Carlisle POV
Estábamos ambos en el auto: Esme se sujetaba con fuerza el vientre, yo solo miraba el camino, mientras la culpa me torturaba.
El celular vibró, dejando ver el aviso de "Batería totalmente cargada, desconecte el cargador".
Semáforo en rojo , aproveché esa oportunidad para deslizar mis manos del volante hacia el celular y desconectarlo. Lo encendí, solo para que mi culpa se mutiplicara.
16 llamadas perdidas, la mayoría de Esme.
Observé su rostro, su hermoso rostro en forma de corazón, perfectamente enmarcado por su bella melena color caramelo. Sus ojos estaban cerrados y las lágrimas caían por sus mejillas. Casi sin darme cuenta, acerqué mi mano a la suya, la tomé y la apreté cariñosamente. Ella volteó hacia mi, dejándome ver nuevamente esos ojos verdes que me encandilaban con su infinita belleza. Nuestras miradas se entrelazaron, pude ver relucir el reflejo de mis ojos ámbar en los suyos. Su mirada me dijo más que mil palabras, todo lo que necesitaba oír. Tomé su mano, deposité un beso sobre ella y la coloqué en mi mejilla, Esme no se opuso. En ese momento, no importaba lo que sucedió, ni lo que sucedería entre ambos, solo importaba ese momento... solo nosotros dos.
La conexión entre ambos se vio interrumpida con un bocinazo proveniente de el conductor detrás de nosotros, el semáforo ya estaba en verde.
Aumenté la velocidad, debíamos llegar pronto al hospital.
-Carlisle-Me dijo Esme casi en susurro. Volteé a verla.-, tengo miedo.-Agregó aun en voz baja. El nudo de su garganta no le permitía hablar más alto.
-No temas... todo saldrá bien.-Dije volviendo a estrechar su mano.-Te lo prometo.-Agregué sin darme cuenta.
Segundos después, ya estábamos en urgencias.
-No me dejes sola.-Me susurró Esme cuando quise alejarme para hablar con Gina.
-No lo haré-Jamás volveré a hacerlo.-, solo iré a asegurarme de que tengas al mejor partero que este de turno en el hospital.-Le aseguré acariciando su mejilla.
Me dirigí hacia la recepción, mientras Esme era trasladada en camilla hacia la sala de parto.
-Hola Gina. Escucha, se que no querías verme por aquí esta noche, pero...
-Ya lo se, Carlisle.-Me detuvo bruscamente.-Squirles me lo dijo. Pero, ¿qué demonios haces aquí? Deberías estar con tu novia ahora.
No se cual es la razón por la cual no le dije que Esme no es mi novia, quizás porque me gustaba oírlo, o porque no quería discutirlo a esas alturas.
-Bien, escucha: solo quiero cerciorarme de que reciba la mejor asistencia médica que pueda, ¿Quién es el mejor partero de turno?
-Hummm...-Dijo rebuscando entre los papeles de su escritorio. A cada segundo que pasaba, más nervioso me ponía. Mis manos comenzaron a sudar, estaba impacientándome, cosa muy rara en mí.-Hamish, el nuevo.
-¿¡El nuevo!?-Exclamé con indignación, ¿era lo mejor que tenían?
-Si, lo siento Carlisle. Peter pidió la noche libre, Darren esta ocupado en el parto de la señora Swan, y los demás son todos principiantes. El mejor, disponible, es Hamish.
Estaba enfadado, tendría que haber alguien mejor. Tomé un lápiz del escritorio y lo quebré con una mano.
-¿Por que no lo haces tú?-Preguntó recogiéndose el cabello.-¿No quieres que tenga al mejor doctor del hospital?
Pasé mi mano por mis cabellos, no se porque no había pensado en eso.
-Esta bien.-Respondí.-Dile a Squirles que me eche una mano.
-Ok, ya las enfermeras te esperan en la sala de tu novia.-Dijo tecleando con velocidad en la computadora, modificando los horarios de Squirles, seguro.-Esta todo listo, tu bata esta en el consultorio y Squirles te la llevará cuando llegue. Ahora vete.
Le sonreí.
-Suerte.-Me susurró mientras tomaba mis manos y me devolvía la sonrisa.
Corrí por los pasillos hasta llegar a la sala que me habían indicado, Squirles me esperaba allí con mi bata en su mano.
-¿Nervioso?-Preguntó dejando ver la ironía en su rostro, por lo general era él el "nervioso".
-No sabes cuanto.-Respondí entre dientes mientras me colocaba mi bata.
Una de las enfermeras interrumpió nuestra charla.
-Esta todo listo para el parto de la señorita Platt, Doctor Cullen.
Le sonreí como pude, estaba muy nervioso. Entré a la habitación, buscando la mirada de Esme. Cuando ambos nos vimos, sonreímos.
Había hecho esto incontables veces, no era algo muy difícil traer a un niño al mundo, al menos no para quien lo estudió. Pero esta vez era diferente, sentía que no eran solo unos niños...
Parto de mellizos, nada del otro mundo, Carlisle.-Repetía una voz en mi mente.
Ambos bebés se encontraban de cabeza, por lo que podíamos ejecutar un parto natural.
El primero en romper bolsa fue el niño.
Mis manos temblaban, pero al momento de auxiliarlo me comporté como un profesional: tomé su cabeza en mis seguras y firmes manos, proporcionándole el agarre perfecto.
Una vez que lo tuve en brazos, noté que él no lloraba, por lo que tuve que darlo vuelta y propinarle una fuerte palmada en el trasero. El niño chilló increíblemente fuerte, dejando en evidencia sus fuertes pulmones.
Luego de cortar el cordón umbilical del pequeño, una enfermera se lo llevó para poder hacerle los estudios necesarios. Ambos tendrían 5 meses y medio, aproximadamente, por lo que tendrían que pasar tiempo en una incubadora.
Aun quedaba la niña.
A Esme le costó mucho menos el parto de ella. La pequeña hizo casi todo el trabajo, yo solo la asistí en cuanto a recibirla al mundo. No necesito una palmada como su hermano, simplemente lloró apenas terminó el parto.
Corté su cordón y la dejé en brazos de la enfermera. Ya había acabado mi trabajo.
Esme lucía cansada cuando me acerqué a ella, pero no se dejaría vencer por el sueño, no hasta saber que sus pequeños estaban bien.
-Esme-Le susurré mientras me sentaba a su lado en la camilla.-, estarán bien. Seguro deben de estar en la sala de neonatos, descansando. Tú también deberías descansar.
-Ya lo se-Dijo con una pequeña sonrisa en su rostro.-, en verdad fue agotador.
-Si.-Respondí con una sonrisa.-, la pequeña si que se hizo rogar, ¿eh?
Ambos reímos.
-Carlisle-La miré con dulzura.-, ¿eres el mejor partero que estaba de turno?-Preguntó algo incrédula.
-Pues sí, ¿qué acaso no te gustó como hice mi trabajo?-Contesté con un tono sorprendido, bastante sobreactuado, y una mano sobre pecho. Ella soltó otra risita, yo también reí con ella.-Es tarde-Dije mirando el reloj sobre la pared lateral, 12:49 p.m.-, lo mejor será que descanses.
Acaricié su cabello, no quería irme, pero ella debía descansar.
-Esta bien.-Dijo mientras se cubría con las mantas.-Buenas noches.
-Buenas noches.-Respondí con una sonrisa.
Abandoné la habitación, estaba considerablemente cansado. Pero no me iría a casa, no mientras ella estuviera aquí. Bebería un café y esperaría en mi consultorio a que despertara.
Me encaminé hacia la maquina de café más cercana, solo para detenerme frente a la sala de neonatos. Entre todos esos bebés, estaban ellos. No fue un parto normal, porque para mí eran mucho más que solo dos niños. Porque, por alguna razón, me encariñé con ellos aún sin poder verlos, los amo desde aquella noche en la que Esme apareció en mi vida, desde el momento en que posó la mano sobre su vientre y me dijo más de lo que podría haberme dicho con palabras. Los amo, porque, apesar de que odie con el alma a su progenitor, tienen a la mejor madre del mundo. Son los hijos de Esme, la única dueña de mi corazón.
Ok, como habrán notado, todo el capitulo es Carlisle POV, porque pensé que sería mejor su perspectiva en esta parte de la historia. Tuve que "estudiar" mucho sobre los partos múltiples para escribir bien este capitulo (con estudiar quiero decir buscar en internet xD).
¿Qué creen que pasará ahora? ¿Carlisle le dirá a Esme lo que siente por ella? ¿Esme se irá de la casa de Carlisle? ¿Quedará, por fin, en claro quien es Rosalie en la vida de Carlisle? ¿Leen esto con voz de anuncio publicitario? jajaja okno.
Sospechas, sugerencias, cualquier cosa, pueden decirla en un review. Nos leemos :)
