Los personajes no me pertenecen son propiedad de Rumiko Takahashi… La historia si es mía =3. En realidad es mi primera historia….

Bueno los dejos para que lo lean…

CAPITULO 3: ¿Dónde está Inuyasha?

Los rayos del sol entraban en una pequeña cueva, haciendo un lindo contraste con unas pequeñas plantas, poseedoras de flores de lindos colores y formas.

Aome, aun dormía, dentro de esta, de pronto un rayo de sol se posó en su bello y angelical rostro y comenzó a abrir lentamente sus tiernos ojos dorados.

Se quedo un momento más, recostada en el interior de la pequeña cueva.

Al trascurrir unos momentos, su estomago le indicaba a través de unos sonoros ruidos que debía comer.

Salió de la cueva en busca de comida.

Se dirigió a un rio, al que su desarrollado olfato le guiaba.

En cuanto lo encontró se adentro en él y comenzó a intentar pescar.

Al paso de unos momentos salió del agua con un enorme pescado. Busco unos leños para encender un pequeño fuego. Cuando el pez estuvo cocinado se lo comió lentamente, recordando todo lo que había sucedido el día anterior, vio su brazo y la herida había desaparecido.

-Creía que iba a tardar en curar- mordió una vez más su comida.

Terminó de comer y se recostó en el tronco de un enorme e imponente árbol.

Al paso de unas horas se levanto y caminó con dirección a la aldea de la anciana kaede.

Se encontraba a medio camino cuando detectó una aroma de sangre, corrió a toda velocidad y al llegar quedo impactada por lo que veían sus ojos.

Una enorme cantidad de demonios muertos y otros tratando de matar a un grupo de personas que lucían un extraño traje.

-Inuyasha - dijo en un susurro.

Corrió en su búsqueda, trataba de localizarlo con su olfato, pero no lograba detentar su aroma. A lo lejos vio a la anciana Kaede y corrió hacia ella.

-¿Inuyasha donde esta? - dijo tratando de ocultar su preocupación.

-No lo sé. - Sujetando uno de sus brazos que goteaba sangre.

-Cómo que no lo sabes – furiosa.

-Los monstruos nos atacaron de repente, aun dormíamos, yo salí de la cabaña y después ya no lo volví a ver.

Aome corrió hacia donde estaban los demonios.

-Malditos que le hicieron a Inuyasha – gritó – garras de diamantes – atacando a un monstruo con aspecto extraño, tenía las piernas de un toro y el resto del cuerpo de un humano y le sobresalía una enorme cola que terminaba con un enorme zaite.

-Acaso crees, que una medio demonio como tú, podrá derrotarnos.

-Cállate – uno de los demonios la ataco por la espalda, esta cayó al suelo.

-Hiraikotsu - dijo una joven que se encontraba con el grupo de exterminadores, que al ver derrotado a su objetivo corrió hacia Aome y le preguntó.- ¿Te encuentras bien?

Aome levanto la mirada – No tenias que hacerlo – dijo y se alejo hacia el árbol sagrado, dejando a su salvadora preocupada.

-¿Inuyasha donde estas? – en un susurro.

-Aome, niña – gritaba la anciana kaede de lejos.

-¿Que quiere? – dijo furiosa Aome.

-Debes buscar a Inuyasha.

-Pero ¿Cómo? ¡Si no tengo la más mínima idea de donde está!

En ese momento Aome detectó un aroma muy conocido.

-¿Como…qué? - caminó internándose en el bosque – ¡Koikyo! – dijo mirando al joven de piel blanca con un largo y sedoso cabello negro y de ojos negros y fríos.

Koikyo se percato de su presencia y le dijo – ¿qué haces? Se supone que te selle en ese árbol, ¿cómo pudiste deshacerte de mi conjuro?

-¡Te odio! - gritó furiosa Aome – salió corriendo y sin darse cuenta estaba de nuevo frente a la aldea. Vio que aun habían monstruos y caminó hacia ellos.

-Mueran malditos - mojando sus garras con la sangre de su espalda y sacando toda su furia interior.

Mató a tres enormes demonios con un solo ataque, solamente quedaba con vida uno pero huyó hacia el bosque con dirección al sur.

-¡Desgraciado! ¡No huyas! -gritaba Aome.

-Gracias por tu ayuda - le decía una bella joven de ojos y cabello café sujetado en una coleta alta que se acercaba lentamente a ella.

-De nada - contesto.

-¿Puedo saber que te sucede? te veo triste- tomándole de la mano.

Aome se sorprendió ante la acción de la joven, siempre los humanos la trataban como un ser despreciable. – No es nada – bajando la mirada.

-¡Mira, estas sangrando!, ven acompáñame para que te cure – le sugirió –

-No necesito nada, ya sanará. – incorporándose.

-Bueno entonces por lo menos ven a descansar – con una sonrisa.

Aome guardó silencio pero la acompañó.

Ya sentada bajo un árbol pensaba en el lugar donde podría estar Inuyasha, y recordó la dirección en que había huído el monstruo.

Se puso de pie dispuesta a irse, pero la voz de la joven la detuvo.

-Hacia dónde vas?- preguntó.

-No te interesa- dijo fríamente.

-Dime talvez yo pueda ayudarte-

Aome se quedó callada evaluando la situación.

Al cabo de unos instantes retomó asiento bajo el árbol y le dijo – debo ir en busca de un joven llamado Inuyasha. Estoy segura que unos demonios se lo llevaron – ocultando sus ojos con su flequillo.

-Entonces no hay que perder tiempo, vamos yo te acompaño- llamó a Kirara, montó en ella y salieron con dirección al sur.

Aome recorría su vista hacia todas las direcciones, tratando de detectar o ver algo que las guiara a Inuyasha.

-Disculpa- rompiendo el hielo sango- ¿Cómo te llamas?

-Soy Aome- triste – porque al verme tu no huiste o me atacaste como lo hacen todos?

-No tenia porque hacerlo – sonriéndole- desde pequeñita mi papá me enseño a ver los sentimientos de los demonios y así saber si son buenos o malos. Y pude ver que tú tienes sentimientos puros.

-Gracias- bajando su mirada.

-Mi nombre es Sango y soy una exterminadora de demonios –Sonriendole.

Aome simplemente elevó su mirada, se sentía muy triste con un nudo en la garganta que le impedía articular palabra, su ca cabeza se había convertido en un torbellino de recuerdos, pensamientos e ideas.

Sango se percato de la situación en la que se encontraba Aome -Debemos descansar Kirara está cansada.

Pero y… - interrumpida por sango.

-no te preocupes, te prometo que mañana temprano retomaremos el camino.

-Está bien.

-Kirara desciende- bajo a descansar.

La gata de dos colas aterrizó bajo un árbol.

Las chicas bajaron y se sentaron junto al tronco del enorme y frondoso árbol.

-Debemos dormir un momento – sugirió Sango.

-Feh- mirando hacia el cielo.

-Aome debes hacerme caso, si no duermes mañana te sentirás cansada y así nos será difícil encontrar al joven.

Aome guardó silencio.

Al cabo de unos minutos todos yacían dormidos excepto Aome que seguía pensando en el lugar y conque clase de demonios se encontraba Inuyasha.

Disculpen, disculpen por la tardanza pero había tenido problemas con mi computador… me toco hacer el trabajo de un técnico especialista para arreglarla… en realidad ni sé que le hice pero la compuse =D…

Espero y les haya gustado, pueden dejar reviews, con sugerencias, comentarios, criticas, correcciones e incluso pueden darme ideas o como les gustaría que fuese este fic…

Bueno, bueno me despido, espero subir rápido el cuarto capítulo…

Adiós, adiós \(^-^)...