Amy: holaaaa que onda? Estoy actualizando rápido, verdad? Pues que pena porque si no nos dejan reviews no lo aremos tan seguido *sacando una agenda y marcándola con n lápiz una fecha* podría subir el próximo cap. el mes que viene…

Mika: pues….. no puede el próximo mes… que te parece en tres meses?

Amy: perfecto, así que ya saben, si no dejan reviews no seguiré bien la historia.

A, y para los que tuvieron dudas se las aclaro: Len es mayor que Rin por 4 años aproximadamente, ya que me canse de ver a esta pareja con las mismas edades. No fue tanta calentura la relación entre Len y Haku, ya que este tiene un pasado como el de Spice. Y por ultimo… este si es un fic RinxLen, simplemente esta pareja es perfecta junta.

Las Cenizas Quedan

Los días parecían horas, las cuatro semanas ya habían transcurrido y Rin al igual que Len estaban más nervioso que nunca, Rin se moría de nervios ya que hoy saldría la verdad a la luz, pero Len estaba nervioso porque se entregaría ante a Dios a la mujer que más ama.

―¡Len, deja de moverte! No puedo acomodarte el moño- Dijo
―Lo siento Rinto, es que estoy muy nervioso…- dijo estremeciéndose de pies a cabeza.
―Quien lo diría- Dijo Kaito irónicamente.
―¿Quién diría que?- dijeron Rinto y Len al mismo tiempo observando a su amigo peliazul.

―Que, quien diría que el mas mujeriego de los 4 es el que se casaría primero ¿Pero que te ha hecho Rin?- explico Kaito, con el seño fruncido en forma pensativa.
―Es amo, Kaito, amor verdadero.- sentencio con un brillo especial en sus orbes azules.
―Si fuera amor verdadero, nunca la hubieras engañado con Haku- concreto Rinto, apretando fuertemente el moño del traje de Len.
―¡Rinto, me ahorcas!- suprimió un grito nuestro enamorado rubio.
―Lo siento- lo aflojo.
―Eso es cierto Rinto, si Len amara a Rin, nunca le hubiera sido infiel… ¿Cuándo se lo vas a decir?
―Nunca, nunca sabrá…- murmuro ante los ojos de sus dos mejores amigos.
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―Entonces…¿Ese es tu plan?- Dijo Meito mientras le subía la cremallera del vestido a Rin.
―Len es un estúpido- gruño Miku mientras tomaba un poco de agua y se cruzaba de brazos.
―Si, ese es mi plan- dijo decidida la pelirrubia- Hoy, todo el mundo sabrá quién es Len Kagamine- se miro al espejo contemplando su vista previa a la ceremonia.
―Amo tu vestido y tu peinado en rizos suaves te y suelto te queda perfecto- dijo Miku- seguro que igual lo amara Len ¿Cómo te sientes amiga?- la peli aqua se paro y abrazo a la ojiceleste.
―Lo odio, Miku, pero al mismo tiempo lo amo tanto…- comento mientras una lagrima traviesa surcaba su blanca mejilla.
―Va a ser muy difícil para ti esto.- le dijo Meito mientras las observaba y quitaba aquella maldita molécula de agua.
―Si, pero no tengo otra opción.- sentencio, levantando su mentón en forma de orgullo.
―Si la tienes- intervino Meito.
―Ya te dije…- fue interrumpida por el castaño.
―Cásate con Len- le soltó de repente Meito- Enamórate aun mas de él olvidando lo que paso.
―¡No puedo Meito!- grito- No puedo olvidarme de eso…- se sentó en el sillón tapándose la cara- No puedo hacerlo…- negó varias veces con su cabeza.
―Vamos cariño, no llores- dijo Miku- arruinaras tu maquillaje- se sentó junto a ella- y el rímel es caro, no desperdicies eso en alguien tan inútil que jamás valdrá la pena.- termino mientras le sobaba la espalda.
―Lo siento… ¿Esta listo el auto?- le pregunto a Meito

―Si ¿Nos vamos?- pregunto este, extendiéndole las manos a ambas chicas.
―Vámonos…- murmuro destruida la joven rubia.
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Len y Rin subieron a sus respectivos coches con sus respectivos acompañantes, la iglesia se veía mas visible para Rin, como también era visible su dolor

Al llegar Meito se llevo a su hermana a un pequeño cuartito en donde se le darían los últimos arreglos.

―Te ves muy linda, yo si me casaría con una chica igual a ti.- le dijo acariciando su mejilla.
―pero amas a Miku- le miro a los ojos.
―Y Miku no me ama a mí, escucha… si llegamos a ser viejos y aun no nos casamos, o nuestra pareja ya murió, vamos a prometer algo
―¿Qué?
―nos iremos a vivir juntos como los Forever Alone que somos- le dijo soltando unas carcajadas- pero solo si llegamos a viejos.
―Claro que si, me iré a vivir de nuevo con mi única familia.- rieron.
― Tu eres la mejor- Se acercó y la abrazo- recuerda solo una cosa… pase lo que pase dímelo, solo nos tenemos nosotros, ya no están nuestros padres… si alguien más te vuelve a hacer daño solo dímelo y me encargare de castrarlo tan fuerte que deseara haber sido mujer…
―gracias… - se separaron.
―Len un estúpido, ¡No! Es el mayor de los estúpidos, no sé porque te engaño con Haku… tu eres mucho mas hermosa que ella.
―Ni yo… ¡Espera, Meito!- grito saltando de su asiento.
―¿Qué pasa?- pregunto asustado, sabiendo que había metido la pata…
―¿Cómo sabes que se llama Haku?- pregunto acercando su rostro y mirándolo acusadoramente.
―Pues…- miro al suelo- Tu… tu me lo dijiste- dijo jugando con sus dedos.
―No, yo nunca te lo dije- desmintió con sus manos en su cadera.
―Si, acuérdate, tú me dijiste que se llamaba Haku…
―¡Nunca te dije eso! ¿Tu ya lo sabías? ¡Me has mentido todo este tiempo!- grito colorada de la rabia e ira.
―No yo… Rin, perdóname- le pidió intentando acercarse a ella.
―Entonces ¿Ya lo sabías?- pregunto perdida en un punto indefinido en el suelos azulejado de aquella sala.
―Si…- miro de nuevo al suelo.
―Eres un traidor- le acuso con lágrimas nuevas en sus ojos y apretando sus manos en la falda corta de su vestido color casaron de diseñador.
―No, Rin escucha… yo te lo quería decir, pero Len me juro que no lo volvería a hacer…- le sentencio tomándola de los brazos con suavidad pero a la vez con firmeza.
―¿Desde cuándo lo sabes?- dijo enojada mirándolo a los ojos.
―Desde hace 3 meses.- le respondió bajando la cabeza.
―¿¡Desde hace 3 meses!? ¿Y por qué demonios no me habías dicho nada?- pregunto enojada, segada por la rabia que inundaba cada poro de su frágil cuerpo de tal solo 18 años.
―¡Ya te lo dije! Len prometió que no lo volvería a hacer…
―Pero lo hizo, ¿Por qué Meito? ¿Por qué? Si sabias que lo volvió a hacer, ¿Por qué no me dijiste nada hace un mes? – le interrogo llorando, su orgullo se quebranto, ya no lo soporto mas y se derrumbo en frente de su único hermano.
―Yo quería lo mejor para ti.
―¿Y que es lo mejor para mi?- dijo a punto de estallar en maldiciones- ¡Dime!- grito.
―Lo mejor para ti es Len…
―¡No! ¡Len no es lo mejor para mi!- grito y salió de aquel cuarto, azotando la puerta.
―Lo siento…- susurro Meito.
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Tres campanazos se escucharon, y la marcha nupcial marcaba el paso de Rin, iba tomada del brazo de Meito, mientras Len miraba con desagrado ese vestido que descubría mucha piel de su amad, pero aun así era hermosa a sus ojos, la mirada de Rin era oscura, llena de rencores. Al llegar al altar Meito susurro un Lo siento, el sacerdote hablaba y hablaba, pero ninguno de los dos ponía atención, la mirada de Rin buscaba algo entre las personas que estaban en sus respectivos asientos, y ahí, ahí la vio, Haku estaba sentada vestida de un cortísimo vestido color rubí que combinaba a la perfección con sus ojos y resaltaba sus curvas y su largo cabello color plata (un poco más largo que el de Rin, que el de ella solo llegaba hasta la cintura o un poco mas bajo) mirando con ojos llorosos como su amante se casaba.

―Len Kagamine, ¿Aceptas a Rin Minato como esposa, para amarla y honrarla, en la salud y en la enfermedad, en la pobreza y la prosperidad, y serle fiel hasta que la muerte los separe?- Dijo el sacerdote
― Si, acepto- sonrió mirando con ternura a su novia en blanco.
― Rin Minato ¿Aceptas a Len Kagamine como esposo, para amarlo y honrarlo, en la salud y en la enfermedad, en la pobreza y la prosperidad, y serle fiel hasta que la muerte los separe?
―No…- y un ah en coro de los invitados se escucho en la iglesia.
―¿Qué?- Dijo Len confundido, miro a todos en la iglesia y su vista se cruzo con Haku, la cual tenía una sonrisa de esperanza en sus labios color rojo- ¿Qué?- volvió a preguntar aun mas confundido, esta vez por la presencia de la otra muchacha.
―No me puedo casar un idiota.- sentencio sin pena alguna.
―¿Qué?- pregunto de nuevo, aun sin entender- ¿Pero qué dices princesa?
―¡Ya lo se todo Len! ¿Lo escuchaste? ¡Todo!- informo tirando el ramo de rosas blancas al suelo, destruyendo el delicado adorno en varias fracciones.
―¿A que te refieres?- pregunto, creyendo entender lo que pasaba, y el motivo del cual no aceptaba unir su vida junto a la de el ¿y a quien podía engañar? ¿Quién querría casarse con un ex mujeriego?
―¡Haku!- grito a todo plumón, lo suficiente para que ella lo escuchara- ¡Anda cariño, no seas tímida y párate!- Ella tímidamente se levanto de su asiento, mirando con dulzura a Len y con temor a Rin.
―¿Quién es ella?- pregunto Len, fingiendo no saber.
―¡Eres un cínico! ¡Un idiota! ¡Un animal!- grito aun mas enojada por lo que acaba de decir- ¿Qué quien es ella? ¡Pues tu amante! ¡Tu puta y desgraciada amante!- grito aun más fuerte y de nuevo la gente empezó a murmurar- ¡Deja de fingir Len! ¡Ya lo se todo!
―Mi amor, déjame explicar- fue interrumpido drásticamente.
―¡No tienes nada que explicarme!- sentencio, se dio media vuelta miro hacia los invitados- ¡Atención!- todos voltearon de nuevo al centro- Quiero que todos se enteren de la clase de persona que es Len ¡Me engaño con ella! ¡Me engaño! Y no fue solo una noche loca, ¡No gente! siempre me ha engañado con ella…- las lagrimas comenzaron a salir, pero ella rápido se las limpio- Hasta aquí tu jueguito Kagamine- comenzó a caminar hacia la salida.
―¡Rin! ¡Espera amor no te vayas!- la siguió, Haku lo tomo del brazo mirándolo con amor y pidiendo que no se vaya con ella.
―¿A dónde vas?- dijo ella intentando abrazarlo.
―Escucha, ¡No quiero volver a saber nada de ti! ¡Tu no tenias por que venir aquí! ¡Ándate a la mierda Haku!- grito- ¡Rin, espera!- corrió hacia ella, afuera de la iglesia la tomo del brazo y la jalo hasta quedar frente a frente- Te amo- Rin lo recibió con una bofetada que retumbo en las orejas del muchacho.
―¡Yo no! ¡Eres un estúpido Len! ¡Puede que no sea muy grande y que te parezca una chiquilla ilusionada con el amor! pero nunca, escúchalo bien, nunca te perdonare esto… ¿Por qué lo hiciste Len?- ya no podía seguir ocultando mas las lagrimas que querían salir- ¡¿Por qué putas lo hiciste?!- grito golpeando el pecho de Len.
―¿Desde cuándo lo sabes? ¿Quién te lo dijo?- le pregunto intentando abrazarla, pero fallando en el intento.
― Yo fui a tu casa y ella estaba en tu cama…- le contesto mirando al suelo, haciendo que su flequillo le cubriera el rostro.
―Lo siento…
―¿Y crees que con un "lo siento" vas a hacer que te perdone? No te quiero ver nunca.
―No dejare que te vayas de mi lado.- le aseguro agarrando su rostro y mirándola a los ojos.
―Has oído el dicho que dice "Si amas algo déjalo ir, si regresa es que es tuyo, si no es que nunca lo fue"- el solo asintió- Entonces déjame ir, si el destino vuelve a juntarnos, quizás te de otra oportunidad, pero no me busques.- le comento retirando su rostro con ira.
―No puedo dejarte, te amo demasiado ¿Crees que si no te amara no te hubiera pedido matrimonio? Tu me conocías muy bien e incluso yo nunca pensé en casarme.- le dijo con esperanza de que ella le perdonase y tomándole la mano, pero… ¿a caso no entendía lo que era la palabra VENGANZA? Si te quieres vengar… no perdones jamás…
―Si me amaras, nunca te me hubieras sido infiel- se zafo de la mano de Len y comenzó a caminar. Dejando a Len estático en aquellas escaleras de la iglesia.

Se subió a su BMW rojo y de nuevo hundió su cabeza en el volante mientras lloraba, ahora no estaba su hermano Meito, ahora estaba segura que no tenia a nadie, se quito las lagrimas y se rio un poco de la locura que acababa de hacer, arruino el sueño de cualquier mujer; arruino su sueño, metió la llave y puso en marcha su auto, manejo por la ciudad de Osaka hasta llegar a su departamento, al llegar tiro su velo y se quito su vestido quedando en ropa interior, se sentó en el suelo de su recamara recargándose en su cama y de nuevo comenzó a llorar ¿Qué mas podía hacer? pensó, abrazo sus piernas y bajo su cabeza hasta topar con sus rodillas.
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Len caminaba por las oscuras calles de Osaka con una botella de whisky ¿Qué mas podía hacer? Pensó, no tenia ganas de hacer nada, solo caminaba sin rumbo fijo mientras lloraba ¿Por qué lloraba?, acababa de perder a la mujer de su vida, a su princesa, a su media naranja o como le quieran llamar, él amaba a Rin más que a su propia vida, esa mujer llego a su vida para cambiarlo, se metió en su corazón para no salir jamás, "¿Por qué lo hice?" Pensaba mientras daba tragos a su botella, "ere un idiota Len, Rin no se merecía lo que le hiciste", eso era lo único que estaba en su cabeza, se sentó en una esquina a seguir bebiendo, lo mejor, que según él, podía hacer, ¿Por qué no simplemente se levantaba e iba a hablar con Rin? Porque él la conocía perfectamente, era orgullosa y eso no le daba oportunidad.

―¡Soy un idiota!- grito- ¿Por qué te me dejaste Rin?- pregunto tambaleándose.
―Eres un idiota Kagamine- esa voz, era ella ¿Era Rin?
―¿Rin?- se levanto rápido del piso.
―Ahora hasta me confundes- se quejo esa persona de cabello castaño que siempre estuvo a su lado como mejor amigo.

―¡Ah! Solo eres tú, ¿Qué quieres? ¿Molestarme? Anda, dime ¡Te lo dije!- le desafió mientras le daba otro trago a su botella.
―¿Por qué hiciste eso?- le pregunto.
―No lo se Meito…- le dijo tapándose la cara con sus palmas.
―Anda, vamos a tu casa, estas muy ebrio- le dijo intentado levantarlo.
―¡Ya no me importa nada! Me… me voy a suicidar- sentencio con el puño en forma decidida.
―¡Vamos Len! Todos sabemos que no tienes las agallas para suicidarte- le dijo algo burlón.
―Tienes razón- trago saliva- vamos…- le abrazo por el hombro.

Ambos subieron al auto de Meito y el manejo hasta la casa del ebrio de Len.
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Ya habían pasado varias horas desde que Rin estaba en misma posición y solo lloraba, se levanto y en un ataque de ira tiro todas las cosas que estaban en su peinador, sus perfumes, maquillajes y unas cuantas joyas. Te odio Len dijo por milésima ves mientras se miraba en el espejo, volteo hacia donde estaban las cosas y vio un portarretrato con una foto, Len y Rin, Len miraba a Rin de una forma única, con amor, al igual que ella a él, la tomo de entre los vidrios y se levanto poniéndola sobre la cama, saco de su armario un pantalón deportivo negro y una chaqueta que hacia juego, saco una maleta y busco todo, todo lo que le recordaba a Len, sus fotos, sus estúpidos regalos, el ramo de rosas que hace unos días le habían entregado en su puerta, los osos de felpa que había ganado en la feria, todo, agarro unas cuantas botellas de alcohol de su botiquín junto con unos cigarros y un encendedor y los metió a la maleta por fin cerrándola, salió de su departamento y camino unas cuantas cuadras hasta llegar a un callejón oscuro, se adentro mas en este y consiguió un bote grande de aluminio, busco papeles, periódicos y los metió en el bote, vacío los botes de alcohol y encendió un cigarro, lo fumo hasta dejarlo un poco más de la mitad y lo tiro en bote, las llamas comenzaron a salir al igual que unas cuantas lagrimas y una por una de las cosas que llevaba en esa maleta las iba tirando mientras veía como se quemaban, ya no quedaba nada, vio su mano y hermoso anillo con un diamante que estaba en su dedo anular, lo vio por última vez y se lo quito tirándolo en aquel bote del que salía fuego.
―Sé que encontrare a alguien como tu- susurro y se fue…

Amy: bien! Este será el ultimo cap. de la semana, si quieren la continuación, recuerden, dejen reviews si no, no habrá ni un carajo :3

Mika: solo dejen comentarios y listo, lo hubiéramos subido temprano pero hoy tuvimos un casamiento y tuvimos que viajar… me duele el culo de tanto estar sentada TnT

Amy: ok, ya, espero que les haya gustado… Sayonara!