Glee ni sus personajes me pertenecen. yo solo juego con ellos :P
Capitulo 10. Ahora sí es el ultimo
Rachel seguía en shock después de escuchar esa voz, ni siquiera las carcajadas que se escucharon después lograron sacarla de su hermetismo. Solo lo hizo cuando sintió un brazo rodear su cuello.
-Ya, tranquila, Berry. Solo era yo- indico Santana riéndose y Rachel se giro para mirarla. -Imito bien la voz de Quinnie, ¿O no?
-¿Eras tú? Santana, ¡¿Fuiste tú?!- grito Rachel alejándose de la latina mientras le arrojaba todo lo que tenia a su paso. -¿Tienes idea de como me asuste? Eres una...
-No tienes derecho a quejarte. Pasaste tres meses metida en una alcantarilla. Ya hora de que llegara mi venganza por eso- apunto Santana quitandole importancia sentándose al lado de Marley que se apoyo en su hombro. -Ademas, mírale el lado positivo. Tu "secreto" sigue a salvo.
-No vuelvas a hacerme eso nunca más, Santana- ordeno Rachel respirando con profundidad minutos después intentado tranquilizarse. -Sentí que moría de solo pensar que Quinn había escuchado que...
-¿Que había escuchado qué? ¿Qué no tendría escuchar?- cuestiono la rubia entrando a la habitación de Rachel que volvió a palidecer, sintiendo que se desmayaría en cualquier momento. -Ey, Rach, ¿Estas bien?
-Vamos, Rachel. Dile la verdad a Quinnie- sugirió Santana con burla siendo testigo de la expresión asustada de la morena, por esa razón decidió dejar de torturarla y acudir en su ayuda. -Viste que Berry tiene el cuerpo pequeño, entonces habrá comido algo más grande que ella y eso le cayo mal. Por eso esta pálida.
-Pero si no comió mucho- indico Quinn tomando el rostro de Rachel entre sus manos para examinarlo con preocupación. -Comió una sola hamburguesa y ni siquiera tenia carne.
-Por eso mismo. Fue demasiado para su estomago de pajarito- replico Santana haciendo reír a Marley. -¿Qué haces aqui, rubia?
-Venia a buscarlas por que la cena esta lista- anuncio Quinn sin dejar de mirar a Rachel que se aferro a la cintura de la rubia con fuerza. -¿Segura que estas bien?
-Si, estoy bien- respondió Rachel con una sonrisa para tranquilizar a la rubia. -¿Quien preparo la cena? ¿Tú o Tyler?
-Ty con ayuda de Kurt y Alex- indico Quinn abrazándola. Después se dirigió hacia Santana y Marley que se hablaban entre susurros mientras las miraban a ellas. -Ey, Lopez, ¿Estoy en lo cierto si digo que tú, Hummel y Collins se quedan esta noche a dormir aqui?
-Como me gusta que me conozcas tanto, Fabray- respondió Santana levantándose para acercarse a la rubia y palmearle la mejilla repetidas veces. -Por cierto, Q. No te perdono que no me hayas presentado a esas chicas antes. Son... ¡Dios, no tengo palabras para definirlas!
-Por esa razón no te las quería presentar- confeso Quinn con una sonrisa pero después se puso seria clavando sus ojos verdes en los de su amiga. -Ellas no son unas más del montón, Santana. Eres mi hermana y lo sabes, pero Britt y Eleo también lo son.
-Que fea acusación, Fabray- replico Santana cruzándose de brazos y frunciendo el ceño. -¿Estas insinuando que las quiero entre mis sabanas?
-Tú misma lo has dicho y no dudo de que una de ellas, o ambas, terminen en tu cama- respondió Quinn mientras sentía la mirada de Rachel sobre ella. -Solo te pido que si eso pasa, las cuides. No las lastimes, por que asi como son extremadamente sexys también, como lo habrás notado, tienen un lado infantil e inocente muy bien desarrollado.
-Sobre todo Brittany- agrego Santana ocultando una sonrisa. -Tranquila, Q... No pretendo jugar con ellas. Si dices que son tus hermanas también son las mías.
-Ey, ¿por que esas chicas que apenas conoces ya son tus hermanas y yo ni siquiera tengo el titulo de amiga en tu vida?- cuestiono Rachel asesinando a Santana que simplemente rodó los ojos.
-Primero, si tienes el titulo de amiga en mi vida. Deja de ser tan dramática, gnomo- indico Santana pegandole una suave cachetada en el rostro a Rachel. -Segundo, no puedes ser mi hermana.
-¿Por que no puedo?- pregunto Rachel alejando la mano de Santana de su rostro mientras Quinn y Marley miraban la escena con diversión.
-Por que no sabre a cual de las dos decirle "cuñada"- respondió Santana yéndose de la habitación dejando a Rachel con expresión confusa, a Quinn asustada y con tensión en el cuerpo. Marley en cambio se fue de la habitación para dejar a su prima con la rubia.
-¿Que...?- empezó Rachel mirando hacia donde había desaparecido la latina.
-Nada, locuras de Santana- interrumpió Quinn saliendo de su trance. -Ya sabes como es, ¿Vamos a cenar?
-Claro, ¿Tú invitas?- bromeo Rachel abrazando a la rubia por la cintura mientras ésta dejaba un beso en su cabeza.
-¿Quieres que te invite a cenar?- pregunto Quinn mientras salían de la habitación de Rachel.
-No responderé eso. Sorprendeme- respondió Rachel levantando su rostro hacia Quinn que esbozo una sonrisa que no llego a descifrar. Sin darle tiempo de reacción, la rubia dejo un beso rápido en la nariz de Rachel sorprendiéndola.
-¿Qué ha sido eso?- cuestiono la morena mientras Quinn emprendía de nuevo el camino hacia las escaleras, esta vez, tomadas de la mano.
-Dijiste "Sorprendeme" y eso fue lo que hice, ¿Lo logre?- pregunto Quinn como si nada, aunque lo cierto era que sentía su corazón latiendo a una velocidad incontrolable.
Rachel no respondió, simplemente se limito a bajar los pocos escalones que les faltaban en completo silencio. Lo cierto era que si la había sorprendido y lo mejor de todo era que le había gustado, aunque le hubiese gustado que aquel beso haya sido dado unos centímetros más abajo. Quinn fue la primera en terminar de bajar todos los escalones, pero cuando Rachel llego al ultimo se detuvo y con ella también detuvo a la rubia.
Con actitud infantil Rachel se subió en la espalda de Quinn mientras ésta, sorprendida y feliz, la acomodaba mejor sujetándola de las piernas haciendo reír a la morena. Entre risas llegaron al comedor donde estaban todos sentados comiendo, ni siquiera las miraron cuando llegaron, solamente Alyson las vio en aquella posición, la sobrina de Quinn ocultó una sonrisa tierna al mirar la expresión de su tia y fulmino a Rachel con la mirada cuando sus ojos se encontraron.
-Ey, Quinn- llamo Tyler mientras la rubia daba el primer bocado de su comida. -Llamo Eleo recién, dice que no te hace una denuncia por secuestro solo por que eres tú pero aun asi pidió que le cuidaras el auto hasta el lunes, por que ella junto con Britt y Mike salieron de la ciudad.
-¿No te dijeron hacia donde fueron?- pregunto Quinn con la boca llena mientras Rachel la miraba con una extraña mezcla de desaprobación y ternura.
-No, pero me dijo que quiere a su "bebe" el lunes a primera hora del día en el taller- indico Tyler dando por finalizada esa conversación para iniciar otra con Marley, que estaba al lado de él y sonreia con timidez.
Aquello llamo la atención de Rachel que entrecerró los ojos observando cada movimiento de su prima que de vez en cuando se ruborizaba por algo que decía Collins. Del otro lado Santana y Alyson sonreían maliciosamente haciendo algunos movimientos con sus manos mientras disimuladamente miraban a Quinn que parecía no haber comido en años. Al lado de la rubia estaban Kurt y Alex que jugaban con la servilleta y los cubiertos.
-¡No doy más!- exclamo Quinn cuando termino de comer, algo que el resto ya había hecho hacia varios minutos ya.
-¿Segura?- ironizo Rachel con una sonrisa viendo como el plato de Quinn estaba completamente limpio. -¿Cuanto hace que no comías, Quinnie?
-Pasa que siempre me gusto y me gusta la comida que prepara mi chico- respondió Quinn mirando a Tyler que le regalo una sonrisa mientras le guiñaba el ojo articulando un "te amo" silencio con los labios y que a Rachel no le gusto para nada. -También te amo, Ty.
-Hay que lavar los platos- repuso Rachel con seriedad parándose de su asiento. -¿Quien lo hará? ¿Santana?
-Ah, no, Hobbit. A mi me invitaron a cenar, no a lavar platos- replico la latina mientras Alyson sonreia y asentía la cabeza en apoyo a la latina. -¿Por que no hacemos un sorteo para ver que se encarga de eso?
No hubo tiempo de replica a eso por que Santana ya había desaparecido y reaparecido con papel y lápiz en la mano. En compañía de Alyson se encargo de escribir el nombre de cada uno de los que estaban allí. No paso desapercibido para Rachel varias sonrisas traviesas y risitas que intercambiaron la latina y la sobrina de Quinn.
-¡Listo!- anuncio la latina con ocho papeles bien doblados en su mano y una sonrisa diabólica en los labios. -Para que el sorteo sea lo más limpio posible propongo que Alex sea quien saque el papel. Es el único sin maldad y con el alma limpia de travesuras en este lugar. ¡Gallagher, ven aqui!
El chico hizo lo que Santana le ordeno regalandole una sonrisa adorable que cautivo a todas las mujeres del lugar. Con seriedad tomo uno de los papeles que la latina tenia en su mano y sus ojos azules se clavaron el en papel a medida que lo iba desdoblando.
-Gano la tia Quinn- informo Alex con inocencia mientras el resto se reía y Quinn fruncía el ceño cruzándose de brazos.
-Bueno, el azar ha hablado y dicto sentencia de que mi queridisima amiga y hermana, Quinn Fabray, debe lavar los platos. El resto, por favor, si puede dirigirse a la sala...- invito Santana mientras el resto le hacia caso riéndose. La única que se quedo con la rubia fue Rachel que hacia su mejor intento por no reír.
-No entiendo como pudo haber salido mi nombre. Había siete posibilidades más- repuso Quinn tomando el resto de los papeles que había dejado Santana en la mesa. -Podría haber salido... Quinn- informo cuando desdoblo uno. Frunció el ceño y volvió a desdoblar otro. -O también... Quinn, o... Quinn, o...Quinn. ¡Son unas malditas! Santana y Alyson me la hicieron.
-La verdad es que si- coincidió Rachel riéndose debido a la broma de la latina y la sobrina de Quinn.
Vio como la rubia desdoblaba el resto de los papeles y en todos y cada uno de ellos estaba su nombre lo cual aumento la risa de Rachel. Se acerco a la rubia, que seguía sentada, y la abrazo por el cuello regalandole un beso en la mejilla.
-Ya, gruñona. Deja de quejarte- ordeno Rachel mientras Quinn colocaba sus manos con las de ella y se giraba para mirarla con el ceño fruncido. -Mírale el lado positivo. Alyson bromeo contigo y antes ni siquiera hacia eso. Es un buen avance, ¿No?
-Es cierto. Hoy cuando fui a buscarla me recibió con alegría. Le pregunte a Zach por ese cambio de actitud y me dijo que llevaba toda la semana contenta y que no paraba de hablar de que pasaría el fin de semana conmigo- relataba Quinn con una sonrisa en los labios cautivando más a Rachel que dejo de abrazarla para sentarse en la silla de al lado para escucharla y mirarla al mismo tiempo. -También me dijo que ya no le contesta tanto a Frannie y hasta le hace caso a él. Lo cual es genial por que...
-No te olvides que mientras estábamos abajo me abrazo y bromeo conmigo- agrego Rachel mientras Quinn la miraba atentamente. -Me trato como siempre, con ese humor característico y potenciado por su mentora Santana Lopez, pero de cierto modo fue más... ¿Amigable? Ademas dijo que necesitaba que la ayudara con algo.
-¿Necesita tu ayuda?- pregunto Quinn sorprendida mirando a lo lejos a su sobrina que en ese momento estaba colgada de Kurt mientras que luchaba con Tyler que tenia a Marley encima de él. Una sonrisa apareció en su rostro cuando vio que a esa lucha se sumaba Santana y Alex. -Supongo que esta creciendo.
-Y necesitara a su tia en ese crecimiento- indico Rachel con cierto recelo apoyando su cabeza en el hombro de Quinn mirando hacia donde lo hacia la rubia. -Necesitara alguien en quien apoyarse, con quien hablar, con quien jugar, por que aunque no lo creas, Alyson sigue siendo una niña... Te necesitara a ti, Quinn.
-Debería pasar más tiempo con ella- susurro Quinn mientras Rachel se giraba para mirarla alejándose de ella disimuladamente. -¿Pasa algo?
-No, no... Hay que lavar los platos- respondió Rachel empezando a recoger mientras Quinn la miraba tratando de entender aquel cambio drástico.
Rachel por otro lado, mientras juntaba los platos y los llevaba a la cocina se reprendía internamente por ser tan idiota. No podía sentir celos de la sobrina de Quinn. Era obvio que ambas rubias necesitaban un tiempo juntas para poder recuperar el vinculo del que ambas eran dueñas tiempo atrás, pero aun asi no podía evitar preocuparse. ¿Qué pasaba si Quinn pasaba demasiado tiempo con su sobrina y se olvidaba de ella? ¿O si Alyson le presentaba a alguna de sus profesoras del colegio y ella perdía su posibilidad de conquistar a Quinn? Aquello era lo que más miedo le daba. Aun estaba estrujándose el cerebro tratando de encontrar una forma de conquistar a Quinn. La rubia la estaba conquistando a cada minuto que pasaba con solo ser ella misma, en cambio ella aun no había hecho nada para poder tener su atención.
-¿Una cena con velas? Descartado- murmuraba para si misma. -¿Flores? También. ¿Libros? No, muy común. ¿Un perro? De ninguna manera, ya tiene a Crusoe.
Quinn estaba atenta a cada cosa que Rachel hacia. La había seguido hasta la cocina pero la morena no parecía haberse dado cuenta de eso, sino todo lo contrario seguía en su mundo lavando los platos y murmurando cosas entre dientes que Quinn no llego a entender hasta que escucho el nombre de su perro saliendo de la boca de Rachel. La curiosidad fue más que ella y con sigilo se acerco a la diva para seguir escuchando lo que decía.
-... No, ya tiene a Aslan- decía Rachel entre dientes sin sospechar nada. -Debería vestirme como la pelirroja o dejar más al descubierto mi cuerpo como Britt y Eleonor, quizás de esa forma me veré más sexy...
-Ya te dije que eres sexy- susurro Quinn en el oído de Rachel mientras esta dejaba caer el plato que tenia en la mano al suelo haciéndose añicos una vez que toco el suelo. -Ey, ¿Estas bien?
-Si, solamente me asustaste- respondió Rachel, de repente se puso tensa y nerviosa. -¿Hace cuanto estas aqui, Quinn? ¿Qué escuchaste?
-Acabo de llegar- mintió Quinn sonriendo internamente por los nervios de Rachel. Nervios que aumentaron cuando la rubia se acerco más a su amiga pero ésta rápidamente se agacho para recoger los restos del plato y no enfrentarse a Quinn. -¿Por que me preguntas si escuche algo? ¿Hay algo que no deba escuchar? ¿Es lo mismo de lo que hablabas con Santana y Marley en tu habitación?
-Lo de mi habitación ya te explico Santana- murmuro Rachel desde el suelo mientras Quinn se agachaba para quedar a la misma posición. -Comí algo que me cayo mal y por eso estaba pálida. No seas tan dramática, Quinn.
-¿Qué no sea tan dramática?- cuestiono la rubia mientras Rachel se levantaba y le daba la espaldas para intentar serenarse. Pero la rubia no iba aceptar una negativa o indiferencia como respuesta, por esa razón tomo a Rachel del brazo y la giro para que la mirase: -Mírame a la cara y dime que es lo que esta pasando.
-Nada esta...- empezó Rachel pero tener el rostro de Quinn muy cercano al de ella la ponía nerviosa y la emocionaba a partes iguales. -Nada esta... ¿Podrías alejarte un poco de mi, por favor?
-¿Por qué? ¿Acaso te pone nerviosa tenerme cerca?- cuestiono Quinn con un nudo en la garganta acercándose más a Rachel que bajo un poco la cabeza y cerro los ojos cuando su frente hizo contacto con la de Quinn. -¿Sientes algo cuando estoy cerca de ti, Rachel? Dime la verdad.
Rachel no sabia si responder con la verdad o con la mentira. Decirle la verdad, seria arriesgarse demasiado y mentir seria sentirse la persona más hipócrita del planeta. Ademas estaba el hecho de que estaba perdiendo el control, en todos los sentidos. Si Quinn no se alejaba de ella terminaría besándola en ese mismo instante, tirando a la basura todos esos años de amistad por un instante de deseo.
-Quinn... Deberías alejarte, por favor- susurro Rachel con dificultad pero Quinn no le hizo caso sino todo lo contrario se acerco más a ella sintiendo como la punta de sus narices se tocaban entre si. -¿Por que no te alejas?
-Por que tengo una duda- respondió Quinn que sentía que le saldría el corazón debido a sus latidos frenéticos. Estaba jugando con fuego y si tenia que ser sincera quería ser quemada ya mismo y quería arder junto con Rachel. -Si te besara ahora mismo, ¿Sentirías algo?
-No lo sé- susurro Rachel cediendo poco a poco a la tentación pero sin quedar en evidencia. -Eres mi mejor amiga supongo que seria un poco raro besarte, pero... ¿Sentirías algo tú?
-Solo lo sabre si lo compruebo- respondió Quinn abriendo los ojos para mirar a Rachel que le devolvía la mirada con un poco de emoción y preocupación. -¿Qué pasa?
-No quiero que nada cambie después- confeso Rachel alejándose un poco. -No quiero besarte y después sentir que perdí a mi mejor amiga por culpa de eso. No quiero sentir que estamos lejos aun cuando estemos una al lado de la otra... No quiero perderte por un simple beso.
-No me perderás, Rachel- la tranquilizo Quinn abrazándola. De repente se sentía culpable, Rachel estaba pensando en la amistad que ambas compartían y ella lo único que quería era calmar ese deseo que sentía. -No lo haremos si no quieres. Olvida lo del beso, solo era un juego.
-Juego o no, ahora yo también tengo esa duda- replico Rachel mirando a los ojos. -¿Sentirías algo nos besamos?
-No lo sé- respondió Quinn quitando el cabello del rostro de Rachel que cerro los ojos al sentir el tacto. -Si te beso ahora, nada cambiara. Solo sera para probar que no sentiremos nada al besarnos, que nuestras amistad seguirá igual que siempre, seguiremos comportándonos como una pareja aunque no lo somos- Aquello hizo reír a Rachel que poco a poco estaba eliminando la tensión de su cuerpo. -Seguiremos aguantando las indirectas de Santana, las...
-Las miradas asesinas de Alyson- añadió a Rachel con una sonrisa de lado enamorando más a Quinn. -Prométeme que todo seguirá como hasta ahora, que nuestra amistad no sufrirá las consecuencias, que no penderá de un hilo y juro que te beso aqui mismo.
-Lo prometo... solo si tú prometes lo mismo- susurro Quinn haciéndose dueña de la cintura de Rachel que cerro las ojos mientras sus manos acariciaban las mejillas de Quinn. -¿Eso es un si? ¿Puedo besarte?
-Sorprendeme- respondió Rachel con el corazón latiendole a mil.
Quinn sonrió con esa respuesta. Era todo lo que necesitaba escuchar y ya sabia la respuesta que le daria a Rachel. Podía sentir como todo su cuerpo se tensaba y los nervios se alojaban en cada célula. Lo que había estado esperando por años estaba a punto de suceder, por fin sentiría y sabría lo que era besar a Rachel Berry, la dueña de sus pensamientos, de sus sueños... de su corazón.
Rachel por otro lado no podía dejar de sentir que moriría en ese mismo momento, más aun cuando sintió como Quinn le quitaba el cabello del rostro o cuando la rubia se acerco más a ella sintiendo el calor que desprendían sus labios, que la incitaban a ser besados con urgencia.
-Lo queremos las dos, ¿Cierto?- susurro Quinn con los ojos cerrados empujando suavemente a Rachel contra la mesa de la cocina. Lo cierto es que necesitaba donde apoyarse y mantener el equilibrio que estaba perdiendo sin ni siquiera haber besado a la morena aun.
-Lo queremos las dos- respondió Rachel tomando ella la iniciativa por que ya no aguantaba más.
Fue un simple roces de labios al principio y agradeció estar apoyada contra la mesa, de lo contrario se habría desmayado allí mismo. Sintió como Quinn presionaba su cintura y eso fue lo que la incito a profundizar aquel beso por el que había soñado años atrás antes de salir con Jesse St. James. Fue inevitable no comparar los besos del chico con el que le estaba regalando Quinn ahora. Los de Jesse eran bastante buenos, apasionados, casi rayando la perfección pero carecían de sentimiento alguno, eran fríos, con algo de apuro, como si simplemente la besara para pasar el rato sin disfrutarlo siquiera. El que le estaba regalando Quinn, en cambio, estaba haciendo que todo su cuerpo sufriera una descarga eléctrica que jamas pensó que podría llegar a sentir, era imposible no saborear los labios de la rubia por que éstos mismo te incitaban a hacerlo, no disfrutarlos era pecado y en ese momento Rachel se estaba convirtiendo en una chica religiosa que no quería tener ningún pecado a cuestas.
Mientras tanto Quinn sentía que podía volar en cualquier momento. Se sentía en el aire por el simple hecho de estar besando a la mujer de sus sueños, su enemiga en el pasado, su mejor amiga con el correr de los años, la chica que sin proponerselo se había adueñado de todos y cada uno de los rincones de su corazón y cerebro. Lo único que podía hacer en ese momento era besar a Rachel como si le fuera la vida en eso, hacerle sentir que ya la había elegido como la dueña de su corazón, quería borrar cada uno de los besos que St. James le había dado a Rachel y quería que el de ella quedara en los más alto llevando a la morena a querer repetirlo a cada momento.
Ambas bocas se complementaban a la perfección llevando a sus dueñas a perder la razón. Rachel sonrió cuando Quinn la levanto del suelo y la sentó en la mesa mientras ella abría las piernas para que la rubia quedara entre ellas.
-Así es más fácil- susurro Quinn cuando se separaron minimamente para tomar un poco de aire y empezar con la segunda ronda.
Se estaban besando como si lo hubieran hecho miles de veces antes pero lo cierto es que era la primera vez para ambas. Quinn sonrió cuando Rachel le rodeo el cuello con los brazos mientras ella se aferro con fuerzas a la cintura de la morena. Casi sin darse cuenta, o inconscientemente, coloco su mano bajo la blusa de Rachel sintiendo como temblaba y el calor que desprendía el cuerpo de la morena que en venganza de eso le mordió el labio en mitad del beso dándolo por terminado.
-Te lo merecías- susurro Rachel cuando Quinn soltó un quejido sacando su mano del cuerpo de la morena. -¿Sentiste algo?
-Si- respondió Quinn y Rachel la miro sorprendida pero la rubia lo mal interpreto e improviso algo rápido. -Sentí un fuerte mordisco en mi apetecible labio. No volveré a besarte nunca más, Rachel Berry.
-Yo tampoco volveré a besarte, Fabray- Replico Rachel siguiéndole el juego a la rubia pero lo cierto es que le dolió que Quinn no haya sentido nada más que el maldito mordisco. -Como ves, yo tampoco sentí nada, asi que no había nada de que preocuparse.
-¿No sentiste nada? ¿Nada... de nada?- cuestiono Quinn con seriedad sintiendo en su corazón una punzada.
-No, nada de nada... salvo una mano tonta debajo de mi ropa que no debería haber estado allí- bromeo Rachel para sacarse la tensión del momento. Quinn lo único que hizo fue esbozar una sonrisa de disculpas con un poco de tristeza. -Como ya dije, no había nada de que preocuparse. Yo no sentí nada y tú tampoco... Por que no sentiste nada, ¿Cierto? ¿Cierto, Quinn?
-Por supuesto- respondió Quinn con dignidad y orgullo. Si Rachel no había sentido nada, entonces ella no seria tan estúpida de decir todo lo que sintió, por que eso significaría entregarle a la morena su corazón para que lo retorciera en sus manos y luego lo arrojara a la basura. -No sentí nada, Frodo.
-Bueno, ya esta todo dicho y hecho entonces. Ahora te pediría que por favor me dejaras terminar de lavar los platos- repuso Rachel con una sonrisa mientras empujaba a Quinn hacia la salida y la rubia se dejo hacer. Cerro la puerta cuando Quinn desapareció y se deslizo por la madera hasta llegar al suelo donde se abrazo las rodillas con los brazos rememorando todo lo que había pasado.
Había besado a Quinn Fabray, la gran Quinn Fabray, la chica perfecta, la que todo el mundo quería tener como novia, amante, esposa. La había besado y se había sentido la mujer más feliz del mundo. Una parte de ella quería creer que Quinn le mintió cuando le dijo que no sintió nada, pero otra parte sentía que no tenia posibilidad alguna con Quinn. Decidió ignorar la segunda voz y hacer caso a la primera. Había besado a la chica que le gustaba, un solo beso había bastado para que se volviera adicta a esos labios carnosos y rosados que se habían hecho dueños de sus sueños por las noches, no se imaginaba no volver a besar esos labios nuevamente. Ahora más que nunca debía conquistar a Quinn. Debía, quería y necesitaba conquistar a Quinn Fabray. Si la rubia no había sentido nada con ese primer beso, haría lo que fuera necesario para que sintiera miles de cosas en el próximo. No se rendiría tan fácilmente.
Quinn, al salir a empujones de la cocina, se dirigió hacia su dormitorio. Ignoro las miradas de sus amigos y sobrinos que fueron testigos directos de la sonrisa de oreja a oreja que portaba la rubia. Al llegar a su habitación se lanzo hacia su cama boca abajo y cerro los ojos, recordando todo lo que había pasado en la cocina de su hogar, sintiendo los labios de Rachel en los suyos moviéndose con conocimiento y al mismo tiempo explorándose. Había besado a la chica que siempre quiso, la había besado, la había saboreado, la había disfrutado y ahora sentía la felicidad en cada poro de su piel. Se paso los dedos por sus labios, aun sin creerse lo que había pasado momentos antes con Rachel pero su mente le jugo una mala pasada al recordar que la morena le dijo que no había sentido nada con aquel beso. Se sentó rápidamente en su cama con el ceño fruncido y mirándose las manos, esta vez a su mente acudió el recuerdo del calor y el temblor que sintió cuando toco el cuerpo de Rachel. ¿Si no había sentido nada por que tembló entonces? ¿Por que tenia las manos frías? ¡Imposible! Sentía sus manos extremadamente calientes. Sonrió al pensar que quizás Rachel si había sentido algo y mintió por el bien de la amistad.
-Ey, esa sonrisa, Fabray- escucho que le decía Santana entrando a la habitación pero no le dio tiempo a nada más por que se arrojo a los brazos de la latina en busca de un poco de apoyo. -Ok, ¿Es uno de tus abrazos de oso bipolar?
-Querrás decir oso polar- corrigió Quinn separándose de su amiga que la miro con desconcierto.
-No, lo dije bien. Tu eres el oso bipolar- indico Santana siendo guiada por Quinn hasta la cama de ésta ultima. -¿Me dirás que es lo que esta pasando? ¿Y por que demonios el Hobbit tiene la misma sonrisa de idiota que tú?
-¿Rachel esta sonriendo? ¿Una sonrisa como? ¿Ha dicho algo? ¿Hablaste con ella? ¿La has visto?- pregunto Quinn con emoción asustando un poco a Santana que sin dudarlo le dio una bofetada a la rubia. -Ey, ¿Por que me golpeas?
-Me estabas asustando, ¿Que esperabas?- replico Santana como si nada. -Si te comportaras como una persona normal no tendría que golpearte a cada momento. Ahora tranquilízate y dime que es lo que esta pasando.
-Respondeme las preguntas que te he hecho- ordeno Quinn frotándose la mejilla para disipar el ardor que sentía. -¿Como era la sonrisa de Rachel?
-No lo sé. La misma que tenias tú cuando saliste de la cocina, como si estuviera contenta por algo- respondió Santana encogiéndose de hombros mientras Quinn esbozaba una sonrisa enamorada y se dejaba caer de espalda en la cama. -¿Qué esta pasando? ¿Por que tú y Ra...? ¡¿Podrías dejar de suspirar y contarme de una maldita vez lo que esta pasando, Fabray?!
-La bese- respondió Quinn con simpleza mientras Santana abría los ojos debido al impacto de la noticia. -La bese y fue lo mejor que he hecho en mi vida, San. Te juro que me siento feliz- decía Quinn mientras sus ojos verdes se volvían cristalinos. -La tuve aqui, entre mis manos. La sentí temblar cuando la toque y juro que volvería hacerlo de nuevo, Santana. Ahora mismo me estoy conteniendo para no hacerlo de nuevo- De repente recordó algo y se llevo las manos a la cabeza. -¡Oh, por dios! Hoy dormiré con ella...
-¿Qué? No, no puedes- negó Santana levantándose de la cama. -La acabas de besar y ¿Ya quieres tener sexo con ella, Quinn? ¿Estas loca?
-¿Qué? ¿De que hablas?- pregunto Quinn con el ceño fruncido. -Yo no quiero tener sexo con ella... Bueno, si quiero... No, no es sexo lo que quiero, yo quiero hacer el amor con ella.
-¡Dios! Te estas poniendo cursi y te golpeare de nuevo- advirtió Santana rodando los ojos mientras se sentaba al lado de Quinn tomándola por los hombros. -Ya entendí, la amas y todo esas cosas sin sentido que te vuelven tan idiota... Más que de costumbre. Ahora tranquilízate, respira profundo y cuéntame que es lo que paso, ¿Como fue?
Quinn relato todo lo que paso con Rachel en la cocina siendo testigo de como Santana rodaba los ojos o le daba algún golpe cuando se iba demasiado del tema, ademas tuvo que soportar más de una interrupción por las "acotaciones" de la latina.
-Es obvio que el enano de circo sintió algo- garantizo Santana con convicción sabiendo de los sentimientos de Rachel por Quinn pero sin delatar demasiado a la morena. -Sino, ¿Por que temblaría? ¿Por que vio un gigante? No lo creo... Finn esta en Lima, no aqui.
-Entonces, ¿Tú... crees que no de-debería... que no debería rendirme e intentar algo con ella?- pregunto Quinn con esperanzas y un brillo especial en los ojos que llamo la atención de Santana. -Es mi mejor amiga y...
-Y dale con eso- resoplo la latina. -Pues, noticia de ultima hora: Te acabas de besar con tu mejor amiga, Fabray... Y estoy en lo cierto si digo que ni siquiera eso te importo cuando tuviste su lengua en tu boca, ¿O me equivoco?
-No hubo lengua, San- negó Quinn bajando la mirada sabiendo que su amiga decía la verdad. -Y no, no te equivocas, ¿Ahora que debo hacer? ¿Como debo mirarla? ¿Que debo decirle?
-No harás nada, la miraras como siempre lo haces y lo único para lo que abrirás tu boca sera para volver a besar al gnomo- repuso Santana acompañando sus palabras con movimientos de sus manos. -Deja de comportarte como una adolescente, rubia. Eres una mujer de veintitrés años que sabe lo que quiere y lo que necesita. Ahora iras, pondrás un banquito o todos los libros de tu biblioteca debajo de ella para que quede a tu altura y volverás a besarla.
-Si, eso haré- sentencio Quinn con convicción dirigiéndose hacia la puerta pero antes de abrirla se dio media vuelta y corrió hasta Santana. -No puedo hacerlo, San. Tengo miedo. Rachel es mi amiga, este beso no significo nada para ella.
Mientras tanto Rachel, una vez que tuvo su pijama puesto y se despidió del resto de las personas que estaban en el departamento, se dirigió hacia la biblioteca, lugar donde dormiría con Quinn esa noche. Su cuerpo tembló de solo pensar que volvería tener a la rubia a su lado, que sentiría sus brazos alrededor de su cuerpo. Tuvo que sentarse en el sofá, que ya había preparado Quinn, para no ceder al temblor en sus piernas y caer al suelo. Aun sentía el calor de los labios de Fabray, el hormigueo que sintió cuando sus bocas se encontraron seguía allí, como lo hizo desde el segundo cero. Cerro los ojos y se llevo los dedos a su boca para rememorar el momento en su mente.
A lo lejos escucho como Quinn saludaba al resto y supuso que la rubia el cualquier momento entraría a la biblioteca a dormir. No supo como pudo hacer todo en una milésima de segundo. Cuando Quinn entro por la puerta se encontró con Rachel dándole la espalda, fingiendo que dormía. La rubia ni siquiera pronuncio palabra, pero aun asi la morena se estremeció cuando escucho un suspiro salir de su boca.
-Ey, ¿Estas durmiendo, Rach?- cuestiono Quinn acostándose mientras la abrazaba por la cintura.
-No- respondió Rachel cuando reunió las fuerzas necesarias para no delatar su estado de ansiedad. -¿Por que lo preguntas?
-Quería desearte buenas noches- susurro Quinn en el oído de la morena que sin pensarlo se giro para enfrentarse a la rubia que parecía esperarla con una sonrisa en los labios.
Rachel cerro los ojos mientras su mano acariciaba la mejilla de Quinn y su pulgar repasaba la silueta de los labios de la rubia. Quería volver a besarlos, necesitaba probarlos, saborearlos, disfrutarlos nuevamente. Sabia que estaba arriesgándose demasiado pero ¿Qué podía hacer para apagar ese fuego que la estaba quemando por dentro.
-Si lo vas a ser, hazlo de una vez- susurro Quinn, también con los ojos cerrados y un nudo en su garganta.
Rachel sonrió antes de besar, por segunda vez en aquella noche, a la gran Quinn Fabray. Ya no importaba nada más, solamente necesitaba de los besos de la rubia como si se tratase de un elixir de larga vida. Quinn por otro lado, se sorprendió al principio. Cuando le dijo que lo hiciera de una vez no pensó que Rachel se lo tomaría tan literal, pero estaba encantada de que asi lo hiciera.
Esta vez sus lenguas si se encontraron. La de Rachel fue la primera en pedir permiso en la boca ajena y Quinn no hizo más que recibirla como si la hubiese esperado toda su vida. Poco a poco la rubia fue recostando el cuerpo de Berry en el sofá, quedando ella sobre la morena pero sin romper el beso. No estuvo segura de cuanto tiempo estuvieron allí, una sobre la otra compartiendo aquel glorioso momento.
-Maldito oxigeno que se agota- susurro Rachel cuando se separaron del beso y Quinn no pudo evitar soltar una pequeña risa.
-¿A que ha venido eso?- cuestiono la rubia mirándola directamente con sus ojos verdes desarmando completamente a Rachel. -¿Por que has vuelto a besarme?
-Tampoco te resististe mucho, Fabray- apunto Rachel rodando los ojos. -Ya te había besado en la cocina. Un beso más, un beso menos ¿Que nos hace? Seguimos siendo mejores amigas, solo que con un par de besos a cuestas, nada más. Solo quería desearte buenas noches.
-Jamas me habías deseado buenas noches de esa manera- indico Quinn inclinándose hacia Rachel para besarla nuevamente mientras esta se relamía los labios esperándola.
Una mirada fue suficiente para Quinn. Sabia que a pesar todo eso su amistad con Rachel no cambiara, pero necesitaba besarla de nuevo, sentir ese sabor cereza en sus labios y asi lo hizo, volvió a saborear los labios de Rachel y ésta parecía encantada de que asi sea. Cada beso nuevo que se daban era una nueva sensación recorriendo su cuerpo y alojándose en su corazón. Las manos de Rachel perdiéndose entre su pelo y un ligero mordisco en su labio inferior fue lo que disparo su locura interna, lo que la llevo a desear más, como los vampiros cuando desean la sangre, pero su parte racional le indico que no debería propasarse con la morena, no debía hacerlo todo a la ligera, la estaba besando, estaba haciendo lo que siempre deseo, ¿Para que estropearlo con algo más? Hoy era un beso, quizás mañana... Bueno, mañana ya se vera.
-Dime como hago para conquistarte, Quinn- susurro Rachel mirándola directamente a los ojos mientras esta sonreia completamente feliz por escuchar eso. -Dime que hacer para ganarme cada beso tuyo.
-Solo sé tu misma- respondió la rubia con los ojos brillosos devolviendole la mirada a la morena y sintiendo como temblaba. -Sigue siendo como eres hasta ahora y juro que seras la única mujer que me importe en este mundo.
-¿Qué pasara ahora con... con nuestra amistad?- balbuceo Rachel y Quinn vio preocupación en ellos. Lo mismo que sentía ella. -Quinn, no quiero empezar algo contigo, y por maldades de la vida o locuras del destino, lo que sea, no funcione y perder nuestra amistad. ¿Entiendes que eres importante para mi?
-Lo sé. Tú también eres importante para mi- replico Quinn con sinceridad y seriedad. -Nada cambiara, mi Frodo. Lo prometo. Confías en mi, ¿Cierto?
-Ciegamente- respondió Rachel con una sonrisa de lado quitando el cabello rubio de Quinn de su rostro y colocando algunos mechones detrás de su oreja. -¿Por que lo preguntas?
-Simple curiosidad- repuso Fabray recostándose al lado de la morena pero llevándose a Rachel con ella, que la abrazo por la cintura mientras que su otra mano entrelazaba sus dedos con los de Quinn que reposaban en su hombro. -Supongo que ya que me has dado las buenas noches y yo te las he dado a ti deberíamos dormir.
-Creo que estas en lo cierto- coincidió Rachel mirándola a los ojos antes de robar una suave, dulce, anhelado y prolongado beso de los labios de Quinn. -Es el ultimo beso que te daré hasta que logre conquistarte como se debe.
-Mmm... Entonces, que la suerte este de tu lado- recito Quinn con burla aunque lo cierto era que le estaba empezando a gustar aquel juego, por eso sin dudarlo se acerco a Rachel y volvió a besara. Cuando se separo vio como la morena aun seguía con los ojos cerrados y una sonrisa en los labios. -Ese es el ultimo beso que te daré hasta que logres conquistarme.
-Ey, ahora que lo pienso, ¿Por que debo yo conquistarte a ti? ¿Por que tú no intentas conquistarme tú a mi?- Pregunto Rachel con el ceño fruncido haciendo reír a Quinn.
-Por que si lo hiciera ni cuenta te darías que lo hice- respondió Quinn con su ceja en alto. -Ni siquiera serias consciente de eso hasta que estuvieras besándome... Lo cual creo que acabas de hacer. ¡Oh, por dios!- exclamo la rubia con exageración haciendo reír a Rachel. -Rachel Berry me beso, se arrojo como una loca a mis labios, los devoro con hambre y... Ey, ¿Por que me golpeas?
-Estabas hablando demasiadas cosas sin sentido- indico Rachel mordiéndose el labio mientras volvía a recostarse esta vez sobre el pecho de Quinn que simplemente le sonrió abrazándola por la cintura. -Es hora de dormir, Quinnie.
-Como me gusta cuando me dices "Quinnie"- confeso la rubia robandole otro beso a Rachel que la miro sorprendida. -Ahora si es el ultimo. Ven aqui, que quiero dormir abrazada a mi gnomo preferido.
Rachel se acomodo al lado de la rubia mientras esta la abrazaba por cintura y dejando un ultimo beso en el hombro de la morena. Rachel sin dudarlo se giro para dejar otro beso en los labios de Quinn, necesitaba sentirlos por ultima vez en aquella noche.
-Ahora si es el ultimo- sentencio dándole la espalda a Quinn sin siquiera ser testigo de la sonrisa feliz que esbozaba la rubia en ese momento.
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Bueno, bueno... Creo que los tengo un poco abandonados esta semana, espero que este capitulo haya compensado eso con creces y también lo de la jugarreta en el capitulo anterior xD
No tengo mucho tiempo ahora asi que responderé los review más tarde... Gracias, por tener esta historia entre sus favoritos, por clavarle el follow y obviamente por comentar! Como les dije una vez: Esto lo hacemos entre todos :)
Sin decir más cursilerias, me despido... Hasta la próxima!
Besos & Abrazos :)
