Mia: em… hola!Ok, estoy sola, presentando el nuevo cap. esto es raro, muy raro, pero saliendo del tema, las chicas no sé donde están, me desperté de una siesta que duro casi 8 horas y nadie estaba en casa QnQ y como estaba aburrida decidí subir el cap. hoy *Q* espero que les guste, por favor dejen reviews!
Vocaloid no es mio, ni de Amy, Ary o Mika, ni en sus mas salvajes sueños XD
Las Cenizas Quedan Cap. 6
Pinto sus labios en un tono rojo suave, sonrió y salió, subió a su auto y comenzó a manejar hasta llegar a aquel bar en donde seria la fiesta, saco su celular y marco a Meito pues al parecer se necesitaba invitación.
―¿Quién es?- Contesto el castaño.
―soy Rin, estoy afuera pero creo que se necesita invitación ¿Puedes venir afuera por mi?- le pregunto mientras le guiñaba un ojo al de seguridad, el cual le sonrió sensualmente y le echaba una larga mirada a su cuerpo, la rubia traía puesto un vestido color azul marino entallado hasta la mitad del muslo que dejaba una amplia vista a sus crecido senos, unos zapatos de tacón color negro perlado, su cabello ondulado y suelto hasta la cintura.
―No es necesario, seduce un poco al tipo de seguridad, échale ojitos haz que te deje pasar, su nombre es Akaito, se babea por las chicas jóvenes, por a prueba tu belleza enana… ―le dijo Meito, desafiándola indirectamente, el savia que su hermana no se negaría a un desafío impuesto por él.
Rin obedeció y camino con sensualidad hasta la entrada, observo al joven, era alto con el cabello rojo igual que sus ojos, traía puesto unos jeans oscuros asiendo juego con sus zapatos, y con una camisa manga corta de color vino.
―disculpa, ¿me dejarías pasar?- pregunto la ojiceleste mirando a los ojos al muchacho.
―lo lamento señorita, debe tener invitación para entrar.- le contesto cortésmente, pero con siento todo de excitación en su voz. Rin lo miro a los ojos y le dedico una sonrisa conquistadora. – pero… podría hacer una acepción solo por usted… mi nombre es Akaito Shion, mucho gusto...- le dijo estirando una mano para saludarla.
-y yo soy Rin Minato, el gusto es mío.- Le acepto la mano.- y… considerando que usted es un caballero con unos modales perfectos… Creo que le daría un gusto a cualquier chica por dejarla pasar… ¿verdad?- le dijo coquetamente. En el juego de la seducción todo se vale, nuestra querida Minato aprendió una increíble lección desde su ultimo amor fallido, "si no puedes con ellos, úneteles".
-solo con usted, solo por ser la más bella joven que he visto…- por ultimo le robo un profundo beso. Al terminar, Rin le volvió a guiñar el ojo y se adentro al bar.
En ese momento se limpio con asco la boca y volvió a coloreársela con su lápiz labial.
El lugar estaba tranquilo, no era un bar de esos que había música a todo volumen y hombres ebrios por doquier, era un bar tipo casa o algo así, había un estilo de cantina en donde había un joven atendiendo, ella se acercó.
―Un Martini seco, por favor. Pidió elegante mientras apoyaba sus codos en la mesilla de madera pintada, la seducción era su juego favorito.
―En un momento señorita- el joven le sonrió al ver el escote de esta
Lo tomo y camino por el lugar, se sentó en una sala en donde no había mucha gente y saco su celular vio la hora, eran las 9:30 de la noche, de nuevo metió el celular en la bolsa y miro a su alrededor con la esperanza de ver a Meito, pero no lo vio, lo único que vio fue varia personas (por no decir muchas) alrededor danzando y charlando, pero lo que la perturbo fue verlo… a él, a Len, el sonrió, después de 3 años volvía a ver a Rin, ella también sonrió, era increíble verlo de nuevo, se levanto y camino hacia él, Len hizo lo mismo hasta que estuvieron frente a frente.
―Te he echado de menos, Len.- le dijo suspirando.
―Yo igual- ella lo abrazo y él confundido acepto el abrazo- ¿Cómo… como has estado?- tartamudeo el rubio de coleta, traía puesto unos pantalones de vestir negros, zapatos a juego y una camisa de manga larga celeste con la corbata azul algo suelta.
―Muy bien ¿y tú?- le pregunto la rubia deshaciendo el abrazo.
―Muy bien.- le respondió mirándola con cariño.
―Nuestro plan ya funciono, Lily- dijo Meito chocando las manos con la rubia, estaba escondidos cerca de las barras.
―Rin es preciosa, es mucho más linda en persona que en las viejas fotos que Len tiene.- cometo Lily bebiendo de su copa con vino.
―Ahora, ya vez porque Len está totalmente enamorado de Rin…- comento Meito acariciando su cartera de hombre con estampado de leopardo
―Si… Y tú Meito- golpeo su hombro- para cuando pones los ojos en una chica.- le pregunto levantando ambas cejas.
―Lily, Lily, Lily… Tu sabes que mis ojos son de Miku y de nadie más- volteo hacia Len y Rin que platicaban y reían como si solo fueran amigos- Mira, llego Kaito.- le señalo.
―¿Kaito? ¿Dónde?- miro para todos lados.
―¡Que linda Lily!- rio- Se nota que estas loquita por el traga helados- rio de nuevo y tomo un poco de su Daiquiri.
―¡No!- lo golpeo de nuevo- Kaito… Kaito solo es un amigo.- dijo sonrojada bebiendo de golpe otra copa, ella sola se comparaba con Meiko en lo que se refería al alcohol.
―Por favor Lily, todos saben que amas a Kaito tanto como él a ti.- le dijo con un deje de chiste en su vez.
―¿Cómo lo sabes?- pregunto nerviosa, temiendo de su secreto.
―Un pajarito me lo dijo…
―Como que el alcohol ya está haciendo daño Meito, los putos pájaros no hablan…- dijo nerviosa.
―Lily, sabes a lo que me refiero, Kaito me lo dijo, no te preocupes…- le respondió tomando de su bebida.
― ¿Enserio?- sus ojos brillaron al saber que era correspondida.
― ¿Tendría porque mentir? ¿Qué gano con eso?- sentencio fingiendo indignación.
―No, ahora vuelo- sonrió, beso su mejilla y corrió hacia Kaito que se encontraba hablando con unas chicas.
―Ya es tarde- dijo Len mirando su reloj- ¿Vamos a seguir platicando a mi casa? Claro… si gustas…- dijo sonrojado… esperen… ¿Len sonrojado?
―Claro- acepto sonriendo, salieron del bar y entraron al auto de Len- No lo has cambiado, recuerdo que te gustaba cambiar los autos cada año.- dijo soltando una risa.
―Este era tu favorito, nunca lo quise cambiar- el silencio abundo en el auto, un silencio incomodo, en ningún momento hablaron sobre ellos hasta ahora, Len solo manejo hasta llegar a su departamento, subieron por el ascensor hasta llegar a aquella puerta con el numero 43, ambos entraron.
― ¿Pintaste las paredes?- pregunto observando alrededor del lugar unas paredes color crema, para ser mas precisos era la sala de estar.
―Si, Lily me ayudo.- respondió orgulloso por como quedo.- dijo que eran lindas.
― ¿Lily?- dijo intentando ocultar sus celos- ¿Quién es Lily?- pregunto sin poder evitarlo.
―Una amiga… ¿Quieres agua? ¿Algún Té?- le pregunto yendo a la cocina.
―Claro- Len coloca el agua hirviendo mientras sacaba un par de tazas de porcelana, y ella comenzó a caminar hasta llegar a la recamara en donde su felicidad había terminado- Y aquí todo termino- susurro con la mirada caída.
―Y puede volver a empezar- dijo Len acariciando ambos brazos de la rubia para reconfortarla.
― ¿Por qué lo hiciste?... ¿Por qué?- le pregunto estática.
―Te extrañe tanto- se acercó y la beso, ella acepto ese beso, Len tiro la taza de té verde que traía y la abrazo, Rin estaba sujeta por la cintura y le rodeaba el cuello con sus brazos, comenzaron a caminar hasta llegar a la cama, Len con cuidado recostó a Rin sobre esta y comenzó a besarla aun mas apasionadamente, metió una mano por debajo de su vestido comenzando a acariciar su vientre, ella sabía bien hasta donde iba a llegar, de inmediato se separo y se levanto de la cama.
―No puedo- lo miro seria.
― ¿Por qué?- la miro confundida
―Me caso en un mes- dijo y se fue dejando a Len aun más confundido que antes.
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Cerró la puerta de la entrada a su departamento y recargo en esta, dejo caer su cuerpo poco apoco hasta tocar el frio suelo de azulejos blancos, los puños que formo con sus manos comenzaron a golpear la puerta con tanta fuerza que pensó que en cualquier momento la rompería, no lloraba, no quería hacerlo, después de tantos años de tratar de olvidar un poco lo que paso con Len, hace tanto tiempo que no lloraba por él, pero ya no pudo y comenzó a llorar, solo regreso a Osaka para unas cosas para su boda, con la esperanza de no encontrarse con Len pero todo le salió mal, se encontró con aquel rubio de ojos zafiro e intento hacer como si nada hubiera pasado, pero ese beso, ese beso quizás lo revivió todo, la lluvia comenzó a golpear las ventanas del departamento y la única luz que se veía en ese lugar era la de los relámpagos que de vez en cuando se aparecían por ahí iluminando los sillones y la mesita ratona con unos sobres blancos.
Len subió las escaleras del departamento de Rin, moría de frio, tenía más de 30 minutos bajo la lluvia, no sabía si subir o no, quizás estaría junto a ella el hombre con el que se iba a casar, aquel maldito hombre que le robar a la joven, a su princesa; llego a su puerta, la miro, cuantas veces había estado el ahí, después de que Rin se fue, Len casi a diario iba con la esperanza de que algún día ella hubiera regresado. Golpeo la puerta 3 veces seguidas, Rin se levanto de detrás de la puerta y seco unas cuantas lagrimas que yacían en su mejillas, se acercó a la perilla y la abrió, su sorpresa fue a ver a Len, de inmediato la cerro en sus narices.
― ¡Ábreme por favor!- grito mientras golpeaba la puerta con desespero y tristeza.
― ¡No Len! ¡Vete por favor!- se recargo en la puerta abrazando sus rodillas y llorando.
― ¡No me voy a ir hasta que me abras! ¡Entiéndelo! ¡Te sigo amando, Rin!- dijo mientras seguía golpeando sin parar la puerta.
― ¡No insistas, no te abriré!- le contesto dudando si hacerlo o no, sus palabras le llegaron al corazón, quebrantando, solo un poco, la barrera que forjo con los años.
― ¡Solo escúchame!- bajo su tono de voz- solo dame unos minutos…
―Len…- abrió la puerta lentamente y ahí estaba Len, totalmente empapado y temblando de frio- Por dios Len- él se acercó y la abrazo- Estas helado- le dijo posando una de sus blancas palmas en la mejilla del rubio.
―Tenia que venir a pedirte perdón- temblaba mientras seguía abrazado de Rin- nunca debí hacer lo que hice, tú te vas a casar y yo…
―Tienes que darte una ducha de agua calienta si no vas a tomar un resfriado, te voy a preparar la tina para que te metas.- le dijo intentado soltarlo, pero él se negó.
―No, no quiero incomodarte.- le dijo abrazándola con mas fuerza.
―No te preocupes Len, te preparare un té ¿sí?- le dijo mientras lo hacía entrar al interior del recinto.
―Gracias…- Len cerró la puerta y ambos se adentraron dentro del departamento.
Rin le dio una toalla de baño para que se cubriera un poco, abrió el grifo y el agua caliente empezó a caer sobre la tina, fue a su cocina y puso a calentar el agua para preparar un té verde para Len. La tina estaba llena, Len y Rin fueron al baño.
―Quítate la ropa, yo me voy a salir.- le comunico Rin, a punto de darse la vuelta para irse.
―No hay problema que te quedes, no te preocupes- Len se quito su camisa y corbata para, inmediatamente, bajar sus pantalones y solo quedar en unos bóxer- no pasa nada- sonrió, y aun con frio, Len se metió a la tina- Esta rica…- suspiro soltando vapor por su boca una vez dentro del agua.
― ¿Necesitas algo?- le pregunto Rin inocentemente.
―Solo a ti", pensó- No, nada gracias- le contesto sonriendo falsamente.
―Esta bien- sonrió, se acercó a la tina, que mas bien era como un tipo jacuzzi y se sentó en la orilla- ¿Cómo llegaste?- le pregunto tocando con delicadeza el agua.
―Pues… después de lo que me dijiste me quede en shock, literalmente, tarde unos minutos en reaccionar, tenía que hablar contigo, no lo pensé ni dos veces y salí de mi casa, no quise regresar por las llaves del auto y pues me vine para acá caminando, después vino la lluvia y por obvias razones me empape todo- rio, Rin se sintió culpable porque seguramente, Len tendría un resfriado.
―Sabes… iré a ver si ya está el agua- Rin intento levantarse pero se resbalo y cayó al agua, ambos rieron- ¡Demonios!- rieron aun mas, jugando un poco con la espuma.
―Estas mojada- dijo Len burlándose y picándole la cabeza.
― ¿No me digas?- le contesto irónicamente- Me iré a cambiar…- le dijo pero Len la detuvo.
― ¡No!- la tomo del brazo cuando intento levantarse- quédate aquí, por favor… te extrañe- le pidió haciendo un puchero.
―Len, sabes que yo…- lo miro a los ojos y su mundo se paro, era increíble como solo con una mirada lograba convencerla- Esta bien…- se sentó junto a él, se quedaron unos minutos en silencio.
―¿Por qué te fuiste? ¿Por qué me dejaste?- pregunto Len seriamente observándola de reojo.
―Quería olvidar todo, me hiciste daño y mucho, Len, sabias que yo te amaba más que a nada en este mundo, además tenía miedo… demasiado miedo…- le dijo observando al techo.
― ¿Miedo de que? ¿De mi?- le pregunto, estaba preocupado, aun seguía amándola.
―Len… nunca te lo dije pero creo que es momento- toco su vientre y le dio suaves caricias- el día de nuestra boda, me hice una prueba de embarazo y salió positivo- Len la miro con tremenda ilusión en sus orbes azuladas.
― ¿Y donde esta mi hijo?- pregunto ilusionado- ¿Pero de que tenias miedo? ¿Cómo esta? ¿Cómo se llama? ¿Qué fue?- le ataco con preguntas, pero él no sabía nada…
―Tenía miedo de que tu me lo quitaras al nacer y además… nunca nació…- le contesto con ojos lloroso.
― ¿Pero qué hiciste? ¿A caso…?- se aterro simplemente al pensarlo.
―Después fui con un ginecólogo y me dijo que no estaba embarazada que solo era un virus por eso me sentía mal, sufrí mucho cuando me dijo eso, siempre tuve la esperanza de algún día tener un bebé y mas contigo, pero por lo pronto eso no se cumplirá- tomo un poco de agua con las manos y la paso por su pierna, de sus ojos resbalo una traviesa lagrima cristalina.
―Veras que pronto tendrás un bebé, no conmigo, pero te casaras, hay tantas veces que me arrepiento de lo que hice… ¿Por qué mejor no te casaste conmigo mientras tratabas de olvidar lo que paso?- le preguntó sollozando en silencio.
―Tenía 18 años, era demasiado joven, pero no era estúpida Len, tengo sentimientos y eso me dolió demasiado…- le contesto secando las lagrimas que rodaron por su barbilla.
―Lo ciento ¿Me podrías perdonar? Por favor…- le rogo ocultando su rostro con sus palmas, ¿Duele verdad Len? Pero claro… todo se paga a su tiempo.
―No tengo nada que perdonarte, ya paso mucho, además yo hare mi vida con alguien más- le dijo una vez su cara seca y su orgullo levantado.
― ¿A dónde te fuiste?- dijo intentado evadir el tema de la boda.
―A Sapporo, hice una vida, encontré un buen trabajo en la editorial Akiru, soy periodista, aun que tu sabes que mi sueño es ser escritora.- le dijo mirándolo hacia sus ojos zafiros.
―Eres la mejor escritora ¿Te acuerdas cuando escribías toda nuestra vida juntos?- le pregunto sonriendo, anhelando viejos tiempos.
―Como olvidarlo…- rio- a veces eran estúpidas…- dijo negando con la cabeza.
―Pero hermosas, aun tengo todas historias, ¿Sabes? También las tengo en mi corazón- le confesó sonriéndole y mirándola con ternura.
― ¿Qué hiciste de tu vida estos 3 años?- pregunto Rin, golpeando levemente sus piernas y mirándolo.
―Nada…
― ¿Nada? Debiste de hacer algo- le respondió sacándole la lengua.
―Nada, es enserio no hice nada, me refundí en el alcohol, Lily me ayudo a salir de eso, y quizás te sonara tonto, estúpido e imposible, pero en 3 años no he tenido sexo con ninguna mujer.- le respondió cruzando los brazos detrás de su cuello.
― ¿Lo dices enserio?- rio- ¡No te creo nada! Eres un mentiroso ¡Por dios! ¡Eres Len el mujeriego Kagamine! Y me vienes a decir que no has tenido nada de nada con nadie en 3 años…- le dijo Rin riéndose levemente.
―A un que no me lo creas, es verdad.- se defendió cerrando los ojos con ternura al ver la reacción de su princesa.
― ¿Qué hay de esa chica, Lily? ¿No ha pasado nada con ella?- le pregunto entre celosa y curiosa.
―No, nada, ella es mi mejor amiga, además está enamorada de Kaito…- guardaron silencio- ¿Te acuerdas cuando la policía nos descubrió a punto de hacer el amor en el coche?- rieron ambos a la vez.
―Como olvidarlo, gracias a Meito pudimos salir de ese horrible lugar- rieron- fue un momento loco pero lindo…- recalco como queriendo volver a los tiempos felices.
―Hermoso, como todos los demás- ambos se voltearon a ver- Te he extrañado demasiado…- le volvió a confesar.
―Yo igual Len- sonrieron y se observaron por unos minutos en silencio.
―Nunca te olvide- Len se acercó más a ella, al igual que Rin a Len, ambos sonrieron- Dicen que cuando las personas sonríen antes de besarse es porque en verdad se aman…- La rubia, sonrió más, hasta estar tan cerca que podían respirar del aire que uno soltaba, sus labios estuvieron a punto de formarse en uno solo cuando el timbre sonó, ambos se separaron del susto.
―Iré abrir, si quieres cámbiate- Le sonrió a Len y este asintió, enredando su cuerpo en una toalla, Rin se levanto y camino hasta la puerta y la abrió, sorprendiéndose de ver quien se encontraba detrás de esta.
―Hola- dijo él sonriente, besando los labios de la rubia.
― ¿Piko? ¿Qué haces aquí?- le pregunto asustada e intrigada.
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Mia: e vuelto mis jóvenes niños(? Ahque, espero que les haya gustado, si quieren otro el miércoles dejen reviews, y perdón por no actualizar antes, les mentiría si les dijera que estábamos ocupadas ¬¬ en fin… les podemos regalar 4 caps. en fin de semana, claro, si dejan MUCHOS reviews…. Me despido porque estoy solita y es feo QnQ
Sayonara!
