Glee ni sus personajes me pertenecen. yo solo juego con ellos :P

Capitulo 5. ¿Oveja o Lobo?

Hacia poco más de una hora que había llegado a Lima y aun asi extrañaba a Rachel. Se moría por llamarla o por mandarle mensajes pero no creía que sea adecuado molestarla sabiendo que la morena necesitaba ese tiempo para ella misma. La había llamado para avisarle que habían llegado bien a Lima pero después de eso no hablaron mucho. Ambas necesitaban ese tiempo y Quinn lo sabia.

Sabia que la mente de Rachel estaba llenas de dudas y aunque se moría por que esas dudas fueran referente a ella, sabia que en realidad eran por Jesse St. James. Al principio creyó que quizás Rachel estaba dispersa por lo que ella había dicho sobre estar con una mujer y se ilusiono, se moría por que la morena quisiera ser la mujer en cuestión pero después tuvo que aparecer Jesse llenándola de inseguridad. Sabia que si el chico intentaba reconquistar a Rachel lo lograría y ella no podría hacer nada al respecto, simplemente ser lo que estaba destinada a ser por el resto de su vida... solo su amiga.

A pesar de saber que Santana se quedaría con Rachel en el departamento y de que también estaría Kurt con ellas, los nervios y las dudas parecían no querer abandonarla. ¿Qué pasaba si Jesse iba a verla? ¿Qué haría Rachel? ¿Lo recibiría o lo sacaría a patadas? Seguramente la segunda opción la llevaría a cabo Santana pero ¿Qué pasaba si Rachel quería hablar con el chico? Santana no podía hacer nada al respecto si Berry quería eso.

Estaba en su habitación mientras su madre estaba abajo con sus nietos preparando la cena. Ella había preferido ir directamente a su antigua habitación alegando que tenia ganas de recostarse unos minutos para descansar, una vez que se acostó en su cama, cerro los ojos con intención de dormir y a su mente acudió la imagen de Rachel sonriendole. Hubiese sido el sueño perfecto si no fuera por que su mente le jugo una mala pasada proyectando la imagen de Jesse St. James besando a la dueña de sus pensamientos. Abrió los ojos de golpe y se obligo a no volver a cerrarlos. No quería esa imagen en su mente, no quería soñar con eso. Quería olvidarse, aunque sea por un segundo de Rachel y todo lo que venia con ella.

-La abuela Judy dice que bajes a ayudarla- informo Alyson entrando a la habitación de su tia, que se hizo a un lado en silencio en clara señal de quería que su sobrina se acostara a su lado.

Alyson se tomo unos minutos para analizar el estado de su tia y después se recostó a su lado mirando hacia el techo. Tampoco quería hablar, su relación con Quinn se resumía básicamente al titulo de tia y sobrina por respeto a Frannie pero en el fondo anhelaba volver a los tiempos donde Quinn la cargaba en su hombros para llevarla a la plaza a jugar, o cuando jugaban a las escondidas juntas, cuando se comportaban como eran en realidad sin mascaras de por medio.

-¿Puedo preguntarte algo sin que te enojes o te ofendas, Alyson?- cuestiono Quinn mirando de soslayo a su sobrina que asintió en silencio. -¿Por que tratas mal a Rachel? Que yo sepa ella no te hizo nada malo, sino todo lo contrario. Trata de acercarse a ti pero tú lo único que haces es tratarla de mala manera.

-¿Recuerdas cuando yo era niña y tú solías jugar conmigo todos los días?- Replico Alyson con un nudo en la garganta mientras que Quinn respondía afirmativamente a la cuestión. -Eramos Quinn y Alyson, nadie más.

-No entiendo que quieres decir, Aly- repuso Quinn mirando a su sobrina con desconcierto. -Yo te pregunte...

-Sé bien lo que preguntaste y yo te di mi respuesta- interrumpió Alyson levantándose de la cama dirigiéndose hacia la salida. -No tengo nada en contra del gno... de Berry, siempre y cuando te cuide pero si te soy sincera no creo que sea eso lo que esta haciendo en este momento.

-Alyson...- Llamo Quinn pero ya era tarde, su sobrina ya había salido de su habitación y se dirigía rumbo a la cocina dejándola a ella con más pensamientos en la cabeza... como si ya no tuviera suficientes.

Con resignación salio de su habitación y bajo a ayudar a su madre, quizás un poco de distracción la ayudaría a no pensar tanto en Rachel y a eliminar ese sentimiento de agobio y resignación que sentía en ese momento.

-Hija, ayúdame con esto- pidió su madre cuando la rubia entro a la cocina pero al ver el rostro de ésta dejo lo que estaba haciendo y se acerco a ella. -¿Estas bien, Quinnie?

-Si, mamá. Estoy bien- respondió Quinn alejando su rostro de las manos de su madre.

-¿Ves, abuela Judy?- intervino Alyson con el ceño fruncido mientras señalaba con la cabeza a su tia. -De eso te hablaba... y tú y yo sabemos quien es la culpable.

-¿Que es lo que tiene en contra de Rachel?- se exaspero Quinn cuando su sobrina se fue dejándola con la palabra en la boca... otra vez

-Alyson jamas menciono a Rachel, esa fuiste tú- indico Judy arrastrando a su hija hasta un silla mientras ésta se maldecía por meter la pata de esa forma. -Ya, deja de maldecir y dime que es lo que esta pasando con Rachel. ¿Aun sigue depresiva por culpa del... del chico ese?

-No. Por suerte esta recuperándose de a poco, ¿Alyson no te contó eso? Digo, ya que le gusta andar de chismosa- replico Quinn con el ceño fruncido.

-Ignora a tu sobrina y háblame de Rachel- pidió Judy con seriedad inusual que hizo reír a Quinn.

-No eres una psicóloga, mamá- pero una mirada de su madre la hizo callar y resoplar nuevamente con resignación. -St. James, el ex novio de Rachel, anda revoloteando de nuevo y eso no me gusta. ¿Sabes lo que significa?

-Si, que lo que has esperado por años se esta tambaleando y tienes miedo de perder tu oportunidad- respondió Judy haciendo sonrojar a su hija que bajo la mirada con timidez. -No te avergüences, hija. Lo que sientes es hermoso.

Hacia poco más de dos años que Judy Fabray sabia de los sentimientos de su hija para con cierta morena. Ella misma se lo había dicho alegando que era mejor que se enterara de primera fuente y no de terceras personas. Le costo alrededor de varios meses entender aquello, debido a su religión y demás, pero al final lo acepto. Sabia que su hija sufría por un amor no correspondido, entonces ¿Para que agregar más dolor a una persona que ya tiene suficiente?

-¿Rachel que opina de todo esto? ¿Sabe que su ex novio esta de vuelta?- continuo Judy dando la espalda a su hija para darle la privacidad que necesitaba en ese momento.

-Ayer me vio hablando con él cuando fui a comprar pizzas para almorzar con Alex y Alyson- murmuro Quinn. -Cuando llegue al departamento de Zach me interrogo sobre que quería Jesse.

-¿Que le respondiste? ¿Le dijiste la verdad?

-Si, le dije que quería reconquistarla- respondió la rubia con un nudo en la garganta. -Y lo lograra, ¿Sabes?

-¿Como estas tan segura?- replico Judy mirando a su hija con el ceño fruncido al tiempo que ésta se encogía de hombros. -No puedes dar por sentado de que volverá con ese chico, Quinn. Rachel es inteligente y orgullosa. Perdona pero no olvida.

-¿Estas diciéndome que no olvido lo que yo le hice en los años que estuvimos en el instituto?- pregunto Quinn con un dejo de temor que no paso desapercibido para su madre.

-No, sinceramente creo que cinco años de amistad pura y honesta, a pesar de lo que sientes por ella, fueron suficiente para cerrar y cicatrizar la herida que tú misma creaste- respondió Judy mientras su nieta entraba de nuevo a la cocina y se sentaba en otra silla dispuesta a escuchar la conversación de su abuela con su tia. -Si te quedas a escuchar nada de comentarios hirientes, Alyson.

-No me siento cómoda hablando de mi en frente de Alyson- repuso Quinn mientras la chica rodaba los ojos. -No te ofendas pero eres mi sobrina y eres un poco joven para entender algunas cosas.

-No lo suficiente para saber que te mueres por el Hobbit- replico Alyson pellizcando un pan que tenia en la mano al tiempo que le devolvía la mirada desafiante a Quinn. -Por dios, Quinn. No soy idiota, sé que sientes algo por Rachel y si te preguntas si eso me molesta lo cierto es que no. Lo que me molesta es que no te valore como te lo mereces. Debería hacerle lo mismo que le hicimos a St. James.

-¿Que le hicieron a St. James?- cuestiono Quinn con el ceño fruncido mientras que Judy sonreia. -¿Y por que tengo la leve sospecha de que ese "hicimos" incluye a Santana?

-Debo irme, me llama Alex- Por tercera vez en la noche Alyson dejo nuevamente a Quinn con la palabra en la boca mientras salia corriendo de la cocina.

-¡Dios! Esa complicidad que tienen Santana y ella las llevara a tener problemas a ambas, ya lo veras- repuso Quinn mientras su madre se reía. -¿Qué es tan gracioso?

-Tus celos camuflados de preocupación, eso es gracioso- respondió Judy haciendo que su hija se cruzara de brazos y levantara una ceja. -Te gustaría tener esa complicidad con Alyson, la misma que tenían antes y sé que ella también se muere por eso.

-¿Entonces que hago? Intente de todo para acercarme a ella, mamá- replico Quinn con desesperación. -Pero siempre terminamos discutiendo.

-¿Probaste no hablando de Rachel?- cuestiono Judy y eso llamo la atención de Quinn. -Quinn, es tu sobrina y te ama pero tenerte todo el día hablando de Rachel no debe ser nada fácil para ella. Durante un tiempo fueron ustedes dos, de repente llega Rachel y te olvidas de ella.

-No me olvido de ella. Es mi sobrina, la amo- replico Quinn pero su madre se encogió de ambos. -No debería estar celosa o lo que sea que este. Rachel es mi amiga y ella es mi sobrina.

-Solo dale tiempo, Quinnie- Sugirió Judy dejando una caricia en el hombro de su hija antes de salir de la cocina.

Lo cierto era que su mente volvió a trabajar a una velocidad asombrosa. Ahora no solo tenia que sumarle el hecho del futuro de la pareja St. Berry, sino también el tema de los posibles celos de Alyson. Lo que le faltaba, que su sobrina estuviera resentida por que ella hablaba de Rachel. Tampoco es que hablara de la morena todo el tiempo... ¿O si?

Mientras tanto a varios kilómetros de la ubicación de la rubia, una morena parecía no poder controlar su mal humor y eso solo tenia una culpable: Quinn Fabray. Detestaba no poder estar cerca de Quinn y que en su lugar estuviera Tyler acompañándola. No es que tuviera nada malo con el chico era solo que se había enamorado de la persona equivocada y había regresado en el momento equivocado, solo eso. Tyler no tenia la culpa de que ella tuviera toda esas contradicciones en su interior o de que estuviera confundida respecto a Quinn. Eso era solo de ella y de nadie más.

Quinn podía estar con quien quisiera y ella no tendría que decir nada al respecto más que apoyarla, después de todo eso era lo que había hecho Quinn referente a Jesse. Entonces, ella debería hacer lo mismo, como persona y como mejor amiga... eso era lo que debía hacer.

-Ey, diva la cena estará lista- La voz de Kurt interrumpió sus pensamientos pero ella no respondió, se abrazo a si misma mientras se deleitaba con la vista de la cuidad que le entregaba el departamento de Quinn y ahora el suyo también.

Siempre le gusto aquel sitio, tenia esa sensación de hogar que no sentía en el departamento que compartía con Jesse. Ademas estaba el hecho de que era tan parecido a Quinn, tenia ese toque tierno y protector pero al mismo tiempo decidido y elegante. Era como si la personalidad de la rubia se reflejara en su departamento y Rachel amaba eso. Le gustaba las veces que iba a visitarla y desde el pasillo sentía ese olor a comida casera que Quinn preparaba solamente para ella, le gustaba observarla mientras lo hacia por que era asombrosamente encantador mirarla cocinar, torciendo el gesto para preparar todo tan detalladamente. Se sentía bien estando allí y algo en su interior le decía que sentiría mejor... todo gracias a Quinn.

-¿Has tenido noticias de Quinn?- cuestiono Kurt con voz suave para no alterar el estado de concentración de su amiga.

-Ha llegado a Lima hace cerca de dos horas. Te manda saludos y me pidió que te recordara lo que le prometiste- respondió Rachel pero después miro al chico con los ojos entrecerrados mientras este sonreia. -¿Que le prometiste?

-Eso es algo entre Quinn y yo- respondió Kurt en plan de confidencia y eso altero a Rachel.

-¿Por que todo el mundo le guarda fidelidad a Quinn? Nadie me dice nada y me tratan como si estuviera enferma o fuera algo frágil que se pudiera romper en cualquier momento- se exaspero la morena sorprendiendo a su amigo por las lagrimas que adornaban los ojos marrones de Rachel. -No soy débil.

-Y nadie cree que lo seas- afirmo Kurt abrazándola. -Quinn solo trata de protegerte, no quiere que vuelvas a sufrir de nuevo y menos por culpa de Jesse... y si le guardamos fidelidad a la rubia es por que se lo merece. No quiero decir que tú no la merezcas pero es que Quinn... ¡Por dios, Rachel! Quinn ha hecho de todo para verte sonreír de nuevo y créeme que si St. James sigue vivo es por ella- Rachel levanto la vista para ver a su amigo que esbozo una sonrisa dulce mientras limpiaba sus lagrimas. -Jamas nos dijo lo que hizo Jesse por mucho que le preguntamos. Creo que Santana una vez la amenazo con cortarle el pelo y venderlo en el mercado negro pero ella mantuvo su silencio. Lo único que nos pidió fue no le hiciéramos a nada a St. James. No sé si por que ella quiera venganza de su propia mano o por protección.

-¿Para que querría proteger a Jesse?- Rachel se asombro de que pronunciar el nombre del chico ya no doliera tanto.

-Jamas dije que protegiera a Jesse- respondió Kurt sorprendiendo a Rachel inconscientemente sonrió. -Lamento interrumpir tu agradable sonrisa pero... ¿Le dirás a Quinn sobre las rosas que recibiste?

Por la tarde y después de que la rubia se fue, Rachel había recibido un ramo de rosas con una tarjeta firmada por Jesse St. James que decía lo mucho que lamentaba haberla lastimado de esa manera, que estaba arrepentido y que haría lo que fuera por recuperarla. Se hubiese sentido alagada y quizás un poco deseaba si en ese momento la imagen de Quinn no hubiese aparecido en su mente, era la mirada que tenia la rubia en el departamento de Zach después de su encuentro con St. James. Sabia que si debía poner en una balanza lo bueno y lo malo entre la rubia y su ex novio, Quinn aplastaría a Jesse aun asi no se deshizo de las flores sino todo lo contrario, las llevo a su habitación y las dejo en su cama.

-¡Olsen Twins, la cena esta lista!- grito Santana desde el interior del departamento de Quinn y Rachel y Kurt se adentraron a él con una sonrisa en los labios. -Ya era hora. La pizza se iba a enfriar.

-¿No sabes cocinar otra cosa que no sea pizza, Santana?- cuestiono Rachel con una sonrisa burlona.

-¿Y tú no puedes ser más alta?- replico la latina causando risa en Kurt que recibió un manotazo por parte de Rachel. -Dejen de golpearse y coman de una maldita vez que después tenemos una cita con la consola, ¿Cierto, Lady Hummel?- Kurt asintió mientras Rachel miraba la mesa con el ceño fruncido. -¿Y ahora que pasa, Willow?

-No hay pizza vegetariana para mi- respondió Rachel señalando la mesa mientras Santana rodaba los ojos.

-Si la hay. Esta en el horno- explico la latina mientras se servia vino. -Quinn me dejo instrucciones antes de irse. Es más, ella misma la preparo. Puedes ir a buscarla a la cocina, mientras tanto déjame comer. No soy como tú que debido a tu cuerpo pequeño te llenas con dos semillas. Yo necesito comida en abundancia.

Rachel negó con la cabeza mientras se levantaba de su asiento e iba rumbo a la cocina donde, efectivamente, había una pizza vegetariana esperándola.

-Quinnie- susurro para si misma con ternura, pero una nota pegada en la heladera llamo su atención. La tomo entre las manos y se dio cuenta de que era la letra de Quinn.

"No nos veremos por unos días, pero eso no significa que no vaya a extrañarlos por que si lo haré. Por favor, Rachel, no dejes que Santana incendie la casa y si va a jugar a los vídeos juegos que no se desvele hasta tarde, debe ensayar y necesita estar lo más descansada posible. Kurt, no olvides lo que me prometiste. Tú cumple tu promesa y yo cumpliré la mía, ¿Ok? y por ultimo, pero no menos importante, Rachel Berry. Aparta cada pensamiento de tu mente y hazme el favor de dormir, ¿Si, morena?. La audición la harás genial no debes preocuparte por eso. Pero si no puedes dormir en mi habitación hay algunos libros que quizás te gusten, con un poco de suerte te darán sueño. Me despido, pórtense bien los tres.

Un beso... Los Quiero!

Quinn."

Rachel arranco la parte de esa nota que le pertenecía a ella y se la guardo en el bolsillo al tiempo que la alarma del horno le anunciaba que su pizza estaba lista. La sonrisa que se había instalado en su rostro no desapareció ni siquiera cuando se quemo con la bandeja. ¿Qué importaba el dolor físico cuando en su interior sentía como una cálida caricia se expandía por su alma? Sabia que mañana le dolería la quemadura pero ahora solo podía pensar en la nota de Quinn.

En lo protectora que sonaba esa nota, como cuidaba de Santana a pesar que sabia que esta no le haría caso, de como parecía compartir complicidad con Kurt aunque eso significase dejarla a ella afuera de eso y por ultimo, de como se preocupa por ella, como la incitaba a dormir y a descansar, algo que estaba segura de que no podría hacer pero que haría su mejor intento por lograrlo. Se mordió el labio cuando leyó la despedida "Un beso"... como deseaba que no fuera solo una frase escrita en papel y que Quinn estuviera allí para darle ese beso. Rápidamente sacudió la cabeza para alejar ese pensamiento de una vez por todas. No debería pensar asi, no debía ni podía pensar asi.

Hacia poco más de una hora que la cena había terminado en la casa de los Fabray pero aun asi, Quinn no parecía tener sueño alguno. Esa noche dormiría en el sofá mientras que Alyson lo haría en su habitación y Alex en la huéspedes. Sentía el cuerpo cansado pero no sentía sueño. La oscuridad de la sala debería ayudarla pero no, lo cierto es que solo una cosa la ayudaría a conciliar el sueño por eso mismo cuando termino de hablar por teléfono con Tyler, marco el numero que se sabia de memoria. Solamente tuvo que esperar dos tonos para que una dulce voz atendiera del otro lado.

-Quinnie, ¿Como estas?- pregunto la voz de Rachel y el corazón de Quinn dio un vuelco. Aun no encontraba explicación alguna para que su corazón reaccionara de esa forma después de tanto años.

-Bien, ¿Y tú, pequeña? ¿Santana te hizo algo?- y cuando creí que no podía enamorarse más de su amiga, Rachel le demostraba todo lo contrario con solo una risa, aquella que ella amaba tanto.

-No me ha hecho nada. Esta jugando a los vídeos juegos con Kurt pero como siempre va ganando- respondió Rachel viendo como sus amigos jugaban. Bueno, más bien Santana jugaba por que Kurt había abandonado el intento de ganarle a la latina. -¿Qué tal están Alex y... Alyson?

-Están bien, ahora deberían estar durmiendo pero tú y yo sabemos lo impredecible que es Alyson. Estoy segura que un momento de la noche la tendré a mi lado con ganas de discutir- resoplo Quinn mientras se recostaba en el sofá con una almohada entre sus brazos.

-Mientras no se lastimen una a la otra, discutan todo lo que quieran- replico Rachel dirigiéndose a su dormitorio pero de repente ver las rosas que le envió Jesse en su cama la hicieron borrar su sonrisa. -Quinn, ¿Puedo contarte algo sin que te enojes?

-Claro, princesa. Dime.

-Mmm... no sé como...- respiro profundamente antes de continuar. -No te enojes, por favor, pero Jesse me mando rosas esta tarde cuando tú te fuiste- Rachel pudo escuchar como Quinn del otro lado soltaba un suspiro cangado de molestia y hasta estaba segura de que había fruncido el ceño.

Y no se equivocaba, Quinn tras escuchar eso se levanto del sofá como si tuviera resortes en el cuerpo y comenzó a caminar por toda la sala, soltando insultos a diestra y siniestra en contra de St. James. El muy idiota no iba a darse por vencido, no iba a parar hasta volver a lastimar a Rachel y eso era lo que más bronca le daba a ella, que la morena creyera nuevamente en el chico y ella no poder hacer nada para protegerla.

-Dime algo, Quinn- pidió Rachel con un nudo en la garganta después de unos minutos en los cuales Quinn no pronuncio palabra alguna.

-¿Que hiciste con flores? Y... responde con sinceridad, Rachel- pidió Quinn apretando los puños mientras varias lagrimas ya empezaban a parecer en sus ojos.

-Las... las tengo en mi habitación- susurro Rachel casi con temor pero aun asi pudo percibir la molestia de Quinn por esa razón se apresuro a agregar: -Pero las voy a tirar...

-Conservalas- ordeno Quinn con los dientes apretados. -Sé que quieres hacerlo, asi que conservalas. No las tires solo por que a mi no me cae bien tu ex novio, supongo que tendré que acostumbrarme. Esto es solo el principio, más adelante los veré juntos otra vez, asi que...

-Yo no volveré con Jesse- interrumpió Rachel con tanta convicción que detuvo el monologo de Quinn que parecía sorprendida. -Quinn, no me dejaste decirte nada ayer en el departamento de Zach, pero lo cierto es que no pienso volver con él. Me lastimo demasiado, ¿Crees que seré tan masoquista de volver con una persona a la cual no le importo engañarme? Das por hecho muchas cosas, pero ninguna de esas me permites afirmar o desmentir, Quinn.

-¿No-no volverás con él? Me refiero a... Intenta reconquistarte, Rachel- sentencio Quinn aunque dentro de ella se encendía una luz de esperanza. -Y tú y yo sabemos que tú...

-Que yo soy lo suficientemente grande para saber lo que quiero en mi vida y a quien quiero en ella- interrumpió Rachel levantándose de su cama para comenzar a recorrer el lugar. -Te repito, Quinn: Das por hecho muchas cosas pero jamas me dejas explicarte. Ayer diste por sentado que volvería con Jesse y te fuiste de la cocina dejándome con la palabra en la boca. Creí que me conocías, que sabrías que yo no podría estar con una persona que me lastima y que me miente.

-Entonces, eso significa que...- Quinn dejo la frase en el aire para que Rachel la completara mientras que en su interior se esparcía una sensación agradable.

-Significa que la próxima vez me dejaras hablar antes de irte y dejarme en la cocina del departamento de tu ex cuñado, completamente sola- Bromear era en ese momento lo mejor para aliviar la tensión pero después se puso seria. -Quinn, has hecho muchas cosas para que vuelva a ser yo misma y estoy segura de que las seguirás haciendo, ¿Crees que te dejaría ir a ti solo por estar con Jesse? Él único que ha hecho ha sido lastimarme y tú repararme, ¿Con quien crees que me quedare al final? ¿Con la oveja o con el lobo?

-¿Yo que seria?- cuestiono la rubia con un hilo de voz intentando disipar el nudo de su garganta.

-Mmm... serias la oveja. Eres exactamente como ella- indico Rachel con una sonrisa recostándose en su cama. -¿Sabes? Eres la primera oveja con ojos verdes y cabello rubio.

-Entonces, me encantaría que te quedes con la oveja- respondió Quinn después de soltar una pequeña risa. Aquella respuesta por parte de la rubia sonó tan intima que ambas se quedaron en silencio procesando todo eso.

-Ademas, esta el hecho de que debemos buscarte una novia- bromeo Rachel rompiendo el hielo y derritiéndose ella también por la risa de Quinn tras eso.

-Oh, ¿Acaso quieres ser mi Cupido personal, Berry?- cuestiono Quinn un poco más animada por todo lo que había dicho Rachel.

-Por supuesto. Si van a quitarme a mi rubia tiene que ser alguien que este a mi altura- respondió Rachel aumentando la risa en Quinn.

-¿Alguien que este a tu altura? Te aclaro que no pienso ir al jardín de infantes a buscar novia eh. Ademas, ¿Por que una novia y no un novio?- pregunto Quinn haciéndose la desentendida aunque en realidad se moría por escuchar la respuesta de la morena.

-Dijiste que querías estar con una mujer- aclaro Rachel fingiendo que aquella idea le gustaba pero lo cierto es que le molesto muchísimo aquello.

-Mmm... no. No fue eso lo que dije- replico Quinn ocultando su sonrisa aun sabiendo que Rachel no podría verla. -Lo que dije fue que no tendría problemas en estar con...

-Si, si. Sé muy bien lo que dijiste- interrumpo la diva quizás apresuradamente por que el hecho de escuchar nuevamente esa frase la llevaría a otro día de insomnio y no quería eso. -Como sea, hay que buscarte una novia.

-Ok, lo que digas, miss Cupido metro cincuenta- pico Quinn mientras se reía a carcajadas por que sabia que a Rachel aquel sobrenombre no le gusto para nada. -¡Oh, por dios! ¡No lo puedo creer! He dejado sin palabras a Rachel Barbra Berry.

-Basta, Fabray. No me he quedado sin palabras, simplemente estoy permitiendo que expreses en voz alta tu lado tonto e infantil- replico Rachel con fingida molestia aunque lo cierto era que le gustaba aquel juego. -¿No deberías irte a dormir ya?

-¿Te quieres deshacer de mi?- cuestiono Quinn haciendo un puchero pero después lo borro al darse cuenta de que no había nadie a su alrededor para apreciarlo.

-No, pero es tarde y una persona me dejo por escrito que debo descansar- respondió Rachel buscando su pijama y de repente se ocurrió una idea, la único que haría que pudiera dormir esa noche. -Quinn, ¿Puedo dormir en tu habitación? Ya sabes que la mía es más oscura y pensaba dejársela a Santana. No quiero sufrir su mal humor mañana cuando despierte con los primeros rayos del sol.

-Por supuesto que si puedes. Pero deja que Crusoe y Aslan duerman contigo- repuso la rubia.

-No dejare que tu perro y tu gato duerman conmigo. Me gustan pero ocupan la mitad de la cama para ellos solos- replico Rachel cruzándose de brazos algo que Quinn supo que haría.

-Vamos, Frodo. Déjalos dormir contigo. Hazlo por mi, ¿si?- pidió la rubia con voz suave que hizo que todo el interior de Rachel se revolviera. -Por favor.

-Esta bien, esta bien. Haré lo que me pidas- respondió Rachel completamente frustrada por el poder que Quinn empezaba a ejercer en ella. -Me encantaría seguir hablando pero es hora de dormir, Fabray... y agradecería que dejaras de llamarme "Frodo".

-Siempre seras mi Frodo. No puedo llamarte Gollum por que es feo y malvado y tú eres todo lo contrario- aclaro Quinn con inocencia haciendo sonreír a Rachel. -¿Te confieso algo, Rachel? No quiero cortar la llamada. Quiero seguir hablando contigo.

-Yo también- confeso la morena con un hilo de voz. -Hagamos esto. Déjame que me cambie para dormir, busco a Crusoe y a Aslan y cuando me encuentre en tu habitación te llamo para que sigamos hablando, ¿Te parece bien?

-Me parece, perfecto. Hablamos en un rato. No tardes.

Por supuesto que no tardaría, escuchar la voz de Quinn antes de dormir era todo lo que necesitaba y quería. Una vez que estuvo lista para ir en busca del perro y del gato de su amiga tomo su teléfono móvil dispuesta a salir de allí, pero las rosas en su cama volvieron a llamar su atención. Las recogió y las olfateo mientras se dirigía a la cocina. Una vez allí, las tiro a la basura. Se hubiese quedado con una sola pero no quería, no quería nada que le recordase a Jesse St. James.

-Me quedo con la oveja- susurro para si misma antes de dirigirse a la habitación de Quinn donde la esperaba una entretenida y, quizás, larga conversación con su amiga.

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Como siempre gracias por todo y a todos!

Que tengan un buen inicio de semana y pido disculpas si el capitulo fue corto. Lo cierto es que me estoy quedando dormida, pero prometo compensarlos en el próximo capitulo con el tan esperado beso jajaja no mentira! para eso falta... falta mucho!

Hasta la próxima!

Besos & Abrazos! :)