Problema resulto! =)
Capítulo 2
Los días siguientes, Sakura se sentía recluida. Las únicas personas a las que veía eran los médi cos y enfermeras, qué parecían disfrutar ha ciéndola sentir incómoda. La primera vez que la de jaron darse una ducha, le sorprendió comprobar la cantidad de magulladuras que tenía en el cuerpo. Si alguien le hubiera dicho que con unpoco de presión se podía conseguir la impresión perfecta del cinturón de seguridad sobre el pecho, jamás lo habría creído. Sin embargo eso era precisamente lo que tenía dibu jado en el pecho.
Tenía además puntos de sutura en la herida que le habían hecho al operarla y las costillas rotas le dolían terriblemente al más mínimo movimiento. Por no hablar de los arañazos que tenía por todo el cuerpo y la cara.
Y el hecho de que Sasuke la hubiera visto así no hacía que se sintiese mejor. No era de extrañar que no se hubiese molestado en volver a visitarla.
Le habían hecho llegar todo lo necesario para asearse, además de unadocena de rosas rojas que su puso con cinismo serían la manera que tenía Sasuke de guardar las apariencias. Seguramente ya habría vuelto a Nueva York, donde seguiría siendo el gran empresario durante el día y el gran amante por las noches. Si hubiera podido, habría tira do por la ventana sus estúpidas rosas, pero no tenía la fuerza necesaria. De hecho tenía la sensación de que cada día le dolía más.
-¿Qué esperaba? - le había dicho una enfermera - Ha tenido un accidente muy grave y es muy afortunada de no haber sufrido algo peor. Así que to davía faltan algunas semanas hasta que vuelva a sen tirse bien.
No obstante, la ducha contribuyó a que se encon trase algo mejor, sobre todo después de que la enfer mera la ayudara a lavarse y secarse la larga melena. Al salir del baño, se sentía con fuerzas para intere sarse por el mundo exterior. Un mundo en el que por cierto tenía cosas urgentes que hacer.
-Necesito llamar por teléfono - anunció repenti namente preocupada por sus obligaciones - ¿No de bería haber un teléfono cerca de la cama?
Pero la enfermera no contestó, se limitó a ofrecer le el brazo para que se apoyara en ella mientras volvía a acostarse, solo entonces se dio cuenta Sakura de que la falta de teléfono no era lo único extraño en aquella habitación. ¿Qué clase de hospital privado era aquél en el que los pacientes ni siquiera disponían de un televisor?
Pidió ambas cosas, pero cuando vio que no recibía ninguna, cambió de estrategia y pidió un periódico o alguna revista. Necesito otras veinticuatro horas para llegar a la conclusión de que la estaban privando deli beradamente de cualquier contacto con el exterior.
Fue entonces cuando comenzó a preocuparle que hubiera ocurrido algo de lo que no querían que se enterase. ¿Le habría pasado algo a su padre? Claro, ¿cómo era posible que hasta ese momento no hubie ra pensado en él? Se incorporó en la cama con la res piración entrecortada. Así fue como la encontró Sasuke, sentada al borde de la cama y luchando por respirar.
-¿Qué te ocurre? – le preguntó acercándose a ella en dos zancadas. .
-Mi padre -dijo ella entre jadeos - A mi padre le ha pasado algo.
-¿Cuándo? No he oído nada. Venga, vuelve a tumbarte.
La agarró por los hombros y la ayudó a acostarse con suavidad; pero frunció el ceño al ver las magu lladuras que tenía en las piernas.
-¿ Qué pensabas hacer, intentar levantarte sin ayuda?
-¿Dónde está mi padre? - lo interrumpió con ansiedad. - ¿Por qué no he sabido nada de él?
-Claro que has sabido de él - la corrigió él al tiempo que la tapaba con una energía que ella in terpretó como un signo de desprecio - Está en Sidney. ¿Es que no recibiste las flores con su nota?
Las únicas flores que había recibido eran...
Sakura miró el ramo que había junto a la ventana y deseó estar muerta. -Pensé que me las habías mandado tú - susurró ella.
Sasuke parecía tan desconcertado por la idea de que él pudiera haberle mandado un ramo de flores, que se sintió humillada. Intentó darse media vuelta y acurrucarse todo lo que le permitían las heridas para alejarse de él lo más posible.
-Creíste que las flores eran mías -tenía que repe tirlo, pensó ella aferrándose a las sábanas - Y como pensaste que te las había mandado yo, no te moles taste siquiera en leer la nota que venía con ellas.
Se acercó a la ventana y sacó un sobrecito de en tre las rosas. Seguía cerrado.
-Debería darte vergüenza, Sakura - dijo tirando el sobre encima de la cama.
«A ti sí que debería darte vergüenza», pensó ella al tiempo que sacaba la nota. Hasta un hombre que no soportaba ver a su esposa le enviaba flores cuan do estaba enferma.
El mensaje de su padre, breve y conciso como de costumbre, decía: «Siento mucho lo de tu accidente. No puedo ir a verte. Cuídate y ponte bien pronto. Te quiere. Papá».
Sin decir una palabra, volvió a meter la nota en el sobre y la puso debajo de la almohada; pero las lá grimas de sus ojos delataron el dolor que sentía.
-Él quería venir - le justificó Sasuke rompiendo el tenso silencio - pero está en mitad de una impor tante negociación con el gobierno australiano y yo... le aseguré que lo entenderías.
Y él se había quedado sin más. Ése era su padre. Sakura sabía que la quería, pero también sabía que para él lo más importante era el dinero; no era de extrañar que su madre lo hubiera dejado para volver a su Canadá natal. Cuando era pequeña, Sakura se había pre guntado más de una vez si su padre se había dado cuenta siquiera de que su madre se había marchado. Después se había enterado de que en realidad Dolores estaba teniendo una aventura con un an tiguo novio del instituto y había regresado a Canadá para estar con él.
Estaba claro que madre e hija tenían tendencia a elegir a hombres inadecuados porque el romance de su madre había sido incluso más corto que su matri monio, pero ella ya había abandonado a su hija de cinco años por el que se suponía era el amor de su vida.
-Te has lavado el pelo...
-Quiero llamar por teléfono - exigió ella hacien do caso omiso a su apreciación.
-Y los moretones de la cara están empezando a desaparecer... -continuó él como si ella no hubiera dicho nada - Tienes mucho mejor aspecto, Sakura.
-Necesito llamar por teléfono - insistió ella - Además me has dejado sin dinero, no encuentro mi ropa, ni mi monedero ni mi teléfono móvil.
-Aquí no necesitas nada de eso.
Sakura le lanzó una mirada envenenada. Estaba allí de pie, ocupando más espacio del que merecía. Su metro noventa era todo perfección, como una obra de arte como el traje gris que llevaba puesto, que no tenía ni la más mínima arruga, como su camisa blanca inmaculada.
-He pedido un periódico o una revista y no han querido dármelos - dijo interrumpiendo sus pensa mientos antes de que fueran demasiado lejos - No tengo ni televisión - siguió haciéndole una lista pormenorizada de todo lo que le faltaba - Si no es mi padre, ¿qué es lo que intentas impedirme que sepa, Sasuke? - preguntó por fin, segura de que él era el único responsable de su aislamiento y sor prendida de que no se le hubiera ocurrido culparlo antes.
Él no contestó, se quedó allí mirándola con aque llos ojos duros y oscuros, después salió de la habi tación sin despedirse siquiera.
Sakura mantuvo la mirada fija en la puerta tras la que había desaparecido, preguntándose si aquel de sastroso matrimonio había llegado al punto en el que ni siquiera iban a molestarse en cumplir las más bá sicas normas de cortesía.
Seguramente era ridículo, pero le provocaba mucho dolor y le dolía en lugares que nada tenían que ver con las secuelas del accidente. Cinco días sin sa ber nada de él y aparecía allí tan guapo y poderoso como siempre, demostraba que no podía ni verla y después volvía a marcharse. No iba a llorar, estaba harta, pero también se sentía demasiado débil como para hacer otra cosa que no fuera morderse el labio inferior y esperar que el dolor desapareciera. Miró las rosas que le había mandado el otro hombre que se empeñaba en entrar y salir de su vida a su antojo.
Odiaba a Sasuke Uchiha. Le había roto el corazón y debería haberlo abandonado cuando tuvo la oportunidad de hacerlo; de haberlo hecho, ahora no estaría en aquella cama sintiéndose tan herida por fuera y por dentro. Si la hubiera apreciado lo más mínimo, Sasuke jamás se habría casado con ella.
Se volvió a abrir la puerta y Sasuke entró de nue vo en la habitación y la encontró mirando el ramo de flores.
-Si tanto lo echas de menos, haré que venga - aseguró tajantemente.
-No te molestes - respondió ella agriamente - ¿Por qué has vuelto tan rápidamente?
Él pareció no entender la pregunta, pero no dijo nada; agarró una silla que acercó a la cama para sen tarse frente a Sakura y eso la hizo sentirse incómoda, pero se preparó con cierta cautela a oír lo que fuera a decirle. Y por el brillo que adivinaba en sus ojos os curos, no iba a ser nada bueno.
Sasuke era japones, pero también tenía el poder de la sangre italiana de su madre. Mikoto Uchiha era capaz de petrificar a cualquiera con una sola mirada, igual que su hijo. Eso era precisamente lo que le ha bía hecho a Sakura el día que ambas mujeres se habían visto por vez primera.
-¿A qué está jugando Sasuke? - le había preguntado su futura suegra sin hacer esfuerzo alguno por disimular su sorpresa - Mira que querer casarse con una chiquilla. Te comerán viva en cuanto intente hacerte encajar en su sofisticada vida.
- Él me quiere - se había defendido Sakura.
- Sasuke no quiere a nadie, cara - se había burlado su madre secamente
-Por si todavía no te has dado cuenta, es tan duro como las rocas que for man el Olimpo. Está claro que este matrimonio no es más que una transacción comercial - sentenció la señora Uchiha sin detenerse a pensar cómo haría sen tir a Sakura escuchar tan cruel análisis - Tendré que averiguar de qué tipo de negocio se trata.
- Déjamelo a mí, jovencita, todavía hay tiempo para salvarte de esto...
- ¿Has terminado de observarme? - le dijo Sasuke mordazmente sacándola de su ensimismamiento - Créeme, sigo siendo el mismo hombre con el que te casaste.
Claro que lo creía era evidente que nada había cambiado. Su madre había tenido toda la razón, pero Sakura no la había escuchado, ni se había dado cuenta de la terrible equivocación que iba a cometer hasta que apareció Ino Yamanaka.
- ¿Qué quieres? - preguntó ella sin tratar de ser agradable.
Con un solo movimiento, Sasuke le recordó que, aunque pareciera relajado, siempre estaba alerta y dispuesto a atacar en el momento más inesperado.
- Tenemos que hablar del accidente -anunció sin énfasis alguno - La policía quiere hacerte algunas preguntas.
-Ya te he dicho que no recuerdo nada.
- Dime lo que recuerdes.
- Ya hemos hablado de esto - le recordó frunciendo el ceño - No sé por qué insistes en...
- ¿Prefieres que venga la policía para preguntártelo personalmente?
No, no lo prefería. - ¿Qué quieres que te diga? Recuerdo que salí de Rosemere y giré hacia la carretera...
- ¿A la izquierda o a la derecha?
- No lo recuerdo...
- Bueno, quizá sería de ayuda si me dijeras adón de ibas.
- Eso tampoco lo recuerdo.
- Inténtalo.
- ¿Para qué? ¿Qué importa ahora saber adónde iba? Es obvio que no llegué.
- Es cierto - admitió haciendo una mueca - En lu gar de llegar a donde fueras, te saliste de la carretera a toda velocidad en una curva a la que todo el mun do le tiene mucho respeto. Atravesaste algunos ma torrales que entraron en el descapotable sin dificul tad y te arañaron por todos sitios, y después te estrellaste de frente contra un árbol.
- Gracias por la información - dijo ella en tono de burla.
- El maletero del coche se abrió con el impacto y las cosas que llevabas dentro se esparcieron por to das partes. Había camisas, faldas, vestidos, ropa in terior...
- ¡Eran para la beneficencia! - exclamó recordan do de pronto - Ahora me acuerdo. Iba a llevar todas las cosas que ya no utilizo a la tienda benéfica que hay en el pueblo.
- Ya, eso explica por qué ibas conduciendo como una loca. Ahora explícame por qué despediste a Kiba.
Sakura se quedó helada al oír el nombre de su ex guardaespaldas justo en el momento en que creía ha ber salido del apuro. Se movió sin hacer caso de las punzadas de dolor que sentía en el costado y se que dó sentada en la cama, agarrándose las rodillas en una postura claramente defensiva.
- No necesito guardaespaldas - dijo por fin.
- Yo tengo tres - replicó Sasuke - ¿Qué te dice eso?
- Que yo no soy tú - contestó orgullosa - Yo no voy por el mundo jugando a ser Dios y dejando claro a todo el mundo el poder que…
Sintió su gélida mirada clavándosele en los ojos.
- ¿Así que eso es lo que piensas de mí? ¿Que juego a ser Dios y me impongo a todo el mundo? - su tono de voz no le daba indicio alguno de qué sucede ría a continuación - Pues, mi bella Sakura, deberías echar un vistazo a tu alrededor...
Se puso de pie y se inclinó sobre ella en un rápi do movimiento y, al minuto siguiente, estaba aga rrándole el pelo y retirándoselo de la cara, obligán dola a echar la cabeza hacia atrás.
- Me haces daño...
- No es cierto - negó entre dientes - Pero creo que deberías dejar de mentirme - añadió con los ojos en cendidos de un modo que la hizo temblar.
- ¡No estoy mintiendo!
- ¿No? - preguntó acercándose un poco más a ella - ¡Ibas a dejarme! Conducías como una loca porque ibas a dejarme por otro hombre y te libraste de Kiba para poder escapar tranquilamente, pero ese maldito árbol se interpuso en tu camino.
Empezaron a arderle las mejillas al sentirse des cubierta en su mentira, pero enseguida despertó den tro de ella el impulso de defenderse.
- ¿Y qué si eso es cierto? ¿En qué cambiaría eso tu vida? Lo nuestro no es un matrimonio sino un acuerdo comercial en el que ni siquiera se pidió mi opinión -los ojos se le habían llenado de lágrimas, lágrimas de rabia y desesperación -Despedí a Kiba hace más de una semana y ni siquiera te había preocupado! Tengo derecho a vivir mi vida como crea conveniente...
- ¿Y hacer el amor con otro hombre siempre que quieras?
Se hizo un silencio ensordecedor. La furia había invadido el rostro de Sasuke mientras le había colo cado en la garganta la mano que le quedaba libre y con la que pudo sentir su pulso acelerado.
- Dilo, yenika - le pidió con un susurro.
Creía que no se atrevía a confesar que tenía un amante, descubrió Sakura triunfante. Siguieron mirán dose a los ojos unos segundos mientras ella pensaba lo emocionante que resultaba saber que tenía el po der de herir su precioso ego con sólo decir sí.
Sasuke movió los dedos por su cuello.
- Si quieres estrangularme, adelante; no tengo fuerzas suficientes para impedírtelo.
La sorpresa se reflejó en su rostro al oír aquello y fijarse en dónde tenía colocadas las manos. El mun do entero parecía haberse detenido. Entonces retiró los dedos lentamente y ella entreabrió los labios para lanzar un suspiro de alivio. El dejó de moverse ha ciéndola sentir una emoción completamente diferen te al mirar a las profundidades de sus ojos oscuros. y vio lo que siempre había visto en ellos.
Sasuke siempre la había deseado y Sakura siempre lo había sabido. No sabía qué era exactamente lo que lo había motivado a casarse con ella, pero desde lue go, el deseo había sido un incentivo añadido.
- Pareces un sirena - murmuró sin apartar la mirada - Es lo único que te ha salvado durante este año. Dime algo que me haga pensar que le has entregado a alguien lo que me has negado a mí y te arrepentirás el resto de tu vida.
Le estaba resultando demasiado difícil resistirse. Abrió la boca para rebelarse.
-Yo...
Pero sus labios le impidieron continuar hablando y la dejaron perpleja por lo inesperado de su reac ción. No había vuelto a besarla desde la noche de bodas y aquella vez lo había hecho con furia y con ganas de castigarla por frustrar sus deseos. Ahora también estaba enfadado, pero debajo de la rabia ha bía algo enormemente seductor.
Era la primera vez que su lengua entraba en con tacto con la de un hombre; de pronto era como si uno de sus innumerables e inquietantes sueños se hubiese hecho realidad. Su aroma masculino, la maestría de los movimientos con los que exploraba el interior de su boca, el roce de su piel... todo la hacía relajarse poco a poco.
Pero se retiró en cuanto sintió que ella iba a res ponder a su beso. La miró y vio la confusión refleja da en sus ojos verdes. Y sonrió.
- Acabo de salvarte de ti misma. ¿Ves la suerte que tienes de tener un marido tan considerado como yo?
Al ver la cara de pocos amigos con la que ella reac cionó a tal comentario, Sasuke le dio un rápido beso en los labios y se alejó recordándole lo que había esta do a punto de decir antes de que la besara.. Le horrori zó pensar lo fácil que le había resultado hacerla olvidar sus ganas de rebelarse.
- Sigo teniendo la intención de dejarte en cuanto salga de aquí - afirmó ofendida.
- Nada de eso - respondió poniéndose en pie - Se guimos teniendo un contrato que cumplir.
Sakuraró dignamente, deseando que desapare ciera de su vista inmediatamente.
- Un contrato que firmé bajo coacción.
- Querrás decir que firmaste sin leerlo antes. -Porque lo habia amado tanto, que habia estado completamente ciega.
-¿Qué mujer habría sospechado que su padre y su futuro esposo iban a embaucarla así? - intentó de fender su propia torpeza.
Sasuke asintio antes de continuar hablando
- Te ofrecí que renegociáramos las condiciones y no quisiste, así que el contrato sigue como estaba.
- Y todo por dinero - dijo llena de amargura.
- Un préstamo de cincuenta millones de libras para sacar del apuro a tu padre es mucho dinero, Sakura. ¿Tienes recursos suficientes para devolvérmelo?
Sabía perfectamente que no. El único dinero que tenía Sakura era el que le había dejado su abuela para cuando tuviera algún hijo. Y lo que le había dejado su madre no llegaba ni a la décima parte de tal prés tamo.
- Pero no me refería al dinero - dijo él con más suavidad - Sino a la otra cláusula la que te obliga a proteger mi inversión dándome un hijo y heredero para los bienes de tu padre.
- No harás nada de eso sin mi permiso.
- Ya tengo tu permiso - le recordó - Y puedo ha cerlo en el momento que decida.
Volvió hacia la cama y se inclinó sobre ella sin hacer caso de su intento por alejarse.
- He tenido mucha paciencia contigo hasta ahora, yenika mou - le susurró al tiempo que le ahuecaba las almohadas sobre las que tenía apoyada la espalda.
- Porque tenías cosas más... interesantes que ha cer.
Obviamente se refería a Ino.
- Porque cuando nos casamos, no eras más que una cría herida - la corrigió él -Sólo un monstruo habría intentado algo contigo. Pero la existencia de otro hombre me hace pensar que quizá he sido de masiado paciente - la agarró por los hombros obligándola a recostarse sobre las almohadas y después la miró fijamente a los ojos - Ya eres una mujer adulta y yo quiero una esposa de verdad. Si incumples el contrato que hicimos, os haré la vida imposible a ti, a tu padre y a tu amante.
-¿Serías capaz de provocar un escándalo con el que saldría a la luz tu asquerosa infidelidad?
-¿Es por eso por lo que creíste que podrías largarte y salirte con la tuya? - le preguntó arqueando las cejas con gesto burlón - ¿Crees que el hecho de que Ino haya vuelto a aparecer en escena te da derecho a hacer lo que quieras? Te contaré un pequeño secreto - murmuro poniéndole un dedo en los la bios antes de besarla suavemente - Ino siempre ha estado ahí - la informo en el mismo tono de voz - Lo que pasa es que yo soy muy discreto... casi siempre.
Era como si la hubieran pateado estando ya en el suelo y aquel beso no había hecho más que hacerla sentir aún peor.
- Espero que os pudráis los dos en el infierno - murmuró ella con las pocas fuerzas que tenía.
- Pero sigues deseándome, como demuestra esa boca tan bella y ansiosa -añadió con una triste sonrisa en los labios - Y si no estuvieras tan magullada, te demostraría cuánto me deseas.
-Yo...
Sasuke adivinó la mentira que estaba preparando, el intentó de negar lo evidente y dañar así su arro gancia; pero él se lo impidió reclamando aquellos labios entreabiertos y apretándola contra las almohadas. Sakura se sintió invadida, abrumada, asediada por su aroma, su calor y por el modo en el que utilizaba aquel beso para enseñarle la diferencia entre la se ducción y el puro sexo. Un calor ardiente le recorrió el cuerpo haciéndola sentir un deseo desconocido hasta el momento. Intentó protestar y le puso las ma nos en el pecho para intentar apartarlo.
Pero él no hizo el más mínimo intento de retirarse y, antes de que pudiera darse cuenta, ella estaba respondiendo a sus movimientos de manera inconsciente. Todo su cuerpo, desde los pechos hasta los dedos de los pies, se dejaban llevar por una pasión que no conseguían mitigar ni las sábanas que los se paraban.
Nada la había preparado para un beso como aquél, un beso capaz de despertarle los sentidos y hacerla sentir partes de su cuerpo de cuya existencia se había olvidado. Se estremeció al notar su mano en un pecho y el pezón reaccionó endureciéndose y provocándole la sensación de estar a punto de derretirse. Sasuke murmuró algo y ella dejó de resistirse; retiró las manos de su pecho y las sumergió en su cabello. No sabía que pudiera sentirse tan mujer, ni que pudiera comportarse como tal, pero eso fue precisamente lo que hizo. Se olvidó del dolor que le provocaban las heridas y prefirió centrarse en todas las demás sensaciones que estaba experimentando su cuerpo y que eran deliciosas. El roce de su muslo en la pelvis la hizo arquearse y gemir de placer.
Alguien llamó a la puerta y Sasuke se retiró de golpe como si hubiera sufrido una descarga. Sus ojos parecían dos carbones ardientes y tenía la respira ción entrecortada.
- Olvídate de ese amante tuyo - le recomendó di rigiéndose hacia la puerta, pero sin dejar de mirarla ni un momento - No volverás a verlo.
Seguía enfadado, la pasión de aquel beso no había sido más que la demostración de toda la rabia que sentía hacia ella. Pero lo que más alarmó a Sakura en aquel momento fue el tono amenazador de su voz.
- ¿Por qué? ¿Qué le has hecho?
- Por el momento nada - respondió con una peli grosa expresión en los ojos - Su suerte depende de que descubra si te ha enseñado algo más además de cómo besar.
Sakura parpadeó y se quedó pensando en su res puesta. Sasuke creía que había sido Naruto el que le había enseñado a besar como acababa de hacerlo. Abrió la boca para negar tal suposición, pero luego pensó que prefería mantenerlo en su ignorancia. Quería demostrarle lo que se sentía imaginando al otro dejándose llevar por la pasión con una tercera persona. ¡Ahora sentiría lo que ella sufría cada ves que lo imaginaba con Ino!
-Voy a estar fuera unos días, pero vendré a buscarte el sábado para salir de aquí - y salió de allí sin darle tiempo a decir nada. Inmediatamente después entró uno de sus hombres de seguridad, el mismo que había llamado a la puerta unos segundos antes, y se acercó a dejarle sobre la cama unos papeles.
- El señor Uchiha ha dado permiso para que vea esto.
- ¿Cuánto tiempo llevaba en la puerta? - le pre guntó preocupada por que hubiera podido oír lo que había sucedido allí dentro.
- Desde que la ingresaron en este hospital - res pondió Jake Mather antes de salir.
Sakura se quedó mirando la puerta. Había estado bajo vigilancia sin saberlo siquiera, aquello era in cluso peor que Rosemere, era una especie de cárcel.
El señor Uchiha había dado permiso... pensó echando un vistazo a los papeles. Se trataba de un montón de periódicos y revistas de todo tipo entre las que vio un titular asombroso: «La esposa del magnate Italiano intenta suicidarse después de que él se exhibiera con su amante».
Ahora entendía que no le preocupara causar un escándalo, no podía haber mayor escándalo que aquél. Miró el resto de publicaciones, en todas ellas hacían referencia a lo sucedido, y hasta había fotografías de su coche destrozado! Cerró la revista al notar las náuseas que le estaba provocando.
Entonces se dio cuenta de que en ningún lado mencionaban a Naruto y comprendió lo que estaba tratando de hacer Sasuke. No se trataba de demostrar que ella le pertenecía, sino de evitar que se supiera que su mujer iba a abandonarlo por otro. Prefería que todo el mundo creyera que había intentado suicidarse. ¡Cómo podía tener tal ego!
¿ Y de dónde habrían sacado los periodistas la loca idea de que ella intentaba suicidarse? ¿La habría filtrado Sasuke?
Dios. Lo odiaba con todas sus fuerzas. Ahora en tendía por qué había estado tan aislada; su marido no quería que nadie descubriera la verdad.
Abandonarlo por otro hombre... Cuánto deseaba haber podido llegar al final. Habría escrito su propio titular: «La esposa del mujeriego empresario italiano lo abandona por un francés».
Me Alegro mucho de que haya recibido una buena aceptacion esta historia! Sinceramente esta obra me emociono mucho la primera vez que la lei. Tiene mucha trama y mucha pasion de por medio.
Para saber si Sakura tuvo o no un amante, deberan esperar porque si lo revelo estaria revelando casi el final de la historia =) Pero cada capitulo aparece algo nuevo.
Bueno Besos y Nos Leemos!
