cual ya estaba adornada por algunas flores. Situé los jazmines en su lugar, sintiendo mis ojos humedecerse.

"Aquí yace Alice Brandon Cullen, amada esposa y madre. Que en paz descanse."

Al leer esa frase, las lágrimas comenzaron a descender por mis mejillas, son que yo pudiera evitarlo.

Pasó un largo rato, hasta que entendí que comenzaría a llover pronto y Esme me estaría esperando. Caminé hacia mi auto, con la cabeza gacha, envuelto en recuerdos.

El trayecto hacía casa se me hizo largo, proporcional al vacío que sentía en mi corazón.

Justo cuando estuve a punto de abrir la puerta, volví a mi realidad. Realidad en la que la persona que más amaba en el mundo me esperaba detrás de la puerta, con el almuerzo listo. Me lamenté de no tener apetito.

Entré, caminé hacia mi habitación con la mirada clavada en el suelo, solo para tropezar con la mirada preocupada de Esme a mitad de camino.

-¿Carlisle?-Me detuve frente a la puerta de mi recámara.- ¿Estás bien?-Su voz estaba llena de preocupación. Fue allí cuando me derrumbé. No, no estaba bien, jamás lo estaría.

Las lágrimas comenzaron a descender por mis mejillas, nuevamente. Comencé a sollozar, con la mirada clavada en la puerta frente a mí. Puerta que no me atrevía a abrir, para poder encerrarme en mi habitación y llorar como un niño pequeño que quiere a su mami.

Sentí la mano de Esme sobre mi hombro, me sentía como un idiota.

-Es normal querer llorar a veces.-Susurró en mi oído.-Eso ayuda a sacar el dolor que llevamos dentro.

Me volteé hacia ella y me lancé a sus brazos, en busca de consuelo. No tardó mucho en devolverme el abrazo, era como si lo hubiese estado esperando.

Comenzó a acariciar mi espalda, transmitiéndome calor y haciéndome sentir protegido, seguro… amado.

-Quiero a mi mamá.-Jamás supe si lo dije o lo pensé, solo sé que Esme profundizó aún más el abrazo y nos quedamos así, por un largo tiempo.

Sentí unas pequeñas patadas, Esme y yo estábamos demasiado cerca, quizás. Nos separamos, me sentía considerablemente mejor.

Esme se llevó las manos al vientre, también me dedicó una pequeña sonrisa.

-Lo lamento.-Susurré sin pensar, Esme me miró extrañada.-Lamento haber sido tan frío esta mañana, es solo que… todos los años me pasa esto.-Me expliqué.-Hoy es el día en el que falleció mi madre. Y, bueno…

-No necesitas seguir.-Me interrumpió con un negamiento de cabeza.-Entiendo.

Nos dirigimos al sofá, donde ambos bebimos una taza de té, cosa que hacíamos siempre que a uno de los dos se le caían las lágrimas. Sofá y té.

-Sé que debe dolerte.-Susurró mientras bajaba la taza hacia la mesa.

-Desde siempre-Agregué.-, cada cumpleaños, día de las madres… Cuando era niño me dolía ver como mis amigos corrían hacia la acera, donde sus padres los esperaban con los brazos abiertos y sonrisas en sus rostros. También me dolió cuando, en mi graduación en medicina, muchos eran felicitados por sus madres, y yo…-No pude continuar, hundí mi rostro entre mis manos.

Esme comenzó al palmear mi espalda.

-¿Sabes?-Alcé mi rostro para poder verla, sus ojos estaban húmedos.-Serías el orgullo de toda madre.-Sonrió, le devolví la sonrisa.-Carlisle, mírate: eres un doctor, fruto de años de estudio. Eres caballeroso, tierno, sensible, simpático, amable y un buen amigo. Estoy segura de que tu madre debe estar orgullosa de que su pequeño, a quien quizás ya no pueda abrazar, haya logrado aun así, seguir adelante y ser alguien en la vida. Quizás no pudo estar allí cuando dijiste tu primera palabra, cuando botaste tu birrete en la graduación, y quizás tampoco pueda estar cuando te cases con tu alma gemela o cuando nazca tu primer hijo, pero eso no quiere decir que no se sienta orgullosa de lo que eres.-Acarició mis cabellos.-Yo lo estaría. Por eso me alegra que mis hijos puedan tenerte… como un tío, quise decir.

Sonreí, no me fijé en el final de la frase. Esme era una gran amiga, dijo todo lo que necesitaba oír. Calmó mi dolor, me hizo sentir mejor, me hizo sentir bien.

-Gracias, de verdad necesitaba oír eso.

Asintió. Se acercó a mí, hasta que nuestros rostros quedaron a centímetros. Finalmente, me besó la mejilla, haciendo que ese bien se convirtiera en un ¡BIEN!

Aún no lograba entenderlo, de verdad que no. Solo sabía que la amaba, con mi vida. Por eso no me importaría ser solo un amigo, porque ella era mi felicidad, mi sonrisa, mi todo.

Pero, los meses pasan, en algún momento ella se iría. No podía, no QUERÍA perderla, por eso la respuesta ya estaba clara en mi mente. Sabía lo que haría y nada podría hacerme cambiar de opinión, ya no.


Y, ¿qué les pareció el nuevo Carlisle? ¿Creen que es tierno que sea sensible o lo he dejado muy empollon? Haganme saber su opinion con un review, saben que acepto cualquier cosa :)

También quiero agradecer a lizteramor15 por su review, el cual me dio animos para seguir este fic que ya creí olvidado. ¡Espero que te haya gustado lizteramor15! ;)