La habían capturado, un error que no se podía permitir, tenía que informar de que trataban los americanos. Tendrá que esperar, esperar una oportunidad para escapar.

Nico Robin estaba metida en un coche de la CIA, parado y custodiado por 10 policías fuera y dentro por 3 agentes.

El coche estaba estacionado en la calle del Arsenal Nuclear de Virginia, la calle estaba cortada y llena de agentes.

Zoro se acercó a donde su jefe y el secretario hablaban.

-Gran trabajo agente, procuraré que le otorguen una medalla al honor. Dijo el secretario sin ni siquiera mirar a Zoro, solo miraba informes y pensaba en que hacer con la espía rusa.

-Si, un gran trabajo Zoro, sabía que podía contar contigo. Dijo orgulloso el director Mihawk.

-No fue nada señor, cumplí las ordenes. Quitando importancia al hecho, no le gustaba la fama, le daba igual ser reconocido o no.-¿Qué harán con ella?.Preguntó interesado.

-Eso ya no le incumbe agente. Respondió fríamente Akainu.

-Si señor. No sabía que pretendían pero se lo podía imaginar, la torturarían, mental y físicamente con el fin de obtener datos sobre los rusos.

-Bien, ¡Todo el mundo a los coches, nos largamos!. Ordenó el secretario. Al momento, todos los agentes y policías se pusieron en marcha. Se metieron en los coches y en los furgones, dos furgones repletos de policías armados hasta los dientes escoltaban al coche donde se ubicaba Robin, por delante y por detrás, a su vez otros dos coches de la CIA se colocaron al final, para cubrir la retaguardia, y al principio para guiar a la caravana.-En marcha. Mandó Akainu, metiéndose en el coche guía y empezando el movimiento de la caravana.

Zoro y Mihawk veían alejarse los coches en dirección desconocida. Fueron a meterse en otro coche e ir devuelta a la CIA, "A rellenar otro maldito y aburrido informe" pensaba cansado Zoro.

"Cómo puedo salir de aquí, los agentes no son un problema, el problema son los Delta Force que tengo detrás". Pensaba Robin dentro del coche.

Un agente la miraba con burla y de una manera que no prometía nada bueno.

-No tienes que preocuparte, en el lugar al que vamos te trataran muy bien, jaja, creo que a las prisioneras las hacen unas cosas maravillosas, ¿Verdad John?. Preguntó riéndose al agente que ocupaba el asiento de copiloto, este sonrió y respondió –Si, cosas maravillosas, spa, depilación con laser, baños de chocolate... todo lo que la señorita necesite. Ante esto los tres rompieron a reír.- Ya verás lo que te espera perra rusa jajajaja. Exclamó uno de los agentes con risa burlona.

Robin no había escuchado nada de lo que esos tres estúpidos decían, observaba las calles, se había estudiado esta ciudad de memoria, sabía donde estaba cada calle, cada estación de metro, cada comisaría...

"Aunque sepa donde están, no me sirve, el metro es mala idea, podrían cortarlo y no lograría nada... Un momento". Observó a través del cristal la calle siguiente y más allá estaba su oportunidad. "Es verdad, en esta calle hay un suministro de agua y en ella una presa, agua, si el agua llega hasta aquí, desembocará en la Bahía de Shakespeare, si llego hasta allí estaré fuera de su alcance". Ya está, el plan para escapar hecho, pero ¿Cómo salir del coche?. "Habrá que provocar un pequeño accidente, faltan dos minutos para llegar a la presa, debo ser rápida".

Justo, 2 minutos después estaban en medio del puente y debajo de este la presa de agua, la ruta de huida de Robin.

La mente de Robin no paró ni un segundo de planear su huida, era hora de quitarse del medio a 3 insectos, los cuales no pararon de insultarla y de amenazarla con lo que le habían hacer, pero ellos no sabían, ni siquiera sospechaban lo que estaba a punto de pasar.

Tenía las manos esposadas y a la espalda, ningún problema, de la manga de su camisa sacó un pequeño filo y desato las esposas en segundos. Ahora necesitaba la pistola del estúpido número 1 para acabar con sus compañeros. La mejor manera para que un hombre se te acerque es provocarle.

-¿Tengo una pregunta?. Dijo Robin con voz calmada mientras los otros tres se callaron y la miraron.-¿Hacéis tríos entre vosotros o vais por turnos?. Preguntó con una sonrisa de autosuficiencia mirando, complacida, como los tres sujetos se pusieron rojos y el idiota 1 reacciono como ella quería.

-Ahora verás maldita zorra. Se acercó furioso dispuesto a arrearla una bofetada por haber insultado su virilidad. No pudo levantar la mano, por que Robin se había des esposado y le había clavado el filo en el cuello, ella le miraba a los ojos y empujo más el filo para que se incrustara del todo en su cuello, cogió la pistola del cinturón del hombre y apuntó, 2 tiros, uno a la cabeza del copiloto que iba a sacar su pistola y otro al conductor matándadolos en el acto.

Todo calculado, Robin se parapetó tras la silla de conductor porque sabía que ocurriría, en efecto, el cuerpo inerte del conductor hizo perder el control al coche dirigiéndose hacia el límite del puente, atravesando la barrera y precipitándose hacia la presa.

El coche cayó al agua y esta empezó a inundarlo, la única sobreviviente del vehículo destruyó la ventana izquierda de la parte trasera disparando antes de que el agua mojara la pistola y salió nadando de aquel lugar.

Arriba en el puente todos los oficiales se habían salido de sus transportes y miraban a la vez que apuntaban con sus armas al agua con la esperanza de ver a la prisionera, mejor dicho a la ex prisionera, Akainu se acercó al barandal con el rostro enfadado y miró a la extensión de agua que tenía ante él.-No escaparás Nico Robin, no mientras esté yo al mando.

Zoro y Mihawk estaban charlando en el despacho del segundo cuando un agente entró

-¿Qué sucede León?. Preguntó el director

-Señor, se trata de Nico Robin, ha escapado señor.

Zoro no se lo podía creer, Mihawk estaba igual, ¿Cómo era posible? Pero si estaba rodeada de guardias como pudo escapar y encima que no la hayan encontrado.

-Joder, tenían razón cuando dijo que era peligrosa. Dijo Zoro más para si mismo que para Mihawk.

-León denos detalles de cómo ha escapado. Pidió el director con la intención de encontrar algo que explique como lo hizo.

-Si señor. Respondió el agente y saco una carpeta para informar a sus jefes.

Robin se encontraba en un edificio, repleto de gente, igual que en la CIA pero con una pequeña diferencia, estaba en Moscú a miles de kilómetros de distancia, por fin "segura". No había sido difícil escapar, una vez fuera del alcance de Akainu solo tubo que ir al punto de extracción, donde un avión la esperaba dispuesto a marcharse de allí.

Estaba en la Sede central de inteligencia rusa.

-Vaya parece que no te fue tan mal. Dijo un hombre, su jefe, alto y con aspecto perezoso. Que acababa de salir de su despacho.

-Aokiji, no me avisasteis de lo peligroso que era Roronoa. Dijo indignada Robin

-¿Qué pasa, la niña demonio no pudo con un simple marine?. Preguntó divertido Aokiji

-No tan simple, no me había topado nunca con un agente así, acabó con Dimitri y con Vasil sin ningún esfuerzo, no es como los otro agentes..., pero de todos modos que vamos hacer, los americanos intentarán un ataque nuclear?

-No te imaginas lo que está pasando, ven conmigo te lo explicaré todo y coge café, lo necesitarás.