Madness 2.0
"La verdad libera"
Capítulo 12
- Esto no debería estar sucediendo… ¿Qué haremos ahora? – Agregó preocupada Marino.
- … Lo que se tenga que hacer, se pudo avanzar antes sin él… Y se logrará de nuevo… - Respondió X fríamente.
- ¿Y si esperamos a que se recupere? – Agregó Cinammon.
- … El estará bien – Dijo Massimo aliviando a Cinammon.
- ¡No podemos depender de Zero! – Gritó Axl - … Digo que continuemos, hasta cuando Zero se recupere, habremos muerto todos…
- Es parte del equipo, se supone que debemos apoyarnos entre sí y cuidarnos… Eso incluye… La preocupación, Axl… - Susurró de mala gana, X.
- Haber… Dime, ¿Qué diablos podemos hacer por Zero ahora? ¿De QUIÉN debemos cuidarlo, ahora?... ¿De él mismo?...
- ¿Cuidarlo de alguien, Axl? Estoy de acuerdo – Insinuó Marino acusadoramente.
- No lo nieguen, se quiso suicidar.
- ¿Y porqué lo haría?.
- No lo se… ¿Quién sabe?... Muchos años luchando, el estress, el cansansio… Ese objetivo que nunca se alcanzó… Muchas malas pasadas, el dolor, la falta del amor… - El pelirrojo clavó la mirada sobre X, el cual desvió la suya.
- Yo no lo se, no conozco a Zero mucho y, lo poco que sé, puedo decirte que eso no está en su naturaleza…
- No lo conoces lo suficiente, el hace cualquier cosa por el bien de los demás…
- ¿Crees que matarse ayude a los demás?
- Perdió la cabeza, Marino, el es más viejo que tu, que yo, que TODOS los que se encuentran aquí… Perdón, CASI todos…
- No lo se, Axl… Hay mucha tensión en el aire y es tan densa que me cuesta reconocerte ya…
- Uff… Vamos, todos estamos agotados ya de esto…
- Sí, ya estoy cansada… - Agregó dulcemente Cinammon.
- Bienvenidos a la guerra, entonces.
- … X… ¿Qué haremos ahora? – Preguntó Marino.
- … Seguiremos adelante. – Todos miraron a X por un momento. - … Mañana los veo…
- ¡Hoy! – Interrumpió Axl.
- Sí… Hoy – Agregó por último retirándose del salón lentamente. Todos guardaron un pequeño silencio y Axl se dispuso a irse también con una oculta sonrisa.
- ¿Qué les parece?... – Se dirigió Marino hacia todos – Cómo están tan unidos esos dos, cómo les afecta estar sin el otro.
- Son muy viejos amigos – Comentó Massimo.
- Tienes razón… Me da pena decirles que, luego de todo esto, volveré a las andadas. Siguiendo el curso del viento.
- ¿Porqué no te quedas con nosotros? – Preguntó Cinammon.
- … Mírense ustedes… Dos muchachos con el honor en su corazón, dos ejemplos de la buena conducta y el respeto… Ahora mírenme, todo un caso contrario, viviendo de las estafas y el contrabando… ¿Cómo creen que me siento al estar con ustedes? ¿Con X?... Me impresiona la calidad que tienen y aun así me acepten en el grupo.
- A veces las cosas que haces no dicen mucho. – Sonrió la más joven.
- Sí, porque seguramente haces lo que haces por algo en especial. – Agregó Massimo.
- De algo tengo que vivir y, desde que estoy con ustedes, he aprendido que jamás he estado viva, hasta ahora. Cuando conocí a X, lo primero que me marcó fue mi mala conducta, al principio le hice caso omiso a sus palabras, pero luego aprendí cual era su punto. El hace todo lo posible para tener justicia, lo hace por todos, lo hace por nosotros y, ahora, que Zero falta, no puede ocultar su preocupación… Yo simplemente actuaba por beneficio propio porque estaba sola…
- Eres muy buena persona, Marino. – Dijo la niña abrazándola por sorpresa.
- Y tu también, no hay ni una sola gota de maldad en ti.
- En realidad, nadie tiene una gota de maldad en el equipo. – Agregó Massimo convencido.
- … No lo creas, amigo. Tengo la suficiente confianza para comentarles algo que he estado viendo en los últimos días.
- ¿Sí, Marino?
- En cada rebaño de ovejas, hay una oveja negra. No son Zero ni X… Axl me preocupa mucho. ¿No se dieron cuenta de cómo está hablando últimamente?
- Sí, está algo raro.
- Claro. Axl me ha metido en un gran problema hace un tiempo… Me metió la historia de que X gustaba de mí cuando el sabía lo muy interesada que estaba en él cuando lo conocí.
- ¿Gustas de él?
- No lo sé, sólo hice lo que toda chica, creo, haría en una situación así. Sólo quise divertirme… Pero, volviendo al tema, me dijo que me reuniera con él a tal hora para charlar sobre el asunto. Por lo que hice lo que me dijo, terminé esperando a X. Por alguna razón el se presentó y noté la presencia de una chica bastante bonita que parecía ser más pura que la nieve.
- ¿Quién era?
- No tengo idea, pero al parecer conocía muy bien a X, no sé de dónde, pero tuvo la suficiente confianza como para "expresarse". Entonces creí que aquella romántica reunión era una cita de juegos y fui una jugadora…
- Se estaban divirtiendo… - Sonrió infantilmente la niña. Marino respondió tal gesto de la misma manera, contenta de que no comprendiera los mensajes.
- Continúa, Marino.
- La verdad, estaba totalmente segada de lo que ocurría más allá de lo que Axl me dijo… Y todo se fue al demonio cuando Zero nos vio en carne propia actuar como dos niñas juguetonas y curiosas con la palanca de un tractor. – Massimo se mostró estupefacto – Nos miró como dos viles e impuras rameras, creí que Zero estaba enseñándome lo muy en contra que estaba sobre ese tipo de cosas, pero X saltó de tal manera a darle una explicación que pareciera que se tratara de su novia… Me sentí terrible…
- ¿Eh?... ¿O sea que Zero no le gusta la poligamia, las orgías y ese tipo de cosas?... No sabía que era tan viejo…
- ¡No, tonto! ¡Ese no es el punto!... Al parecer hay algo muy muy muy profundo entre los dos viejos amigos.
- Ah, ya entendí… ¿O sea que son…?
- Sí, era muy obvio, los dos ejemplos de la caballerosidad, demasiados perfectos para que se fijaran en chicas.
- Entonces, ¿Por qué X hizo eso con las dos?
- No lo se. El punto es que, al día siguiente, X tenía la peor cara de su vida y Axl, cada vez que estaba cerca de Zero y X también, tomaba en brazos al rubio como el amor más grande de su vida.
- Aaaahhh, entiendo…
- Por las noches, Zero miraba por varios minutos la puerta del cuarto de X y luego tocaba la de Axl, siempre le abría la puerta… Si bien no se miraban constantemente, cuando X o Zero miraban al otro, parecían tristes.
- ¿O sea que Axl te dijo eso para separarlos?
- Sí, estoy completamente segura. Me engañó.
- No se que pensar de Axl ahora.
- Y si ya piensas mal de él, no se que pensarás cuando te cuente esto…
- Haber…
- Axl se está comportando muy extraño desde que Zero y X arreglaron sus problemas. Desde que están nuevamente juntos, están muy felices y rinden muy bien en el combate mientras Axl siempre tiene una cara desagradable. Pero… En estos últimos días me he estado dando cuenta que él anda en algo raro…
- Explícate…
- Siempre está en su cuarto, siempre está observando a Zero, observaba a Zero… Esa mirada maldita hacia X… Encuanto a Zero, tenso, pendiente en algo, asustado… Sí, asustado sería la palabra correcta.
- Es cierto, la última vez que hablé con Zero estaba distraído.
- Mi intuición femenina dice que Axl está muy ligado al suicidio del rubio… "Suicidio"…
- ¿Tu crees que…?
- Axl es muy manipulador, ¿No viste cómo nos manejó a todos recién con X?... Ese chico parece tonto pero lo que menos tiene es tontera... Con su habilidad de cambio de formas, no se puede confiar plenamente en él… ¿Y sabes que decía mi creador?
- ¿Qué?
- Siempre decía "Los peores son los más callados y de los que menos esperas lo peor"…
- Marino, no podemos precipitarnos así.
- No digo actuar, sólo estar alertas… No le menciones nada a X, el confía mucho de Axl más que nosotros… - Ambos se miraron por un momento y despejaron su mente sonriendo al ver que Cinammon se había dormido.
Mientras, al lado de la puerta, parado con una mirada molesta, se encontraba X. El cual estaba hirviendo en su mente, con los ojos perdidos. Había escuchado cada palabra de Marino y, por alguna razón, sabía que tenía razón, en lo único en que ella estaba equivocada era al decir que confiaba más en él que en ellos… Ahora muchas cosas cuadraban pero sólo hacía alta sabes por qué Zero hizo lo que hizo… Aun así tenía una vaga idea de quién pudo haber sido el "homicida"…
- Gracias por escucharme, Massimo.
- ¿Por qué me agradeces?
- Porque estaba cansada de contener esto como secreto... La verdad, no quiero perjudicar a nadie... Es todo un peso para mí...
- Hiciste muy bien, Marino... Yo estoy agradecido... - La voz firmemente se escuchó en el salón. La muchacha observó la puerta cual se encontraba X con una sonrisa.
- ¡X!... - Dijeron ambos mientras Cinammon se quejaba del ruido.
- Muchas gracias... En serio, hiciste bien... Muy bien...
o.o
e.e
Atte. Alu
