Hola... ¿Hay alguien ahí?

Como verán, tengo la peor suerte del mundo, y es que Kira (mi reciente gata mascota adquirida xD) ha arruinado mi cargador mordiéndolo como si fueran las croquetas que le doy. Así que me he quedado desvelada para escribirles este capitulo.

No puedo decir mucho, más que estoy a punto de entrar a la preparatorio y tengo que estar al tanto de la lista de útiles y todo eso :P pero por lo demás estoy perfectamente bien.

Si no traigo capitulo pronto son por problemas, a veces por flojera xD así que no se alteren que no abandonare ningún Fanfic.

Disclaimer: Los personajes de Naruto no me pertenecen.


DETRAS DE LA VENTANA

CAPITULO VII

Busqueda de lo Perdido

La estatua y el diario quedaron en la mesa, puestos descuidadamente por Sasuke que estaba inestable a punto de desmayarse. Shikamaru, con apenas la menor idea de que hacer, le ayudo a ir hasta un sofá de tela suave color vino, este le hacía varias preguntas, entre ellas su estado y si debería ir por su madre, pero Sasuke se mantenía sin poder responder sus preguntas, apenas pudiendo respirar con los ojos bien abiertos y dilatados. Fue hasta después de unos minutos que Sasuke se fue tranquilizando, y Shikamaru suspiró aliviado de no ser testigo de la misteriosa muerte de su amigo de diecinueve años.

Mikoto llegó preocupada, avisada por Shikamaru trajo un vaso de agua, unos medicamentos y le tomo la temperatura, las acciones de Mikoto hacían sentir a Sasuke como el chico de trece años que siempre era mimado por su madre, algunas cosas nunca cambiaban. Una vez que Sasuke ya era capaz de usar su sentido común, Mikoto se retiró no sin antes ofrecer algo de beber, lo cual rechazaron con amabilidad.

— ¿Por qué quieres saber qué relación tengo con la casa abandonada? —preguntó Sasuke ya más calmado y viendo que ninguno de los hablaba, él empezó primero— No creo que sea algo importante, han pasado ya cuatro años.

Shikamaru se removió de su asiento alado de Sasuke, y con un rostro ya más serio y concentrado, miró a Sasuke.

—Como veras, la muerte del Hokage Sarutobi Hiruzen hizo que varios proyectos quedaran inconclusos —decía mientras Sasuke se acomodaba en su sofá—. Así que cuando Tsunade subió al puesto, estos proyectos quedaron reservados para después.

Después de dos años del incendio, Sarutobi había muerto por causas naturales. En esos momentos nadie deseaba ocupar el puesto debido a una recaída de Konoha respecto a sus negocios fuera del país y unos problemas con su aliada ciudad de Suna. Fue entonces que un día se dio a conocer por el ya conocido niño que anuncia el periódico que Tsunade había ocupado el puesto de Hokage, sacando a toda Konoha de sus aprietos y recibiendo respeto veneración. Sasuke pensó por un momento, "¿Cómo una mujer alegre y vivaz puede llevar a cabo un trabajo tan pesado?" Fue entonces que se enteró que había sido presionada a tomarlo.

—Es por eso que viniste —siguió Sasuke, sacando su conclusión—. Tsunade ha abierto el caso de la mansión del bosque.

Shikamaru asintió y su semblante se suavizó.

—Soy tu amigo Sasuke —su tono de voz cambió a unos más familiarizado, ya no hablaba con un cliente, hablaba con su amigo—, sé que no eres capaz de cometer crímenes, pero esta evidencia te deja como sospechoso del incendio de hace cuatro años.

Los recuerdos empezaron a llegar a Sasuke como una fina hoja afilada a su cabeza, cada recuerdo le hacía una punzada en su cabeza, era un recuerdo que incluso le dolía físicamente. Había sido solo un año, un año de ir visitando la mansión de los Haruno solo para hablar con una chica de la que se había enamorado, si lo pensaba mejor, Sakura no había un simple enamoramiento, sino su primer y único amor hasta ahora.

Nadie quedaba como testigo el incendio más que él, porque nunca supo hacía donde habían parado Orochimaru con Sakura, Shizune se había ido de Konoha poco después y por alguna razón los demás trabajadores habían desaparecido, Shizune se fue diciendo que había conseguido un nuevo trabajo con Tsunade, pero le pidió a Sasuke no involucrarla en el asunto, no mencionar que se conocían, que ella fue la nana de Sakura, no mencionar nada que la relacionara con los Haruno. Solo quedaba él, y estaba en duda de que si ayudaba a Shikamaru con la investigación podría ayudarlo a encontrar el paradero de los Haruno.

Shikamaru le explicó el asunto a fondo. La residencia estaba por ser vendida por un ciudadano de Suna, Akasuna no Sasori. Por lo que antes de llevar a cabo el negocio, Tsunade envió a Shikamaru y a varios policías investigar la mansión en busca de papeles de propiedad, ya que se hacía muy raro que no hubiera ningún rastro del propietario (hace cuatro años el incendió fue considerado un accidente, pero Tsunade nunca lo creyó). De entre las cosas salvadas estaban muebles con ropa de un adulto y una joven, el primero entre los cuarenta y cincuenta y la otra no menos de los trece o catorce años.

Lo curioso era que no había papeles importantes, ni siquiera restos de lo que puso ser papel, era obvio que alguien había intervenido. Sasuke lo sabía, sabía que era obra de un empresario con varios trucos bajo la manga, probablemente había silenciado a los demás trabajadores con amenazas, y Shizune, conociéndola que desde el principio le tenía miedo a su patrón, se escondió en un lugar al que él no podía entrar, la oficina de la Hokage.

Después se encontraron los objetos de la joven. Cosas personales sin importancia como vestidos, peines y adornos para el cabello, zapatillas polvorientas por las cenizas y restos de una habitación de pintada de rosa pastes. Nada tenía relevancia hasta que hallaron la estatuilla y el diario.

—Nadie ha leído el diario aparte de mí, Sasuke. Si alguien se entera del diario y lo lee también, te meterás en problemas.

Sasuke era consiente de todo y no le importaban los problemas, al igual que no le importaba su compromiso con Ino o su futuro puesto en el negocio de su familia al lado de su hermano. Realmente lo único que le importaba era el hecho de que tenía que encontrar a Sakura, u olvidarla. Pero ya había visto hace tiempo que era imposible hacer la segunda opción.

—La hija del propietario y yo… fuimos amigos —empezó verdad, sabiendo que no debería tener nada de malo en decírselo a su amigo—. Nunca entré a su casa realmente, y solo nos conocimos un año, desde el día que visitamos la mansión por creer que estaba embrujada.

Shikamaru recordó, recordó que Sasuke se había separado del resto por culpa de las prisas y sustos y por esa razón solo lo volvieron a ver hasta el día siguiente.

— ¿Conociste a su padre? —preguntó Shikamaru, y Sasuke omitió esa parte porque sabía que no le convenía hablar de ello, tanto por su seguridad pública como emocional.

—No, ni siquiera conocí su apellido realmente, ella nunca salía de su habitación y solo nos mirábamos por la ventana.

—Como Romeo y Julieta —susurró un poco divertido Shikamaru.

—Pero de cualquier manera, el dueño de la casa nunca estaba, ella dijo… que el trabajo de su padre lo hacía ausentarse todo el día.

Shikamaru se paró del sofá, mirando por la ventana de la habitación y luego mirando por todos lados, paso la mirada por las estanterías de libros que eran del suelo hasta el final del techo, a las pequeñas partes de entre dos estanterías que dejaban per el tapiz verde esmeralda del cuarto, el borde de las ventanas de una madera de caoba. Un cuarto elegante por dentro y simple por fuera. Shikamaru ignoró la hermosa vista de la habitación llena de libros, y con su mano en su barbilla, pensó y pensó.

No fue hasta que Mikoto trajo una botella de vino y dos copas que Shikamaru cambió de posición y recibió una copa, agradeciendo una vez más a la madre de Sasuke. Sasuke también recibió una, así que después de un trago, Shikamaru aclaro su garganta con lo que parecía un gruñido y Sasuke habló.

—Tú piensas que ese incendió no fue un accidente, ¿verdad?

—No lo pienso, sé que no fue accidente, alguien ha intervenido para que lo pareciera. Porque lo más raro de todo era que estando llena de muebles, ropa y comida en buen estado, no había cuerpos.

Sasuke no dijo nada, era una esperanza saber que Orochimaru no había perdido los estribos y no haya quemado la casa con ellos abiertos. Eso significaba que tenía algo importante con lo que seguir, algo relacionado con el comprometer a Sakura con alguien de buen linaje, posición social y reputación. Sakura era un instrumento muy preciado para Orochimaru, por eso se enfureció tanto al ver que ella estaba enamorada de alguien más, porque Sasuke podía ser un peligro para sus planes y no era más que un obstáculo en sus planes.

—Tiene que ser alguien con contactos para desaparecer todo, porque al menos en Konoha, el propietario de esa casa ha desaparecido, es como si nunca nadie se hubiera dado cuenta de su existencia hasta el incendio.

Claro, pensó Sasuke, nadie se había dado cuenta de que existían hasta que él descubrió a su tesoro escondido en el bosque, a Sakura.

—Llamaré al Kazekage de Suna, quizá él pueda ayudarnos con las investigaciones. —sugirió Shikamaru, poniendo en uso su cerebro de superdotado.

—Dile que investigue a algún empresario o importante miembro en los últimos cuatro años.

—Pero… podrían ser muchos, son cuatro años, ¿sabes lo productiva que es Suna respecto a negocios y empresas? —inquirió Shikamaru al escuchar la petición de Sasuke.

—Debieron pensar eso hace cuatro, cuando dejaron el caso inconcluso.

.

.

La plática siguió durante una hora más. Shikamaru le dio su número de teléfono para que estuvieran en contacto, quedaron en investigar a cada uno de los empresarios y gente importante que había llegado últimamente a Suna, los policías de Shikamaru irían a Suna para ello y él permanecería buscando en la mansión un poco más, por si algo nuevo se llegaba a encontrar, Sasuke por otro lado, quedo en acompañarlo a la mansión en tres días. Así terminó la plática y una vez que Shikamaru tomo su portafolio, Sasuke le quiso entregar el diario y la estatuilla, pero su amigo le rechazó.

—Será mejor que te los quedes, no quiero ser corrupto —se puso su sombrero que venía a juego con su saco y pantalones, y con una sonrisa escondida, le dijo—, pero sé eso es importante para ti, después de ver que casi te da un paro cardiaco al verlos…

Sasuke le dedico una de sus sumisas y apenas perceptibles sonrisas y le tendió la mano como una despedida formal.

—Hay que vernos para tomar vino y platicar de la vida, la próxima vez. —sugirió Sasuke, Shikamaru coincidió.

—Opino lo mismo, han sido años desde que te vi… ah —pareció que había olvidado algo en su bolsillo de su saco, era una hoja de papel común y corriente, doblada en dos descuidadamente—. Toma, es de Naruto, vino hace unos días y me pidió que te lo diera, se fue ayer por la madrugada.

Sasuke recibió la nota, estaba al tanto que su amigo se había ido con su tutor a quien sabe dónde para tener una preparación mejor. Naruto era huérfano, por lo que no era nadie en la sociedad, o al menos eso era hasta que Kakashi le tomo cariño y lo tomo por aprendiz, él, un aristócrata bien conocido en varios lugares, pidió permiso se llevárselo y enseñarle todo lo que él sabía para convertirlo en lo que según él decía "un hombre preparado". Regresaba a veces, igual que Sasuke, pero este solo se quedaba un día o dos y se volvía a ir.

— ¿Tienes alguna idea de dónde está? —inquirió Sasuke.

—Ni idea, aparece y desaparece cada que quiere sin decir mucho, pero eso sí, ya no parece el idiota que se la pasaba en los pasillos de la escuela —Shikamaru sonrió, con orgullo y nostalgia hacía su amigo.

—Me alegra escuchar que ya no es un estúpido.

Los dos se despiden una vez más, con un abrazo más confiado y unas palmadas en la espalda del otro. Sasuke había olvidado lo que era tener una plática con un viejo amigo de su infancia y se preguntó qué sería de su mejor amigo Naruto. Se preguntó si seguía teniendo el cabello rubia desaliñada y sus rasgos graciosos en el rostro, si seguía siendo el hiperactivo chico de catorce años y si aún podían reír y hacer tonterías como antes. Quién sabe.

Subió a su habitación, dándose cuenta de lo cansado que estaba cuando llego y se tumbó en su pequeña cama individual. La casa era más vacía y silenciosa ahora, por lo que Sasuke se sintió con sueño muy rápido. Pero antes de cerrar los ojos sacó la nota de su bolsillo y lo abrió. No tenía más que una oración que decía: "¡Necesito hablar contigo pronto, así que será mejor que no salgas de Konoha este mes maldito imbécil!". Una cosa era clara, Naruto seguía siendo el mismo con Sasuke. Se sintió más liviano después de que Shikamaru viniera y me mantuviera al tanto de unas cosas, se sintió cansado pero emocionado por lo siguiente, emocionado por encontrar lo que estaba buscando desde hace años. A una chica con cabello rosa.

.

.

Los días siguientes Sasuke se quedó en Konoha como lo había exigido la nota de Naruto, y lo primero que pensaba hacer ahora que estaba de nuevo en Konoha era ir y tener un rencuentro con la tercera mujer más peculiar en su vida después de su madre y Sakura. Tsunade Senju.

Mientras caminaba por Konoha, se había dado cuenta que ya no se le podía llamar pueblo, las calles parecían haber sido pavimentadas, cubriendo grietas y hoyos, las casas, ahora más modernas y menos ancestrales como la suya, parecían recién pintadas y la gente parecía más alegre y radiante, había mucha gente paseando por las calles, incluso siendo un día de descanso para varios negocios. Sin embargo, al llegar a la oficina de la Hokage, se dio cuenta de que había todo un revuelo dentro.

Varios empleados, unos casi de la edad de Sasuke y otros ya más grandes, estaban con varios papeles en sus manos, con sus máquinas de escribir en un uso constante y apresurado con más de un tema. Cuando pidió ir a la oficina personal de Tsunade, la encontró con una pila de hojas, incluso más grande que la de todos los trabajadores que había visto en la oficina principal. Sasuke entró sin hacer el menor ruido, y vio todo el panorama. Al cerrar la puerta, Tsunade reaccionó.

— ¡¿Qué quieres ahora, un aumento?! —Le gritó a Sasuke pensando que era un empleado más — ¿Pero… qué?

Se levantó de prisa de su silla, ignorando todos los papeles que tenía por atender, se quitó sus anteojos que le permitían leer aún con la vista cansada y se puso frente a Sasuke. Tsunade seguía viéndose joven, aunque una que otra arruga se le escapaba al mover sus manos o al fruncir las cejas. Por su cabello rubio, era difícil encontrarlo una cana, y Sasuke estaba seguro de que si mencionaba que los años le habían afectado, esta le correría de la habitación sin siquiera haberla saludado.

—Hola, cuanto tiempo —saludo Sasuke con simpleza, ella se sorprendió de oírlo hablar y exclamó llena de júbilo.

— ¡Por dios, pero si eres tú! —Le dio un fuerte abrazo, recordándole a Sasuke como en su niñez ella casi le rompía la espalda cada vez que le abrazaba— ¡Pero mira nada más como has crecido, incluso ya eres más alto que yo!, ¡Y mira lo guapo que te has vuelto!

Los comentarios eran similares a lo que su abuela le hubiera dicho si ella estuviera con vida en ese momento, pensó que tal vez Tsunade comenzaría a pellizcarle las mejillas y le empezaría a hablar sobre lo mono y debilucho que era cuando tenía catorce. Pero no lo hizo y solamente le insistió que tomara asiento en la silla que estaba frente a su escritorio, Tsunade puso los papeles en otro lugar y se sentó en su asiento personal, pudiendo mirar bien a Sasuke.

— Mikoto me dijo que vendrías pronto, pero si hubieras avisado hubiera programado un día para poder tomar té y charlar.

—No vengo a molestarla, solamente venía a saludarla, pero parece que está ocupada… —mientras se levantaba, Tsunade le detuvo con un escandaloso "¡Detente ahí jovencito!" y le obligo a permanecer sentado.

—No me molesta para nada que hayas venido, de hecho, creo que me tomare este día libre para tratarte como mi invitado que eres.

Media hora después, Sasuke estaba en la residencia ahora perteneciente a Tsunade y un una jovencita menor que Sasuke le servía en una taza de porcelana su té de manzanilla, esta le miró con una sonrisa tímida y se retiró antes dando una reverencia. Tsunade en la oficina tenía puesta una falda larga entallada de color café y una camisa blanca con cuello largo y mangas largas. Ahora llevaba puesto un vestido blanco, largo y con encaje, que le daba el cambio a la Tsunade formal e intelectual de antes, a una Tsunade elegante y poderosa.

—Me alegra que vinieras a verme —dice para darle un sorbo a su té —. La verdad es que he estado un poco ocupada con esos casos que Sarutobi tenía pendientes y no pude concluir en ese entonces. Tu sabes… no era el mejor momento.

—Me di cuenta de todos tus asuntos apenas entré a la oficina, Tsunade —dijo Sasuke con simpleza, a pesar de la diferencia de años, se sentía más cómodo llamándola por su nombre y no por su apellido como todo hombre de negocios en que se iba a convertir, era Tsunade después de todo—. Como dije, solo venía para saludar.

—Si pues yo quiero que me cuentes que ha pasado todos estos años, pareces… diferente —Sasuke sabía que Tsunade siempre había sido muy perspicaz en cosas que la gente formal no tomaba en cuenta, a Sasuke siempre le pareció que era una adulta inteligente y formal entre los adultos, pero muy maternal y divertida cuando hablaba con gente más joven, como si fuera una madre, pero ella no tenía hijos.

—Pues como te habrá contado mi madre, he estado viajando durante un tiempo… investigando más que nada el modo en que se llevan los negocios en lugares como Kiri, Iwa y Ame. Mi padre dice que tan pronto como Itachi esté preparado, me enseñara a mí y entrare al negocio compartiendo mando con Itachi…

—No quiero saber que te vas a convertir en un estirado como tu padre, Sasuke —interrumpe a Sasuke con un tono de fastidio, es obvio para los dos que de lo que ella hablaba al decirle que parecía diferente, no tenía nada que ver con su futuro trabajo, sino con algo más especial—. Esa vez, que te metiste a mis rosales ¿no eran esas rosas para una chica? Y si me dices que eran para esa Yamanaka, juro que te rompo la nariz ahora ya que no pude hacerlo cuando tenías catorce.

—Solo para aclarar, no había conocido a los Yamanaka hasta que hace tres meses me avisaron que estaba comprometido, ¿cómo pudiste permitir a mi padre hacer eso? —se quejó, claramente disgustado por el compromiso, ahora que lo pensaba bien. El matrimonio significaba unión, si se casaba con la pegajosa Ino, tendría que quedarse más tiempo para cumplirle sus caprichos, la simple idea le estremecía el cuerpo.

Tsunade bufó con la misma molestia.

—Es difícil hacer cambiar de idea a tu padre una vez que toma la decisión, además, los Yamanaka son insistentes como mulas al igual que tu padre, no se me hace raro que Fugaku e Inoichi se lleven tan bien… —Tsunade tiene las mejillas infladas como las de una niña, y después de terminarse su té de un sorbo, pide una porción más—. Shikamaru me dijo que te visito ayer, ¿era algo relacionado con lo de su trabajo?

Sasuke recordó el pequeño complot que había formado con Shikamaru, Tsunade, siendo la máxima autoridad, no podía enterarse que él tenía algo que ver con la mansión Haruno, menos que se enterara que la mansión era de los Haruno, por alguna razón sentía que era una información que no podía dar.

—Solo charlamos un poco, de los viejos tiempos —Sasuke era buen mentiroso, por lo dijo con la típica simpleza que siempre lo hacía—. También me dijo que Naruto estuvo aquí hace unos días.

— ¡Por supuesto que estuvo aquí! —Tsunade se distrajo con solo mencionar a Naruto, era obvio que ella ya sabía cómo eres él rubio-causa-problemas— Puede que venga y se valla como un rayo, ¡pero todos se dan cuenta cuando llega!

— ¿No te ha dicho donde ha estado?

— No creo que lo sepas ya que acabas de llegar —dijo sin importancia moviendo por doquier su taza, derramando más de una vez el té—. Kakashi lo ha comprometido con una jovencita de linaje.

Sasuke se imaginó a Naruto portando un taje negro, pulcramente lavado y planchado para la ocasión, parada frente al altar para recibir la mano de una mujer. Solo verlo con el traje y el peinado desaliñado que siempre trae le dio ganas de reír.

—Es de Suna la muchachita, sí —seguía contando ella, pero después pareció recordar algo—. Hablando de compromisos, un chico de Suna se va a comprar la residencia de la mansión de hace cuatro años, ¿la recuerdas?

Por supuesto que la recordaba.

—No sé exactamente quién es, pero el joven dice que ya tiene los papeles del propietario firmado —las palabras de Tsunade hicieron que Sasuke dejara de tomar su taza de té y se concentrada en escuchar. Si tenía los papales firmados solo podía significar dos cosas, que Orochimaru había dado la residencia a Suna y esta la vendió, o él mismo lo había hecho—. Dice que vivirá con su esposa ahí en cuenta construyan una nueva mansión…

— ¿Y tienes idea de quién es la prometida? —preguntó Sasuke curioso del tema.

—Solo la vi una vez, pero parecía una chica muy joven, no me creí cuando me dijo que ya iba a cumplir los diecinueve —dejo la taza en la pequeña mesa que estaba entre ellos y puso una cara de soñadora al recordarla—. Pero parecía un ángel, ¿te digo lo más inusual? ¡Su cabello era color rosa!

Fue entonces que Sasuke dejó caer su taza aun sin terminar, rompiéndose en mil pedazos sobre el suelo.

...


Muchas gracias por las que siguen leyendo mis fanfics, conociendo los tardera que soy y de como las hago sufrir haciendo sufrir a Sasuke xP pero en esta historia el sufrimiento viene con una recompensa. Ya verán...

DULCECITO311: Concuerdo que Sasuke es un cascaron vacio desde lo que paso, pero mira ahora ¡tiene un motivo por el cual seguir! :3 aunque lo último lo haya devastado de sobre manera. Oh~ la historia de los Haruno es algo intensa xD ne no es cierto, pero es importante para el Fanfic, así que estate atenta.

conyM: Esta historia es como una copia barata de Titanic xD siempre te hace llorar y quieres que los protagonistas se queden juntos por siempre :3 gracias por el comentario

daniiieliita-chan XP: Shi es tierna -w- pero muy triste también 3:

ShTee24: dfjahsfsahfuih ¡Muchas gracias! :DD

Gracias a todas por sus fkjhasfhas hermosos comentarios 3 me encanta ver que todavía hay gente que aprecio mi arte de escribir LOL

Sayonara!