Glee ni sus personajes me pertenecen. yo solo juego con ellos :P

Capitulo 22. Mami Quinn

Quinn intento disipar el nudo en su garganta que no se iba por nada del mundo al tiempo que se limpiaba las lagrimas de sus ojos para confirmar que aquello era real y no estaba viendo mal. Se separo de Rachel y se arrodillo en el suelo para estar a la altura de quien había preguntado por ella y la morena, a pesar de su asombro, le obsequió una sonrisa cuando volvió a mirarla y fue lo que necesito para saber que todo estaría bien.

-Mucho gusto. Soy Beth Corcoran- se presento la niña con timidez mientras intercambiaba una mirada con Puckerman que la levanto del suelo para llenarle el rostro de besos. -¡Pucky!

Un sollozo se escapo de los labios de Quinn al ver a Beth frente a ella, con su cabello rubio y sus ojos verdes parecidos a los de ella. No se esperaba algo asi, se suponía que no debía mantener contacto alguno con la niña, que no debía saber demasiado de ella más de lo que Shelby le permitía y... Hablando de Shelby, ¿Donde estaba en ese momento?

-Puck... ¡Puckerman!- reacciono por fin Quinn mirando como Noah jugaba con Beth haciéndola reír. Algo que hizo temblar a la rubia de pies a cabeza. -¿Qué-que hace ella aqui? Puck, ¿Donde esta Shelby y por qué esta hablándome? ¿Acaso sabe quien soy?

-Beth, mi vida, ¿Por que no vas con la tia Rachel adentro mientras yo hablo con mami Quinn?- le pregunto Puck con ternura algo que hizo sonreír a Rachel con ese sentimiento. -Adentro esta la tia Britt, ella tiene libros para colorear. Dile que te preste uno, luego se lo compensamos- El chico del mohawk recibió un beso en su mejilla por parte de la niña y luego se la paso a Rachel. -Llévala adentro, Rachel. En un momento nos unimos nosotros también a la fiesta y... no dejes que la agobien demasiado, por favor. Que no le cuestionen nada más que su nombre, ¿Si?

-Puck, ¿De qué se trata todo esto? ¿Por qué esta ella aqui?- cuestiono Quinn dando comienzo a un interrogatorio extenso. -¿Donde esta Shelby? ¿Hace cuanto tienes contacto? ¿Por que no salio corriendo cuando me vio?. ¡Oh, por dios! Mira como estoy. Tengo el rostro todo mutilado y tú la traes asi como si nada y...

-Quinn, tranquilízate- ordeno Puckerman tomándola de los hombros para zarandearla ligeramente mientras que a lo lejos vio a Santana acercándose a ellos. No le dio tiempo a la latina de preguntar nada por que ya estaba formulando sus respuestas: -Se trata de que Beth hacía tiempo que quería conocerte. Se suponía que no tenia que ser en estas circunstancias pero teniendo en cuenta la situación... Esta aqui por que quiere conocer a su madre biológica. Shelby...

-¿Qué pasa con Shelby, Puckerman?- cuestiono Santana sosteniendo a Quinn de la cintura por que la rubia parecía a punto de desmayarse en cualquier momento. -Habla si no quieres que te corte la cabeza y no hablo de la cabeza de arriba.

-Shelby esta internada en el hospital, el que esta cerca de aqui- relato Puck tensando la mandíbula y con una seriedad poco común en él. -Tuvo un accidente hace dos días atrás. Ella... ella esta grave, Quinn- La rubia se llevo las manos a la boca debido a la sorpresa que le genero esa información. -Beth paso estos días en un centro infantil hasta que se contactaron conmigo por que la ultima llamada que había realizado Shelby antes del accidente fue a mi.

-¡Oh, por dios! ¡Oh, por dios! Puck, debes estar bromeando- indico la rubia paseándose un lado para el otro procesando toda esa información. Era demasiado para ella, sentía que caería en cualquier momento al suelo desplomada pero antes que eso debía tener la historia completa.

-Ya me gustaría que fuera una broma, Quinn, pero es todo cierto- confirmo el chico con la mirada ensombrecida. -Me presente al centro infantil encontrándome con el abogado de Shelby que empezó a hablar en su idioma jurídico. No entendí nada hasta que hablo de un documento que Corcoran había firmado que decía que si algo le pasaba nosotros, tanto tú como yo, seriamos los responsables de Beth.

-¿Eso quiere decir que la niña esta a cargo de ustedes dos?- pregunto Santana abrazando nuevamente a Quinn que escondió su rostro en el cuello de la latina. -Quinn, tranquilízate. Todo saldrá bien.

-Por el momento esta a cargo tanto de Quinn como mía- respondió Puck tirando de Quinn hacia él, abrazándola con cariño. -Esto es momentáneo hasta que Shelby se recupere. Es una mujer fuerte, Quinn. No te derrumbes ahora, favor. Beth nos necesita.

-¿Ella-ella sabe lo que le paso a Shelby?- pregunto la rubia mirando a Puckerman que asintió perezosamente. -¿Sabe que Shelby esta grave?

-No sé si tanto. Solo sé que sabe que esta en el hospital por un accidente que tuvo- explico Puck. -En la semana, el abogado de Shelby nos hará una visita para que firmemos unos papeles donde nos hacemos cargo de Beth hasta que Corcoran se recupere, o en el peor de los casos, si... se... si se muere quedaremos con la custodia total de Beth.

-¡No digas eso, idiota!- regaño Santana al chico golpeándolo en el hombro con fuerzas. -Vamos a tranquilizarnos, ¿Ok? Resolveremos esto... Quinn, mírame... Resolveremos esto juntas, rubia- Quinn asintió al tiempo que la latina volvía a abrazarla nuevamente. -Puckerman, ¿Has visto a Shelby en el hospital?

-Fui a verla en cuanto me entere. Los médicos dicen que hay posibilidades de que se recupere pero solo hay que esperar... esperar un milagro o por el contrario... Ya sabes, no me hagas repetirlo- respondió Puck completamente abatido mirando a Quinn. -Ey, Fabray, mírame. Shelby se recuperara y todo volverá a ser como antes, ¿Ok? Solo necesito que no me dejes solo en esto, por favor, Quinn. Beth me... nos necesita a los dos.

-Tenemos espectadores- indico Santana mirando hacia la entrada del taller donde Rachel los miraba disimuladamente, o no tanto, mientras jugaba con Beth.

A Quinn se le encogió el corazón. Shelby también era la madre de Berry, no tenían mucho contacto pero era su madre biológica y la rubia sabia que a pesar de que la morena fingiera indiferencia hacia Corcoran se preocupaba por ella. No solo debía ser fuerte por Beth sino que también debía hacerlo por la morena.

-Déjenme a solas con Rachel- pidió Quinn alejándose de los brazos de Santana que le regalo una sonrisa y Puckerman dejo una suave caricia en su hombro. Respiro profundamente viendo como la morena ya avanzaba hacia ella con una mirada interrogante. -Hola.

-Hola- devolvió el saludo Rachel con tensión viendo como Quinn le esquivaba la mirada y respiraba profundamente varias veces. -Quinn, ¿Qué esta pasando?

-Escúchame, amor. Prométeme que me dejaras terminar de hablar, ¿Si?- Rachel asintió con énfasis y Quinn soltó un suspiro antes de continuar. Aquello no iba a ser fácil. -Shelby esta... Esta internada en el hospital que esta cerca de aqui y al parecer esta... grave...

-¡Oh, por dios! ¿E-es en serio, Quinn?- cuestiono la morena llevándose las manos a la boca al tiempo que sus ojos se volvían cristalinos. Si bien su relación con Shelby era casi nula, eso no significaba que no tuviera cierto sentimiento de cariño hacia la mujer que era su madre biológica.

-Rachel, escúchame. Ella... ella saldrá de esto, ¿Si?- sentencio Quinn con convicción más para si misma que para la morena. La estrecho entre sus brazos para regalarle un abrazo que lograra calmarla. -Amor, sé que esto te afecta pero te necesito a mi lado, por favor. Beth se quedara unos días con nosotras hasta que Shelby logre recuperarse y salga del hospital por eso necesito que me ayudes. No-no creo poder hacerlo sola.

-Tranquila, yo... yo estaré contigo- la tranquilizo Rachel acariciándole el rostro al tiempo que la rubia soltaba un suspiro de alivio. Más allá de lo que ella sintiera respecto a Shelby, Quinn y Beth estaban primero. -Escucha, vamos a tranquilizarnos. Beth esta adentro y... te necesita. Tienes que hacer que se sienta bien, ¿De acuerdo? Ademas hay que curarte ese rostro.

Quinn asintió mientras la morena tiraba de ella llevándola hasta el interior del taller donde estaban sus amigos esperándolas en compañía de Beth que seguía mirándola con timidez. Dejo que Rachel le curase el pómulo y el labio mientras su hija la seguía mirándola disimuladamente al tiempo que pintaba en compañía de Britt y Eleonor.

-Ven aqui- le pidió Quinn a la niña con un nudo en su garganta. Beth se acerco con paso lento pero decidido. -¿Sabes... Sabes quien soy yo?

-Eres mi madre biológica y debo quedarme unos días contigo hasta que mi mamá Shelby se recupere del accidente- respondió Beth mirándola por primera vez a los ojos y eso fue demasiado para Quinn. La rubia bajo la mirada para no tener que enfrentarse nuevamente a los ojos de su hija.

-Quinn, lo mejor sera llevarla a casa- sugirió Rachel después de la mirada desesperada que le lanzo la rubia. -Beth podrá instalarse, podría jugar con Crusoe y Aslan, o también podríamos llamar a Alex para que juegue con ella.

-¿Quien es Alex?- pregunto Beth mientras Quinn se levantaba del suelo y le tendía la mano a su hija. Después miro a Rachel y la morena se acerco a ella.

-¿Me harías el favor de llamar a Zach y decirle que no me presentare al estudio? Explícale la situación, ¿Si?- Rachel asintió al pedido de su novia y la rubia le regalo una sonrisa de agradecimiento. -Yo ire a casa con... ella- Señalo a Beth que la miraba disimuladamente. -Perdón por esto. Se supone que compartiríamos un almuerzo agradable pero primero me peleo con Jesse y su séquito y ahora esto.

-Ey, mírame- ordeno Rachel tomando a la rubia del rostro. Los ojos de Quinn estaban complemente expresivos. La tristeza, el desconcierto y la confusión era lo que más se podía ver en ellos. -No me pidas perdón. Entiendo perfectamente la situación. Ve a casa con Beth mientras yo hablo con Zach y luego te alcanzo, ¿Si?- la rubia asintió pasándose una mano por la nuca. -Mmm... Te amo, Quinn.

-También te amo- susurro la rubia besándola rápidamente. Sentir los labios de Rachel sobre los de ella aumentaron la escasa sensación de tranquilidad que sentía tras la actitud madura que estaba teniendo su novia.

La morena le regalo una ultima sonrisa antes de dejar un beso en la mejilla de Beth y salir de allí a hacer lo que había dicho que haría pero antes debía hacer una parada. Mientras tanto Quinn caminaba con su hija hasta la camioneta de Puck que las llevaría hasta su hogar.

Durante el camino nadie dijo nada. Puckerman se limito a conducir, Beth a mirar a Quinn disimuladamente y ésta ultima se perdió en sus pensamientos. Todo paso demasiado rápido. Debía hacerse cargo de una niña de siete años por que la madre de ésta estaba internada en un hospital luchando por sobrevivir, debía mantenerse entera también por Rachel.

Hasta hace unas horas atrás estaba planeando un viaje a Lima para decirle a su madre y a los padres de la morena que estaban juntas y ahora tenia a un menor a cargo. Ni siquiera sabia como iniciar una conversación con la niña que iba a su lado y la miraba de vez en cuando con timidez como si no quisiera que se diera cuenta de eso.

-Es aqui, Puck- indico Quinn rompiendo el silencio mientras intercambiaba una sonrisa con Beth que bajo la mirada con las mejillas ruborizadas. -Ven. Hay-hay que bajar.

La niña le hizo caso aceptando la mano que le ofrecía Quinn para ayudarla a descender del vehículo. El contacto fue letal para la rubia, el primero que mantenía en años y eso la hizo temblar de pies a cabeza al tiempo que sus ojos volvían a cristalizarse.

No dijo ni una palabra durante el trayecto de la entrada del edificio hacia el ascensor, y finalmente hasta su hogar. Caminar con Beth de la mano, algo que pensó que jamas haría, era demasiado para ella pero la mirada que le lanzo Puckerman le indico que no era tiempo de flaquear sino de hacerse cargo de las cosas.

-Es-es aqui. Te mostrare donde dormirás- indico Quinn una vez que estuvieron adentro. Dejo que Puck se acomodara mejor en la casa y ella guió a Beth hasta su dormitorio. -Mmm... dor-dormirás conmigo hasta mañana que logremos organizarnos mejor y podrás tener tu espacio, ¿Te parece bien?- La niña asintió regalandole una sonrisa a Quinn que ya abría la puerta de su habitación. -Es aqui.

-Es muy bonita, es... es como tú- repuso Beth entrando a la habitación mientras sus mejillas adquirían un tono rosa. Soltó un grito de asombro mientras se dirigía hacia la cama de la rubia donde reposaba Stitch en lo más alto. -Es hermoso, ¿Duermes con él?

-A veces- respondió Quinn apoyándose en la puerta mientras se cruzaba de brazos. -Es-es un regalo que le hice a Rachel. No-no sé que hace aqui.

-Yo tampoco sé que hago aqui- susurro Beth con un dejo de tristeza que traspaso a Quinn. -Solo sé que mi mamá Shelby esta en un hospital, todos me dicen que se recuperara pero ninguno me dice cuando. Ahora estoy aqui, con mi... con mi madre biológica que ni siquiera me llama por mi nombre- Beth levanto la mirada del suelo enfrentándose al rostro de Quinn pero no a sus ojos. La rubia tenia la mandíbula apretada para no llorar frente a su hija. -¿Te-te molesta que este aqui? Puedo decirle a Puck que me lleve con él o que me lleve de nuevo al centro, lo que sea para no molestarte.

-¡No! Ey, no me molestas para nada- negó Quinn con convicción arrodillándose frente a su hija para limpiar las lagrimas que caían de los ojos de ésta. -Quiero que te quedes conmigo, ¿Si? Es solo que... Esto es nuevo para mi. Hasta hace unas horas atrás no sabia nada de ti y ahora debo cuidarte, ¿Entiendes? Mírame- ordeno al ver que Beth volvía a bajar la mirada. -Eres mi hija y no tienes idea de lo mucho que te amo. Solo que... siento miedo, ¿Si? Miedo de hacer las cosas mal contigo de nuevo. Ya lo hice una vez...

-Cuando me diste en adopción, ¿Cierto?- interrumpió Beth esbozando una sonrisa triste al tiempo que Quinn abría los ojos por la sorpresa. -Ya ves, tengo siete años. Algo entiendo. Mamá Shelby decía que soy muy inteligente para mi edad, que... que lo había heredado de ti.

-¿She-Shelby te hablo de mi?- pregunto Quinn sin creérselo y la niña asintió pero sin mirarla. -¿Por qué... por qué no me miras a los ojos?

-Tengo miedo- susurro Beth dejando escapar un sollozo. -Tengo miedo que me rechaces. Ni siquiera has dicho mi nombre y si no lo dices es por que no quieres encariñarte demasiado conmigo. Por eso me diste en adopción, ¿Cierto? Por que no me querías y...

-Te amo, mi pequeña- interrumpió Quinn obligandola a que la mirase. Sintió que se desplomaba en el suelo cuando sus ojos verdes se conectaron con los de su hija. -Te amo desde el primer momento que supe que estabas dentro mio y si te di en adopción no fue por que no te quería, fue por tú te merecías una vida mejor de la que yo te podía dar en ese entonces- Pudo ver ilusión en los ojos de Beth y eso fue lo que la incito a estrecharla entre sus brazos.

Un abrazo que ambas necesitaban. Quinn por un lado para hacerle sentir a su hija que la amaba, que si la había dado en adopción era por el bien de ella, para que pudiera tener lo que lo que ella no podía darle y Beth, por otro lado necesitaba ese abrazo. Shelby le había obsequiado miles a lo largo de sus escasos siete años pero sentía esa necesidad de sentir los brazos de la mujer que la había llevado nueve meses en su vientre, quien le hablaba por las noches, quien le cantaba estando en su interior.

-Gracias, Quinn- susurro Beth en el oído de la rubia sin ganas de separarse de ella.

-Gracias a ti, Beth- replico la rubia aferrándose más a su hija hundiendo su rostro en el hombro de la pequeña. -Gracias por haber vuelto, por querer pasar tiempo conmigo. Te demostrare que lo que te dije es cierto. Lo prometo.

-No hace falta- indico Beth dejando un beso en la mejilla de la rubia que sonrió inconscientemente mientras cerraba los ojos. -Te creo... Pero me gustaría pedirte algo.

-Lo que sea.

-Quiero que me permitas conocerte, quiero que me dejes entrar en tu vida y yo te dejare entrar a la mía- Quinn le sonrió a su hija con ternura mientras las mejillas de ésta volvían a teñirse de rosa. -Sé que esta no es la mejor de las situaciones por que mi mamá esta en la cama de un hospital pero... necesito a mi otra mamá conmigo, si puede ser.

-Así sera, mi amor, ¿Me-me vuelves a abrazar?- pregunto Quinn con timidez y eso hizo sonreír a Beth que se abrazo nuevamente a la rubia. Sin romper el abrazo se levanto del suelo con su hija entre sus brazos. -¿Te parece si preparamos algo para comer y de paso vemos lo que hace Puck? No me confió mucho en tu papá. Conociéndolo diría que esta armando una fiesta a nuestras espaldas.

La risa de Beth en su cuello le erizo la piel y la lleno de una sensación agradable. Le hizo creer que podía con todo y asi lo haría solo volver a escuchar la risa de su hija. Beth parecía adaptarse muy bien a ese cambio radical, o al menos lo intentaba, y Quinn lo agradeció. Si la niña ponía de su parte entonces la cosas serian un poco más fáciles para ambas.

Llegando a la sala se encontraron con Puck mirando hacia la nada, sentado en el sofá con esa seriedad que no quedaba tan bien en él. Apenas las vio llegar se levanto rápido y se acerco a las dos rubias.

-¿Esta todo bien?- Pregunto Puckerman mirando alternativamente a Quinn y Beth que intercambiaron una mirada y posteriormente una sonrisa.

-Esta todo bien- respondieron las dos al unisono.

-Si esta todo bien, perfecto. Eso significa que Fabray nos preparara un rico almuerzo por que tenemos hambre, ¿Cierto, Beth?- Puck busco complicidad en su hija y la encontró en un asentimiento de cabeza mientras se arrojaba a los brazos de su padre.

-Ey, dos Puckerman contra una Fabray no va, eh- rezongo Quinn cruzándose de brazos mientras Puck y Beth se miraban cómplices esbozando idénticas sonrisas. -Llamare a Rachel para ver si almuerza con nosotros o si se va para el teatro.

-¿Rachel es tu novia?- cuestiono Beth con inocencia sorprendiendo a Quinn mientras Puckerman asentía con su mejor cara de baboso. -Shelby decía que era buena chica y pude comprobarlo mientras estábamos con tus amigos, Quinn. La rubia de ojos azules... ¿Como se llama?

-¿Brittany?- indico Fabray intercambiando una mirada con Puck que miraba a Beth con adoración y aquello hizo sonreír con ternura a la rubia.

-Si, Brittany. Bueno, ella me dijo, mientras pintábamos, que Rachel es Bella, ¿Es cierto?- pregunto Beth con ilusión y la sonrisa se acentuó más en Quinn que asintió en respuesta. -Wow, me gusta la Bella y la Bestia. Creo que le pediré a Rachel un autógrafo.

-Es fangirl- repuso Puck intercambiando una mirada con Quinn que se encogió de hombros mientras se reía. -No te rías, Fabray. Nuestra hija es fangirl. Si le pide un autógrafo a Rachel ahora que no es famosa, ¿Qué nos espera para cuando si lo sea?

-¿Quien dijo que Rachel no es famosa?- pregunto Beth con desconcierto sorprendiendo a su madre. -Con mamá Shelby fuimos a ver varias de las obras en las que tuvo Rachel. Pensábamos ir a la de Los Locos Addams pero nos enteramos que ella ya no seria la protagonista, entonces mamá dijo que no valía la pena ir a ver una obra sin Rachel aun con Jesse de protagonista.

-Wow...- fue lo único que salio de las bocas de Quinn y Puck que se miraban asombrados por lo despierta que era Beth para su edad. Su forma de hablar, sus gestos, la manera de moverse, de pensar. Definitivamente lo único que tenia de siete años era la edad por que para el resto era mucho más madura.

-Hola, amor- saludo Quinn una vez que Rachel atendió su llamada después de diez minutos. Necesitaba escuchar su voz, la necesitaba a su lado nuevamente. Se apoyo en el marco de la puerta de la cocina mientras miraba hacia la sala donde Puck jugaba con Beth y Crusoe. -¿Estas en el teatro?

-No, estoy en otro lado. Pedí el día libre en el teatro- respondió la morena en un susurro y eso sorprendió a Quinn. -Ya fui a ver a Zach y le explique la situación. Pensaba mandarte a Alyson y Alex a casa pero... él entiende y dice que sea lo que sea que necesites no dudes en llamarlo.

-Rachel, ¿Estas bien?- cuestiono Quinn ignorando todo lo demás. -Amor, ¿Donde estas?

-Necesitaba verla, Quinn- respondió la morena con un hilo de voz y eso asusto a la rubia que se llevo una mano a la cabeza. -Necesitaba verla con mis propios ojos. Los-los médicos dicen que hay buenas posibilidades de que se recupere pero que también hay posibilidades de que queden secuelas. Yo solo...- El suspiro que soltó Rachel del otro lado también se contagio en Quinn. -Estoy con Kurt y Luke, pero ya estoy yendo para casa. ¿Como esta Beth?

-Esta... esta bien. Esta jugando con Puck- respondió Quinn dirigiéndose hacia el balcón. Aquel lugar que solía proporcionarle la paz que necesitaba en ese momento. -Hay tanto que debo contarte, Rach. ¿Segura que estas bien?

-Ahora que estoy hablando contigo estoy mejor- indico Rachel haciendo ruborizar a su novia que se sentó en una de las sillas reclinable del lugar. -Debo cortar, bebé. Ya estoy yendo para casa, ¿Llevo el almuerzo?

-No, yo cocinare. Tú solo asegúrate de regresar. Te necesito conmigo, no solo como mi novia, sino también como mi mejor amiga- repuso Quinn con un nudo en su interior. -Te amo.

-Te amo más. Te veo en unos minutos- sentencio Rachel dando por finalizada la llamada.

Quinn soltó un suspiro que estaba alojado en su interior como si de esa forma pudiera disipar el nudo en su garganta y estomago. Se sentía desprotegida, como un niño después de una pesadilla. Necesitaba a su mamá. Por supuesto, Judy sabría que hacer y le diría como moverse en una situación asi. Estaba a punto de marcarle a su madre cuando la silueta de Beth apareció a su lado.

-¿Esta todo bien?- le pregunto Quinn a la niña que asintió mientras jugaba con sus manos. Algo que ella hacia cuando estaba nerviosa. -¿Pasa algo, Beth?

-Tengo un poco de sueño y-y no quiero dormir sola por que me da pesadillas- susurro la rubia menor mientras Quinn esbozaba una sonrisa que Beth no pudo apreciar por que su mirada estaba en el suelo. -Entonces, pensé que quizás, si no te molestaba...

-Ven aqui- ordeno Quinn ofreciéndole su mano a su hija que se la acepto con una sonrisa tímida mientras se acomodaba en las piernas de la rubia haciendo delicias en el interior de ésta. -¿Crees que ahora podrás dormir?

-Estoy segura que si- respondió Beth abrazándose a la cintura de Quinn mientras ésta la rodeaba con sus brazos. Todo se quedo en absoluto silencio después de eso hasta cerca de diez minutos. -No has respondido mi pregunta, ¿Rachel es tu novia?

-¿Eso te molestaría?- rebatió Quinn con una ceja en alto mirando a Beth que imito su gesto. -Ey, eso es mio.

-Shelby dijo que la ceja en alto es muy Fabray y ya ves... algo tuyo, ademas de tu color de ojos y tu pelo, debo tener, ¿No?- replico Beth con superioridad haciendo sonreír a Quinn. -Deja de hacerte la loca y contéstame. ¿Rachel es tu novia? A mi no me molesta en lo absoluto, eh. Si eres feliz con ella, yo lo seré contigo.

-¿De donde sacas toda esa 'sabiduría' si apenas tienes siete años?- pregunto Quinn con asombro mientras Beth se encogía de hombros sin darle importancia y volvía a recostarse sobre el pecho de la rubia. -Si, Rachel es mi novia. La amo mucho y sé que ella me ama, aunque aun hay idiotas rondando por ahí... St. James parece no entender lo que es perder.

-¿Hablas de Jesse? Ese chico jamas me gusto. Siempre me pareció demasiado engreído- comento Beth mientras Quinn se reía. -Hablo en serio, Quinn. Mamá Shelby una vez me regaño por que le arroje uno de mis juguetes a la cabeza por que hablo mal de uno de sus compañeros de obra. Se creía muy, muy y eso no me gusto.

-¿'Muy, muy'? ¿Qué significa 'Muy, muy'?- pregunto Quinn con una sonrisa de lado mientras Beth la miraba asombrada como si fuera pecado no saber o que significaba 'Muy, muy'.

El nudo que sentía en su interior se fue disipando poco a poco a medida que hablaba con Beth que parecía haberse olvidado del sueño. Se estaban conociendo de a poco, una a la otra. Quinn se asombro cuando Beth le dijo que le gustaba jugar el fútbol, se la imaginaba más 'princesita' pero saber aquello le gusto. Ya se la imaginaba jugando con Alex, sabia que se llevarían bien los dos niños. Quien le daba un poco de miedo era Alyson, conocía la personalidad de la chica, ese lado casi posesivo y celoso que siempre mostraba respecto a ella y si bien le gustaba que su sobrina se mostrara asi en parte temía a veces de eso. La razón mayor por la que no le había dicho que estaba con Rachel era por que no quería que su sobrina cambiara su actitud con la morena, pero ahora con Beth de nuevo en su vida la historia cambiaba. Debía hablar con sus sobrinos pero no ese día, ese día solo seria de Beth... y de Rachel.

La morena entro a su departamento encontrándose con Puckerman jugando a los vídeos juegos y sonrió con ternura. Puck parecía todo un niño pequeño, pasándose la mano por el mohawk desesperado por estar perdiendo. Busco a Quinn y a Beth por la casa y su corazón dio un vuelco cuando se las encontró en el balcón completamente en silencio, Quinn acariciando el pelo de la niña mientras que ésta estaba apoyada en el pecho de la rubia.

Después de salir del taller llamo a Kurt que estaban con Luke y los tres juntos fueron hasta el estudio del ex cuñado de Quinn para decirle lo que había dicho la rubia. Después de salir de allí se fue directamente hasta el hospital. Un mensaje de texto a Puck pidiendo la dirección del hospital donde estaba Shelby y la solicitud de absoluto silencio fue lo único que la morena exigió.

Llegar al lugar y ver a su madre biológica en una cama, completamente inmóvil y acompañada de varios aparatos fue más de lo que esperaba. Si algo caracteriza a Shelby era su mirada intensa y ávida de conocimiento con un dejo de experiencia, pero nada de eso estaba. En su lugar había un cuerpo inerte que respiraba gracias a un aparato. El contacto de su mano con la de la mujer la llevo al borde de las lagrimas, la calidez de su mano contrastaba con la frialdad de la de Shelby. Dejo un beso tibio en la frente de su madre biológica antes de salir de allí, como si de esa forma pudiera brindarle un poco calor a su cuerpo.

Durante el camino hasta su departamento fue solamente silencio. Kurt se había sentado con ella en el asiento trasero mientras la abrazaba y le acariciaba el pelo como si se tratase de una niña pequeña en busca del refugio de sus padres. También contaba con el apoyo de Luke, el chico le había obsequiado varias miradas de apoyo a través del espejo retrovisor. Cuando llego a la entrada de su edificio se despidió de los dos chicos que la abrazaron dejándola en el medio y solo la dejaron ir bajo la promesa de que, sin importar la hora, los llamaría si necesitaba algo. Pero lo único que necesitaba en ese momento era a su novia, necesitaba un beso y un abrazo, solo eso.

-Ven aqui- susurro Quinn tendiéndole la mano a su novia que se acerco y pudo comprobar que Beth se había dormido. -Estuvimos hablando hasta hace diez minutos atrás y de repente se quedo dormida.

-¿Esta todo bien?- pregunto Rachel sentándose al lado de la rubia mientras le acariciaba el pelo a Beth con una sonrisa tierna. -Me refiero a ti y a Beth.

-Si, esta todo bien, todo perfecto. Pensé que no podría hacerlo pero ella vuelve fácil lo complicado, no sé como lo hace- indico Quinn con orgullo entrelazando sus dedos con los de Rachel. -Es bastante inteligente y lista para su edad. Habla demasiado, creo que en parte se debe a que Shelby sea su madre.

Quinn le contó todo a Rachel todo lo que había pasado en sus horas de ausencia. La morena sonreia feliz con ver a su novia tan emocionada y orgullosa. Sabia que algo como aquello era lo que necesitaba Quinn en su vida, tener a Beth en ella, disfrutando de esos momentos. Lo que ella siempre quiso compartir con Shelby.

-¿Estas bien?- pregunto Quinn al ver el rostro ensombrecido de la morena que negó con la cabeza. -¿Es por Shelby?- Rachel asintió esta vez mientras se separaba de su novia para ir en busca de una de las sillas reclinables como la que estaba usando Quinn. Se sentó al lado de ésta y apoyo su cabeza en el hombro de su novia jugueteando con sus manos unidas. -Todo saldrá bien, enana. ¿No me dijiste que los médicos dijeron que había posibilidades de que se recupere?

-Así es, pero... pero aun asi tengo miedo, Quinnie- confeso Rachel mirándola directamente. -Nuestra relación era poco y nada pero es mi madre, algo de cariño siento hacia ella. ¿Beth ha preguntado o a dicho algo respecto a...?

-Me pregunto si podríamos ir a verla uno de estos días y le respondí que si- respondió Quinn rodeando con un brazo el cuello de Rachel atrayendola más hacia ella. -No soy nadie para negarle ese derecho y ademas me puso esos ojitos, los mismos que utilizas tú cuando quieres algo, y no pude resistirme- Aquello hizo reír a Rachel a pesar de todo. Levanto su vista encontrándose con los ojos verdes de la rubia. -No debes tener miedo, mi amor. Shelby saldrá de ésta y luego podrás cantar con ella a dúo. Ya lo veras.

-Gracias, Quinnie- susurro Rachel uniendo su frente a la de su novia antes de entregarle un beso lleno de emoción, de sentimiento. un beso que necesitaba. Sentir los labios de Quinn moviéndose sobre los suyos con ternura le proporcionaba la tranquilidad que necesitaba. -Te amo. Estaré a tu lado para lo que me necesites.

-Sabes que es mutuo. Estaré a tu lado siempre- sentencio Quinn mirándola directamente siendo testigo de como una sonrisa sincera aparecía en los labios de Rachel. -Pero ahora necesito contarte algo y espero que no te enojes.

-¿Qué cosa?- pregunto la morena con prisa mientras Quinn dirigía su mirada hacia el interior de la casa con una sonrisa traviesa jugando en sus labios.

-Creo que tenemos dos hijos más- bromeo la rubia para quitar la tensión del momento mientras miraba a Beth y luego a Puckerman que estaba saltando en el lugar por haber ganado a los vídeos juegos. -Una niña de siete años demasiada madura para su edad y un chico con corte mohawk de veintitrés años demasiado inmaduro para la suya.

-Si, definitivamente si. Ahora si te queda bien el titulo de 'mami Quinn'- indico Rachel sin abandonar la sonrisa al tiempo que le acariciaba el pelo a Beth haciéndole saber a Quinn que hablaba de la niña. -Si, 'Mami Quinn'... Suena lindo.

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Como siempre gracias a todos y por todo :)

Hubo algunas personas a las cuales no les conteste los comentarios pero que sepan que tengo muy en cuenta sus opiniones y agradezco su buena onda... Eso va para todos en general :)

Hasta la próxima!

Besos & Abrazos :)