Hola, tal y como anuncié al mes justo del primer capitulo, el segundo.

Me gustaría haber tardado menos pero la imaginación no colaboró más y todos los borradores que hacía me parecían penosos. Asique este capítulo es un poco más corto también...

Esperando que lo disfruten...¡El segundo capitulo!

LUZ DESLUBRANTE Y OSCURIDAD DANZANTE

Poco a poco los murmullos se aclararon y me sentí despierto. Pero a pesar de ello me negué a abrir los ojos, asustado ante lo desconocido.

Nunca había pensado en lo que me esperaría después de la muerte y, en esos momentos, me arrepentí de no ser religioso; de no haber muerto con la seguridad de que saber lo que me esperaba.

Sin abrir los ojos presté atención a los sonidos de aquello que me rodeaba. Oí un pitido que se repetía continuamente, a un ritmo tranquilo. Piip, Piip, Piip... También se oía un llanto desconsolado que junto al irritante pitido me hizo imaginar que quizá me encontraba en el infierno, o en el purgatorio. ¿Por qué, si no, se oían llantos?

-Tranquila, Rui.- Escuche una voz femenina vagamente conocida. ¿Rui? ¿Que hacía Rui muerta? ¿O quizás...?.- Ya has oído al médico, su vida ya no corre peligro. ¡Mierda Recuerdo que pensé ¡Ni siquiera sirvo para morirme! Sumiéndome en el autodesprecio, seguí la conversación de las dos muchachas.

-Pero...- La voz de mi hermana se oía rota entre hipidos, y supe que era ella quien lloraba. ¿Por qué llora Rui? Me pregunte. ¿Puede... puede que esté preocupada por mi?.- Él...¿Por...por qué...lo hizo?...Quizá... le-le...gusta...ver...me...sufrir.

Del asombró abrí los ojos bruscamente y giré la cabeza en dirección a las voces.

Me encontraba, seguramente, ingresado en urgencias porque había un fila de camillas por toda la sala. Pero en realidad, lo primero que vi fue a mi hermanita sentada en una incomoda silla al lado de mi camilla, con las manos ocultando su rostro mientras temblaba visiblemente. En la camilla más cercana a la mía estaba Ekra con un vendaje en el cuello y la cara muy pálida.

- No creo que la intención de Rei fuera angustiarte...- Comentó Ekra defendiéndome.

Durante un rato nadie habló y solo se escucharon los tristes sollozos de mi hermanita. Mas de una vez abrí la boca con intención de decir algo, pero no sabía que decir.

Me sentía confuso porque una marea de sentimientos contradictorios me absorbía. Por una parte yo continuaba vivo y eso hacía que me sintiera muy miserable. ¡Ni siquiera era capaz de morirme en condiciones! Por otro lado mi hermanita lloraba y yo ardía de ganas por ir a abrazarla y consolarla. Pero era yo el causante de su angustia y eso me impedía ir a su lado ¿Con que cara le decía que todo estaba bien si la había hecho llorar? Aunque si lloraba por mi era porque aún le importaba, ¿no?

Y, finalmente, estaba Ekra, que consolaba a mi hermanita. ¿Porque la consolaba ella y no yo?

Y me volvía a preguntar como consolarla cuando yo era el culpable de sus lagrimas.

Pero ¡No debía permitir que Ekra consolara a mi Rui!

-¿Oto...to-chan?

Parpadee mirando a mi hermanita que había dejado de llorar y me miraba muy quieta.

- Hola Rui...- La salude no muy seguro de que debía decir.

Ella, de repente se abalanzo sobre mi y me abrazo muy fuerte.

Sin querer se me escapó su nombre en un susurro. Me había sorprendido mucho pero en ese momento era tan feliz, porque todavía le importaba, que no me moleste aún cuando ella comenzó a golpearme en pecho con los puños, con mas fuerza de la que daba a entender su contextura delgada y delicada.

- Rui...- Murmure cerca de su oreja, sorprendiéndome cuando ella me miro a los ojos levemente sonrojada.- Rui...me haces daño...

Ella me miro, inflo sus mofletes infantilmente y se sentó a mi lado mientras de en fuerte tirón me obligaba a incorporarme y me abrazaba más delicadamente y decía en un tono de ligero reproche.

-Rei, eres muy muy malo. ¿Por que me das estos sustos? Yo te quiero mucho y...- Deje de escucharla. ¡Había dicho que me quería! ¡Lo había dicho!

-Rui, yo también te quiero...- La interrumpí suavemente intentando tranquilizarla.

-¿De verdad?.- Inquirió ella muy seria con los ojos abiertos como platos.

-Claro, baka, eres mi hermanita. ¿Como quieres que no te quiera?

Me pareció ver un rastro de dolor en los ojos de mi Rui, pero me convencí de que era todo una ilusión cuando ella me sonrió con esa sonrisa amplia y dulce que solo mi hermanita me podía regalar.

-Esto...- Oí murmurar a Ekra- No quiero molestar... pero no habría que avisar de que Rei se ha despertado...

Mi hermanita me abrazo más fuerte, aunque sin hacerme daño, y apoyó su cabeza sobre mi pecho mientras hacía un mohín infantil con los labios.

-Rui, hermanita, sabes que tiene razón...

-Pero...

-Por favor, Rui... es lo mejor...

-Vale.- Se levantó con cuidado y pegó un pequeño saltito mientras giraba sobre si misma.- Pero no te hagas más daño.

-No...- Contesté sintiéndome un poco miserable... Yo no quería hacerle daño a mi Rui...

Rui salio andando alegremente en dirección a una esquina, detrás de la cual, supuse, habría un mostrador.

Sin saber muy bien que debía hacer me arrellané contra la almohada de la camilla y mire atentamente la entrada de la vía, que conectaba en el reverso de mi mano con una bolsa de suero y otra de sangre.

-Rei,- habló Ekra y izo que frunciera el ceño con su familiaridad- creo que tengo que darte las gracias.

-¿Eh?.- Me resultaba confuso que me agradeciera algo, después de hacerle daño a mi Rui ¿como iba a merecer que nadie me agradeciera nada?

-Sí, me ha dicho Rui que fuiste tú el que le dijo donde estaba y si ella no hubiese avisado al servicio de emergencias no habría sobrevivido.

Entonces recordé como había encontrado a Ekra, ensangrentada bojo la lluvia... En aquel momento no sentí las mas mínima curiosidad acerca de lo que le había ocurrido, pero ahora si me resulto curiosa la situación.

No es que me importe. Me dije Es solo curiosidad.

Antes de que pudiera decir algo más Rei apareció por la esquina acompañada por una mujer de pelo corto con una bata. No supe decir si era una medico o una enfermera pero en cualquier caso se notaba que venía para revisarme.

Bajo la luz de los tubos fluorescentes la doctora Minkraf me tomo el pulso y la tensión, trajo a una enfermera para que me extrajera un vial de sangre y me indicó que al día siguiente, ya que eran cerca de las doce de la noche y no había nada urgente, me harían más pruebas y tendría que hablar con un psicólogo.

Cuando la medico se marchó Rui se había quedado dormida en la silla y Ekra estaba tumbada dándome la espalda, durante bastante rato permanecí tumbado mirando el techo mientras intentaba dormirme, cosa que consideraba imposible con aquellas luces tan potentes encendidas sobre mí, aunque al final en sueño me venció.

Recuerdo que soñé con figuras alargadas que danzaban sobre llamas, tenían cuchillos afilados y chillaban mientras una muchacha pálida de cabellos negros agonizaba en el suelo...

Espero que les aya gustado y espero, pronto mi primer Review, ¿por favor?

Saludos,

Oninezumi.