Glee ni sus personajes me pertenecen. yo solo juego con ellos :P
Capitulo 6. Se lo merecía
Los rayos del sol se filtraban por la ventana de la habitación de Quinn la mañana del lunes, impidiendo que Rachel continuase con su sueño. Intentó levantarse para correr las cortinas y oscurecer todo el lugar con intenciones de seguir durmiendo pero un brazo cubriendo su cintura se lo impidió. Con cuidado se giro para ver de quien se trataba, aunque el aroma a vainillas ya le había dado un pista. Y no se equivocaba, a su lado estaba, nada más y nada menos que, Quinn Fabray, durmiendo pacíficamente con una pequeña sonrisa en los labios.
Despacio fue quitándose de los brazos de la rubia para cerrar las malditas cortinas y que estas no perturbasen también el sueño de su amiga. Cuando todo estuvo oscuro volvió a su antiguo sitio. Era increíble lo bien que se sentía estar allí, era como si hubiese nacido para estar en los brazos de Quinn. Ninguno de los despertares que había compartido con Jesse podría compararse con el que estaba viviendo en ese momento, este era mejor... Mucho mejor.
Se giro para poder ver el rostro de Quinn directamente y se encontró con algunos mechones obstaculizando su vista. Pudo apreciar como, a pesar de estar dormida, la piel de Quinn se erizaba a su mínimo contacto y eso le llamo la atención, por esa razón volvió a repetir la acción obteniendo el mismo resultado. Aquello la hizo sonreír y lo asocio a que quizás se debía a que tenia los dedos fríos, ese pensamiento encendió su lado infantil y vengativo, lo cual significaba seguir divirtiéndose un poco más. Esta vez paso sus dedos por la mandíbula bajando por el cuello de Quinn dejando un camino de piel erizada que la estaba volviendo loca. Cuando ya se canso de eso se acerco más al rostro de la rubia y asi se quedo dormida nuevamente, en aquel lugar que se estaba convirtiendo en su favorito.
Había llegado el domingo eso de las siete de la tarde de su viaje de Lima, pero al llevar a sus sobrinos al departamento de su ex cuñado éste le pidió que se quedaran a cenar. Un intercambio de miradas con Tyler fue suficiente para saber que el chico se moría de hambre, por esa razón accedió a la petición de Zach. Le mando mensajes a Santana para avisarle que llegaba tarde a su departamento y que le avisara a Rachel. Cerca de la medianoche y en compañía de Tyler, volvió a su hogar, hubiese vuelto mucho más antes pero hablar con su ex cuñado era algo que le gustaba, por ende, las horas se le pasaron entre conversación y conversación.
Tyler ni siquiera se cambio de ropa, asi como llego se tiro en el sofá quedándose automáticamente dormido. Quinn busco una cobija con lo cual taparlo y después se dirigió a la cocina por un vaso de agua encontrándose con una nota de Santana que decía: "Ya me lo agradecerás mañana. Ahora disfrútalo, rubia". Aquello la desconcertó y la lleno de intriga, ¿Qué tenia que agradecerle a la latina? ¿Qué era lo que tenia que disfrutar? Con esas preguntas en su mente se dirigió a su habitación para un buen merecido descanso. Se llevo una sorpresa cuando al entrar se encontró con Rachel durmiendo en su cama, abrazando su almohada con Crusoe y Aslan a sus pies, fue en ese entonces que comprendió las palabras de Santana.
-Maldita hija de perra- susurro con una sonrisa de oreja a oreja mientras se colocaba el pijama. -Te odio, San.
Con cuidado se acostó al lado de Rachel, reemplazando la almohada con su propio cuerpo. Lo más adecuado hubiese sido que se fuera de su habitación y dejara a la morena sola mientras ella se iba a dormir con Santana pero lo cierto era que se moría por amanecer en los brazos de Rachel, acurrucarla en su pecho, sentir ese perfume con aroma a chocolate que la morena usaba y que la llevaba al borde de la locura. Quería que cada despertar suyo sea al lado de esa mujer de veintitrés años que son su intensidad, pasión y dulzura le había robado el corazón como nadie más lo había hecho.
Se dedico a observarla detenidamente sintiendo los brazos de Rachel aferrarse más a su cintura mientras que a los pies de la cama Crusoe, su shiba inu, y Aslan, su gato siamés, la miraban como si supieran las intenciones que tenia su dueña para con la mujer que tenia en brazos.
-No digan nada- le ordeno Quinn a sus mascotas en un susurro mientras Rachel se alejaba de su cintura y le daba la espalda. -Le guardaran el secreto a mamá.
Después de eso se aferro a la cintura de Rachel y asi fue quedándose dormida, justo en el lugar donde pertenecía y esperaba amanecer. Por eso se llevo una sorpresa cuando al abrir los ojos por la mañana se encontró con el rostro de Rachel muy cerca del de ella. Se moría por besar, aunque sea un roce, los carnosos labios de la morena y lo hubiera hecho si no hubiese sido por el sonido de la alarma del teléfono móvil de ésta.
-Dale, Marley, Apúrate, toma la pala y el balde y vamos a la playa- murmuro la morena despertándose completamente desorientada por que el lugar en el que se encontraba no era con el que estaba soñando. Mientras tanto Quinn la miraba con una sonrisa tierna en los labios.
Si no supiese quien era Marley, seguramente se pondría celosa, pero lo cierto era que aquella chica de cabello castaño y ojos azules no representaba peligro alguno para ella. Era la prima de Rachel por parte de Hiram, la morena pasaba algunos veranos con aquella chica, fueron a algunas competencias juntas y Quinn sabia lo cercanas que eran a pesar de no pasar mucho tiempo juntas.
-¿Soñando con Marley?- cuestiono Quinn mientras Rachel le daba la espalda pero le tomaba las manos para que la abrazara.
-Si, hace tiempo que no la veo y me gustaría... ¡Quinn!- exclamo la morena cuando reparo en la presencia de su amiga al lado de ella. Se dio vuelta para enfrentarse a la rubia y la descubrió con los ojos cerrados y una sonrisa en los labios. Sin poder contenerse la abrazo rodeándola con una pierna por la cintura, apretándola más hacia ella. -¿Qué-qué haces aqui?
-Mmm... se supone que vivo aqui y que duermo aqui- bromeo Quinn mientras Rachel le regalaba un suave beso en su mejilla.
-Sabes que no era eso a lo que me refería- replico la morena alejándose de Quinn, de lo contrario haría algo estúpido y se arrepentiría el resto de su vida. Le dio la espalda a la rubia pero sin dejar de sentir uno de los brazos de Quinn alrededor de su cintura y el otro debajo de su cuello. -¿Cuando llegaste?
-A la medianoche. No quería despertarte y tampoco quería sufrir las patadas de Santana- explico Quinn sin entrar en demasiados detalles por que sabia que esto ultimo no era cierto. -Por eso me acosté contigo, No te molestó, ¿Cierto?
-¿Así que te acostaste conmigo? Interesante- bromeo Rachel con doble sentido que hizo sonreír a Quinn. -¿Por que no lo recuerdo?
-Sera por que no hicimos nada de lo que tu mente depravada piensa, Berry- respondió Quinn haciéndole cosquillas a la morena que se retorció de una y mil maneras para zafarse pero no lo logro.
Escucharla reír era como gasolina para el corazón de Quinn, pero decidió olvidarse de los constantes latidos de éste, apartar todo sentimiento más allá de la amistad y concentrarse en jugar un rato con su mejor amiga. Extrañaba eso de bromear con Rachel. Ésta casi siempre decía algo para molestarla, ella se vengaba corriéndola por todo su departamento y cuando por fin la atrapaba le hacia cosquillas hasta que la morena suplicaba que parase. Después Rachel se mudo con Jesse y ya no lo volvieron a hacer, durante esos dos años se limitaban simplemente a hablar de la relación de la diva con St. James, lo cual causaba molestia en Quinn pero lo disimulaba por que no tenia derecho a nada, solamente a escucharla como la mejor amiga que era.
-Ya-Ya... tregua, Quinnie- pidió Rachel mientras Quinn aminoraba las cosquillas pero no las eliminaba.
-No es lo que quiero escuchar. Debes decir las palabras mágicas si quieres liberarte de mis cosquillas de koala- replico Quinn mientras Rachel se reía más debido a lo ultimo dicho por la rubia.
-¿Cos-cosquillas de koala? ¿En-en serio, rubia?- cuestiono Rachel pero las cosquillas en su cuerpo aumentaron. -Ok...Ok ¡Me rindo! Por favor, Quinn. Tú ganas... sigues siendo la mejor.
-¿Ves? Hablando se entiende la gente- repuso la rubia deteniendo sus manos y recostándose encima del cuerpo de Rachel mientras ésta recuperaba la respiración mirando hacia el techo con los ojos cerrados lo cual enterneció a Quinn, que sin dudarlo dejo un beso en la mejilla de Rachel antes de levantarse de la cama alejándose de la tentación que le producía estar cerca de la morena.
-¿Adonde vas?- cuestiono Rachel abrazando a Crusoe que se acurruco en su pecho. En ese momento necesitaba algo a lo que sujetarse para no saltar a los brazos de Quinn y besarla como lo deseaba.
-A preparar el desayuno, ¿Donde más?- respondió Quinn saliendo de su habitación mientras que Rachel soltaba un largo suspiro.
-Tu dueña va a matarme, Crusoe- susurro la morena mientras que Aslan se acercaba a ella y se recostaba a su lado. -¿Qué pasa, Aslan? ¿Tienen hambre?
Quinn mientras tanto estaba en la cocina preparando el desayuno con una sonrisa en los labios mientras que Tyler entraba al lugar sorprendiéndola y haciendo que diera un salto en el lugar lanzando todos y cada uno de los insultos que se le ocurría.
-Wow, rubia ¿Donde aprendiste todos esos insultos? ¿Están en la biblia?- bromeo el chico y Quinn se encogió de hombros.
-Si, en la biblia escrita por Santana Lopez- respondió Quinn antes de regalarle un beso en la mejilla a Ty sorprendiéndolo. -Buenos días, Collins.
-¿A que se debe el buen humor que tienes esta mañana, Fabray?- cuestiono Tyler frotándose los ojos mientras se sentaba a esperar el desayuno.
-Siempre me despierto de buen humor, Ty- replico Quinn pasandole el café a su amigo que la tomo de la mano y la obligo a que mirase su expresión escéptica por esa respuesta. -Esta bien... Primero tienes que saber que te odio por hacerme hablar sobre esto pero lo cierto es que...- se acerco más al chico y bajo un poco la voz para que solo él la escuchara. -No te pienso decir nada, Tyler Collins. Deja de ser tan chismoso.
-Oh, Ty. No conocía ese lado tuyo- intervino la voz de Rachel entrando a la cocina con Aslan en los brazos seguida de Crusoe. -Creo que tienen hambre, Quinn.
-Y no son los únicos- repuso Santana apareciendo a escena abrazando a Rachel por los hombros. -¿Que tal te despertaste, Berry?
-Muy bien- respondió Rachel intercambiando una mirada cómplice con Quinn que no paso desapercibida para Tyler. -Gracias por preguntar, San.
-¡Oh, por dios!- fue lo único que dijo Tyler pero un golpe de Santana en la cabeza lo hizo callar. -¿Por que me golpeas, Satán?
-No te golpee, es ese mi saludo de buenos días- respondió Santana sentándose al lado del chico para susurrarle en el oído: -Con estas dos debes ir lento, Collins. Son como dos niñas de preescolar.
-¿Que tanto susurran ustedes dos?- pregunto Quinn con el ceño fruncido que se acentuó cuando ambos chicos esbozaron idénticas sonrisas diabólicas.
-Necesito ayuda con un paso de baile y Collins me ayudara. Tranquila, Quinnie- repuso la latina mientras que el chico, en complicidad con ella, asentía. -No siempre eres el centro de nuestro universo. Cambiemos de tema mejor, ¿No tienes nada que agradecerme?
-Mmm... no lo creo- respondió Quinn con desafío pero la latina se cruzo de brazos y señalo con la cabeza a Rachel que en ese momento se encontraba untando una tostada con una sonrisa en los labios. -Esta bien, esta bien. Gracias, Santana Lopez. Por cierto... ¡Te odio!
-Eso es mentira. Tú me amas, rubia- replico Santana con una sonrisa de superioridad causando risas en sus amigos incluida Rachel que seguía con la tostada en la mano. -Comete de una maldita vez esa tostada, Berry. Es alimento no una pintura de Picasso.
Rachel la miro con una ceja levantada y se metió mitad de tostada en la boca lo cual hizo sonreír picaramente a Santana.
-Mmm... wow. Acabamos de comprobar que a Berry le entran grandes cosas en su boca- repuso la latina con doble sentido haciendo escupir el café a Tyler, atragantar a Quinn y toser a Rachel. -¿Qué? No me miren asi. Pitufo tontin me dio el pie para decir eso. No es tan inocente como pensamos, ¿Verdad, Rach?
-Mejor desayunemos, ¿si?- sugirió Rachel completamente ruborizada mientras que Santana compartía una mirada cómplice con Quinn que se encogió de hombros.
-Ey, rubia, ¿Tú no tendrías que estar trabajando en este momento?- pregunto la latina rompiendo el silencio. -Si mal no recuerdo y mis cálculos no fallan, las tres semanas que le pediste a Zach terminaron ya.
-Es cierto, pero ser la ex cuñada del dueño del lugar donde trabajas tiene que tener sus beneficios, ¿No?- respondió Quinn como si nada. -Tengo tres semanas más de descanso, Santana.
-Tiempo suficiente para que podamos asistir al cumpleaños de Britt y a la competencia de baile- intervino Tyler llamando la atención de Rachel que no dijo nada pero estaba atenta a la conversación.
-Hablan mucho de esa tal Britt, ¿Quien diablos es?- cuestiono Santana cruzándose de brazos.
-Es una amiga nuestra, ¿Cierto, Ty?- el chico asintió y Quinn continuo: -La conocimos en Yale. Ella trabajaba en un bar cerca de ahí junto con Mike y Eleonor, también amigos que conocimos en Connecticut. Los tres eran cantantes aficionados pero su fuerte no era el canto sino el baile. Un día nos contaron que necesitaban bailarines para entrar a una competencia y con Tyler nos unimos a ellos llegando a ocupar el tercer puesto, ¿Lo recuerdas, Ty?
-¿Como olvidarlo? La sonrisa que tenia Britt en ese momento la hacia lucir más inocente que de costumbre- respondió Tyler con una sonrisa en los labios. -Nos repartimos el premio entre todo el grupo. Eramos el equipo con menos integrantes, ¿Cuanto eramos? ¿Seis?
-Siete- corrigió Quinn mirando a Rachel que parecía atrapada por la historia.
-Cierto, Britt, Mike, Eleo, Ann, Josh, tú y yo- Enumero Tyler soltando una carcajada por la mueca de desagrado que hizo Quinn. -Oh, vamos, Quinnie. No me digas que aun te molesta lo que hizo Ann.
-Le dijo tonta a Britt, jamas dejara de molestarme eso- replico Quinn mirando con seriedad al chico.
-Si y te recordara por el resto de su vida con lo que le hiciste- recordó Tyler con una sonrisa triunfal en los labios al tiempo que Quinn hacia lo mismo pero con orgullo. -La cicatriz en su ceja derecha se lo recuerda todo el tiempo.
Rachel se contagio de la sonrisa de Quinn. Cuando creía que no podía sorprenderse más de la rubia ésta llegaba con historias que al parecer incluía bailes, competencias y golpes, todo para ayudar a una amiga. Fue en ese entonces que su mente le jugo una mala pasada asociando el nombre de Quinn con el de esa tal Britt. La rubia había hecho de todo por aquella chica y ¿si sentía algo por ella? ¿Si aquella chica era la razón por la cual la Quinn quería intentar algo con una mujer?
-Britt es como nuestra hermanita, ¿Cierto, Q?- pregunto Ty sacando a la morena de sus pensamientos ansiosa por la respuesta de la rubia. -Junto con Mike y Eleonor, los tres son completamente queribles. Ustedes dos deberían conocerlos- señalo con la cabeza a Santana y a Rachel que aun seguía esperando la respuesta de Quinn. -Ey, Q, ¿Que te parece si hablo con Britt y le digo que hay dos chicas más invitadas a su cumpleaños?
-Ya sabes su lema: "Cuantas más personas sean, más animada es la fiesta"- respondió Quinn con una sonrisa. -Dile que llevaremos a tres personas. Pienso invitar a Brody.
-Con permiso, ire a ducharme- indico Rachel con el ceño fruncido pero la mano de Quinn en su brazo la detuvo.
-Ey, ¿Que-que tienes que hacer más tarde?- susurro la rubia con timidez mientras sus mejillas se ruborizaban.
-Nada, supongo. ¿Por que? ¿Tienes algo en mente?- cuestiono Rachel con emoción olvidándose de su creciente mal humor.
-Debo sacar a pasear a Crusoe y pensé que a lo mejor te gustaría acompañarme- respondió Quinn aumentando su timidez.
-¿Pueden llevarse a mi perro con ustedes?- intervino a Santana con una sonrisa traviesa. -Con los ensayos no pude sacar a pasear a Rocket y creo que lo necesita.
-Ignórala- pidió Rachel cuando Quinn iba a replicar. -¿Salimos después de que termine de ducharme?- Quinn asintió con una sonrisa de oreja a oreja y la morena salio de la cocina con la misma expresión.
Durante media hora Quinn tuvo que soportar las bromas de Santana y Tyler respecto a ella y Rachel. La llenaron de preguntas sobre que era lo que había pasado en su habitación pero ella no respondió ninguna de esas cuestiones. Se limito a guardar silencio, lo único que si dijo fue que no había pasado nada. Lo cual era cierto, no habían hecho nada más que dormir aunque ella se moría por besarla cuando despertó y tuvo el rostro de Rachel muy cerca del suyo.
-Basta, Quinn- se dijo a si misma en su mente mientras abandonaba la cocina dejando a Santana y Tyler con idénticas sonrisas traviesas.
En el camino se encontró con Rachel que ya estaba lista para salir pero la rubia le pidió que la esperase y eso fue lo que la morena hizo, mientras tanto se puso a mensajearse con Kurt que le estaba contando las cosas que estaba haciendo en su trabajo. Después de veinte minutos la rubia apareció completamente lista. Crusoe parecía ser el más contento con aquella idea tanto que a Rachel se le hizo imposible controlarlo mientras que Santana se reía viendo a la morena al tiempo que le pasaba las llaves de su departamento a Quinn para que pasara a buscar a su perro Rocket, un labrador
El camino a la casa de Santana lo hicieron entre risas y anécdota. Crusoe parecía no poder quedarse quieto, tiraba de la correa con tanta fuerza que Rachel se la paso a Quinn para que pudiera dominar a su perro. El perro de Santana, en cambio, parecía más educado y pacifico, todo lo contrario a la personalidad de su dueña.
Caminar por Central Park con los dos perros se estaba poniendo agradable para ambas chicas pero como no todo es para siempre, aquella alegría y diversión se convirtió en un momento tenso cuando de la nada apareció Jesse St. James cruzándose en medio de las dos chicas. Quinn se sorprendió de que el chico tuviera un ojo morado y un gorra en la cabeza.
-Hola, Rachel- saludo el chico y todo el cuerpo de Rachel se tenso.
Hacia tres meses que no veía al chico que tenia en frente de ella sonriendo atractivamente. Aun guardaba algún tipo de sentimiento hacia Jesse pero no sabia cual era realmente. Lo que si sabia es que se sentía humillada, usada, dolida y todo gracias a St. James que la miraba directamente como si quisiera leer cada expresión de su rostro. Dejo de mirarla solamente cuando el cuerpo de Quinn se interpuso entre ellos dos haciendo de escudo humano.
-¿Qué quieres St. James?- cuestiono Quinn con los dientes apretados fulminando al chico con la mirada.
-De ti, nada. Quiero hablar con Rachel- respondió Jesse mirando a la morena que bajo la mirada. -Rach, por favor. Necesito que me escuches, hermosa.
Rachel no respondió. Se encontraba en un dilema, por un lado no quería ni escuchar al chico ni hablar con él pero por otro necesitaba decirle algunas cosas. Coloco su mano sobre el hombro de Quinn y ésta se giro para mirarla.
-Déjame hablar con él, ¿Si?- pidió Rachel mirándola directamente a los ojos mientras la rubia fruncía el ceño. -Te prometo que estaré bien. Solo... solo déjame hablar con él.
Aquella petición puso en alerta a Quinn. A pesar de que Rachel le había dicho que no pensaba volver con Jesse una parte de ella sentía miedo. ¿Que pasaba si el chico convencía a la morena de volver? ¿Y si la reconquistaba a base de mentiras? No sentía miedo debido a estar enamorada de Rachel sino que lo hacia como amiga. No quería que la morena volviera a sufrir de nuevo y menos por culpa de Jesse.
-Quinn, lo que te dije el sábado por la noche sigue vigente- susurro Rachel llamando la atención de la rubia. -No pienso volver con él. Solamente quiero decirle unas cuantas cosas, nada más.
-Esta bien- respondió la rubia dejando un suave beso en la mejilla de la morena que cerro los ojos al contacto. Inconscientemente sonrió mientras veía a su amiga alejándose con Crusoe y Rocket, no sin antes haberle lanzado una mirada asesina a St. James que ni siquiera se inmuto.
-Gracias por esta...- empezó Jesse pero Rachel levanto una mano pidiendo silencio.
Debía dejarle varias cosas en claro al chico. Aun le dolía mirarlo a los ojos pero la imagen de Quinn en su mente la llenaba de confianza y le daba ese empujón que necesitaba para enfrentarse al chico, aquel que se había convertido en su ex novio debido a una infidelidad, algo que aun le dolía y no solo eso sino que también le molestaba.
-No te equivoques, Jesse- interrumpió la morena mientras St. James fruncía el ceño. -Si estoy aqui es para aclararte varias cosas. La primera, tres meses de duelo no han borrado las lagrimas y el dolor que sentí por tu culpa. La segunda, puedes mandar todas las flores o regalos que quieras y yo podre perdonarte pero jamas volveré contigo- Jesse iba a protestar pero Rachel se adelanto: -Y la tercera, deja en paz a Quinn. Lo que haya pasado entre tu y yo, es entre tu y yo. Ella solamente esta apoyándome en un momento complicado. Momento en el cual estoy asi por tu culpa.
-Rachel, no sabes lo mucho que me arrepiento de lo que paso- replico Jesse con fingido arrepentimiento lanzando miradas hacia Quinn antes de acercarse a la morena. -Sabes que te amaba, que te amo. Te extraño mucho, ¿Tú no me extrañas? Tú sabes que jamas quise lastimarte. Esa chica...
-Jesse, no quiero escuchar más mentiras- volvió a interrumpir la morena con los brazos cruzados alejándose los pasos que Jesse había avanzado. De repente estar cerca del chico le producía asco y repulsión. No podía creer que le siguiera mintiendo. ¡Ella lo había visto con sus propios ojos! -Si me detuve a hablar contigo fue para aclararte varias cosas, no para escucharte decir más mentiras... Y lo cierto es que no, no te extraño.
Le asombro saber que aquello era cierto. No mentía cuando le dijo que no lo extrañaba. Paso tres meses sufriendo por un chico que ahora estaba frente a ella diciéndole lo mucho que extrañaba y que no quiso lastimarla, pero en su interior no sentía nada que sea reciproco a eso. Sino todo lo contrario, quería salir corriendo de allí, buscar a Quinn y llorar en sus brazos al comprobar que Jesse le seguía mintiendo y que la rubia había tenido razón todo ese tiempo. Debería sentir algo por St. James, después de todo fue su novio durante dos años, pero no sentía nada más que la sensación de sentirse usada y engañada de nuevo al comprobar que Jesse quería reconquistarla a base de mentiras.
-Jess, sabias que eras importante para mi- repuso la morena para dar por terminada aquella incomoda conversación mientras intentaba ubicar a Quinn en los alrededores del parque. -Pero elegiste engañarme y ahí tienes las consecuencias de tus actos. Déjame superar esto, por favor.
-¿Y dejar que Fabray se robe lo que me pertenece? Ni loco, Rachel- negó St. James acercándose a la morena para tomarla de la mano pero ésta dio un paso hacia atrás para alejarse del chico. -Sé que ahora no me crees nada, asi como también sé que Quinn te esta llenando la cabeza, pero ten en cuenta que soy Jesse St. James y eso significa que no me doy por vencido.
-Suerte con eso- ironizo Rachel mientras se alejaba de su ex novio en busca de Quinn.
Se la encontró jugando con Crusoe y Rocket pero no había ni rastro de sonrisa en su rostro. Se acerco a ella y se sentó a su lado mientras veía como la rubia tensaba la mandíbula.
-Quinn, estoy bien, ¿Ves?- indico con una sonrisa mientras que la rubia intentaba por todos los medios no mirarla. -¿Sabes? Tenias razón. Quería reconquistarme a base de mentiras. Lo sé por que su mirada lo delataba. Dijo... Dijo que no se daria por vencido.
-¿Y que le dijiste?- pregunto Quinn sin poder contenerse mientras miraba a la morena que sonrió de lado.
-"Suerte con eso" le dije y después vine en busca de mi hermosa rubia por que ella y yo tenemos algo pendiente- respondió Rachel con una sonrisa traviesa mientras tomaba la mano de la rubia y ésta la miraba completamente desconcertada y sorprendida: -Hablo de buscarte una posible novia.
-¿Es en serio, Rach? ¿En Central Park?- cuestiono Quinn agradecida por el cambio de conversación de Rachel. Lo menos que quería era hablar de Jesse y que eso arruinara la agradable mañana que estaba teniendo.
-Claro, por aqui pasan muchas chicas. ¿Que me dices de aquella?- la morena señalo hacia enfrente de ellas y Quinn soltó una carcajada.
-Seria bueno conocerla... sino fuera por que tiene como ochenta años y podría ser mi abuela- respondió Quinn ganándose un manotazo por parte de su amiga. -Rachel, no necesito buscarme una novia y seamos sinceras, ¿Tú estas dispuesta a lanzarme a los brazos de otra mujer que no seas tú?
-Lo cierto es que no, pero algún día tendrás que buscarte una novia, o un novio, y formar una familia como siempre quisiste, ¿No?- replico Rachel bajando la mirada mientras se encogía de hombros.
-Siempre seras la primera y cuando llegue ese momento estaré más que feliz mientras tanto espero a la persona indicada- indico Quinn levantándose de su asiento mientras le tendía la mano a Rachel que se la tomo con una sonrisa tímida en los labios. -Vamos a seguir caminando, enana. Después te invito a almorzar, ¿Que te parece?
-Mmm... Almuerzo con Fabray, ¿Eh? Suena tentador- Bromeo la morena entrelazando su brazo con el de la rubia. -¿Que me dices de la chica que esta allá?
-No es mi tipo- respondió Quinn sin siquiera mirar a la persona que Rachel le indicaba pero ésta se dio cuenta y le dio un pellizco en el brazo. -¡Auch, Rachel! Ya la vi y esa chica no es mi tipo, no me llama la atención.
-¿Qué me dices de aquella?- volvió a cuestionar la morena señalando a un maniquí que había en las vidrieras mientras caminaban. Lo cierto es que no estaba buscando a alguien que pudiera gustar a Quinn simplemente encontraba divertido todo aquello. Jugar a ser el cupido de su amiga tenia un plus, ella era la que daba el visto bueno a la posible conquista de Quinn y si tenia que ser sincera aquel "Siempre seras la primera" recorrió cada parte de su cuerpo llenándola de una sensación agradable que se instalo en su corazón. Lo cual significaba no buscar a alguien en serio.
-Hola, Jackie. Lo mismo de siempre y para llevar, por favor- ordeno Quinn una chica de cabello negro y ojos grises en el local de comidas rápidas.
-¿Jackie? ¿Quien es esa tal Jackie?- cuestiono Rachel cruzándose de brazos. -¿Y no era que almorzaríamos juntas?
-Jackie es la chica que me atiende siempre que vengo a comprar pizzas- aclaro Quinn con una sonrisa y eso molesto a Rachel. -Es amable y si, almorzaremos juntas pero antes debo pasar por lo de Zach. Necesito hablar con Alyson sobre algo.
-¿Ella te gusta?- pregunto Rachel mientras la chica en cuestión reaparecía con la orden de Quinn.
-Aquí tienes, Quinn- indico la chica pasandole las bolsas a la rubia mientras esta le pasaba el dinero bajo la atenta mirada de Rachel. -Hola, Crusoe.
Rachel se alejo con Rocket pero aun asi no dejo de observar la interacción de Quinn con esa chica, que ya estaba encabezando su lista de personas no gratas. No importaba lo amable que fuera como decía la rubia, aquella chica no le caía bien y punto. Quizás la risa de Quinn en ese momento que se acercaba a ella con Crusoe, ayudaba a que la chica encabezara la lista.
-Que chica más divertida- repuso Quinn tendiéndole su brazo a la morena que la miro con una ceja levantada. -Pero aun asi no me gusta. Ademas creo que tiene novio.
Aquello hizo tranquilizar un poco a Rachel o quizás ayudo el hecho de que Quinn no parecía desilusionada por saber que aquella chica no estaba disponible y que se mostraba divertida con aquello. Llegando al departamento de Zach a Rachel le entro la curiosidad de saber qué era lo que tenia que hablar Quinn con su sobrina pero aun asi se alegraba de que la relación entre ambas rubias pareciera estar mejorando. Definitivamente, el viaje a Lima había ayudado a que asi fuera.
-Hola, tia Quinn- saludo Alyson abriendo la puerta del departamento mientras la rubia más grande entraba con Crusoe y Rocket dejando a Rachel atrás. -Hola, Berry.
-Ho-hola, Alyson- tartamudeo Rachel. ¿Desde cuando la sobrina de Quinn le decía "Berry" y no algo hiriente?
-Puedes pasar, no voy a comerte. Por el momento mi dieta no permite enanos de piernas largas- bromeo Alyson llamando más la atención de Rachel mientras que Quinn buscaba a Alex en el piso de arriba. La chica rodó los ojos antes de continuar: -Entiendo, mis cambios de humor te desconciertan, pero si soportaste los de mi tia Quinn no deberías sorprenderte de los míos.
-¿Donde esta Alex, Aly?- intervino Quinn mientras que Rocket y Crusoe se recostaban en el sofá.
-Tenia practica de fútbol- respondió Alyson encogiéndose de hombros. -Papá lo acompaño.
-¿Y tú estas sola?- pregunto Quinn con el ceño fruncido mientas su sobrina asentía. -¿Almorzaste algo?
-Todavía no, estoy en eso- respondió Alyson señalando hacia la cocina. Una mirada de Quinn fue suficiente para Rachel supiera lo que quería por lo tanto asintió antes de que la rubia se dirigiera a su sobrina nuevamente.
-Con Rachel pensábamos almorzar aqui si no te molesta- improviso Quinn y su sobrina se encogió de hombros. -Tomo eso como una invitación, ¿Puedes acompañarme a la cocina? Rachel, encárgate de Rocket y Crusoe mientras que con Aly preparamos el almuerzo.
Tía y sobrina se dirigieron a la cocina dejando a Rachel con los perros en la sala aun preguntándose por ese cambio de humor en Alyson, pero la chica tenia razón. Si se había acostumbrado a los cambios de humor de Quinn fácilmente podría acostumbrarse a los de la menor de las Fabray.
-Puedes encender la televisión si quieres, Willow- grito Alyson desde la cocina mientras que su tia la fulminaba con la mirada, por lo tanto la chica bajo la voz antes de continuar: -¿Qué? Sabes que se lo digo de forma... ¿Amigable?
-Si, lo que digas- ironizo Quinn mirando fijamente a su sobrina que bajo la mirada. -Ya dejemos eso. Necesito preguntarte algo y que me respondas con total honestidad, ¿Puede ser?
-Siempre soy sincera contigo, tia Quinn- respondió Alyson sinceramente mientras que la rubia sonreia. -Si la pregunta es si me gustaría ser tu dama de honor en la boda con el chichón de piso desde ya te digo que no usare un vestido de color rosa.
-¿Que? No, no era eso de que... ¿Boda con Rachel? No, por supuesto que no. Es otra cosa- Alyson asintió con una sonrisa al tiempo que su tia continuaba: -¿Que fue lo que le hicieron Santana y tú a St. James?
-¿Lo viste?- cuestiono Alyson son una sonrisa traviesa que se acentuó cuando Quinn se contagio de eso y asintió: -Lo esperamos a la salida de los ensayos con el rostro cubierto, lo atamos con una soga que llevo Santana y con una tijera le cortamos el pelo.
-Ahora entiendo por que tenia la gorra puesta- murmuro Quinn más para ella misma que para su sobrina. -También tenia un golpe en el ojo.
-Santana lo golpeo con un teléfono viejo por que St. James no dejaba de llorar. Es increíble todas las cosas que lleva San en su bolso, tia Quinn- indico Alyson con diversión haciendo reír a su tia.
-Santana y tú se meterán en problemas un día de estos- repuso Quinn con seriedad pero ver el gesto travieso de su sobrina hizo que su teatro se viniera abajo. -¿Por que lo golpearon, Aly?
-Por que se lo merecía- respondió Alyson con seriedad y Quinn alzo su ceja. -Se metió contigo y con... Berry.
-Gracias- dejo caer Quinn juntos antes de abrazar a su sobrina que se sorprendió por el gesto. -No vuelvas a meterte en problemas, ¿si?... y si lo haces me avisas para que pueda ayudar yo también.
-Trato hecho- respondió Alyson contagiándose de la risa de su tia. -¿Le guardamos una hamburguesa a Alex? Seguramente vendrá con mucha hambre- Quinn asintió enternecida por la actitud de su sobrina. -En el segundo cajón están los vasos mientras le llevare la ensalada a Rach... Al enano.
-Algún día tendrás que llamarla por su nombre, Aly- replico Quinn con una sonrisa mientras Alyson rodaba los ojos yéndose del lugar.
Le gustaba esa nueva actitud de su sobrina, más aun cuando se dirigió a la sala y se encontró con Rachel y Alyson charlando como si no existieran diferencias algunas entre ellas. Le gustaba que dos mujeres que eran importantes en su vida se llevaran bien, o al menos lo intentasen. Ella por lo tanto trataría de acercarse más a Alyson... aunque eso significase dejar pelado a St. James.
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Como siempre gracias a todos y por todo! Estoy sin luz (Que novedad!) por ende los reviews y MP's los responderé cuando vuelva la luz... lo cual significa que no se cuando sera ese día xD
Hasta la próxima... Nos leeremos cuando me lean!
Besos & Abrazos!
