-Bienvenido a Miami disfrute de su visita. Le dijo la recepcionista.
Zoro asintió y se dirigió fuera de aeropuerto, un hombre le esperaba con un cartel con su nombre, fue hacia él.
-Hola agente Zoro espero que el viaje no lo haya cansado. Saludó amable el conductor.
-No, ha sido tranquilo, ¿Nos vamos?.
-Claro señor, acompáñeme.
Los dos hombres se dirigieron hacia un coche negro estándar de la CIA, "¿Con la cantidad de pasta que tienen y no pueden compra otros coches?. Pensó Zoro, desde que ingresó en la CIA solo había visto esos coches.
-¿A donde señor?. Preguntó el chofer
-Vaya hacia el Puerto de Dante B. Fascel
-Si señor. El conductor puso en marcha el vehículo en dirección al puerto
"Ese loco" pensaba en su colega Zoro sonrió, era como un niño se preguntaba si había crecido o madurado... "Eso nunca pasará" Ese pensamiento hizo reír a Zoro con ese maldito sombrero de paja no sabes que puede ocurrir.
Entonces recordó la misión, la misión "Grand Line", acabar con Barbanegra, en otras palabras salvar del mundo de la desolación, la guerra y el desastre nuclear, y se disponía a cumplir con la misión con solo nueve personas, en un barco... Visto así es la cosa más absurda de este mundo pero... no tenía otra cosa que hacer. "No, no es eso, admítelo de una vez echas de menos tus tiempos como soldado, necesitas volver a la acción, otro día más delante de un maldito informe y acabarás pegándote un tiro, necesitas esta misión para volver a ser lo que eras, y que mejor forma de hacerlo que con tus antiguos compañeros" se decía a si mismo Zoro, olvidándose por completo de los otros cuatro acompañantes que les ayudarían, una mortífera espía rusa y sus aliados, "menudo viaje va a ser".
-Hemos llegado señor. El chofer interrumpió los pensamientos del agente y paró el coche.
-Perfecto, espéreme aquí.
-Cómo desee señor.
Zoro salió del coche, el olor a mar golpeó con fuerza a su olfato, el sonido de las gaviotas y el ajetreo que había allí lo desorientó. Hasta donde alcanzaba su vista podía ver barcos, yates, lanchas... de todo, suspiró con cansancio, debería haberlo previsto, estando en unos de los puertos mas grandes de América no seria nada fácil encontrar su objetivo. No le quedaba otra, se puso en marcha, pero antes se giró al chofer para avisarle.
-Mejor váyase a dar una vuelta o a donde quiera porque esto me tomara mucho tiempo, deme su teléfono y cuando termine le llamare para que me recoja.
-Claro señor. Zoro apunto el teléfono y el chofer se fue del puerto. Zoro empezó a andar por el puerto en busca de la aguja en el pajar "Bien Zoro eres el único idiota que se pone un traje para ir a Miami con cuarenta grados a la sombra" se recriminó a si mismo.
Después de una hora y media buscando, sudando por el calor asfixiante y la cantidad de barcos no sabía que narices iba a hacer. De repente como si de una revelación se tratara giró a la izquierda y vio un bergantín muy colorido, en el mascaron de proa un león sonriente pero lo mas significativo, una bandera pirata, una calavera con un sombrero de paja.
"Es él, tiene que serlo por narices" se dirigió hacia la nave a paso ligero a cada paso la sonrisa del peliverde se hacia cada vez mayor hasta que le entraron autenticas carcajadas que por poco pudo aguantar al ver al Capitán de aquella nave.
Un chico con chaleco rojo, pantalones pirata azules y un sombrero de paja estaba encima de la cabeza de león riendo si parar. "No ha cambiado nada"
-¡Capitán! ¡tenga cuidado puede lastimar esa cabeza tan blanda que tiene!. Gritó divertido Zoro
El chico paró automáticamente de reír, se giró y una gran sonrisa inundó su rostro, bajo corriendo del mascaron y se tiró a brazos de su amigo.
-¡Zorooooooooooooooo!. Gritó eufórico
-¿Cómo estas maldito chalado?. Pregunto feliz de ver a su amigo.
-Fantástico ven sube a mi barco. Dijo orgulloso.
Luffy llevo entusiasmado a Zoro por todo el barco, TODO el barco hasta que Zoro pensó que ya era suficiente, bueno a su manera, es decir, pegándole un capón en al cabeza.
-Vale ya Luffy si muy bonito pero he venido por un asunto serio.
-Eres un bruto. Dijo el aludido con un puchero.
-Ven anda que la historia te va a encantar. Cuando el capitán se calmó un poco Zoro le explico todo, los rusos, Barbanegra, la misión todo.
-Bien resumiendo, necesitamos un barco y pensé en ti directamente, no hace falta que me digas si o no ahora puede pensarlo duran...
-Acepto, será una aventura genial. Lo interrumpió con un brillo en los ojos.
-Eres un maldito demente, pero sabía que dirías que si, je entonces dentro de cuatro semanas quiero que vayas a Washington, entendido.
-Siiiiiiii, pero con una condición. Se puso serio de repente
-Tu dirás. Esperando la respuesta Zoro también serio.
-¿Vendrá Sanji verdaaad?. Era más una suplica que una condición.
-Si tranquilo no puedo dejar a mi Capitán si comer. Respondió cansado, al final tendrá que llevar al inútil del cocinero.
-Biennnnnnnnnnn nos vemos en siete semanas. Confirmó contentísimo.
-¡En cuatro imbécil!. Propinándole otro capón.
%%%%%%%%%%%%%%%%%%%%%%%%%%%%%%%%%%%%%%%%%%%%%%%%%%%%%%%%%%%%%%%%%%%%%%%%%%%%%%%%%%%%%%%%%%%%%%%%%%%%%%%%%%%%%%%%%%%%%%%%%%%%%%%%%%%%%%%%%%%%%
-Bienvenido a Chicago esperemos que disfrute en su estancia.
-Si si. Respondió Zoro cogiendo su pasaporte y dirigiéndose hacia fuera, menos mal que en este viaje contactaría con los dos en vez de coger tantos viajes.
Lo mismo que cuando fue a Miami a por Luffy, un chofer amable, un coche negro y un destino al que acudir.
-Vaya al bar Franky Family en Whitney M. Young, Jr. Branch.
-De acuerdo señor.
El viaje se hizo tranquilo, había quedado con ellos en el bar de Franky para estar en un lugar tranquilo, "Bueno conociendo a Franky tranquilo será un decir" pensó Zoro. Miró el expediente con toda la información que necesitaban de la misión, también se lo llevo a Luffy pero no hizo ninguna falta.
-Hemos llegado señor.
-Bien espere aquí.
-Por supuesto señor.
"Como vuelva a oír señor voy a creer que me estoy volviendo un viejo como Smoker", sonrió seguramente si el Capitán hubiera oído eso le hubiera puesto a correr hasta que el infierno se congelara. El Capitán Smoker solo odiaba dos cosas en este mundo, a los políticos y que le llamaran, insinuaran o hagan un comentario sobre su edad. Zoro había perdido la cuenta de cuantas vida salvó la Capitana Hina al calmar a su esposo cuando esto pasaba. "Smoker, Hina me estoy volviendo demasiado melancólico".
Un cartel luminoso que se veía a una distancia considerable, unos dos mil metros seria suficiente para ver el cartel con claridad. El famoso bar que tantas ganas tenia de dirigir Franky.
Entró en el bar dio un pequeño vistazo y busco al enorme jefe del establecimiento, desgraciadamente este lo encontró primero.
-¡Roronoaaaaaa! ¿Cómo estas hermano?, ¡Me alegro de verte, no estoy llorando cabrones!. El ex oficial lloraba a moco tendido mientras estrujaba a Zoro.
-¡Tranquilo Franky estoy bien, suéltame que me vas a matar!. Zoro estaba intentando no morir asfixiado entre los brazos del carpintero.
-Suéltale Franky o el cabeza de lechuga morirá, aunque no se si eso es algo malo, que coño, continua Franky aprieta fuerte. Dijo una voz detrás de Franky.
Una vez libre Zoro miro a Sanji.
-¿Decías cejas de remolino?. Con una mirada mortal buscando su cuchillo.
-No me obligues a repetirlo marimo. Con la misma mirada.
-Eeeeee si os vais a pelear fuera de mi local y dejarme tiempo para vender las entradas. Dijo divertido Franky
-No tengo tiempo para esto, muy bien os explicaré porque os he citado aquí. Empezó Zoro la explicación.
-Espero que sea algo importante porque cancele una cita para venir. Dijo indignado Sanji.
-Pues te jodes. Respondió Zoro sin importarle lo más mínimo.
Franky tuvo que sujetar al francés para no empezar otra pelea, Zoro lo ignoró y les relató todo sobre la misión, lo mismo que con Luffy.
-Iremos en el barco de Luffy.
-Ja irá ese loco pues yo no me lo pierdo tengo ganas de ver al sombrero de paja además yo le ayudé con ese barco voy a asegurarme que no lo destrocéis, puedes contar conmigo hermano. Dijo Franky haciendo una extraña pose.
-Esto es un suicidio, nueve personas contra todo un ejercito, esto es imposible. Dijo Sanji no muy convencido.
-Luffy me suplicó que vinieras, por mi te puedes ir a tirarte de la Torre Eiffel. Le dijo Zoro sin remordimiento ninguno, Sanji estaba furioso, pero el peliverde añadió –Irán mujeres a bordo cuantas no lo se pero por lo menos una irá.
-Iré para que no paséis hambre, sin mi no haríais nada. Dijo mientras un poco de baba escapaba de su boca.
-Cocinero pervertido. Insultó Zoro provocando otra pelea.
%%%%%%%%%%%%%%%%%%%%%%%%%%%%%%%%%%%%%%%%%%%%%%%%%%%%%%%%%%%%%%%%%%%%%%%%%%%%%%%%%%%%%%%%%%%%%%%%%%%%%%%%%%%%%%%%%%%%%%%%%%%%%%%%%%%%%%%%%%%%%
-Bienvenido a Dallas espe..
Zoro dejó a la recepcionista con la palabra en al boca, estaba harto de tanto viaje, solo le quedaba uno.
Lo mismo, chofer, coche negro y dirección, una pequeña casa a las afueras de la ciudad.
-Espere aquí. Ordenó y se fue antes de que el chofer contestar cortésmente llamándole "señor".
Delante suya había una casa grande de estas que parecen sacadas de una revista, rural y tranquila, "no podía esperar menos". Llamó a la puerta dos veces una hermosa mujer le abrió la puerta.
-Hola Kaya ¿Cómo estas?. Pregunto amable Zoro al ver a la esposa de su antiguo compañero.
-Zoro que bueno verte Usopp se alegrará de verte. Respondió sonriente la doctora.-Cariño mira quien ha venido a visitarnos.
Usopp apareció por una puerta y sonrió instantáneamente al ver de quien se trataba, se acercó a peliverde y se dieron un apretón de manos.
-Te sienta bien el traje. Dijo Usopp
-A veces es muy incomodo. Respondió Zoro
-A que se debe esta inesperada visita.
-Es una propuesta muy importante. Le avisó Zoro serio, -Kaya debe saber también de que se trata.
-Esta bien vamos al salón. Decidió el francotirador intrigado al igual que su esposa.
Con unos cafés Zoro le conto todo al igual que había hecho con los demás.
-Es una misión muy importante y peligrosa, los tres inconscientes aceptaron sin pensar pero yo se que tu sabes los riesgos que conlleva.
-No se Zoro, ahora tengo una familia, tengo mucho que perder...
-Lo se Usopp te entiendo, pensé en ti porque eres el mejor tirador que conozco y además se contendrás muy bien a Luffy y a Franky, la decisión es tuya, si te unes dentro de 3 semanas ven al pentágono, piénsalo bien me voy ya cuídate y decide amigo mío.
Zoro se fue de la casa hacia el aeropuerto.
Kaya se acercó a su esposo
-¿Vas aceptarlo?
- No lo se, no quiero arriesgarme en una guerra que no es mía.
-Yo te apoyaré en tu decisión, si vas veras a tus amigos y no me digas que no los hechas de menos, además, con esta misión tendrás más historias que contarme cuando vuelvas. Dijo sonriente
Usopp sonrió también, era verdad echaba de menos aquellos tiempos de aventurero.
-Esta bien aceptaré, no se como pero siempre consigues que te haga caso. Dijo Usopp y beso a su esposa.
