¡Hola!

¡Tengo muchas excusas! Más no las diré porque no es que deba contarlas, simplemente les diré que me quedé sin inspiración y tiempo para escribir, únicamente me dediqué a terminar el primer capitulo del nuevo Fic que acabo de subir y terminar este capitulo.

Luna Haruno: Gracias por tu comentario, sí, la personalidad de Sasuke es un poco difícil de desarrollar, ya que tengo grabada en mi mente, piel y alma la imagen de un Sasuke sensualmente frío, por lo que me alegra que te guste su forma de ser.

Mitchel0420: De todas las cosas que les puede a dos tontos enamorados es tener un tercero xD

Bloody Chery: Omg! Me hace súper feliz escucharlo, los fics de Naruto son en los que mejor me puedo inspirar, por lo que mis trabajos son 100% sacados de mi decisión, y el que le guste a la gente me parece maravilloso, gracias por tu comentario, en serio, me ha alegrado la noche xD

Miss Appelfield: Jajaja, Sasuke podrá ser un chico normal con sentimientos puros en el Fic, pero los celos son necesarios en toda relación próxima. Itachi es muy prescindible, siempre me imagino que hará en cualquier momento, y Sakura no es como Itachi, ella es mucho más inocente, por lo que le gusta más estar con Sasuke. Muchas gracias por tu comentario.

Guest: No te preocupes por lo de Itachi, él tendrá algo muy importante en el futuro, y será necesario el secreto del que está enterado.

Danny: Perdón, la falta de inspiración me afecta demasiado xD

Disfruten el capitulo, ¡Chao!

Los personajes de Naruto le pertenecen a Masashi Kishimoto.


DETRÁS DE LA VENTANA

CAPITULO V

Flor Marchita

Un año…

Doce meses, trescientos sesenta y cinco días y ocho mil setecientos sesenta horas, Sasuke no podía sentirse más feliz de tener una amiga como aquella pequeña chica de cabello rosado, que estaba esperándole todos los días en la ventana de su habitación. Lo más increíble era que nadie sospechaba, ni siquiera su hermano se daba cuenta de que él diario iba a visitarla, y cuando lo hacía insistía en acompañarle —lo cual no le agradaba ni un poco—. Sin embargo, llego un momento en el que todo comenzó a ir de maravilla, una fecha importante que hacia revolotear a las aves con un canto melodioso, esos días encantadores donde todo sale al pie de la letra que crea tu felicidad. Ese día era el cumpleaños de Sakura Haruno.

Ese día era el 28 de marzo, lo recordaba perfectamente. Su tenue investigación sobre sus gustos, alergias, incomodidades y datos personales no se habían ido de su cabeza desde el primer día que se volvieron amigos. En realidad, ni siquiera olvidaba el día que se conocieron, ese día Sakura cumplía quince años, se volvería toda una señorita y el ya hecho un joven caballero empezaría pronto sus nuevos estudios en la escuela preparatoria. Era imposible que algo se le fuera de las manos, en especial aquel collar de esmeraldas con el que tanto esfuerzo había trabajado para comprarlo, que estaba guardado en su armario durante ya desde hace un mes, para conseguir el dinero había tenido que trabajar en una herrería en la que ya trabaja su mejor amigo Naruto Uzumaki, y gracias a ello había conseguido una figura mucho más voluminosa que antes. Incluso se lo había mencionado Sakura, y Sasuke se abochornaba de solo recordarlo.

Ese día había escuela, y Sasuke ansioso contaba los pasos de las manecillas del reloj colgado en la pared de su aula de clases. El profesor daba su clase dibujando garabatos en la pizarra y explicando las ecuaciones y formulas que debía recordar para los exámenes finales, Naruto dormía plácidamente en su mesa de trabajo con una gota de saliva a punto de salir de sus labios y Sasuke seguía prestando su mayor atención al reloj. Cuando el timbre sonó, no tomo en cuenta ningunas de las palabras de Naruto ni su invitación de ir al parque y tomo su maletín, salió corriendo lo más que pudo hacía su casa para cambiarse el uniforme por una elegante camisa blanca y desabotonándose los dos primeros botones, las mangas removidas hasta los codos y un pantalón de tela oscuro, junto con sus zapatos negros. Le dio un beso a su madre y evito más que nada la presencia de Itachi, aunque él no supiera la fecha importante que era ese día de solo verlo se le ponía la piel de gallina. Con sumo cuidado fue por la pequeña caja que dentro contenía el regalo, lo guardo en su mochila y montando su bicicleta salió lo más rápido que pudo a las montañas.

Había utilizado su bicicleta nueva que sus padres le habían dado en su cumpleaños número catorce, y un buen modo para empezar a utilizarla era para visitar a nada menos que a su querida alma gemela. Se aseguro en el camino que la caja de color blanco no estuviera dañada ni maltratada, y después con un listo rosado le hizo un enorme moño para mantenerlo cerrado. Ya en el bosque, como si se trata de la palma de su mano, tomo los caminos, senderos y direcciones, miro aquellas rosas rojas siempre le causaban una terrible y dolorosa alegría cada vez que este subía por ese muro. Atravesó el muro, para su sorpresa, una chica estaba durmiendo en su ventanal, con un pastel con quince velas aun sin encender.

Más hermosa se veía dormida, pensaba Sasuke, y con sumo cuidado avanzo a ella. El tiempo no pasaba en vano ya que la estatura de Sasuke se había vuelto un poco más alta, lo suficiente para poder mirar adentro de la habitación de Sakura. Tomo un mechón de su cabello y con lentitud acerco sus labios hasta el mechón dándole un tierno beso, después lo olio captando su fresca y dulce esencia de flores combinadas con el olor del bosque, era como un hada. Sin percatarse, ella aspiraba inconscientemente el olor de Sasuke, ya que él estaba tan concentrado oliendo y acariciando su cabello que su cuello quedaba justo en frente del rostro de Sakura. Su aroma era masculino, no vulgar, con un toque de elegancia y rebeldía a la vez, porque ambos sabían que Sasuke no era el típico caballero sonriente como Itachi, que actuaba falsamente con la mayoría de la gente. Ella sabía que ese aroma le quedaba perfecto a Sasuke, lo más parecido a un sabor agridulce.

Esta vez, ella le tomo el cuello con sus dos manos, sobresaltando un poco a Sasuke quien no se había dado cuenta de cuando ella se había despertado. Y cuando él se iba a apartar, ella le abrazo por el cuello, escondiendo su rostro en el hueco de entre sus hombros y su cabeza.

—Pensé… que no vendrías…

—Llevadme a la ahorca si eso llega a pasar, mi señora —a Sasuke le gustaba jugar con aquel idioma tan formal y clásico, y también sabía que a Sakura le gustaba oírlo de esa manera. Sintió la vibración de Sakura al soltar una risa silenciosa.

—Ese sería un castigo muy considerado, mi señor —ambos rieron ante aquella conversación que nunca les pegaba bien. Cuando ella le soltó, el se acerco a la caja para mostrarla ante la chica.

—Feliz cumpleaños…

Sakura abrió sus ojos como platos, admirando la caja pequeña de color nieve y acariciando las puntas del listón rosado. Sasuke con la respiración detenida, esperaba que ella lo abriera y gritara de alegría por su regalo. Ella iba a hacerlo, cuando recordó una cosa.

—Sasuke, quería soplar mis velas de cumpleaños contigo —pidió ella tímidamente. Ese era uno de los pocos privilegios que Sakura tenía para Sasuke, ella no era tímida, al contrario, era una chica muy abierta, expresiva, alegre y divertida. Muy pocas veces ella se tapaba la cara con un leve rubor de vergüenza.

—Pues entonces ve prendiendo las velas y pide un deseo —los fósforos estaban ya en el ventanal alado del pastel, así que Sasuke los tomo para prender una vela una por una. Y cuando él iba a decirle que soplara ella le detuvo.

— ¡Espera!... —Sasuke le miro un poco extrañado—. ¿Podrías… por favor, subir aquí… y soplar las velas conmigo?

Sasuke no dijo mucho, y se quedo mirando a Sakura durante un momento. Cuando Sakura hizo el pastel a un lado el dio una zancada tan enorme como la vez anterior. En todo un año, esa era la segunda vez que entraba a su habitación por la ventana. Por poco olvidaba aquellas paredes tapizadas de color rosa pastel, aquellos muebles de madera pintados de blanco y su gran cama con cortinas de color rosa transparente que hacía ver e lugar como el de una pequeña niña la cual consentían como princesa. Sakura parecía un poco apenada al ver como Sasuke inspeccionaba su habitación, y cuando él se dio cuenta, se ruborizo de igual manera.

—Bueno… pidamos un deseo —dijo ella aun con su rubor, dándole paso a Sasuke y así quedando los dos frente al pastel—. Soplamos a la una, dos… ¡tres!

Sakura cerró sus ojos e inflando sus mofletes soplo a la mitad de las velas, Sasuke miro su gesto primero y luego le imito. Cuando el pastel estaba completamente apagado, Sakura fue hasta la cocina y regreso con un cuchillo y dos platos para poder comerlos, y después de unos minutos los dos se encontraban mirando el cielo por el ventanal comiendo una rebanada de pastel.

— ¿Qué es lo que ha pedido Sasuke como deseo? —pregunto Sakura ya con un tono más alegre como el de siempre, él hizo una mueca pensativa y le sonrió con toda sinceridad.

—Bueno… deseo que algún día pueda llevarte a Konoha, ¿Tú que has pedido?

Sakura trago grueso un segundo, y como si le costara mucho hacerlo ella se ruborizo por completo.

—Ha pasado un año desde que nos conocimos, y… —paro un momento, dejando sus cubiertos sobre su plato—, quiero ser como tú Sasuke.

Su tono de voz inocente e infantil se había esfumado. Y Sasuke pareció ver a alguien más alado suyo.

—Quiero… mejorar, conocer un poco más el mundo de halla fuera, correr por las praderas e ir a las tiendas de pasteles y ropa… quiero conocer tu mundo.

No se dio cuenta de que Sasuke le abrazaba por los hombros, y con la mano izquierda acariciaba su hombro izquierdo.

—Prometo… que de ahora en adelante, me volveré una persona más apta para Sasuke. Ya no soy una niña empezando desde hoy, quiero madurar para ser como la persona que más admiro Sasuke.

—No tienes porque hacerlo… —interrumpió Sasuke con un tono dulce y suave, Sakura sintió sus palabras como leves caricias en su oreja—. Para mí, tú eres mil veces mejor que yo en todo aspecto. Él que desearía ser como tú, soy yo.

Sus ojos se encontraron mirándose fijamente el uno al otro, buscando un significado especial dentro de ellos, alguna pista o un indicio de lo que querían. Sakura se acerco más a él, y él le imito. Inconscientemente Sakura levanto la cabeza y con un leve movimiento se acerco a él besándola en los labios. Una esencia poco probable de expresar recorrió el cuerpo de Sasuke, quien con las manos temblorosas paso sus manos por la cintura de la ahora señorita. Aquel beso era casto e inocente, no había placer ni deseo, mucho menos lujuria. Sakura aun tenía los ojos cerrados y abrazo por sus costados para así poder tenerlo más cerca. Parecía más que nada un abrazo que los unía de una forma mucho más significativa que otras veces.

Para Sasuke, aquella chica que tenía entre sus brazos había sido inalcanzable. Verla detrás de aquella ventana era como una rejilla que los dividía en dos mundos. Ella vivía un mundo totalmente diferente al de él, tenía clases en casa, su única amiga era Shizune, no conocía muchas cosas que él sí y nunca salía de su casa. Él era todo un aventurero, explorando la aldea de Konoha desde tiempos de infancia con sus amigos, era cierto que tenía a más de una chica a la que podía cortejar en la escuela al menos tratar. Pero la una chica que pasaba por sus ojos cuando miraba a una mujer era Sakura. Nada más ella.

Cuando se separaron ella tenía un rubor intenso en toda su cara, Sasuke sonrió, paso una de sus manos por sus mejillas acariciándolas de manera dulce y lenta, poco a poco él se acerco a ella para volverla a besar. Y al poco rato la necesidad fue más grande y Sasuke intensifico el beso, lamiendo los bordes de los labios de Sakura y así poder meter su lengua dentro de su boca. Ella muy ingenua no sabía que hacer, pero aun así ella se dejo llevar por la sensación. Pero Sasuke reacciono cuando sus manos comenzaron a bajar a sus muslos.

—Abre tu regalo, si quieres, yo me encargo de ponértelo —Sakura muy sonrojada asintió, y fue hasta el balcón donde tenía la caja. Soltó un grito de sorpresa, y Sasuke preocupado fue hasta donde ella.

— ¡Papá está aquí, rápido, tienes que esconderte! —sin saber que hacer ella cerro la ventana, quitando todo de encima y escondiendo la caja y dejando el pastel en su mesa de noche. Sasuke torpemente se metió en el armario—. No hagas ningún ruido, si te descubre nos irá mal a los dos.

—De acuerdo, de acuerdo —dice apresuradamente mientras entra por la ropa de la chica— ¿Qué sucederá si nos descubren?

—Pues los mismos perros con los que nos conocimos harán que nos veamos por última vez.

Sakura cierra de golpe el armario cuando Shizune entra sin avisar por a la habitación.

—Tu padre ha llegado, ya me he encargado de la bicicleta de tu amigo, vamos.

Sakura suspiro de alivio, y le dio indicaciones a Sasuke de no hacer ningún ruido, él obedeció. Aunque nunca había conocido al Sr. Haruno, tanto Shizune como Sakura le tenían miedo cuando este llegaba, por lo que muchas veces tenía que irse rápidamente. Pero ese día él había llegado muy pronto, por lo que Sasuke no tuvo ni tiempo de irse rápido, aunque no era lo que quería, claro, menos en el cumpleaños de Sakura. Escucho lejanamente la voz masculina y gruesa de alguien, junto con unas pisadas que se hacían más fuertes y parecían acercarse. Sasuke incluso dejo de respirar cuando la hebilla de la puerta fue abierta.

—Mira nada más, hace tanto tiempo que no entraba a tú habitación que había olvidado lo consentida que tenía con las cosas rosas, princesa.

— ¡Claro que no me has consentido! Pero debo decir que mi habitación ya es muy infantil para la edad que tengo ahora.

—Aun si tuvieras cincuenta años, para mí serás la misma princesa que usaba tiaras y bailaba el vals con su padre una y otra vez.

La risa de padre e hija inundo la habitación y Sasuke por una pequeña abertura miro a su padre. Un hombre pálido, de facciones afiladas y unas pocas arrugas a causa de su edad. Sus ojos eran de un color ámbar dorado, lo más curioso, y su cabello era azabache muy lacio. No se parecía en nada a Sakura, en lo más mínimo, incluso sus mismas expresiones eran distintas. Nada que decir de la piel y el color de su cabello, o sus ojos, podían ser gente extravagante, pero Sasuke apostaba todo a que la belleza de Sakura se debía a su madre.

— ¿Por qué hay dos platos en tu mesa? —volvió a esconderse completamente de golpe cuando escucho lo de los platos, Sasuke se había olvidado por completo del pastel que hace unos momentos habían comido.

—Ah… eso, Shizune y yo lo estábamos comiendo, pensé que llegarías hasta tarde así que decidimos comer ahora y guardarte una pieza.

— ¿Eh? Que cruel… debiste haberme esperado, quería soplar las velas contigo, no todos los días se cumples quince años —Sakura se río abrazando a su padre.

—Tienes razón, por eso, ¿Por qué no te quedas mañana y no vas a trabajar? Me encantaría que me llevaras a la laguna que hay cerca, quizá…

—Sakura ya me hemos hablado sobre salir afuera, es muy peligroso para ti.

— ¡Pero hoy cumplo quince años! Y según el protocolo de las señoritas una dama se vuelve una mujer casadera cuando cumple quince años.

—Sí, y por eso estoy pensando presentarte ante la sociedad en poco tiempo, para así conseguir un buen partido para ti.

Por alguna razón, aquello le había dolido a Sasuke. No es que fuera porque su padre fuera estricto, sino por la edad casamentera, Sasuke había sido proclamado un hombre soltero para a sociedad hace unos pocos meses. Pero Sakura era tan pequeña, una simple alma inocente que lo único que conoce son las paredes de su mansión y no el aire fresco y las hojas de los arboles como todos los demás. Sakura no podía casarse, no a los quince, no con nadie que no fuera él.

—Entonces darás la fiesta en algún lugar fuera, ¿Verdad? —preguntó Sakura con un poco de inquietud.

—Así es, en Suna hay un gran salón ideal para los eventos grandes, y mis socios quieren conocer a mi pequeña bebe convertida en mujer para presentarte a sus hijos. —tomo uno de los cabellos de aquella mujer hermosa y lo olfateo con total deleite—. Cuando encontremos un marido ideal, podrás salir a cualquier parte que quieras siempre y cuando sea en la compañía de tu marido.

—Que aburrido —se quejó ella sentándose en la cama con las mejillas infladas y los brazos cruzados. Su padre se acerco para abrazarla por los hombros y después darle un beso en la mejilla—, ¿por qué no mejor celebramos la fiesta en Konoha? El lugar puede tener un salón igual de grande y no está lejos.

— ¿Pero qué dices, por qué tanto interés en ir a un lugar que nunca has conocido? —Se rió de aquello, haciendo molestar más a Sakura—. Mis negocios se encuentran en Suna, por lo que a mis socios y colegas no se les sería fácil ir a tu fiesta si es hasta Konoha.

— ¿Entonces puedo llevar a un amigo?

El silencio fue abrumador y repentino. Sakura no se había dado cuenta del error tan grave que acababa de cometer, pero Sasuke sí fue capaz de hacerlo al ver la expresión tan fría y aterradora del señor Haruno cuando ella soltó aquellas palabras. Él se puso de pie y le dio la vuelta a Sakura bruscamente para que le mirara fijamente. Ella impactada soltó un grito, y en un momento ya estaba frente a su padre totalmente aterrorizada.

— ¿Un amigo, acaso has salido de casa sin el permiso? —Sakura se quedo de piedra sin decir nada—, ¿o es que Shizune te ha dejado salir para que te andes a tus anchas en aquel bosque peligroso?

— ¡No, Shizune no tiene nada que ver en esto! —chilló Sakura al oír el nombre de Shizune en la voz ronca de su padre enojado—. Ella ni siquiera tiene idea de que yo tengo un amigo —mintió.

— ¡Entones eres tú la inconsciente que sale de la casa! —Sakura pensó que le golpearía, pero aun seguía mirándole mal— ¡¿Cómo es que dices tener un amigo?!

—Le he conocido… por la ventana —susurró Sakura, llena de miedo, mientras su cuerpo temblaba—. Él… viene a verme todas las mañanas.

El padre de Sakura, rojo por el coraje estuvo dando vueltas por la habitación, gritando demasiadas frases que Sakura ni Sasuke no fueron capaces de entender. Aventó más de un peluche que él mismo le había traído a su hija al suelo, y después paso por los objetos, una muñeca de porcelana que Sakura había recibido en su cumpleaños número cinco, una pequeña lámpara rosada que Shizune le ponía cuando era tan solo una niña y era incapaz de estar en la oscuridad, rompió en pedazos la fotografía de Sakura y él, y cuando Sakura comenzó a sollozar su padre se puso encima de ella con la mano en alto.

— ¡Ahora mismo me darás una clara de todo! —la manó de su padre estaba en lo alto, con una sola intención—. ¡¿Me has entendido…?!

Cuando la mano del señor Haruno estuvo a punto de abofetear a Sakura fue detenida por otra mano de piel morena. Sasuke había salido del armario donde estaba y se había armado de valor y fuerzas para proteger a Sakura de aquel hombre tan diferente a como Sakura le había descrito una vez. La mirada de ese hombre era lo que más miedo daba, ese brillo ámbar que no era nada similar a los ojos hermosos de Sakura estaban mirando con cólera e irá a los negros de Sasuke.

—Quién… —escucho un susurró de parte del adulto, quien ya empezaba a jadear por el enojo—. ¡¿Quién demonios eres tú?!

Aun intentándolo, el señor Haruno era muchos más fuerte que Sasuke en ese momento, y el mayor tomó de la camisa por la parte de su cuello azotándole en la pared, con el puño frente a él con la intención de golpearlo hasta sacarle la verdad.

— ¡Papá, no lo lastimes! —Lloró Sakura en total desesperación—. No le hagas daño… por favor.

El padre de Sakura no le hizo ningún caso, y le metió un tremendo golpe en la cara de Sasuke que este no tuvo ni tiempo de grita o hacer algún lamento. Llegaron más golpes, todos en su cara, que dejaron a Sasuke con enorme moretones e hinchazones en el rostro, Sakura horrorizada por todo se interpuso entre su padre y Sasuke, yendo a abrazar a Sasuke quien había quedado tirando en el suelo. El señor Haruno solo le miró con un semblante irreconocible para su hija.

—Por favor… ya basta… —seguía llorando ella, con las mejillas rojas y la cara arrugada por el dolor en su pecho—. Yo le quiero, ¡Así que por eso no le lastimes!

Sin tiempo de hacer nada el padre de Sakura tomó con brusquedad el cabello de Sakura por completo y la arrastró sin ningún cuidado. Sasuke, quien apenas estaba consiente miró como la pobre chica gritaba misericordia por el hombre que para ella era el más importante de todos, deseo con todas sus ganas gritar su nombre, pero su rostro estaba tan hinchado que apenas podía respirar con normalidad. Los gritos dieron rumbo fuera de la casa y Sasuke se levantó con mucha dificultad para al menos asomar su cabeza por la ventana. Sakura aun siendo jalada por su cabello largo y sedoso entraba a la fuerza a un carruaje, el señor Haruno había entrado a la casa por algo más, y después de poco tiempo, un humo empezó a salir de una de las habitaciones dentro de la casa, el padre de Sakura no dijo hizo nada más y se subió al carruaje el cual fue jalado por el capataz que manejaba e vehículo.

Lo único que pudo hacer Sasuke fue extender su mano hacía donde se alejaba el carruaje con Sakura adentro.

Se dejó caer en el suelo, totalmente vencido por el dolor y el palpitar de su cara y de otras partes que aquel hombre le había golpeado, el humo empezaba a extenderse por la casa, y él perdía la conciencia poco a poco, hasta que llegó un momento donde ya no fue capaz de seguir despierto y se dejó dormir por el agotamiento, entre las nubes de humo y el aire con olor a quemado.

Unas manos le intentaron cargar, quien apenas pudo llevarlo sobre sus hombros y gateando, sentía algo húmedo en el rostro y un olor del mismo, con la textura de una tela mojada y vieja. Sintió un calor abrazador que le ardía en la cara, que era donde más le llegaba el calor, y escuchaba varios sonidos chispeantes junto con cosas derrumbarse.

—Sólo un poco más…

Su cuerpo estaba siendo arrastrado después, con la ayuda de una alfombra y cubierto totalmente por una manta húmeda. El calor aun no desaparecía, y aunque quería abrir los ojos parecía como el sueño más profundo que lo dejara despertar. Quizá esa voz era de un sueño, quizá el suceso de hace rato también fue uno, quizá el haber conocido a Sakura fue un simple sueño, un simple sueño de un año.

Se dejo arrastrar por la alfombra por donde le quisiera llevar, y esperaba, que despertara pronto de ese sueño tan doloroso.

.

Caricias húmedas, mantas por doquier y un olor a medicina. Fueron los olores suficientemente fuertes para despertarlo en un segundo, más el olor a medicina, Sintió su cara, y tenía el rostro cubierto de gazas y vendas, con el líquido viscoso de las pomadas anti inflamatorias y cremas contra las quemaduras. Frente a él estaba Shizune, quien también tenía el olor de medicina en el cuerpo y la cara y brazos cubierta de gazas recién puestas. Miro su cuerpo, su ropa estaba rasgada y su piel estaba oscura debido al humo, tosió con mucha fuerza debido al olor del humo que se le había filtrado por la nariz y la boca mientras estaba inconsciente, y después miró a Shizune seriamente.

— ¿Qué fue lo que sucedió? —Preguntó este—. ¿Dónde está Sakura?

Shizune sacudió la cabeza, deprimida y decepcionada.

—El señor Haruno fue quien prendió fuego a su propia casa —Sasuke jadeó—. Lo vi con mis propios ojos, estaba bañando de gasolina la sala principal, nada se ha podido salvar.

— ¿Y Sakura?

—No lo sé —lloró de repente, con la frustración, ira y tristeza en sus llantos—. Se la ha llevado, no tengo idea de donde pueden estar.

Sasuke abrazó a Shizune con fuerza, los dos tratando de hallar tranquilidad con aquel abrazo, Shizune comenzó a llorar más fuerte, y Sasuke apenas y hacia las muecas de dolor que indicaban que podía llorar en cualquier momento. Los ojos de Sasuke se comenzaron a humedecer, y su primera lágrima resbalo por su mejilla con rapidez. Todo aquello había sucedido porque el camino de ellos dos se cruzó por accidente. Si tan solo nunca hubiera conocido la casa escondida en el bosque Sakura no habría perdido su casa y la imagen —aunque sea falsa— de su padre que tanto amaba. Shizune aun trabajaría como la nana de ella y él saldría a pasear las calles de Konoha junto con Naruto todas las tardes y días libres, Itachi estaría con él los fines de semana que es cuando esta libre y su familia de vez en cuando asistirían a cenas de trabajo de su padre. Pero nada había sido así.

—Será mejor que regreses a tu pueblo, Sasuke —murmuró ya más tranquila Shizune, secándose las lágrimas y separándose de Sasuke—. Muy pronto caerá la noche, y tus padres estarán preocupados por ti.

— ¿Qué pasara contigo, Shizune? —preguntó preocupado Sasuke, con la mirada húmeda aún. —Ya no tienes…

—Me he traído dinero conmigo, tomaré una autobús al primer lugar que haya parada, no te preocupes.

Sasuke siguió insistiendo y al final Shizune había ido a la estación que se encontraba en Konoha, donde el último viaje que quedaba era a un pueblo muy lejano caracterizado por sus lluvias. Shizune se despidió de Sasuke con un beso en la frente y Sasuke solo le dio un abrazo como despedida.

—Sakura estará bien, esperemos que lo esté.

—La encontrare —dijo muy seguro Sasuke tomando con fuerza la mano de Shizune—. La sacaré de las garras de ese hombre y la traeré conmigo.

Shizune sonrió, el claxon del autobús dio su último aviso y Shizune se despidió nuevamente.

—Nos veremos pronto.

—Hasta luego, Shizune.

El autobús partió de la central, en plena noche de primavera Sasuke miraba los arboles de cerezo que empezaban a florecer, entre buscó en sus bolsillos y fue una sorpresa el haberse quedado con un listón rojo que era de Sakura, un listón para el cabello. Lo amarró en su mano como un moño y a la vez pulsera, el cual destacaba un poco pero no lo suficiente. Sonrió al mirarlo mejor, le recordaba a ella, todo le recordaba a ella en esa época. Y por nada en este mundo a olvidaría, y tampoco la dejaría irse de su lado.


Me he dedicado a ponerle clímax, ya que no será un fic taaaaan largo, es probable que no llegue ni a los 15 capítulos.

Bueno, ¡Adiós!

Nota: ¡No se olviden a pasar a mi nuevo Fic NaruSaku Balas de Sangre.