3: Misión en el País de las Olas
Pasaron varios días en los cuales el Equipo 7 de Konoha realizó diversas misiones. Eran trabajos sencillos: cuidar niños, encontrar objetos perdidos, cuidar un jardín, limpiar los bosques… Misiones de Rango D. Aunque resultaban aburridas, nadie se quejaba porque aún estaban empezando y como ninjas Genin no podían aspirar a mucho más. Al menos no de momento. No obstante, eso no significaba no poder entrenar. Cada vez que el Equipo entrenaba, Naruto se aseguraba de enseñarles todo lo que él sabía mediante consejos. Con el tiempo, los consejos semanales de Naruto se volvieron una costumbre y sus compañeros de equipo solían preguntarle en su tiempo libre "¿Cuál es el consejo de hoy, Naruto?" Ya fueran asuntos personales o de entrenamiento, el experimentado Naruto maduro en mente venido de un futuro alternativo pero no muy distinto al actual encerrado en su cuerpo infantil de doce tenía respuestas a todo. Con el tiempo se ganó el afecto de sus amigos y estos lo valoraban.
Sin embargo, pasados los días el equipo sentía que no avanzaba en absoluto. Aquella tarde habían terminado con la misión de encontrar al pequeño gato Tora para devolvérselo a su dueña, la señora Shimiji, una noble del País del Fuego. En aquella ocasión, Naruto se aseguró de esquivar las letales garras del gato enfurecido que pataleaba por huir y lo arrinconó en una jaula. Pero en el fondo no podía reprochárselo. Tras ver cómo la mujer obesa lo aplastaba contra su cara hasta el punto de casi asfixiarlo, sintió pena por él. Justo cuando se estaba yendo, Naruto la detuvo un momento.
- Disculpe, Shimiji-sama…
- Puedes decirme Shimiji-san, querido.
- Bien, pues, Shimiji-san. Creo que quiere demasiado a Tora.
- ¿Perdón?
- No digo que sea algo malo, pero a veces le hace daño. Tenga cuidado, por favor.
- ¡Naruto!- saltó Iruka- ¿¡Qué forma es esa de referirte a la noble Shimiji-sama!?
- No, por favor- lo defendió la mujer- No pasa nada. Tienes razón, querido. Tengo que darle su espacio también a Tora-chan. Desde que estoy tan sola en casa, él es mi única compañía. Supongo que a veces me paso un poco.
- Usted lo sabe y él lo sabe- le acaricia la cabeza a Tora- Cuiden el uno del otro entonces.
- Gracias por el consejo, muchachito. Bueno, vámonos ya a casa, Tora-chan. Tengo algo muy bueno para ti. Ya verás.
La mujer se alejó con el maullar feliz de su mascota, dejando solos al Equipo 7.
- Bien, pues- dijo el Cuarto Hokage- Para el Equipo 7 están disponibles las siguientes misiones: jugar con el hijo de Kurako-sama, limpiar el parque de Konoha, voluntariado en el hospital…- el ninja se detuvo al ver las caras de exasperación del Equipo. No supo identificar si era cansancio o aburrimiento- ¿Algún problema, chicos?
- Bueno…- empezó Naruto.
- Sea lo que sea lo que pase por vuestras mentes, expresaos. Os escucho.
El Equipo 7 compartió unas miradas y asintieron.
- No queremos resultar insolentes, Hokage-sama- se expresó una educada Sakura- pero todo lo que hemos hecho han sido misiones de Rango D.
- Si- dijo Sasuke- Sé que estamos empezando, pero sentimos que no estamos avanzando nada en estos días. Que estamos retrocediendo sobre nuestros pasos.
- Si somos ninjas, nos gustaría demostrar que podemos ser útiles en algo más para la Aldea aparte de hacer recados para Konoha- terminó Naruto.
- Chicos, sé como os sentís. Pero creedme cuando os digo que tenéis que tener paciencia. Aún estáis empezando.
- Y entrenando. Y trabajando. Y siguiendo con misiones D- comentó Naruto- Llevamos demasiado tiempo en la Villa, papá. Sólo queremos saber que estamos siendo útiles para los demás. Ya no somos los niños de antes, estamos listos.
- ¡Oye!- gritó Iruka- ¡Al menos en público deberías referirte a él como Hokage-sama!
Iruka era aún más molesto de lo que recordaba Naruto. Al rubio le llevó un tiempo descubrir por qué. Y es que al tener unos padres que no murieron en un ataque inexistente de una criatura inexistente, Iruka se crió como alguien que creía a rajatabla en las normas y sobre todo en el respeto a los demás. No había excepciones. Y no le gustaba Naruto porque siempre actuaba de esa forma frente a su padre. En el fondo, una parte de él se sentía triste porque había perdido un lazo, pero Iruka seguía siendo un ninja de Konoha y eso le hacía un aliado aunque fuera un gruñón.
"Antes Naruto sólo podía lamentarse y gritar, pero de alguna manera parece que todo su equipo piensa como él. Qué interesante" pensó el Cuarto.
- Está bien. Si ya se os hace poco las misiones de rango D, entonces creo que podemos subir el nivel. Os daré una misión de rango C.
- ¿¡En serio!?- dijo ilusionada Sakura.
- ¡Hokage-sama!- saltó Iruka.
- No me discutas, Iruka. Sigo siendo tu superior.
- ¡No se trata de cualquier equipo! ¡Su hijo está en él!
Oir esas palabras hizo que Naruto se alterara levemente por dentro, pero no dijo nada.
- Míralos bien, Iruka: se mueren de asco cumpliendo recados y han entrenado como el que más, mientras sus amigos juegan o se entretienen ellos trabajan, entrenan o estudian… Ya es hora de ponerles a prueba- mira directamente al trío- Muy bien Equipo 7, tengo la misión perfecta para vosotros. Se trata de escoltar a una persona. Ahora mismo la conoceréis. Que pase.
Un ninja asintió y fue al pasillo un momento para traer a un anciano que tenía toda la pinta de llevar un par de copas de más encima y sujetaba una botella a medio beber de sake.
- ¿Qué? Si sólo son unos críos ¿Me está diciendo que esto es lo mejor que pueden darme?
- Deje de quejarse- le espetó Iruka- Esto no es una tienda de repuestos, ¿Sabe?
- Pero es que ni siquiera parecen fuertes. Especialmente el enano.
- Oiga, tampoco soy TAN bajo- se defendió Naruto- que mis compañeros sólo me sacan unos pocos centímetros más.
- Como sea- el viejo dio un trago más y resopló para tomar aire- Mi nombre es Tazuna. Soy constructor de puentes y estoy realizando un trabajo importante para el futuro de mi pueblo en el País de las Olas.
- Y necesita de alguien que le escolte sano y salvo a su casa- terminó Sasuke- Esa es básicamente la idea, ¿No?
- Eso es.
La primera vez que Naruto vio al viejo constructor de puentes, estaba tan enfadado por llamarle "enano" que no tuvo tiempo de ver sus expresiones. Aunque mantenía bien la calma y no se inmutaba, el pelirrojo pudo ver que su mirada denotaba algo de miedo. Seguramente porque unas personas peligrosas iban tras su cabeza o porque su petición había provocado que un grupo de niños que apenas supieran algo de la vida acabasen protegiéndole.
- Bien pues- espetó Kakashi a el equipo- Saldremos mañana a las siete.
- Y esta vez llegaremos todos juntos ¿Eh, sensei?
Kakashi rió nervioso mientras se rascaba la nuca.
- Supongo que es imposible ¿No?- dijo.
- ¿¡EEEEEEEEEEEEEEHHHHHHHHHHHHH~!?- exclamaron todos molestos.
- S-Solo bromeaba…
Al día siguiente, Naruto se levantó temprano para no faltar a la reunión de equipo a la salida de Konoha.
- De verdad estás raro, Naruto- dijo Haruka a la hora del desayuno- Levantarte temprano es toda una proeza para ti.
- Hoy tengo una misión. Me voy al País de las Olas.
- ¿Qué misión tan mediocre te ha tocado como para que tengas que ir fuera de la Aldea? ¿Qué tienes que hacer, limpiar de basura una aldea vecina?
- No seas irrespetuosa, Haruka- le regañó el Cuarto Hokage- Cualquier misión es importante, no importa lo pequeña o insignificante que parezca. Hasta los más simples recados son misiones relevantes para la Villa. Nos recuerdan que también somos personas además de ninjas.
- Si, papá.
Por un segundo, Naruto se quedó mirando la escena en la que se encontraba. Esa situación que su cuerpo identificaba como tan familiar y común pero que al mismo tiempo sabía que nunca había sentido o tenido.
- ¿Qué pasa, Naruto?- aparentemente, la mirada del ninja zorro no pasó inadvertida para Minato, quien le cazó al vuelo.
- Nada- contestó Naruto- Sólo pensaba que es genial tener una familia que te quiera.
Esa afirmación sorprendió mucho a todos, quienes empezaron a reir a carcajadas.
- ¿A qué viene eso tan de repente, Naruto?- comentó el Cuarto Hokage.
- ¿Eh? ¿Por qué?
- Para empezar, nunca has sido tan sentimental.
- Bueno, yo…
- Además- siguió Kushina- No recuerdo un día en el que no te quejaras de mis cariños y mimos.
- Pero…
- En fin, da igual. Eres mi hijo, asi que todo irá bien.
Otra vez esa expresión "eres mi hijo…" ¿Era esto lo que se sentía estando a la sombra de alguien? De repente entendió lo que sentía Konohamaru con su abuelo. Por primera vez en su vida, Naruto sintió por su padre algo distinto al amor intenso que siempre había sentido. En su lugar, por una milésima de segundo, otro sentimiento ocupó un lugar destacado en su mente: rabia. Y esa rabia no tardó en explotar.
- ¡Yo no elegí ser tu hijo!- gritó el pelirrojo.
Minato y Kushina se sobresaltaron mucho cuando Naruto se levantó tras romper de un apretón los palillos con los que estaba comiendo su desayuno.
- Si, si- dijo Haruka- Esa misma actitud es de la que estábamos hablando…
- ¡Tú cállate, enana!
El grito impresionó de verdad a la pelirroja, quien llegó incluso a soltar el bol de sopa de miso por puro susto al ver la mirada de su hermano.
- ¡Todos habláis de eso como si fuera algo obvio, decidido! ¿¡Porque soy el hijo del Hokage soy un egoísta!? ¿¡Tenéis siquiera idea de por qué actuaba así!? ¡Porque quiero ser uno más, no "el hijo del Hokage"! ¡Quiero ser Naruto Namikaze, ninja de Konoha!- unas lágrimas de rabia emanaron de sus ojos- ¡Si he cambiado de actitud es porque me he cansado de ser así! ¡Intento ser mejor persona! ¡Intento ser yo mismo! ¡Peor si vas a reírte sin más de mis esfuerzos, entonces me rindo! ¡Estoy harto de intentar que me reconozcan y que no sirva de nada!- cogió su mochila y se dirigió a la puerta- ¡Estaré un tiempo fuera, así os libraré del peso de soportar a un hijo tan despreciable! ¡Adiós!
El pelirrojo se fue dando un portazo.
- Naruto- para cuando el Rayo Amarillo de Konoha intentó decir algo, ya era tarde- No era eso lo que quise…
- Minato- le detuvo su esposa, negando con la cabeza- Ahora tiene trabajo que hacer. Y creo que ya sabemos por qué actuaba así.
- Lo que dije, es un hermano tonto- dijo Haruka, quien dio un mordisco a una tostada con fervor sólo para ocultar el pensamiento de que comprendía mejor a su hermano mayor.
Minato esbozó una sonrisa triste a su hija.
- Entonces ¿Quieres más a Naruto?
- ¿Qu-? ¡Y-Yo nunca he dicho eso!- se defendió una sonrojada Haruka, dando otro bocado a su tostada.
El Equipo 7 al completo (Kakashi incluido, al cual tuvieron que sacar de su cama porque no se levantaba) se encontraba a la salida de Konoha, dispuesto y preparado para todo. Naruto fue el último en llegar. Se retrasó porque fue a limpiarse la cara. Se sentía mal por haberles gritado a su familia. Cuando volviera, se disculparía de alguna forma.
- ¡Llegas tarde!- le reprochó Sakura, quien se quedó atrás para recibir al rubio- Fuiste tú quien dijo que fuéramos puntuales. Nos ha costado una eternidad sacar de la cama a sensei.
"Asi que eso es lo que hacía cuando llegaba tarde ¿Eh?" pensó el pelirrojo.
- Yo... Lo siento. Tuve ciertas dificultades.
Sakura supo que algo le pasó a su compañero de equipo. Sus ojos estaban un poco rojizos y su voz sonaba roca, como si hubiese estado sollozando y gritando a pleno pulmón sin parar.
- ¿Te has peleado con tus padres?
- ¿Eh?- la acertada deducción de Sakura sorprendió a Naruto, quien tardó un rato en responder- No, que va. Yo... Esto...
De pronto, Sakura se acercó a su compañero y le dio un beso en la mejilla, sorprendiéndole y haciendo que retrocediera.
- ¿¡Sa-Sakura-chan!?- comentó, sonrojado a más no poder- ¿¡A qué ha venido eso, tan de repente!?
- Pensé que necesitabas algo de cariño.
- ¿Eh?
- Es que... Si no estás alegre es cómo si faltara algo. Asi que no estés triste ¡Anímate, estas cosas pasan! Yo me peleo a veces con mi madre y mi padre siempre es un gruñón. Ya pasará, tranquilo.
- Sakura-chan…
- ¡Venga, vámonos!
La pelirosada estaba a punto de ponerse en marcha cuando la Naruto la detuvo un momento.
- Sakura-chan.
- ¿Mm?
- Gracias por el ánimo.
- No hay de qué.
La pelirosada sólo le dedicó una dulce sonrisa como nunca antes había pensado en recibir hasta dentro de dos años. De pronto, Naruto recordó por qué estaba allí. Quería defender las sonrisas que no pudo volver a ver nunca más. Lo que ni siquiera él supo es que Sakura bajó la cabeza para disimular su sonrojo mientras se preguntaba por qué había hecho eso. Lo cierto es que la pelirosada se había vuelto mejor compañera. Conocer mejor al "Naruto del futuro alternativo" mediante los entrenamientos hizo que desarrollara una mayor confianza ante su compañero de equipo que en otra ocasión habría considerado inútil y pesado. Pero ahora no. Ahora le tenía más confianza y le trataba mejor.
El equipo ninja atravesó las puertas custodiando a su protegido por varios flancos tal y cómo les ordenó previamente Kakashi.
- Sasuke- llamó Naruto al moreno en voz baja - pasados unos kilómetros tendremos una emboscada. Abre bien los ojos y cubre mi espalda.
El Uchiha asintió, el mensaje había sido captado. Por su parte, Sakura se quejaba constantemente por su sensei. "Desde luego…", "Pensar que al final hemos salido tarde a fin de cuentas…", "Menudo sensei" eran expresiones que usó para demostrar este sentimiento durante un rato. Sasuke encontraba cansina esta actitud y en más de un momento quiso mandarla a callar, pero Naruto le tranquilizaba susurrándole:
- Este es un buen entrenamiento también, ¿No? No prestes atención a lo escuches, siente tu alrededor. Así dará igual si hay una ventisca de nieve al lado de tus oídos, podrás prevenir cualquier sorpresa.
El moreno sólo bufó de rabia.
- Sakura-chan- la llamó Naruto- no te olvides del abuelo. Asegúrate de que puedas estar a las seis con él.
- Si.
Fue entonces pasado unos kilómetros cuando la predicción de Naruto se hizo venidera: dos ninjas emboscaron al Equipo 7 y su protegido. No tardaron en atar a Kakashi con una cadena y tirar de ella para cortarle en pedazos.
- ¡El primero…!
Sakura se tapó la cara, horrorizada.
- ¡Kakashi-sensei!
- ¡El segundo…!
Pero no hubo ni segundo ni tercero. Antes de que los dos ninjas pudieran hacer nada, Naruto lanzó un shuriken hacia la cadena que unía a los dos atacantes mientras Sasuke, segundos después, lanzó un kunai que trancó la cadena en un árbol cercano.
- ¡Se ha atascado!
Y antes de que pudieran liberarse, Naruto y Sasuke derribaron a sus oponentes de una patada y puñetazo respectivamente. Pero no fue suficiente para noquearlos, pues ambos se levantaron y volvieron al ataque soltando la cadena unía sus guanteletes. Uno fue interceptado por Sasuke, pero el otro esquivó de manera rápida al rubio para ir directamente a por Tazuna.
"Tengo que hacerlo" pensó Sakura "¡Tengo que hacerlo!"
Naruto pensó que no le daba tiempo a detener a su atacante, por lo que hizo lo único que se le pasó por la cabeza en ese momento: ponerse delante del ataque y recibir la cuchillada venenosa del ninja. Y así fue.
- ¡Naruto!
Pero esa cuchillada no era para nada mortal, siendo únicamente recibida en el dorso de su mano derecha y sin provocar más daños que un corte poco profundo. Naruto contraatacó antes de que el enemigo pudiese retirarse y le dio un doble rodillazo a la cara. Lo siguiente fue ver una serie de combos de golpes por parte de Naruto y Sasuke, quienes se coordinaron de manera increíble dando patadas y puñetazos, obligando así a sus enemigos a chocar espalda contra espalda y ser finalizados con una patada torbellino por parte de ambos que finalmente les dejó inconscientes.
- Enemigo neutralizado- dijo Sasuke.
- Ya te digo, colega- lo apoyó Naruto.
Entonces se oyeron unos suaves aplausos venidos desde lo alto del árbol.
- Un bonito espectáculo- dijo Kakashi- Estáis bien coordinados, mis discípulos.
- ¡Kakashi-sensei!- saltó sorprendida y alegre Sakura- ¡Está vivo!
- Por supuesto que está vivo- dijo Naruto- Usó la técnica del reemplazo cuando esos dos le rodearon
- Sasuke, Naruto, buen trabajo. Sakura también, pero quizás debería haber intervenido antes para ayudarte.
- Sakura-chan cumplía con nuestro plan. Noté que nos seguían y le pedí que se quedara atrás. E hice bien, estos dos eran muy duros.
- ¿Oh, en serio? No os oí decir nada.
- ¿Y lo que le dije antes del ataque?
Kakashi trató de recordar ese comentario…
- Sakura-chan, no te olvides del abuelo. Asegúrate de que puedas estar a las seis con él.
- Si.
Kakashi dedujo que con "el abuelo" se refería a Tazuna. Y lo de "estar a las seis" se refería a tenerlo a su espalda siempre.
- Código ¿Eh? Vaya sistema más anticuado para mandar mensajes de batalla.
- Si tiene una idea mejor, le reto a ponerla en uso.
- Mm… Bueno, es anticuado pero efectivo. Por ahora, no te muevas mucho, Naruto. Las garras de esos tipos están envenenadas. Es atroquinina, el veneno de agua. Potente pero de muy lento efecto. Hay que sacarte la sangre envenenada. Por otro lado, Tazuna-san.
- ¿S-Si?
- Tenemos que hablar de algo. Sasuke, ayúdame a atar a estos.
Ya atados a un árbol, sus atacantes empezaron a recobrar algo de conocimiento. Ninguno de los ninjas de la hoja se preocupó ante esto, pues estaban maniatados e indefensos. No podían escapar.
- Estos dos son Gozu y Meizu, los Hermanos Demoníacos del Agua.
- ¿Ninjas del Agua?- preguntó Sasuke- ¿Por qué el Agua querría matar a un humilde constructor de puentes?
- En realidad son ninjas exiliados. Pero lo que me preocupa es precisamente por qué un grupo de ninjas de élite va tras de ti, Tazuna-san, cuando sólo es una simple misión de rango C… Sabías de esto ¿Verdad?
El anciano hombre no dijo nada.
- Si hay ninjas inmiscuidos, esta podría ser más bien una misión de rang como mucho.
- Está misión está fuera de nuestro nivel- dijo Sakura- Es muy peligroso, dejémoslo.
- ¿Qué te pasa, Sakura?- comentó Sasuke- ¿Ya te retiras a la primera de cambio?
- ¡No es eso! Necesitamos anestesia y medicamentos para tratar la herida de Naruto. Tenemos que volver pronto a la Villa.
Kakashi miró al rubio y luego puso cara de rendición.
- Menuda putada. Volvamos a Konoha para curar a Naruto. Es el hijo del Hokage a fin de cuentas y no puedo permitir que el hijo de mi sensei muera envenenado en su primera misión.
Naruto penetró con la mirada a su sensei. Desde que volvió al pasado, Naruto pensó que las cosas serían distintas. Y sin duda lo eran. Pero no para bien. Al contrario. Ahora todos le menospreciaban y eso le ponía furioso. El otro Naruto que había en él rugió de ira cuando el pelirrojo sacó un kunai y se lo clavó en la herida envenenada, sorprendiendo a todos los presentes.
- Ya no soy sólo el hijo del Hokage, sensei ¡Ahora también soy un ninja y pido que al menos se me trate como tal, maldita sea!
- ¡Naruto!- la pelirosada corrió hasta su compañero para sujetar la mano que tenía el kunai- ¿Qué crees que estás haciendo? ¡Para ya!
- No trates de detenerme, Sakura-chan. No he llegado tan lejos para nada. He entrenado mucho y todos los del Equipo 7 también ¡Me niego a ser una carga para nadie!
- Naruto…
- ¡Protegeremos al viejo Tazuna hasta su casa sin importar lo complicado que pueda llegar a ser! Lo juro por el dolor de mi mano derecha. La misión continúa.
Naruto le lanza su kunai al ninja de pelo plateado, quien lo atrapa al vuelo.
- Confíe en nosotros, sensei. Confíe en mí. Estamos listos.
Kakashi miró directamente a los ojos al joven Genin. Nunca había visto antes semejante determinación en un novato. Naruto sería el ánimo del Equipo, lo sentía. No podía volver atrás. No ahora… No ahora.
- Está bien, seguiremos. Sakura, hazle los primeros auxilios a Naruto, por favor.
La pelirosada asiente y saca unas vendas y desinfectante de su riñonera. Pronto termina de curar al rubio.
- No hagas esas cosas, me has asustado- le susurró Sakura.
- Sólo es un poco de sangre. No es gran cosa.
- Pero no lo vuelvas a hacer.
- Si, si.
Recuperado Naruto, el equipo retoma la caminata. El pelirrojo se queda un poco atrás.
- Naruto- lo llamó su sensei- ¿Vienes?
- Si, ya voy.
Miró a los dos Jounin renegados. No habían dejado de mirarle en todo momento desde que se apuñaló la mano.
- ¿Quién eres?- preguntó Meizu- Esa mirada, ese instinto asesino… Tú no eres un Genin y aunque tienes la edad para serlo, ese nivel no es el de uno.
- Y pese a que nos has enfrentado con el moreno de ojos afilados, ni siquiera has dudado en enfrentarnos e incluso matarnos si hubiera hecho falta- siguió Gozu.
- Gozu y Meizu, los Hermanos Demoníacos. La verdad es que siempre me he preguntado ¿Qué se siente siendo considerado un traidor? Siempre huyendo, escondiéndose en cualquier madriguera putrefacta, comiendo raíces para sobrevivir, viviendo de las matanzas… No parece una buena vida.
- Si conoces otra mejor…- dijo Gozu, pero fue interrumpido por el Genin de la Hoja.
- La hay.
Los dos hermanos le miraron interesados.
- ¿Qué quieres decir?
- Hay una vida mejor. Sólo tenemos que crearla.
- ¿Qué estás tramando?
- Adivinad.
Los hermanos ninja sonrieron bajo sus máscaras. De alguna forma, ese joven les caía bien. Era ambicioso, oscuro y calculador. Esa sensación les hizo recordar cuando eran más jóvenes y huyeron de la Aldea Oculta de la Niebla con Zabuza.
- La sociedad os ha desterrado y clasificado como criminales, pero yo os doy una nueva oportunidad… Gozu, Meizu… ¿Os uniríais a mi Hermandad?
