Esme POV
Recuerdo haberme quedado dormida, alrededor de las 3:45 a.m. Mi sueño fue perfecto, tanto que fue una tortura para mi despertar y comprender que la realidad no era ni sería así jamas.
En mi sueño, Carlisle y yo estábamos juntos en un día de campo. A lo lejos, dos hermosos niños reían a orillas de un claro.
Carlisle acarició mi mano, en la cual resplandecía un anillo dorado con un pequeño zafiro incrustado, el anillo que simbolizaba nuestra unión. Tomó un mechón de mi cabello y lo acomodó detrás de mi oreja. Segundos después, se levantó tomando un balón de fútbol y corrió tras los niños.
Me quedé contemplando esa escena, Carlisle haciéndole caballito a mi princesa mientras mi pequeño corría intentando atrapar el balón que ya se encontraba lejos. Todos eramos felices, era el sueño perfecto. Fue entonces cuando desperté, lamentándome de haberlo hecho.
Me duché, eran las 9:10 a.m. por lo que supuse que Carlisle ya se había ido.
Luego de vestirme, me dirigí hacia la cocina. Logré divisar un cuenco de cereales y un cartón de leche sobre la mesa, Carlisle apenas había tocado aquel insulso desayuno. Mi pequeña bebé comenzó a removerse inquieta en mi interior, reprochándome el tratar tan mal a su tío favorito. Yo también estaba algo molesta conmigo misma, no tenía sentido enfadarme con él por querer desposar al amor de su vida.
Luego de asear a cocina, decidí limpiar el despacho de Carlisle, como una forma de pedir disculpas. Me arrepentí, ya que el solo hecho de estar allí hacia que mi corazón se debilitara nuevamente.
Sobre su escritorio estaba su agenda, abierta, por lo que no fue muy difícil leer lo que había escrito:
-Pasar por casa de Tanya.
-Escoger el anillo perfecto.
-Ver a Rosalie.
Mis ojos volvieron a empañarse, estaba celosa, muy celosa, de Rosalie. Yo amaba a Carlisle, pero él no sentía lo mismo por mí. O quizás si, pero tenía algo más fuerte con Rosalie, eso estaba claro.
Removí el polvo de el mueble en el que Carlisle tenía sus libros de medicina, entre otras cosas. Aunque, con mi infinita torpeza, logré tirar abajo todo un estante.
Recogí los objetos rápidamente: un trofeo de fútbol, un álbum de fotos, una extraña cajita de madera y una foto enmarcada.
La foto fue la que más llamó mi atención: estaba él, abrazado a Rosalie, quien tenia el semblante algo triste. Apesar de que la foto estuviera en blanco y negro, era evidente que ambos vestían de luto. En la dedicatoria se leían las siguientes palabras:
"Carlisle:
El destino da y quita, y jamás sabrás cuando ocurrirá. Si amas a alguien, como yo te amo a ti, dicelo, pues en un segundo puedes perderlo. Escucha siempre a tu corazón, nunca te traicionará. Te quiere.
Rosalie"
Las lágrimas comenzaron a caer nuevamente por mis mejillas, mi odio hacia Rosalie se esfumó. Ella no era una mala persona, por eso Carlisle la amaba. Me di cuenta de mi estúpida inmadurez de la noche anterior, lo mejor sería disculparme. Hoy era jueves, Carlisle volvería para el almuerzo.
Abandoné su despacho y preparé todo para cuando Carlisle llegara. Estaba segura de lo que iba a hacer: me disculparía por mi horrible comportamiento de la noche anterior y le desearía lo mejor con su novia.
Carlisle POV
Me sentía pésimo, aunque había algo que tenía muy claro en mi mente: Si Esme ya no me quería cerca, me quedaría cuanto tiempo pudiera en el hospital.
Llegó la hora del almuerzo, lo que significaba que terminaba mi turno.
-Gina, cubriré la tarde, ¿te parece?-Pregunté a la recepcionista.
-¿Qué mosca te picó, Carlisle? ¿No detestas hacer doble turno?-Me preguntó con la sorpresa reflejada en su rostro. -Además, ahora quieres pasar más tiempo con tu novia, y...
-Hoy no.-La interrumpí.-Pienso que... lo mejor será que me quede a cubrir la tarde.
Me autorizó a hacerlo, sin dejar de verse sorprendida. Me dolía no ver a Esme, pero ella ya no me quería cerca, y yo no volvería a a molestarla.
8 horas después...
Ya la tarde comenzaba a terminar, a juzgar por el crepúsculo que podía contemplarse desde fuera del hospital.
-Muy bien, Cullen. Ahora, vete a casa.-Me reprendió Gina.
-No, puedo quedarme esta noche y...
-No, Carlisle.-Su voz era firme.-Mañana te espera un día agitado, te quiero a tiempo y bien descansado. Anda, vete a casa.
Era dificil convencer a Gina, era como intentar convencer a tu abuela de que no eres un "niño hermoso".
-Vamos Gina, solo esta noche. Sabes que no volveré a pedirte algo así ni en un millón de años, ¿desperdiciaras tu oportunidad?-Respondí esperando que accediera.
Dudaba, mi plan estaba funcionando.
-Si, dejaré ir esta oportunidad.-Contestó con tono desinteresado.-Vuelve a casa, pasa tiempo con tu novia y descansa, ¿quieres?
La miré con cara de pocos amigos y me fui, la primera y última vez que le pediría algo así. Quizás mañana lo charle con el jefe general, él accedería sin peros.
Encendí el auto, las calles ya se veían envueltas en la aterradora oscuridad de la noche. No supe que hora era, pues mi celular se había descargado esta mañana y se encontraba apagado.
Lo coloqué en el enchufe del auto, sin preocuparme por encenderlo. A lo mucho, tendría una llamada perdida de Tanya y un mensaje de la empresa telefónica ofreciéndome una promoción nueva.
Llegué a casa, preguntándome donde estaría Esme. Quizás ya había cenado, y estaba dormida. No pude evitar sonreír al imaginármela dormida, con sus cabellos caramelo desparramados sobre la almohada, haciendo ondas.
Cerré el garage, busqué la llave de la casa en mi bolsillo y abrí la puerta. No hubiera imaginado lo mucho que cambiaría todo en ese segundo.
Me arrepentí de todo: mi discusión con Tanya, el haberme adelantado a los hechos, haber dejado sola a Esme la noche anterior, no haber desayunado con ella, plantarla en el almuerzo, pedirle a Gina el doble turno, apagar mi celular, haber tomado el camino largo a casa...
Por actuar como un imbécil me ocurría esto, por no seguir a mi corazón, como Rosalie me había aconsejado. Ahora Esme pagaría las consecuencias de MI torpeza. Pero no podía volver el tiempo atrás y deshacer mis idioteces, ahora solo podía enfocarme en lo que importaba: Esme se retorcía de dolor en el piso de la sala, el parto se le había adelantado. Y con solo 5 y medio meses, siendo su primer embarazo, mellizos, y los maltratos que sufrieron los primeros días, había un grave riesgo de muerte para sus pequeños.
Las cosas se complicaron mucho, ¿eh? Debo admitir que me sentí mal al escribir los últimos capítulos, no me gusta que Carlisle y Esme sufran y esten separados. Pero ya las cosas irán mejorando.
Espero que hayan disfrutado de leerlo y dejen un review con sus opiniones. Los quiero, hasta el proximo capitulo :)
PD: si hay una directioner aqui... AMÉ THIS IS US! :')
