N/A: ¡Feeeliz Año Nuevo a todos, queridos lectores! Gracias de nuevo por todos los reviews, que no sabéis cómo animan~.
Volluhi-chan: Eres la menos indicada para decir eso, eres mi Beta y no sabes cómo agradezco el trabajo que haces. Awwn, muchas gracias, siempre es bueno escuchar (o leer) palabras alentadoras. Esa escena me gustó bastante a la hora de traducirla, se nota que ambos van abriéndose más al otro al contar esas cosas. Gracias de nuevo por las correcciones y el review.
Rouse Malfoy: Es genial ver que a la gente le engancha la historia. Hahaha, sí, ya se van desarrollando poco a poco los sentimientos entre estos dos. Gracias a ti por dejar un review en y darme a conocer tu opinión.
ATV: Sí, soy la traductora, pero igualmente muchas gracias, es cierto que la autora es genial con cada detalle, y el de El Principito a mí también me encantó. ¡Gracias por el review!
Rosa Phelps Weasly: Gracias por el review, me alegra ver que seguís fiel a la historia y me comenta lo que le parece.
Luc-x: Alegra mucho ver que a la gente le gusta tu trabajo, muchas gracias por compartir tu opinión conmigo, y por el review, claro está. Aquí tienes el quinto~.
xSlaughter: Hahaha, bueno, aún hay que esperar un poco para eso, pero realmente vale la pena todo lo que pasa mientras. ¡Muchas gracias por los ánimos y el review!
Disclaimer: Los personajes no me pertenecen a mi, sino a Marvel; al igual que la historia tampoco, sino que es de una magnífica persona llamada Clocks (http: /archiveofourown. org/ users/ Clocks/ pseuds/ Clocks), aquí os dejo el link del original: (http: /archiveofourown .org/ works/ 254095/ chapters/ 395046).
Capítulo 5:
Charles había estado dudando durante al menos los últimos diez minutos, y aunque la cara de Erik estaba impasible como siempre, podía ver su pierna izquierda yendo arriba y abajo balanceándose con una controlada impaciencia. Si estuviesen jugando en un tablero de verdad, Charles dejaría que sus dedos acariciasen las piezas de vez en cuando, como si eso le ayudase a pensar. Desafortunadamente estaban jugando en su iPad, y se sintió un poco idiota arrastrando su torre hacia delante y hacia detrás con su dedo índice. Inconvenientes de la tecnología, supuso.
-Tómate tu tiempo, Charles. -Erik dijo en su normal tono seco y gracioso, alargando la mano para alcanzar su capuccino. -Cualquier hora antes de Navidad está bien.
-Paciencia, amigo mío. -Charles pasó la lengua por sus labios mientras pensaba, pero de repente le sobresaltó el ruidoso 'clink' de la taza de Erik golpeando contra la mesa, maldiciendo por lo bajo. -Lo siento, ¿realmente te molesta tanto el ritmo de la partida?
-No. -Dijo secamente Erik, sus cejas fruncidas mostrando irritación mientras limpiaba la pequeña salpicadura de café. -Es sólo... el café no está lo suficientemente caliente.
-Entonces pídele a Sean que te ponga un poco más de leche caliente. -Sugirió Charles, preguntándose por qué Erik se estaba distrayendo tan fácilmente sin ninguna razón aparente. Ya le había ofrecido cortar el juego y continuar otro día, pero Erik había insistido en continuar a pesar de su extraño comportamiento.
Tras titubear un poco, finalmente Charles retrocedió con su torre, pero se dio cuenta de que había sido un error cuando Erik se inclinó, con una sonrisa recién aparecida que transformó su rostro severo en uno fascinante, haciendo que sus ojos se iluminasen. Erik tenía una mirada muy perspicaz que a veces hacía sentir a Charles como si lo estuviese perforando, y Erik parecía capaz de mirar a través de las personas, y luego decidir sobre ellos a la vez.
Normalmente Charles se hubiese mantenido alejado de este tipo de personas, encontrándolas antisociales y juiciosas, pero pronto se dio cuenta de que Erik era simplemente bueno a la hora de estudiar a la gente y hacerse una idea de con quien trata. Un buen ejemplo era cuando había hecho un comentario sobre Raven durante el partido de fútbol – diciendo que no se veía cómoda en su propia piel, a pesar de su belleza– y a Charles al principio le había tomado por sorpresa esto. Era algo de lo que solamente un miembro de la familia o un buen amigo se daría cuenta y ya pasado el tiempo, no un extraño, y se encontró preguntándose cómo había llegado Erik a esa conclusión.
Para ser honestos, ahora Erik no podía seguir siendo considerado un extraño, no desde que Charles le dejó entrar en su casa y su preciada biblioteca hacía ya una semana, no cuando habían compartido tanto, la unión con los libros que se habían hecho sitio en sus corazones. No, eran por lo menos amigos, sin importar que a Charles le apeteciera algo poco más que eso.
-Sean, volveré en un momento. -La voz de Darwin interrumpió el tren de pensamientos de Charles, y se giró para ver a Darwin saltando el mostrador, agarrando la pequeña bolsa de lona que contenía sus cosas del fin de semana mientras se iba al banco. Erik a penas miró hacia arriba, todavía concentrado en la partida, con su sonrisa confiada probablemente como una indicación de la masacre que estaba por venir.
De todos modos, ambos se sorprendieron cuando Sean se escabulló hacia su mesa, con los ojos entrecerrados. -Hey, tíos, -hizo una pausa, girando para asegurarse de que Darwin realmente se había ideo antes de continuar- Esta noche, después de que cerremos, vamos a celebrar el cumpleaños de Darwin aquí. Tal vez algo de pastel, algunas cervezas–
-¿Cerveza? ¿Cuántos años tienes? -Preguntó con recelo Erik, pero Sean sólo agitó una mano despectivamente hacia él.
-La suficiente. -Los miró interrogante. -¿Y bien, os apuntáis? Prof, puedes preguntar a tu hermana y a esa morena que está tan buena si quieren venir.
-Esa 'morena que está tan buena' es mi colega Moira. -Charles se preguntó qué habría dicho ella acerca de esto, pero se dio cuenta de que no podía esperar a averiguarlo.
-Sí, sí. -Sean inhaló con desdén. -No finjas que no aprovecharías eso.
La risa de sorpresa ya estuvo en el aire antes de que Charles pudiera pararla, incluso Erik estaba sonriendo de oreja a oreja. -No es que esté precisamente interesado... -Charles fue bajando el volumen.
-Lo que sea. -Sean apuntó con un largo y huesudo dedo a Erik. -Tú lo harías, ¿a que sí?
Erik se estaba frotando la barbilla contemplativamente, su mirada pasando rápidamente por Charles. -Me gustan las morenas.
-Eso no es ni un sí ni un no. -A Charles no le gustó el tono en el que salió su voz, un poco aguda, y tampoco estaba seguro de por qué sentía una llamarada de calor en sus tripas. Tal vez la idea de Erik y Moira simplemente no se adaptaba a su gusto. Habían congeniado en el restaurante de Logan la otra noche, después de todo.
Era consciente de que ahora Sean y Erik lo estaban mirando, así que se aclaró la garganta. -Bueno, ¿podemos volver al tema de la fiesta sorpresa, por favor?
-Quisquilloso. -Pero aparentemente Sean decidió no tentar la ira de Charles. -Así que, Alex y Angel ya han dicho sí. ¿Y vosotros?
Charles supuso que Angel era la chica que se sentaba en frente de los altavoces y parecía un poco obsesionada con Plath. Intercambió una mirada con Erik, quien simplemente se encogió de hombros. -Claro, ¿por qué no? -Charles sonrió. -Cancelaré mis planes de esta noche. -Y por eso él entendía que tendría que acordarse de grabar 'Masterchef'.
-Yo también voy, supongo. -Erik sonaba ligeramente desinteresado, como de costumbre. -Alguien tiene que quedarse para vigilar que no prendes fuego al sitio. Inexplicablemente me he encariñado con él. -Ahora él también estaba sonriendo, sus ojos resplandeciendo con diversión mientras se posaban en Charles.
-Nos haces sonar como una pareja de viejos. -Se quejó Charles, tirando a Erik una mirada de reprimenda.
-Lo cual es lo que es. -Sean dijo demasiado rápido.
-Pagarás por eso. -Charles vio a Darwin volver del banco detrás de Sean. -Hey Darwin, tenemos un maravilloso secreto que contarte–
-¿Oh? ¿De qué se trata? -Un confiado Darwin se acercó a la mesa mientras la cara de Sean se volvía tan roja como su pelo, mirando con los ojos muy abiertos a Charles. -Sean, hay un cliente esperando en el mostrador de pasteles.
-Sí señor. -Sean hizo un gesto detrás de Darwin antes de irse hacia el mostrador de nuevo para servir al cliente, dirigiéndole a Charles una mirada nada agradable.
-Nada, simplemente era una broma. -Garantizó Erik a un confuso Darwin. -Charles se está volviendo senil.
Darwin asintió riéndose. -Colega, dime algo que no sepa. -Dijo por encima de su hombro antes de volver a la oficina.
-Muy amable, Erik, gracias. -Dijo Charles de forma serena, pero las esquinas de su boca curvadas hacia arriba en una insinuación de sonrisa.
-De nada. -Erik fingió una reverencia. -Y hablando de ser senil... -Puso el dedo en la pantalla del iPad y deslizó hacia delante su caballo, luego sonrió a Charles. -Jaque mate.
Charles soltó un quejido.
El café ya estaba cerrado cuando Charles llegó con Moira y Raven, cargando con regalos y una botella de Riesling, y los tres venían de muy buen humor. Henry tenía un ensayo por hacer así que no pudo unírseles, y aun así Charles se dio cuenta que Henry no era muy cercano a los empleados del café, así que tal vez también fuera eso.
La entrada al Café Kafka ya estaba cerrada y el letrero de 'CERRADO' se veía por fuera, pero Charles miró a través del cristal y pudo ver a Sean y Alex poniendo todo a punto, juntando mesas y sacando cajas de pizza. Erik ya estaba dentro, colocando una diana en una pared cercana. Sean se apresuró para dejarlos entrar, haciéndolos callar cuando Charles le dijo a Moira tal vez demasiado alto que tuviese cuidado con el escalón. -Darwin está en la parte de atrás contando las ventas, no sabe que estáis aquí. -Susurró Sean, señalando hacia la entrada de empleados a la oficina la cual estaba entreabierta.
-Entendido. -Raven le entregó los regalos. -¿Cómo puedo ayudar?
-Toma, puedes ir poniendo las velas en la tarta. -Angel la había cogido del mostrador de pasteles y se dirigía hacia allí, sonriendo tímidamente a todos. -De todos modos, hola, soy Angel.
Tras unas introducciones e instrucciones susurradas por Sean, pronto todos estaban ocupados para hacer que todo estuviese listo. Cuando un Darwin con los ojos como platos finalmente emergió de la oficina del administrador, todos gritaron '¡SORPRESA!' y fueron a abrazar al cumpleañero. Emocionado por el esfuerzo, Darwin sopló las velas, y Erik le preguntó si había pedido algún deseo de cumpleaños.
-Sí, que Sean sea capaz de levantarse a tiempo. -Dijo Darwin solemnemente para reír después, mientras era abordado por un sonriente Sean.
Alex enchufó su iPad al sistema de sonido de la tienda, y pronto algo ruidoso y rápido estaba sonando, haciendo que el pulso de Charles se acelerase. Y Erik, por supuesto, se veía excepcionalmente bien en una camisa negra, sus ojos brillando en la luz cada vez que reía sobre algo con Moira y Raven. Charles encontró su mirada deambulando por el ancho pecho y su cintura, y se dio cuenta de que Erik era en verdad más delgado de lo que parecía. Por lo menos, suficientemente delgado como para que Charles lo envolviese con sus brazos con espacio de sobra.
Parpadeó. ¿Por qué estaba pensando en eso?
-Necesitas una bebida, Charles. -Ahora Erik estaba dándole una botella fría de Erdinger en sus manos, y Charles puso sus labios alrededor del cuello y bebió agradecido. Erik no retiró la mirada durante un rato.
Comieron, hablaron y bebieron, ocasionalmente abucheando a Alex por su elección en cuanto a música especialmente cuando algo espantoso por Creed o Nickelback sonaba. -Mi hermano ha debido bajar eso, no yo. -Explicó, su cara toda roja mientras rápidamente iba a cambiar las pistas, y Sean riéndose mientras Darwin gritó. -¡Mierda!
Charles se lo estaba pasando genial, incluso cuando recordó que tenía que moderarse con el alcohol. Una rápida mirada al espejo del lavabo antes había mostrado que tenía la cara ya un poco roja, y sintió que Erik estaba riéndose en sercreto de él cada vez que lo miraba y veía lo rojizas que tenía las mejillas. Escuchó atentamente la magnífica historia de Erik sobre la vez que fue de excursionismo a Camboya y se quedó en un albergue donde la gallina de alguien había irrumpido en su habitación, y como cacareaba por todo el cuarto mientras Erik y el dueño intentaban capturarla. -Debí haber sabido que algo iba mal cuando me levanté y oí 'puck puck puck' bajo mi cama. -Dijo con tristeza, pero con una sonora carcajada.
-¿Así que conseguísteis cogerla? -Preguntó Moira, fascinada mientras dejaba un brazo colgado en el respaldo de la silla de Raven.
-No, engañó a dos hombres y un perro muy entusiasmado. Una gallina muy lista. -Erik fingió suspirar dramáticamente. -Creo que ahora es ella quien maneja el albergue.
-Me encantaría ir a Camboya. -Dijo Raven, retirándose un mechón de pelo detrás de su hombro. -O al Sud-este de Asia, en serio. Has estado en muchísimos sitios, Erik. Y también cuentas historias impresionantes. -El tono de envidia en su voz era obvio.
Erik se encogió de hombros, y Charles pudo verlo refugiándose en sí mismo de nuevo como parecía hacer cada vez que alguien le hacía un cumplido. -Viajar te abre los ojos. -Dijo, sus ojos algo distante. -Cuanto más ves, te das cuenta de todo lo poco que sabes.
-Muy bien. -Darwin levantó su vaso para un brindis. -Espero ir a Camboya algún día.
Bebieron y Sean se escusó diciendo que tenía que ir al baño. Cuando Charles se levantó para dejarle pasar vio la diana y se preguntó cuándo había sido la última vez que había jugado. Probablemente en el Hog's Head en Oxford, sin duda. Se levantó, caminando hacia allí y cogiendo los dardos que Erik había apilado en la parte superior antes.
Sus primeras tiradas le demostraron lo desentrenado que estaba, e hizo una mueca cuando el cuarto rebotó en la pared y cayó al suelo. -Maldita sea. -Se paró a recogerlo, y cuando se puso recto, se encontró con Erik a su lado con las manos en los bolsillos, mirando con aprecio a Charles. -¿Qué pasa Erik?
-Nada. -Ahora Erik mostró una ancha sonrisa. -Realmente eres una mierda con los dardos, Xavier.
-Estoy oxidado, volveré a cogerle práctica. -Charles volvió a posicionarse, pero era realmente difícil cuando se sintió tan cohibido con Erik ahí de pie, sus ojos estudiándolo. Las siguientes tiradas fueron igual de tristes, y Charles resopló con frustración mientras recogía los dardos para otra ronda.
-Lo estás haciendo mal. -Las palabras deberían de haber sonado a burla, pero en lugar de eso en la voz de Erik se apreciaba calidez. -Mira, deja que te enseñe.
-Oh. -Charles arqueó las cejas mientras Erik se ponía detrás de él, sus manos deslizándose hacia abajo por la parte posterior de los brazos de Charles. La leve diferencia de altura hacía que Erik tuviese que agacharse un poco para hablarle a Charles al oído, pero no era como si eso fuese un impedimento. -¿Mi postura es incorrecta? -Preguntó Charles débilmente, intentando no temblar ante la manera en la que los dedos de Erik bajaban por su codo.
-Bastante me temo. -La voz grave y baja de Erik llegó a su oreja izquierda. En algún lado a la otra punta de la tienda, Charles oyó la carcajada de Angel, y los chicos quejándose sobre algo. No estaba interesado en ello ni un poco, y la atención de Erik parecía totalmente puesta sobre él. -Mantén tus pies plantados, y tu espalda recta. -Ahora sus manos estaban puestas en las caderas de Charles, inclinándolo hacia atrás. Charles ni se dio cuenta de que había estado echado hacia delante todo este tiempo.
-Está bien. -Respiró hondo, lo cual significó oler más a fondo la colonia de Erik, y eso hizo cantar a sus nervios. Charles exhaló, despacio. -¿Así ya estoy bien?
-Sí. -La voz de Erik hizo que su pecho retumbase contra la espalda de Charles, y eso le hizo luchar para mantener a raya su concentración. -Me he dado cuenta de que te curvas cada vez que lanzas un dardo. No hagas eso, por favor.
Y tú no respires justo al lado de mi oreja así, por favor. -Entendido. -Charles odió la manera en la que sonó, un poco estrangulado.
-Ahora enséñame cómo coges el dardo antes de tirarlo. -Dijo Erik, su voz un poco más alta ahora que Sean se había hecho con el estéreo y esta haciendo sonar a todo volumen The Beatles. Charles tomó una gran y temblorosa bocanada de aire, luego sostuvo el dardo como si fuese un lápiz. -Charles, eso está mal.
¿Sabes qué es lo que está mal? Tú presionándote contra mi espalda de esa forma. Charles giró su cabeza un poco, y tan sólo obtuvo el efecto de rozar la curva de su oreja contra la nariz de Erik. -Oh, lo siento.
Ahora era Erik el que parecía un poco transtornado, pero parpadeó rápidamente. -Está bien. -Ahora estaba cogiendo la mano de Charles con ambas palmas, enseñándole la manera adecuada de coger el dardo. -Usa tres dedos. Sabes cómo usar tres dedos, ¿no?
Charles estaba incrédulo. En la voz de Erik estaba prácticamente goteando la insinuación. -¿Perdón?
-Tres dedos. -Repitió Erik, sonando más como si estuviese aguantándose la risa. Puso los dedos de Charles a lo largo del objeto, como si fuese un flautista. -Ya está. Mantenlo en paralelo con el suelo.
-¿Así? -Charles miró el suelo, luego intentó ponerlo tan paralelo como pudo, pero Erik ya estaba chasqueando la lengua en desaprobación.
-No, ponlo de nuevo al nivel de tu oreja, ahora tíralo. -Los dedos de Erik rozaron de nuevo la oreja de Charles, y esta vez no pudo evitar soltar un entrecortado respiro, involuntariamente arqueando su cuello un poco como si estuviese pidiendo un beso, y esta vez la voz de Erik sonó un poco más ronca. -Mmm, así está bien. Ahora, tira.
Charles tiró, y dio de lleno en la diana, lo cual ya era un gran avance. -¡Oh! -El deleite de Charles anuló temporalmente lo acalorado y molesto que se había sido antes la situación, pero la manera en la que Erik estaba riendo en su oreja, baja y un poco obscena, sólo sirvió para traer de vuelta una venganza, y Charles estaba un poco sobresaltado para darse cuenta de que estaba más que medio-duro.
-Aw, os voy a patear el trasero en esto. -Exclamó Alex mientras se acercaba, un radiante Sean detrás a remolque. -Si podéis hacer a mi hermano llorar, sois un pequeña evolución.
-Entonces buena suerte contra Erik, es realmente bueno. -Dijo Charles, mirando a todas partes menos a Erik. -Voy al baño, empezad sin mí.
Sintió la mirada de Erik clavarse en su perfil mientras iba de camino al lavabo.
Charles se estaba secando las manos cuando sintió su teléfono vibrar en el bolsillo, y su primer pensamiento fue que podía ser Erik, pidiendo una explicación de la manera en la que Charles se había rozado contra él cuando tan sólo estaba intentando enseñar a un amigo cómo jugar a los dardos. Para su alivio – y extrañamente, decepción – no era Erik, sino una notificación del Twitter de HankMC1306 preguntándole si estaba conectado. Charles contestó inmediatamente, preguntando '¿Cómo puedo ayudarte?'
La respuesta de Hank vino segundos más tarde. ¿Y si te gusta la hermana de un amigo?
Charles frunció el ceño a la pantalla, luego tuiteó de vuelta: No hay nada malo en ello, siempre y cuando tu amigo esté de acuerdo en que estéis saliendo.
Hank: ¿Cómo se lo pregunto si quiera? ¿Y si lo decepciono?
Charles sonrió para sí mismo. Hank sonaba tan joven. Entonces haz lo que Wesley hizo en 'Magnetic Fields'. Prueba el agua primero.
No hubo respuesta, y unos pocos minutos después Charles devolvió el teléfono a su bolsillo. Había pasado bastante desde que había oído algo de HankMC1306, ingluso había pensado que sólo estaba activo en el foro. Habían rumores de que una adaptación cinematográfica de 'Magnetic Fields' estaba en proceso, y que JJ Abrams estaba siendo considerado para ser el director. Charles pensó que era una buena idea, incluso aunque Hank estuviese en contra.
Casí se tropezó con Raven cuando salió, y ella lo estabilizó. -¿Has bebido demasiado?
-Estoy bien. -El alcohol no era su problema, pero aun así, no podía mirarla directamente a los ojos. -¿Armando ya ha abierto sus regalos?
-Todavía no. -Raven le animó. -Oh, pero Erik dejó algo para ti, está en el mostrador.
-¿Erik? Espera, ¿Erik ya se ha ido?
-Sí, dijo que tenía que hacer algo bastante temprano mañana y que tenía que irse. -Raven agarró sus hombros y lo empujó hacia delante, fuera de la entrada. -¡Vamos, quítate de ahí, necesito hacer pis!
Charles salió a trompicones, un poco aturdido cuando se acercó al mostrado, y por supuesto había una pequeña bolsa de papel allí. Miró adentro, había una copia de 'Electric Fences', la cual era una de las primeras novelas de E. M. Lehnsherr. Su corazón se fue directo a la garganta, Charles lo sacó y miró la portada.
Dentro, bajo el título en la segunda página, las siguientes páginas estaban escritas en un desordenado garabato: Querido Charles, gracias por ser un fan de verdad. Tuyo, E. M. Lehnsherr.
Erik había, de alguna manera, hecho magia en Simon & Schuster, y mantenido su palabra.
N/A: ¡Chanchán! Y hasta aquí llegó el capítulo de hoy, intentaré que el sexto no tarde mucho.
Atte: Maguvi
