OH GUD! DEBERÍA SER LINCHADA Y LANZADA AL ABISMO de las personas malévolas que no actualizan ;n; Podría decirles miles de escusas: el trabajo, la prepa, el ingles, mis estados emotivos o la poca inspiración. Pero no serviría de nada TwT Este capitulo estaba casi completo desde hace meses pero no lo pude terminar hasta ahora. Perdonami(?)

Canción:

Juramento a la corrupción(Judment of corruption): /watch?v=izTlX2nih5g

Juramento a la corrupción(Judment of corruption)FANDUB:/watch?v=VGUyQxu0aPk

Titulo: 7 Pecados Capitales.

Capitulo: 5. La Avaricia.

Parejas: Bendy.

Sumary: Serie de Fics inspirados en la Saga de los Pecados Capitales de vocaloid con los personajes de South Park. No todos son iguales.

Advertencias: Muerte de personaje.

Disclaimer: Vocaloid no es mio ni nunca lo será, su desarrollador es YAMAHA Corporation.

South Park no me pertenece, si no a Trey Parker y Matt Stone. De caso contrario sería tan yaoi como todos quisiéramos...


Juramento a la corrupción (Judgment of corruption) AVARICIA

Que comience el juicio

La chica pelinegra acomoda sus cabellos escuchando ambas historias. Muy poco le importaban las declaraciones. Mira con gesto aburrido al acusador quien explicaba lo que aconteció, asintiendo rara vez solo cuando la situación lo ameritaba. Y es que al final no interesaba quien era culpable o inocente, por tiempos inmemorables la ley siempre ha sido así, solo tu posición social determina el veredicto final.

Ella bien sabia que hasta el más vil de los bandidos podrían obtener su inocencia si pagaba cierto efectivo. No importaba si eran adultos o menores, grandes o chicos, europeos o americanos, todo eso era irrelevante. Si querías salvarte dinero debías dar. Porque el dinero es el mejor abogado en el infierno. Ese era la ideología que se conllevaba en todos los casos de justicia.

Por fin el castaño termina de hablar y ella suspira en voz baja aliviada. Ya se había cansado de tanto ruido.

—Entonces él llego y arrebato mis compras... —culpo el chico.

—Bien, señor Donovan. —Asiente al chico— Ahora le toca a usted decir su declaración. —lanzo la mirada al lado opuesto donde un chico de un gorro azul muy pelicular se encontraba en una actitud despreocupada, sin importarle lo que pasaba y las acusaciones que le daban.

Él se encorvó de hombros.

—Le pido un momento para hablar con usted. —fue lo único que pronuncio monótonamente.

—Permiso concedido.

El chico se acerco al tribunal depositando algo en él y dándoselo a la jueza quien sonriente asiente.
El sonido sordo del mazo que recorrió la habitación declarando un veredicto fue tomado al pie de la letra.

—Se declara al culpable: Inocente.

Sin poder creerlo ambos acusadores salen con pasos decepcionados. Token Black y Clyde Donovan habían perdido todo lo que tenían en mano de aquel bandido.

La gente se va frustrada o contenta todo dependiendo a la declaración, la mayoría no puede creer que haya conseguido lograrlo. Y el culpable no puede salir sin lanzar una gran sonrisa en sus labios abraza a su rubio novio, caminando totalmente en libertad.

La chica suspira y toma sus cosas regresando a casa.

Lleva años haciendo lo mismo, siempre es la misma historia. Un culpable y un inocente. Pero no importa quien sea, ni su raza y tampoco sus crímenes. Lo único que importa para salir libre es un monto de dinero que tenias que entregar a la morocha. Dejando libre hasta al más cruel criminal.

— ¿Cómo estás?—acaricia la mejilla de la rubia sonriendo dulcemente.

Porque para ella Wendy Testaburguer la más importante en su vida es ella, Bebe Stevens la chica que más amaba en el mundo. Pero la crueldad del destino le tenía atada a la silla de la cual no podía moverse. Por una incapacidad la chica rubia se mantenía en la misma posición sin poder caminar.

—Te traje unos dulces. —Wendy deposito la bolsa en la mesa quitándose el abrigo para dejarlo en el armario. —Mañana traeré pasteles ¿Te gustarían unos?

Pero Bebe permanecía inmóvil sin decir nada.

—Entonces ¿Cuál sabor chocolate o vainilla?—le miro por unos segundos—Si a mí también me gusta más el chocolate.

Se encerraba a sí misma en la burbuja de sus sueños. Pronto todo eso se quedaría en el pasado y ella obtendría lo que quisiera. El dinero era la solución para la recuperación de la rubia. Y si solo lograra reunir los pecados capitales sería capaz de hacerlo. Ese era su sueño, su objetivo.

Otro día en el injusto tribunal afuera yacían grupos de personas que iban a exponer sus casos. Las personas malas y con dinero reían manteniendo en alto una felicidad ignorante a los demás, mientras que los otros tenían que soportar irracional injusticia carente de lo correcto.

Aquella opción era la única que tenían, aun si era una corrompida ley totalmente absurda y deshonesta. Porque ahora los pecados se encontraban bajo ese mazo de la rota moral en ese juicio de la corrupción. Si querías liberarte tenias que complacer la ambición de la jueza.

Ese día no fue una excepción los casos eran iguales a los de todo el tiempo. Sin embargo Wendy alzo una ceja, con curiosidad miró al hombre que entro en la corte. Era robusto y castaño, tenía unas esposas que inmovilizaban sus movimientos de las manos mientras sonreía cínicamente y lo empujaban algunos oficiales a su lugar.

La chica lanzo un suspiro estaba cansada, aunque admitía que parecía interesante. Casi siempre era el mismo cliché; un robo, asalto, asesinato. Más esta vez era diferente…

—Bien, Comienza el caso #12342 en contra del ciudadano Eric T. Cartman—leyó el papel y dio unos golpes con su mazo. —Doy inicio a esta sesión. —afirmo.

El castaño bufo, estaba harto con todo ese teatrito porque él sabía cómo resolver con rapidez el asunto.

—Bien señor, Cartman. Se le acusa de múltiples matanzas y asesinatos en serie; los cadáveres presentan muestras de tortura. Además de la continua desaparición de 15 personas. ¿Qué tiene que decir la defensa?—explica bajando el papel e incorporándose para observarlo atentamente

Un silencio inundo la sala, siendo rota por un oficial; quien con un carraspeo llamo la atención de la jueza.

—El acusado no tiene defensa. Sus crímenes no le permiten uno…

Los murmullos llenan la sala, los cuales son acabados por el sonido del mazo que retumba por toda la sala.

—Silencio, silencio en la sala. — dejando el mazo de lado continua. — Si el acusado no tiene defensa se le otorgara uno.

—P-Pero, señora…—intenta convencer el policía.

—Es su derecho. —con eso termina la discusión.

—Si me permite, tengo a mi propio abogado. —Cartman nunca deja aquella sonrisa desde que entro, ni si quiera se inmuto con los susurros de su condena a muerte. —Él llegara pronto.

Justo en ese momento las puertas del tribunal son abiertas de manera estruendosa, llamando la atención de los presentes. Un pelirrojo entra a la sala con varios papeles en mano.

—Disculpe la tardanza— se excusa tomando su lugar al lado del castaño.

—No hay problema—perdona ella.

Sin embargo la gente sigue sin creerse aquel teatrito bien conocido entre todos. La tranquilidad refleja sus propios crímenes, sólo esperan esta vez sí se haga la justicia. Están cansados de toda la inmoral que controla la ciudad.

—Scott Ternoman, defensa del acusado.

—Bien, comience, señor Ternoman—Wendy se acomoda para escuchar. Aunque sabe la respuesta con certeza lo que ocurrirá al ver tanta tranquilidad en el rostro del asesino. Quien no muestra ni una pizca de arrepentimiento.

Scott toma la atención de todos y camina al frente.

—Mi cliente el señor Cartman, es acusado de múltiples crímenes en su contra… Pero ¿Dónde están las pruebas?—su voz era clara sin tartamudeos, totalmente seguro de lo que decía. Inicio una leve conmoción entre los presentes quienes murmuraban entre sí, que rápidamente callaron por la jueza.

—Se presenta la prueba uno—intervino el jefe policial Stan Marsh. — Único sobreviniente de ser víctima del maltrato, Leopold Stotch. Sus declaraciones finales fueron: "Nos tenia encerrados y torturaba con todos los medios hasta asesinar para obtener lo que quería, ganar la guerra civil." Antes de morir en el hospital.

— Objeción—pidió el pelirrojo. — Falta de presentación de la víctima. Bien pudo ser un invento.

—Prueba rechazada. —impuso Wendy.

Las palabras y acusaciones salían a la luz, cada una de ellas siendo rechazadas por los argumentos del abogado. La gente no podía creer que se estuviera liberando de tantos crímenes y maldades que hizo, de las muertes y sufrimiento de las personas.

—Silencio—llamo la atención Wendy. — Se tiene el veredicto final. El acusado es declarado: Inocente. — afirmo dando finalizada la sesión con un golpe del mazo.

El pueblo entero estaba conmocionado, esto era colmo no seguirían aguantando aquella injusticia.

—P-Pero él cometió las más crueles atrocidades, no puede dejarle libre. —objeto Stan.

—Es todo, es el fin del juicio. —interrumpió Scott, con una actitud sumamente arrogante.

—Les dije que siempre fui inocente, maricas. —fue lo último que dijo el castaño antes de ser liberado y salir del tribunal acompañado de su abogado.

—Esto no quedara así…—susurro entre dientes el pelinegro.

Las personas se acercaban de poco a poco, atraídos por los argumentos que declaraba el joven. Escuchando sus convencidas palabras, tenía toda la razón.

— ¡Ya basta! Tenemos que terminar con toda esta injusticia.

— ¡Sí!—gritaron a coro la muchedumbre.

—Esta ley corrompida que nos pisoteo una y otra vez, se debe acabar.

— ¡Sí!

La multitud estaba eufórica, ya no más la inmoral justicia del tribunal.

—Y lo haremos ahora, —susurro Stan.

— ¡Basta, suéltenme! Les he dicho. Deben respetar mi autoridad y soltarme. —gritaba y gimoteaba un hombre castaño, algo robusto; que era empujado por otros hombre. Aquel bandido de los asesinatos en serie, que ahora se veía tan vulnerable atado de pies y manos; sin escapatoria, tal como sus víctimas.

Stan le golpeo las rodillas, haciendo que Cartman cayera a sus pies.

—Nosotros podemos mejorar todo.

— ¿Qué van a hacerme?—Cartman permanecía con un rostro calmado y serio, su voz era fría; herramientas para ocultar el miedo. Aunque bien estúpido era preguntar sabía muy bien lo que le pasaría, pero al menos quería morir con dignidad.

—Pagaras por tus pecados. —sentencio. Y con un movimiento rápido agito la espada, rodando cayó la cabeza de aquel cínico villano.

—Hoy hace un poco de frio ¿No crees?—Wendy entra en su hogar siendo recibida por la inmóvil muñeca de hermosos rizos dorados, recibiendo un silencio total de su parte. Sacude sus botas colgando el paraguas y abrigo en el perchero cercano. — deberíamos encender la chimenea.

La morocha dirige a ambas a la sala, acomodando a Bebe alejada un poco del fuego al lado del sillón carmesí en el cual toma asiento tomando su mano. Wendy sonríe al inexpresivo y a la vez perfecto rostro de la rubia. Gira su cabeza hacia la ventana observando la nieve caer y ese resplandor naranja que acompaña al oscuro azul noche.

—Cariño, tenemos visitas. —anuncia con total tranquilidad. Presiona sus manos en un pacto. —Te amo. —pronuncia sus últimas palabras antes de caer en un profundo sueño.

Al día siguiente puede verse el resultado de la revuelta, la casa de la jueza completamente consumida por las llamas. Más su cadáver permanece al lado de otro y en sus carbonizadas expresiones permanece aquella sonrisa pura de la más cruel injusticia.

WENDY POV

Desperté y todo era completa oscuridad a mi alrededor, era un desconocido lugar. Lo último que recuerdo es la imagen de mi bella y perfecta muñeca. Me incorporo y cubro mis ojos ante esa luz frente a mí, que se enciende de la nada.

— ¿Qué? ¿Dónde estoy?—murmuro confundida sobre qué está pasando.

—Es inútil que tomes esa actitud, Wendy. —aquella voz sombría, me sobresalta.

— ¿Quién eres?—inspecciono a mi alrededor.

—Tú sabes quién soy…

Era un tenebroso y macabro sitio, escucho unos alaridos y gritos a la lejanía. Estoy sobre un camino de piedra a una entrada con dirección a algo que no conocía, pero podía suponer. La entrada al infierno.

—Y bien Cielo o infierno. Conozco la respuesta, así que ¿Quieres pagar por tu libertad? —me giro sorprendida al ver un chico de piel pálida, cabello negro y ojos rojos como la sangre.

Fruncí el seño, ya sabía a qué venía esto, sonriendo cómplice doy un paso hacia él.

— ¿Sentencia? ¿Eh?—pregunto suspicaz.

—Si me entregas el dinero, puede ser libre hasta el más vil bandido. El dinero es quien hace las leyes y el infierno no es la excepción ¿No era así, Wendy?—sonríe burlón y bufó levemente.

Ahora son mis pecados los que una vez me ayudaron a conseguir lo que quería, mi castigo al más allá. Me acerco a pasos lentos a su presencia, él no se inmuta, mi sonrisa se ensancha cada vez más. Una vez a su lado, susurro sin borrar mi semblante.

—Todo mi efectivo, lo cual es lo que necesito, nunca será tuyo. —dicho eso regreso hacia la roja puerta y sigo mi camino. Aunque no lo vea puedo ver su arrogante mueca hacia mí y puedo sentir su coraje. No permitiría si quiera que el maestro del infierno me condene.

Doy mi último paso para caer en la tortura y crueldad de mí ahora condena. No importa algún día será cuando tenga en mi poder dos trozos de un pecado capital y así creare en este infierno arruinado en un sueño ideal, para mi hermosa Bebe.

Fin WENDY POV


Lo sé, lo sé el final esta un poco feito, pero es que no tengo la misma confianza que antes al escribir, siento que lo que escribo esta feo ;n;Pero lo hice con amor, lo juro. Ya tengo la idea del siguiente que será el ultimo, porque que yo sepa aun no se dice cual es la canción de la ira(si alguien sabe que ya salio me avisa?) El regalo del príncipe que trajo el sueño...

Saludines, los ama Sarah Tucker Tweak.

P.D: Quisera que hubiera más Creek.(?)