Glee ni sus personajes me pertenecen. Yo solo juego con ellos :P
Capitulo 26. Juegos
-¿Beth sigue durmiendo?- fue lo primero que pregunto Judy una vez que vio entrar a su hija en la cocina donde estaba preparando la cena.
-Si, pero no te preocupes despertara para la cena- indico Quinn acercándose a su madre. -Durante todo el viaje se la paso hablando con Rachel. Son como dos loritos que no callas con nada.
-Eso debo comprobarlo- murmuro Judy y Quinn se dio cuenta de que no le prestaba atención, de otra manera habría reparado en la información de que ella y Rachel viajaron juntas. Estaba a punto de preguntar sobre eso pero su madre se adelanto. -¿Qué-qué esta pasando, Quinnie? ¿Qué hace Beth contigo? ¿Donde esta su madre? ¿Qué...?
-Shh... tranquila- pidió Quinn abrazando a su madre para intentar asi calmar el estado de histeria en el que había entrado.
Le quito lo que tenia en la mano y se la llevo hasta la sala donde le relató paso por paso todo lo que había pasado hasta ese momento. Varias fueron las miradas que dirigió hacia las escaleras para asegurarse de que Beth no estaba escuchando. Judy por su parte tuvo todo tipo de reacción, desconcierto, confusión, asombro, susto, enojo, optimismo, hasta que por ultimo cuando vio que su hija estaba a punto de derrumbarse la abrazo como solo una madre sabe hacerlo.
-Gracias. Lo necesitaba- susurro Quinn entre los brazos de su madre que se aferro más a ella mientras le acariciaba el pelo. -Quiero ser fuerte, mamá. Por Beth, por Rachel pero siento que cuando me miran las dos a los ojos y no les doy las respuestas que necesitan las estoy decepcionando y no quiero eso.
-¿Ellas te lo dijeron? ¿O por lo menos Rachel te dijo: "Quinn, me estas decepcionando por no darme respuestas que ni siquiera yo tengo"?- cuestiono Judy mirando a su hija que negó con la cabeza. -Entonces no las estas decepcionando. Rachel es ese tipo de chica que te dice las cosas de frente, es como Santana pero con un poco más de tacto y menos agresiva, y tú eres capaz de leerla de todas las maneras posibles, Quinnie.
Se quedaron en silencio mientras Quinn apoyaba su cabeza en las piernas de su madre deseando volver a ser una niña de nuevo, auto castigándose por la situación. Auto castigo que de poco a fue desapareciendo a medida que Judy la hacia entrar en razón. Su madre siempre tenia ese don de hacerla entrar en razón por muy testaruda y orgullosa que fuera. El mismo don que tenia su padre, con la diferencia de que Russel se las decía más fríamente, más hostil, sin reparo alguno de que estaba hablando con su hija, para él en ese momento hablaba con una extraña y eso era lo que, extrañamente, a Quinn le gustaba de su padre.
-Todo saldrá bien, Quinn... ¿O tú piensas que Shelby...?- Judy dejo la pregunta al aire, incapaz de formularla completa pero aun asi su hija la entendió.
-Quiero que se recupere, quiero que vuelva por Beth... por Rachel- fue la respuesta de Quinn sentándose adecuadamente para mirar directamente a su madre. -No soy tan malvada de desear su muerte aunque eso signifique tener a Beth para siempre conmigo. Si quiero ganarme a Beth, quiero que sea en buena ley, no por que su madre adoptiva tuvo la maldita suerte de sufrir un accidente y morirse- Judy asintió con un dejo de orgullo por las palabras de su hija, que se limpiaba las lagrimas con rabia. -Amo a mi hija y solo quiero que sea feliz, conmigo o sin mi... Aunque me gustaría muchísimo que sea conmigo pero con la mujer que se hizo cargo ella a lo largo de siete años al lado, ¿Entiendes?
Judy iba a responder pero el sonido de unos pasos bajando las escaleras se lo impidió. Madre e hija sonrieron cuando descubrieron a Beth con Stitch en una mano y con la otra frotándose el ojo mientras buscaba a Quinn con la mirada.
-¿Esta todo bien?- le pregunto Quinn a su hija mientras la levantaba en sus brazos. Beth negó con la cabeza mientras rodeaba el cuello de su madre con sus brazos. -¿Otra pesadilla?- Esta vez asintió y Quinn intercambio una mirada con su madre que las miraba a las dos completamente emocionada. -Mmm... la abuela Judy estaba preparando la cena pero no creo que necesite ayuda con eso pero si con el postre, ¿Cierto, mamá?
-Oh, si... Torta de chocolate, ¿Les gusta? Creo que si- se auto contesto Judy cuando Beth salio de su escondite con una sonrisa entre tímida y feliz. -Entonces, vamos.
Durante el camino hacia la cocina Quinn en ningún momento bajo a Beth de sus brazos ni su hija se soltó de su cuello, lo cual agradeció internamente. Al llegar la sentó en la mesa mientras que Judy sacaba los ingredientes para preparar el postre. Las tres hablaron, se ensuciaron, rieron, jugaron hasta que por fin terminaron la torta. A Quinn le hubiese gustado seguir un poco más con eso y al parecer su madre y su hija igual por que cuando las miro alternativamente ambas esbozaba traviesas sonrisas que le indico que aquel momento de diversión no había terminado.
-Ya...ya... Tregua para esta pobre anciana- pidió Judy sentada en el suelo con su nieta al lado mientras que su hija estaba recostada un poco más apartada. Quinn no dudo en sacar su móvil y hacer una foto de su madre y su hija, las dos sucias, en esa posición. -¡Quinnie! ¡Estoy hecha un desastre!
-¡Yo también, Quinnie!- se burlo Beth pero no de su abuela sino por el sobre nombre de la rubia. Quinn la miro con los ojos entrecerrados haciéndola reír un poco más. Beth se giro hacia su abuela y su gesto se volvió contrariado. -Mmm...
-Puedes decirme abuela Judy si quieres... o simplemente Judy, como más te guste- repuso Judy con amabilidad al ver el debate que mantenía su nieta. -Alex y Alyson me llama 'abuela Judy', no me molestaría que tú también lo hicieras.
-Abuela Judy- susurro Beth más para si misma que para el resto, adaptando esas palabras a su vocabulario. Quinn y su madre intercambiaron una mirada rápida antes de que la pequeña volviera a hablar. -¿Qué harás con la foto, Quinnie? ¿Se la mostraras a Rachel esta noche?
-¿Rachel viene a cenar con nosotras?- pregunto Judy con una sonrisa traviesa mientras que las mejillas de su hija se teñían de rosas. -¿La has invitado, Quinnie?
-N-no, no la he invitado- Respondió Quinn con nerviosismo mientras que su hija se reía de la situación. -Tú ríete, Corcoran. Te quiero ver cuando estés en mi posición, desde ya te aviso que yo soy mamá ogro.
-Ya me di cuenta, ni siquiera dejas que la tia Britt y la tia San se besen- replico Beth rodando los ojos mientras que Judy las miraba con desconcierto, más aun cuando Beth se acerco a su madre y le hablo al odio: -¿Le dijiste ya que Rachel es tu novia?
-No, pensaba hacerlo en la cena, pero si tú sigues asi no tardara en darse cuenta- respondió Quinn en el mismo tono de voz mientras jugaba con las manos. -No es fácil, Beth. Estoy nerviosa.
-Entonces no lo estés- susurro Beth con inocencia haciendo sonreír, no solo a Quinn, sino que también a Judy que veía como hablaban entre si madre e hija. -Rachel es buena y... y la abuela Judy también.
-Gracias, hija- Quinn abrazo a su hija tirándola encima de ella mientras que la niña reía en su oído. Estuvieron un buen rato en aquella posición hasta que el teléfono de la rubia sonó y una sonrisa enamorada apareció en sus labios al darse cuenta de que provenía del teléfono de Rachel.
-Te amo... solo eso :) (R)
-Uy, esa sonrisa, Quinnie- bromeo Judy al ver la sonrisa y el brillo en los ojos de su hija cuando la miro momentáneamente antes de perderse nuevamente en el móvil.
-Eso no es nada, abuela Judy. Ya lo veras, ya lo veras- intervino Beth negando con la cabeza mientras tomaba a Stitch y se iba de la cocina. -Voy a arriba, Quinn.
-Yo también. Te preparare la ducha para que puedas bañarte y después cenamos, ¿Cierto, mamá?- le pregunto la rubia a su madre aun sin perder el rubor de sus mejillas. Su madre asintió sin borrar su sonrisa mientras su hija y su nieta se iban de la cocina.
-También te amo... Siempre lo he hecho. (Q)- aquella respuesta por parte de su novia hizo sonreír a Rachel que se encontraba poniendo la mesa junto con su padre Hiram.
-Yo lo he hecho más :) Voy a cenar pero no te olvides de dejarme la ventana abierta a medianoche ;) (R)
-Después dices que bromeaba- se burlo Beth apoyada sobre los hombros de Quinn que se encontraba sentada en su cama. -Yo creo que también deberíamos ponerle una escalera. No querrás que se golpee, ¿O si?
-Tú mejor ve a ducharte- le ordeno Quinn a su hija girando la cabeza para ver como una sonrisa traviesa se apoderaba de los labios de la niña. -Hablo en serio, Corcoran. A la ducha.
-Lo que ordene, su majestad- volvió a burlarse Beth mientras se bajaba de la cama y hacia lo que su madre le había ordenado.
Aquella replica hizo reír en silencio a Quinn. Le gustaba ese humor por parte de su hija, le gustaba que ya tuviera cierta confianza como para bromear con ella, eso indicaba que las cosas iban por buen camino. Después de diez minutos le entrego la ropa a Beth y espero a que saliera para poder ducharse ella.
-Así esta mejor. Ahora estas más hermosa- le indico Quinn a su hija una vez que estuvo lista y avanzaba hacia ella con una toalla en la mano. -Espera que me duche y te seco el pelo... o si quieres puedes ir a decirle a la abuela Judy que te lo seque.
-Mejor te espero a ti- fue la respuesta de Beth sentándose en la cama mientras Quinn sonreía completamente feliz por eso.
Otros diez o quince minutos más la rubia salio completamente duchada y vestida pero al igual que su hija salio del baño con una toalla en la mano. Beth la vio y esbozo una sonrisa mientras avanzaba hacia ella. La rubia le seco el pelo a su hija y después se lo peino con lentitud disfrutando de ese momento juntas, dándose cuenta de que aquello era lo que quería hacer el resto de su vida.
-Por fin bajan. Pensé que no bajarían nunca- indico Judy con falsa indignación una vez que Quinn y Beth bajaron a cenar. Ambas intercambiaron una sonrisa cómplice antes de sentarse a la mesa.
La comida fue entretenida y amena, entre risas y bocados. Judy y Beth parecían congeniar bien y hasta ya hacían planes de salir a caminar por ahí al otro día, pero a pesar de estar concentrada hablando con su abuela Beth no podía dejar de mandarle miradas a su madre, de vez en cuando le hacia señas que Quinn las interpreto como que el momento de hablar con su madre acerca de su relación con Rachel había llegado.
-Mmm, mamá... ¿Qué-qué opinas de Rachel?- pregunto Quinn con nerviosismo mientras Beth y Judy la miraban desconcertadas pero por diferentes razones. Beth por que parecía no poder que su madre iniciara la famosa charla de esa manera, para ella todo era fácil, y Judy por que no entendía de qué iba todo eso.
-¿Qué pasa con ella, Quinnie?- cuestiono Judy mirando primero a su nieta que sonreía contenta y le hacia señas a Quinn; y por ultimo Judy miro directamente a su hija que tenia las mejillas de un rosa furioso tornándose rojo. -¡Oh, por dios! No me digas que...
-¿Ella y yo estamos juntas?- pregunto Quinn en lugar de afirmar mientras que su madre se levantaba de la mesa para ir a abrazarla. -Ya, mamá. Me aplastaras.
-No me importa, estoy feliz por ti, hija. Eso justifica todo- replico Judy abrazando a Quinn que no dudo en corresponderle el abrazo con cierta timidez. -¡Oh, por dios! ¿De verdad estas con Rachel?
-Es... Es mi novia, mamá- respondió Quinn en un susurro pero que aun asi demostraba la felicidad y el orgullo con el que decía esas palabras. -¿Puedes creerlo? Es mi novia, ¿Y sabes lo es mejor? Que me dijo que me ama, que lo hace desde años.
-Te lo dije, hija, pero no querías creerme. Te dije que te miraba de manera especial- recordó Judy dejando un beso en la cabeza de su hija con una sonrisa que demostraba el estado en el que estaba. -Realmente estoy feliz por ti, Quinnie. ¿Cuando paso? ¿Por que no me dijiste nada?
Quinn le relato a su madre toda su historia con Rachel, cuando se besaron por primera vez y lo que vino después de eso. Obviamente no entro en demasiados detalles, por ejemplo, la primera vez que hicieron el amor. Judy parecía más contenta que su hija escuchando las palabras de ésta. Sabia lo que Quinn había sufrido por amar a Rachel en silencio y ahora estaba feliz de que ese amor fuera correspondido de la mejor manera.
-Ya sabes que me cae bien pero igual quiero que la invites a almorzar mañana. Tenemos cosas de que hablar, ya sabes, de suegra a nuera- Indico Judy fingiendo seriedad solo para poner nerviosa a su hija.
-No la asustes, mamá- pidió Quinn tragando saliva sin ser testigo de como Judy y Beth intercambiaban una mirada cómplice. -Rachel... Rachel es... Mañana no podemos. Cumplimos un mes juntas y quiero festejar con ella y Beth.
-Yo mañana no puedo- intervino la niña llamando la atención de su madre y su abuela. -Con la abuela Judy iremos de compras, ¿Cierto, abuela?
-Cierto, Quinnie. Con Beth ya hicimos planes- corroboro Judy guiñándole un ojo a su nieta.
-¿Y se puede saber a quien le pediste permiso para ir de compras, Corcoran?- cuestiono Quinn con el ceño fruncido y cruzándose de brazos. -Qué yo recuerde a mi no me lo pediste.
-Ya, Quinn, ¿Puedo ir con la abuela Judy de compras?- pregunto Beth con una sonrisa inocente mientras que Judy fruncía los labios para no reír y Quinn se derretía de ternura por su hija. -No me puedes decir que no. Te lo estoy pidiendo ahora.
-Lo pensare- fue la respuesta de Quinn pero la sonrisa de Beth se volvió más inocente aun y esta vez lo acompaño con sus ojos verdes que derribaron las barreras de Quinn. -Esta bien, esta bien. Puedes ir con tu abuela, pero con la condición de que te portaras bien... y me compraran algo, ¿Ok?
Después de eso la cena transcurrió con normalidad, Quinn miraba embobada como su madre y su hija hablaban entre ella, parecían llevarse bien y agradeció de que Beth se adaptara a aquello tan rápido. Sabia que si bien no podía quitarse a Shelby de la cabeza por lo menos hacia lo posible para disfrutar de esos días de relax. El postre lo disfrutaron de igual manera, Judy y Beth haciendo planes para el otro día, lo que comprarían, los lugares que visitarían mientras que ella pensaba en lo que haría para festejar con Rachel su primer mes juntas.
Era la primera vez que festejaba algo asi. Con sus antiguas parejas no lo había hecho, quizás una cena, una rosa y listo, eso era todo, pero esta vez era distinto. Era Rachel Berry, no cualquier persona, era la mujer por la que había esperado cinco años, entonces algo debía hacer para sorprenderla.
A la hora de dormir se despidió de su madre y subió hasta su antigua habitación con su hija. Beth dormiría allí sola mientras que ella lo haría en la habitación que le correspondía a Frannie cuando vivía allí. Las dos rubia hablaron hasta que el sueño comenzó a hacerse presente en Beth, la pequeña poco a poco fue quedándose dormida provocando una sonrisa tierna en su madre. Estaba a punto de dejar a su hija dormir sola en su habitación y retirarse a la que ella dormiría esa noche cuando recibió un mensaje de texto.
-Ábreme la ventana. Tengo frío. (R)- Aquello la hizo reír y en lugar de contestar fue rumbo a la ventana encontrándose con Rachel en el patio mirándola a ella y una sonrisa en sus labios.
-Estas loca- Repuso Quinn en voz baja, pero la sonrisa de oreja a oreja que tenia en ese momento indicaba que le gustaba que fuera asi.
-Si, estoy loca... pero por ti. Ahora ábreme que de verdad tengo frío- replico Rachel mordiéndose el labio mientras se abrazaba a si misma y miraba hacia su alrededor por si alguien la descubría.
-No subirás por aquí. Podrías golpearte, asi que ve a la puerta de entrada. Judy esta durmiendo- indico Quinn viendo como su novia hacia lo que le pidió.
Negó con la cabeza mientras salia de su antigua habitación. Pensó que Rachel bromeaba cuando dijo que iría esa noche a su casa, pero mentiría si dijera que no deseaba eso, por que si lo deseaba. Se había acostumbrado a pasar sus noches con Rachel entre sus brazos, desnuda o vestida, no importaba como pero la morena entre sus brazos era lo único que quería.
-Estas loca, ¿Lo sabes?- fue lo primero que le dijo a su novia cuando le abrió la puerta. Rachel esbozo una sonrisa traviesa mientras entraba al interior de la casa. -¿Qué haces aquí, Berry?
-Oh, venia a ver al amor de mi vida, pero creo que me equivoque de casa, ¿Aquí no vive Finn Hudson?- Bromeo Rachel provocando el ceño fruncido de la rubia que la fulmino con la mirada. Soltó una carcajada silenciosa antes de rodear el cuello de Quinn entre sus brazos. -Es broma, rubia. Te dije que vendría... ¿O acaso esperabas a alguien más?
-Si, a Tyler. Dijo que vendría a darme una noche de sexo salvaje- respondió Quinn devolviendo el favor a la morena que la fulmino con la mirada antes de soltarse de su cuello. -Es broma, enana. ¿Viste que feo que es? Como sea, pensé que bromeabas cuando dijiste que vendrías esta noche pero confieso que me gusta que estés aquí.
-Quería empezar nuestro mes aniversario juntas- susurro Rachel con timidez mientras Quinn la tomaba de la mano para subir arriba. -¿Qué haces, Quinn? Tu madre puede descubrirnos.
-De hecho, ya lo hice- intervino la voz de Judy saliendo de la sala con un libro en la mano y una sonrisa que se acentuó más cuando descubrió las mejillas de Quinn y Rachel completamente rojas. -Hola, Rachel. Que gusto verte.
-Hola, se-señora Fabray. El-el gusto es... es mio- saludo Rachel en un susurro cargado de timidez y vergüenza por ser descubierta. Apretó con fuerzas la mano de Quinn provocando una mueca de dolor en la rubia pero poco le importo, se lo merecía por haberle dicho que su madre estaba durmiendo cuando no era cierto.
-Bueno, supongo que debo irme, ¿No?- comento Judy mientras Quinn asentía y Rachel pedía internamente que la tragase la tierra. -¿Dormirás aquí, Rachel?- La morena abrió los ojos como platos por aquella pregunta mientras que Quinn se golpeaba en la cabeza antes de fulminar a su madre con la mirada. -No me mires asi, Quinnie. Lo digo por que parece que esta por llover y la bicicleta de Rachel esta en la entrada. Deberías guardarla en el garaje.
-Gra-gracias, señora Fabray, pero solo pasaba para decirle algo a su hija y ya me iba- indico Rachel con nerviosismo y sin mirar a la madre de su novia.
-Oh, no te preocupes, Rachel. No eres molestia alguna, puedes quedarte si quieres... y agradecería que dejaras de decirme 'Señora Fabray'. Somos familia, ¿No?- pregunto Judy con diversión mientras Quinn negaba con la cabeza.
-Ella lo sabe, amor- le susurro la rubia a su novia que la fulmino con la mirada. -Lo siento.
-Como sea, ya me ire a dormir- indico Judy acercándose a Rachel para regalarle un abrazo que la morena correspondió torpemente. -De verdad es un gusto verte, Rachel. Me encantaría hablar contigo uno de estos días, ¿Qué me dices de almorzar el domingo todas juntas?
-Mamá- advirtió Quinn mirándola significativamente. -¿No ibas a dormirte ya?
-Jo, que aburrida eres, Quinnie- replico Judy con una sonrisa burlona en los labios. -Como sea, si Rachel pasara la noche aquí te sugiero que duerman en la habitación de invitados, es la más alejada, pero no hagan nada.
-¡Mamá!- exclamo Quinn sonrojándose y mientras que Rachel parecía querer huir de allí. -¡Dios! Mamá... ¿Podrías irte ya, por favor? Gracias.
-Esta bien, Quinnie. Buenas noches- se despidió Judy abrazando a las dos al mismo tiempo. Se fue dejando a las dos completamente rojas y con ganas de enterrarse vivas.
-Ni un comentario al respecto, ¿Ok?- indico Quinn en voz baja. -Pero... Recuerdame hacer lo mismo con Beth y con nuestros hijos. Hablo de nuestros hijos verdaderos que tendremos más adelante. Seré toda una Judy Fabray, ya lo veras.
-Y yo seré como Hiram- indico Rachel antes de reaccionar a la situación. -Es la situación más embarazosa de mi vida, ¿Por que me mentiste, Fabray?- cuestiono golpeando suavemente a la rubia. -¿Por que me dijiste que tu madre estaba durmiendo? ¡Dios! ¡Que vergüenza!
-Ya, tranquila. De verdad pensé que estaba durmiendo, Rach... ¡Deja de golpearme!- pidió Quinn en un susurro tomando las manos de su novia que la miro con el ceño fruncido. -Ya esta, enana. No lo sabia y hablo en serio, ¿De verdad me crees capaz de ponerte en una situación asi?
-Lo siento, es solo que...- pero la morena no pudo continuar por que los labios de Quinn se lo impidieron. Un beso rápido que logro borrarle cualquier pensamiento. -¿Por que me besas?
-Por varias razones, una de ellas por que eres mi novia y otra por que no me has besado cuando llegaste- respondió Quinn aferrándose a la cintura de Rachel que la miro con los ojos entrecerrados pero sin poder ocultar una sonrisa. -¿Ves? Hasta te gusta que lo haya hecho.
-Lo que digas, Fabray. De cualquier forma creo que sera mejor que me vaya- indico Rachel muy a su pesar sorprendiendo a la rubia que negó con la cabeza. -Ya fue demasiado, Q. Creo que ya tuve suficiente con tu madre, aun estoy temblando.
-Tiemblas por que estas entre mis brazos, no por lo que paso con mi mamá- replico Quinn con soberbia aferrándose con más fuerza a la cintura de su novia. -No te vayas, dijiste que venias a pasar la noche conmigo... Quédate.
-No me mires asi... Por favor- suplico Rachel cediendo a la mirada de su novia que se acentuó más. -Esta bien, esta bien... Me quedare pero deja de mirarme asi, amor.
-Perfecto. Solo espérame aquí, ire a guardar tu bicicleta y regreso- Rache iba a protestar pero Quinn fue más rápida y salio de la casa sin darle tiempo a replica.
A los pocos minutos regreso y sin mediar palabra alguna tomo la mano de Rachel guiándola hasta la habitación en la cual dormirían. Se detuvieron solamente cuando llegaron al antiguo dormitorio de la rubia y Rachel se detuvo para darle un beso a Beth a pesar de que ésta estaba dormida.
-Lindo- susurro Rachel en la habitación de invitados una vez que entraron a allí. Quinn le regalo una sonrisa tímida antes de robarle un beso que la morena se encargo de profundizar.
Un beso que le hizo olvidar donde estaba pero no con quien, un beso que la hizo temblar de pies a cabeza y que la obligo a pegar un salto para rodear la cintura de Quinn con sus piernas mientras que su novia sonreía en el beso.
Poco a poco fueron despegándose de la puerta, no sin antes de que la rubia la cerrara correctamente asegurándose de que nadie las interrumpiría. Quería sentir a Rachel nuevamente, como lo hacia cada noche desde la primera vez que hicieron el amor y al parecer la morena quería lo mismo por que no dudo en quitarle la camiseta que Quinn llevaba puesta.
-¿Ansiosa?- pregunto la rubia con picardía mientras que su novia se mordía el labio asintiendo. -Perfecto, por que yo también.
-Quinn... Quinnie... ¿Crees qué... crees que tu mamá podrá oírnos?- pregunto Rachel entrecortadamente por los besos que la rubia dejaba en su cuello antes de ir descendiendo hasta sus pechos.
-Judy tiene el sueño profundo, No se dará cuenta de nada- fue la respuesta de la rubia mirando a Rachel que levanto una ceja incrédula. -Hablo en serio, ¿Me crees?
-No otra vez esa mirada, Fabray- pidió Rachel viendo como Quinn volvía a mirarla como lo hizo cuando le pidió que se quedase esa noche. -¡Dios! Odio esa mirada.
-Es mentira, la amas tanto como me amas a mi- replico Quinn antes de besar nuevamente a la morena que esta vez no encontró excusa alguna para oponerse, tampoco es que quisiera hacerlo, ella deseaba eso tanto como Quinn.
Quinn se sentía desfallecer cada vez que sentía las manos de Rachel en su cuerpo, acariciando y erizando cada poro de su piel, dejando besos en todos los lugares a su paso. Sentir como se entregaba a ella y como ella misma se entregaba a su novia, perdiendo la vergüenza o el pudor que producía un momento como ese en cual te encuentras tan vulnerable, tan tímido y temeroso.
Ahora fue el turno de la morena de sentir como las manos de Quinn, que ya empezaban a conocer su cuerpo, iban quitando una por una las prendas de vestir de su cuerpo dejándola completamente desnuda, admirándola en su máximo esplendor, mordiéndose el labio como si no pudiera contener tanto deseo junto.
-Te amo- susurro la rubia en el oído de su novia antes de morder ligeramente el lóbulo provocando más excitación en Rachel que no pudo contener un suspiro.
Los gemidos, besos y caricias comenzaron a abundar en aquella habitación que como dijo Judy era la más alejada de toda la casa. Gemidos por partes de ambas que quedaron ahogados en sus bocas que no querían ni podían separar en ningún momento, solo lo hicieron cuando Rachel dejo la boca de Quinn para encargarse del cuello de la rubia al mismo tiempo que se encargaba de la intimidad de ésta. Los dedos de Quinn perdiéndose en los cabellos marrones de Rachel mientras buscaba de nuevo la unión de sus bocas, unión que encontró cuando su novia fue aumentando la velocidad provocando un escalofrío por su espalda arqueada.
Rachel dejo escapar un grito agudo mezclado con un gemido cuando sintió los dientes de Quinn mordiendo su hombro anunciando el final de ese extraordinario momento. Sonrió al ver el cuerpo de su novia sudoroso, recuperándose, debajo del suyo. Repartió besos suaves entre el pecho y el cuello pero sin llegar a besarla en los labios mientras que la rubia sonreía con los ojos cerrados completamente feliz por haber hecho nuevamente el amor con Rachel.
Después de un mes juntas aun le costaba un poco creer que Rachel Berry estaba entre sus brazos, que la besaba, que le decía que la amaba, que le hacia el amor tan exquisitamente. Después de cinco años callando lo que sentía ahora por fin podía decir que la espera valió la pena, poco le importaba ya las noches que paso llorando, los sermones de Santana, las horas de insomnio, estar a punto de renunciar a todo. Tener a Rachel junto a ella borraba todo eso, dejando en su lugar una sensación de paz y felicidad que sabia que era compartido.
-¿En que piensas?- cuestiono la morena dejando un camino de besos desde el cuello hasta los labios de su novia.
-En ti- respondió Quinn con sinceridad mientras apartaba el cabello de la morena para verle mejor el rostro. -En mi, en nosotras, en que no me importa todo lo que tuve pasar, las risas, los llantos, las noches sin dormir o quedarme dormida mientras te pensaba y te imaginaba en los brazos de otro... Ya no me importa eso, solo me importas tú. Te amo y me siento feliz de tenerte... solo eso.
-Sabes que también te amo, que siempre lo he hecho- afirmo Rachel mordiéndose el labio mientras que los ojos le indicaban que se acercaba un posible llanto. -Tú no fuiste la única que sufrió en todo esto. Yo te veía pasear de la mano de tus ex's novios y pensaba: '¿Algún día podre estar asi... con ella?'. El hecho de tenerte ahora me hace feliz también y no dudes de que hubiese luchado por ti... De que luchare por ti contra lo que sea y quien sea. Peleare con Alyson, me enfrentare a los momentos embarazosos con tu madre, te acompañare en este nuevo camino que empiezas a recorrer con Beth... Te amo, te amo y quiero estar en cada recuerdo tuyo, como mejor amiga, como novia, amante, esposa o lo que sea pero quiero estar al lado tuyo el resto de mi vida.
-Yo también deseo eso- susurro la rubia limpiando con sus pulgares las lagrimas silenciosas de Rachel antes de besarla nuevamente.
Un beso suave donde el amor abundaba, quizás con un resquicio de deseo y pasión, pero fue más bien un beso que sellaba esa silenciosa promesa de estar juntar sin importar qué o el titulo que tuvieran. Amigas, novias, amantes, esposas, no importaba cómo, simplemente juntas.
Rachel se acomodo mejor al lado de Quinn abrazándola por la cintura mientras escondía su rostro en el cuello de la rubia donde no puedo evitar dejar una leve mordida. Aquello provoco una carcajada en Quinn que, después de que su novia se acomodo a su lado, le acaricio la espalda con las yemas de los dedos provocando que la piel de Rachel se erizara.
-Ey, mira. La lluvia esta de nuestro lado, bebé- comento Quinn viendo como en la ventana golpeaban las gotas provocando el mejor de los sonidos. -Me gusta el sonido de la lluvia.
-Lo sé. Aun no me olvido la vez que fuimos al cine con tremendo sol agobiándonos y cuando salimos de la sala estaba lloviendo- recordó Rachel con una sonrisa melancólica. -Ese día quería llegar lo más rápido a casa pero a ti se te ocurrió caminar y por ese entonces yo ya no podía decirte que no a nada.
-O sea que ya tenia control sobre ti... Increíble- bromeo Quinn ganándose un pellizco por parte de la morena que salio de su escondite solo para fulminarla con la mirada. -Sabes que es cierto, no me mires asi. Sino fuiste capaz de negarte a caminar conmigo bajo la lluvia fue por que te morías por mi.
-Tengo una duda- comento Rachel llamando la atención de su novia. -¿Yo estoy saliendo contigo o con tu ego?
-Lo mismo me pregunto yo respecto a ti, ¿Estoy saliendo contigo o con tu dramatismo?- rebatió Quinn que sonrío con travesura. -¿Y sabes la respuesta que siempre obtengo? Que estoy saliendo con el combo de Rachel Berry completo. Con sus aires de diva, con sus piernas largas, con sus ganas de ayudar al resto, con su pequeñez, con su dulzura...- Rachel le prestaba toda la atención del mundo mientras se acomodaba en el pecho desnudo de la rubia mirándola directamente. -Podría estar toda la noche enumerando cada cosa que me gusta de ti, mi Frodo, pero tengo una idea mejor.
-Mmm... ¿Qué idea?- pregunto Rachel con picardía aun sabiendo su respuesta.
-Pensé que como tenemos a la lluvia como nuestra aliada podríamos continuar festejando nuestro primer mes juntas como mejor sabemos hacerlo- comento Quinn girándose para tener a la morena debajo que se mordió el labio.
-¿Ah, si? ¿Y como seria eso?- pregunto mientras la rubia le acariciaba el hombro con demasiada ternura, tanto que la llevaba al colapso mental. Lo que siempre le pasaba cuando las manos de Quinn estaban sobre ella.
-Ya sabes, armando rompecabezas. Creo que mamá tiene uno en el ático y...- no pudo continuar por que el rostro confuso, contrariado y incrédulo de Rachel le provoco una carcajada que no puedo contener. -Era broma, cielo. Tendrías que haber visto tu cara.
-No es gracioso, Quinn. Tú y tus... malditas bromas- estallo la morena en susurros que la rubia se encargo de callar cuando unió sus bocas en un beso que sabia que le haría olvidar a la morena su enojo. -Ok, si me vas a besar asi siempre, puedes ir trayendo todos los rompecabezas que quieras, ¿Quieres que te arme el cubo mágico también?
-No, por el momento quiero que me hagas el amor nuevamente. Los rompecabezas y cubos mágicos los dejamos para mañana- replico Quinn besando nuevamente a la morena que no dudo en rodear la cintura de la rubia con sus piernas mientras ésta comenzaba a acariciarla.
-Pero si tienes un cubo mágico, ¿Cierto?- pregunto Rachel mirando a Quinn que detuvo sus besos solo para mirarla con una sonrisa divertida. -Si lo tienes, ¿No, Quinnie?
-Para ti... tengo lo que sea- respondió la rubia antes de atacar nuevamente los labios de su novia dando por finalizada aquella loca conversación sobre cubos mágicos y rompecabezas.
Ahora tenia algo mucho más atractivo y adictivo a lo que jugar y lo mejor de todo que podía jugarlo con Rachel sin importar cual de las dos ganaba.
Buen inicio de semana...
Pido disculpas por que no responder algunos review del capitulo 24 :) Gracias por las criticas buenas y malas xD Tratare de mejorar, estoy en plena etapa de aprendizaje :)
Hasta la próxima!
Besos & Abrazos :)
