No se que podría contener esto, es una mezcla de todo xD


El gran golpe

Capítulo 6

- ¿Qué crees? – El joven pelirrojo con una gran y maliciosa sonrisa dibujada en su rostro, de manera convencional sentado al lado de la dama. La mujer le correspondió la sonrisa cruzando sus brazos dando un suspiro sintiéndose halagada.

- La verdad no es para nada feo el muchacho pero creo que no hay la suficiente confianza…

- Hay que animarse un poco en esta vida sino, se pierden muy buenas oportunidades.

- Entiendo el punto picaron pero ¿Realmente crees que le gusto?

- La verdad no estoy muy seguro, esta tarde hablaré con él y le hablaré de ti.

- ¡Perfecto! ¿Qué cosas le gustan mucho? ¿Lo sabes?

- Le encantan las chicas de cabello suelto y de colores fuertes, como el tuyo.

- ¿Chicas pronunciadas o chiquititas?

- Pronunciadas más que chiquititas, deja de preocuparte por ello ¡Eres perfecta!

- Oh, gracias, chiquito.

- Te veo después, más vale que estés muy bien arreglada esta noche. – El chico la abrazó fuertemente.

- Lo estaré, chiquito, no lo dudes…

- Más bella de lo que eres… Woow… ¿Se puede darle más claridad al cristal?

- Creo… Puliéndolo más, claro. – La muchacha se retiró del cuarto de Axl e inmediatamente éste hizo lo mismo. Caminó despreocupadamente hacia la ciudad en pleno apogeo de los habitantes…

Al paso de media hora, una joven reploide de largos cabellos castaños claros se hizo presente ante el impaciente Axl. – Hola, lindura. – Saludó el pelirrojo. – Tardaste un poco.

- … Bueno es que se me hizo un poco tarde… ¿Habló con él?... – Preguntó la inocente reploide.

- Sí y a que no adivinas qué me dijo…

- ¿Qué le dijo?...

- Qué, de todas las chiquitas de Giga, eres las más preciosa e interesante. Le encantaría verte algún día. La pregunta es, ¿Puedes asistir a tu cita?

- Me presentaré, estoy disponible cualquier día a cualquier momento… Nunca creí que se fijaría en una chica tan poco extravagante como yo… - Axl la tomó del hombro para abrazarla con confianza.

- A él le gustan las más delicadas y angelicales como tú… Tienes que confiar más en ti, no tienes que permitir que te dejen de lado ni sentirte así.

- Quizás, usted tenga razón…

- Anímate… Eres bellísima.

- … Muchas gracias…

- Ahora, vete ¿Qué pensarán tus amigas si me ven conmigo y no con él?

- Muchas gracias por escucharme…

- No agradezcas… - La reploide se retiró hacía donde su grupo de amigas susurraban constantemente sospechando sobre ella y Axl.

Más tarde ese mismo día, Marino se encontraba nerviosa, mirándose a un espejo de pies a cabeza preguntándose que tan hermosa realmente era. X había sido convocado en una inesperada reunión en el aeropuerto, zona dónde también era conocida como "Espacio en blanco". Axl, sentado sobre unas cajas, lo saludó sorpresivamente invitándolo a sentarse a su lado. X estaba confundido y nervioso, como siempre (dah). - ¿Cómo estas, X? – Agregó el pelirrojo tratando de romper el hielo.

- ¿Ah?... E-Estoy bien. ¿Y tú?

- Bien, bien… A que no sabes lo que me dijo Marino esta mañana…

- ¿Marino?

- Dijo que le gustas mucho y que se sentiría realmente complacida si asistes a una pequeña cita esta nochecita.

- ¿Esta noche?... Axl… No hay tiempo para esas tonterías – X mostró indicios de querer retirarse.

- X, trata de vivir un poco más. Siempre estás encerrado en tu cuarto completamente solo después de cada misión. Me preocupa su salud social, necesitas una emoción en tu patética existencia.

- ¿Mi existencia es patética?

- Sí, muy patética porque no la disfrutas cuando tienes tiempo. Sólo te quedas pensando en lo difícil que es la guerra, lo mucho que te cuesta sobrevivir y esas cosas… Estás lleno de stress y la vida no es tan así. Aprovecha tus tiempos libres…

- … Puede que tengas razón…

- Vamos, amigo, ¿Qué me dices?

- … Mira Axl… Yo… No creo que pueda esta noche…

- ¡Vamos! ¿Qué es lo que tanto tienes que hacer todas las noches?

- Yo… Bueno… Tan sólo… Descanso en paz…

- Y que una noche no lo hagas para disfrutar de una hermosa chica, no te hará daño.

- ¿A qué hora es? – Pensando en aceptar la petición por no tener una buena excusa ni otra que sea mejor para evitar dejar en claro sus verdaderas noches… No quería que Axl supiera su relación homosexual.

- A las 8 en punto, en este lugar.

- … Dile a Marino que estaré aquí… A las 8.

- ¡Genial! Y una cosa más… ¿Te gusta Marino? ¿Qué te parece?

- La verdad… Es muy linda, muy atractiva…

- ¿Es de tu tipo?

- La verdad… Más o menos, me gusta mucho físicamente pero en personalidad… Me gusta algo más serio y no una furtiva estafadora… Ya sabes… Una chica más apegada a las dictaduras morales…

- Tal vez sea muy distinta en medio de una situación… Romántica.

- Está bien, trataré… Pero si no van bien las cosas, me marcho.

- Suerte, X. Mañana me cuentas, ¿Si? – Palmeó su espalda amistosamente.

- Sí, gracias por todo. – Le sonrió sátiramente comenzando a pensar en Zero que, siempre a esas horas, estaban juntos. ¿Qué le diría ahora para que no se preocupara?

Caminando a un paso lento para hacer tiempo y pensar en qué decirle, se dirigió hacia el cuarto de Zero, al entrar él se encontró con unas flores y un listón completando el racimo de rosas. Se preguntó para quién sería ese regalo a medio hacer… Zero entró al cuarto y quedó estupefacto al verlo a X con las flores en sus manos. - ¿X? ¿Cuándo entraste? – Le cuestionó nerviosamente.

- Acabo de entrar… Zero, ¿Por qué tienes esto?

- Es un obsequio.

- ¿A quién se lo darás?

- A nadie, X… Nadie especial.

- … Zero… - El castaño lo miró decepcionado.

- Está bien… Está bien, eran para ti pero… ¿De qué sirve ahora?...

- Zero… Son muy bonitas.

- No estaba seguro de que si te gustaran las flores y esas cosas… Solamente las encontré.

- Me gustan las flores, están repletas de vida y colores…

- Lo siento por dejarlo tan evidente.

- Zero… - X se abalanzó hacia él rodeando su cuello con sus brazos para abrazarlo como nunca. – Te amo.

- Te amo mucho. – Besó su frente correspondiendo su cariño.

- Zero, esta noche estaré ocupado hablando con Marino.

- ¿Ah si?... ¿De qué hablarán, mi vida?

- Ella consiguió unos datos bastante interesantes sobre Spider, desconfía un poco de él desde que no se deja revisar el brazo.

- Yo también desconfió de ese sujeto... Bueno, X... Luego quiero que me informes...

- Zero, hazme el amor.

- ¿Eh?... Tranquilo... No es momento ahora, no tengo mucho tiempo y todos están despiertos...

- Penétrame...

- Están todos despiertos, escucharán...

- Penétrame...

- ¿De la nada quieres que te quite la virginidad? ¿No es mejor en un momento más especial?

- Zero... - X le mostró su trasero acariciando al mismo para seducirlo, tenía que convencerlo que su fidelidad estaba intacta y no hacerle sospechar sobre la reunión con Marino.

- Eso no se hace... - El blondo comenzó a acariciar sus nalgas y entre medio de ellas. - Que lindo... X, como esta noche no puedes... ¿Qué te parece si lo hacemos?... ¿Después de tu reunión?...

- ... Espérame aquí... Quiero perder todo contigo...

- Espero que no tardes demasiado o te iré a buscar... - X recibió una lamida en su mejilla y le respondió de la misma manera pero en su mentón.

- Gracias por comprender... Y ser tan paciente conmigo. - Se dispuso a retirarse sin antes recibir un fogoso beso en sus labios.

- Suerte...

- Y gracias por las flores, son preciosas...

- Tu eres más hermoso... - Se retiró del cuarto dejando a Zero completamente solo por razones íntimas más que otra cosa. Observó las flores sintiendo el dolor en su pecho sumado a una profunda culpabilidad... Después de haber juntado las flores más bellas de un valle, cuidarlas y alimentarlas para que se vean tan vivas, X le engañaría el mismo día. Tenía una imagen que cuidar y no deseaba que Axl supiera su orientación sexual nueva...

Esa misma noche, Marino y X se encontraron en el punto concordado mientras Axl les sonreía despidiéndose de ambos para dejarlos a solas. El pelirrojo, en medio del pasillo, tomó los cabellos de la inocente reploide y de Marino con una maliciosa sonrisa. Las reploides acostumbraban a tener el cabello expuesto dónde allí su ADN se acumulaba para parecer más humanas para los hombres humanos solitarios, ese detalle le caía de maravilla a un joven reploide con las virtudes de Axl... Pronto, tomó la forma de la joven reploide de inocente presencia para presentarse en la reunión y hacer su mayor fraude... - X... - imitando su delicadeza. - Un gusto conocerle... Marino, un placer... - Ambos se mostraron sorprendidos.

- El gusto es todo mío. ¿Cómo te llamas? - Agregó X con cortesía.

- Mi nombre es Doyle, soy una ciudadana de Giga city.

- ¿A qué vienes al aeropuerto? - Preguntó Marino molesta por la interrupción.

- El joven Axl me pidió que me presentara a esta reunión con ustedes...

- ¿Qué necesitas? - Dijo X pensando en Axl.

- Necesito hacerle sentirse vivo...

- Doyle... - Susurró Marino - X, no sabía que eras tan picaron... - Ambas mujeres se le acercaron lentamente hasta lograr que se sentara en el suelo luego de ser acorralado.

- Señor... Espero que le guste... - Axl se desnudó rápidamente mostrando un delicado cuerpo que logró hacer que X reaccionara un poco aunque se mostraba bastante confundido y nervioso. Marino, por su parte, comenzó a besarlo mientras sus manos trabajan en su erección. El castaño no puedo hacer nada ante las dos chicas más que dejarse manipular y provocar como un asqueroso pervertido. Pensaba en que pronto acabaría y volvería con Zero sin mencionarle una sola palabra de lo que realmente ocurrió. Luego protestaría con Axl.

Las cosas para X comenzaron a ser fáciles de controlar pero su tranquilidad se disipó en cuanto sintió como Marino trataba de penetrarse a contra de su voluntad. Desesperadamente trató de que eso no ocurriera, significaría perder la virginidad en ese punto y prefería olvidarla con Zero. - Excítame más, Marino, aun no se lo gana ninguna - Agregó con un ímpetu sensual y dominante convenciendo a la de cabellos verdes. En cuanto a Axl, se percató el porqué no permitió tal cosa y tomó el miembro para rozarlo con su femenina intimidad.

- ¿Me lo estoy ganando, señor? - dijo Axl con una sed en su voz. Él sabía perfectamente quién de las dos le provocaba más y a X, las mujeres, les gustaban cuando eran delicadas y educadas. El delicado cuerpo femenino y su respetuosa forma de expresarse cautivaban al cazador de estela azul.

- Aun... No... - Contestó X mordiéndose el labio inferior luchando contra sus impulsos. Sin pensarlo, el estaba posponiendo las cosas y eso significaba alargar la "reunión" con Marino...

Zero en su habitación se cansaba de esperarlo... Convencido de que nunca volvería si no intervenía, buscó por todos lados en los mejores salones para charlas secretas sin resultados. Era obvio, el mejor lugar para no ser escuchado era el aeropuerto, zona que se hizo para los más profundos secretos en ciertos horarios. Se sintió estúpido por no comenzar por ahí...

- ¡Señor! - gritó Axl al lograr su cometido.

- ... Maldición... - Susurró X entre dientes al fallarse a sí mismo. El placer era inmenso y ya no podía dar vuelta atrás, tomó de las muñecas a la muchacha sobre su cuerpo para terminar rápido el asunto y así hacerlo con Marino, estaba consiente de todo el tiempo perdido. Con toda su fuerza y velocidad logró que Axl gimiera sin control, estaba siendo provocado por quién más odiaba y le gustaba...

- ... Me toca a mí... - Dijo Marino empujando a Axl, el cual mostró agradecimiento porque casi sufría un orgasmo y podría perder la imagen de Doyle... La muchacha de cabellos verdes se montó sobre X de tal forma que consiguió un gemido de su parte. - ¿Qué te parece, X? ¿Mejor o peor que Doyle? - Se sentía celosa de la muchacha, buscando que nunca volviera por X.

- ¡Marino! ... - Sólo pudo contestarle de esa forma por todo el placer repentino.

- Eres mío, X...

- ¡ZORRA! - Una voz interrumpió el ambiente con toda su furia y agresión a su única palabra. Los tres divisaron a Zero frente al gran portón, conteniendo toda su ira y los celos.

- ¡Zero! - Gritó Marino junto a X. El rubio enfurecido se acercó a la escena empujando con la mirada a Marino, la cual se alejó lentamente sin comprender qué había hecho mal.

- Aléjate de él... - Amenazó Zero susurrando.

- Pero... Zero... ¿Qué sucede?...

- ¿Qué sucede? ¡ESTÁN COGIENDO EN MEDIO DEL AEROPUERTO, ANIMALES! - Axl disfrutaba lo que veía sin quitarle la mirada a X, el cual ocultaba su rostro.

- Señor Zero... Lamentamos todo esto pero X dijo que sería aquí... - Agregó Axl tratando de empeorar las cosas.

- ¿¡Qué!... - Zero dirigió su furiosa mirada hacia su antiguo amigo en el suelo... El silencio colmó la curiosidad de X, el cual mostró nuevamente su rostro aterrorizado, percatándose del dolor en el interior de los ojos del rubio y una pregunta logró leer de sus pupilas "¿Cómo pudiste hacerme esto?".

- Zero... No es lo que crees... - Quedó con las palabras en su boca viendo como Zero se daba media vuelta para irse en un paso rápido. - ¡Zero!... - El rubio le dirigió la mirada un momento y ya parecía no haber una luz en él.

- … Zero… - Mencionó Marino sin comprender que pasaba exactamente entre los dos chicos… - ¿X?... Perdón si hice algo mal…

- Marino… Ya no importa, adiós. – X se levantó para alcanzar a Zero conteniendo el temor de lo peor.

- ¡Zero!... – Gritó el castaño al haberlo alcanzado - ¡Déjame explicarte! – El rubio se detuvo repentinamente en silencio, justo en frente de su habitación. – Zero… - No le dirigía ni la mirada – Mírame, no me des la espalda… - No hubo caso - … Por favor…

- … Quiero estar solo… - Dijo el blondo conteniendo el dolor en sus palabras.

- … Escúchame, por favor… Déjame explicar…

- No hay nada que explicar, lo vi todo…

- Es que… No creí que terminaría de esa manera, tampoco sabía que vendría la otra chica… No estaba enterado de nada.

- … X – Expresando su dolor en su voz tajante - … No se… No se que decirte… No se que pensar… No se si creerte…

- Lo siento mucho, te estoy diciendo la verdad…

- No se si creerte… - Golpeó su cabeza contra la puerta.

- Zero… Hablemos en privado…

- ¿Cómo puedo saber que es cierto?... ¿Cómo puedo saber que no quieres tener sexo conmigo en vez de hablar?...

- Sólo confía en mí.

- No X, no confío en ti… Y no me quebraré frente a ti, nunca lo haré, no me convencerás. Me cansé de darte oportunidades… SÓLO ME FALLAS… X… - El cazador carmesí entró trató de entrar al cuarto solo y el otro lo sujetó del brazo con firmeza, abrazando su extremidad con dolor mientras lloraba involuntariamente.

- No te vayas… Dame una oportunidad…

- X… Suéltame.

- Zero…

- Ya basta… - Lo golpeó como nunca lo había hecho en su vida en su estómago. Logrando quedar libre, bloqueó la puerta sin pensarlo ni un segundo. El castaño abrazó su propio cuerpo por el dolor y rápidamente pareció no importarle aquella agresión. Observó su puerta por unos minutos dándose cuenta que Zero realmente no quería ni hablar con él.

Luego quebró en llanto por primera vez en su vida a solas en su cuarto, experimentando un intenso dolor en su pecho y el miedo de encontrarse tan abandonado. Zero escuchaba atentamente sus gemidos sufriendo el mismo sentimiento pero con un terrible ardor en su pecho, el vacío en el interior como si su corazón deseara ocultarse en alguna parte, quemaba tanto que no evitaba llorar en silencio. Tenía el corazón destrozado de tal manera que su cuerpo parecía desear perecer y no evitó cumplir aquel capricho, pronto se encontró inmóvil y su mente en blanco…


El gran golpe, se sobrentiende...

Axl no pareciera ser tan fácil de controlar y es bastante listo a lo que realmente muestra.

La cosa es sí realmente conseguirá a Zero de esta forma... Ya que él no sabe ni que pensar de X.

Atte. Alu