Capítulo 6

Sakura rompió el contacto visual con Sasuke para mirarse el pie que, efectivamente, le sangraba profusamente. Estaba a punto de explicar que había pisado una piedra en el camino de la playa cuando Sasuke aprovechó la oportunidad de levantarla en brazos.

- ¡Suéltame, bruto! -exigió sorprendida y enfadada.

- ¡Calla! -ordenó él sacándola de la habitación.

- Nunca había visto tanta pasión - comentó Thea Sophia asombrada - En todo el tiempo que lleva aquí, esa criatura ha sido tan dulce y silenciosa como un arroyuelo.

- Pues parece que ha encontrado su voz - respondió Mikoto escuetamente.

- Su voz y un extraño deseo de acercarse a la muerte - completó Sasuke en el momento en el que la puerta se cerraba tras él.

- Vaya, ya no estás tan sarcástico, ¿no? - contraatacó Sakura.

Sasuke se detuvo en el descansillo de la escalera y la miró con aquellos ojos ardientes de furia, tenía los labios tensos y respiraba con agitación. Sakura pensó que la máscara de frialdad había caído y lo que había bajo ella le provocó una peligrosa sensación de agitación.

- Estás provocándome por algún motivo - afirmó él sin parpadear siquiera - ¡Quiero saber por qué!

-¿Porque deseo acercarme a la muerte? - respondió desafiante y, al hacerlo, se mordió el labio inferior, lo que hizo que en los ojos de Sasuke apareciera un brillo desconocido.

Una décima de segundo después y era él el que estaba mordiendo ese mismo labio. Ella intentó retirarse sorprendida, pero él absorbió su boca y convirtió el mordisco en un erótico beso.

Todavía en el salón, Thea Sophia hizo amago de seguirlos.

- Necesitarán...

- Quédate aquí, Sophia - le ordenó Mikoto con calma - No creo que les guste que los interrumpas en este momento.

-Ah - Thea se quedó petrificada.

-Tu pequeño arroyo está a punto de convertirse en un torrente -opinó Mikoto pensativa - Y nuestro muchacho íntegro y malhumorado va a enterarse de lo que es verse inmerso en tal torrente.

- Parece alegrarte.

- Supongo que sí - admitió después de una pausa - Nunca me perdonó por mi «torrente», así que me alegro de que vaya a entender lo que yo sentí.

- Ellos dos son marido y mujer, mientras que lo tuyo ocurrió fuera del matrimonio y afectó a más gente de la que recuerdas - le recordó Thea duramente.

- Lo sé.

Mikoto se puso en pie y se quedó mirando el jardín que se extendía al otro lado de la ventana.

- Creo que ya he estado aquí demasiado tiempo - decidió de pronto y, acto seguido, fue a recoger su bolso - Dile a Sasuke que ya hablaremos de negocios en otro momento...

- Mikto, no pretendía echarte - aseguró Sophia preocupada.

- Claro que no, no te preocupes - se acercó a darle un beso en la mejilla - No debería haber venido. Sasuke me advirtió que no tenía tiempo para mis problemas y ahora sé por qué.

- Llevan dos semanas separados, entiéndelo.

-Llevan mucho más tiempo, Thea - la corrigió enternecida por la forma tan ingenua que tenía Sophia de ver la vida - Puede que estén casados, pero todavía no son marido y mujer...

El beso duró hasta que llegaron al dormitorio. Sakura no pensó en tratar de separarse hasta que oyó el ruido de la puerta al cerrarse. Sasuke vio la sorpresa reflejada en aquellos preciosos ojos verdes.

-Voy a hacerte el amor hasta hacerte perder el sentido... Y tendrás que decirme qué estás tramando.

Se le aceleró el corazón al oír aquello -¡No estoy tramando nada!

Se le sonrojaron las mejillas, prueba irrefutable de que estaba mintiendo.

- Llevas intentando provocarme desde que llegamos aquí. ¿Es que crees que no sé cuándo alguien tiene un plan oculto? Y no me mires con esa cara de inocente, ¡sé cuándo intentan manejarme!

-¿Yo? ¡Eres tú el que me ha traído aquí para seducirme! -intentó liberarse de sus brazos, pero no parecía dispuesto a dejarla escapar.

- Qué buena idea - dijo llevándola hacia la cama. Dios, pensó Sakura echándose a temblar.

-¡Mi pie!

Sasuke se detuvo en seco, con evidente frustración y, sin decir una palabra, cambió de dirección hacia el baño, donde la sentó en la repisa de mármol que había entre ambos lavabos.

El pelo de Sakura le acarició el rostro al bajar de altura y sus dedos se retiraron del cuello de Sasuke, que no sabía si lo que la hacía temblar era el enfado o el deseo

Aquello era toda una novedad; jamás había vivido una situación como aquélla, en la que tenía que interpretar las confusas señales que le enviaban. Las mujeres solían caer rendidas a sus pies inequívocamente, pero los empeños de manejarlo de aquella bella y contradictoria mujer estaban despertando en él sentidos que ignoraba poseer.

Levantó los brazos para alcanzar todo lo necesario para curarle el pie. Estaba de pie entre sus piernas y ella no se movía ni un centímetro. Pero, al bajar la mirada, vio que Sakura estaba ensimismada observando los músculos de su abdomen mientras se mordía el labio inferior en un gesto inconsciente. Sasuke le puso la mano en la rodilla, lo que le provocó un escalofrío tan intenso como una descarga eléctrica; después fue bajando los dedos lentamente hasta el tobillo.

- Déjame ver - susurró.

Enseguida se dio cuenta de que Sakura había levantando el pie sano.

- Es el otro.

Comenzó a limpiárselo suavemente.

- Te lo has hecho al venir desde la playa – recordó él y ella asintió.

- Pero no me sangraba. Ha debido de ser el agua caliente de la ducha... ¡ay! -protestó cuando él presionó con la gasa para comprobar que no tenía nada clavado.

-¿Te duele mucho?

-No, sólo me escuece.

-Es normal.

-Habla la voz de la experiencia - dijo ella burlona.

-A veces me corto afeitándome -admitió Sasuke observando atónito cómo ella se humedecía los labios con la lengua. Si aquélla no era la situación más íntima que Sakura había compartido con un hombre, significaba que no conocía a las mujeres tan bien como creía - Sobre todo cuando estoy... distraído.

Sus mejillas se ruborizaron al entender a qué se refería.

- Por eso tienes un botiquín tan completo – dedujo ella casi sin aliento.

Sasuke continuó mirándola sin decir nada. Su mano abandonó el pie herido para recorrer cada centímetro de su pierna. El silencio era total, casi tenía la sensación de que Sakura no respiraba. Jamás dos personas habían sido tan conscientes de cómo iba a acabar aquella situación.

- Sasuke... - susurró Sakura indefensa mientras él iba subiendo ambas manos por debajo de su vestido.

- Eres preciosa, ¿lo sabías?

- No tienes por qué decir...

- Tienes unos ojos preciosos, un pelo precioso, una piel suave y tersa... -sus manos continuaron su camino lentamente - Te sonrojas como una virgen, pero sabes tentarme como una mujer experimentada.

-Eso no...

Con un suave movimiento, la acercó hacia él deslizándola sobre el frío mármol hasta que sus cuerpos quedaron pegados. Sakura abrió los ojos de par en par en cuanto sintió la dureza de su entrepierna. Por su parte Sasuke disfrutó al verla reaccionar con un estremecimiento y al ver cómo sus pechos se levantaban de golpe. Apretó los muslos atrapándolo entre ellos.

- Te gusta, ¿verdad? - le preguntó con un susurro.

- No sé de qué hablas - dijo ella apartando la mirada.

-De sexo, agapi mu. Te estremeces de placer por que te encanta ver el poder que tienes sobre mí.

-A mí me parece que eres así con cualquier mujer - replicó con un movimiento con el que intentaba alejarse.

Pero Sasuke la apretó contra sí y ella volvió a estremecerse mientras notaba la oleada de calor húmedo que se extendía por su cuerpo desde la zona más intima y vulnerable.

- ¿Debería deducir lo mismo de tu reacción? - Era evidente que Sasuke sabía lo que estaba sintiendo. ¿Cómo no iba a saberlo si estaba ardiendo?

El poder de sus labios sobre los de ella le arrancó un gemido. Su boca se apoderó de ella, su lengua rozó la de ella con maestría. Cada beso resultaba más peligroso, pensó Sakura abandonándose al placer y abrazándolo con fuerza.

Notó cómo se ponían en tensión sus músculos al levantarla de la repisa de mármol, sintió la dura promesa sexual de su cuerpo al rodearlo con las piernas.

Sólo cuando la dejó sobre la cama se dio cuenta Sakura de dónde estaban. Y, a pesar del esfuerzo que necesitó, apartó la boca de la de él para mirar a su alrededor; fue en ese momento cuando percibió que alguien había cerrado las cortinas de la habitación para que no entrara el feroz sol de la tarde. Ahora la habitación tenía una luz cálida y suave, como si la hubieran preparado deliberadamente para hacer el amor. Hasta habían abierto la cama. Detuvo la mirada en el hombre que se había tumbado junto a ella y que, a su vez, la miraba con una lánguida sonrisa en los labios. Había sido él. Cuando había subido a ducharse, había preparado la habitación para que fuera el escenario perfecto para la seducción porque había tenido la total seguridad de cómo iba a acabar la tarde.

- No - dijo de pronto.

Sasuke se limitó a apartarle un mechón de pelo de la cara.

- Llevo todo un año imaginándote aquí tumbada, con tu precioso cabello extendido sobre la almohada y tu boca esperando ansiosa el placer del contacto con la mía.

- No vamos a hacerlo - anunció Sakura sacudida por la sensación.

Pero él comenzó a desabrocharse la camisa y ella observó cómo iba apareciendo su torso desnudo y ligeramente salpicado de vello. La alarma saltó en su cerebro.

- Tu... tu madre - le recordó.

- No necesito su permiso para hacer eso, agapi mu.

- Pero ella...

Sasuke dejó la camisa para tomarle la cara con ambas manos y besarla suavemente en los labios.

- Dejemos de retrasarlo. Mi bella Sakura, es hora de afrontar tu destino porque está aquí...

Su destino. Hablaba en serio. Sakura sintió horrorizada que empezaba a acariciarle el cuello y después el hombro...

- ¡Para! - consiguió exclamar con fuerza.

Sasuke la miró divertido al tiempo que la tumbaba bajo él sobre la cama sujetándole los brazos por encima de la cabeza.

- Tu jueguecito ha acabado - anunció triunfante - Acéptalo.

- Estás enfadado - descubrió sorprendida, y su gesto se lo confirmo - Pero... ¿por qué?

- Te he tratado con respeto desde que nos casamos y me lo has pagado abandonándome por otro. Tienes suerte de no haber llegado a hacerlo, mi bella Sakura -continuó mientras seguía desabrochándose la camisa con la mano que le quedaba libre.

- ¿Y cómo sabes que no lo he hecho? - lo desafió imprudentemente - ¿Cómo sabes que no lo hice una docena de veces durante la semana en la que Kiba estuvo allí para impedirlo? - alzó el rostro dignamente antes de añadir - Antes de decidir abandonarte para siempre.

Dejó de desabrocharse la camisa y la miró alarmado.

- Pero no lo hiciste, ¿verdad?

Aquello no era una pregunta, sino una advertencia; debía tener cuidado con lo que decía. Quizá él creía haber sido respetuoso con ella, pero Sakura sentía que debía vengarse por el año de injusticias que había soportado.

- Tú... me dejaste sola en nuestra noche de bodas - le recordó intentando liberarse de él, pero volvió a impedírselo poniéndole una pierna sobre los muslos - No me diste ninguna excusa ni trataste de defenderte... ¡ni siquiera te molestaste en mentir! He sido yo la que ha tenido que vivir con eso, no tú. Tú volviste a tu vida sin importarte lo más mínimo lo que habías dejado atrás - el llanto amenazaba con desatarse y hacía que le temblara la voz y sus ojos se convirtieran en dos espejos del dolor - ¡Me dejaste al cuidado de un guardaespaldas que debía vigilarme las veinticuatro horas del día! Fuera donde fuera, Kiba venía conmigo. ¡Hasta tenía el mando a distancia de las puertas!

- Estaba allí para que estuvieras segura - intervino impaciente.

- ¡Estaba allí para controlarme! - gritó iracunda - Antes has dicho que tú y yo somos parecidos... Dime, Sasuke, ¿habrías vivido mi vida durante un año sin hacer nada?

- Pero no lo hiciste, ¿verdad?

Sakura seguía inmovilizada bajo su peso, miró aquel rostro que más parecía una máscara de hielo y le recordó a la roca con la que lo había comparado su madre. Era tan guapo y tan imponente, que la hizo estremecerse. Pero no podía echarse atrás.

- ¿Crees que eres el único que puede tener un amante guardando discreción? -se atrevió a provocarlo - ¿Crees que porque tú no me quisiste iba a creer que nadie lo haría?

Quizá sí tenía cierta tendencia a acercarse a la muerte, pensó Sakura mientras veía en su rostro una expresión tan aterradora e inexplicable, que no se atrevió a intentar interpretar. Sasuke era once años mayor que ella y, en ese momento, podía sentir la experiencia de cada uno de esos años fulminándola.

- ¿Me estás diciendo... sin el valor para afirmarlo claramente... que has tenido amantes desde que te casaste conmigo?

- ¿Eso me haría peor persona? - preguntó con voz temblorosa - ¿Me convertiría en alguien completamente inadecuado para ti?

Estaba andando por la cuerda floja y lo sabía, pero debía saberlo. Había pasado el último año amando a un hombre que la había encerrado en una jaula de cristal bajo el letrero de «Virgen propiedad de Sasuke Uchiha», como si eso fuera lo único de ella que la hacía merecedora del lugar que ocupaba en su vida. Y mientras, él había seguido acostándose con su amante como si nada.

Se le cortó la respiración al notar la mano de Sasuke sobre su pecho, donde podría sentir los latidos de su corazón desbocado. Comenzó a acariciarla mientras observaba su rostro. Sakura había dejado de intentar liberarse y jamás se había sentido más vulnerable porque no tenía la menor idea de qué iba a hacer o a decir. La expresión de sus ojos no le daba ninguna pista.

Aquello era una prueba y Sasuke lo sabía. No estaba tan cegado por esos maravillosos ojos y ese cuerpo tan increíble como para no reconocer el desafío que le había lanzado. Lo que no conseguía adivinar era si le estaba hablando con tanta dureza porque quería darle con la verdad en la cara o porque quería hostigarlo con la mera posibilidad de que fuera cierto.

¿Lo era?

No lo sabía, pero ¿cambiaría eso en algo lo que sentía en aquel momento? Deseaba hacerle el amor fuese cual fuese la respuesta. Aunque sí; claro que cambiaba algo. Sakura le pertenecía, llevaba su anillo en el dedo. Ella lo había amado de tal modo, que jamás se le habría ocurrido que pudiera acostarse con otro.

Pero acababa de descubrir que podría haberlo hecho para rebelarse. La miró a la cara mientras notaba su pezón endurecerse bajo la palma de la mano y vio cómo se le escapaba un gemido de entre los labios. La acarició por encima de la suave tela del vestido y, aun así, sintió el estremecimiento de cada centímetro de su piel.

Su cuerpo se extendía frente a él como un regalo, pero... ¿qué tipo de regalo era, el de la amante experimentada o el de la inocente a la que había abandonado en la noche de bodas y con la que había soñado desde entonces?

-... no - contestó por fin y, antes de que pudiera escapársele otro gemido, él lo atrapó con su boca.

Sakura se dejó llevar por las sensaciones que le provocaba aquella minuciosa exploración de su cuerpo, pero sobre todo por el placer de oír su respuesta. Todo su cuerpo respondió al unísono al poder de aquel beso. Sus manos intentaron liberarse para poder tocarlo como él estaba tocándola a ella.

Entonces se deleitó en acariciar su cabello negro mientras su boca fue bajando por su cuello hasta llegar a su pecho. Sakura gimió desesperada antes de buscar sus labios y devorarlos con una pasión que la asustó.

- ¿Me deseas? - lo preguntó con tal furia que Sakura pensó que seguía enfadado, pero al mirarlo a la cara, no se encontró con la máscara de hielo, sino que se sumergió en la profundidad de sus ojos ardientes.

-Sí - susurró ella.

Con una especie de gruñido, Sasuke le bajó los tirantes de vestido hasta bajárselo a la cintura.

No llevaba sujetador, pero él ya lo sabía; lo había descubierto nada más ponerle la mano en el pecho... Incluso antes, cuando la había visto entrar al salón, dispuesta a torturarlo a pesar de la presencia de su madre. .

Su boca se apoderó de uno de los pezones, mientras sus dedos lo hicieron del otro. El roce húmedo y duro de lengua y dedos la hicieron agitarse fuera de control. Él sabía perfectamente lo que hacía, sabía que la estaba torturando.

- Sasuke - imploró clemencia, y la obtuvo cuando los labios de Sasuke regresaron a los suyos.

Después de eso, Sakura se dejó arrastrar por el torbellino de sensaciones que le estaba provocando con su maestría. Todo su cuerpo respondía de inmediato a sus caricias, a sus besos.

Su camisa había desaparecido y el vestido de Sakura también, con lo que había vía libre para continuar explorándose mutuamente. Sasuke se puso en pie de pronto y Sakura protestó de inmediato, temiendo que fuera a rechazarla una vez más; pero enseguida se dio cuenta de lo que estaba haciendo, así que se dedicó a admirarlo mientras se despojaba del resto de ropa que llevaba.

El la vio mirándolo. Lo miró de pies a cabeza, deteniéndose unos segundos en el poder de su erección. Arrogante, pensó Sakura en silencio, y tenía derecho a serlo.

- Esa manera de mirar a un hombre va a traerte problemas - rugió Sasuke con voz profunda.

- Sólo lo hago contigo.

Era una confesión que lo llevó de vuelta a su lado y, acto seguido, sobre ella. Se habían acabado los juegos, ahora sus manos recorrían hasta el rincón más oculto de su cuerpo provocándole gemidos y espasmos de placer. Cuando por fin le quitó las braguitas y empezó a acariciarle la cara interna de los muslos, se le escaparon dos lágrimas que eran una mezcla de inseguridad y necesidad.

Le dio un largo y profundo beso con el que parecía querer decirle que sabía lo que sentía mientras sus dedos habían alcanzado ese lugar cálido y húmedo que lo esperaba intacto.

- Sakura - susurró su nombre y después se adentró en ella suavemente y ella se volvió loca, la sangre le hervía en las venas. Estaba tocándola de un modo que la hacía perder el sentido y experimentar sensaciones que no habría creído posibles. Podía sentir el ardor de su deseo

Theos lo oyó susurrar estirándose sobre ella Sakura su nombre, era como una caricia con la que intentaba llegar a ella

- Necesito saber si ésta es tu primera vez.

La primera vez, repitió Sakura en silencio y abrió los ojos para encontrarse con la pasión reflejada en los de él.

- Claro que es - respondió suavemente como si él tuviera que haberlo sabido. Y sonrió.

Sasuke reaccionó inmediatamente con más caricias y más besos que amenazaban con hacerla derretir. Estaba perdida, inmersa en aquel mar de sensaciones.

- Sasuke -susurró ella casi sin aliento.

Con un suave movimiento de caderas, se sumergió en ella con mucho cuidado; controlando su fuerza... Sakura abrió los ojos de nuevo y se encontró atrapada por la belleza, la intensidad y el poder de aquel hombre.

- Dime si te hago daño - le pidió.

Ella asintió y respiró entrecortadamente mientras él comenzaba a moverse de un modo que la hizo arquear la espalda y levantar la cara para fundirse con él en un beso. Sasuke atrapó el gemido de sus labios como si fuera el suyo propio al tiempo que trataba de hacerla pasar el momento de incomodidad lo mejor y lo antes posible.

Al notar que ella también se movía, él se sumergió aún más adentro y se dejó llevar por el placer del mismo modo que parecía estar haciéndolo ella. El ritmo de la pasión fue subiendo y subiendo hasta explotar en una oleada de sensaciones que los arrastró a ambos entre convulsiones.

Demasiado sorprendida para hacer otra cosa que no fuera escuchar los latidos de sus corazones, Sakura se quedo en silencio mientras él le cubría el rostro de besos.

- Me has sorprendido - murmuró Sasuke.

- ¿En qué? - apenas tenía fuerzas para abrir los ojos. . .

-Te has apiadado de mí aunque podrías haber seguido torturándome dejándome que te hiciera el amor sin saber la verdad - confesó besándole la boca y pasándole la lengua por los labios.

-No debería importarte si has sido mi primer amante o no -respondió ella sin poder resistir la tentación de sacar la lengua y encontrarse con la de él.

- Necesitaba saberlo, agapi mu - susurró con un movimiento de cadera. Seguía dentro de ella, llenándola - Te he hecho daño, pero te habría hecho mucho más si no hubiera tenido cuidado.

- Ahí está otra vez tu arrogancia.

- Quizá - admitió lánguidamente-. Pero reconoce que no te he decepcionado.

Sakura lo miró con cierta impotencia al tiempo que el corazón le daba un vuelco como si tratara de recordarle que seguía amándolo a pesar de todos los intentos de olvidarlo.

¿Sospecharía siquiera que el sexo no era suficiente para ella?

No, claro que no. Le gustaba disfrutar del poder que ejercía sobre ella, pero jamás pensaría en nada más profundo. ¿Qué había ganado entonces?

Nada, la triste respuesta apareció rápida y sin paliativos. Claro que había disfrutado de un placer físico que jamás habría imaginado... y la intimidad que conllevaba la experiencia.

Sólo eso era motivo suficiente para besarlo. - No, no me has decepcionado. Ahora sólo tenemos que esperar a ver si yo te decepciono...

Sasuke la miró frunciendo el ceño mientras se apoyaba sobre el codo.

- No me has decepcionado - aseguró en un tono tan duro que hizo que le retumbara el pecho.

Estaba a punto de volver a besarla cuando ella dijo:

- Me refería a tu otro objetivo...

- ¿Qué otro objetivo?

- Dejarme embarazada - dijo suavemente. Aquella respuesta fue como un jarro de agua fría.

- Esa no era mi intención -aseguró él alejándose de ella.

- ¿No? - preguntó Sakura poniéndose en pie y retirándose al cuarto de baño dejando aquel «no» en el aire todavía cargado de plomo.


Perdon Perdon y Mil Perdones por la demoraaa!se que me atrase pero tengo mil pruebas esta semana y las anteriores!

Prometo Actualizar mas seguido!

Besoos! Bye!