Capítulo 3

Sasuke observó a Sakura desde el umbral de la puerta sin que ella se diera cuenta. Parecía encontrarse mucho mejor, pero era evidente que cualquier pequeño movimiento seguía suponiéndole un esfuerzo. Se había puesto la blusa blanca y el traje de lino azul que él le había hecho llegar y que tanto le favorecía. Alguien la había ayudado a recogerse el pelo en una larguísima trenza que le llegaba a la mitad de la espalda.

No estaba del todo recuperada, aunque los médicos le habían asegurado que podía viajar y eso por el momento era todo lo que a él le importaba; necesitaba sacarla de allí y llevarla a un lugar alejado de la prensa... y de la tentación de ponerse en contacto con su amante en cuanto tuviera oportunidad.

Le hervía la sangre al pensar en el esquivo Naruto Uzumaki. El francés se había esfumado como por arte de magia, aunque quizá eso demostraba que tenía algo del sentido común que no había demostrado al atreverse a seducir a la esposa de Sasuke Uchiha.

Su esposa... Casi le daban ganas de reír al pensar en aquella palabra, pero no era precisamente risa lo que le provocaba la idea de que Sakura se hubiera acostado con ese tipo, o la posibilidad de que le hubiera permitido tocar lo que Sasuke no había tocado, ni siquiera visto... o que hubiera compartido con él confidencias sobre la falsedad de su matrimonio.

Fue justo entonces cuando se dio media vuelta y lo descubrió allí de pie. La libido de Sasuke reaccionó automáticamente al verla mirado de arriba abajo como sólo ella sabía hacer. Nadie lo había mirado de ese modo, con ese inconsciente ensimismamiento que desataba en él todo tipo de fantasías eróticas. Y estaba claro que Sakura no podía evitarlo, lo que lo hacía pensar que era probable que mirara a otros hombres del mismo modo.

Pero algún día no muy lejano iba a hacer que olvidara a cualquier otro hombre, iba a demostrarle lo que era el poder de la pasión.

Él no era ningún bruto, no necesitaba que una mujer fuera virgen para sentirse atraído por ella. Pero desde luego sabía que haría que Sakura, con su inocencia y su incapacidad para esconder lo que sentía por él, floreciera como una rosa en primavera al llevarla hasta un éxtasis que desconocía y que, seguramente, ni siquiera imaginaba.

Cuando por fin su mirada alcanzó el rostro de Sasuke, él le lanzó una sonrisa con la que le recordó lo sucedido la última vez que se habían visto y, como ella no era tonta, sabía que percibiría la carga sexual de aquel gesto.

- ¿Lista para acompañarme? -le preguntó como si estuviera lanzando un desafío.

- No tengo maquillaje - protestó ella - Olvidaste pedir que me trajeran algo con que maquillarme.

- No lo necesitas, tienes una piel preciosa sin necesidad de maquillaje.

- Es cuestión de gustos - replicó alzando la barbilla y mirándolo fríamente - He visto a los periodistas esperando fuera - dijo señalando la ventana - No creo que aparecer en las fotos llena de magulladuras te beneficie mucho.

- ¿A mí? - preguntó él borrando de su rostro aquella sexy sonrisa.

- Suponía que preferirías que apareciera ante las cámaras radiante y ciega de amor.

- Estás empezando a hablar con lengua viperina y no te favorece nada - susurró acercándose a ella con gracilidad - ¿Necesitas ayuda para abrocharte el último botón de la camisa? - le preguntó.

- No, ya me las arreglo sola. El hecho de que me haya vuelto loca y haya intentado suicidarme no significa que me haya vuelto completamente inútil.

- Debes admitir que resultaba divertido leerlo.

-¿A ti te parece una broma?

-Es obvio que a ti no - y á él tampoco se lo parecía realmente, a juzgar por su gesto apesadumbrado. Le puso la chaqueta sobre los hombros y la ayudó a deslizar los brazos dentro de las mangas, cosa que Sakura agradeció enormemente, aunque no dijo nada.

-Me han descrito como una ingenua sin carácter.

- Y a mí como un mujeriego despiadado.

- Mejor eso que un hombre incapaz de hacer feliz a su esposa,¿no?

Al levantar la vista para ver su reacción, se encontró por primera vez en mucho tiempo con la im ponente altura de Sasuke.

- ¿Estás provocándome para que te demuestre lo equivocada que estás? -preguntó él lanzándole una intensa y oscura mirada.

El cuerpo entero se le estremeció al recordar el beso de la última vez.

- No.

- Entonces sigue mi consejo y contente hasta que estemos en privado.

Como si lo hubieran ensayado, en ese momento se abrió la puerta y entró el médico que había super visado su recuperación. Sasuke y él se estrecharon la mano como viejos amigos y comenzaron a hablar de ella como si no estuviera presente. No había nada de nuevo en tal actitud; desde que lo conocía, Sasuke había organizado su vida a su antojo, hasta el punto de arreglar el contrato prematrimonial con su padre en lugar de con ella. De igual modo había planeado la boda con sus empleados de confianza sin apenas consultarle nada a la futura esposa. ¿Por qué iba a extrañarle que hablara con el médico que segura mente había elegido personalmente después de trasladarla de hospital sin pedirle su opinión al respecto?

La única vez que realmente la había escuchado había sido en la noche de bodas, cuando Sakura se había negado a consumar el matrimonio. Bien cierto era que ella se había enfadado enormemente, hasta llegar incluso al histerismo, pero también sabía que cuando Sasuke había accedido a dejarla sola, lo había hecho por decisión propia y no porque ella se lo hubiera pedido. También podría haberla seducido hasta hacerla cambiar de opinión.

Pero él había preferido marcharse y seguir adelante con su vida como si ella jamás hubiera existido, pensó Sakura con una punzada de dolor que le atravesaba el corazón. Sólo se había molestado en visitarla de vez en cuando para guardar las apariencias.

Mientras ambos hombres seguían hablando de su estado de salud, Sakura se sentía cada vez más mareada; lógico después de tantos días sin haber estado de pie más que unos minutos. Pero no podía mostrarse débil por si el médico decidía dejarla ingresada por más tiempo. Cuando llegó el momento de despedirse, Sasuke la agarró del brazo y la sacó de la habitación dejando que se apoyara en él.

Nunca se había sentido más aliviada que cuando salieron del ascensor y se dio cuenta de que no estaban en el vestíbulo del hospital, sino en el aparcamiento, donde los esperaba el coche y no había ni rastro de reporteros.

Sakura se dejó caer sobre el asiento de cuero y debió de quedarse dormida enseguida porque lo siguiente de lo que fue consciente fue de que el coche se había detenido y Sasuke estaba desabrochándole el cinturón de seguridad. Estaba tan desorientada, que dejó que Sasuke la ayudara a salir y tardó varios segundos en darse cuenta de que no estaban en Rosemere.

- ¿Qué ocurre? - preguntó algo confundida.

- Nada - con una frialdad que no hizo más que aumentar la sensación de alarma que crecía dentro de ella, Sasuke se apartó para que viera el jet privado que los esperaba a sólo unos metros - Nos vamos a casa, eso es todo.

- ¿En avión? Pero si sólo se tarda una hora en llegar a Rosemere en coche...

- Nos vamos a Grecia - la corrigió enseguida - Tengo que estar en Atenas el lunes por la mañana, y no tengo la menor intención de dejarte sola en Rosemere para que puedas idear otra huida con tu francés.

Grecia, repitió Sakura para sus adentros y se detuvo a la puerta del avión.

- No. No quiero ir...

- Vamos, Sakura - le susurró Sasuke poniéndole la mano en la espalda.

Antes de que pudiera hacer nada, se encontraban en el interior del jet. Se dio media vuelta para protestar, pero se topó con el pecho de Sasuke y se quedó automáticamente sin respiración. Al notar sus brazos estrechándola con fuerza, se sintió rodeada por el enemigo.

- Por favor... -consiguió decir casi sin aliento.

-¿Qué?

Pero no pudo contestar, su boca cayó sobre la de ella con tal sensualidad e ímpetu, que se estremeció de placer. Deseaba resistirse pero, una vez más, no era su mente la que controlaba sus acciones. Sasuke murmuró algo, ella no supo qué, pero su lengua se sumergió en su boca y la hizo estrecharlo con la misma fuerza que él a ella. Sus cuerpos se encontraban presionados el uno contra el otro, haciendo evidente el masculino deseo de Sasuke contra el bajo vientre de Sakura. Sintió cómo se le endurecían los pezones contra el muro de su pecho mientras se le aceleraba el corazón y él comenzaba a hacer un sensual movimiento con las caderas. Era tan irresistible y tan emocionante que no podía hacer otra cosa que dejar se llevar.

El rugido del motor al ponerse en marcha los se paró de repente. Sakura observó su rostro acalorado y su mirada empapada de deseo. Sasuke se inclinó sobre ella y la besó una vez más, pero lo hizo rápidamente antes de agarrarla del brazo y sentarla en el asiento más cercano.

De verdad la deseaba. La conciencia de la ansiedad que sentía por ella le provocaba un ardor desconocido. Se volvió a mirarla y Sakura pudo ver cómo farfullaba entre dientes una maldición contra sí mismo.

En aquel momento, nada tenía sentido para ella, era todo demasiado nuevo

- Si dejas que otro hombre vuelva a tocarte, atente a las consecuencias -aseguró clavándole aquella oscura mirada que en aquel momento, desde el asiento al otro lado del pasillo, parecía completamente negra.

Parecía que el hombre primitivo que llevaba dentro se estaba apoderando de él. ¿Acaso era eso lo que provocaba la pasión en los hombres, los convertía en bestias violentas y rabiosas?

- ¡Di algo! - estalló Sasuke interrumpiendo sus pensamientos con la fuerza de un rayo.

Deseaba que contraatacara, que le devolviera el golpe con algún comentario cruel sobre Ino. Seguramente no era más que una estrategia alternativa para deshacerse de la tensión acumulada. Pero Sakura apartó la mirada negándose a responder.

No podía responder; estaba demasiado ensimismada en todo lo que sentía. Estaban ya en el aire, cuando, de manera inconsciente, Sakura se llevó la mano a la herida que tenía entre las cejas, que era la única que todavía le dolía en el rostro. La sentía latiendo como si tuviera vida propia.

De pronto se encontró con que Sasuke se había puesto en pie y había ido hasta ella a toda prisa.

- Estás ardiendo - le dijo poniéndole la mano en el mismo lugar donde ella misma la había tenido sólo un segundo antes - Siento mucho haber sido tan desconsiderado.

- Estoy bien - murmuró ella desconcertada.

- No, no estás bien - la corrigió poniéndole el reverso de la mano en la mejilla -No me mires así, Sakura. He sido muy brusco contigo y piensas que soy un grosero incivilizado - admitió de manera sorprendente - ¿Te he hecho daño en alguna parte?

Intentó retirarle la mano para negar con la cabeza, pero lo único que pudo hacer fue mirarlo con la desesperada indefensión que sentía. Llevaba meses luchando por acallar lo que sentía por él y de pronto ahí estaba todo de nuevo, latiendo dentro de ella con tal fuerza, que la dejaba inútil. Y no le gustaba nada sentir tal impotencia. .

- Deja que me vaya a Rosemere - suplicó con un susurro.

- No. A partir de ahora irás adonde yo vaya. Te quiero a mi lado - añadió con la misma mirada oscura, pero esa vez no era de pasión...

- ¿Para que puedas cuidar de tu inversión? - contraatacó ella – Tus guardaespaldas pueden encargarse de ello sin salir de Inglaterra.

- Eso creía yo, pero me has dejado bien claro que estaba equivocado - le recordó poniéndose en pie - No volvamos a hablar de esto.

Lo que quería decir que la culpa de todo la tenía ella. Jamás se había sentido tan atrapada en toda su vida.

El calor de Atenas a punto estuvo de quitarle las pocas fuerzas que le quedaban después de un vuelo de tres horas y media.

-¿Y ahora qué? -le preguntó Sakura al ver que en el aeropuerto los esperaba un helicóptero.

-Vamos a mi isla.

Era todo un millonario, que hablaba de su isla con la indiferencia de quien hablara de su casa o de su coche, como si todos tuvieran su propia isla. Sakura estaba demasiado cansada como para dejarse afectar por tanta arrogancia.

Lo que no pudo evitar fue pasarse la lengua por los labios todavía inflamados y calientes, sin darse cuenta de que Sasuke estaba presenciando tal gesto y estuvo a punto de volver a perder el control.

La isla resultó ser una pequeña extensión de tierra en medio de la inmensidad del océano azul cristalino. En la cumbre de una pequeña colina, Sakura divisó una preciosa casa encalada con una piscina situada entre dos playas. Aterrizaron cerca de dicha piscina.

Sasuke se bajó del helicóptero y se apresuró a tomarla en brazos para sacarla de la cabina.

- Puedo andar...

- Pero no es necesario que lo hagas. .

Sakura se dio por vencida enseguida porque sabía que no podía hacer nada contra él y que además estaba demasiado pálida como para negar que estaba agotada, así que apoyó la cabeza en su hombro y se dejó transportar hasta la casa. Allí los esperaba una mujer bajita que los recibió con una cálida sonrisa en los labios.

Sasuke y ella intercambiaron algunas palabras en griego mientras entraban a la casa y subían al primer piso y, por el tono de voz de la mujer, Sakura tuvo la sensación de que estaba regañándolo como si fuera un chiquillo y Sasuke recibía la reprimenda sin objeción alguna. Ya en la planta de arriba, entraron en un dormitorio de paredes azul claras y cortinas blancas que cubrían los enormes ventanales.

La dejó sobre una enorme y mullida cama y después se volvió a pedirle algo a la mujer, que se ausentó inmediatamente, dejándolos solos.

- El viaje ha sido demasiado para ti, lo siento mucho.

«¿Se disculpaba otra vez?», pensó Sakura.

- Sólo quiero meterme en la cama.

En cualquier otra ocasión, Sasuke habría aprovechado tan provocativo comentario, pero en ese momento se sentía demasiado culpable por haberla hecho soportar tan largo viaje sin darle tiempo a recu perarse del todo.

Le quito la chaqueta suavemente y después trato de desabrochar los complicados botones de la blusa. Pero lo que más nervioso lo estaba poniendo no eran los botones, sino el silencio de Sakura... hasta que se dio cuenta de que se había quedado completamente dormida. Siguió desnudándola intentando no pensar en lo que estaba haciendo y por fin la dejo metida en la cama en braguitas y sujetador.

Al alejarse de ella, no pudo evitar fijarse en aquel cuerpo esbelto pues nunca la había visto tan desnuda. Estaba tan magullada, que no entendía como el médico le había dado permiso para viajar. El costado derecho era un enorme moreton y la marca del cinturon de seguridad que iba desde el hombro hasta la cintura era sencillamente espeluznante.

¿A qué velocidad debía de haber ido para causarse tantas heridas? ¿Lo habría hecho deliberadamente?

Sintió un escalofrío al considerar tal idea, pero enseguida la descarto y volvió a sentirse culpable por como la había tratado en el avión.

-Pobre muchacha - murmuro Thea Sophia a su espalda - ¿Qué tipo de hombre eres que la traes desde tan lejos en ese estado?

-Arropala por favor, Thea - le pidió sin poder contestar a la misma pregunta que estaba haciéndose él a sí mismo.

Jamás la había visto tan pálida ni tan vulnerable. Sasuke le pidió fuerzas al cielo y se alegro de que ni Sakura, ni nadie, supiera los planes que había hecho en relación a aquella casa... y aquella cama. Era la seducción perfecta. Pero esos planes habían quedado más que olvidados, pensó con tristeza al darse media vuelta para recoger la ropa que le había quitado.

Había tomado una decisión. Se trataba de una de esas determinaciones rápidas que estaba acostumbrado a tomar en cuestiones de negocios. Se llamaba retirada táctica.

Sakura durmió profundamente a pesar del sonido del helicóptero que se alejaba; ni siquiera se enteró de que, mientras ella dormía, Thea Sophia dobló y guardó toda su ropa. El sol se había retirado cuando el olor a comida procedente de la cocina y su estómago vacío la obligaron a despertar.

-¡Por fin te has despertado! -exclamó la mujer, que estaba ordenando una mesita que había junto a la ventana - Me llamo Sophia Theodora Uchiha - se presentó con una enorme sonrisa en la boca - Soy la tía abuela de Sasuke. Puedes llamarme Thea Sophia y yo te llamaré Sakura, que es un bonito nombre.

Sakura jamás se había detenido a pensar en el origen de su nombre.

- Si Sasuke estuviera aquí, habría hecho él las presentaciones - continuó diciendo - Pero tendré que ser yo la que te dé la bienvenida a nuestra bella isla y a nuestra bella casa - añadió acercándose a abrazarla cariñosamente.

- Muchas gracias. Me alegro mucho de conocerla, Thea Sophia - respondió Sakura amablemente e incapaz de no devolverle la sonrisa.

- Soy yo la que se alegra de conocerte por fin. Vamos a hacernos muy amigas tú y yo, ¿verdad? Vas a ver como te gusta todo esto - le prometió volviendo a alejarse de la cama - Cuando ese tonto de Sasuke se dé cuenta de cuáles son sus prioridades, volverá y podréis hacer muchos bebés en esa cama, como manda la tradición de los Uchiha, y seremos una familia muy feliz...

Lo de los bebés se quedó flotando en el aire, pero a Sakura le había afectado más el resumen del discurso de Thea Sophia.

- ¿Sas... Sasuke se ha marchado? - preguntó temerosa.

- Te vio el cuerpo todo magullado y salió corriendo asustado como un niño. Parece mentira que un hombre tan grande y fuerte pueda ser tan impresionable, pero así es - le explicó con cierta rabia - Ya se encargará su conciencia de hacerlo sentir culpable, te lo aseguro. Le enseñaron que debía proteger a los suyos, pero contigo ha fallado. Volverá cuando se dé cuenta de que debe...

Sakura había dejado de escuchar, había levantado las sábanas para verse el cuerpo casi desnudo. - ¿Quién me ha desnudado? -preguntó sonrojada.

-Sasuke, por supuesto.

-Y después se ha ido...

La mujer asintió. Sakura se incorporó en la cama haciendo un esfuerzo por contener las lágrimas de rabia y dolor. Sasuke la había llevado a aquella isla para seducirla, de eso no había ninguna duda; pero al ver el horrible aspecto de su cuerpo, se había dado cuenta de que no podría poner en práctica sus planes y había hecho lo de siempre.

Había huido. La había abandonado en aquella diminuta isla con aquella mujer encantadora, pero increíblemente vieja... Y él había regresado a su importante y ajetreada vida, dejando a un lado la seducción de su esposa... una vez más.

-¿Te apetece una deliciosa taza de té inglés?


Perdon por la demora pero estoy a puertas de volver a clases despues de una semana en cama con gripe! =( Un asco! Quizas demore un poco en actualizar pero tratare de ser constante. Y para los que siguen Mi otra historia, les gustara saber que estoy por actualizarla pronto! Me ponder muy responsable de ahora en adelante con los fics!

Bueno eso..besos y nos leemos!