Decidí actualizar pronto ya que este capitulo es corto :3
Esta historia esta basado en las canciones. No es la canción.
La Epicúrea hija del mal(The Epicurea Daughter of Evil) ó La Repulsiva comida de Conchita(Reulsiva food eater Conchita):/watch?v=fUnuYe4B6qM
Titulo: 7 Pecados Capitales.
Capitulo: 2. Gula
Parejas: Ninguna.
Sumary: Serie de Fics inspirados en la Saga de los Pecados Capitales de Vocaloid con los personajes de South Park. No todos son iguales.
Advertencias: Muerte de personaje y retorcidos platillos.
Disclaimer: Vocaloid no es mio ni nunca lo será, su desarrollador es YAMAHA Corporation.
South Park no me pertenece, si no a Trey Parker y Matt Stone. De caso contrario sería tan yaoi como todos quisiéramos...
La Repulsiva cena de Clyde(Repulsiva food eater Clyde)GULA
En un castillo en el fondo del bosque vivía un hombre de gran situación económica. Podría verse como una persona totalmente normal excepto por el hecho de que la comida era su afición. Sólo pensaba en probar la infinita variedad de sabores que existía en el mundo contratando a varios cocineros para cumplir sus excéntricos gustos gastronómicos.
Su estomago parecía no tener fin y los sirvientes siempre tenían la mesa llena de los platillos más raros y algunos repugnantes que hayan imaginado, no solo comida también bebidas. Su nombre era Cyde Donovan había probado todos los sabores existentes en el mundo, queriendo ir más allá de los platillos más extraños.
Para cualquier humano sería un festín que pronto lo dejaría satisfecho, más el hombre solitario devoraba con una tranquilidad los alimentos disgustando el sabor en su paladar. No importaba el aspecto que el platillo tuviera él lo comía sin dudar.
Al terminar la sesión no se hizo esperar y dos sirvientes salieron de la cocina con más comidas. El castaño dueño del castillo tenía una gran sonrisa en el rostro preparado para probar de todo. En ocasiones si la comida llegaba a tardar comía los finos platos que aun tenían el sabor de los últimos alimentos servidos.
—Toda la comida en el mundo es para usted majestad. —sonrió Token Black uno de los sirvientes. — Hónralo y respétalo es el Gran Clyde. —admiro el fiel lacayo.
Comía hasta los huesos pero nunca era suficiente. Mezclaba los más raros condimentos e ingredientes en un banquete, llegando a usar complementos que podrían matarlo. Sin embargo aquellos sabores, eran un placer, un éxtasis que recorría su lengua en cada bocado.
Pero aquella deliciosa cena se vio interrumpida por el 15° cocinero personal del año, Kenny. Estaba cansado de cocinar día y noche intentando satisfacer el barril sin fondo del hombre castaño. Sólo quería un pequeño descansó por estar encerrado todo el tiempo en la cocina. Unas vacaciones no harían daño a nadie, se convenció.
Nervioso se encaró con su amo. Este detuvo el bocado que estaba a punto de comer para mirarlo expectante y molestó por el atrevimiento del rubio por dejar de cocinar.
—Señor ¿Podría tomar unas pequeñas vacaciones?—comenzó preguntando directamente.
Clyde sonrió y Kenny pensó que obtuvo su pedido ¿Acaso pensaba irse y dejarlo sin sus preciados platillos exóticos? Porque de ser así no lo permitiría.
—Maldita sea ¡Que inútiles son todos en este lugar!—exclamó furioso. La expresión de felicidad en el rubio cambio totalmente, se quedó atónita ante la negación de su descanso. No quería volver a cocinar en su vida.
Dos sirvientes un rubio tembloroso y otro afroamericano entraron en el comedor, saliendo de la cocina con una gran bandeja poniéndola enfrente del castaño, que aunque comía todo el tiempo no estaba gordo. Este sonrió complacido y levantó la tapa mirando el festín de carne y huesos. El deseo del cocinero Kenny se volvió realidad y nunca jamás volvió a cocinar.
— ¡Gah! El postre de hoy es cabellera rubia con caramelo agrio ¡Ack! Cubierto de salsa de lengua habladora—menciono el menú Tweek.
Pero viendo que eso no fue suficiente para satisfacerlo miró al rubio sirviente y se acerco a su oído, este tembló temiendo que algo malo hizo para hacer enojar a su amo. Pero un escalofrió recorrió su cuerpo al sentir que el castaño lamía su oreja.
—Me preguntó... ¿Cuál será tu sabor?—susurró Clyde.
Ahora se daba cuenta de cuantas comidas había a su alrededor nada más delicioso que la dulce carne humana. Poco a poco el castillo se vació, dejando a Clyde en una inmensa soledad. Comió el último hueso de su sirviente Token, sin embargo aun no estaba saciado. Miró por todo el lugar buscando un nuevo sabor, pero todo se había terminado no había alimentos ni personas que comer. Si no comía se enfadaría. Bufó molesto. Quería más en ese preciso momento.
Sentado frente la mesa que alguna vez tuvo sobre él los repugnantes platillos observo fijamente su mano derecha cauteloso. Sonrió afablemente.
—Aun queda algo que comer…
Mordió su extremidad. Aquella fue la última cena de Clyde. El platillo principal, su propia carne en vida. El cuerpo que probó todos los sabores existentes del cual nadie jamás sabrá cual fue su sabor.
Hónralo y respétalo él fue el gran Clyde quien devoró todos los sabores y platillos más repugnantes que se pueden imaginar.
¿Review? Me hacen muy Feliz~
El siguiente capitulo es Envidia *-*
