La primera huella
Capítulo 19
La cámara se tornaba silenciosa y a la vez ruidosa en la mente de Zero. Su cuerpo temblaba de energía y se sentía lo suficientemente vital como para salir. Curiosamente, luego de su siesta, pareciera haber revivido… Abrió los ojos lentamente notando la tierna figura de Cinammon quién estaba abriendo la capsula, el rubio le ayudó abriendo la puerta de cristal recibiendo un fuerte abrazo inmediatamente. La menor se mostró frustrada y asustada - … Tienes que ayudarnos… Axl ha hecho cosas malas… - Zero respondió a sus palabras aferrando a la niña en su pecho notando su buena disposición enérgica.
- … Cinammon… ¿Cómo es que estoy bien?
- Te han reparado lo antes posible cuando Axl trajo a Marino inconsciente, dijo que X está perdido. ¡Tienes que ayudar a X! – lo tomó de la mano jalando del mismo desesperada - ¡Vamos!
- ¡Sí!
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El joven pelirrojo se sostenía con dificultad mientras observab una distancia segura. Había observado como su enemigo se retorcía de dolor y se resistía a perder, sorprendido por el acto, Axl decidió esperar al momento que se muriera… Deseaba enormemente ver detalle por detalle cómo lentamente perdía sus esperanzas de vida. Mientras tanto recordaba su pasado, todos los momentos en que se empeñó como uno de los mejores cazadores de mavericks en el antaño, memorando día tras día en que maduraba y crecía para convertirse en el mejor. Siempre pensando que todo sería perfecto para siempre… "¿Cómo pudiste hacerme esto, X?" pensaba. "¿Cómo es que llegamos a esto, X?... ¿Cómo es que te odio tanto ahora?"… Bajó su mirada a sus manos "… Te he hecho trizas como tu me lo hiciste a mí… Te ahorcaría en este mismo instante…" su furia lo cegaba "… Alguna vez tu fuiste mi héroe, te admiré como un hermano, como una familia y me quitas todo lo que amo en este mundo… Zero… Red…" el joven pelirrojo cerró sus ojos dejando revivir una de sus memorias, calmando su ira…
… Red…
"Desde el momento en que me encontraste, he sentido más que un cariño hacia ti. Recuerdo exactamente cómo me sonreías mientras me llevabas a mi nuevo destino. Me enseñaste a ser un héroe y a crecer a tu lado, me enseñaste a ser quién soy en la batalla y quién nunca seré en la derrota. Todos los días despertaba con la misma ambición absurda de ser más poderoso que nadie, hacerte feliz era la misión que encaminaba a mi existencia… Inclusive te amé…"
- Algún día, Axl… Serás el más poderoso de mis soldados y, cuando ese tan esperado día llegue, moriré siendo feliz.
- ¿En serio lo cree?
- Hmmf! No lo creo, lo se. Veo tanto poder y potencial en ti…
- … Oh… -el joven se ruborizó levemente- … Gracias por tener fe en mí, señor.
-… Axl, acompáñame… Tendremos una charla especial… - Axl caminó a su lado sin refutar su petición. Caminando por la base a casi plena oscuridad - … Me emociona ver a jóvenes tan talentosos como tu, tan empeñados en superarse y talentosos en la pelea… Pocos fueron quiénes me enorgullecieron como lo has hecho… Y esto lo hablaremos una sola vez en tu vida.
- Sí, Red.
-… Vivimos entre la derrota y la victoria, nacimos para superarse o sucumbir ante los demás, somos guerreros de alma… Creados por los reyes de la maldad y la destrucción, concebidos para continuar con su legado en esta tierra. Nuestras manos son las únicas testigos de tus actos de justicia y venganza, harán todo lo que desees y creas justo."
- …A… Axl… - X recobraba la conciencia. - … Axl… - el joven se sobresaltó.
- … Aun estás vivo…
-… Por… ¿Por qué lloras?... – Axl se sorprendió y tocó su rostro sintiendo una lágrima.
- … No te incumbe…
- ¿Por qué aun no has acabado conmigo?...
- Estoy esperando que tú lo hagas por mí…
- ¿Morir aquí?... Axl… Antes de ello… Quiero que me digas la verdad sobre tu pasado… Quiero que me digas quién eres en realidad…
- … Está bien… -Axl quedó pensativo- …Una noche, un fuego intenso ardió en mi vientre, en mi interior, el fuego quemaba cada fibra pura de mi ser… Mi intimidad era arrebatada y mi vergüenza se desvanecía en un banco de niebla de satisfacción. Mi cuerpo temblaba bajo las manos de Red, la pasión destruía mi serenidad y confianza, descubría mi intenso deseo. Ese deseo penoso que hacía vibrar mi interior como ninguna otra cosa en el mundo... Me había vuelto adicto a ser tocado por él, adicto al sexo, adicto a su necesidad. Cada noche concluía con el roce de su insaciable sed y la calma de mi silencio, recostado entre sus brazos, somnoliento y cada vez más alegre.
Mi corazón palpitaba fuertemente justo antes de sumirme al sueño y una sonrisa se dibujaba en mi rostro… Qué dicha.
Mi vida concebía sentido día a día…
Llegó el día, en que una mañana desperté abrasado en el tacto más delicado que jamás habría soñado… La incomparable caricia de la seda. Me levanté de la cama y contemplé el detallado tapizado del cuarto dónde me encontraba, jamás había visto ese lugar… De pronto, sentí unos pasos, el rechinido de una puerta antigua y la silueta de Red con la sonrisa más pacífica que podía mostrarme. Se acercó a mí dándome los buenos días… Le pregunté dónde estaba y textualmente respondió: "En ninguna parte, pero sí en un lugar… En ningún lugar, pero sí conmigo…" Me encontraba en su habitación privada… Y tardé demasiado en percatarme de mi desnudez.
Red me había invitado a entrar a su vida… Imagínate verte a ti mismo en los recuerdos… Sentir cómo si las imágenes se proyectaran frente a tu mirada y una fantasmagórica esencia sujetara tu ser, transportándote al pasado y una inmensa sensación de dolor invada tu corazón… Y uno se pregunta… "¿Por qué las cosas cambian cuando están bien?" Somos hipócritas, la vida también cambia cuando las cosas van mal sólo que no apreciamos la felicidad que nos brinda. Dime X, ¿Por qué somos tan hipócritas? ¿Por qué atesoramos los buenos momentos del pasado cuándo cruzamos la oscura laguna del cambio?... ¿Qué es más real la felicidad o el dolor?... Nos gusta sentir dolor…
Todo cambió cuando una tarde me llegan las noticias de que personas inocentes estaban siendo masacradas por mis compañeros… Ya no me sentía el mismo de antes, observaba mis manos e imaginaba los alaridos, las lágrimas y la sangre empapando mis palmas… Traté de hablar con Red al respecto, creyendo que con ser "pareja" en la cama, habría una especie de flexibilidad a mi opinión… El peor error de mi vida… Red no estaba de acuerdo con que yo me interpusiera sobre sus decisiones… Y nada volvió a ser lo mismo que antes a partir de ese día siguiente, cuando desperté solo y frío en mi cuarto…
Los días pasaban, los meses apuñalaban mi conciencia… Ya no lo soportaba más, debía salir de allí… Con sumo respeto me acerqué a Red, implorando mi retirada… Él golpeó mi rostro tan fuertemente que el tiempo se detuvo y pareciera que mi cuerpo no lograba llegar al suelo, esperaba el fuerte impacto pero el rompimiento de mi corazón superó todo dolor físico… Yací en el suelo por un largo tiempo, esperando en vano que él se compadeciera de mí… Sin embargo pateó mi cuerpo como si fuera la peor escoria del planeta, y siguió su rumbo dejándome a solas en su pabellón… Recuerdo el frío del suelo y las lágrimas recorriendo lentamente mi rostro… No podía creer lo que había ocurrido, mi ser entero estaba acostumbrado al cariño, a su pasión y repentinamente probé el amargo sabor de mi sangre escurriéndose por mi boca… Estaba tan solo…
Luego me vi a mi mismo en el reflejo de una pared de titanio, mis ojos repletos de lágrimas nublaban mi visión así que me acerqué y sequé mis ojos… Al verme detalladamente, me sentí débil. Un niño pequeño que lloraba por el maltrato, lloraba por un corazón roto, un fuerte golpe y el abandono. Creí que esa dedicación por parte de Red se trataba del amor que tanto buscaba… Lo amaba aun así… Y sumido por el miedo, quedé en silencio…
Me sentía tan vacío que pensé en recuperar el favoritismo de mi "amado" pero la idea era tan absurda que escapaba. Fui a dónde mis demás compañeros no me vieran y encontré un desolado callejón oscuro dónde esconderme y llorar… Todas las noches corría a mi sitio especial, recordando que hacía unos meses, yo estaba acostado en una cama de antaño junto al reploide que amaba… Frío y solo, observaba el gran edificio que representaba a los Maverick Hunters… Pensaba en cómo sería la vida rodeado de los cazadores más poderosos del mundo, aquellos individuos cuyas leyendas retumbaban envidiosamente en la cabeza de Red… Me había metido ideas absurdas sobre la base Hunter, diciendo que ellos eran los preferidos sólo porque tenían de miembro al padre de los reploides… Dudaba ya de las palabras de Red y conseguía consuelo en la figura de ese edificio…
Una tarde, aun sin dirigirle la palabra a Red, él mismo me tomó del brazo y me pidió que lo acompañara. Me llevó nuevamente al cuarto soñado y me senté junto a él en la cama…
- Axl, debemos hablar.
- S-sí...?
- … Entiendo que lo que pasó aquella vez fue algo brusco – Red palmeó el hombro de Axl -… Pero fue necesario.
- ¿Necesario?
- Tu conducta últimamente comenzó a variar. Comenzaste a comportarte mal… Sabes que la primera regla es nunca contradecir mi mandato.
- Pero, señor… Estamos asesinando gente inocente… ¿Por qué? – Red se levantó rápidamente a abofetear al menor.
- ¡No me contradigas!
- ¿Por qué me pega?... – Axl comenzó a romper en llanto - … ¿Por qué me tratas así?...
- ¡No lo estás entendiendo! – reiteró a golpearle con tal fuerza que tumbó por completo al pelirrojo, logrando que cayera sobre la cama tapando su rostro con sus manos y llorando fuertemente. - … Deja de llorar… - Axl estaba asustado y no quiso dirigirle la mirada por lo que recibió su siguiente castigo. Red separó sus manos, descubriendo su cara y golpearle con el dorso de la mano en la misma, empeorando la situación emocional del pequeño - ¡Basta! ¡Hazme caso o esto no terminará!
Al cabo de unos minutos, Axl se encontraba acorralado en una esquina de la habitación. Temblando, llorando y cubriéndose el rostro con sus brazos encogido de hombros. Red tomó su guadaña doble y golpeó a joven en su estómago con el mango de la misma, logrando que éste se encorvara y descubriera su cara… en cuestión de unos segundos, la pared junto al menor se manchó de sangre. Su rostro ardía y palpitaba por la herida, la sangre escurría lentamente hasta su mentón y al suelo. Red quedó impactado al ver el daño en él. Axl ya no lloraba, sólo jadeaba y gemía de tanto estremecimiento, congelado por el ataque. Miraba aterrado a su ser más querido mientras el mismo dejaba caer su arma hacia el suelo… Red se desplomó sobre sus rodillas y comenzó a limpiarle la sangre con las sábanas de la cama. El mayor estaba desesperado, mientras atendía la herida del pequeño, notaba cómo él quería llorar y luchaba contra su necesidad. – Axl… Llora, por favor…
- No… - el pelirrojo empujó al otro repentinamente huyendo de él. Red lo detuvo agarrándolo de su brazo. – No… No me pegues… Duele mucho… - escuchaba como imploraba con la voz a punto de quebrar en llanto - … Por favor…
-… Axl… Prometo no golpearte más… Lo juro… - escuchó atentamente sus palabras y al cabo de unos instantes Axl rompió en llanto, derrumbándose entre los brazos de Red.
- ¡Me duele mucho!
-… Lo se, lo se… - aferró al pelirrojo a su pecho tratando de calmar su sufrimiento…
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Perdón por la tardanza... u.u
