Glee ni sus personajes me pertenecen. Yo solo juego con ellos :P
Capitulo 27. Como sea pero juntas
La lluvia de la noche anterior había cesado pero aun asi el día permanecía algo nublado. La primera en despertar fue Quinn, como de costumbre, pero no se movió de la cama. Se acomodo de costado con su cabeza en una mano mientras que con la otra acariciaba la espalda desnuda de Rachel, que dormía boca a abajo con una leve sonrisa en los labios.
Era casi lo mismo a lo que hacia en New York, con la diferencia de que a veces era Rachel quien la observaba dormir. La observo de pies a cabeza, completamente desnuda debajo de las sabanas mientras se mordía el labio.
-Desnuda que no habrá diseño que te quede mejor que el de tu piel ajustada a tu figura- recordó Quinn, frase que escucho en alguna cancion y que ahora podía comprobar que era cierta.
Rachel podía vestirse como quisiera, con los suéteres con renos, algunos con rombos, las faldas a cuadros, vestidos, con short o un pantalón ajustado, con tacones, sin ellos, con lo que sea, pero no había vestimenta mejor que la de su propia piel cubriendo cada musculo y hueso de su cuerpo y solo Quinn podía verla de esa manera, apreciar la textura y suavidad de su piel, su olor, su esencia, su calidez... todo. Solo ella podía y se sentía orgullosa por eso.
Las cubrió a ambas hasta la cabeza con las sabanas una vez que se recostó mejor al lado de su novia. La abrazo por la cintura pero no con intenciones de volver a dormir, sino más bien de despertarla. Dibujo un camino con las yemas de sus dedos por toda la espalda de la morena que comenzó a moverse pero sin abrir los ojos.
-Cinco minutos más, mi amor- pidió Rachel cerrando los ojos con fuerzas mientras Quinn insistía. -¿Por favor?
-Por favor nada, Berry- susurro Quinn con diversión mientras que la morena la tomaba de la mano para que se detuviera. -Vamos, debemos levantarnos temprano por que tenemos un hermoso acontecimiento que festejar.
-Es mi día de descanso, estoy agotada por haber hecho toda la noche el amor con mi novia y es sábado, por lo tanto quiero dormir un poquito más, Quinnie- enumero la morena abrazando el cuello de Quinn que se mordió el labio. -Cinco minutos más, mi amor.
-No me convencerás de esa manera- negó la rubia sintiendo los labios de Rachel por todo su rostro y cuello haciéndola ceder de a poco. -Mmm, hablo en serio, enana. No voy a... Por favor, detente. Esta bien, esta bien... Cinco minutos más, pero solo cinco.
-¿Qué hora es?- cuestiono Rachel abriendo un solo ojo viendo como Quinn miraba el reloj que estaba en la pared.
-Son las 7:30, ¿Por qué?
-Por nada en especial- respondió Rachel ahogando un bostezo con su mano causando ternura en la rubia. -Pensaba que podríamos dormir un ratito más. Ven aqui, abrázame que tengo frío.
-Pensé que solo serian cinco minutos, ¿Qué paso con eso de tu rutina diaria?- pregunto Quinn acomodándose al lado de su novia para abrazarla por la cintura. -¿Así esta bien?
-Si, asi esta bien- respondió la morena escondiendo su rostro en el cuello de Quinn donde dejo un beso antes de ir quedándose dormida de a poco. -Y mi rutina diaria sigue igual. Solo que... hoy es... hoy es mi...
-¿Tú qué?- pregunto al rubia con diversión cuando escucho la respiración pausada de la morena chocando en su cuello causándole cosquillas. -Amor, ¿Te dormiste?
Pero Rachel jamas contesto y la rubia confirmo su sospecha segundos después de mirar el rostro sereno de su novia durmiendo nuevamente. Le acaricio el pelo con ternura mientras que Rachel se aferraba un poco más a su cintura. Era cierto, hacia frío ese día pero extrañamente no era necesario taparse demasiado por que el cuerpo de la morena a su lado le brindaba el calor que necesitaba.
No fue consciente de cuanto tiempo estuvo allí disfrutando de la silenciosa compañía de su novia a su lado, pensando en lo que podían hacer ese día para festejar su primer mes juntas. Un almuerzo en el patio trasero de su casa le parecía atractivo, podría aprovechar que su madre e hija saldrían a recorrer a Lima juntas. Quizás podría matar dos pájaros de un tiro, enseñarle a cocinar a Rachel y festejar con ella ese día.
El cuerpo de Rachel moviéndose a su lado interrumpió sus pensamientos y automáticamente una sonrisa se apodero de sus labios sabiendo que el momento de despertar de la morena se acercaba. Una de las razones por la que despertaba antes que su novia era por que amaba verla despertar, Rachel era como un gatito bebé inofensivo, ronroneaba y se desperezaba arqueando ligeramente su espalda mientras que estiraba sus brazos arriba de su cabeza estirándose. Cada mañana era lo mismo, un bostezo con los ojos cerrados, después abría uno apenas, después el otro y finalmente parpadeaba repetidamente hasta abrir completamente sus dos ojos marrones para enfocarlos sobre el rostro sonriente de su novia.
-¿Es divertido verme despertar?- cuestiono Rachel con una ceja en alto.
-Si, muy divertido- respondió la rubia recibiendo una suave bofetada en su mejilla por parte de su novia. -Ey, se supone que debes besarme no golpearme- Rachel le robo un beso rápido pero para la rubia fue poco, por lo tanto abrazo el cuello de su novia para profundizar. -Buenos días, mi amor. Feliz primer mes.
-Feliz primer mes juntas, ovejita- susurro Rachel colocando sus piernas a los costados de la cintura de Quinn mientras que la rubia le acariciaba las piernas desnuda. La morena le regalo un suave beso a su novia mientras que la rubia le aprisionaba la cintura con sus manos.
Quinn se sentó en mitad de la cama dándole la posibilidad a Rachel de que la rodeara completamente con las piernas. El beso volvía a tornarse pasional por momentos, llevando a la rubia abandonar la boca de su novia para dirigirse hacia su cuello. Hubiese seguido con su tarea si no hubiese sido por los golpes en la puerta interrumpiéndolas.
-¡A desayunar, Quinnie!- grito la voz de Judy desde el otro lado mientras la rubia soltaba un resoplido resignado y Rachel se mordía el labio. -¡Buenos días, Rachel!
-Es de mala educación no saludar y podría jurar que esta esperando a que lo hagas- comento Quinn mirando a su novia mientras contenía las ganas de reírse.
-¡Bue-buenos días, se-señora Judy!- saludo Rachel mientras que su novia se recostaba en la cama riéndose suavemente.
-Cinco minutos y bajan- fue lo ultimo que escucharon por parte de la madre de Quinn.
Rachel soltó un suspiro de alivio recostándose sobre el pecho de la rubia. Jamás había estado en una situación asi, con sus ex's novios eso no le había pasado, había tenido una cena formal de presentación y todas esas cosas tradicionales y típicas de formalizan oficial pero con Quinn era distinto, todo era espontaneo y extrañamente eso le gustaba.
-¿Fue tan incomodo para ti como para mi?- bromeo la rubia quitando el cabello del rostro de Rachel. La morena asintió mordiéndose el labio y la rubia no pudo contenerse de robarle un beso rápido pero tierno. -Bueno, ahora sera más incomodo todavía por que debemos bajar a desayunar y no solo estará mamá, también estará Beth.
-¡Dios! Te amo, pero tres generaciones de Fabray's juntas en el desayuno es demasiado para mi- resoplo Rachel con dramatismo pero la sonrisa de Quinn se contagio a su rostro y volvió a besarla antes de quitarse de encima de la rubia. -Aun asi, por ti aguanto lo que sea... Ya te lo dije.
-No quiero salir de aqui- susurro Quinn en el oído de la morena después de unos minutos en los cuales Rachel aprovecho para vestirse y ella para envolver su cuerpo con las sabanas. -Quiero quedarme asi... juntas, abrazadas mientras rezó internamente para que vuelva a llover como anoche.
-Si llueve no podremos festejar nuestro mes juntas. Por cierto, he pesado que podríamos ir con Beth a algún lugar... Ya sabes, ella se distrae y nosotras festejamos- comento Rachel mientras Quinn negaba con la cabeza. -¿No, qué? ¿Te enojaste por que no puedo quedarme aqui contigo? ¡Oh, por dios, Quinn! ¡Ya, crece!
-¡Ey, la que tiene que crecer eres tú!- replico la rubia soltándola y cruzándose de brazos en compañía de su ceño fruncido. -Dije que no por que... Ey, ahora que lo pienso, ¿Me trataste de inmadura?
-No- negó Rachel rápidamente y Quinn la miro con una ceja en alto que hizo rodar los ojos a la morena. -Lo siento, ya sabes como soy... Drama Queen.
-No sé, no sé. Dijiste 'Ya, crece' y no me gusto como sonó- replico la rubia con actitud un poco infantil que hizo reír a su novia. Rachel se acerco lentamente mordiéndose el labio y eso hizo flaquear un poco a Quinn. -Ni siquiera lo intentes, Berry. No voy a caer en tu jueguito.
-Quinn...- susurro la morena formando un puchero mientras abrazaba el cuello de la rubia. -Quinnie...
-No... no-no caeré en...- pero la replica de Quinn se vio interrumpida cuando la morena comenzó a repartir besos en su cuello. -Berry... Rachel... Rach... Ya-ya, esta bien. Tú ganas...
-Yo siempre gano- provoco Rachel saltando para rodear la cintura de su novia con sus piernas haciendo reír a la rubia. -Te amo, rubia.
-Mmm... yo te amo más, enana- susurro Quinn sosteniendo a su novia guiándola hasta la puerta donde la apoyo para besarla con comodidad, pero la puerta moviéndose como si quisieran entrar las interrumpió. -¿Quien es?
-Soy yo, ¿Quien más?- respondió la voz de Beth del otro lado haciendo reír a la morena y fruncir el ceño a Quinn. -Ábreme, Quinn. La abuela Judy me dijo que Rachel esta aqui y quiero saludarla.
-Hola, cielo, ¿Como amaneciste?- le pregunto la morena cuando Quinn abrió la puerta y su hija entro regalandole un abrazo efusivo a la diva. -¿Pensaste que me iría sin despedirme, Beth?
-Sé que no- respondió la niña con una sonrisa tímida mientras Rachel le regalaba una sonrisa. -¿Dormiste aqui?
-Si, durmió conmigo, señorita curiosa- respondió Quinn cruzándose de brazos cuando Beth la miro con una sonrisa traviesa antes de sacarle la lengua. -Ey, no me saques la lengua... Te la cortare.
-¿En serio?- se asusto Beth escondiéndose detrás de Rachel que le sonrió a su novia con ternura. -Rachel, no dejes que me coma, soy una niña buena y hermosa, ¿Verdad?
-Claro que si. Ahora ven a darme mi beso de los buenos días- indico Quinn con una sonrisa dulce que contagio a Beth. -Saludaste a Rachel pero no a tu madre, ven aqui.
-Lo siento, Quinn- se disculpo la niña abrazando a la rubia que la levanto ligeramente del suelo provocando emoción y orgullo en Rachel por ser la única testigo de esa imagen tan hermosa. -La abuela Judy dijo que las venga a buscar por que el desayuno esta listo.
-Vayan yendo. Me ducho y bajo, ¿Esta bien?- pregunto la rubia más para la morena que para su hija. Vio como Rachel se ponía nerviosa y eso la hizo enternecer. La tomo suavemente de la mano y la tiro suavemente hacia ella. -Beth, ve a decirle a la abuela que en dos minutos estamos ahí- Beth se fue dejando a las dos chicas solas y Quinn aprovecho para hablar con su novia. -Tranquila, mamá no te comerá. Te adora, enana.
-Si, pero como tu amiga, no como tu... novia- susurro la morena soltando un suspiro. -¿Y si no le gusta que yo sea tu novia? ¿Y si... si me prefiere como tu amiga?
-Ey, mírame- le pidió la rubia conectando sus miradas. -¿Donde quedo la Rachel Berry segura y confiada que a mi me gusta? ¿Donde quedo todo lo que me dijiste anoche? Escúchame, es como cuando cantaste en el acto escolar de Alex, pero esta vez no hay un publico, hay una sola mujer a la cual le caes excelentemente bien, que te aprueba y que se siente feliz de que seas mi novia.
-¿De verdad?- cuestiono Rachel sorprendida mientras que la rubia asentía con una sonrisa sincera quitandole el cabello del rostro.
-De verdad. Sabe que eres el amor de mi vida, que te espere el tiempo necesario y que ahora que te tengo conmigo sabe lo feliz que soy a tu lado- susurro Quinn con los ojos cerrados sintiendo como sus labios rozaban los de Rachel generando miles de descargas eléctricas en ambas. -Te amo, mi amor.
-Yo te amo más- replico Rachel uniendo sus labios en un beso que ambas anhelaban.
Un beso que le transmitió a Rachel la seguridad que su novia tenia al hablarle. Jamas se cansaría de decir que amaba a Quinn, la rubia era todo lo que quería y más de lo que podía pedir. Le transmitía confianza, seguridad, la había hecho regresar a lo que era antes de lo que paso con Jesse. La hacia sentir especial, amada, diferente al resto.
-Gracias por lo que has dicho. De cualquier forma creo que mejor te espero a que termines- repuso Rachel bajando la mirada mientras que la rubia sonreia de lado. -Ve a ducharte. Tengo que regresar a casa en donde, seguramente, me espera un interrogatorio al más puro estilo Berry.
-¿No les pediste permiso?- cuestiono Quinn besando rápidamente a su novia antes de dirigirse hacia el baño.
-Si, pero ya sabes como es papá- respondió Rachel sentándose en la cama mientras veía como la rubia se adentraba al baño pero dejando la puerta abierta para poder escucharla sin problemas. -Si eso es una invitación a ducharme contigo olvídalo, Fabray. Ya estamos retrasadas y no quiero que tu mamá nos encuentre en esa situación, demasiado tengo con lo de anoche y lo de hace un rato.
-Ja, no te gusto que nos interrumpiera- acuso Quinn señalándola con un dedo y una sonrisa traviesa. -Te descubrí, Berry, ¿Estas resentida con mamá por que no nos dejo hacer el amor hace un rato?
-Ve a bañarte, Fabray- ordeno Rachel con un rubor cubriendo todo su rostro. -Ya estas hablando estupideces.
Quinn soltó una carcajada mientras se metía en la ducha para bañarse. Lo cierto era que le hubiese gustado compartir aquella ducha con Rachel, esa era la intención cuando dejo la puerta del baño abierta. La morena, por otro lado, tampoco estaba tan tranquila como la rubia pensaba. Se moría por bañarse con Quinn, recorrer el cuerpo de la rubia en conjunto con el agua pero el hecho de estar en la casa de su suegra, y después del momento embarazoso de la noche anterior, no quería pasar por otro más.
Quince minutos más tarde Quinn salio del baño envuelta solamente con la toalla, lo que provoco que Rachel la mirase de pies a cabeza mordiéndose el labio.
-Mi ropa esta en mi habitación- explico Quinn con las mejillas sonrojadas por la mirada de su novia. -Deja de mirarme asi y vamos que debo vestirme.
Rachel acepto en silencio la mano que le ofreció la rubia, pero el que no haya dicho nada no significaba no lo haya pensado. Durante todo el camino intento no mirar la parte trasera de la rubia, de otra manera le hubiese arrancado la toalla en mitad de aquel pasillo.
Hablaron de todo y nada mientras Quinn se vestía y de paso también se peinaba. Cuando estuvo lista le volvió a tender la mano a su novia y juntas bajaron a desayunar. Fabray sonrió para sus adentro cuando se dio cuenta de los nervios que se habían apoderado de Rachel, más aun cuando llegaron a la sala y después de eso la cocina donde Judy se encontraba hablando con Beth muy animadamente.
-Buenos días- Saludo Quinn con voz energética mientras que Rachel se ocultaba detrás de ella disimuladamente. -Rachel, saluda.
-Te odio- le susurro la morena al oído antes de esbozar una sonrisa tímida y mirar a las otras dos Fabray's. -Buenos días, señora Judy. Hola, Beth.
-Buenos días, Rachel- saludo Judy con una sonrisa amable que logro intimar más a la morena. -¿Desayunaras con nosotras?
-Oh, no, no. Gracias, señora Judy, pero no. De hecho ya me iba- negó Rachel y Quinn automáticamente la miro, por lo tanto bajo la voz para que solo su novia la escuchase. -Es el primer desayuno que compartirás con tu mamá y tu hija juntas. Ademas, sabes que debo ir a casa por que Hiram va a matarme si no llego dentro de cinco minutos.
-¿Te vas por que mamá te pone nerviosa?- pregunto Quinn en un susurro divertido. -¿Es en serio, Rach?
-No te burles, Quinnie. No negare que es un factor que contribuye pero... Esta bien, aun siento vergüenza por como nos descubrió anoche- fue la respuesta de Rachel bajando la mirada. -Solo déjame ir. Más tarde me pasas a buscar y salimos a festejar nuestro primer mes pero ahora solo deja que me vaya.
-Ok, te dejo ir por ahora y por que no quiero a Hiram en mi puerta. Creo que él también me da miedo, más sabiendo que dentro de unas horas pasare a buscarte y él estará allí- comento Quinn mientras los nervios ahora aparecían en ella al recordar ese detalle. -Dime que él no estará cuando vaya a buscarte.
-Mmm... creo que no. Me parece que tiene que trabajar- indico Rachel pensando si su padre estaría o no en su casa. -Como sea, ya debo irme. Te veo en un rato, ¿Ok?- Quinn asintió antes de besarla tiernamente. -Adiós, señora Judy. Nos vemos más tarde, Beth. Pórtate bien y hazle caso tanto a mami Quinn como a la abuela Judy, ¿Ok?
Después de la partida de la morena tanto Judy como Beth miraron a Quinn que decidió pasar por alto las miradas de su madre y su hija y disfrutar de ese desayuno que le hacia falta.
Mientras tanto, varios minutos después, Rachel llegaba a la casa de sus padres que parecían estar esperándola con el desayuno hecho. Los saludo rápidamente y luego fue a darse una ducha rápida. Media hora después estaban los tres Berry sentados y compartiendo, no solo el desayuno, sino que también un hermoso momento en familia en el cual hablaron de todo y nada.
-Quinn vendrá a buscarme dentro de un rato por que festejaremos nuestro mes juntas- Comento Rachel de repente llamando la atención de sus padres. -Agradecería que, por favor, la trataran bien... sobre todo tú, Hiram.
-Te dijo 'Hiram' y no 'papá'. Habla en serio, cielo- indico Leroy mirando a su esposo que lo fulmino con la mirada, por lo tanto se dirigió hacia su hija. -No te preocupes, estrellita. Trataremos bien a Quinn, aun asi creo que tu padre quiere hablar con ella... y yo también quiero hacerlo.
-No lo harán- negó la morena con tranquilidad. -No hablaran con ella, ¿Por que los padres tienen que hacer eso?
-Cuando seas madre nos entenderás... y si hablaremos con ella- sentencio Hiram mirando a su hija que negó con la cabeza. -No la asustaremos, princesa. Solo queremos saber que intenciones tiene contigo...
-Tiene la intención de amarme y de hacerme feliz- interrumpió Rachel con convicción. -Y hasta el momento lo esta logrando y no tengo dudas de que en el futuro seguirá haciendo asi. Creo que eso es suficiente, al menos para mi lo es, ¿Para ustedes no?
-No te darás por vencida, ¿Cierto?- cuestiono Leroy orgulloso de que su hija defendiera a su pareja de esa manera. Rachel negó con la cabeza enfáticamente al tiempo que Hiram hacia lo mismo pero con resignación. -Esta bien, tú ganas, Berry. No tendremos la famosa charla con Quinn... Por ahora. Nosotros también somos Berry y no nos damos por vencidos tan fácilmente.
-Lo sé, pero yo gano por cansancio- Bromeo la morena haciendo reír a sus padres. -Iré a mi dormitorio a recostarme un rato, me siento un poco cansada y...
-¿Mucha actividad nocturna?- interrumpió Hiram haciendo ruborizar a la morena. -Tu sonrojo indica que si. No quiero detalles pero quiero saber si te cuido y te respeto.
-Quinn siempre me cuida y me respeta, papá- sentencio Rachel acercándose a Hiram para abrazarlo. -Te pones más gruñón y guardabosques con el correr de los años. Con una mano en el corazón respondeme... Si estuviera saliendo con cualquier otra chica que no fuera Quinn, ¿También te comportarías asi? ¿O solo lo haces por que se trata de la gran Quinn Fabray?
-Trate de igual manera a St. James, ¿o no?- recordó Hiram ignorando las preguntas de su hija.
-Jamas hablaron personalmente con Jesse, papá- indico la morena sentándose en las piernas de Leroy. -Ya, deja de hacerte el tonto y respondeme lo que te pregunte.
-No me importa si se trata de Quinn o de cualquier otra persona, siempre seras mi bebé. Quiero saber quien esta a tu lado y si es digno o no de poseer tu corazón- respondió Hiram mirando fijamente a su hija. -Sé que Quinn es buena chica, me lo ha demostrado a lo largo de los años de amistad que comparten y también confieso que la prefiero a ella antes que a St. James o a Hudson, pero aun asi soy un padre "guardabosques". Torturar a las parejas de mi única hija es mi pasatiempo favorito, no me quites la diversión, pequeña.
-Quinn me dice 'pequeña' a veces- indico Rachel con la mirada perdida y una sonrisa enamorada.
-Creo que se perdió en la parte que nombras a Quinn- bromeo Leroy mirando a su marido que frunció el ceño. -Lo siento, amor, pero tu hija ignoro tu hermoso discurso.
-No ignore a papá. Escuche todo lo que me dijo- replico Rachel regalandole una sonrisa a Hiram antes de levantarse de las piernas de Leroy e irse hacia su dormitorio. -Los amo a los dos y... Gracias.
Al llegar a su habitación se descalzó y se recostó en su cama con los ojos cerrados, recordando cada momento compartido con Quinn, no solo siendo su novia, sino también como su amiga. Poco a poco fue quedándose dormida, sabiendo que quizás el ultimo pensamiento albergado en su subconsciente le haría soñar con Fabray.
El reloj marcaba las 12:20 del mediodía, ya tenia todo listo para ese día y la casa completamente sola para ella. Judy y Beth se habían ido hacia poco más de media hora a recorrer Lima, pero antes de eso Quinn les había hecho prometer que le mandaran mensajes de texto o la llamaran cada hora que pasaran lejos de ella.
Estaba nerviosa, ¿Para qué negarlo? Enfrentarse a sus suegros le producía esa sensación, sobre todo a Hiram. Trago saliva y se paso las manos por el vestido varias veces antes de tocar el timbre de la casa de los Berry. Muchos fueron los intentos pero siempre se arrepentía a ultimo momento hasta que finalmente lo hizo. Sabia que, si bien no era algo 'formal' puesto que ya las habían visto el día anterior, aquel encuentro era importante. Era la primera vez que se enfrentaba a los padres de Rachel siendo ésta su novia.
-¡Oh, por dios!- pensó cuando abrieron la puerta y el rostro serio de Hiram fue lo primero que vio. -Nota mental: matar a Rachel Berry por haberme dicho que su padre no estaría en la casa. Maldita enana vengativa.
Sabia que era un buen hombre, había tenido el placer de tratar con él muchas veces a lo largo de aquellos años de amistad con Rachel, pero eso era siendo amiga de la morena, ahora era su novia. Eso influía, ¿o no?
-Hola, Quinn. Pensé que no tocarías jamas el timbre- indico Hiram avergonzando a la rubia. -Ya sabes como es Leroy, le gusta 'observar' a nuestros visitantes.
-¡Yo no fui! ¡Fuiste tú!- grito Leroy desde el interior de la casa haciendo reír a Quinn por lo bajo. -¡Deja pasar a Quinn!
-Adelante, Fabray- invito Hiram y la rubia asintió con timidez entrando a la casa de los padres de su novia. -Rachel creo que se esta duchando.
-¿Duchando?- pregunto Quinn con sorpresa mirando por primera vez a su suegro y encontrándose con algo parecido a una sonrisa. -¿Le molesta que la espere? Lo que pasa es que tenemos planes para hoy.
-Si, lo sabemos... Es por aqui- guió Hiram entrando a la sala donde ya estaba Leroy esperándolos con una sonrisa amable.
-Hola, Quinn- saludo el otro padre de Rachel regalandole un abrazo que la rubia correspondió torpemente. -¿Como has estado? Ayer no tuvimos oportunidad de hablar.
-Por eso lo haremos ahora- sentencio Hiram interrumpiendo la después de Quinn. La rubia trago saliva al tiempo que los nervios volvían a ella. -Siéntate, Quinn. Necesitamos saber algunas cosas respecto a ti y mi hija.
-Cla-claro- tartamudeo Fabray sentándose en el sofá frente al padre de Rachel. Decidió aparentar firmeza aunque lo cierto era que el cuerpo comenzó a temblarle de pies a cabeza por tener que experimentar ese momento. -Usted... usted di-dirá señor Berry.
-Sabes que nos caes bien, que has compensado con creces tus maltratos hacia mi pequeña en el instituto- Empezó diciendo Hiram y la rubia bajo la mirada. De repente se sentía una niña pequeña a la que regañan por no hacer su tarea escolar. -Que desde entonces has estado al lado de Rachel todo el tiempo, que la cuidaste después de la ruptura con St. James pero todo eso fue siendo amigas. Comprenderás que para nosotros no es fácil verte ahora como algo más que eso.
-Lo-lo entiendo, señor. Sé que no es fácil, de hecho yo aun lo estoy asimilando- murmuro Quinn soltando un suspiro antes de enfrentarse con la mirada a sus suegros. -Hasta hace un mes atrás era su mejor amiga y ahora soy su... su novia- aquello ultimo le provoco una sonrisa tierna. -He esperado por años tener ese titulo en la vida de Rachel, he esperado por años ser su novia y cuando llego... St. James me resigne por que sabia que en su vida no había un lugar para mi, al menos no como yo quería...
-Quinn...- empezó Leroy pero la rubia levanto una mano deteniéndolo.
-Déjeme terminar, Señor Berry... por favor- Sabia que debía hablarles con sinceridad a ambos para tener el visto bueno de ellos aunque si no lo obtenía poco le importaba por que ella lucharía por Rachel a como dé lugar. Leroy asintió e Hiram la miraba en silencio pero atentamente -Ustedes conocen a Rachel, saben como es, lo que le gusta, lo que odia, sus intenciones, sus sueños, su personalidad, sus manías y yo también conozco todo eso. Entonces díganme, ¿Ustedes no se enamorarían de ella si no fueran sus padres? Por que yo si lo hice, me enamore de su hija, señores Berry, y haré lo que sea para hacerla feliz, por amarla, por cuidarla, por respetarla. Quizás esperaban algo mejor para Rachel, y ciertamente lo merece, pero haré todo que este en mis manos para ganarme cada trozo de su corazón, cada beso, cada 'te amo' suyo- Podía sentir con los ojos le empezaban a picar y antes de sufrir un ataque absurdo de llanto respiro profundo para disipar eso y continuar. -A ustedes y a mi nos interesa la misma cosa: La felicidad de Rachel y no me importa en calidad de qué, yo quiero proporcionársela, hacerla reír cada mañana por que solo con eso ya es demasiado para mi...
-Te lo dije. Te dije que esas eran sus intenciones, papá- intervino Rachel entrando a la sala y limpiándose una lagrima rebelde. No es que hubiese sido consciente de la llegada de la rubia pero para su suerte ya estaba lista y bajaba las escaleras justo a tiempo para escuchar su defensa. -Hola, mi amor.
-Hola- saludo Quinn ocultando sus mejillas ruborizadas al darse cuenta de que su novia había escuchado lo que dijo. La morena le regalo un beso en la mejilla provocandole un temblor en todo su cuerpo. -¿Has dormido bien?
-Ustedes dos, Berry- señalo Rachel a sus padres que miraban atentamente la escena de la morena con su novia. -Dijeron que no harían esto. Me mintieron. Dijeron que no la pondrían en una situación asi, ¿No les basto con lo que les dije en el desayuno? ¡No! Los señores Berry tenían que comprobar por ellos mismos lo que su pequeña, talentosa y única hija les dijo acerca de su novia. Si ahora Quinn me deja, desde ya les digo que se olviden de mi, eh. Ya lo...
-Ya, reina del drama. Tranquilízate- pidió Quinn tomando la mano de su novia para volver a sentarla a su lado. -No me ire a ningún lado y entiendo la postura de tus padres. Sabes que yo haría lo mismo con Beth, te lo dije anoche- Aun asi la postura de Rachel no cambio por lo que la rubia negó con la cabeza en compañía de una sonrisa viendo como los tres Berry se desafiaban con la mirada. -Mmm... señores, Berry. Para su tranquilidad y para seguir las formalidades de estos casos, me gustaría que me aceptaran como novia de Rachel- aquello llamo la atención de los tres Berry que la miraron rápidamente. -No digo que tengan que hacerlo ya, pero si con el tiempo. Amo a su hija y mi intención es pasar el resto de mi vida con ella.
-Te amo- susurro la morena completamente emocionada por las palabras de su novia. Se acerco a la rubia y la beso fugazmente por que ésta ultima asi lo quiso.
-Ok, Fabray. Estarás bajo mi vigilancia, no solo aqui, sino que en New York también- sentencio Hiram haciendo tragar saliva a Quinn. -Mientras tanto... me lo pensare. No puedo entregarle mi pequeña a cualquiera que se me presente por muy convincente que sean sus palabras. De más esta decir que no te estoy viendo como la mejor amiga de mi hija, te estoy viendo como la novia de ella.
-Ya, papá. Déjala respirar- intervino Rachel con una sonrisa de oreja a oreja al ver que su novia no sabia que decir. -Si ya no tienen métodos de tortura para usar en mi novia, nosotras nos vamos, ¿Cierto, Quinn? Cierto- se auto contesto sin darle tiempo a la rubia de responder.
Quinn apenas tuvo tiempo de despedirse de sus suegros por que la morena la había arrastrado hasta su habitación para dar por finalizado aquel momento embarazoso. Sonrió cuando la vio pararse de puntas de pie para alcanzar donde estaba su bolso colgado. Después de eso las dos salieron de la casa de los Berry, no sin antes de que Quinn, esta vez, pudiera despedirse de los padres de su novia.
-¡Dios! Ahora entiendo perfectamente el por qué no querías enfrentarte a Judy hoy- comento Quinn mientras caminaban rumbo hasta la casa de la rubia. -Es incomodo pero necesario. Entiendo a tus padres, yo haré lo mismo con Beth y de seguro Shelby estará de acuerdo conmigo.
-¿Has tenido noticias de ella?- pregunto Rachel cesando su risa, sintiendo como la mano de Quinn ejercía una leve presión sobre la de ella. -Lo siento.
-No tienes por que disculparte, amor. Es tu mamá... y no, no he tenido noticias de ella- respondió la rubia regalandole una sonrisa tierna a Rachel. -Pero si no hemos tenido noticias es por que todo sigue igual, quizás hasta haya mejorado. Todo estará bien, pequeña.
-Eso espero- susurro la morena antes de sentir los labios de Quinn en su cabeza. -Como sea, ¿Qué planes tienes en mente para nosotras hoy?
-He pensado que... Ey, es sorpresa- se corrigió Quinn rápidamente haciendo reír a su novia. -Y no insistas por que no te diré de que se trata.
-Puedo preguntarle a Beth, ella me lo dirá- replico Rachel con superioridad y esta vez fue el turno de la rubia de reír. -¿Por que te ríes?
-Por que Beth no sabe nada, Berry. Ella y mamá se fueron a recorrer todo Lima juntas, después iban de compras o al cine- comento Quinn con un brillo especial en los ojos que Rachel lo asocio con el orgullo y la felicidad que le producía eso. -Lo que significa que te quedaste sin cómplices, enana.
-De cualquier forma me daré cuenta- rebatió Rachel mirando a su novia que le robo un rápido beso.
Al llegar a la casa de la rubia, Rachel dio un detallado vistazo a toda la casa en busca de lo que sea que Quinn haya preparado para ese día pero no encontró nada, ni en el comedor ni en la sala. Se sorprendió un poco cuando la rubia la guió hasta la cocina donde había varias cosas sobre la mesa.
-He pensado que como prometí enseñarte a cocinar este seria un buen momento- indico Quinn con timidez cuando Rachel la cuestiono con la mirada. -No sé... a mi me gusto la idea pero si a ti no, entonces...
-Me encanto la idea, Quinnie- interrumpió Rachel abrazando la cintura de su novia que sonrió con alivio. -Entonces, ¿Qué cocinaremos?
-Mmm... Pasta napolitana, ¿Te gusta?- pregunto Quinn acariciando suavemente los hombros y brazos de su novia haciéndola estremecer. -He buscado en Internet comida vegetariana y eso me gusto, pensé que quizás a ti también. Era eso o pasta de crema de tofu y nueces, y a mi las nueces no me gustan.
-¡Manos a la obra!- exclamo Rachel con efusividad haciendo reír a su novia que la tomo suavemente de la nuca para besarla suavemente. -Cada vez besas mejor, Fabray.
-Aprendo de ti- susurro la rubia con los ojos cerrados y un rubor apareciendo en sus mejillas. Rubor que Rachel pudo apreciar y que la lleno de ternura. -Mmm... sera mejor que empecemos a cocinar, sino comeremos mañana.
Rachel asintió y juntas empezaron a preparar el almuerzo que compartirían juntas. Quinn se reía cada vez que veía a Rachel observándola con la boca abierta como si hubiese inventado algo nuevo o tomando un sorbo de vino. La morena parecía aprender rápido, aunque casi se corta varias veces los dedos cortando la cebolla o el ajo. Fueron varios los brindis que compartieron mientras preparaban el almuerzo. Brindaron por ellas, por Beth, por sus padres, incluida Shelby, por un futuro juntas y muchas cosas más.
-Creo que esto ya esta listo- indico Quinn cuando el almuerzo ya estaba casi listo. Rachel se apoyo sobre ella para ver si era cierto y asintió sin estar muy segura. -Ya esta listo, amor. Tú espérame aqui mientras preparo la mesa... y es una orden, Berry. No te muevas.
-Sabes que no te haré caso, ¿Cierto?- pregunto Rachel con burla. -Por lo tanto te ayudare, Fabray.
Batallaron durante varios minutos sobre si debía o no Rachel ayudar, hasta que finalmente Quinn cedió por que la morena se acerco a ella seductoramente rodeandole la cintura con las piernas antes de fundirse en un beso apasionado que las llevo a desear más.
-¿Lo hacemos y después almorzamos o almorzamos y después lo hacemos?- cuestiono Quinn con la voz entrecortada al tiempo que la morena le besaba el cuello. -Rach... amor...
-Almorzamos y después lo hacemos- respondió la morena mordiéndose el labio. -Muero por hacer el amor contigo pero también muero de hambre, ademas necesito recuperar fuerzas por que después no te daré descanso alguno.
-Me gusta como suena eso- susurro la rubia mientras su novia se bajaba de su cintura para finalizar besándose tiernamente.
Rachel se llevo las manos a la boca cuando la rubia la guió hasta el patio trasero de la casa Fabray y se encontró con una mesa perfectamente organizada para la ocasión. Dos sillas, los platos, una botella de vino y por ultimo la sonrisa nerviosa y tímida de Quinn eclipsando todo eso. Rachel se acerco a ella y la volvió a besar pero esta vez en forma de agradecimiento, con lentitud y ternura.
-¿Te gusto?- pregunto Quinn en un susurro nervioso haciendo enternecer a la morena.
-Me encanto. Gracias, mi amor. Te amo- un nuevo beso entre ambas que solamente tuvo de testigo el silencio y la privacidad del lugar. -¿Almorzamos?
Quinn asintió después de recibir un nuevo beso por parte de su novia. Rachel hizo un gesto teatral cuando la rubia la corrió la silla para que se sentase junto a ella. El almuerzo lo pasaron entre risas, más brindis, palabras de amor, alguna que otra pequeña confesión hasta que al terminar a la morena se le ocurrió, aprovechando que las nubes que estaban por la mañana habían desaparecido completamente, recostarse sobre el césped con una manta debajo de ellas.
Quinn hizo caso al pedido de su novia por que ella también quería eso. Se costaron las dos mirando hacia el cielo. Rachel con su cuello sobre el brazo de Fabray mientras jugaba con la mano libre de la rubia mientras que ésta con la otra mano le acariciaba los cabellos marrones, disfrutando de la compañía de la morena a su lado.
-Creo que felicidad, paz y tranquilidad define mi estado emocional en este momento- fueron las palabras de Rachel que dieron por finalizado aquel cómodo silencio. -No sé... Me he imaginado mucho este momento, el estar asi a tu lado y el que ahora pueda llevarlo a cabo me produce esas sensaciones.
-Me pasa lo mismo. Ahora sé que la espera valió la pena. Tú y yo juntas... Es extraordinario, ¿No te parece?- pregunto Quinn llamando la atención de su novia que la miro a los ojos con una sonrisa. -¿Por que jamás me diste señales de lo que sentías por mi?
-¿Por qué no me las diste tú?- Rebatió Rachel recostándose en el pecho de Quinn que se encogió de hombro, por lo que Rachel continuo: -Supongo que el miedo a perderte estaba por encima de mi amor por ti. Años queriendo tu amistad y cuando la conseguí me di cuenta de que quería algo más que ser tu amiga, pero me conforme con eso. Con ser Rachel Berry, la mejor amiga de Quinn Fabray.
-Y ahora no eres solo mi mejor amiga, sino que también mi novia... y estoy feliz, completamente feliz, de que seas tú quien porta ese titulo- afirmo Quinn recostándose sobre la morena que sonrió al tiempo que apartaba los mechones rubios del rostro de su novia. -Te amo, mi amor, y lo que les dije a tus padres es cierto. Lo único que quiero que seas feliz, con o sin mi pero que lo seas. Una sonrisa tuya ya es suficiente para alegrar mi día. Eso es lo mucho que te amo.
-Juntas, Quinn... Sin importar como pero juntas- susurro Rachel dejando que algunas lagrimas se escaparan de sus ojos. -Solo seré feliz si te tengo conmigo. Ahora sé que no importa cuantos o cuantas vengan después de ti, solo tú seras el amor de mi vida... Quiero que éste sea el primero de muchos meses juntas.
-Yo creo que lo lograremos... si no nos matamos en el intento- bromeo la rubia dejando un suave beso en la nariz de Rachel. -Te amo y tú me amas, es lo que importa, ¿No?
-Exacto, solo eso importa y para sellar este hermoso momento quiero que me beses hasta dejarme sin respiración... ¡Ya, Fabray!- ordeno la morena rodeando el cuello de su novia que la miro con una ceja en alto de manera traviesa. -Oh, yo conozco esa mirada. ¿Lo hacemos primero y después limpiamos todo o limpiamos todo primero y después lo hacemos?
-Después limpio con Judy, ahora tengo cosas mejores que hacer con mi hermosa y talentosa novia. Vamos- fue la respuesta de Quinn levantándose del suelo arrastrando a Rachel con ella para lo que seria el broche de oro de ese mes aniversario.
Gracias a todos y por todo :)
Sol: Gracias a vos! Se agradece la buena onda :)
rosemarie: Gracias! :)
Hasta la próxima!
Besos & Abrazos :)
