Uff cómo me tardé, posiblemente esté mal escrito xD PORQUE no dispongo de mucho tiempo!
El paraíso
Capítulo 9.1
La noche se tornó tranquila y la quietud reinó por sobre todas angustias en su habitación. En la soledad, entre el silencio y la voz de su mente, sus ojos se fueron cerrando al paso del tiempo hasta que su cuerpo se desplomó de cansancio.
A lo lejos, el horizonte resplandecía de blanca pureza mientras el paisaje parecía reencarnar de las llamas de aquella luz. Se vio en un hermoso jardín repleto de grandes prados de jazmines que decoraban el suelo y los árboles a su alrededor. Caballos y aves del paraíso disfrutaban de la belleza con armonía, cómo hermanos de misma sangre...
- ¿Hola?... - Preguntó sintiéndose solo. - ¿No hay nadie? - Los animales lo observaban y las blancas yeguas se le acercaron para decorarlo de largos ramos de jazmines. - ¿Qué hacen?... Caballos... - Los equinos a su lado comenzaron a golpear el suelo de forma coordinada mientras su cabeza se balanceaba de arriba abajo. Sintió el perfume de las flores y sonrió encantado por la dulzura en su interior. - ... Caballos... Son muy lindos, caballos... - Agregó dominado por el encanto de esas criaturas mientras acariciaba el ocico de cada una.
En el horizonte, un enorme negro con la cola blanca corría hacia su dirección provocando que el resto de sus pares huyeran para evitar una segura colisión. Se atemorizó y no intentó evadirlo, para su sorpresa el fibroso animal se había detenido en su frente y tan sólo se escuchaba su fuerte respiración sobre su cabeza. X le dirigió la mirada y se sorprendió al ver una cinta de color negro desgastado cubriendo los ojos del caballo, comprendió el porqué el resto corrió al verlo. - No puedes ver así... - Quitó la cinta con cuidado y los ojos del animal estaban sellados con hilo y agujas que lastimaban el contorno de sus párpados cocidos. La violencia frente a sus ojos hizo que se asustara y se angustiara por la crueldad. - ¿Quién te hizo eso? - Le preguntó como si le llegara a responder - ... Qué monstruo el que le hace eso a un pobre animal... - El negro caballo respondió a sus palabras con un fuerte relincho que quebró con el canto de las aves. - Llévame con quién te lo hizo - Y, curiosamente, el animal comenzó a caminar lentamente hacia unas oscuras estepas en el más allá.
Sin saber porqué caminaba junto a un caballo desconocido, comenzó a admirar el medio ambiente y cada detalla del suelo. Anocheció rápidamente y el gran animal se detuvo para beber en la costa de un bello río dónde el paisaje era muy agradable y las aves aun cantaban.
X se relajó sentándose sobre una particular roca lisa y esperó al corcel… A una mediana distancia, logró observar una persona de cabello extremadamente largo, muy lacio y rubio. Se acercó a ese desconocido para preguntarle en dónde exactamente se encontraba… - ¿Disculpe? – Se sintió algo nervioso - ¿Podría hacerle una pregunta?- Se asustó al ver que era un simple ser humano completamente desnudo ¿Qué hacía desnudo esa persona?...
- Estas dónde quieres estar… - Contestó con una dulce y armoniosa voz un poco conocida.
- ¿Dónde quiero estar?...
- Este es el lugar dónde siempre deseaste estar… X – Aquel sujeto se levantó rápidamente para abrazarlo con fuerza. X se sorprendió y no podía decirle ni una sola palabra, era igual a Zero pero no era él… - Te estaba esperando…
- Eh… ¿Zero?... – El rubio de peculiar cabello se concentró en una sola cosa: besar su cuello. - ¡Zero! – X se sintió incómodo y lo empujó un poco sin herirle.
- ¿Qué sucede, cariño? – El rostro, la mirada y su cuerpo mismo eran parecidos al Zero que él conocía y se hacía llamar también así… Pero era un Zero extraño.
- ¿Qué está pasando aquí?... ¿No estas molesto conmigo por lo que te dije?
- ¿Molesto? ¿Porqué lo estaría?... Nunca me molestaría contigo…
- … Zero, no se que está pasando… Creí que no me… - Su voz se apagó en un fuerte beso bastante apasionado.
- Necesitas relajarte cariño… - El rubio se volteó posando su espalda sobre X, tomó las manos del mismo y logró que lo abrazara.
- Te ves humano… Y estás desnudo.
- Así es cómo quieres que me vea…
- Estás muy… Contento… Demasiado…
- Sólo tu me haces feliz… Y ahora estoy contigo…
- ¿Y tu cabello?... Está muy sedoso y cuidado…
- ¿Te gusta? Yo se que te encanta…
- La verdad me gusta cómo te ves… - Zero comenzó a mover su cadera lado a lado para rozar sus nalgas con el miembro de su amante. - … Zero…
- X… - El cazador azul se estremeció por completo y, en poco tiempo, ya se encontraba sobre el rubio, el cual gemía sin controlar su aliento en el pasto invadido por caricias y roces atrevidos. – Oh… X…
- Me gustas mucho, Zero… Mucho… - X lamía sus pezones sin problema alguno, sus intenciones era ser el dominante y Zero no mostraba oponerse, simplemente lo disfrutaba y separaba sus piernas para recibirlo… - … Estás mas bello que nunca…
- No lo aguanto mas… X… Calma… Me… - La humana apariencia de Zero era encantadora, con una piel delicada y la típica fragilidad orgánica, inclusive estaba sudando y se escuchaba el latir agitado de su corazón. X se sentía hechizado ante tanta belleza y rápidamente separó las piernas del rubio para tomar una de ellas y entregar húmedos besitos en su muslo, en dirección a su sexo. - ¡Ah! – Zero encorvó su espina ligeramente y acarició los cabellos castaños del otro.
En cuanto alcanzó el erecto pene del apasionado rubio, las cosas se tornaron muy rudas, no sólo por cómo Zero gemía sin vergüenza alguna, sino porque X perdía el control y succionaba demasiado fuerte ese frágil órgano en su boca. Sentía como sus piernas temblaban sobre sus hombros, inclusive su voz se apagaba ante el placer, aumentó la velocidad de la felación al punto que recibió el abrasador líquido del rubio.
- Eso… Fue divertido, Zero… - Dijo con rubor en su rostro.
- Sí… Estuvo rico… Oh, X… Entra en mi cuerpo… - El rubió separó sus piernas sensualmente mostrando una pequeña abertura.
- … No se si estoy preparado… ¿Estás seguro?...
- Hazme tuyo… Mi amor, tómame entero… - Las propuestas del Zero raro eran muy convincentes, X se excitaba rápidamente a cada una de sus palabras y ya resistirse era casi imposible.
- Estas jugando sucio…
- Párteme hasta que no vuelvas a sentir nunca más deseo…
- Aish, Zero… Aun hay que esperar… Ni hay con qué… - El rubio tomó su miembro y, forzosamente, comenzó a frotar la punta del mismo contra su angosta entrada. - … Zero…
- Di más mi nombre, mi amor…
- … Zero…
- Más, mi vida, más…
- Zero, Zero… Zero…
- ¡X! ¡Más!
- ¡Zero! ¡Zero!
- Quiero ser tuyo, X, soy tuyo… ¡Párteme en dos! – Llevado por sus sentimientos y más que nada por la persuasión ajena, introdujo su erecto sexo dentro del estrecho cuerpo del otro. La presión y cada milímetro que se movía generaban fuertes espasmos en el cuerpo de ambos, dulces y placenteros espasmos que lograban hacerlos gemir sin la más mínima presencia de voluntad. X observaba el fino rostro de Zero envuelto de gusto por él, deseaba hacerle amor como nunca y ya no había vuelta atrás, ya estaba dentro del cuerpo más bello y cálido que pudiese imaginar. - ¡X!... – Gritó el rubio separando sus piernas cada vez más – Es muy grande… Ahh… - Esa única frase retumbó en la cabeza del castaño, estaba diciendo que su miembro era grande y le causaba mucho placer… Respondió con una sonrisa mientras permitía que su orgullo fuera más allá de sus límites.
- ¿Empiezo, lindura? – Preguntó de manera segura.
- Sólo hazlo… Hazlo… Hazlo… Ahh, X… Ahh – X comenzó con un movimiento en vaivén lento y fuerte, cada vez que llegaba hasta lo más profundo presionaba su cadera contra la entrada de Zero y era una fuerza bastante admirable para un cuerpo tan delicado como el de "ese" rubio.
- Zero… Oh… - Comenzó a pensar en lo que estaban haciendo… Estaba penetrando a su amigo y creyó que sería una experiencia distinta, nada agradable… Todo lo contrario, era hermoso, placentero y único… Aumentó un poco el ritmo de sus embestidas, al igual que su fuerza, su voz se apagaba en la dulzura del placer tan nuevo y desconocido que sólo mostraba su rubor en sus mejillas, indicándole a Zero que le gustaba cada segundo de ese momento. – Te amo... – Le confesó con una melodiosa voz… Zero comenzó a llorar inmediatamente rompieron con el silencio con un tierno beso.
- Yo también te amo… Es tan bello escuchar esas palabras de tu boca… X… - El castaño largó un fuerte grito acabando en su interior… - … Tu semen es muy caliente... X… Ah… - El rubio sonrió complacido dejando que toda su pasión bendijera el vientre de ambos. X se separó de él lentamente un poco avergonzado de no haber aguantado ni un poco… Observó a su compañero tan complacido, con tanto gusto en su sonrisa que creyó que posiblemente haya sido suficiente para él también…
- Zero… ¿Te gustó?...
- … X, me encantó… Me encanta cómo haces que me estremezca, cómo haces que me masturbe todas las noches por ti… Ahh, estoy repleto de fantasías que este cuerpo quiere que se hagan realidad… Oh, X… Tantos años tocándome a tus espaldas, que aventura para mi ser… X, X, ¡X!... – X quedó más asustado que encantado. Zero estaba masturbándose salvajemente frente a sus ojos… Se preguntaba cómo habrá hecho para excitarse tan pronto… Y ya maltratar su propio miembro de esa manera… Miró detenidamente como ese pene era apretujado violentamente, podía ver cómo se presionaba esa carne de arriba abajo y la punta se enrojecía hinchándose notablemente… Un ligero relámpago en su vientre y ya su pene estaba completamente endurecido mientras se deleitaba con la frenética necesidad del blondo.
- Zero, estoy excitado… Recién… ¿Cómo?... – Se dejó tumbar al suelo sin drama alguno y permitió que el rubio lo manipulara guiado por sus deseos… X lo abrazó fuertemente para sentarse junto a él, lo posó sobre su regazo y Zero se mordía el labio inferior viendo que ambos sexos estaban rozándose. - ¿Qué te gustaría tocar?... ¿Las puntas o el resto?... – Preguntó el castaño picaronamente.
- Tú mastúrbanos y yo tocaré las puntas… Tu tienes más fuerza… - El rubio juntó ambos miembros y los tomó de la cabeza. X los sujetó con una mano para comenzar a masturbarse literalmente juntos. – Que rico, X… Que rico… - Zero tomó de la enrojecida cabecita de X para masajearlo con todos los dedos de su mano, especialmente frotando continuamente su glande. Su amante lo imitó, sorprendiéndolo de una fuerte jalada. El rubio apoyó su cabeza en el hombro de X, gimiendo juntos como nunca con las miradas perdidas…
- Me gusta esto… ¡Me gusta, Zero! – Hizo más presión sobre ambos sexos y Zero le siguió la corriente estrujando su punta de manera desafiante. Cada vez la violencia, sobre sus zonas más íntimas, era más grande y veloz hasta que, finalmente, eyacularon con mucha fuerza sobre el pene del otro haciendo que ambos se regocijaran de un gozo tan puro… - ¿Así te maltratabas cuando pensabas en mí, Zero?...
- Sí, me gustaba creer que era interior virgen así que lo apretaba mucho… - X comenzó a imaginarse a Zero, en la base hunter, completamente solo mientras se masturbaba con esa locura…
- Zero… Ya estuvimos toda la noche y el día aquí… Ya hicimos el amor, nuestra primera vez... Ahora quiero saber, ¿Dónde estamos?...
- Ya te dije, mi vida, estamos en dónde más te gustaría estar… En Wonderful Life, aquí todos tus sueños, deseos y esperanzas se hacen realidad…
- … La verdad, me parecía un poco extraño ver que todo estaba tan bello…
- Tus animales, flores y frutas preferidos... Tus amigos… Yo…
- Ehm, Zero quería saber porqué estás desnudo… Mira si te ven…
- Sólo estoy cómo tú deseas que esté… Puede que no te des cuenta pero últimamente sueñas… Bueno, tienes sueños húmedos… Por eso te despiertas manchado…
- ¿Sueños húmedos?...
- Sí, mi amor… Haz estado soñando conmigo… Zero de hermoso cabello, de hermoso carácter y sensualidad… Te encantaría que Zero fuera como yo…
- Soñaba contigo… Nunca me había dado cuenta…
- Ahora lo sabes, siempre hacemos el amor, todas las noches y cada vez estás más salvaje… Mi tigre… Mi león… Cómo te gusta montarme…
- Zero… Eso es algo vergonzoso…
- ¿No recuerdas cómo me dabas la otra vez?... ¿No recuerdas cómo me tenías atado al árbol y me penetrabas una y una y otra vez?
- ¿Yo te hice eso?
- Sí, cariño… Mira… - Zero señaló a dos personas junto a un árbol. Personas que revelaban el momento en que X montaba a Zero como cualquier perro a una hembra, con velocidad y mucha fuerza haciendo que Zero gimiera como una mujer… X se ruborizó de vergüenza ajena, estaba viendo que había tratado a su amante como una cualquiera… - Cuando estas caliente… Nadie te detiene, X… Y eso me excita tanto de ti…
- Sigo sin entender bien dónde estoy… ¿Cómo es posible que nos veamos haciendo eso?...
- Es un recuerdo, X… Este es el mundo de tus sueños, tontito… ya te dije, aquí todo es cómo tú desees…
- ¿Es decir que tu no eres real?... – Mostró su angustia, ese Zero era tan perfecto, pacífico y agradable cómo siempre deseó que el verdadero Zero fuera… Tranquilo y feliz de una buena vez…
- Sólo soy real si deseas que así lo sea… Pero mientras duermas…
- Zero, Zero de mis sueños… Eres perfecto…
- Estoy para servirte, mi amor…
- No quiero dejar este mundo… No quiero despertar nunca…
- Me volverás a ver, dulzura…
- ¿Y si no te sueño nunca más?...
- Estaré siempre aquí esperándote… X… - Todo se tornó negro por un momento y X creyó que se había despertado pero, para su sorpresa, nuevamente el caballo vendado se le hizo frente con orgullo, mostrando que de sus ataduras, unas lágrimas de sangre caían al negro vacío.
- ¡Caballo! Creí que te habías ido… ¿Estás bien? – El animal desvió su gran cabeza hacia un costado en cuanto X trató de acariciarle, sus lágrimas brotaban de color carmesí y el muchacho se asustó al ver aquella rareza. – Te están sangrando los ojos… Déjame verte… - Nuevamente respondió con un rechazo. - ¿Qué sucede? ¿No confías en mí?... – El corcel relinchó fuertemente caminando hacía un charco, dónde comenzó a beber agua como antes. X se paró junto a él a observar la claridad del charco… Se pudo ver a sí mismo en el reflejo más perfecto de toda su vida…
Junto a él se encontraba alguien más mirando de la misma manera la profundidad del agua… - ¡Zero!
Bueno es bastante intrigante la visión de ese sueño, no? e.e
Hagan sus propias conclusiones.
