La venganza
Capítulo 21
En medio de una frenética huida el joven pelirrojo recordaba y divisaba cada instante de su pasado frente a sus pupilas, mientras perdía la noción de cómo su entorno se deformaba hasta tomar la imagen semejante a aquella primera vez que corrió de su pasado. Los árboles se tornaban en desgastadas y dañadas estructuras de gris urbano, entre centenares de lágrimas de vidrio que, bailaban entre sí, formando parte del escenario. El césped se quemaba frente a sus pasos, dejando un extenso camino negro asfalto y las grandes cumbres se perdían en una selva citadina. El cielo se tornaba rojizo y denso, ninguna estrella a la vista… En un momento, Axl se detuvo frente al final de su camino, el gran risco se asemejaba segundo a segundo a la gran carretera central partida en escombros mientras, su respiración se agitaba, perdía la cabeza por el fuerte golpe en su mente. Tan real era la situación que pareciera haber retrocedido del tiempo ¿En dónde estaba? ¿Qué era real?... Un fuerte estruendo y, el agudo chillar del filo, de unas garras acompañado por la profunda respiración enardecida de su nuevo enfrentamiento. Zero se encontraba agotado; agotado de las mentiras y las falacias; agotado de la hipocresía y, sobre todo, del dolor. Tensaba sus dedos de tal forma que se lograba transmitir una fría sensación de dolor en las manos, sus dedos helados temblaban de la ira y sus garras vibraban deseosas de desgarrar a su siguiente víctima. La mirada del blondo se perdía entre la oscuridad de las sombras de los grandes árboles y la noche misma, sumiendo su juicio en un mar de odio y venganza. Axl se sintió acorralado nuevamente, dispuesto a despegar por los aires en cualquier momento, dudando de poder escapar teniendo en cuenta que Zero también podría alcanzarlo… Perdía la tranquilidad, su extremidad perdida palpitaba en fuertes corrientes de dolor a su pecho y su cuerpo se paralizaba cada vez más. Rogando el perdón con la mirada, Axl temió, nuevamente, a un ser amado. No tomó mucho tiempo para que el joven sucumbiera sobre sus rodillas y se abrazara al suelo hundido entre lágrimas y un fuerte sollozo de desamparo. Zero lo observó indiferente y tomó violentamente al menor por la nuca, logrando que éste le dirigiera la mirada a su altura. El pelirrojo temblaba de horror. No despegaba los ojos de la afilada mirada del mayor mientras éste levantaba su mano a la altura de su pecho, tensando sus poderosas garras, dejando evidente que estaba dispuesto a atravesar su cuerpo de un solo intento. – Ze-Zero… - Susurró Axl - … T-te… Te amo… - el rubio apretujó su nuca provocando que sus garras penetraran ligeramente el cuello del pelirrojo - … Te a-amo… - presionaba cada vez más al menor, mientras le provocaba un daño mayor - … A-ah…!... T-t… e.. Te… - la voz de Axl comenzaba a fallar por el daño en su garganta - … Am-… Te am… o… - solo bastó con un ligero esfuerzo para que Zero destrozara sus cuerdas vocales – Ghhjj!-… Axl cayó al suelo y se percató de cómo su atacante acariciaba su pecho haciendo grandes y extensas marcas en su cuerpo hasta llegar a sus muslos, dónde sus rodillas fueron desgarradas dándole a comprender la venganza. El pelirrojo, evidenció su arrepentimiento dejándose manipular como un muñeco de trapo. Zero acariciaba todo su cuerpo, buscando su propia excitación a la par que su víctima sufría lesiones graves… Sus muslos eran acuchillados lentamente, su vientre estaba casi abierto y su espalda repleta de los hilos profundos de una pasión vengativa.
Ya era momento, Zero introdujo sutilmente sus garras en las piezas de su armadura, arrebatándolas violentamente hasta encontrarse con su destino, el interior del profano Axl. Zona cual usó como tortura, destrozando las paredes de su interior al introducir un dedo y moverlo en círculos a placer. El joven tan sólo se limitaba a llorar mientras permitía morir en la violación menos forzada de la historia. El rubio tomó de sus caderas presionando salvajemente contra su erecto miembro dando comienzo a la agonía del pelirrojo, el cual trataba de gritar en un ahogado sonido de silencio. Las embestidas del rubio eran más intensas y se escuchaba claramente el golpe entre su cadera y las nalgas del chico. Frenéticamente, los movimientos se aceleraban mientras las enormes alas de Zero se sostenían en el suelo por la exigencia de tanto trabajo. Axl se aferraba al suelo, empapándolo de sus finos hilos de saliva y lágrimas. Sus manos golpeaban la fría tierra tratando de evadir la concentración de dolor y buscaba mantener la calma en su cuerpo, no sucumbir más a la humillante violación. A su pesadilla. Escuchando los gritos e insultos de Red…
En un momento, Zero se detuvo eyaculando en su interior, el pelirrojo sólo se estremeció mientras era brutalmente tratado por la ira continua del rubio. Su cuerpo era golpeado, empujado de tal manera que hacía que se viera como una muñeca de trapo. Axl no mostró resistencia alguna. - ¿Qué pasa, pequeñito? ¿No te gusta tu juego?... – Susurró Zero, el menor trató de alejarse de él sin dirigirle la mirada – … No me dejaste tranquilo ni un solo día… - lo sujetó de su espalda enterrando sus garras para que no huyera, se acercó a su oído - … Esperé tantos años… Tantos años soñando con que mi único amigo fuera más, aun más, en mi mundo… ¿Por qué lo arruinas todo? – Axl temblaba por los escalofríos que le producían esas palabras susurrantes y amenazadoras, mientras Zero parecía perderse en un llanto suave así como su voz se distorsionaba ligeramente por cada palabra - … Se que no he sido valiente al decírselo, pero ahora es cuando mi valor se reunió para lograrlo. Sufrí tanto por tus celos, tanto por sus celos… Y todo fue idea tuya… - Zero golpeó su rostro, acuchillando el mismo. Una gran marca nació en el pelirrojo, cruzando sus ojos de lado a lado. Irónicamente, Axl se topaba con una mala jugada del destino y su pasado. - ¿Qué tienes que decirme, Axl?... – Inesperadamente por parte del rubio, Axl se desmayó. Zero lo observó indiferente, notando sus heridas. Decidió sentirse victorioso y calmado, Axl parecía haber muerto.
- ¡Zero! – Gritó X siendo auxiliado por Cinnamon. Sus pasos eran lentos y torpes pero pareciera aun estar con fuerzas. - ¡Zero! – Reiteró su llamada. Zero lo observó sorprendido y se acercó a él inmediatamente.
- ¿X?... ¡Dije que volvieras! – Dijo Zero algo molesto. X lo recibió con un fuerte abrazo.
- Basta, Zero. – El mismo lo observó sorprendido.
- Pero… X, me dijiste que… - X suspiró triste al ver que ya era demasiado tarde.
- Zero, fue suficiente. Piensa en lo que hicimos por la locura de un joven… Me he dado cuenta de que lo único que diferenciaba a Axl de ti es su final. El siempre buscó un lugar dónde lo amaran. – Zero se percató de X estaba teniendo otro típico momento suyo de empatía. - … Estoy bien, deja de mirarme como si yo fuera la víctima. – Observó de reojo el cuerpo de Axl nuevamente- … Él es la víctima. No tiene caso que te vengues de la forma en que lo hacías.
- X… Yo solo quería cuidarte…
- ¡Pudimos haber hecho algo para arreglar esto! – Mientras la pareja parecía comenzar una inocente discusión, el cuerpo de Axl parecía moverse lentamente como una sombra amorfa. Cinnamon dirigió su mirada al mismo notando que el pelirrojo volvió en sí. Estando ya sobre sus piernas, el joven los miró con sus ojos enardecidos de furia mientras sus dientes chillaban de presión. Metió sus dedos en su propia garganta y un pequeño click, emergente de su abierto interior, se escuchó a lo lejos. La pequeña testigo gritó aterrada creyendo haber visto el resurgimiento de un muerto e, inmediatamente, Zero se volteó mientras su pareja abría su mirada paralizado por lo que presenciaban. - … Ax-l…
Zero gruñó en silencio, decidido a defender al resto. Axl lo observó tan molesto como nunca mientras el silencioso paisaje de la noche se convertía en una fugaz luz en el cielo, iluminando la sombría silueta del pelirrojo a medida que el sol nacía desde sus pies. - … Yo… ¡Yo te amé! – gritó inesperadamente Axl, sorprendiendo al rubio ya que él mismo se encargó de romper su voz. - ¡Te amé más que a nadie!... ¡Tu hiciste ESTO! – señaló la nueva marca en su rostro, la cicatriz más profunda y extensa de todas. - ¡No te lo voy a perdonar!... ¿¡Entendiste!?... ¡YA NO DEJARÉ QUE ESTO VUELVA A PASAR! – Declarada su última oración, Axl se posicionó mostrando sus largas hélices, disponiéndose a brincar en una veloz embestida - … Ya nadie me asusta… - el pelirrojo voló rápidamente de un salto a dirección de Zero el cual lo recibió dificultosamente por su fuerza. Axl quedó sobre él acercándose a su oído - … Lo mataré… - la voz friolenta e indiferente del joven, paralizó el cuerpo del rubio, viendo como el atacante se dirigía a X, empujando violentamente a Cinnamon y apuntando con su único revolver. X se mostró atónito, no tenía manera de defenderse y su rostro perplejo reflejaba cada miedo en su mente. Pensando en que, quizás, estaba presenciando al reploide más fuerte en su vida… El impacto en su pecho quemó cada hebra de su ser, cada circuito destruído era una punzada insoportable para el resto de su cuerpo. Sin dudas, X sentía que la colisión al caerse a la tierra, no se compararía con el intenso sufrir de su interior por el disparo.
- ¡X!- gritó Zero mientras el cazador azul quedaba a merced de la muerte por el próximo tiro de suerte. Axl sonreía en su mundo, con la mirada dirigida al dorso de su arma, a punto de cometer el acto más grande de su vida… Hasta que sintió como su cuerpo era lanzado por los aires como una simple piedra, Zero lo había tumbado con mucha facilidad… Recuperando la visión de las cosas, Axl pudo observar cómo Zero asistía a su pareja.
- … ¿Zero? – Preguntó con la mirada perdida, X.
- ¡X! … Aguanta, por favor… - Rogó Zero sosteniendo parte de su cuerpo con cariño y delicadeza. Axl se reincorporó, mirándolos. El rubio apagó su mirada en el dulce pecho de su amado, aferrando todo su cuerpo a él mientras dejaba que sus lágrimas fluyeran por su rostro. El sentimiento de desamparo en el pecho de Zero, había sido suficiente para apaciguar sus fuerzas y, por lo tanto, sus enormes alas junto a su apariencia, fueron desvaneciéndose del plano material.
Axl se rió a lo lejos y apuntó nuevamente su arma en dirección a la cabeza de X, el cual aun estaba conciente. En un momento, pudo ver detenidamente como Zero interpuso su rostro evitando que apuntara y lo mismo hacía en cada lugar dónde el pelirrojo decidía dar el golpe final. Zero actuaba extraño y la triste mirada del mismo evidenciaba que ya no le importaba morir. - … Si lo vas a matar a él… - dijo el rubio casi en silencio - … Primero a mí… - Axl se sorprendió - … El es todo para mí… - el pelirrojo se perdió en el sufrimiento y la declaración del rubio rompiendo a llorar por el gran dolor que le invadía en el corazón al ver el sacrificio del amor que el tanto buscó.
- ¡TE ODIO! – gritó Axl afirmando su mano en el gatillo. Inesperadamente, Cinnamon tomó el arma del pelirrojo comenzando a forcejear contra él. Axl se encontraba lo suficientemente débil como para que la pequeña le hiciera pelea.
- ¡No lo hagas por favor! – imploró la pequeña tomando del revolver para arrebatárselo - ¿Por qué haces todo esto? – Cinnamon lloraba cada vez más a medida que peleaba con él. - ¡Me das mucho miedo! – Zero besó la mejilla de X dejándolo reposar con dulzura sobre el suelo para aprovechar el momento y, con su sable, penetrar el pecho de Axl de lado a lado. El quejido del pelirrojo retumbó en los oídos de todos mientras éste sostenía en vano las manos de su atacante.
- Z-Zero… - dijo Axl con la voz quebradiza, como un chirrido mostrándose sorprendido. Cinnamon pegó un fuerte grito de sorpresa rompiendo a llorar a gritos mientras se fue corriendo a salvarle la vida a X.
- Hasta aquí… - Zero empuñó su sable introduciéndolo más en su cuerpo - ... Llega tu locura… - Ambos se miraban fijamente a los ojos mientras, los de Axl, parecían perder hasta el color…
¿Axl va a morir?
