Robin ya había acabado de preparar su equipaje, su avión saldría en unas 2 horas y media, le daba tiempo de sobra para acabarse el libro que compró en Virginia. Llamaron a la puerta de su habitación, abrió la puerta y entró su perezoso jefe.

-Que sorpresa, a que se debe tu visita.

-Venia haber si estabas ya preparada, por cierto me he informado de a los tripulantes que llevarás, ¿Estás segura de que quieres llevar a esos?.

-Confío plenamente en la capacidad de mis tres elegidos, ¿Cuándo me he equivocado Kuzan?.

-No pero... has visto el informe de los que va a llevar el agente de la CIA, 3 marines y un espía francés, como quieres que no preocupe cuando en cualquier momento pueden... hacer algo... conociendo a estos americanos.

-Coronel, en todas las misiones que he estado no me podía fiar ni de mi sombra, además mis acompañantes tienen algo en especial. Robin sonrió misteriosamente.

-¿Qué?. Preguntó él

-Roronoa a escogido a tripulantes solo por su fuerza de combate, por eso llevaré a gente que necesitemos, una navegante, una doctora y al otro lo conoces de sobra, de esa manera no pueden arriesgarse a traicionarnos, por la cuenta que les trae.

-Vaya lo tienes bien pensado, bueno entonces vale... confío en ti. Pero... no se si él querrá...

-Tranquilo seguro que lo aceptará y gracias. Sonrío Robin.

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Robin resopló, hacía demasiado calor, cuando vives en Rusia, con temperaturas normales de 10 grados bajo 0 y luego viajas a un lugar con 15 grados es un infierno. Robin se encontraba en Estocolmo, la capital de Suecia, buscando a su amiga navegante.

-mmmm estoy en Gamla Stan, se supone que por alguna de estas calles debe estar ella.

Después de unos 20 minutos de búsqueda al fin la encontró.

La vio a través del escaparate, se acerco a ella. Una pelinaranja con el pelo largo, con vaqueros, gladiadoras y bikini estaba sentada en un taburete del bar al lado de la barra con un vaso. Nunca cambiará, siempre llamando la atención pensaba divertida Robin.

Efectivamente aquella hermosa mujer estaba atrayendo las miradas de todos los presentes, las miradas de los hombres que no creían que estaban viendo a aquella belleza y las miradas celosas de las mujeres.

-¡Camarero, no pienso pagar nada por esta porquería de whisky!. Gritó aquella mujer.

-Pe.. pero si ya se ha tomado un vaso, tiene que pagarlo o llamaré a la policía. Dijo el hombre, aunque muy seguro no debía estar, le temblaban las piernas.

-Esto pagará el trago de mi amiga, por favor no hace falta montar un espectáculo. Robin entregó dos billetes al camarero mientras sonreía.

-¡Robin!. La mujer la abrazo fuertemente.

-¿Cómo estas Nami?.

-Tirando, oye que te trae por aquí, me alegro de verte, pero no es normal que tu estés aquí por que si. Dijo seria Nami.

-Es para hacerte una propuesta muy importante.

-Vale pero vayamos a mi casa porque creo que aquí llamamos mucho la atención.

Robin giró la cabeza encontrándose un corro hecho exclusivamente de hombres que no las quintaban el ojo de encima.

-Vámonos, ¡Apártense imbéciles!. Gritó Nami mientras hacía un camino apartando a los hombres a golpe limpio y cogida de la mano de Robin que observaba como su amiga no había cambiado nada.

Una vez en casa de Nami y con dos cafés sobre la mesa.

-Bien dime cual es esa propuesta.

-Nami esto es muy serio y quiero que lo pienses bien, la propuesta es, básicamente, salvar el mundo.

-...Nami no aguantó más, empezó a reírse a carcajada limpia, mientras Robin bebía su café, después de unos minutos que la pelinaranja recuperara la postura. Nami con lagrimas en los ojos dijo:

-Bueno, va... ufff, venga ahora en serio cual es la propuesta.

Robin no dijo ninguna palabra, dejó el café de nuevo en la mesa y miró a Nami a los ojos, seria, muy seria. No bromeaba.

-Será una broma, pero que estas pensando Robin, pero antes, que está pasando para que el mundo tenga que ser salvado. Nami no se creía para nada la situación.

Robin le explicó toda la situación, el viaje en el barco de los americanos, lo que deberían hacer en cada país y el poder de Barbanegra.

-Quiero que comprendas por qué he pensado en ti, eres la mejor navegante que conozco, y como ladrona no lo haces mal. Sonrío. Además necesito llevar a personas que conozca y pueda confiar en ella.

-Robin estás pidiendo lo imposible, simplemente quieres que me meta en una guerra entre locos y asesinos del gatillo, que ganaría yo con eso.

-Esa es la razón por la que vas a aceptar esta propuesta, hace mucho tiempo desde tu último golpe, es decir, el dinero se te está acabando, hace 2 horas no querías ni pagar una copa en ese bar y el whisky era bueno. Nami bajo la mirada, la había pillado. -Además necesitas desaparecer un tiempo, las autoridades te estarán siguiendo la pista muy de cerca.

Nami no dijo nada, la morena tenia toda la razón pero...

-Pero la mejor parte es esta. Nami levanto la mirada curiosa. -Primero , si conseguimos nuestro objetivo, ten en cuenta que la recompensa será muy jugosa, eso te lo aseguro pero lo más importante es que cada vez que tengamos encontronazos con los enemigos puedes quedarte con su botín, nadie se daría cuenta y el premio gordo son los hombres de Barbanegra, ellos manejan una cantidad desmesurada de dinero, con decirte que sale de las arcas del fallecido Edward Newgate puedes imaginártelo.

Nami abrió la boca de la sorpresa, ese era el maldito dorado.

-Si alcanzamos nuestro objetivo y robas a todos los hombres de ese loco, tendrás suficiente dinero para comprarte tu propia destilería de whisky. Termino de relatar Robin con total seguridad, era una propuesta irrechazable para Nami.

-¿Que me dices Nami, te unes a la tripulación?

Nami analizo la situación, era una muerte casi segura pero sin riesgo no hay recompensa, Y menuda recompensa.

-¿Cuándo zarpamos?. Preguntó Nami con una sonrisa.

-En 3 semanas ve al Pentágono allí nos reuniremos todos, llámame cuando llegues.

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La gente corría feliz y nerviosa, el espectáculo iba a comenzar. En una parque al lado del Big Ben un corro cada vez mas grande de gente se estaba formando. Lo único que había era una manta, dos amplificadores, uno enchufado a un micrófono y el otro estaba enchufado a un instrumento que debía estar con el artista, no aparecía, de repente un nube de humo cubrió esa parte del parque, todos empezaron a silbar y a gritar como locos, de la neblina un hombre vestido de traje elegante, con el pelo afro y un sombrero de copa apareció. La gente gritó todavía más. El hombre levantó la mirada, llevaba una mascara con una clavera y una guitarra entre sus brazos.

-¿Están listos para el espectáculo?.

El grito unánime de la gente seguramente llegó hasta la siguiente ciudad.

-¡Yohohohoho entonces comencemos!. El músico comenzó a tocar, un clásico para su público "Binks sake". La multitud no se creía que estaba escuchando esta legendaria canción.

Robin observaba todo ese espectáculo desde lo alto del Big Ben. Él era el siguiente.

Después de 2 horas intensas de concierto.

-Yohohohoho creo que vale por esta vez amigos, pero ni de broma voy a irme así, no sin antes pedirles a las damiselas del público que me enseñen ver sus bragas.

Una lluvia de bragas, tangas, sujetadores, calzoncillos, slips...en 30 segundos el "escenario" parecía una tienda de ropa.

-¡Solo dije las damas!. Gritó debajo de la montaña de lencería.

-Bueno amigos, "El rey del Soul" Brook se despide de vosotros, a sido fantástico, volveré lo juro pero es mi deber despedirme como es debido...Yohohohoho

-Yohoho. Gritó extasiada otra vez la multitud al poder cantar y disfrutar del esa maravillosa canción, "Binks sake".

Una vez acabado el concierto la gente volvía a sus respectivas casas, algunos con lagrimas en los ojos de la emoción del concierto.

Brook estaba recogiendo todo el equipo, empezó por la manta llena de billetes, monedas, números de teléfono, fotos...

-¿Necesitas ayuda?. Pregunto una hermosa voz

Brook volvió la cabeza hacia la dirección de esa voz para encontrarse con Nico Robin delante de él.

-No puedo creer lo que ven mis ojos, aunque no tengo ojos Yohohoho. Brook se incorporó cogió la mano de su visita y la besó.-Preciosa mujer, podría hacerme el favor de enseñarme sus brag...

-Otro día Brook, ¿Qué tal te va la vida?.

-Bueno no me puedo quejar, soy una estrella Yohohoho. Por cierto sospecho que no habrás venido desde Moscú solo para ver un concierto mío.

-Es cierto tengo que decirte algo muy importante, ¿Podemos ir a un sitio más tranquilo?

-Claro, recojo esto e iremos a mi casa.

Después de llegar a casa de Brook este dejo los instrumentos, se puso ropa cómoda y se quito la mascara, dejándose sus gafas de sol. Preparó un café para los dos.

-Bien cuéntame que quiere de mi ahora inteligencia.

-No sabes con seguridad si somos nosotros.

-Robin, fue una vez el director del KGB hace años, os conozco, además la inteligencia Rusa no es más que la versión moderna del KGB de la Guerra Fría. ¿Cómo lo esta haciendo mi hijo?

-Kuzan es un buen director, muy perezoso y vago, siendo tu hijo no se como no tiene tu misma hiperactividad.

-Bueno, pase muy poco tiempo con el cuando era un niño, el KGB me tenía días metido en las oficinas, sobretodo cuando lo de Vietnam... Bueno basta de malos recuerdos, si no sois vosotros, ¿Quién me necesita?.

-Es una historia muy larga, aquí tengo todo el informe.

30 minutos después de explicaciones, Brook cerró el informe, se levantó, coloco sus manos en la espalda, estaba meditando sobre la peligrosa misión.

-Pensé en ti por tu experiencia y tu sabiduría, y quiero tener a gente de confianza en el barco... y quien mejor que el hombre que me instruyó.

-Je, tienes razón, pero lo que me preocupa es ser un lastre para el resto, Robin aceptaría encantado la misión si fuese 20 años más joven, no se que puedo aportar yo.

-Para tener 65 años no estas tan flojo.

-Bueno que demonios, el último viaje así recordaré lo que son los viejos tiempos, y me llevare el violín, y la guitarra, y mi bastón y mi...

-Entonces decidido, ven al Pentágono dentro de 3 semanas allí nos reuniremos con todo el equipo.

-A la orden Nico Robin , pero antes, ¿Podrías dejarme ver tus bragas?

-Claro, espera date la vuelta

-Yohohoho estupendo. Un hilo de sangre salía de su nariz. –Avísame cuando...

Lo último que oyó fue el sonido de la puerta cerrándose, se la había jugado.

-Yohohohoho la enseñe bien.

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-Por favor, puede ver si la Doctora Kureha esta libre, necesito hablar con ella.

-La Doctora no recibe visitas solo pacientes señorita.

En ese momento la doctora pasó por el pasillo.

-Cameron deja entrar a la señorita, estoy libre 1 hora así que no me entretendrá mucho.

-Como quiera doctora, puede pasar señorita.

-Gracias. Robin se dirigió hacia la habitación donde se había metido la doctora

-Te veo bien Nico Robin. ¿No tienes un poco de frio?

-No hace más frio en Toronto que en Rusia. Sonrió. Y creo que yo debería hacer esa pregunta, doctor va en tirantes y con pantalones cortos.

-Estuve años en Siberia estos es una brisa comparado con aquello.

Siendo o no una brisa, las dos mujeres se encontraban en el Hospital Norte de Toronto, Canadá. Y en ese momento una gran ventisca azotaba la ciudad, los copos de nieve caían violentamente contra los cristales del hospital.

-Por cierto, no hace falta que me digas nada, llame a tu jefecito, el muy insolente, le cortare los huevos con el bisturí cuando lo vea, me llamo anciana el muy gilipollas, si solo tengo 80 años joder.

-No creo que lo dijera con mala intención, entonces sabe lo de la misión.

-Si me ha contado todos los detalles, cuando llamaste para ver si estaba en este hospital me figuré algo por el estilo y lo llamé.

-Entonces, ¿Vendrá conmigo?.

-No, me necesitan aquí, pero no sufras jovencita te he buscado un sustituto bastante aceptable.

-Vaya es una pena que no venga usted, de quien se trata.

-Es mi alumno, prácticamente lo crie, es un medico excepcional a curado a mucha gente y además esa aventura le vendrá genial para aprender más.

-¿Cómo se llama?.

-Chooper, Tony Tony Chooper pero puede haber un inconveniente, yo no lo entiendo, tu coronel se ha puesto como una furia cuando se lo he dicho.

-Y que le ha dicho para que se ponga así.

-El chico tiene 14 años, si es un crio pero no encontrarás a nadie mejor.

Robin se sorprendió, Normal que Aokiji se haya enfadado pensó Robin, era una locura.

-Doctora no puede ser, es todavía un niño, no esta preparado para una misión de tal calibre, esta misión podría acabar con toda su inocencia, traumatizarle o incluso podría...

-Robin está decidido he hablado con el y se presentará en el Pentágono, conoce los riesgos y quiere hacerlo, él será el médico de la tripulación.

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Bueno el equipo ya esta formado, algúns se preguntaran por qué Aokiji es el hijo de Brook, no se como el pelo es parecido y los dos son altos pues me pareció buena idea y un tema recurrente para el futuro, también le he bajado a edad a Brook, se que tiene 85 o más no lo se pero para esta historia he decidido ponerle 65 bueno creo que ya esta seguiré subiendo capítulos siempre que pueda, espero que disfrutéis de la historia y dejarme comentarios con alguna petición, o algún consejo, o protestación o lo que sea. Nos leemos un abrazo a tods.