¡Hola! Gracias por sus comentarios, en verdad me alegra tener a algunas personas que les interese esta idea. Puede que haya tardado mucho pero es que la inspiración no salía xD así que espero que les guste mucho este capítulo.
Gracias por sus comentarios:
Mitchel0420: ¡Gracias por tu comentario! Me alegra que te parezca súper :3
: Bueno… creo que no actualice tan pronto, pero prometo hacerlo para el próximo capitulo
Anya-nya: Me alegra que te parezca interesante :D espero que los próximos capítulos te agraden.
Disclaimer: Los personajes no me pertenecen, son del gran mangaka Masashi Kishimoto, lo único que me pertenece es la historia.
Detrás de la ventana
CAPITULO II
Lúpulos Por Error
Sasuke se levanto de su cama con ojeras, no sabía cuántas horas había podido dormir pero sabía que no eran muchas, lo aseguro cuando se vio en el espejo del baño y entro a la ducha. Cuando salió vestido tomo su mochila y miro el pequeño morral naranja que había estado cargando cuando fue al camino sin nombre y pensó en Naruto ¿Que habrá sido de ese idiota? Seguramente huyo a casa como Chouji y Shikamaru, sin tener tiempo para pensar en él. Llego a la cocina donde su madre ya tenía los platos servidos con el desayuno y su padre tenía su periódico diario en manos. Itachi bajo momentos después y todos comieron como usualmente lo hacía, con uno que otro comentario de la madre a sus hijos y finalizando con un beso en la mejilla por parte de la madre y un "Buen día" por parte de su padre.
No paso mucho tiempo esperando en la acera de su calle, de hecho en cuanto salió pudo divisar el autobús escolar que lo llevaba directo a la entrada de su escuela y entro sin decir nada mirando que en los primeros asientos del autobús estaba Naruto, con una zorruna sonrisa en su rostro palmeando el asiento libre que estaba a su lado. Suspiro, ya esperaba que no actuara culpable o siquiera arrepentido por lo de aquella noche.
– ¡Sasuke, pensamos que no saldrías del bosque! – dijo entre admirado y sorprendido, mientras que el aludido dejaba caer su mochila en frente de sus pies y se sentaba con tranquilidad en el asiento – ¿Cómo es que te salvaste de esas bestias?
– En primera Naruto, porque soy más fuerte e inteligente que tu, segundo, no eran bestias sino simples perros y tercero, ¿Cómo es que tu pudiste salir también? – el rubio de ojos soltó una risilla y paso sus manos por su nuca cruzándolas.
– Bueno… cuando los perros nos persiguieron corrimos a cualquier parte y curiosamente terminamos llegando a la entrada del camino, ¿No es genial? ¡En verdad tuvimos suerte!
– Pero ahora sabemos que los rumores eran mentira – escucharon de nuevo la voz de Shikamaru detrás de los dos, Sasuke bufo – No encontramos ninguna casa embrujada, que pérdida de tiempo hicimos el día de ayer.
– Estoy de acuerdo contigo… – Sasuke vio de nuevo el camino sin nombre, pero al mirarlo se imagino a aquella niña con cabello rosado, ¿Quién tenía ese color de cabello además de ella? Eran de la misma edad y ella aparentemente parecía ser tan solo una niña cubierta por la inocencia y esos ojos verdes jade, eran como un libro del cual no podía despegar su atención.
Bajando del autobús como de costumbre, Naruto y Sasuke se fueron por un lado y Chouji y Shikamaru por otro. Entraron al aula de clases donde había más de un grupillo en su cuchicheo y griterío. Más de un niño se la pasaba saltando y riendo y otros simplemente charlaban sin armar revuelo. Sasuke era uno de esos que solo se sentaba esperando que el profesor llegara. Sin embargo Naruto llegaba gritando cualquier cosa, siendo recibido por la mitad del salón y más de una chica le regañaba por su actitud tan escandalosa. Este tan solo reía y se disculpaba, iniciando platica con cualquier gente.
Sasuke tal vez nunca lo demostraba –y jamás lo haría– pero sentía cierta envidia por el rubio. Verlo a él entrar en cualquier grupo sin problemas, ganándose la amistad de todos y causando la risa de más de una persona. En cambio él era otra cosa, todos los chicos lo tachaban de creído por ser hijo de los Uchiha, una prestigiada familia en el pueblo. Otros lo miraban con demasiado respeto, temor dirían algunos. Y las chicas, ese era la mayor molestia. Para él la amistad con las mujeres no era buena, por el simple hecho de que nadie quería ser amiga de él sino algo más. Por eso permanecía en silencio mirando el contraste que había entre él y Naruto. Eran como el agua y el aceite, el blanco y el negro, la luz y la oscuridad… y sin embargo eran los mejores amigos.
Las clases pasaron normales, Naruto siendo reñido más de una vez y Sasuke elogiado por todo. Y el receso llego rápidamente para Sasuke, el rubio amigo no dejaba de hablar sobre cualquier cosa y el pelinegro comía sin prestar atención aparente.
– Sasuke… has estado muy extraño este día – pregunto Naruto por primera vez – ¿Sucedió algo ayer?
Sasuke dudo si era buena idea decirlo, pero pensó en el escándalo que armaría si se lo dijera y las insistencias por parte del rubio en ir a visitar a la niña que capturaba su mente y atención.
– No, más bien me tiene inquieto los exámenes que se acercan.
– Pero si tu siempre sacas buenas notas, no entiendo que te preocupa…
Naruto miro a su amigo, que tenía la vista perdida en el cielo y decidió no decir más, hasta que un grupo de niños los invitaron a jugar y solo el rubio acepto. Quedando Sasuke con su tranquilidad y la imagen de Sakura.
Sakura… como los arboles de cerezo.
Llego a casa como de costumbre, saludo a su madre que alimentaba a sus animales en el establo y a su padre que estaba en la biblioteca junto con Itachi. El se sentía inútil en cierta forma en casa, siendo el único donde su única responsabilidad era estudiar y ser buen hijo. Por alguna razón quería tener más cargos, como su hermano que muy pronto entraría al negoción de la familia y era inducido por su padre que le daba lecciones todas las tardes en la biblioteca. O su madre que diario tenía animales en el establo, esperando sus buenos tratos y demás. Y él… que solo pasaba unos cuantos minutos en su pequeño escritorio haciendo sus tareas y listo. Nada interesante en su vida.
Con una mirada decidida tomo de nuevo su morral naranja, cogió el mismo mapa que llevaba en la noche y una linterna por si volvía tarde, llevo un poco de dinero para en el camino comprar algunos panes y salió de su casa diciéndole a su madre que iría con sus amigos. Corrió con impaciencia, esperando llegar al camino terroso sin nombre y adentrarse al bosque. Al ver que el sol aun estaba por encima suyo no saco su linterna y solo se dejo guiar por el plano que tenía en sus manos, siguiendo el mismo camino que Shikamaru había hecho. Saco una tiza que tenía en su mochila y marco un árbol, dando una señal de que había pasado por ahí para no perderse y siguió caminando.
Paso alrededor de una hora en la que él estuvo caminando y justo cuando empezaba a perder las esperanzas diviso un muro con rosales. De inmediato empezó a correr hacia esa dirección. Pero paro de golpe.
¿Qué razón tenía él para volver? Ninguna, no tenía siquiera una buena excusa para visitarla, siquiera para verla. Se riño internamente por haber actuado tan de repente. Miro que cerca había flores, unas de un color violeta oscuro y arranco un ramo para llevarlo, al menos, como una muestra de agradecimiento por haberlo ayudado en aquella ocasión en la oscuridad de la noche. Y justo cuando estaba frente al muro que había trepado la noche anterior, dudo ¿Y si ella no quería verle? ¿Si solo fue una pequeña muestra de ayuda a alguien desamparado? Por alguna razón no le importo y subió el muro, hiriéndose las manos por las espinas de las rosas. Y justo cuando bajo se acerco a una ventana que estaba por otro lado, ahí fue donde la vio.
Tenía puesto un lindo vestido verde crema, un collar de encaje del mismo color con una linda cinta verde adornando su cabello color rosado y un calzado de color negro. Shizune, quien era tanto su instructora como su nana estaba sentada junto a ella frente a un enorme piano color blanco.
La mujer empezó a tocar una melodía que él en su vida había escuchado, transmitía lo más parecido a la naturaleza, podía sentir las caricias suaves y tiernas de las olas del mar, el susurrar lento del viento y siseo de los animales del bosque juntarse en aquella melodía, conectándolo con todo a su alrededor. Después se sintió como en un campo de flores cuando Sakura comenzó a tocar, con aquellas manos tan delicadas y hermosas transmitía lo que una Iris haría, ternura. Sasuke disfrutaba cada nota que ella tocaba y justo cuando iba a sentirse en el paraíso ella termino. Escucho los aplausos de Shizune en la habitación y miro rubor en las mejillas de Sakura.
– Hermoso, tus notas demuestran tu aura y captan las sensaciones de todo tul alrededor – elogiaba Shizune con un tenue rubor en sus mejillas, que indicaba que también había disfrutado de la canción de la pequeña – Puedes regresar a tu habitación, te llevare la cena de inmediato.
– Gracias, Shizune.
La niña con pasos silenciosos se bajo del banco del piano y camino por los pasillos. Sasuke se dio cuenta de que un hombre salía de la casa, con los pantalones sucios embarrados de tierra y el color de la hierba, con unos guantes maltratados de tanto uso y unas enormes tijeras. De inmediato se escabullo quedando detrás de la misma ventana por donde había conocido a Sakura y justo cuando se iba a ir, la escucho:
– ¿Sasuke?
Sakura lo observaba por la ventana, susurrando la pregunta ya que ella también había tomado en cuenta la presencia del jardinero.
– ¿Qué haces aquí?
– Esto… pues… – Sasuke estaba ruborizado, era la primera vez que se sonrojaba en frente de una chica, con su madre se sonrojaba cada que ella le tomaba de las mejillas y lo jaloneaba pero con las chicas de su escuela era distante y frió ¿Entonces por qué con ella no lo hacía? Sakura miro el ramo que Sasuke tenía en sus manos y este al darse cuenta se sonrojo aun más, arrodillándose en frente de la ventana y Sakura para extender su mano con el ramo.
–Gra-gracias… – se sentía estupido por tartamudear – Por lo de ayer… me ayudaste.
Escucho una risilla por parte de la pelirrosa y este volteo con duda. La niña tenía un sonrojo en sus mejillas mientras reía y con lentitud tomo el ramo que este le ofrecía, rosando sus manos con las de él.
– Por nada, pero la próxima vez elige mejor el ramo para expresar lo que sientes – el chico le miro sin entender – Estas flores son Lúpulos, que significan maldad ¿Acaso ahí maldad en los agradecimientos que me das?
El chico se sonrojo de golpe y no supo que decir. ¡Imbécil, eso te pasa por apresurado! Miro de nuevo a la chica aun con el sonrojo que ahora le era imposible borrar, pero ella tan solo sonreía con aquella inocencia y felicidad.
– La próxima vez tráeme rosas de color rosa, demuestran agradecimiento, ¿Quieres pasar?
La chica abrió la otra puerta de la ventana y se alejo para que el muchacho pasara, este lo hizo algo nervioso y justo cuando entro tropezó con algo, llevándose consigo una parte del vestido de la chica, dejándola con un escote bastante pronunciado y a muy poca distancia de los ojos de Sasuke. De inmediato se alejo pero por accidente aun mantenía su mano entre el escote, que era lo que jalaba el vestido. Ella estaba sonrojada, sorprendida y abochornada, el chico con más nervios y torpeza saco su mano, sentándose con las piernas cruzadas y dándole la espalda.
– ¡L-lo lamento!
Sakura no dijo nada, simplemente asintió sonrojada mientras se acomodaba el escote donde estaba. El chico se sentía incomodo y estupido, incomodo porque la tención en la habitación era tan solida como el jarrón con diseño de girasoles que estaba mirando y estupido porque jamás en su vida se había comportado de una manera tan torpe y atolondrada.
–Tus manos… ¿Estás bien?
El chico no había puesto atención en él mismo hasta que vio sus palmas manchadas de sangre, volteo a Sakura quien tenía una mancha en su pecho, el lugar que él había tocado por error y de inmediato la chica se levanto y saco de un mueble una caja de color blanco. Sacando un algodón y con ella alcohol y unas vendas.
– Estoy bien…
– No, cierra los ojos, esto ardera un poco.
El muchacho iba a protestar pero salto un sonoro quejido al sentir el frío y doloroso algodón cubierto por alcohol. Sintió más de esas pequeñas punzadas una y otra vez hasta que las cálidas manos de Sakura acariciaron su palma, con una venda enrollando las heridas. Se sonrojo al instante por pensar en ella, ¿Por qué pensaba tanto en ella? ¿Qué tenía ella que las demás no?
– Listo… no vuelvas a subir por el muro, te volverás a lastimar.
– Hmp, lo siento.
– Te disculpas demasiado.
Otro silencio incomodo había azotado a los dos muchachos y es que Sasuke empezaba a concluir que estaba enfermo, el jamás haría cosas como esas de regalar flores o sonrojarse, menos ponerse nervioso e inseguro, ¡Él no era así! Mientras que Sakura solo se sonrojaba, quizás porque no sabía qué hacer y el silencio le incomodaba.
– Sasuke…
– ¡Sakura!
El pequeño grito de Shizune los alerto a ambos, Sasuke se acerco rápidamente al ventanal pero cuando abrió las cortinas diviso al jardinero, que emparejaba los arbusto y las malas hierbas, miro a Sakura con ansiedad y ella de inmediato le tomo de la mano y le indico que se metiera debajo de su cama. Sakura de inmediato se acomodo el vestido de arriba para abajo y se preocupo por la mancha de sangre, abrió la puerta con una mirada algo nerviosa.
– ¡Sakura, tienes sangre en el pecho! ¿Estás bien, te duele algo, te sientes mal? – Shizune de inmediato dejo el plato de comida en uno de los muebles de la habitación y miro el botiquín abierto con el alcohol y las vendas afuera – ¿Te paso algo?
– No… lo que pasa es… es… – miro por un momento a Sasuke, quien mantenía la boca cerrada y de inmediato volteo a ver a su nana – Me… manche con un poco de jugo de tomate, ¡Si, eso mismo!
– Pero tú no bajaste por nada hace rato, yo estuve en la cocina todo el rato y no viniste por jugo de tomate.
– Lo que pasa es… que ese jugo lo tenía guardado ya desde la mañana, no quería que te enteraras que no se cocinar.
Shizune miro con cierta desconfianza a la niña, pero ella nunca decía mentiras, no unas graves. Así que suspiro y le sonrió sin molestia. Cuando la pelinegra se había sado la vuelta, Sakura suspiro, como si le hubieran quitado una gran maleta que pesaba el doble que ella y Sasuke le imito más silencioso.
–Te traje tu cena, terminando quiero que te cambies para irte a la cama, ¿De acuerdo?
– Esta bien Shizune.
– Regresare para darte las buenas noches, provecho.
– Sí, gracias…
Shizune cerró la puerta lentamente y justo cuando Sasuke escucho el sonido de la manecilla soltarse el salió casi de un salto. Sakura por su parte no podía impedir que su corazón latiera rápidamente como si quisiera salir de su pecho en cualquier momento. Los dos se miraron durante un rato y después rieron.
– Eso estuvo cerca.
– Sí, pero creo que será hora de que te vayas…
Sasuke le miro con desconcierto y Sakura apunto a su ventana donde el cielo se comenzaba a matizar de un color naranja, lo que significaba que pronto atardecería. Ella con una sonrisa entre deprimida y alegre le beso la mejilla, dejándolo sonrojado de nuevo.
– Gracias por el ramo, pensé que no volverías… – Sasuke notaba el tono de tristeza en sus palabras – Nunca he tenido amigos ya que mi padre no me deja salir de la casa, es por eso que me alegre mucho cuando te vi en mi jardín anoche.
Sasuke no decía nada, pero por alguna razón quería abrazarla y demostrarle que él era verdadero, y que el también había pensado que lo de ayer no volvería a pasar.
– ¿Vendrás mañana?
Los pasos de Shizune volvieron a escucharse y el jardinero empezó a guardar sus utensilios para después marcharse, a los dos no les importo durante un momento que Shizune entrara y los viera, pero Sasuke reacciono y se arrodillo ante Sakura, tomando su mano y besándola con delicadeza.
– Lo prometo.
Y salto con agilidad la ventana, dejando a una niña de cabello rosa asomándose por la ventana y a una desconcertada pelinegra que al entrar se encontró con la chica mirando el ventanal de su cuarto con cierta tristeza. Sin darse cuenta de que afuera estaba un chico despidiéndose de ella mientras corría por el bosque.
– No has tocado tu cena Sakura, ¿En verdad estás bien?
La pelirrosa reacciono de inmediato a la voz de su nana y le sonrió como siempre. Se acerco a ella despreocupándola y comenzó a comer del plato que le había traído, la pelinegra aun con desconcierto miraba el ventanal, donde solo encontró el muro de rosas y el bosque de Konoha.
