Glee ni sus personajes me pertenecen. Yo solo juego con ellos :P
Capitulo 34. 'Por siempre' es solo el comienzo.
-Derek envía sus saludos y les desea de todo corazón que se atraganten cuando estén comiendo- ironizo Alyson entrando a la sala de dibujos donde se encontraban Quinn, Ashley y Santana.
Dos meses habían pasado. Dos meses y el chico aun seguía resentido por el ultimo encuentro que mantuvo con la latina y Fabray. Dos meses en los cuales la humillación de Derek fue en aumento cuando las fotos aparecieron misteriosamente en los pasillos del colegio y rodaron por toda red social habida y por haber. Santana y Alyson habían sido las encargada de eso y Quinn se encogía de hombros cuando le preguntaban que opinaba de la actitud de su sobrina.
-Algo habrá hecho Derek. No es ningún santo- era su defensa y la de Alyson.
También lo fue al finalizar el partido de fútbol aquel día y un oficial de policía se le acerco con el chico tomado del cuello mientras se dirigían hacia la salida. Les hizo algunas preguntas y les indico que Derek las acusaba a ellas.
-Apesta a alcohol, oficial. Para el colmo esta semi desnudo- remarco la latina con una sonrisa diabolicamente dulce mirando al policía y después a Derek. -¿De verdad va a creer lo que dice un chico de unos dieciséis años alcoholizado? Ya sabe como son los adolescentes de hoy en día. Se hacen los rebeldes, andan necesitados de sexo y...- miro a Derek de arriba a abajo con una mueca de asco. -Y digamos que este no es la excepsion. Nosotras estábamos viendo el partido. Es más, no podríamos haber sido por que yo, personalmente, estaba pensando donde tener sexo esta noche con mi chica y...
-Esta bien, esta bien. Pueden irse- interrumpió el oficial de policía cerrando los ojos y agitando la cabeza como si quisiera alejar esa imagen de su mente. Después de giro hacia Derek que miraba con odio tanto a Santana como a Quinn. -Vamos a la comisaria. Creo que allí hay algo de ropa hasta que tus padres vayan a buscarte. ¡Por dios, estos niños de hoy en día!
-¡Esto no se queda asi, morena!- grito Derek siendo arrastrado por el policía que rodó los ojos mientras Santana chocaba su mano con la de Quinn.
-Le dije al estúpido que tenia una coartada y no me quiso creer- comento la latina encogiéndose de hombros.
Aun asi después de haber pasado tantos días Derek seguía con la idea de una venganza que jamas llego y que tanto Santana como Quinn y Alyson se cansaron de esperar.
-¿Como sabes eso?- le cuestiono Quinn a su sobrina con una ceja en alto. -¿Lo has vuelto a ver?
-Obvio que lo vi- respondió Alyson con obviedad sentándose al lado de Santana que la miro con el ceño fruncido. -No me miren asi. No soy tan tonta de caer de nuevo. Lo vi por que compartimos clases. Solo eso... ¿Qué hacían?
-Ashley y yo terminando unos bocetos y Santana esta molestando, como siempre- respondió Quinn esquivando el lápiz que le lanzo la latina. -Latina violenta. ¿Y tú que haces aquí, Alyson? No me mal entiendas, me gusta tenerte aquí pero...
-Estoy esperando al tío Hummel- respondió Aly tomando los dibujos de la mesa examinándolos. -Ey, este esta bueno. Aunque yo le haría unos retoques.
-Deja mis dibujos en paz. Están bien asi- replico Quinn quitando las hojas de la mano de su sobrina. -Pierdes tu tiempo esperando al 'tío Hummel'- añadió con desdén que no solo hizo reír a Alyson sino también a Santana y Ashley. -¿Qué es lo gracioso?
-Tú y tus celos, tia Quinn- indico Alyson abrazándola por el cuello. -No te pongas celosa. Todos podrán tener el titulo pero solo tú seras mi favorita.
-¿Qué necesitas?- pregunto Quinn mirándola con los ojos entrecerrados viendo como su sobrina sonreía con travesura. -Tanto amor tiene un por qué y un propósito. ¿no?
-Me encanta que me conozcas- afirmo Alyson separándose de su tia. -Necesito que llames al colegio y digas que me siento descompuesta o algo. No tengo ganas de ir a clases hoy y si se lo pido a papá no me dejara.
-Yo lo haré- intervino Santana después de unos minutos en silencio en los cuales Quinn se debatía si hacer o no lo que su sobrina le pedía. -Pero antes dime para que quieres faltar, discípula mía.
-Nada en especial. Iremos de shopping con el tío Hummel y Willow- respondió Alyson encogiéndose de hombros llamando la atención de Quinn que la miro con los ojos entrecerrados.
Ahora entendía por que Rachel estaba tan hiperactiva esa mañana. Había despertado mucho más antes de lo habitual. Le había dado sus dosis de sexo mañanero y después de eso se había ofrecido a preparar ella el desayuno. Todo eso sin descansar ni un minuto lo que llevo a Quinn a preguntarse el por qué de tal estado de ansiedad y ahora tenia la respuesta. Su chica y su sobrina saldrían juntas.
De un tiempo para acá se habían vuelto, no inseparables pero si mantenían una relación un poco más cercana que desconcertaba un poco a Quinn y si tenia que ser sincera también sentía un poco de celos. Rachel estaba acercándose a Alyson tal y como a ella le gustaría hacerlo. No es que su sobrina la dejara de lado, al contrario, la incluía pero aun asi, Rachel sabia cosas de Alyson que ella no.
-Te invitaría pero Berry dijo que Noah traía a la niña hoy y que tú pasarías el día con ella- indico Alyson viendo como Santana estaba llamando por teléfono.
Beth había pasado el fin de semana con Puckerman que había pasado el viernes por la tarde a buscarla por el departamento de Quinn. Según lo que había dicho Puck irían a Lima para que Beth viera a su abuela paterna, por esa razón Quinn no se sorprendió cuando su madre la llamo el sábado por la tarde diciéndole que la niña, junto con su padre, habían ido a visitarla. Sabia que Noah llevaría a Beth a ver a Judy, lo cual agradeció internamente.
-Agradezco la invitación y lamento no poder ir con ustedes. Mi vestidor necesita con urgencia ser renovado- bromeo Quinn para intentar borrar el dejo de tristeza que cruzo por un segundo el rostro de Alyson. -¿Que me dices de acompañarme mañana a mi también al shopping? Pero deberá ser por la tarde. No quiero tener que mentir de nuevo para que faltes a clases.
-En realidad soy yo quien esta mintiendo, pero si Fabray puede llevarse el merito de las cosas mucho mejor, ¿No?- intervino Santana abrazando a Alyson por los hombros. -Ya esta todo solucionado, discípula mía, y ya que Quinnie rechazo tu oferta yo la aceptare. ¿Qué me dices, pelirroja? ¿Vamos de shopping con Dobby y Tinkerbell?
-Claro. Aprovechare para comprarle algo a Eleonor- indico Ashley con ilusión haciendo rodar los ojos tanto a Alyson como a Santana y sonreír a Quinn.
Fabray iba a agregar algo más pero golpes en la puerta de su oficina la interrumpió. Estaba a punto de levantarse para abrir cuando Alyson se le adelanto. Pudo jurar que vio una autentica sonrisa de alegría en sus labios.
-¡Alyson!- grito Beth apenas vio a su prima arrojándose a sus brazos sorprendiendo a Gallagher. Quinn pensó que Alyson la dejaría caer pero contra todo pronostico la joven rubia la sostuvo con toda la fuerza posible. -¿Como estas? ¿Donde esta mamá?
-Aquí estoy- indico Quinn levantando una mano mientras se hija se bajaba de los brazos de su prima y corría hacia la rubia que la abrazo con fuerza.
Hacia poco más de una semana que había dejado de ser 'Quinn' a secas para pasar a ser 'mami Quinn', lo cual llenaba de felicidad a la rubia. Más aun cuando fueron a visitar a Shelby al hospital y, aun sabiendo que no le respondería, Beth le contó que ya podía decir que tenia dos mamás.
-Te extrañe- le susurro Quinn a su hija en el oído recibiendo un abrazo más fuerte como respuesta. -No vuelvas a dejarme por mucho tiempo.
-No lo haré. Lo prometo- aseguro Beth con una sonrisa antes de dejar un beso en la mejilla de su madre. -¿Donde esta mamá Rach?
En la intimidad de las dos, entre Quinn y su hija, la morena dejaba de ser 'Rachel' para ser 'Mamá Rach'. Quinn se preguntaba el por que Beth no la llamaba de esa manera cuando estaba con ellas pero jamas se animo a preguntar en voz alta aquella cuestión. Si algo aprendió en todo el tiempo que llevaba con Beth es que la niña no funcionaba bajo presión, al igual que ella. Beth llamaría 'Mamá Rach' a la morena cuando lo sintiera.
-Esta en el teatro. Fue a los ensayos y al parecer después va de shopping con tu prima y el tío Kurt- respondió Quinn sentándose con su hija en las piernas mientras la pequeña le regalaba sonrisas a todos los presentes del lugar.
-Ey, tú- llamo Santana con seriedad mirando a Beth que le devolvió la mirada con una ceja en alto. -No me mires asi, mini Quinn, y ven a saludarme como corresponde. Soy tu tia, no cualquier mujerzuela que sale con tu padre.
-Ey, no son mujerzuelas- se defendió Puck sentándose sobre las piernas de Quinn que soltó una carcajada mientras veía como Beth saludaba a Santana. -Beth, muestrale a mamá lo que te regalo la abuela Judy.
Beth asintió y fue en busca de su bolso, el que había tirado al suelo y que Alyson había recogido en silencio, sacando de su interior un libro de no más doscientas paginas. Se acerco a Quinn y empujo a Puck de las piernas de la rubia para volver a sentarse ella.
-'Los cuentos de Beedle el Bardo'. Para mi pequeña nieta. Con amor, la abuela Judy- leyó Quinn en la tercera pagina y al reverso de ésta con una sonrisa emocionada. Suspiro profundamente antes de dirigirse su hija. -Es un lindo obsequio. ¿Le agradeciste a la abuela?
-Si, claro. También tomamos el té y salimos a pasear. Después fuimos a una librería y me dijo que eligiera un libro y yo elegí este- contaba Beth con alegría señalando el libro que tenia la rubia en la mano. -Podemos esperar a la mamá Rach y nos lees a las dos, ¿Te parece buena idea, mami?
-La mejor de todas- susurro Quinn con un nudo en la garganta por la emoción que se alojaba en su interior. Abrazo con fuerzas a su hija y allí se quedo.
Aun, después de varios meses, no lograba acostumbrarse a la presencia de su hija a su lado, a sus constantes ideas y soluciones a problemas que ella pensaba que no tenían salida pero que la pequeña desde su inocencia le daba una vía de escape. Junto con Rachel, Beth, era su bálsamo natural, como una especia de fuerza gravitacional que la mantenía con los pies sobre la tierra.
Ni siquiera participo de las charlas de sus amigos. Charlas donde Puck contaba como había intercambiado numero de teléfono con su nueva conquista que Quinn sabia que le duraría menos de una semana. Santana contaba lo histérico que estaba St. James por el estreno de la obra y como el chico se había salvado de una caída fatal por las escaleras si no fuera por que se desmayo en el camerino producto de los nervios y la presión. Ashley era un caso aparte, de un tiempo para acá lo único de lo que hablaba era de Eleonor y de lo nerviosa que estaba por el simple hecho de pedirle que sea su novia.
-Espera, ¿Qué?- cuestiono Quinn al escuchar aquello.
-Le-le pediré a Eleo que sea... que sea mi novia, Quinn- repitió la pelirroja con nerviosismo mientras Santana y Puck intercambiaban una sonrisa traviesa y Alyson miraba a Ashley sorprendida. -Quiero llevarla a casa de mamá para que la conozca pero antes de eso quiero hacer formal nuestra relación. Aunque lo cierto es que no sé como hacerlo, me siento bloqueada.
-No es la gran cosa en realidad- intervino Santana mirando directamente a la pelirroja. -Cuando yo le pedí a Britt que sea mi novia...
-Espera, ¿Tú y Britt ya oficializaron?- cuestiono Quinn sorprendida mientras Alyson se golpeaba la frente negando con la cabeza.
-No fue hace mucho. Fue hace poco más de una semana- indico la latina.
*Flashback*
-Britt, ¿Puedes venir un segundo? Quiero hablar contigo sobre algo- indico Santana con un nerviosismo para nada propio de ella.
Se encontraban en la parte alta del taller donde Britt había creado una especie de vivero pequeño con varias plantas. Aquel lugar le gustaba a Santana, no solo por la compañía, sino por el aire que se respiraba en ese lugar. Tan puro, tan inocente... tan Brittany.
Llevaba días dándole vuelta al asunto, noches de insomnio pensando en todas las posibles respuestas. La afirmativa era la que más fuerte sonaba pero aun asi sentía el peso de una negativa. También podría haber una intermedia, una donde seguirían en el mismo punto que se encontraban ahora pero esa opción no le gustaba tampoco. Solo quería una... Solo una y estaría tocando eso que el resto llaman felicidad.
-No me digas que otra vez Lord Tubbington se comió los bombones que me trajiste- repuso Britt con inocencia haciéndola sonreír.
Esa inocencia era la que ella quería para su vida. La que necesitaba en su vida y la cual ya no quería ni podía dejar ir. Brittany llego cuando no la esperaba, trayendo con ella esa luz que necesitaba. Jamas lo había hablado abiertamente, ni siquiera con Quinn, pero ya estaba cansándose de andar de cama en cama. Sentía esa necesidad de algo estable, de despertar cada mañana y a su lado tener a alguien a quien dedicarle la primera sonrisa o con quien dormir abrazada por la noche sin necesidad de llegar al sexo, solo de disfrutar de la compañía, del calor y las caricias de un cuerpo tibio a su lado.
Tampoco es que dio un manotazo de ahogado y se aferro a lo primero que llego, por que eso no le paso con Brittany. Si, necesitaba algo solido y la sensación de dependencia pero no estaba tan desesperada. Si el amor tocaba a su puerta lo dejaría entrar. Jamas pensó que esa puerta la abriría aquella rubia alta de ojos azules que podría decir que se robo su atención desde el primer momento que la vio y que con el correr de los días le robo algo más. Si, definitivamente Brittany S. Pierce llego para quedarse.
-Brittany, ¿Quieres ser mi novia?- le pregunto de repente llamando la atención de la rubia que dejo las plantas para mirarla directamente.
-¿Sera por un largo tiempo?- indago Britt arrancando una margarita de una de las macetas antes de acercarse a la latina.
-Esa es la intención- fue la respuesta sincera de Santana cerrando los ojos mientras Britt le colocaba la flor en la oreja. -Britt...
-Tienes perro, ¿Cierto?- pregunto la rubia sorprendiendo a la latina que la miro desconcertada, aun asi asintió. -Mmm... tendré que buscar la forma de que Lord Tubbington no pelee con el perro de mi novia. Son hermanos ahora y los hermanos no pelean...
-Entonces, ¿Eres mi novia?- pregunto Santana para asegurarse. Con Britt nunca sabia que esperar. -¿Lo eres, Britt?
-Me lo acabas de proponer, San. Te pregunte si seria por un largo tiempo y respondiste que si. Entonces si, si quiero ser tu novia- respondió Britt con obviedad abrazando a la latina que sonrió de oreja a oreja incapaz de ocultar su sonrisa. -¿Crees que Lord Tubbington...
-Al diablo ese gato gordo. Besame, Britt- ordeno Santana segundo antes de escuchar la suave risa de su chica y posteriormente sus labios sobre los de ella.
*Fin Flashback*
-¿Ves? No es tan difícil- afirmo la latina al terminar su relato donde obviamente omitió varios detalles. -Algo sencillo pero eficaz... y seamos sinceras, Megan Fox muere por ti y si no fuera por que yo estoy con Britt le hubiese clavado el colmillo, entre otras cosas.
-Yo puedo clavarle muchas cosas más. Siempre me gusto ayudar en esas cosas- intervino Puckerman con picardía mientras Quinn se levantaba de su asiento tomando la mano de su hija para salir de allí.
Dejo un beso en la cabeza de Alyson y después salio del lugar en compañía de Beth, que le regalo un abrazo rápido a su prima. Decidió dejar a sus amigos allí debatiendo sobre los sexys que eran y lo encantado que estaba Puck de que lo tuvieran en cuenta para un posible futuro trío o podían compartir cama los cinco juntos. Al menos eso fue lo que escucho Quinn por ultima vez antes de cerrar la puerta de su oficina.
-¿Adonde vamos, mami?- pregunto Beth subiéndose al auto que Quinn había comprado hacia poco más de un mes y del que Eleonor se había encargado de reparar.
-¿Adonde quieres ir?- pregunto Fabray emprendiendo un camino sin rumbo, al menos por ahora.
-¿Podemos ir a ver a mamá Shelby?- sugirió Beth con timidez mientras Quinn se mordía el labio.
-La extrañas. ¿Cierto?- pregunto la rubia reprimiendo un suspiro esperando la respuesta de tu hija pero ésta no llego. -Esta bien que la extrañes, Beth. Es tu madre también, de hecho me atrevo a decir que ella es mucho más madre tuya que yo. Es entendible que la extrañes y juro que si lo haces no me enojare.
-¿Lo prometes? ¿Prometes que no te enojaras?- susurro Beth sin mirar a Quinn deteniéndose en un parque que estaba cerca de allí. -¿Te enojaste?
-No, pequeña. No me enoje para nada- aseguro Quinn abrazando a su hija. -No me enoja que extrañes a Shelby, ella también es tu madre y es obvio que la extrañas. Has pasado siete años viviendo con ella y solo tres o cuatro meses conmigo.
-¿Cuando ella despierte tendré que elegir con quien quedarme?- pregunto Beth completamente afligida y triste. -Yo no quiero elegir. La paso bien contigo y con mamá Rach, pero con mamá Shelby también la paso bien. Yo no quiero elegir, mami.
-Y no lo harás. Cuando mamá Shelby despierte no solo no tendrás que elegir sino que haremos lo posible por vivir todos juntos- la tranquilizo Quinn muriéndose por dentro al ver las silenciosas lagrimas de su hija. -Beth, llegaste y ahora que te tengo no te dejare ir. Adonde tú vayas, yo ire. Estaremos juntas, cielo.
-¿Lo prometes?- pregunto Beth mirándola a los ojos y Quinn supo que era eso lo que realmente quería. Quiera estar a su lado el resto de su vida. -¿Prometes que estaremos juntas? ¿Tú y yo junto con mamá Shelby y mamá Rach?
-Lo prometo... y un Fabray jamas rompe su promesa- sentencio Quinn abrazando nuevamente a su hija que se aferro a su cintura con fuerzas.
No estuvo pendiente de cuanto tiempo estuvieron allí, en la misma posición. Lo que le importaba era que su hija se sintiera protegida y que dejara de pensar en eso que al despertar Shelby tendría que elegir entre su madre adoptiva y su madre biológica. Jamas pondría a Beth en esa incomoda situación.
-¿Me lees el libro que me regalo la abuela Judy?- pregunto Beth con una sonrisa enseñándole el libro. Quinn asintió y la pequeña se sentó sobre sus piernas.
-Mejor te lo leo fuera del auto. Una buena lectura siempre se aprecia más cuando es al aire libre- afirmo Quinn abriendo la puerta del vehículo para que saliera primero su hija y luego ella. Caminaron hasta uno de los arboles que había allí y la rubia se sentó al pie de él mientras Beth se recostaba apoyando su cabeza en las piernas. -Perfecto, ¿Cual quieres que te lea primero?
-¡Babbitty Rabbitty!- exclamo Beth haciendo reír a su madre. -Bueno, ese solo por ahora. ¿En el hospital puedes leerme de nuevo pero con mamá Shelby al lado? Quiero que ella te escuche también.
-Por supuesto que si. Le leeremos a mamá Shelby- rectifico Quinn acariciando el pelo de su hija con una mano mientras que con la otra acomodaba el libro en su mano. -¿Lista, pequeña?
-Lista, mami- aseguro Beth cerrando los ojos.
-"Hace mucho tiempo, en una región muy lejana vivía un rey idiota que... "Ey, ¿seguro que no se trata de la biografía de St. James?- Bromeo Quinn pero su hija frunció el ceño fulminándola con la mirada. -Esta bien. Lo siento, empezare de nuevo.
-Si, empieza de nuevo- replico Beth volviendo a cerrar los ojos. -y no agregues nada, mami. Solo lee lo que esta escrito. Luego aclaramos tus dudas. Vamos, desde el principio.
-"Hace mucho tiempo, en una región muy lejana vivía un rey idiota que decidió que solo él debía ejercer el poder de la magia. Así pues, ordeno al comandante de su ejercito que formara una Brigada de Cazadores de Brujas y le proporciono una jauría de feroces sabuesos negros. Al mismo tiempo, hizo leer esta proclama en todos los pueblos y ciudades de su reino: "El rey busca un instructor de magia"...
A Babbitty Rabbitty le siguieron 'El mago y el cazo saltarín', 'La fuente de la buena fortuna' y por ultimo 'El corazón peludo del brujo'. Quinn iba a seguir con el ultimo pero Beth la detuvo y decidió que ese se lo contaría a ella y a Shelby en el hospital.
Por lo que veinte minutos después estaban entrando al lugar y al tiempo justo de visitas. Quinn se mordió el labio al entrar a la habitación de Corcoran y descubrir allí a Rachel, sentada al pie de la cama cantando en susurros. Intento no perturbar la burbuja donde la morena estaba metida pero eso fue imposible cuando Beth se arrojo a sus brazos.
-¡Rachel!- exclamo la pequeña mientras la morena le regalaba una sonrisa que Quinn no llego a descifrar. -¿Qué haces aquí? Mami Quinn dijo que irías de compras con Aly y el tío Kurt, ¿Me compraste algo?
-Claro, pero eso te lo daré en casa- respondió Rachel acariciando la cabeza de Beth mientras Quinn se acercaba a ella. -Hola, rubia.
-Hola, Frodo- saludo Quinn besando sus labios con ternura.
-Que asco. Dejen de besarse, demasiado ya tengo con que lo hagan en casa todo el tiempo- resoplo Beth haciendo reír tanto a Quinn como a Rachel. -Tú, mamá Shelby, no les hagas caso. Están todo el día besándose, parece que no pueden estar separadas ni un segundo de la otra. Si siguen asi llamaran a la cigüeña pronto. Aunque puedo pedirle a papi Puck que me preste el arma que se compro y matar a la cigüeña mientras vuela hacia aquí. ¿Sabes que papá dice que se compro un AK-47?
Quinn observo con ternura y emoción la escena de su hija contándole a Shelby todo lo que había pasado en su viaje a Lima, las aventuras de 'papá Pucky' y lejos de sentir envidia o celos se sintió orgullosa. Podía ver el cariño de Beth hacia su madre adoptiva y ella no seria capaz de arruinar eso obligando a su hija a elegir entre una o la otra. Quizás si compraba un lugar lo bastante grande Shelby podría vivir en el mismo terreno pero con una casa al fondo o adelante, realmente no importaba, lo que le importaba era tener a Beth cerca de ella. O a lo mejor una casa lo suficientemente grande para que la madre de Rachel tuviera su espacio y asi vivir las cuatro juntas en un futuro no tan lejano.
-¿En que piensas?- susurro Rachel abrazando la cintura de su chica.
-En nuestro futuro- respondió la rubia acomodando el flequillo de la morena que cerro los ojos. -Hoy Beth me dijo que no quiere tener que elegir entre Shelby y yo cuando tu madre despierte y tampoco soy una idiota egoísta que la obligara a hacerlo. Entonces, pensaba que quizás... Podríamos comprar una casa grande donde vivir las cuatro juntas.
-Los cinco- corrigió Rachel inconscientemente mientras asentía. Quinn la miro sin entender y ella aclaro: -Mi hijo, nuestro hijo. No digo que tendremos uno ahora pero... no sé... un mini Berry-Fabray en futuro me gustaría. Que corretee por la casa, que en lugar de llorar cante como su madre. Cuando jugué con el pequeño Louis, el hijo de Paul, automáticamente pensé en nosotras y lo mucho que me gustaría ser madre de un hermoso Fabray- Quinn vio tanta ilusión en aquella mirada que no fue capaz de responder a eso. Rápidamente la morena bajo la mirada. -Ya sé, son simples fantasías. No me hagas caso y sigamos escuchando las historias de Beth.
-Mami, con mamá queremos que nos leas- intervino la pequeña interrumpiendo la respuesta de Quinn que estaba viendo la sonrisa sin gracia que le regalaba Rachel como si de esa forma pudiera eliminar la sensación que la invadió.
Por supuesto que quería un futuro e hijos con la morena, pero tenían veintitrés años. Recién empezaban a vivir y ella quería disfrutar de Beth aun.
-Rachel hablo de tener hijos en un futuro, no ahora, rubia estúpida- le grito una voz en su cabeza. Aquella que le recordaba tanto a Santana. -Al menos podrías haberle dicho 'yo también quiero minis Berry's en casa'.
-Léenos algo, Quinnie- pidió Rachel sentándose en sus piernas fingiendo normalidad aunque Quinn la notaba un poco tensa.
-Amor... Yo también quiero un mini Berry en casa, que cante como su madre y si es niña que saque tus piernas- susurro Quinn mirándola directamente a los ojos para saber que decía la verdad. -Disfrutemos de este momento juntas. Vamos de a poco. Yo te tengo y tú me tienes pero, ¿Te parece que tengamos uno cuando cumplamos los veinticinco?
-Me parece perfecto- respondió la morena riéndose antes de tomar el rostro de su chica entre sus manos. -No es de caprichosa, por que mi futuro a tu lado esta demasiado lejos de ser un capricho, es solo que quiero todo contigo. Ahora cada vez que cierro los ojos y veo lo que quiero dentro de cinco, diez, doce años, solo apareces tú y hermosos niños que juegan con Beth y la llaman 'hermana'. Es solo eso.
-¿Te imaginas doce años juntas? Wow... ¿Y no nos matamos en el intento?- bromeo Quinn para no mostrar la emoción que la invadía por las palabras de su chica que le golpeo el hombro. -¡Auch! Creo que deberías dejar de golpearme asi por que no llegare ni a los tres años que deberán ponerme un hombro nuevo.
-Deja de decir estupideces, ¿Quieres?- replico Rachel riéndose antes de besar suavemente a su novia. -Te amo.
-Te amo más- susurro Quinn con los ojos cerrados una sonrisa imposible de borrar. -Sera mejor que le lea a nuestra hija sino nos...
-Nuestra hija- enfatizo Rachel mirando hacia donde estaba Beth recostada al lado de Shelby. -Se quedo dormida. Mírala, es cierto... pero a mi si me gustaría que me leyeras. Jamas lo haces, con lo que me gusta tu voz, y tampoco me cantas, ¿Por que jamas quisiste cantarme, Quinnie?
-Por que cada vez que lo hacia te entregaba una parte de mi y no quería. Ya tenias todo de mi, ¿Para que querías más?- fue la respuesta de la rubia ojeando el libro de Beth que tenia en su mano pero Rachel la giro para que la mirase. -¿Ahora que hice?
-Esa frase es mía, mi amor- indico la morena con una sonrisa de lado. -Lo quiero todo de ti, Quinn. Por eso mismo ahora me leerás y a la noche me cantaras.
-Para la noche tengo planes mejores- susurro la rubia mordiendo el cuello de su chica que soltó una pequeña risa.
-Ok, creo que el canto a la noche puede esperar pero la lectura ahora no. Así que léeme- ordeno Rachel besando fugazmente los labios de la rubia antes de acomodarse mejor en sus piernas. -'La fabula de los tres hermanos'. Esa quiero que me leas.
-Ok... "Había una vez..."- empezó Quinn pero Rachel la interrumpió.
-¿Por que todos los cuentos para niños empiezan con 'Había una vez...'? ¿Y si no había una vez? ¿No podrían empezar con 'Hace muchos años atrás...'?- cuestiono la morena mirando a su novia que le devolvió la mirada con una ceja en alto. -Esta bien. lo siento. Continua.
-Como decía... "Había una vez tres hermanos que viajaban a la hora del crepúsculo por una solitaria y sinuosa carretera...- continuo Quinn pero Rachel la interrumpió de nuevo.
-¿Había carreteras en la época de Beedle el Bardo? Me pregunto si serán como las carreteras de hoy en día- se dijo más a si misma que a Quinn que volvía a mirarla con una ceja en alto. -No sé, Quinnie. Era un brujo, ¿No? Supongo que si no había carreteras buenas, él se encargaba de crearlas con su varita.
-Y luego me preguntas por que no te leo- repuso Fabray negando con la cabeza. -Eres peor que Santana.
-¿A Santana le leíste?- pregunto Rachel con seriedad cruzándose de brazos y al que se le sumo su ceño fruncido cuando Quinn no respondió. -Te estoy hablando, Lucy. ¿A Santana le leíste?
-Solo fue una vez. Estaba enferma y cuando esta asi parece una niña pequeña- fue la respuesta de la rubia intentando abrazar a su chica nuevamente pero esta se negó. -Oh, vamos. ¿Te vas a enojar por que le leí a San, mi hermanita, una sola vez? Vamos, mi Frodo. Ni quiera estaba con sus cinco sentidos alertas como para darse cuenta.
-No me importa. A ella si le lees y a mi no, ¡Qué bonito!- ironizo Rachel haciendo reír a su chica que esta vez si logro abrazarla. -No me dirijas la palabra, Fabray. Al menos no dentro de los cinco minutos.
-Si te sirve de consuelo, y apela a mi defensa, no sabia que mi voz te gustaba- susurro Quinn acariciando la espalda de la morena mientras ésta escondía su rostro en el cuello de la rubia. -De haberlo sabido te hubiese leído mucho antes.
-Sigo molesta, pero quiero que me leas y no quiero saber si le leíste a alguna otra mujer aparte de Santana. Me conformo con pensar que solo ella y yo tuvimos ese privilegio- resoplo la morena haciendo reír a Quinn.
-Créeme, solo tú, San, Aly, Britt, Eleo y Beth fueron las únicas que tuvieron 'el privilegio' de escucharme leer- afirmo Quinn y Rachel la miro a los ojos. -Lo juro, amor. Solo ustedes y Alex obviamente, y también Puck cuando estaba embarazada de Beth, pero eso es por que son mis chicos. Ni siquiera a Ty le leí.
-Wow... bueno, suerte que solo somos siete personas. Por un momento pensé que habían más- bromeo Rachel mordiendo el cuello de la rubia. -Pero como me gusta llevar la ventaja en todo, ahora mismo empezaras a leerme este libro y cuando lleguemos a casa me leerás los de la biblioteca.
-Son demasiados libros, amor- indico Quinn intentando recordar la cantidad de libros que tenia en su biblioteca personal. -Me llevara toda la eternidad leerte los libros, Rach.
-Tenemos mucho tiempo por delante- dictamino Rachel mordiéndose el labio. -Ya te lo dije una vez: 'Por siempre' es solo el comienzo.
Como siempre gracias por todo y a todos :)
Hop: Gracias... y no me gusta mucho el drama. Solo lo justo y necesario :)
Sol: Gracias a vos y también espero leernos pronto :)
Hasta la próxima. Volveré cuando menos me esperen!
Besos & Abrazos :)
