La segunda huella
Capítulo 20
X interrumpió sus pensamientos con su ligero quejido de agotamiento. Axl lo observó con cierto repudio.
- … Continúa… - susurró X.
- … Al paso de los meses, aquel tajo en mi rostro había quedado para siempre y con sólo verlo me provocaba asco. Mi desobediencia había sido olvidada, desde ese trágico día aprendí a ser respetuoso, a no cuestionar y olvidarme día a día lo que sentía en mi corazón… Tan solo estaba ilusionado, ridículamente ilusionado. Red me encerraba en su cuarto íntimo todas las noches y abusaba de mi cuerpo sin interés. Yo sólo me alarmaba en cuánto el palmeaba mi interior, simple intento de desvirgarme. Tan sólo bastaba con alejarme de él para evitarlo.
Sin embargo cada intento terminaba en una violenta discusión, gritos, empujones y mi huída. Cada vez que escapaba de su habitación, recibía los más groseros insultos que alimentaban mi odio hacia él.
El tiempo transcurría y, una noche, nuestra habitual pelea por mi virginidad terminó diferente…
… Luego de unos minutos a solas en la terraza de la base, Axl había sido encontrado por Red quién lo observaba hacía unos días con cierto desprecio. La noche había caído en pleno invierno y el frío corroía los sentimientos del pequeño pelirrojo mientras bajaba la guardia, sumido por la belleza del firmamento y la gran ciudad a unos kilómetros. Red se acercó a él lentamente para llevarlo a la misma rutina. En cuanto escuchó sus jadeos, cesó el paso atento a la fuente de ese suave lamentar. Axl lloraba nuevamente después de tanto tiempo y gradualmente se intensificaba sus gemidos.
- ¿Qué está pasando contigo? – preguntó suavemente Red.
- … ¿Qué cree? Mi vida es una mierda desde que aprendí a odiarte –Axl se sobresaltó inesperadamente mientras se encaminaba hacia el mayor a pasos acelerados - … Te odio, odio mi vida, odio verme a la cara desde ese accidente tuyo.
- Axl… Estás creciendo…
- ¿Crecer? ¡¿Crecer?! – el joven pelirrojo empujó violentamente a Red, tratando en vano de alejarse del mismo.
- ¿A dónde vas?... ¿Te olvidas de tu trabajito?
- … Hoy no, no dejaré que me toques…
- ¡Harás lo que te diga! – Axl lo observó aterrado y calmó bajando su mirada lentamente – Así me gusta…
…
En unos instantes, Axl se encontraba bajo la perversión de las escurridizas manos de Red. El joven cerraba los ojos tratando de no ver la escena, pensando en cualquier otra cosa que colmara de tranquilidad su mente, mientras su cuerpo correspondía involuntariamente a esa forma de profanar su intimidad.
Cuando el mayor separó sus piernas forzosamente dando como inicio a un placer aterrador para Axl, mientras su miembro era succionado por quién más odiaba, su corazón soportaba poderosas puñaladas que desgarraban su interior advirtiendo que en cualquier momento perdería ante la falta de cordura… El pelirrojo gemía con los ojos cerrados, comenzando a responder misteriosamente a su mayor. Se retorcía, su espalda se arqueaba y su cadera oscilaba lado a lado como si el placer fuera desmedido. Red sonrió y acentuó sus acciones.
En unos instantes, un fuerte y largo jadeo se escuchó brotar de los labios de Axl. Mientras su cuerpo se relajaba lentamente, Red saboreaba su estallido de gozo con un sentimiento de victoria. Creyendo haber dominado al joven pelirrojo, por lo que optó a ir más allá de sólo caricias y besos, quería mucho más esa vez, por lo que descubrió su sexo rozando intencionalmente entre las nalgas del menor… Cada roce era más profundo y la señal de alarma se escuchaba con más potencia en la cabeza de Axl… Pronto perdería la virginidad de no hacer algo y todo su plan se perdería. Deseaba perder la virginidad con quién más la apreciara y demostrara amarlo mientras que él mismo le entregue ese mismo sentimiento y confianza. – Axl…- llamó su mayor.
- … ¿Qué?... – respondió con nervios.
- ¿Cuándo fue el momento en que dejaste de dirigirte hacia mí con respeto?
- … Desde que me lastimaste.
- ¿Es por esa herida en tu carita, verdad?... – acarició su mejilla. – Axl, solo fue un accidente…
- ¿Accidente?...
- Sí, no quise herirte Axl… - el pelirrojo observó cómo Red acercaba su eréctil sexo hacia sus labios para frotar su miembro lado a lado hasta separarlos. – Se mío Axl… Vuelve a obedecerme. – el joven comprendió rápidamente que debía hacer y comenzó con su tarea con esmero, buscando que lograra otorgar el mayor placer de su vida.
Al paso del tiempo, Red bajó la guardia, complacido por la perfecta sincronía entre las manos y la boca de Axl. Cerró sus ojos buscando el mayor goce del acto. En ese momento, el pelirrojo demostró su astucia aprovechando la ocasión, mordió la intimidad opuesta logrando que se distrajera, inmediatamente lo empujó a un costado teniendo libre el camino a su escapatoria por la única entrada del cuarto íntimo de Red. Al estar a unos pasos de su victoria, la fría mano de la ira tomó su hombro consiguiendo devolverlo a la cama en un veloz acto de violencia. Tomó al pequeño pelirrojo de su cuello, presionándolo contra la cama. - ¿¡Qué creías!? ¿¡Que podrías ESCAPAR!? – golpeó bruscamente la mejilla del menor desorientando al mismo mientras tomaba su guadaña - ¡Te di una oportunidad para recapacitar tu lugar en esta organización! ¡EN MÍ ORGANIZACIÓN!
- ¡No! ¡No me pegues! ¡Por favor! – Red atacó desgarrando las sábanas cerca del rostro del menor. Su ira era incontenible y no pensaba claramente como atacarle inclusive. Axl, aterrado, trató de escapar saliendo por la puerta rápidamente. Al encontrarse en el largo pasillo oculto y oscuro, decidió correr hacia el vacío de su profundidad, despavorido. Red corrió tras él y lanzó su arma para que golpeara las piernas del pelirrojo para hacerlo caer. Ya en el suelo, Axl trató de incorporarse notando que sus piernas estaban aprisionadas y la guadaña aplastándolas le provocaba demasiado dolor. Como si un coyote estuviera tratando de huir de una trampa. - ¡Dejame en paz! ¡Sólo quiero que me dejes! – gritó el pelirrojo mientras Red lo sujetaba cruelmente de su cabello.
- Axl… Maldito niño… - Red tomó su guadaña y, lentamente, dibujó la siguiente marca en su rostro. Provocando un momento de agonía para el joven pelirrojo. La "X" estaba formada. Axl gritó entre lágrimas decidido a escapar, logrando su cometido al golpearle fuertemente su estómago para que lo liberara. Corrió como más podía hasta ocultarse en la oscuridad densa de una de las esquinas del pasillo negro, para acomodar su vestimenta y disimular su herida en el rostro. Reiteró la escapatoria hasta llegar al gran portón de salida de la Red Alert. Cuyo líder tomó como ataque un mensaje comunicativo para todos sus subordinados "Busquen a Axl", cuáles súbditos obedecieron buscando al joven. Invadido por la rabia, Red liberó a su escorpión para que destrozara al desertor mientras, éste acababa con todos los métodos de defensa de la Red Alert.
Al huir, Axl tomó un respiro para decaer en el llanto fuerte, como si lo estuviera aguantando por años… Se arrodilló frente a su inmenso dolor y empapó el suelo con sus lágrimas. Mientras notaba la nueva marca en su rostro. El sello del fin de su insana relación con Red.
Al pasar unos minutos, el pelirrojo escuchó el familiar sonido de la escorpión de Red. Al observarla aproximándose a él, comprendió cuánta era la furia de su ex comandante, además de la importancia que aparentemente le tenía. Empuñó sus armas en dirección al enorme mecanoloide y atacó reiteradas veces en vano, cansado y reviviendo las heridas de su enfrentamiento con cada soldado de la Red Alert, decidió escapar por la autopista principal.
Estaba aterrorizado, estaba huyendo de una vida que no deseaba y buscaba la luz que le guiara a su nuevo camino… Esquivando grandes escombros, poco le importaba el deplorable estado de ese alrededor, tan solo se miraba a si mismo y a su dudoso futuro… Entonces, allí estaba él… Con su clásica apariencia y su mirada curiosa y punzante sobre mis ojos…
…
- …Le grité que no sea imbécil y corriera por su vida, Red no me permitiría huir fácilmente… - Axl soltó un soplido al recordar ese capítulo de su vida y, a lo lejos, logró divisar la figura de Zero con sus enormes alas oscuras y sus garras ansiosas a destrozarlo y desmembrarlo poco a poco. Toda esa imagen se encontraba encapsulada en el reflejo de la venganza en sus ojos zafiro… Observó a X por un momento y éste sonreía.
- … Z-Zero… Ahí… Viene… - dijo X con dificultad. - … Corre… Axl… Pequeño… Huye… - Axl lo observó sorprendido, como si esas palabras lo arrastraran a su oscuro pasado - … Huye de tu destino una vez más…
Intenso.
