Glee ni sus personajes me pertenecen. yo solo juego con ellos :P

Capitulo 2. Don't Stop Believin' (Parte I)

Tres meses habían pasado desde aquella noche en la cual Rachel descubrió la infidelidad de Jesse. Tres meses en los cuales paso de vivir en un departamento con su novio de hacía dos años a vivir con su mejor amiga. Tres meses en los cuales había dejado la obra de teatro la cual protagonizaba por el simple hecho de no tener que ver de nuevo a Jesse St. James, su compañero de teatro y ex novio.

El chico se había hecho merecedor de ese titulo una semana después de lo sucedido. Si fuera por Rachel jamas le hubiese hecho frente a esa situación, pero Quinn le insistió alegando que cuanto más tardara en afrontarlo más doloroso seria. Por esa razón, aquel primer jueves de agosto Rachel se armo de valor y fue directamente a hablar con Jesse.

Al principio el chico se rehusó al inminente rompimiento, negó haber hecho tal atrocidad y culpo de todo a Quinn, alegando que la rubia le había mentido a Rachel, que era una maldita perra envidiosa, pero todo su teatro se desmorono cuando Rachel le dio vuelta la cara de una bofetada. Lo hizo por dos razones: la primera, el chico no podía ser tan caradura. Lo había visto con sus propios ojos y aun asi le negaba en la cara el hecho de haberla engañado; y la segunda, nadie, absolutamente nadie, insultaba a Quinn Fabray en su presencia. Daba igual quien fuera, sea un amigo, ex novio o el mismísimo presidente, nadie osaba insultar a Quinn y se libraba de aquello.

Después de salir del departamento que compartía con Jesse, tras varios ruegos y más negaciones por parte del chico, Rachel salio de allí diciéndole que la única razón por la que volvería a ese lugar seria para recoger sus cosas. Escucho como Jesse soltaba improperios pero no le dio importancia.

No estuvo segura de cuantas cuadras u horas camino después de eso. De hecho no recuerda casi nada de lo sucedido en las siguientes semanas. Era como si su mente no recordara nada después del rompimiento con Jesse. Nunca nada la había afectado tanto como el hecho de saberse engañada, de sentirse usada, traicionada. Estaba rota, quebrada... Sin ganas de nada, ni siquiera de respirar.

Había abandonado su lugar en el teatro, había abandonado lo que más amaba en este planeta y todo por culpa de Jesse St. James. Hacía tres meses que estaba instalada en el departamento de Quinn. Una parte de ella se sentía culpable por que la rubia hacia de todo para que volviera a sonreír como lo hacia siempre.

Al principio Quinn pasaba la mayoría del tiempo con ella, había dejado de lado algunas de sus obligaciones solo para acompañarla y no dejarla sola. La había llevado a miles de lugares con la intención de que la morena se distrajera y despejara su mente, pero ésta no parecía responder a los estímulos y regalos constantes que Quinn se encargaba de obsequiarle cada día.

De repente, los regalos dejaron de aparecer en su habitación, las horas compartidas comenzaron a disminuir, Quinn dejo de insistir con las salidas, la rubia solo se limito a responder monosílabos y no entablar conversación alguna con Rachel y la morena lo noto. Noto como Quinn comenzaba a ignorarla, como las gardenias que aparecían "misteriosamente" en su escritorio cada mañana acompañando un rico y saludable desayuno, empezaron a disminuir llegando al punto de ya no haber ninguna gardenia por la mañana ni por la tarde ni por la noche... Y eso le dolió, le dolió más que lo que le había hecho Jesse, le dolió más de lo que quisiera admitir. Sentía que con esa actitud estaba defraudando a Quinn, su mejor amiga, la chica que cuando creía que ella dormía le susurraba un "Te quiero" tan dulce y pausado que Rachel sentía que podía morir en ese mismo instante, la misma que la miraba con sus atrapantes ojos verdes cargados de preocupación y tristeza. La misma que sentía que estaba perdiendo a cada segundo que pasaba tirada en aquella cama, llorando por un chico que sabia que no valía la pena. La misma Quinn Fabray que escucho llorar en silencio varias noches llevándola a la conclusión de que era por su culpa. Sabia que Quinn sufría viéndola mal a ella y aun asi no hacia nada para impedirlo.

-Levántate- ordeno Quinn entrando a la habitación que se había convertido en la de Rachel desde hacia ya varios meses. -Te darás una ducha si quieres y luego bajaras a desayunar.

Había tanta autoridad en cada palabra que Quinn decía que Rachel se levanto de su cama pero no hizo el resto de las cosas que la rubia le ordeno, sino que se dedico a observarla detenidamente. La rubia presentaba ojeras adornando sus ojos, no había ni rastro de su hermosa sonrisa y cuando sus miradas se cruzaron fugazmente Rachel pudo ver que en los ojos de Quinn no solo había preocupación y tristeza sino que también había dolor y eso fue lo peor que pudo haber presenciado en su vida. Sabia que la rubia estaba en ese estado por su culpa, sabia que no la estaba tratando como una amiga, sabia que Quinn tenia el corazón roto y la causante de eso era ella misma. Sintió como su pecho se encogía y se rompía, el dolor que sintió en ese momento no fue nada comparable con el que sintió cuando descubrió a Jesse. Este era mucho peor, estaba lastimando a Quinn, la estaba decepcionando y la rubia no se merecía eso, no después de lo bien que se comporto con ella a lo largo de aquellos años y lo bien que se seguía comportando.

-Quinn...- intento decir Rachel. Tenia la voz un poco ronca consecuencia de pasar varios días sin hablar. Tenia la esperanza de que la rubia la mirase un segundo siquiera pero no consiguió eso, sino todo lo contrario.

-Bajaras a desayunar. Luego podrás regresar a aquí y seguir llorando por alguien que no vale la pena- espeto Quinn dirigiéndose a la salida, sintiendo como las lagrimas se hacían presente en sus ojos, pero antes de salir completamente susurro: -Alex esta abajo y quiere verte. Si al menos no bajas a desayunar ni por mi ni por ti, hazlo por él. Disimula que si desayunas. No tiene idea de lo que te paso y no quiero que se preocupe. Solo serán unos minutos.

La rubia abandono la habitación dejando a una Rachel completamente consternada. Quinn jamas le había hablado con tanta frialdad en la voz ni siquiera en sus años de instituto. Que ahora lo hiciera significaba una sola cosa: La estaba perdiendo.

Por otro lado, la rubia, tras cerrar la puerta de la habitación de Rachel se dirigió hacia la cocina donde la esperaban sus sobrinos. En el camino se limpio las lagrimas que ya empezaban a rodar por sus mejillas y maldijo a Jesse St. James por lastimar a Rachel, a ésta ultima por seguir amando a alguien que no lo merecía y por ultimo a ella misma por no poder hacer nada para que la morena saliera de tal estado de depresión.

Bueno, nada no. Había hecho varias cosas solo para que Rachel volviera a sonreír. La había sacado a pasear por Central Park cientos de veces, había estado pendiente de ella durante todo el tiempo para asegurarse que la morena estuviera bien. Le había llevado todas la mañanas el desayuno a la cama acompañado de una gardenia, le había susurrado miles de veces lo mucho que la quería y lo indispensable que era en su vida, pero Rachel parecía no darse cuenta de eso, sino que seguía llorando por el idiota de St. James a pesar de que el infeliz seguía con su vida. No fue él quien abandono el teatro, no era él quien estaba tirado en una cama llorando, no era él quien tenia el corazón roto.

-Maldito infeliz- susurro Quinn completamente indignada.

-¿Haz dicho algo, tia Quinn?- cuestiono su sobrino mirándola atentamente cuando entro a la cocina.

-No, no he dicho nada, Alex. Ra-Rach...- ¡Demonios! Hasta decir su nombre le costaba ahora. Respiro profundamente antes de continuar. -Rachel baja en un momento. Creo que iba a ducharse para quitarse un poco la fiebre debido a la gripe que tiene.

-Que curioso- intervino Alyson con sarcasmo. -Berry es la única persona que conozco a la cual la gripe le dura tres meses... ni que fuera las estaciones del año.

-Lo curioso es que tú digas mi apellido en lugar de decirme "enana" o "Hobbit"- espeto Rachel entrando a la cocina siendo testigo directo de como una sonrisa aparecía en los labios de Quinn lo cual hizo que su cuerpo se sintiera energético de golpe. -Buenos días, Alyson. Buenos días, Alex.

-¡Tía Rachel!- exclamo el chico con inocencia yendo a abrazar a la morena que le correspondió el abrazo como pudo.

Para Alex, Rachel siempre fue su tia. Le decía asi por respeto y a la morena parecía no molestarle, de hecho le gustaba ser portadora de ese titulo. Era aquella tia con la que podía debatir de música, la que le contaba historias del teatro, con la que podía montar pequeñas obras de teatro improvisado en la sala del departamento de su tia Quinn, la misma Rachel que lo dejaba boquiabierto cada vez que la escuchaba cantar, la misma que ahora le sonreía con dulzura.

-Alex deja que tu tia respire un poco- pidió Quinn en voz baja mientras servia una taza de café que le ofreció a Rachel pero sin mirarla.

Rachel sintió como se formaba un nudo en su garganta y los ojos comenzaban a picarle en clara señal de que se aproximaba un llanto que no podría controlar. Quinn ni siquiera decía su nombre ya, no la miraba en ningún momento y eso fue peor que cualquier infidelidad por parte de su ex novio. Con desesperación busco la mirada de la rubia, pero esta no la miraba, ni siquiera lo hizo cuando Rachel tomo la taza de café que le ofrecía tocando más de la cuenta su mano.

Después de eso la morena dejo que las cosas siguieran su curso. No podía enfrentar a Quinn con sus sobrinos presentes. Esperaría a que ellos no estén y si tenia que ser necesario obligaría a Quinn a que la mirase. La siguiente hora la morena paso hablando con Alex que parecía entusiasmo por volver a hablar con ella de nuevo, también soporto las indirectas de Alyson. Aquella chica que parecía una versión más joven de Santana pero con cabello rubio y ojos verdes azulados. Lo cierto es que Rachel no entendía el por qué de la actitud que Alyson presentaba para con ella. No importaba lo que Rachel dijera o hiciera, la sobrina de Quinn siempre estaba a la defensiva en cuanto a ella se tratase.

-Vayan a buscar sus cosas. En un rato salimos- indico Quinn a sus sobrinos. Alex esbozo una sonrisa y Alyson simplemente rodó los ojos pero aun asi hizo lo que su tia le ordeno.

-Ey, Alex. ¿Qué tal un partido de fútbol en la consola de la tia Quinn antes de irnos?- escucho la rubia que Alyson le decía a su hermano con dulzura y esbozo una sonrisa al darse cuenta de que su sobrina no era tan fría como aparentaba.

Rachel fue testigo nuevamente de como Quinn volvía a sonreír y sin siquiera notarlo ella también lo hizo. La rubia se dio cuenta de la situación, borro completamente la sonrisa y se dispuso a lavar lo que habían ensuciado durante el desayuno.

-Quinn...- susurró Rachel con un hilo de voz cuando logro calmar un poco la tensión que sentía. Quinn al escuchar su nombre salir de los labios de la morena sintió como un escalofrío recorría por su columna vertebral pero aun asi se esforzó por no llorar en ese momento.

-Alex tiene una obra de teatro en la escuela para recaudar fondos para el programa de teatro y para una nueva sala de baile y canto. Espera a que nos vayamos, despídete de él con la mejor de las sonrisas y luego podrás volver a tu habitación- repuso Quinn sin dignarse a mirarla. -O por el contrario, puedes acompañarnos. A Alex le-le gustara verte allí viéndolo cantar.

Rachel no dijo nada, reunió las fuerzas necesarias y se acerco a Quinn agradeciendo que la rubia seguía de espaldas a ella. Aun sin mirarla sabia que Quinn estaba tensa con esa situación.

-¿Puedes mirarme siquiera, Quinn?- cuestiono la morena tragando saliva mientras sentía como sus ojos se llenaban de lagrimas, pero como Quinn no dijo nada, ella continuo: -Necesito que me mires...- Vio como la rubia bajaba la cabeza y esa fue la señal que necesito para acercarse más a su amiga tomándola de los hombros y girándola hacia ella. -Mírame, Q... Por favor.

Y Quinn asi lo hizo. Por primera vez después de semanas el marrón y el verde volvían a hacer contacto visual reflejando el mismo aspecto lastimoso, como si se reflejaran en un espejo. Rachel vio lagrimas en los ojos de Quinn y Quinn vio lagrimas en los de Rachel.

-Lo siento- susurro la morena abrazando a Quinn con todas sus fuerzas mientras rogaba que la rubia le correspondiera el abrazo. Necesitaba que asi fuera. Ver el dolor, la tristeza y la decepción en los ojos de Quinn fue demasiado para ella.

Se asusto un poco cuando pasaron los segundos y Quinn no correspondía a su abrazo. Justo cuando iba a alejarse, la rubia la abrazo fuertemente pero Rachel, en lugar de sentirlo cálido y tierno, lo sintió frío, sin vida.

-Quinn, abrázame como solo tú sabes hacerlo- pidió Rachel alejándose de la rubia con la mirada en el suelo. -Hazme creer que no te he perdido... Que aun sigues siendo mi amiga, por favor.

-Hace tres meses que vengo luchando para recuperarte. Hice de todo por que asi sea- Susurro Quinn limpiando con rabia las lagrimas que no pudo retener. -Dime solo una cosa... ¿Te he perdido yo a ti o aun sigue dentro de ti la Rachel Berry de la cual me he... me he hecho amiga?- se corrigió rápidamente antes de decir algo de más.

-Quinn, abrázame- suplico Rachel llorando mientras miraba a la rubia. -Necesito saber que no te perdí, necesito que me digas que todo saldrá bien, que me sonrías... Te necesito.

-¿Crees que yo no te necesito a ti también, Rachel?- cuestiono la rubia articulando apenas con los labios. Había tanto dolor en sus palabras que eso termino de destrozar a la morena. -Te he necesitado cada maldito día desde hace tres meses. Tres meses en los cuales no volví a ver tu sonrisa, en los cuales no escuche tu voz, no encontré ese brillo tan especial en tu mirada. Sé que te duele lo que te hizo Jesse pero a mi me duele mucho más lo que tú me estas haciendo a mi. ¿Sabes lo feo que se siente que hagas de todo para ayudar a tu amiga y que esta no sé de cuenta de nada?- Rachel bajo la mirada y Quinn acorto la distancias entre ambas. -Extraño a mi mejor amiga, ¿Sabes? Aquella chica de ojos marrones que cantaba a todas horas y a cada momento, aquella que conoce el punto exacto donde se desatan mis cosquillas, la misma que me pedía que le cantara cada noche, la misma a la que le dije cada noche lo mucho que la quiero...

-Te escuche cada vez que me lo decías. También me di cuenta del desayuno y las gardenias- indico Rachel reuniendo valor y enfrentándose a los ojos de Quinn. -Hazme volver, Quinn. Hazme ser yo nuevamente.

-Lo siento, no puedo- Negó Quinn tensando la mandíbula. -No puedo hacerte volver si tú no me dejas hacerlo. Te encierras en ti misma. ¿Recuerdas la ultima conversación que tuvimos hace tres meses atrás? Yo si. Me dijiste que estabas mal y yo te prometí que te ayudaría a superarlo. Desde entonces he tratado de mantener mi promesa pero tú no me dejas ni siquiera acercarme a ti.

Rachel rompió a llorar nuevamente y eso logro derribar todas las murallas que Quinn había levantado a su alrededor. Debía tener un poco de dignidad y no ceder tan fácilmente pero la culpa por las duras palabras que estaba teniendo para con Rachel la hizo flaquear.

-Ven aquí- susurro la rubia tomando de la mano a Rachel que tembló ligeramente al sentir el contacto. La morena volvió abrazarla con fuerza y esta vez si sintió cálido y tierno aquel abrazo. -Te extraño, Rach. Quiero que vuelva la Rachel Berry de siempre, la enana odiosa e insoportable del instituto, aquella que peleaba con Kurt y Mercedes por los solos, la que decía que el Sr. Schue la castigaba... La que nos bautizo a mi y a Sam como Ken y Barbie- Rachel soltó una risita alejándose del pecho de la rubia extrañando escuchar en sus oídos los constantes latidos de éste. -No hablare más de Jesse si eso te hace mal, pero déjame decirte que hay personas que si te valoran, que te quieren de verdad, que te aman por el conjunto de cuerpo, espíritu y alma que eres.

-¿Tú me quieres?- cuestiono Rachel con nervios mirando los ojos de Quinn mientras estaba esbozaba una sonrisa nerviosa que llamo su atención.

-Demasiado, preciosa... Te quiero demasiado- respondió la rubia abrazando nuevamente a la morena para hacerle saber que todo esta bien. -Pero el hecho de que ahora te este abrazando y no te este gritando no significa que me haya olvidado de mi enojo contigo. Tres meses fueron, tres meses en los que perdí a mi mejor amiga.

-Haré lo que sea para compensartelo y para recuperar tu confianza, lo juro- prometo la morena empezando a sentir una leve mejoría en ella con solo mirar a Quinn, con solo sentirla cerca.

-Límpiate las lagrimas, no combinan con tus ojos- indico Quinn en un susurro haciendo sonreír a Rachel. La rubia siempre tenia ese tipo de frases. Frases que a ella le gustaban.

-¡Tía Quinn! Alyson dice que Batman es más rico que Iron Man, ¿Podrías decirle que...- pero sea lo que sea que iba a decir Alex quedo en la nada cuando el chico vio la cara de su tia donde las lagrimas habían dejado huellas en sus mejillas. -¿Estas bien, tia?

-Si, mi vida- lo tranquilizo Quinn con una sonrisa improvisada que capto la atención de Rachel, hasta ella le creyó. Definitivamente Quinn tenia que ser actriz. -Pasa que tu tia Rachel, aquí presente, me contagio la gripe, pero no te preocupes. ¿Tienes todo listo? En quince minutos nos vamos para el colegio a organizar todo. El profesor Weston no da a basto con los preparativos.

-¿El profesor Weston?- cuestiono Rachel frunciendo el ceño mirando a Quinn mientras Alex salia de la cocina nuevamente. -Pensé que no te llevabas bien con él.

-Muchas cosas han cambiado, Rachel.

Aquella respuesta por parte de Quinn la incomodo. Sentía como los nervios se hacían presente en su cuerpo y como esa contestación causaba molestia en ella.

-¿Sales con él?- cuestiono sin rodeos y Quinn soltó una carcajada que desconcertó a Rachel.

-Me alegra comprobar que esta volviendo la antigua Rachel Berry- respondió Quinn con una sonrisa acercándose a la diva pero ésta siguió con el ceño fruncido.

-No has respondido a mi pregunta, Quinn... ¿Sales con él?- volvió a repetir la morena olvidándose de fruncir el ceño ya que la rubia la miraba con una sonrisa capaz de derretir de ternura a cualquiera.

-No, no salgo con él, Rachel- respondió la rubia mirándola atentamente siendo testigo de como su amiga intentaba ocultar una sonrisa. -Puedes mantener tus celos al margen por que solo tengo ojos para ti, señora Celosa.

-Eres una idiota, Quinn Fabray- replico Rachel mientras su amiga se reía a carcajadas abrazándola por la cintura mientras ésta forcejeaba fingiendo querer apartarse de la rubia aunque en realidad quería todo lo contrario.

-Repito: Me alegra comprobar que esta volviendo la antigua Rachel Berry- susurro Quinn en el oído de la joven actriz haciéndola estremecer. -¿Que tienes que hacer hoy eso de las cinco de la tarde?

-Mmm... nada, creo. Ahora que estoy dispuesta a abandonar mi estado de depresión me gustaría retomar el contacto con las personas. Pensaba llamar a Kurt, en caso de que siga queriendo ser mi amigo- Respondió Rachel rodando los ojos de forma graciosa causando una sonrisa tierna en Quinn.

-Créeme que esta ansioso por hablar contigo. Ha venido cada día a verte y cuando no podía llamaba por teléfono para saber como estabas- informo Quinn quitando el cabello del rostro de la morena. -Santana también te extraña aunque no lo diga. Se quedo sin la victima principal de sus bromas- Rachel soltó una pequeña risa en compañía de la rubia. -Pero te sugiero que no hagas planes para esta tarde. Tú vienes conmigo.

-¿Una cita, Fabray?- bromeo la morena mientras Quinn bajaba la vista con un rubor en sus mejillas pero sin abandonar su sonrisa. -Te recuerdo que acabo de salir de una relación en la cual pase tres meses en cama llorando. Mi ex novio me engaño, por ende, en este momento no creo en el amor.

-En primera, no es una cita- aclaro Quinn. -En segunda, no hablemos de tu ex novio y en tercera, yo haré que vuelvas a creer en el amor.

-Lo que faltaba... Confesiones en la cocina- intervino Alyson entrando a escena interrumpiendo a su tia y a la morena que la miraron con idénticas sonrisas. -Ya que a la hija no reconocida de Willow se le paso el "resfrío" y tú vuelves a recuperar tu sonrisa, tia Quinn. ¿Podemos irnos ya? Alex ya esta listo y yo debo pasar por casa de papá a cambiarme de ropa.

-Definitivamente es tu sobrina, pero pasar tiempo con Santana la convierte en una versión más joven de ella misma- repuso Rachel mirando por la puerta donde había salido Alyson.

Quinn la miro con el ceño fruncido fingiendo molestia pero toda la puesta en escena se le cayo cuando descubrió una sonrisa dulce en los labios de Rachel.

-Ya extrañaba esa sonrisa- se dijo mentalmente la rubia mientras la morena esperaba una replica por su parte.

-¡Vamonos ya, Fabray!- grito Alyson desde la sala haciendo reír a Rachel.

-Ya escuchaste a mi adorada sobrina- ironizo Quinn rodando los ojos captando la atención de Rachel. -Ahora debo irme pero prometo volver por ti. Te dejare para que tengas una mañana para ti misma ahora que... ¿Has regresado?- cuestiono la rubia para asegurarse mientras Rachel asentía. -Perfecto. Te dejare el resto del día para ti pero por la tarde vendré a buscarte. Debes ponerte linda, ¿Ok?... Más que de costumbre.

Rachel bajo la mirada con timidez estando completamente segura de que sus mejillas estaban rojas después del cumplido de Quinn que sentía el orgullo crecer en su pecho por causar ese tipo de reacción en la morena.

-No vas a decirme donde me llevaras, ¿Cierto?- indago Rachel recuperando su voz perdida por culpa del nudo en su garganta. Quinn negó con la cabeza y esbozo una sonrisa traviesa que se llevo toda la cordura de Rachel. -Supongo que me tocara esperarte.

-Tal y como yo te espero a ti- respondió Quinn en su mente en tono confidencial borrando completamente su sonrisa.

-Solo ten un poco de paciencia, morena- pidió Quinn dejando un sentido beso en la mejilla de Rachel dispuesta a irse de una vez por todas del lugar, pero aun con la mano en el picaporte se detuvo mientras dirigía sus ojos verdes hacia los marrones de Rachel que la miraban expectantes. -Te aseguro que la espera valdrá la pena.

Quinn salio de la cocina dejando a Rachel en el lugar completamente paralizada. Había tanta seguridad en las palabras de la rubia que, por primera vez después de mucho tiempo, la morena se contagio de esa sensación.

Estaba de regreso o al menos estaba poniendo su mejor esfuerzo para regresar a lo que alguna vez fue y para superar esa dolorosa etapa tenia a Quinn Fabray a su lado. Mientras su amiga estuviera a su lado nada podía fallar y esta vez dejaría que Quinn la ayudase, ya no se cerraría en si misma, dejaría entrar a la mejor solución de todas, la única capaz de hacerla regresar.

-Yo haré que vuelvas a creer en el amor- resonó en cada rincón de la mente de Rachel haciéndola sonreír con sinceridad por primera vez después de tres meses.

Antes de comenzar su día, la morena puso música para lograr calmar la ansiedad que se había apoderado de ella. Quería saber ya cual era la sorpresa de Quinn, seguramente seria algo espectacular como todas las ideas de la rubia pero aun asi no lograba visualizar en su mente lo que podría llegar a ser.

Se sentía contenta por que la rubia la aceptaba de nuevo a pesar de todo lo que había pasado. No la había perdido del todo, aun podía recuperar su amistad y debía hacerlo. La necesitaba a su lado no solo para volver a ser lo que era sino por que definitivamente la quería a su lado.

-Cinco horas para tu sorpresa. ¿Ansiosa? Espero que si... Yo lo estoy. (Q)- decía el mensaje que recibió Rachel en su móvil proveniente del de Quinn cerca del mediodía cuando la morena ya había arreglado su habitación, se había duchado y ahora se disponía a prepararse un rico almuerzo para recuperar fuerzas.

-Mmm... No estoy ansiosa, más bien estoy temerosa por que no sé de que se trata tu sorpresa... ¿Y si quieres lastimarme? ¿Vengarte por estos tres meses? :P. (R)

-Sé que estas mintiendo. Estas completamente ansiosa pero lo que no debes estar es temerosa. Sabes que jamas haría algo para lastimarte y que mis sorpresas siempre son geniales... Como yo :D. (Q)- fue la respuesta de Quinn causando gracia en Rachel que se sentó sobre la mesada de la cocina olvidándose de preparar su almuerzo y dispuesta a empezar una conversación vía mensaje de texto con su amiga pero su plan se vio truncado cuando recibió otro texto por parte de la rubia.

-Lo siento, enana. Me encantaría seguir hablando contigo pero el profesor Weston requiere de mi ayuda. Nos vemos en unas horas (Q)- Aquello no le gusto para nada a Rachel.

El "Profesor Weston" volvía a parecer de nuevo en entre ella y la rubia. No es que le molestase el chico, de hecho sabia que a Quinn tampoco le caía bien pero le intrigaba saber cuando fue que cambio aquello, como fue que paso de ser "el musculoso presumido de ojos azules" a ser el "profesor Weston".

-Mmm... Esta bien, te dejo tranquila para que puedas hacer lo que el "profesor Weston" quiere :P. Nos vemos dentro de un rato. (R)- Bromear era lo mejor que podía hacer para no entrar en un estado de mal humor en el cual nadie seria capaz de soportarla, ni siquiera Quinn.

-Celosa, Berry? No deberías estarlo. Ya te dije que solo tengo ojos para ti :P (Q)

-No deberías estar haciendo lo que el profesor Weston te pide? Y no estoy celosa. (R)- aquella respuesta hizo sonreír a Quinn que se encontraba en la sala de ensayo del colegio al que asistía Alex en compañía del profesor Weston.

-Si, lo que digas, Berry. Debo irme. Te veo en unas horas. Te quiero. (Q)

-También te quiero, Quinn- susurro Rachel para si misma después de despedirse de su amiga dispuesta a preparar su almuerzo.

/-/

Debería sentirse cansada después de tantas horas de ensayo pero no era asi. Quinn no sentía su cuerpo cansado ni mucho menos, todo lo contrario, lo sentía energético, con mucha más vida y todo eso tenia una culpable: Rachel Berry. Hacia meses que Quinn no disfrutaba de su sonrisa, de su presencia a su lado, de su voz y debería estar enojada, ofendida, reticente con ella pero no podía por mucho que lo intentara. La morena le había pedido que la hiciera regresar a lo que alguna vez fue y eso es lo que haría. La haría regresar, la haría brillar como la gran estrella que era y para eso había estado trabajando duro durante todas esas semanas.

Eran cerca de las tres y media de la tarde. Había pasado por la casa de su ex cuñado y dejado a sus sobrinos allí. Había ultimado detalles con el profesor Weston por que nada podía fallar en esa tarde en la cual llevaría a cabo la sorpresa para Rachel.

Estaba tan sumida en sus pensamientos que no fue consciente del momento en que llego al edificio de su departamento ni mucho menos quien la estaba esperando allí.

-Santana, ¿Qué haces aquí?- cuestiono la rubia quitándose los lentes negros con una mano y con la otra los auriculares de los oídos.

-Jamas saludaras como es debido a tu amiga, ¿Cierto?- replico la latina con los brazos cruzados antes de Quinn se lanzara a abrazarla. -Tampoco es para que rompas mis costillas con tus abrazos. Apártate, Fabray.

-Amas mis abrazos de panda, Santana- bromeo Quinn entrando con su amiga al edificio donde estaba situado su departamento. -¿Qué haces aquí? ¿No deberías estar en el teatro ensayando?

-St. James se puso pesado y como no tengo permitido golpear a alguien más o me suspenden, preferí dejarle un obsequio-respondió Santana entrando al ascensor. -El director prefirió darnos la tarde libre mientras St. James hacia su mejor esfuerzo por salir del baño.

Santana trabajaba junto con Rachel en la comedia musical antes de que ésta ultima renunciara. Pertenecía al staff de bailarinas mientras que la morena y su ex novio eran los cantantes de la obra. Si por ella fuese hubiera renunciado junto con Rachel pero Quinn la obligo a que no lo hiciera. Rachel jamas se perdonaría si algo asi pasaba y la rubia lo sabia. Ademas tener a Santana en el teatro y cerca de St. James calmaba un poco su sed de masacrar al chico. Sabia que la especialidad de la latina era la venganza pero ésta jamas le había dicho que era lo que le hacia a St. Jesse como revancha y Quinn jamás pregunto. Se conformaba con saber que al menos el chico estaba sufriendo aunque sea un mínima parte de lo que Rachel sufría por su culpa.

-Ni se te ocurra hablar de Jesse enfrente de Rachel- advirtió la rubia mirando a Santana seriamente pero después esbozo una sonrisa al recordar lo acontecido esa mañana. -Hoy salio de su habitación. Desayuno con nosotros y me pidió que la hiciera volver a lo que alguna vez fue.

-Eso es un avance, se ve que quiere dejar la depresión de lado y volver al mundo real- comento la latina dibujando una sonrisa diabólica. -Sabes lo que eso significa, ¿Cierto?

-Si, eso significa que estas a un paso de recuperar al centro de tus bromas- respondió Quinn negando con la cabeza mientras abría la puerta de su departamento seguida de Santana. -¡Rachel, llegamos!

Pero la morena no contesto a esa llamada ni a ninguna de las que le siguieron después y eso comenzó a preocupar a Quinn. Lanzo su bolso y el resto de sus cosas en el sofá sin importarle nada mientras Santana la miraba con el ceño fruncido. Comenzó a buscar a Rachel por cada una de las habitaciones pero no no se la encontró ni el baño, ni en la biblioteca, ni en el balcón ni en la cocina y la preocupación aumento en Quinn. Solo quedaban dos habitaciones, la de Rachel y la de ella. Se dirigió primero al de la morena y allí tampoco estaba. Se detuvo frente a la puerta de su habitación para calmar todos los nervios y la preocupación que se había instalado en su cuerpo. Abrió la puerta casi con temor, como si temiera encontrar algo que seguramente la destrozaría.

Soltó un grito de tranquilidad cuando descubrió a Rachel en su cama con los ojos cerrados y abrazando a su almohada como si de una niña pequeña en un día de tormenta se tratase. Con cuidado se acerco a la morena y le quito el cabello del rostro encontrándose con el rostro de Rachel completamente tranquilo y pacifico. Dejo escapar un suspiro, aquel que contenía todas las sensaciones que había estado sintiendo desde que entro a su hogar y no se encontró con su amiga.

-¡Dios! Me has dado un susto terrible, enana maldita- susurro Quinn pasando sus dedos por la mejilla de Rachel que se removió pero no despertó. -No vuelvas a hacerme eso. ¿Sabes lo preocupada que estaba?

-¿Quinn? ¿Eres tu?- murmuro Rachel parpadeando de seguido para despertar completamente. Lo primero que vio fue la sonrisa tímida de la rubia. -Perdón, es que... me quede dormida aquí.

-Descuida, no pasa nada- la tranquilizo la rubia mientras la morena se hacia aun lado de la cama para que Quinn se acostara a su lado, algo que hizo con una sonrisa en los labios. -Pero agradecería que la próxima vez me dejaras una nota que dijera: "Ey, rubia, estoy durmiendo en tu habitación". De esa forma no sufriré un infarto como el que casi acabo de sufrir.

-¿Por qué casi sufres un infarto?- cuestiono Rachel después de soltar una carcajada.

-Por que entro a su habitación y se encontró con la esposa de uno de los enanos de Blancanieves en su cama, ¿Que esperabas?-intervino la voz de Santana que estaba con una manzana en la boca. -Hola, Hobbit.

-Hola, Santana- saludo Rachel con una sonrisa tímida por volver a encontrarse con su amiga después de tanto tiempo.

-Timidez conmigo no, Berry. Levanta tu duro trasero y ven abrazarme como se debe- Rachel hizo lo que la latina le ordeno aun con la timidez presente en ella. -Así me gusta... Que aun sigas mis ordenes.

Quinn miraba toda la escena apoyada en su cama y con una sonrisa en los labios. Si no hubiese sido por Santana la rubia no hubiese sobrevivido durante esos tres meses, fue la latina quien se convirtió en su confidente, quien dejo de lado todo su sarcasmo y todo su característico humor para darle la seriedad y madurez que Quinn necesitaba en ese momento. Era su mejor amiga, su hermana, su orgullo. Santana Lopez era muchas personas en una pero todas y cada unas de ella a Quinn le gustaban.

-Yo no sé que manía tienen ustedes dos de abrazarme y no soltarme- Rezongo la latina causando risa en Quinn al tiempo que Rachel se separaba del abrazo. -Vamos a comer algo que tengo hambre.

-¿Tienes hambre, Rachel?- pregunto la rubia levantándose de su cama. La morena asintió y Santana rodó los ojos. -Esta bien, vamos antes de que el estomago de Santana empiece a cantar.

-Mmm... aunque debería golpearte después de lo que acabas de decir, mejor te dejo vivir un poco más- indico la latina mirando seriamente a Quinn. -Son las cuatro de la tarde y el acto empieza a las cinco, Q. Por esa razón iras a ducharte mientras Rachel y yo conversamos en la cocina, ¿verdad, gnomo de piernas largas?- Rachel asintió pero Quinn frunció el ceño.

-Estaré bien, Quinnie- repuso Rachel acariciando el brazo de la rubia mientras Santana sonría de medio lado y alzaba las cejas. -Ve a hacer lo que dijo Santana. Estaré esperándote en la cocina. No vayas a creer que me olvide mi sorpresa.

-Eres Rachel Berry, jamas te olvidas de algo- respondió Quinn dejando un beso en la mejilla a la morena bajo la atenta mirada de Santana.

-Salgamos de aquí antes de que Fabray quede como idiota... Más de lo que ya es- Rachel soltó una carcajada por lo ultimo dicho por Santana mientras tomaba la mano que la chica le ofrecía dejando a Quinn sola en su habitación.

-Gracias, Santana- susurro Quinn después de haber soltado un suspiro.

En su interior rogaba por que Santana no dijera nada que pudiera incomodar a Rachel. Quería que la morena se mantuviera con el optimismo con el que se mostraba desde la mañana. Sabia que aun le dolía lo de Jesse, sus ojos reflejaban eso pero como bien había dicho, hacia tres meses atrás, ella la ayudaría a superarlo.

Se ducho, se vistió y peino todo en escasos veinte minutos. El tiempo corría en sentido contrario a ella, aun le quedaba la sorpresa de Rachel y el acto escolar de Alex, por suerte ambas cosas estaban unidas. Pensar en eso la lleno de nervios e incertidumbre, ¿Y si a Rachel no le gustaba su sorpresa? ¿Si no era lo que esperaba? ¿Y si hacia el ridículo? Solo un mensaje enviado desde el móvil de Brody Weston logro sacarla de sus pensamientos y tranquilizarla un poco.

-Ya esta todo preparado. El amigo de mi madre ya confirmo su presencia. Te lo digo una vez más... Todo va a estar bien, Quinn. A ella le gustara. Nos vemos en un rato :). (B)- rezaba el mensaje recién llegado y que la hizo sonreír.

-Gracias, Brody. Eres el mejor. Nos vemos en un rato :). (Q)

La rubia llegó a la sala del departamento donde Santana estaba hablando con Rachel sobre cosas del teatro pero sin nombrar a Jesse St. James y Quinn lo agradeció. Fue testigo de como los ojos de Rachel se iluminaban de solo pensar en el teatro, como sonreía feliz hablando de lo que más amaba en este planeta y para lo que había nacido.

-Te sugiero que lleves puesto algo rojo, Rachel- interrumpió Quinn llamando la atención de las chicas. -Es para que combines con el resto de la decoración sino te quedaras sin sorpresa.

-No me digas que harás lo que me dijiste- repuso Santana levantándose de su asiento mirando a la rubia que asentía con una sonrisa ilusionada en los labios. -¿Tienes todo preparado? ¿Esta todo listo?

-¿De qué...?- empezó Rachel mirando alternativa a sus amigas pero ninguna le dio importancia.

-Si, Brody acaba de llamarme para decirme que ya esta todo listo.

Ahí estaba otra vez el nombre de Brody Weston. Ya no era simplemente el "profesor Weston" ahora era "Brody". Definitivamente Quinn se traía algo entre manos y la clave era el chico de ojos azules. Su mente comenzó a llenarse de miles pensamientos, ¿Y si Quinn le había mentido cuando le dijo que no salían? ¿Y si durante esos meses su amiga había encontrado el amor y ella no lo sabia? ¿Que pasaría si Brody era el nuevo Tyler Collins en la vida de Quinn? ¿Por que sentía que el mal humor estaba ocupando cada parte de su cuerpo? ¿Por que Quinn se emocionaba con solo nombrar al chico?

-Permiso. Iré a cambiarme para ir a ver a Brody- indico la morena sin emoción y sin ser testigo de como Santana y Quinn intercambiaban una mirada de desconcierto.

-Tú sigue asi y ya veras como todo sale bien- susurro la latina minutos después mientras Quinn no perdía de vista el lugar por donde se había ido Rachel.

-¿Tú crees?- cuestiono Quinn mirando a su amiga con una extraña combinación de tristeza, resignación y ternura. -Yo creo que es hora de dejar de jugar a buscar un final feliz que jamas llegara. Debería empezar a resignarme y conformarme con el papel que me toca a su lado. Jamás se dará cuenta de nada y yo... yo solo quiero que sea feliz, nada más.

-Pero te gustaría ser tú la causante de esa felicidad- dictamino Santana mientras Quinn bajaba la mirada para que la latina no viera sus ojos llorosos. -Quinn, te he visto llorar miles de veces, una más no me hará nada. Ademas necesito algo con lo que torturarte después.

-Vete al diablo, latina- Quinn soltó una carcajada mientras empujaba suavemente a su amiga que la tomo de la mano sonriendo ella también. -No sé que haría sin ti. Te amo.

-¿Escuchaste eso, Berry? Me ama a mi y lo dijo en tu cara- se burlo Santana mientras se cruzaba de brazos y sonreía con superioridad.

-Santana, deja en paz a Rachel- pidió Quinn acercándose a la morena que sonreía al tiempo que se señalaba la blusa suelta de color rojo tal y como Quinn había pedido. -Estas preciosa.

-Fabray- advirtió Santana y Quinn se giro para mirarla. -Debemos irnos ya. Tus sobrinos y un acto escolar nos están esperando.

Les quedaban cerca de veinte minutos para llegar al colegio al que asistía Alex. Por suerte su ex cuñado y su hermana llevarían ellos mismos a sus hijos lo cual significaba que ella solamente debía limitarse a llegar al colegio al tiempo y dar su mejor función. Los nervios se hacían presentes ya pero ella debía mantenerse con compostura. Darle paso a esa sensación y a todo lo que venia con ella la desconcentraría y eso era algo que no podía permitir.

-Es por aquí- Indico la rubia cuando bajaron del taxi y entraron al establecimiento. -Hola, señor Larter, ¿Como esta su esposa? Me entere ayer que sufrió un percance.

-Esta bien, gracias por preguntar, Quinn- respondió un hombre alto y canoso con una sonrisa en los labios. Por la vestimenta del hombre, Rachel dedujo que seria uno de los empleados del colegio. -El profesor Weston esta esperándola. Que disfruten del acto escolar.

-Usted también. Espero verlo en el acto final. Tengo entendido que una chica con un gran talento cantara- repuso Quinn tomando la mano de Rachel para adentrarse en el lugar seguidas de Santana.

-Eso dicen y creo que tienen razón. De hecho escuche algunos audio en los ensayos y debo decir que me hizo erizar la piel pero sera mejor que las deje ir para que lo comprueben ustedes mismas con sus ojos.

Quinn le sonrió al señor Larter y entro al colegio en compañía de Santana y Rachel. Mientras caminaban por los pasillos del lugar Quinn no había soltado en ningún momento la mano de la morena y ambas lo agradecieron. La rubia necesita un puerto seguro al que aferrarse y no desquiciarse por los nervios y Rachel... Bueno, Rachel descubrió que su mano encajaba perfectamente con la de Quinn. Con disimulo entrelazo sus dedos con los de la rubia que la miro sonriente antes de soltar un suspiro.

-Santana, ubica a Rachel en su lugar. Yo tengo que ir a ver algo y en unos minutos las alcanzo, ¿Ok?- Santana asintió a lo que la rubia sugirió pero Rachel, en cambio, a miro sin entender nada. -Ey, cuando menos lo esperes estaré a allí... a tu lado.

-No te tardes mucho, por favor- pidió la morena sonriendo mientras le entregaba un suave beso en la mejilla antes de que la rubia se alejara de allí, aunque sus manos entrelazadas parecían no querer alejarse.

-No juegues con fuego, Berry- espeto Santana sacándola de su ensimismamiento en cual se dedico a observar el lugar por donde Quinn había desaparecido. -Te puedes quemar... y no creo que eso te guste, ¿o si?

-¿De que hablas, Santana?- cuestiono Rachel siguiendo a la latina que ya se adentraba al salón de actos escolares del colegio.

El lugar parecía un teatro pero mucho más pequeño, las butacas de color bordo con dorado a los costados y que en ese momento eran ocupadas por familiares de los alumnos, directivos del lugar, entre otros. Los pasillos perfectamente alfombrados y al final de todo un telón, también de color bordo, que se llevo todas las miradas de Rachel, pero aun más cuando vio una cabecita rubia que ella conocía perfectamente asomándose a través de él con una sonrisa nerviosa mirando todo a su alrededor.

-Tú sabes lo que Quinn se trae entre manos, ¿Cierto?- le pregunto Rachel a Santana minutos después mientras se sentaban en la primera fila de butacas una al lado de la otra.

-Si, lo sabe pero no te dirá nada por que es mi mejor amiga, me conoce antes que a ti y...- decía la voz de Quinn llegando al lado de las chicas y sentándose a la derecha de Rachel mientras ésta era testigo del cambio de vestimenta por parte de la rubia.

-Y por que me pago unos buenos billetes- intervino la latina como si nada. -¿Como esta Alex, Q? ¿Ya llego?

-Si, esta detrás del escenario con el resto de los chicos. Esta ansioso por que lo veas cantar, Rachel- informo la rubia bajo la sorpresiva mirada de la morena. -Esta completamente histérico...

-Igual que tú- Replico Rachel cambiando su mirada por una sonrisa al tiempo que tomaba la mano de la rubia entre las de ella. -Sea lo que sea que te tiene asi déjalo salir y disfruta de este momento.

Quinn asintió suspirando profundamente. Se moría por dejar un beso en la mejilla de la morena pero una mirada de Santana se lo impidió. A lejos escucho como el director del colegio les daba la bienvenida y les agradecía a todas las personas presentes por estar allí, en ese magnifico momento, pero Quinn parecía no entender nada de eso, o al menos no prestaba atención por que su mente estaba en otras cosas, más precisamente en su sobrino. Sabia que para el chico era importante aquello tanto como lo era para ella. Quería que todo saliera perfecto. Se olvido un poco de todos esos nervios cuando sintió la cabeza de Rachel apoyada en su hombro y sus manos unidas.

Después de una hora en la cual fueron espectadores de discursos de profesores, alumnos y una pequeña obra de teatro que duro como mucho media hora y que fue montado por los chicos del ultimo curso, llego el momento más importante para Quinn.

-Bueno, damas y caballeros le daremos comienzo al final de este grandioso espectáculo. Quiero agradecerles que...- escucho Quinn que decía el director pero ella no necesitaba eso, necesitaba otra cosa.

-Deséame suerte- le susurro a Rachel que la miro desconcertada. -No preguntes, tú solo deséame suerte.

-Su-suerte- respondió la morena sintiendo los labios de Quinn en su mejilla antes de que todo quedase a oscuras y una cancion comenzara a sonar de fondo.

Canción que ella conocía a la perfección y que hizo que se llevara las manos a la boca completamente sorprendida, más aun cuando descubrió la voz que sonaba en aquella gloriosa cancion.

Don't tell me not to live, just sit and putter.

(No me digas que no viva, que solo me siente y sea inútil)

Life's candy and the sun's a ball of butter

(La vida es una caramelo y el sol una bola de mantequilla)

Don't bring around a cloud to rain on my parade

(No traigas una nube para que llueva en mi desfile)

Era su voz, su voz sonando en aquella cancion que ella canto en las Seccionales el primer año del Club Glee. Dirigió su vista al escenario y se encontró con una niña de, según ella, aproximadamente de unos doce años que hacia el playback de aquella cancion y que de vez en cuando miraba hacia los costados del escenario. Rachel siguió la mirada de la niña y se encontró con la sonrisa emocionada de Quinn que la miraba a ella. Sintió como el corazón le daba un vuelco cuando la rubia se mordió el labio y se encogió de hombros justo antes de señalarle hacia el escenario, clara indicación que debía seguir disfrutando del show.

Don't tell me not to fly, I've simply got to

(No me pidas que no vuele, es que tengo que hacerlo)

If someone takes a spill it's me and not you

(Si alguien se termina cayendo seré yo y no tú)

Who told you you're allowed to rain on my parade.

(Quién te dijo que se te permitía llover sobre mi desfile)

-Te odio, Quinn- se dijo Rachel en su mente mirando a la rubia que sonreía completamente feliz mientras más niños salían de detrás del escenario y se unía a la cantante principal. En una de las butacas vio a dos personas que se limpiaban las lagrimas de los ojos y supuso que serian los padres de la niña.

I'll march my band out, I'll beat my drum

(Yo dirigiré mi banda, yo tocaré mi bombo)

and if I'm fanned out you'll turn at that, sir

(y si estoy desplegando será mejor que vueles, señor.

At least I didn't fake it Hat, sir, I guess I didn't make it,

(Al menos yo no finjo, señor. Supongo que no lo logre)

But where they're on the rows of sheer perfection

(Pero ya sea yo la rosa de perfección incalculable)

A freckle on the nose of life's complexion, the cinder or the shiny apple of its eye

(Un lunar en la nariz de la vida, La Cenicienta o el brillo en sus ojos)

I gotta fly once, I gotta try once

(Tengo que volar una vez. Al menos, tengo que intentarlo una vez)

Only can die once, Right, sir,

(Sólo morimos una vez, no es verdad señor?)

Ooh life is juicy, Juicy and you see

(Oh, la vida es jugosa, jugosa, ya lo verás)

I'm gonna have my bite, sir

(Y yo quiero darle un mordisco señor)

La emoción ya se había hecho presente en ella, sentía como los ojos se le llenaban de lagrimas pero aun asi no podía quitar los ojos de encima del espectáculo, pero no el espectáculo sobre el escenario sino el que se le presentaba detrás de él. Quinn con su perfecta sonrisa alternaba su mirada entre el show y Rachel que le regalo un "Gracias" silencioso articulado con sus labios y expresado con sus ojos. La morena ni siquiera fue consciente cuando termino de sonar aquella cancion, estaba en un estado de aturdimiento total, por ende, se unió a las aplausos pensando que quizás ese seria el final del que tanto hablaba el señor Larter cuando llegaron, pero se equivoco. La música comenzó a sonar nuevamente pero esta vez sin pista de soporte.

Su corazón dio otro vuelco cuando vio que Quinn subía al escenario con un micrófono en la mano y una sonrisa nerviosa, mientras que de el otro lado Brody Weston hacia lo mismo.

-Antes de continuar, quiero agradecer a todos los presentes- decía la voz de Quinn que para Rachel sonó temblorosa. -Y aclararles que debajo de las butacas tienen todo tipo de cosas para lanzarnos si nuestra performance no es la esperada.

Aquella broma por parte de la rubia provoco una risa colectiva en todo el lugar. Rachel vio como Brody tomaba una de las guitarras del lugar mientras le daba instrucciones al resto de la banda pero su mirada se detuvo una vez más en Quinn que le regalo una sonrisa antes de comenzar a cantar.

You're not alone. Together we stand

(No estás solo, estamos juntos)

I'll be by your side You know I'll take your hand

(Estaré a tu lado. Tú sabes que yo voy a tomar tu mano)

When it gets cold and it feels like the end

(Cuando hace frío y se siente como el final)

There's no place to go. You know I won't give in

(No hay lugar a donde ir. Ya sabes que no me rendiré)

No I won't give in

(No me rendiré)

Estaba cantando, Quinn estaba cantando y no solo eso, le estaba cantando a ella. Estaba segura que era para ella por que la rubia la señalaba con disimulo, la miraba directamente y cuando lo hacia le sonreia.

Keep holding on cause you know we'll make it through, we'll make it through

(Sigue aguantando por que sabes que lo lograremos, lo lograremos)

Just stay strong, Cause you know I'm here for you,

(Solo mantente fuerte. Por que sabes que estoy aqui para ti)

I'm here for you

(Estoy aqui para ti)

-Esta mujer va a matarme- se dijo a si misma en su mente viendo como Quinn cantaba con toda la dulzura del mundo aquella cancion. Casi nunca le cantaba y ahora que lo hacia la estaba llevando a perder la cordura, como siempre sucedía. Quinn le estaba regalando una performance en exclusiva camuflada de publica y ella lo sabia. Esta era su sorpresa... Estaba todo bien, ya no había nada que temer por que la rubia en lugar de lastimarla estaba comenzando a curar sus heridas.

A esas dos canciones le siguieron varias grupales de los niños del curso de Alex, el sobrino de Quinn, mientras que la rubia y Brody eran los cabecillas de todo el espectáculo, bailaban con los chicos y al publico parecía gustarle. Entre ellas estaban Empire State of Mind, My life would suck without you, (I've Had) The Time Of My Life, esta ultima había molestado un poco a Rachel por la complicidad que Quinn mostraba con el profesor Weston en aquella performance, le siguió Somebody to love y aun faltaba una más que daria por terminado aquel magnifico espectáculo. Al menos eso había dicho Brody.

-Dime que no es cierto, Santana- pidió Rachel cuando la cancion comenzó a sonar mientras que la latina sonreia y asentía. -No puede ser.

-Lo siento, pero yo me voy a subir a ese maldito escenario- fue lo ultimo que escucho Rachel por parte de Santana. -Quiero cantar yo también.

Just a small town girl, livin' in a lonely world

(Sólo una chica de pueblo, viviendo en un mundo solitario)

She took the midnight train goin' anywhere

(Ella tomó el tren de medianoche hacia cualquier lugar)

Just a city boy, born and raised in South Detroit

(Sólo un joven de cuidad, nacido y criado en el sur de Detroit)

He took the midnight train goin' anywhere

(Tomó el tren de medianoche hacia cualquier lugar)

Don't Stop Believin' jamas había sonado tan bien hasta ese momento. Lo había escuchado muchas veces, de miles de forma diferentes, con su voz, con la de Finn, la de Santana incluso pero ninguna de esas voces eran comparables con la de Quinn que estaba logrando que toda su piel se erizara y su corazón latiera sin control alguno solo con escucharla. Con su mirada recorrió todo el lugar y se dio cuenta de que algunos padres se habían levantado de sus asientos para moverse al ritmo de la música y cantar aquella clásica cancion. Vio como Brody era el que cantaba esta vez la cancion y no le dio importancia prefirió mirar a Santana bailando con algunos de los otros niños en el escenario pero automáticamente el mirar a Quinn, que bailaba con su sobrino, completamente felices los dos, fue lo que se llevo todas sus miradas y lo que la lleno de orgullo. Era privilegiada por tener amiga como Quinn que en ese momento le hacia señas de que subiera al escenario pero ella negaba con la cabeza.

Solo lo hizo cuando en el intermedio de la cancion antes del final donde sonaba la guitarra eléctrica, la rubia se acerco para tomarla de la mano y llevársela al escenario. Quinn acepto los micrófonos que le entrego el profesor Weston cuando pasaron, ambas de la mano, junto a él. Sin que Rachel se diera cuenta Quinn le hizo una seña al sonidista del lugar para que cortara la pista y solamente dejara un micrófono encendido.

Don't stop believin'. Hold on to that feelin'

(No dejes de creer. Aferrarte al sentimiento)

Streetlight, people

(Gente de la vida nocturna)

Don't stop believin'. Hold on to that feelin'

(No dejes de creer. Aferrarte al sentimiento)

Streetlight, people. Don't stop

(Gente de la vida nocturna... No dejes)

Todo quedo en absoluto silencio desde de que Rachel, solamente con el micrófono en mano y su voz, termino de cantar aquella ultima parte de la cancion. Quinn había logrado lo que quería, que la gente escuchara a la morena. Demostrar que no necesitaba ningún instrumento para realizar música, que esa chica que ahora la miraba aterrorizada por lo que acaba de pasar, era puro talento y el publico asi lo tomo. El lugar estallo en aplausos que hicieron que Rachel abandonara su hermetismo y esbozara la primer sonrisa después de su show improvisado, sonrisa que solamente tuvo una destinataria: Quinn Fabray.

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Estoy corta de tiempo, estoy sin dormir y el café que me tome no esta haciendo efecto! Así que pido disculpas, responderé los reviews y los MP's que me quedaron más adelante :)

Agradezco las buenas criticas que ha tenido el fic en su primer capítulo y los reviews buena onda que recibió. Pido perdón si este capítulo les pareció largo y pesado... Agradezcan que solo llego hasta ahí por que sinceramente era un poco más largo jajaja Estoy con demasiada inspiración, la hiperactividad que estoy sufriendo, etc, etc, etc...

Por cierto hay una explicación del por que de la elección de esas canciones, pero eso ya lo veremos en el siguiente :)

No tengo nada más para decir que... Gracias!

Hasta la próxima, saludos!

Besos & Abrazos! :)