2: Pruebas y supervivencia

Era el día de la reunión del Equipo 7 con su sensei, el cual estaba tremendamente atrasado. Todos los demás equipos ya se habían ido menos ellos y algunos empezaban a impacientarse.

- ¿Dónde diantres se ha metido nuestro sensei?- preguntó Sakura- Llevamos horas esperándole.

- Yo ya me rendí después de la primera hora de retraso, Sakura-chan- le espetó Naruto, que llevaba rato acostado en una butaca tomándose una siesta- Este hombre se toma las cosas con filosofía. Mejor relájate y duerme un rato.

- A este paso tendremos que hibernar en lugar de dormir- dijo cansino Sasuke.

Pasaron unas horas más hasta que llegó su sensei, un Jounin con la cara tapada y la bandana a modo de venda sobre su ojo derecho.

- Buenos días, alumnos. Gracias por su paciencia.

La reacción fue inmediata por parte de Naruto y Sakura:

- ¡Llega tarde!

- Aw, lo siento. Tenéis razón. De camino me encontré con una chica guapa que me pidió bailar, asi que bailé.

- Eso no se lo cree ni usted, sensei- comentó sarcástico Sasuke.

El hombre rió nervioso. Los niños de hoy en día eran demasiado criticones según su punto de vista.

La zona de reunión cambió a la terraza de la Academia, donde empezaron su primera tertulia de equipo.

- Bien, antes que nada quiero que nos conozcamos bien. Seguro que ya os conocéis entre vosotros, pero yo no, asi que quiero saber a quién voy a entrenar. Por lo que vamos a tener una presentación.

- ¿Presentación?- preguntó Sakura- ¿Y qué hay que decir?

- Que os gusta, que no os gusta, vuestros sueños… Esa clase de cosas.

- Pues ya que nos conocemos tres de nosotros ¿Por qué no empiezas tú, sensei?

- ¿Yo? Claro, porque no. Mi nombre es Kakashi Hatake. No tengo intención de contaros ni mis gustos ni mis odios. En cuanto a mi sueño… La verdad es que tengo pocos hobbies.

- Asi que lo único claro que sabemos de él es su nombre- musitó molesta la pelirosada entre sus compañeros, quienes asintieron.

- Muy bien, ahora vosotros. Las damas siempre primero, por supuesto.

- Gracias, sensei. Muy amable- la joven se aclara la garganta- Me llamo Sakura Haruno. Y lo que me gusta es…- mira tímidamente unos minutos a Sasuke- Mi sueño es…- de nuevo, mira al Uchiha de reojo- ¡Kyaaa!

"Es la típica chica que está más interesada en el amor que en el entrenamiento" pensó el Jounin.

- ¿Y qué odias?

- A Naruto.

- ¡Auch-! ¡Eso duele, Sakura-chan! Al menos podrías haberlo disimulado un poco.

- No quiero.

- No tienes corazón. Y eso me duele; yo no te odio.

Una parte de él mintió, pero valió la pena por ver la expresión de desconcierto de la joven.

- Es más: me gustas mucho.

Y esa frase fue el remate. La joven no tardó en sonrojarse ante la declaración tan directa del joven.

- Bueno…- musitó- Sobre eso… Lo de que te odio… No tanto… Al menos no del todo… Eres lindo a veces…

"Este chaval tiene talento", pensó Kakashi.

- Siguiente- interrumpió tajante Kakashi, aunque divertido por la situación- Tú, el moreno.

- Mi nombre es Sasuke Uchiha. Hay muchas cosas que odio y realmente no me gusta nada en particular. Mi sueño… Podríamos llamarlo más bien una obsesión: restaurar mi clan y matar a cierta persona.

"Eso de momento" pensó Naruto.

"Tal y como sospechaba" dijo para sus adentros Kakashi.

- Pero…- siguió el último Uchiha- Ahora aparcaré esa ambición un momento. Antes tengo algo importante que hacer.

- ¿Oh?- dijo un curioso Kakashi- ¿De qué se trata?

- Es un secreto, sensei.

"Es la primera vez que le veo interesado en algo aparte de la venganza" Por su parte, Naruto sonrió satisfecho.

- Muy bien, el último. Tú, el de naranja.

El pelirrojo recordaba muy bien este día. Posiblemente fue el más raro de su vida, pero ahora era el más emocionante que jamás haya tenido. Y esta vez se expresaría correctamente. Pero por desgracia, hacía ya tantos años que se sentía algo nervioso. Rezaba porque no se le notara.

- Mi nombre es Naruto Namikaze- estuvo a un paso de decir "Uzumaki" por pura costumbre, pero ahora sus padres estaban oficialmente casados, asi que su apellido era el de su padre- Me gusta el Ramen y odio las injusticias. En especial las personas injustas. Mi sueño…- esta parte era delicada, pero Naruto quería expresarse tal como él deseaba- Quiero cambiar el futuro del ninjutsu y así ser reconocido como Hokage.

Cierto, en todos esos años de guerra que pasó (o pasaron o sucedieron en un futuro paralelo), su sueño no había cambiado. Seguía siendo el mismo. Pero esta vez protegería el futuro a toda costa. Y lo haría bien.

"Asi que este es el hijo de Minato-sensei… No es como lo describieron sus tutores"

- No apuntes tan alto, Naruto- le dijo Sakura- No es que puedas hacer algo importante.

- ¡Respeta al menos los sentimientos ajenos, Sakura-chan! Eso es como si yo te dijera que jamás vas a tener novio.

- ¡RETIRA ESO! ¡RETIRA ESO! ¡RETIRA ESO! ¡RETIRA ESO! ¡RETIRA ESO! ¡RETIRA ESO! ¡RETIRA ESO! ¡RETIRA ESO! ¡RETIRA ESO! ¡RETIRA ESO…!

La pelirosada entró en modo berseker, golpeando al rubio por todas partes.

- ¡Ay, ay, ay, ay, ay! ¡Sasuke, que me mata! ¡Ay, ay! ¡Haz algo! ¡Ay!

- Nuestra colaboración fue corta pero intensa.

-¡Gracias, capullo!

De pronto, Kakashi sacó de debajo de su chaqueta un pequeño bastón de bambú y lo clavó en el suelo, provocando que sus estudiantes recibieran una descarga que les dejó aturdidos y algo chamuscados.

- Prestadme atención, por favor. De lo contrario, recibiréis una descarga eléctrica.

- Di las cosas antes de hacerlas…- le criticó Naruto por lo bajo.

- ¿Por qué yo también?- se quejó el moreno.

- Esto se podría demandar como maltrato infantil- lo apoyó Sakura.

- Sois ninjas, cargad con ello.

- ¡Como si pudiéramos!- gritó el trio a la vez.

Ya todos calmados, Kakashi se dispuso a proseguir con la reunión.

- Bien, pues. Ya nos conocemos todos- casi todos, pensaron los Genin- asi que a partir de mañana empezará nuestro trabajo en equipo. Tengo pensado algo especial.

- ¡Si, señor!- le espetó un enérgico Naruto. Para él era como recordar los buenos tiempos, asi que no le importaba actuar como un tonto a veces. Ya llegaría la oportunidad de ser firme cuando llegara la hora.

- ¿De qué se trata?- preguntó Sakura.

Kakashi rió por lo bajo, dejando a todos (o casi todos, ya que Naruto sabía lo que iba a pasar) con la mosca tras la oreja.

- Ha sido una pregunta normal ¿Qué es tan gracioso, sensei?- dijo Sasuke.

- Bueno, si os cuento esto seguro que os vais a sorprender mucho… Veréis, de los veintisiete estudiantes que han pasado la prueba para Genin, sólo nueve aprobarán. Los restantes dieciocho serán eliminados y enviados de vuelta a la Academia.

Sakura entró en estado de shock, pero Sasuke y Naruto se mantuvieron serenos.

- ¿Lo veis, lo veis? ¡Estáis de piedra!

- ¡No puede ser!- dijo Sakura- ¿De qué ha servido entonces el examen que pasamos en la Academia?

- ¿Qué, eso? Sólo se han escogido a los más potenciales candidatos para ser Genin.

- ¿¡Quéeeeeeeeee-!?

- Dicho esto, nos vemos mañana a las siete de la mañana en el campo de entrenamiento cinco. No lleguéis tarde.

"¡Mira quien fue a hablar!" pensó el trio.

- Ah y un buen consejo para la prueba de mañana: será mejor que no desayunéis.

El campo de entrenamiento cinco. Como todos los campos de entrenamiento conocidos por los ninja de Konoha, estaba al aire libre. A todo el mundo le podía parecer un simple espacio de bosque cercado por una valla, pero en realidad ese era el lugar perfecto para entrenar: grandes árboles con copas hechas de firmes ramas capaces de soportar el peso de un humano promedio, frondosos espacios donde poder ocultarse, situado en la naturaleza… Para un ninja, era su campo de entrenamiento, su santuario. Y cuando se volvía su territorio, era su mejor arma contra el enemigo. Si bien la vida de los animales era en el bosque, para un shinobi era su segunda vida.

El Equipo 7 se presentó allí al mismo tiempo que su maestro (unas cuantas horas después), asi que pudieron desayunar y dormir bien. Naruto avisó a Sasuke de que llegaría tarde también y este le pasó el chivatazo a Sakura tal y como se lo pidió El pelirrojo. Estaban a plena fuerza y listos para lo que sea.

- Buenos compañeros. Buenos días.

Al verles animados, Kakashi mostró una mueca de decepción.

- Quizá debamos dejarlo para mañana…

- ¿¡Y eso por qué!?- preguntó Sakura.

- Es que… Habéis hecho trampa. Os dije a las siete y habéis llegado más tarde. Asi no tiene gracia…

Los tres Genin le penetraron con la vista, por lo que el Jounin decidió dejarlo. Tosió un poco para aclararse la garganta y se situó al lado de tres troncos. Situó encima del tocón que había cerca un cronómetro y lo puso en marcha.

- La alarma está situada hasta mediodía- sacó un par de cascabeles- Vuestra misión es quitarme estos cascabeles. Como veis, sólo hay dos, asi que sólo dos personas del equipo pasarán esta prueba. El que pierda se quedará atado a ese poste como castigo y será expulsado… Tenía pensado comer delante de él mientras está castigado, pero visto lo visto no tiene sentido.

"Por eso dijo que no desayunáramos" pensó Sakura.

"Nuestro sensei es un sádico" dijo para sí Sasuke "Qué bien".

- Una cosa más: no seréis capaces de quitarme el cascabel a menos que vengáis con intención de matarme.

- ¡Espere un momento, sensei! ¡Eso es muy peligroso!

- Para él no, Sakura-chan- le dijo el pelirrojo- Kakashi-sensei es un Jounin, un ninja de alto nivel. Eso sólo dice por nuestro bien, porque él también irá a por todas.

El ninja enmascarado sonrió por debajo de su máscara.

- Eso es. Me alegro de que al menos uno de vosotros lo entienda. Entonces, cuando diga "ya" empezará la prueba… Preparados, listos ¡YA!

Pasaron pocos minutos y el Equipo 7 se había ocultado en la maleza a la espera de una forma de pasar la prueba. Naruto conocía ya la finalidad de esta prueba, pero se preguntaba si de verdad estaba bien revelárselo a sus compañeros de equipo sin que ellos se dieran cuenta… Hasta que recordó que si no recibían la aprobación de Kakashi jamás serían ninjas de verdad. Se reunió con Sasuke y le dijo que fueran donde Sakura, quien se encontraba cerca.

- Chicos, escuchad- dijo El pelirrojo- Está bastante claro. Somos tres Genin contra un Jounin. Nos ha dicho que tenemos que ir a matar. Hay una prueba. En resumen: necesitamos colaborar en equipo.

- Pero ¿Qué dices, Naruto?- comentó Sakura- Sólo hay dos cascabeles y somos tres. Aun si colaboramos en equipo, uno quedará fuera.

- Precisamente. Esta prueba tiene el objetivo de crear una confrontación entre los miembros del equipo.

- Tiene sentido- lo apoyó Sasuke- A fin de cuentas, estamos en el Equipo 7 por algo. Y si vamos a colaborar, tendremos que vérnoslas con muchas peligros que nos dejen entre la espada y la pared.

- Si Sasuke-kun lo dice, entonces lo creo ¡Colaboremos en equipo!

Naruto estaba haciendo pucheros "Sakura-chan siempre le da la razón a Sasuke". Odiaba reconocerlo, pero esa fue la razón por la cual fue por Sasuke primero. No quería tener que convencer a Sakura él solo.

- ¿Y?- preguntó el Uchiha- ¿Cuál es el plan?

Sus compañeros le miraron, expectantes, ante la cara de póker de Naruto "Ah, asi que AHORA es cuando me necesitáis. Qué bonito". Se resignó y tras soltar un bufido se dispuso a explicarse.

- No conozco las habilidades de Kakashi-sensei,- mintió El pelirrojo- pero un Jounin siempre controla al rango más alto posible las tres facetas del ninja (Taijutsu, Ninjutsu y Genjutsu), por lo que estamos tratando con alguien muy fuerte y experimentado tanto física como mentalmente.

Si conseguía que el Equipo 7 ganara, quizás podrían llegar a crecer como ninjas también. Aun si esta era una prueba de supervivencia, poco importaba.

- Pero incluso un Jounin tiene limitaciones- siguió explicando- El rango da igual, asi que concentrémonos en inmovilizarle. Si le detenemos de tal manera que no pueda contraatacar, le tendremos.

Asi pues, el Equipo 7 se puso manos a la obra. Kakashi estaba cerca del rio, esperando a un ataque, cualquier ataque. Cualquier intento de sus alumnos para detenerle. Viendo como se llevaban los unos con los otros, se temía su total y absoluta derrota contra el Jounin. De pronto, apareció Naruto enfrente de él, completamente solo.

- ¡Tengamos un duelo limpio y justo!- le gritó.

El ninja se exasperó. Era exactamente lo que se temía. Cada uno iba por libre. Se dedicó a sacar su "Icha-Icha Paradise" y leer, dispuesto a enfrentar al inexperto joven usando la más mínima fuerza posible que tuviese.

- Oye, eres un poco raro ¿No crees?

- ¡Lo único raro aquí es tu corte de pelo!

El pelirrojo se lanzó contra el ninja. Se defendió de sus ataques con total facilidad, sin siquiera mirarle, y acabó por tirarlo contra un árbol un par de veces.

- Primera técnica básica de un ninja: Taijutsu. O combate cuerpo a cuerpo. En una escala del uno al diez, te daría un cuatro con cinco. Reconozco que tienes talento en la lucha, chico- comentó Kakashi, sin levantar la vista del libro en ningún momento- Pero no eres un ninja.

- Tiene razón, sensei… No lo soy.

Por un momento, el ninja alzó la vista para mirarle, ya que le pareció vislumbrar una expresión de pena llenar el rostro del pelirrojo. Se preguntó si había sido un poco duro con él, pero…

- Pero mientras vivamos, estamos dispuestos a demostrar lo contrario.

- ¿"Nos"?

- ¡Ahora, chicos!

En el preciso instante en el que Naruto gritó la orden, un tronco ardiente salió disparado hacia Kakashi, provocando que este dejara de inmediato su lectura y concentrara todos los músculos de su cuerpo en esquivar hasta la más mínima rama cubierta de fuego que amenazaba con provocarle no sólo quemaduras sino heridas más graves. Pero cuando esquivaba de un salto en el aire, el último Uchiha apareció de dentro de un arbusto, atacando de una patada al Jounin, quien no tuvo tiempo de esquivar de ninguna forma. Kakashi se estrelló contra un árbol solitario en un claro del río, haciendo un golpe seco.

- Cuando estás en el aire, no puedes esquivar- le dijo antes de alcanzarle- sensei.

Maldito crio, pensó Kakashi. Todavía es demasiado pronto para presumir… ¿Qué? De pronto, una serie de papeles rectangulares que imitaban el aspecto de un talismán contra demonios le rodearon y Kakashi fue incapaz de moverse.

Ninpo: Ketsugō Kibane

Artes Ninja: Atadura del Ala Maldita

El Jounin no podía moverse en absoluto. Aquella técnica, lo que quiera que fuese, había logrado encerrarle. El pelirrojo Namikaze dio unos pasos adelante y cogió un cascabel ante la mirada atónita de su sensei.

- ¿Qué le parece mi técnica de paralización, sensei? Muy chula ¿Eh?

- ¿Cómo es que conoces semejante técnica? Un Genin no podría…

- No todos los Genin tienen madres expertas en técnicas de sellado. Esta es una técnica cosecha propia que une las habilidades de paralización y sello, con lo que no sólo es incapaz de moverse, sino también de usar cualquier tipo de técnica.

"Impresionante"

- Debo admitirlo: me has ganado. Pero… ¿Cuánto tiempo crees que podrá retenerme este sello?

- No hace falta que le retenga más, sensei.

- ¿Eh?

Fue entonces cuando Kakashi identificó el característico sonido de un cascabel y vio que El pelirrojo ya se lo había quitado mientras hablaban. Sin embargo, el Jounin fue pronto libre y cuando los sellos cayeron al suelo, inertes y sin su poder de retención Kakashi se alejó de un salto para adquirir una mejor situación.

- Pero sólo es uno. Todavía queda…

Entonces apareció Sakura, con el otro cascabel sonando en sus manos.

- Ahora son dos.

- ¿Cuándo…?

- Cuando no mirabas, sensei. El tronco sólo tenía llamas por la punta. En el medio estaba yo sujetándome del cuerpo que no ardía y como estabas más concentrado en esquivar que mirar a tu alrededor y además Sasuke-kun te había atacado por sorpresa, pude actuar.

"Debo de estar haciéndome viejo" pensó deprimido el Jounin.

- Felicidades de todas formas. Habéis podido pasar la prueba, pero todavía queda saber quién se queda atado para volver a la Academia.

"¡Shannaro! ¡Naruto, vuelve a la Academia y déjanos a Sasuke-kun y a mí solos! ¡Sin ti será un lugar de ensueño!"

- Podrías al menos disimularlo un poco…- le espetó El pelirrojo a su compañera.

- ¿¡Es que lees la mente o qué!?

Ya no se molestaba ni en disimularlo…

- De todas formas, ten- le da su cascabel a Sasuke- Quédate tú.

- Pero… ¿Por qué yo? Este plan fue idea tuya.

- Y tú eres mejor ninja. Sería una lástima que el último Uchiha, el alumno genio número uno de la Academia en mucho tiempo, se quedara atrás ¿No crees?

El moreno se quedó un segundo en silencio.

- No puedo aceptarlo. No me importa quedarme atado, esta ha sido una victoria de todos.

Sakura miró a su cascabel, pensando en lo que acababa de decir su compañero y pronto esbozó una sonrisa, dándole su cascabel a Naruto.

- Tienes razón. Además, sin ti no habríamos podido crear este plan tan bueno. No creo que sólo dos hayan ganado. Este es un aprobado para el Equipo 7. Y para eso no hay solitarios ¡Asi que, sensei!- señalándolo- ¡Si no nos acepta por esto, preferimos volver a la Academia!

- ¿Oh, en serio?- Kakashi caminó unos pasos hasta estar enfrente del trío, agachado y con los puños sobre sus caderas- ¿Todos pensáis lo mismo?

- ¡Por supuesto!- saltó Naruto.

- Si- dijo Sasuke.

- Bien pues… Aprobados.

Aquellas palabras parecieron moverse a cámara lenta, mientras su sensei sonreía bajo su máscara.

- ¿Eh?- preguntó incrédula Sakura.

- Aprobáis. Lo cierto es que me gusta cómo trabajáis en equipo. Mantened ese espíritu y seréis capaces de enfrentar cualquier reto. Sé de lo que hablo, creedme. Aquellos ninjas que no cumplen las normas son escoria, pero aquellos que abandonan a sus amigos son peor que escoria. Puedo ver que tenéis futuro, asi que sería una lástima que os perdierais por el camino. Bien, basta de palabrería. Más os vale estar preparados ¡A partir de mañana, el Equipo 7 empieza a cumplir misiones oficiales!

- ¡Si, señor!- saltó contenta Sakura.

Aquello era como revivir un recuerdo para Naruto. Volvía a ver el Equipo 7 junto, pero esta vez de verdad y como lo que era: un equipo. Cada vez que miraba al pasado y veía estos días, sentía que podía haberlo hecho mejor y ahora había cumplido ese propósito. Sólo esperaba poder estar a la altura.

Tras la prueba, Sasuke apareció en la casa de Naruto. Estaba dispuesto a saber más de su futuro, sobre todo en cómo las cosas acabaron así entonces. Llamó y fue recibido por la madre de este.

- Oh, Sasuke-kun ¿Qué te ha traído por aquí?

Cada vez que la veía sentía una gran relajación apoderarse de su cuerpo. Kushina y su madre fueron amigas de la infancia y fue ella la que dijo que Naruto y él parecían gemelos. A día de hoy, no paraba de reírse para sus adentros de semejantes palabras. La masacre de los Uchiha la desoló tanto que lloró más que nadie en su funeral, abrazada al moreno con toda su fuerza. Todavía recordaba su aroma. Quiso que se fuera a vivir con ellos, pero Sasuke lo denegó. Entonces pensaba que no quería causar problemas, pero el vengador que se encontraba allí pensó que denegó esa oferta porque no quería sustituir a su familia. La familia que llevaba años enterrada y muerta dos metros bajo tierra. Y por eso estaba allí.

- ¿Está Naruto en casa?

- Viniste a visitarle ¿Eh? Ya me contó que estabais en el mismo equipo. Y también Sakura-chan. Cielos, qué rápido crecéis todos. Recuerdo que ayer mismo Ino-chan era tan pequeña que…

Sasuke pensó en una forma de poder interrumpir educadamente a la mujer antes de que empezara a hablar de tiempos pasados, pero antes de que pudiera decir nada apareció su compañero.

- Mamá, no distraigas a Sasuke con viejas historias del pasado, por favor.

- Ara, Naruto. Tu amigo ha venido a verte.

De pronto, oir esas palabras fue como un resorte para Sasuke, quien de inmediato se puso a la defensiva.

- ¡N-Nosotros no somos amigos! ¡Sólo somos compañeros de equipo, nada más!

- ¿Por qué te pones nervioso?- preguntó burlón Naruto mientras ponía cara de zorro.

- ¡Cállate, estúpido*!

- Ah, eso me trae recuerdos… Como sea, vamos a hablar.

Naruto sale raudo afuera para reunirse escaleras abajo con su compañero, esperando de verdad que nadie más les pudiera oir.

- Tengo la respuesta a tu pregunta.

- ¿Oh?

- Me preguntaste que estaría dispuesto a sacrificar por cumplir mi venganza… Pues bien, te lo diré: sería capaz de vender mi alma al diablo por ver a Itachi muerto.

El pelirrojo suspiró. Ni siquiera se estaba esforzando en pensar una respuesta adecuada.

- Ya tienes tu respuesta, ahora dime lo que prometiste.

- Sasuke, no lo estás captando. No se trata de dar y recibir. Se trata de ver. Has visto la verdad, asi que has de pensar en ello y decidir sobre la pregunta. Si no lo haces, esto no tiene sentido. Ven.

Naruto arrastró al moreno hasta un banco público donde se veía Konoha hasta el horizonte. Era una buena vista. Muy hermosa y tranquilizadora.

- Siéntate aquí- le sienta en el banco- Quiero que te quedes y pienses hasta que tengas una buena respuesta.

- No veo por qué…

- Y precisamente es por eso por lo que estás haciendo esto. Se supone que has de ver. Quiero que mires alrededor y pienses con detenimiento tu verdadera respuesta. Y, por favor, esta vez de verdad no vuelvas a hablarme a menos que tengas algo realmente importante que decirle sobre ello.

Y dicho esto, se marchó a su casa.

Pasaron las horas y fueron muchas las veces que Sasuke fue a visitarle de nuevo para responder. Esta vez se dedicaba a llamarle a su ventana y contestarle. Naruto interpretó las primeras veces como quejas o críticas por la naturaleza de esa rara prueba. Las siguientes empezaron a tornarse más en comentarios de la vida diaria (en una ocasión comentó que el soba ha de comerse sumergiendo los fideos en el caldo y nunca ha de tener caldo de más, que luego se rebosa).

Pero no fue hasta las seis de la tarde, cuando el sol ya se ponía, que Sasuke tuvo una revelación al ver su hogar cubierto del brillo rojo del sol de poniente.

Y fue entonces cuando volvió por última vez a ver a su compañero.

La ventana sonó con cuidado, a lo que El pelirrojo respondió abriéndola con tranquilidad.

- Si vuelves a hablarme de comida, me dará hambre. Asi que no lo hagas, por favor.

- Nada irremplazable.

Naruto alzó la vista, mirando a Sasuke tras la luz de su lámpara de mesa.

- ¿Qué has dicho?

- A la pregunta "¿Qué estarías dispuesto a sacrificar por conseguir tu venganza?" respondo "Nada irremplazable".

- Justifica ese punto de vista.

- Es cierto que quiero venganza. Itachi masacró a mi familia y huyó. Pero debo tener cuidado con un camino tan oscuro o acabará devorándome. Por eso contesto "nada irremplazable". Aunque algo me dice que a fin de cuentas será imposible no hacer algún sacrificio.

El pelirrojo sonrió ampliamente, dando un aprobado a su compañero con una leve risa.

- Puede que a fin de cuentas no seas un caso perdido, Sasuke. Está bien, cumpliré mi promesa. Pero me has de jurar que no le contarás a nadie lo que te diga sobre el futuro.

El moreno asiente.

- Dilo.

- Lo juro.

- Bien. Lo cierto, Sasuke es que los siguientes días van a ser muy importantes para ti y para todos nosotros. Te fuiste de Konoha, Sasuke. Huiste. Te convertiste en un prófugo en busca de poder y ambición. Aunque creías que seguir con nosotros aquí podía ser una solución, decidiste abandonar la aldea e irte con el Sannin traidor Orochimaru.

El moreno mostró una cara de inexplicable sorpresa, sin llegar a creerse lo que decía. Fugado. Auto-desterrado… Traidor.

- ¿Cuándo?

- En los próximos días. Después del examen de acceso a Chuunin.

Seguía sin creerlo. Todo aquello se le hacía imposible.

- Tengo que verificar…

- Sasuke, no olvides tu juramento. Saber demasiado del futuro de uno mismo también es peligroso. Por eso no puedes contárselo a nadie.

El moreno se mordió el labio inferior.

- Ahora que conoces la verdad, Sasuke, te pregunto: ¿Estás dispuesto a seguir ese camino o quieres cambiarlo?

No sabía que contestar. Era difícil decidir sobre algo que aún no era o que podía llegar a ser. Pero si se convertía en traidor ¿Qué haría después? ¿Adónde iría tras matar a Itachi? Seguramente le darían caza, como a todos los ninjas oriundos de las Aldeas ¿Y luego qué? ¿La muerte? No podía reconstruir su clan, como él quería.

- Quiero cambiarlo- contestó al fin- No me gusta cómo suena el hecho de ser un fugitivo. Quiero cambiarlo.

- De acuerdo, te ayudaré. Pero tienes que escucharme y hacer caso de lo que te diga. Puede que Kakashi-sensei sea nuestro profesor, pero yo voy a ser su maestro en vida. Si deseas cambiar tu futuro, primero tendrás que completar estas pruebas para hacerte más fuerte de espíritu. Y para cuando termines, habremos cambiado ese futuro oscuro.

- Hablando de futuro, tu madre le contó a algunas amigas suyas del mercado que tienes pesadillas.

- La verdad es que no sabría decir si son recuerdos o visiones. Es difícil decirlo. Las cosas cambian siempre porque el futuro siempre está cambiando. Pero mi visión del futuro sigue siendo la misma: un páramo condenado a la muerte y la destrucción total. Podemos cambiar eso, Sasuke. Juntos. Llevas años en soledad pensando en cómo ser más fuerte en pos de la venganza. Ahora es momento de cambiar eso- le tiende la mano- Choca estos cinco, amigo. Ha comenzado tu "re-educación".

No le gustó mucho cómo su compañero dijo esa palabra, pero Sasuke se limitó a estrecharle la mano y despedirse por hoy.

*Del japonés usuratonkachi.