Hola a tod s! pues aquí vuelvo con un nuevo capi de esta historia. Y empiezo a ponerme ya las pilas para continuar xq solo me queda un capitulo más escrito y no quiero haceros esperar, así que mil gracias a todas las que me habéis comentado. Me hacéis feliz.

Un besito especial a Pabel Moonlight, que también es valencianita como yo ¡que casualidad!

Y ahora, a leer!


Draco acompañó a Hermione hasta su piso. Cuando ella abrió la puerta, él la siguió.

-¿estás mejor? – preguntó.

-vete de aquí, Malfoy. – le pidió con algo de dureza.

-pero… - fue a decir el chico. Hermione no le dejo.

-¡vete! – gritó – por favor… – terminó modulando su voz de nuevo. Él no tenía toda la culpa.

-ah… ya lo entiendo – dijo cerrando la puerta – ahora es la parte en la que tienes que contarme tu secreto, pero no vas a cumplir el trato ¿no es así?

-¡pero es que no te das cuenta! He mentido a mis padres ¿Qué se supone que debo hacer a partir de ahora? – le preguntó exaltada– tu no vas a estar más. Ni durante el embarazo, ni cuando nazca el babé, ni después de eso. Ni niño va a seguir sin padre y ahora además tendré que explicar a mis padres porque tú ya no estás y no te vas a hacer cargo de tu hijo. – terminó ella.

-un momento – la verdad es que en ningún momento había pensado en todo eso. Lo único que le había importado era averiguar más sobre el padre del bebé de Hermione – yo… solo quería ayudarte a salir de tu problema…

-¡no! Draco Malfoy, tu lo que querías es saciar tu curiosidad, es lo único que te importaba. – le acusó – pues atento: mi novio, el chico del que llevaba años enamorada me dejó después de haber comprobado que no era lo bastante buena en la cama para él. A causa de eso me emborraché con una cuba y pase la noche con alguien a quien no recuerdo y ahora… - se le quebró la voz en medio de los gritos - …ahora no tengo ni idea de quién es el padre de mi hijo ¿satisfecho?

-Granger…

-¡y ahora vete a reírte a otra parte! – dijo ella caminando hasta la puerta y abriéndola para "invitarle" a salir. En cuanto el rubio traspasó el umbral, escuchó el portazo tras él.

Hermione se tiró cansada sobre el sofá. ¿Tan difícil era que la dejaran ser feliz con su futuro bebé? ¿no tener que dar explicaciones a nadie? ¿Qué no hicieras prejuicios sobre ella?

Bien. Quizá había sido dura con Malfoy. Él la había hecho sentir esa tarde como siempre había soñado que la tratara un hombre. Por unos momentos había llegado a creerse su propia mentira. Pero después de conocer a Draco durante tantos años, debió de saber que nadie da gato por liebre. Y menos él.

Se abrazó el vientre. No le importaba lo que dijeran de ella, pero ¿Qué pasaría cuando naciera su hijo? Tendría que escuchar comentarios como: "mira, ahí va el niño sin padre porque su madre no sabe con quién se acostó" o "no es ese el hijo del alcohol"

No… él era inocente. No se merecía nada de eso.

Desde ese momento, Draco la dejó en paz. No le había contado a nadie su secreto, al menos que ella supiera. Pasó un mes hasta que el rubio volvió a llamarla a su despacho.

La castaña estaba nerviosa cuando se encontró frente a la puerta de su jefe. No supo muy bien si por la forma en que le había tratado la última vez que habían hablado o por qué. Llamó a la puerta y espero contestación.

-pase – dijo su voz desde el interior.

Hermione respiró hondo antes de abrir la puerta.

-¿me has mandado llamar? – preguntó desde el umbral.

-así es. Siéntate, Granger. – la castaña se sentó en la silla frente al escritorio de Draco. – he leído tu informe sobre los derechos de los elfos domésticos. – le comentó.

Así que era eso. Hermione se sintió más tranquila.

-¿Qué te parece? ¿Se puede llevar a cabo? – preguntó esperanzada.

-es la tercera vez que presentas el informe. Y el anterior jefe siempre te lo ha denegado – dijo el rubio. Pero ella solo le miró sin entender. – mira Granger, no se les puede dar estos derechos que tu expones así como así a un elfo.

-¿y por qué no? ¿Quién decidió que debían ser esclavos de los magos? – preguntó comenzando a enfurecerse, como siempre que hablaba del tema con alguien.

-los elfos… son unas criaturas inestables. No pueden estar solos. Pocas veces se atreven a decidir por sí mismos. No puedo aprobar estas leyes… - explicó el rubio.

-que cómodo es no aprobarlas y seguir aprovechándose de ellos...- refunfuñó la castaña cruzándose de brazos – debí esperar esto de ti.

-un momento, Granger. No vayas a convertir esto en algo personal. – se quejó el rubio perdiendo la paciencia – esto es trabajo, y yo soy tu jefe y el que decide que leyes se aprueban y cuáles no.

-pues te diré una cosa, señor jefe de las leyes: ¡las leyes de este país son una mierda!

-no puedes hablarme así. Soy tu superior – le amenazó Draco con un dedo.

-¿ah, sí? ¡Pues dimito! – grito Hermione levantándose de su silla y encaminándose hacia la puerta.

-espera – Draco también se levantó y la alcanzó con la mano en el pomo. Cogiéndola de la muñeca la volteo – creo que tus hormonas están hablando por ti…

-¿Qué sabes tú de mis hormonas? – le espetó.

-lo que sé es que te encanta tu trabajo y que además lo necesitas si quieres mantener a tu hijo… - Hermione abrió la boca, pero volvió a cerrarla, echando la vista al suelo. – mira. Ahora tengo que hacer un viaje. Tienes dos semanas para redactar unas leyes para los elfos en las que tanto ellos como sus dueños vayan a estar de acuerdo. Después nos sentaremos juntos y las discutiremos ¿te parece?

-¿Por qué haces esto? – preguntó ella después de unos segundos, mirándole a los ojos – podrías aceptar mi dimisión, denegarme la propuesta y seguir como si nada…

-porque no soy como tú piensas. – le dijo él, aun sin soltar su muñeca. - ¿Cómo lo llevas? – preguntó tras unos segundos de silencio. Hermione supo que se refería a su embarazo cuando él dirigió la vista a su vientre – todavía no se te nota nada…

-lo sé… - dijo ella totalmente calmada – pero yo entera me siento hinchada. Es bastante incómodo.

-¿has ido al doctor?

-no es necesario, es normal. - Ella le sonrió – tendré la propuesta para dentro de dos semanas. Que tengas un buen viaje, Malfoy.

-bien. Gracias – y la dejó ir soltando su muñeca y rozando su mano antes de deshacer el contacto.


-¿Así que todo esto es bueno para el bebé? – preguntó Ginny – pues con lo minúsculo que debe de ser ahora mismo, no creo que se entere demasiado.

-es bueno para mí también hacer ejercicio – Hermione había pedido a sus amigas que la acompañaran a pasear por las tardes. Dar caminatas estaba recomendado según su libro. En ese momento solo ella y su amiga pelirroja caminaban. Luna no había podido ir esa tarde. – sobre todo para fortalecer los músculos, para el parto – dijo con algo de temor.

-no te preocupes, Hermione. Los magos con una poción quitan los dolores. Vas a estar bien – la consoló su amiga. - ¿así que Malfoy va a aprobarte por fin las leyes de los elfos? No puedo creerlo, y menos viniendo de él.

-te sorprenderías de lo mucho que ha cambiado Draco Malfoy. La guerra nos has cambiado a todos… - Hermione tragó saliva – hay algo que no os he contado ni a Luna ni a ti. Malfoy se ofreció a presentarse ante mis padres como… mi novio. Y como el padre del bebé…

-¿¡qué?! – exclamó Ginny deteniendo su paseo – dime, ¿qué te pidió a cambio?

-Ginny, Draco se está portando muy bien conmigo – le dijo ignorando la pregunta. No quería contarle que Draco solo quería saber quién era el padre del bebé. Sentía la necesidad de defenderle.

-y que lo digas: se hace pasar por el padre de tu hijo, te anima a que redactes la ley más importante para ti y te promete ayudarte a llevarla a cabo ¿le gustas?

-claro que no, Ginny. – dijo ella escandalizada y acalorada a la vez.

-nena, los hombres no hacen favores desinteresadamente. Y Malfoy menos. A ese chico o le gustas, o quiere algo de ti. ¿Tienes algo más que ofrecerle que no seas tú? – preguntó la pequeña de los Weasley suspicaz.

-eso es imposible. Draco Malfoy siempre se ha fijado en mí para molestarme. Porque iba a ser distinto ahora y justo estando embarazada de otro hombre. Nadie se fijaría en mí en estos momentos…

-¿pero qué dices? Estás más guapa que nunca, Hermione. Has ganado algo de peso, lo cual necesitabas urgentemente, y por si fuera poco tu piel resplandece…

-bueno… a veces me entran calores y transpiro más de lo normal. Pero eso es por el embarazo y porque la cantidad de sangre en mi cuerpo está aumentando. – explicó ella recordando las palabras del libro que se había comprado.

-de todas formas piénsatelo. Si a un hombre le interesas pese a que lleves el bebé de otro en tu interior, es que realmente siente algo por ti. Y Draco Malfoy está buenísimo ¡y es rico!

-de verdad… no debí contarte nada. Eres increíble, Ginny – dijo la castaña, aunque lo dijo con una sonrisa en los labios y notando el ardor en sus mejillas. –cambiando de tema. Mañana voy a hacerme una ecografía. El doctor dijo que ya podré ver a mi bebé…

-y ni yo, ni Luna vamos a perdérnoslo – dijo Ginny rodeando a su amiga por la cintura - ¿Cuándo vas a empezar a engordar…? – preguntó, prosiguiendo con el paseo.

Hermione sonrió y decidió ser más observadora a partir de ese momento cuando estuviera con Draco Malfoy.

Habían pasado dos semanas y media desde que había hablado por última vez con su jefe, y Hermione ya hacía mucho que había escrito su informe de propuestas para la ley de los elfos (en realidad lo había hecho la primera noche).

Se preparaba una ensalada de pasta cuando una lechuza repiqueteó en su ventana. La dejó entrar y le dio una chuchería para lechuzas mientras se sentaba en la mesa a comer y a leer la carta.

"A: Hermione Granger.

De: Draco Malfoy.

Me he retrasado unos días en el viaje de negocios, pero ya estoy de vuelta.

Solo escribía para recordarte que mañana a primera hora te espero en mi despacho para negociar los puntos sobre la ley de los elfos. Conociéndote sé que lo tendrás todo listo, pero quería avisarte para que estuvieras preparada.

¿Cómo está tu barriguita?

Atentamente, Draco Malfoy"

Hermione sonrió cuando terminó de leer la carta. "¿Cómo está tu barriguita?" ¿De verdad era Draco Malfoy el que se encontraba detrás de esa carta?

Por un momento se le pasó por la cabeza que los delirios de su amiga fueran ciertos y un hombre fuera capaz de interesarse por ella, pese a su estado. Y lo más increíble de todo es que no le importaba lo más mínimo que ese alguien fuera precisamente aquel que le había hecho la vida imposible en el colegio.

Se llevó algo de pasta a la boca antes de ir a su habitación a por papel y bolígrafo. Aunque en el trabajo utilizara pluma y pergamino, estaba claro que un boli era mil veces más práctico. Pero los magos no lo aceptaban por ser "cosas de muggles".

Cuando regresó a su silla, se llevó algo más de ensalada a la boca pensando en que contestarle.

"A: Draco Malfoy.

De: Hermione Granger.

Pensé que tu retraso se debía a que querías evitarme, ya que en realidad no quieres saber nada de mi propuesta. Pero veo que al final no vas a tener otro remedio que recibirme.

Aunque me arriesgo a que vuelvas a llamarme "rata de biblioteca", tengo el informe listo desde la misma noche en que me diste la oportunidad. No sabes cómo te lo agradezco, nunca nadie ha tomado en serio mi propuesta y sé que esto es bueno.

Mi barriguita por fin está algo abultada. Empezaba a preocuparme que al fin y al cabo no hubiera nada dentro, pero ya tengo mi ecografía y la prueba de que mi bebé está en su lugar.

Nos vemos mañana en el ministerio.

Hermione Jean Granger."

La castaña se acercó a la lechuza de Malfoy, que estaba haciendo migas con su propia lechuza. La acarició, le ató la nota y la observó partir hasta que desapareció en la oscuridad.

Cerró la ventana con algo de frio. Aunque el invierno casi llegaba a su fin, todavía refrescaba.

Terminó de cenar y se iba a sentar en el sofá, con la mantita, para ver una rato la tele, cuando de nuevo escuchó en la ventana un repiqueteo.

Casi corrió a abrirla pensando en que Draco le había contestado de nuevo. La misma lechuza entró y le tendió la patita para que recogiera el mensaje. En cuanto lo hizo, se posó junto a su nueva amiga.

""A: Hermione Granger.

De: Draco Malfoy.

Siempre he pensado que seguías siendo una "rata de biblioteca", pero no te apures, ya sabes que se guardar los secretos…

El "falso papá" estaría dispuesto a echar un ojo a esa ecografía para cerciorarse de que definitivamente es tu vientre hay un bebé y no es que una empleada quiera engañar a su jefe para conseguir la baja e irse de vacaciones a la playa. Así que espero también esa ecografía junto a los informes de mañana.

Hablando del tema… todavía no me he disculpado por la absurda idea que tuve de hacerme pasar por el padre de tu hijo. Es cierto que fue la curiosidad la que me impulsó a hacerlo, pero debí pensar en las consecuencias que nuestra mentira traería consigo.

Estoy dispuesto a disculparme también ante tus padres si quieres revelar la verdad.

Atentamente, Draco Malfoy, jefe que no piensa antes de actuar, y falso papá."

Hermione se llevó el pergamino al pecho. La palabra "nuestra" retumbaba en su cabeza. Pues esa simple palabra implicaba una mínima relación entre ellos dos. ¡y quería ver la ecografía! ¿Realmente se interesaba por su embarazo? ¿O solo estaba siendo amable? Algo que jamás se le podría reprochar a Draco Malfoy era la educación.

Sabía que se estaba ilusionando, y eso le llevó a pensar en alguien en quien hacía tiempo que no pensaba. Realmente había olvidado por completo a Ron Weasley. Ya no le importaba nada sobre él, y era porque poco a poco algo estaba llenando su vacio: su hijo.

Aunque esto también le llevó a pensar en que había un cincuenta por ciento de posibilidades de que éste fuera el padre del niño. Y tarde o temprano, cuando su vientre se empezase a notar y se encontrara con él por el ministerio, el chico podría llegar a la misma conclusión.

Borró esos pensamientos para recuperar los folios y el bolígrafo.

"A: Draco Malfoy.

De: Hermione Granger.

Aceptó tus disculpas, aunque realmente la culpa fue solo mía. Siempre pienso en todas las consecuencias antes de actuar, pero en ese momento me superó la situación y tú me diste una salida que acepté encantada. No sabes lo que siento el haberte tratado de esa forma después de todo lo que hiciste por mí.

Todavía no sé lo que voy a acabar diciéndole a mis padres, pues aunque serías un papá falso estupendo (estoy segura) existe una posibilidad de que mi bebé tenga un padre con nombre, y en ese caso, y por mucho que me pese, tendré que darlo a conocer como tal.

Por otra parte, eso no podré saberlo hasta que el bebé haya nacido.

Te agradezco tus palabras.

Atentamente, Hermione Granger, la prefecta que olvidó ser perfecta."

Hermione, esta vez sí, se acurrucó en el sofá después de haber enviado a la lechuza de vuelta a su hogar. Encendió el televisor y pensó en lo fácil que le había resultado, en apenas tres meses, el abrirse de esa forma con quien nunca habría imaginado. Pero si él le hacía sentirse bien, no iba a ser ella quien siguiera juzgándole por el pasado, y menos ahora que rezaba porque nadie la juzgara a ella.

Estaba empezando a quedarse dormida en el sofá cuando volvió a escuchar el golpeteo en el cristal. El corazón se le aceleró ¿de verdad volvía a contestarle? Abrió la ventana, pero esta vez entro una lechuza distinta. Aun así desató el pergamino y guió al animal junto a su lechuza para que bebiera y comiera algo.

"Viti estaba algo cansada y tuve que enviar a Jeel.

Supongo que al hablar de la posibilidad de que tu hijo tengo un padre, te refieres a ese novio que te dejó después de… acostarse contigo.

Aunque estoy casi seguro de quien estás hablando, dejare eso a tu intimidad, pero déjame decirte que si te descartó por un polvo (y disculpa mi vocabulario) es que no merece la pena. Te lo digo yo, que he llegado a hacer de mi vida puro sexo, y ahora estoy completamente solo. Pero gracias a ello he aprendido a apreciar pequeñas cosas en las personas, y espero que eso me ayude a salir de mi soledad.

Jamás pensé que pudiera sincerarme de esta forma con alguien, y mucho menos contigo, Granger. Pero creo que lo correcto es dejarse llevar por los impulsos del corazón. Y tú eres alguien muy interesante.

Por favor, no contestes a esta carta, solo envía a Jeel de vuelta. Es tarde y debes descansar.

Nos vemos mañana.

Draco Malfoy, mago irreconocible incluso para sí mismo"

La chica garabateo una rápida respuesta.

"hasta mañana, que descanses.

Y gracias, Draco Malfoy"

De esta forma envió de vuelta la lechuza y se acostó a dormir, intentando no pensar para no leer entre líneas posibles declaraciones en la carta de Draco Malfoy.


Un saludito, y felices pascuas a tod s!

Nos leemos en el próximo capi.