Glee ni sus personajes me pertenecen. Yo solo juego con ellos :P
En este caso las canciones tampoco me pertenecen.
Pertenecen al Glee Cast y sus respectivos interpretes originales.
-I want to hold your hand.
-A thousand years.
Capitulo 40. I want to hold your hand
Durante las siguientes dos semanas Quinn se encargo de remodelar y acomodar las cosas en su nuevo hogar y ese día no fue la excepción. Ese sábado se había despertado muy temprano y había abandonado su departamento sin siquiera haber despertado a Rachel, aun así se había despedido de ella con un beso en la cabeza. Mismo beso que le regalo a Beth.
Ahora allí estaba, cerca del mediodía pintando la pared de la que sería la habitación de la pequeña. Sonreía con ternura en cada pincelada recordando como su hija se había negado a pintar la habitación del típico color rosa. Es su lugar eligió un verde manzana. Estaba cantando una canción de moda cuando vio que su teléfono móvil se iluminaba. Soltó un insulto cuando vio las cinco llamadas perdidas de su novia y dejo escapar un suspiro cuando supo que se venía un ataque de dramatismo por parte de la morena.
-Antes de que empieces a gritar y esas cosas te digo que no me di cuenta de las llamadas porque estoy con la música a todo volumen- fue el saludo de Quinn que escucho el resoplido de su chica del otro lado. -Es en serio, amor.
-Sí, claro. Ahora quiero que me digas la excusa por la que te fuiste esta mañana, porque por si no lo habías notado amanecí sola en la cama, ¡¿Por qué no tenia tu brazo rodeando mi cintura, Lucy?!- exclamo la morena completamente enojada.
-Lo lamento, preciosa- se disculpo Quinn con una sonrisa. -No quise despertarte por que quería que siguieras durmiendo. Supongo que ahora estarás en el hospital, ¿Cierto?- silencio fue lo que recibió como respuesta. -Mmm... Dile a Beth que se porte bien y que te haga caso, tanto a ti como a Shelby. Por cierto, ¿Cómo va eso?- Otra vez el silencio. -Bueno, Berry. El concepto de conversación es que uno hable y el otro responda y viceversa. ¿Se puede saber qué te pasa?
-Pasa que quise amanecer al lado de mi novia y ésta ya no estaba. Eso pasa- espeto Rachel molesta mientras la rubia se pasaba una mano por el rostro. -¿Se puede saber donde estas?
-Estoy en nuestra casa pintando la habitación de Beth- respondió Quinn en un tono de voz neutral. -Pueden venir a ayudarme si quieren. Claro, después de salir del hospital.
-Lo que quiero ahora es matarte, Lucy- resoplo Rachel mordiéndose el labio. -Tú elegiste dejarme sola esta mañana entonces ahora te lo aguantas y te pasas todo el día de esa manera porque ni Beth y yo iremos ayudarte.
Y así sin más la morena le corto la llamada dejándola con la palabra en la boca. Sintió el impulso de arrojar su teléfono contra la pared pero en su lugar lo presiono fuertemente en su mano. Ella solo había querido que su novia descansara hasta tarde un sábado y por esa buena acción ahora allí estaba, en su nueva casa completamente sola y con un insoportable olor a pintura, o quizás era que estaba enojada y por estaba intolerante a todo.
Cerca de las dos de la tarde por fin termino de pintar la habitación de su hija y estaba por llamarla para comunicárselo pero desistió a último momento por que seguramente la pequeña estaría con Rachel yendo, o quizás volviendo, del hospital.
A lo largo de aquellas semanas Shelby había empezado con sus ejercicios de rehabilitación, ella así lo había querido alegando que quería volver a caminar cuanto antes. Lo que significaba que toda la atención de Rachel estaba concentrada en su madre. La morena llegaba al departamento solo a dormir y cenar porque cada día se iba después de desayunar al hospital, asistía a los ensayos de la tarde en el teatro y recién volvía a su departamento por la noche, volviendo rutina aquellos días.
Mentiría si dijera que no estaba celosa. Tampoco es que estuviera molesta, es solo que extrañaba a Rachel, extrañaba tener esos momentos de complicidad del cual eran dueñas, esas miradas silenciosas que compartían por la mañana, los segundos de silencio por las noches antes de hacer el amor y las caricias que dejaba en su cintura después de haberlo hecho. Extrañaba a Rachel en su totalidad, sobre todo en aquel día en el cual que era su mes aniversario número seis.
A lo largo de toda la semana se vio tentada de preparar algo para su chica pero ésta no había dado señal alguna de querer llevar a cabo algún tipo de festejo por aquel día y así lo confirmo el día anterior cuando a propósito dejo marcado en el calendario la fecha y Rachel lo paso por alto sin siquiera hacer algún tipo de comentario.
Eso le dolió, le dolió mucho porque eran seis meses juntas, era ella, Quinn Fabray, su mejor amiga durante años, no era una recién aparecida queriendo festejar tres semanas juntas, ¡Eran seis meses! Si ahora los ignoraba y le daba lo mismo entonces, ¿Que le esperaba cuando cumplieran un año juntas? Si es que llegaban, claro.
El sonido del timbre de su nueva casa resonando en todo el lugar fue lo que logro despertarla. Se quejo cuando se dio cuenta de donde había quedado dormida, fue en ese entonces que se anoto mentalmente no discutir con Rachel cuando vivieran allí y si lo hacía arreglarlo rápidamente para no tener que dormir en el suelo por que su espalda se llevaría la peor parte.
-¡Abre, tía Quinn!- escucho que gritaba su sobrina del otro lado de la puerta mientras ella bajaba las escaleras. -¡Rápido, Fabray! ¡El helado se derrite y las películas no se van a ver solas!
Quinn abrió la puerta recibiendo como saludo un raro abrazo por parte de su sobrina que, como había dicho, tenia los brazos cargado de películas y un gran pote de helado. Estaba a punto de cerrar la puerta cuando se dio cuenta de que también estaba Alex regalándole aquella sonrisa tímida que tanto le gustaba de su sobrino.
Alyson se había vuelto su compañera inseparable a lo largo de aquellos días. Cada día al salir del colegio la pequeña Gallagher la llamaba para saber donde estaba y si estaba en la nueva casa, tomaba su bicicleta e iba a hacerle compañía mientras Fabray hacia otras cosas. En esas dos semanas había aprendido más de su sobrina que a lo largo de aquellos dieciséis años.
Agradecía el hecho de que Alyson disimuladamente buscaba algún tipo de distracción para que ella no pensar tanto en su situación actual. Como la vez que se puso un cojín en la parte baja de su espalda simulando tener el trasero de Nicki Minaj y comenzó a cantar uno de sus éxitos haciendo reír a Quinn a carcajadas, o la vez que la descubrió dibujando inconscientemente haciéndole notar que había heredado el don del dibujo de su padre. Cuando se lo dijo Gallagher le resto importancia con un movimiento de su mano.
-¿Vemos una de terror o una de comedia romántica?- pregunto Alex mientras Quinn y Alyson se miraban arrugando la nariz en señal de desacuerdo.
-¡Terror!- exclamaron las dos al unísono. Demasiado ya tenía Fabray con la situación actual de ella y su chica como para encima ver una película que le recordase el romanticismo que está perdiendo.
En la mitad de la película llego Santana junto con Brittany. A los cinco minutos después que ella llego Tyler con Marley y por ultimo Eleonor, Ashley y Brody. Se alegraba de tenerlos a todos allí pero hubiese estado mejor si también estaban sus dos personitas especiales.
Se moría por llamar a Rachel, por escuchar su voz, no importaba si le decía algo mal o algo bueno, solamente quería escucharla. Jamás supo de que se trataba la película ni de que era lo que sus amigos hablaban por que en su mente solo había un pensamiento y dos personas: Rachel y Beth.
Se pregunto que estarían haciendo en ese momento. Rachel seguramente en los ensayos y la pequeña acompañándola por que al finalizar las dos juntas pasarían de nuevo para ver a Shelby. Brody sin querer le había dejado caer la información de que Rachel había asistido al ensayo de esa tarde junto con Beth, lo que significaba que no estaban en el hospital con Corcoran. Así que era ahora o nunca.
Tomo las llaves de su automóvil, su bolso y salió de su hogar rumbo al hospital dejando a sus amigos a cargo de su nueva casa. No estaba segura de lo que le diría a Shelby pero necesitaba eliminar esa incertidumbre que había crecido en ella a lo largo de aquellos días. Necesitaba saber qué pasaría con ella y con Beth en los próximos meses.
Durante todo el camino ensayo las palabras que le diría a la madre de su novia, las ensayo para que llegado el momento de decirlas no le salieran tan bruscas o prepotente. Podía sentir el nudo en su estomago a pesar de estar segura de lo que diría y lo que quería pero no era nada fácil saber que la mujer a la que se iba a enfrentar era la madre adoptiva de su hija y además la madre biológica de su novia. Tenía perdidas por partida doble.
No fue consciente del momento en que abandono su auto, o quizás no quería ser consciente de eso. A lo mejor una parte de ella prefería la ignorancia de sus actos para que todo fuera más fácil. Si no pensaba hacia donde se dirigía y lo que haría en los siguientes minutos entonces no tenía razones para salir huyendo.
-Hola, Quinn- saludo Shelby cuando la vio entrar a su habitación con una expresión seria. -¿Pasa algo?
-Sí, pero antes, ¿Cómo estás?- pregunto la rubia con autentica preocupación.
Que sea la madre de su hija, que sintiera ese miedo a perderla a manos de la mujer que tenía en frente no significaba que ésta no le importase. Más bien era todo lo contrario, si le importaba, si se preocupaba. Por la sonrisa que le regalo Shelby se dio cuenta de que todo iba bien y sintió una punzada de culpabilidad en su interior.
-Bien. Recién termine otra sesión de rehabilitación. El doctor Daniels dice que de a poco pero voy recobrando sensibilidad y que de seguir así seguramente antes del año estaré recuperada- respondió Corcoran con emoción mientras la rubia le regalaba una sonrisa pero sin moverse de donde estaba. –Ya quiero caminar, me molesta estar en esa cama sin poder moverme. Además… ¿Te puedo contar un secreto?
-Cla-claro- susurro Quinn con un nudo en la garganta.
-Quiero estar recuperada para el estreno de la obra de Rachel. Quiero aplaudirla de pie como se lo merece- afirmo Shelby con timidez asombrando y enterneciendo a Quinn a partes iguales. –Pero basta de hablar de mí, ¿Qué es lo que te trae por aquí, Quinn?
De repente la idea de "presentar pelea" ya no la seducía, ¿Cómo discutir con una mujer que estaba con esa ilusión de regresar a la vida? ¿Cómo plantearle sus dudas y exigirle cosas si recién le acaba de confesar que quería recuperarse lo antes posible para apoyar a su hija mayor? No es que sintiera lastima por Shelby es solo que recordó el día que ella también estuvo en una cama de hospital postrada, el día que de no ser por su accidente Rachel se habría casado con Finn a pesar de solamente contar con diecisiete años.
El día que Rachel fue a visitarla al hospital, con esa mirada de culpabilidad que jamás podrá olvidar, con sus ojos marrones esquivando su mirada, con una sonrisa que no era autentica y un 'Lo siento' que aun se podía escuchar en su mente, ese día sintió que debía protegerla, que debía hacerle saber que no era la culpa ni de la morena ni del resto las malas decisiones que ella había tomado para su vida. En ese momento, el envío de un mensaje de texto mientras conducía. Ahora, con Shelby enfrente, el hecho de haber dado a su hija en adopción.
Corcoran no tenía la culpa de eso, Shelby simplemente se había hecho cargo de algo que ella no pudo resolver, ni ella ni Puckerman. La madre de Rachel había tomado lo más preciado y perfecto que había hecho en toda su vida y lo había cuidado como el tesoro más valioso a lo largo de aquellos siete años. Shelby se había hecho cargo de Beth como ella por ese entonces no podía y ahora era cuando entendía que no tenía nada que reclamarle a aquella mujer porque ella perdió todo derecho sobre su hija cuando decidió dejarla en aquel hospital volviendo a su vida habitual. Quizás la llevo nueve meses en su vientre, fue testigo de sus primeros latidos, de sus primeros movimientos, de sus primeras patadas pero era Shelby quien ahora disfrutaba de todo eso por elección propia, era ella quien a lo largo de siete años vio crecer, despertar, reír, caminar, jugar a Beth. Debería estar eternamente agradecida al hecho de que fue Corcoran quien adopto a Beth y no cualquier otro desconocido o hubiese sido peor aun que su hija terminara en un orfanato oen algún otro lugar similar.
-Ven aquí- le ordeno Shelby con sus brazos extendidos sorprendiendo a la rubia. –Que vengas te digo, Quinn.
Si alguien le hubiese dicho tiempo atrás que se acurrucaría en los brazos de Shelby Corcoran y que lloraría en silencio frente a la madre de sus dos amores no lo hubiera creído. Pero ahora allí estaba, dejando caer lágrimas que no sabía que tenía ganas de derramar hasta que por fin lo hizo. No fue consciente de en qué momento se recostó al lado de Shelby o en qué momento ésta comenzó a acariciarle el pelo de manera maternal. Fue en ese entonces que se dio cuenta lo mucho que necesitaba un abrazo por parte de su madre. Abrazo que ahora le entregaba Shelby.
-Sé lo que te preocupa, Quinn- susurro Corcoran evitando levantar la voz por temor a romper el momento. -Pero tal y como le dije a Rachel no pretendo irme a ningún lado. Quiero que tú y Beth crezcan juntas, y cuando digo 'crecer' me refiero a tu crecimiento como madre y a ella como hija. Yo tuve el placer de verla crecer durante siete años y la he visto de todas las maneras posibles, conozco la mayoría de sus cosas pero al final del día me sentía egoísta por que tanto tú como Puckerman tenían derecho a disfrutar de aquello también.
Todo se quedo en silencio unos segundos, Quinn asimilando lo que estaba escuchando y Shelby ordenando sus palabras para expresar lo que en verdad quería expresar.
-Antes del accidente, ya tenía pensado localizarte a ti y Puck. Beth empezaba a notar que físicamente no éramos iguales, que había algunas cosas que no coincidían hasta que un día me pregunto y se lo confesé- continuo Shelby con una sonrisa triste. –Cuando le dije que era adoptada lo primero que pregunto fue si era una mala hija…
-¿Por qué?- cuestiono Quinn con un hilo de voz mientras que por inercia se aferraba más a la cintura de Shelby.
-Porque si era mala hija entonces habías hecho bien en dejarla. No la culpes por pensar así, Quinn- agrego Corcoran cuando la rubia iba a replicar. – Solo era una nena de seis años tratando de entender por qué estaba con otra mujer que no era su madre biológica. Desde que supo quien era su madre por una foto que Rachel me había mandado… Desde ese momento, Quinn, puedo jurar que solo tenía una cosa en su mente: Conocerte. Solo quería verte, así sea desde lejos. Le gustaba las historias que yo le contaba de ti y de los chicos del coro, como fue que Puck me conto que eligieron su nombre, el día en que por un lado estábamos compitiendo y por el otro tú la estabas trayendo a la vida.
-¿Te irás, Shelby? Cuándo estés completamente recuperada, te irás y te llevaras a ella contigo, ¿Cierto?- pregunto Quinn limpiándose las lagrimas antes de buscar la mirada de Corcoran que la observaba con una sonrisa en los labios.
-Rachel me invito a vivir con ustedes, aun después de estar recuperada, y acepte la oferta porque así como tú tienes que crecer con Beth, yo debo hacerlo con Rachel. Quiero hacerlo- respondió Shelby antes de cambiar esa sonrisa amable por una más traviesa. –Por cierto, Fabray ¿Estas saliendo con mi hija mayor?
Aquello tomo por sorpresa a la rubia que a punto estuvo de caer de la cama si no hubiese sido por que Shelby la tenia fuertemente presionada entre sus brazos. Pudo escuchar la risa de Corcoran en su oído y eso la desconcertó aun más. Por una parte no podía evitar sentirse feliz de saber que quizás tendría el apoyo de Shelby, por otro lado, su lado dramático, se imagino que esa risa solo era el sonido que antecede a una sentencia, sería como lo último que escucharía antes de recibir un golpe.
-Ya, tranquila, Quinn. Dime, ¿Eres feliz con mi hija? ¿La amas de verdad?- cuestiono Shelby con seriedad sabiendo que esperaba respuestas sinceras por su parte.
-Si, soy extremadamente feliz con ella y la amo como jamás ame a alguien en esta vida- respondió la rubia recibiendo un abrazo por parte de Corcoran. -¿No-no te… No te molesta?
-Para nada. Si tú eres feliz y ella es feliz, no veo el problema en eso- afirmo Shelby haciendo sonreír a Quinn que volvió a abrazarse a la cintura de Corcoran para pasar los siguientes minutos en silencio al lado de aquella mujer que había dado un giro inesperado a su perspectiva.
Ahora sentía ese alivio de saber que tendría el tiempo suficiente para estar al lado de Beth, tiempo que Shelby aprovecharía para pasar con Rachel. En esa ecuación no había números negativos, solo positivos y por primera vez desde que Shelby despertó se sintió segura. Su hija no se iría a ningún lado, estaría allí con ella. Sonrió con ternura imaginando como seria la expresión de Alyson al respecto. Se lo diría apenas la viera.
No estuvo segura de cuánto tiempo estuvo allí, abrazada a Shelby hablando de todo un poco, poniéndose al día, Quinn poniendo al tanto a su reciente estrenada suegra de todo lo que había pasado a lo largo de aquellos meses. Ya era bien entrada la tarde cuando la rubia se fue del hospital dejando a Corcoran sola pero con la firme promesa de que volvería a visitarla pronto.
Después de esa visita se sentía bien, renovada, con confianza, como si el temor de perder a su hija se hubiese esfumado. Se sorprendía de la capacidad de Shelby para tranquilizarla, como con unas cuantas palabras elimino esa sensación de pérdida. Ahora lo único que quería era llegar a su departamento, tomar a su chica de la cintura y besarla hasta el cansancio festejando esos seis meses que llevaban juntas.
Durante el trayecto desde el hospital a su hogar, fue cantando en el interior de su auto. Torció el gesto cuando se dio cuenta de que tenía que renovar su repertorio musical pero aun así siguió cantando al ritmo de unos de los CD's de Eleonor que estaban allí.
Llegando a su departamento volvió a ella esa sensación de incertidumbre. La última vez que había escuchado la voz de Rachel había sido a través del teléfono y fue la morena, quien enojada, le corto la llamada. Ahora no sabía cómo sentirse o que debía hacer cuando la viera del otro lado de la puerta. Jugueteo con sus manos antes de ingresar a su departamento.
Del otro lado se encontró con Beth sonriéndole antes de arrojarse a sus brazos. Por un momento se olvido de Rachel y la situación de ambas y en su lugar se concentro en guardar en cada resquicio de su mente el perfume y la calidez del abrazo de su hija. Tratando de guardar para siempre ese momento y la manera en la que se sentía en ese entonces.
-¿Dónde estabas, mami? Llegas justo para la cena- indico la pequeña bajándose de sus brazos y tomando su mano llevándola hacia el interior de su hogar. –Deja el bolso y tus cosas en el sofá y vamos a comer que tengo hambre.
-¿Mamá Rach está cocinando, Beth?- pregunto la rubia haciendo caso a su hija que asintió con la cabeza. –Mmm… ¿Ya te lavaste las manos, pequeña?- Esta vez recibió una negativa por parte de Beth. –Perfecto, ve a lavarte las manos mientras yo hablo con mamá Rach. Nosotros te avisaremos cuando la cena esté lista. Puedes ver un dibujo mientras tanto si quieres.
La pequeña se fue dejando a la rubia sola allí y con los nervios alojándose en cada poro de su piel. Como si estuviera en modo automático se dirigió hacia la cocina donde vio de espaldas a su novia. Se mordió el labio entre una mezcla de nerviosismo y deseo. La silueta de Rachel de espalda a ella podía hacerle perder la cordura. Se acerco con lentitud para no perturbar la paz de su morena.
Se sorprendió cuando se encontró con la mirada de Rachel. Una mirada que no supo descifrar, no sabía si le esperaba algo bueno o malo.
-Hola- susurro con un nudo en la garganta cambiando su peso de una pierna a la otra. -¿Está todo bien?
-¿Tú qué crees?- replico la morena fingiendo enojo aunque lo cierto era que por dentro se moría por besar a su chica hasta el cansancio. Todo formaba parte de una máscara. –Sigo molesta por como desapareciste en la mañana, Lucy. Yo quería amanecer a tu lado, quería sentir tus labios en mi piel pero no, la señorita Quinn Fabray se fue por la mañana sin ni siquiera dejar una nota-Esa parte era verdad. Eso si le había molestado.
-No quise despertarte, Rachel. Hoy tenías ensayos extras para recuperar los días perdidos y además tenías tu visita diaria a Shelby- recordó la rubia con una ceja en alto. –No quería que te cansaras desde temprano.
-¿Amanecer al lado de mi novia iba a cansarme?- replico Rachel cruzándose de brazos antes de negar con la cabeza. –Como sea, no pienso discutir contigo. Por cierto, esta noche pasare en el hospital con mi mamá así que tú te quedaras en casa sola con Beth. Bueno, sola no porque vienen los chicos a ver películas. Es más, ya deben estar llegando.
Y así fue, cuando Quinn abandono la cocina siguiendo a su novia para pedirle explicaciones, ésta ya estaba abriendo la puerta de la entrada dejándole paso a Kurt y Brody que charlaban de algo sobre el teatro. Diez minutos después llegaron Santana con Ashley riéndose de una de las ultimas maldades de la latina, poco después llegaron Brittany, Eleonor, Tyler y Marley. Por último Zach que dejo a sus hijos y luego se fue.
Quinn se preguntaba donde dormirían esos diez recién llegados en su hogar. Busco la mirada de su chica tratando de entender que se trataba todo aquello y lo único que recibió fue una sonrisa acompañada de un encogimiento de hombros. Se olvido por completo del resto cuando aquella sonrisa la traspaso por completo. No le importo que Santana o Eleonor le hablaran o que Brody y Tyler la desafiaran a la consola de juegos. Ella simplemente camino hasta su chica, la arrastro hasta la cocina y allí, alejadas de sus amigos, la beso como hasta el momento no lo había hecho.
Ya había pasado todo el día sin saborear los labios de Rachel, suficiente castigo por su estupidez de la mañana. Sonrió en el beso cuando la morena la besó con ansias también segundos después de que la subió a la mesa colocándose ella entre las piernas de su chica. Rachel dejo escapar un gemido cuando la rubia le mordió el labio antes de dirigirse hacia el cuello de su chica.
-Quinnie… Amor- susurro la morena mientras la rubia acariciaba sus piernas. –Quinn… Tenemos visitas. Detente… por favor.
-¿Eso quieres?- pregunto la rubia con una sonrisa de lado. –Dime que no quieres hacer el amor conmigo y me detengo.
-No vayas por ahí porque sabes que… Quinn, por favor detente- pidió Rachel con la voz entrecortada mientras se alejaba un poco de su novia que la miro con el ceño fruncido. –Cambia esa cara. Escucha, me muero por hacer el amor contigo pero no podemos porque tenemos once personas del otro lado de la puerta y una de ellas es Santana Lopez. Además, debo irme después de la cena y lo sabes.
-¿No puedes quedarte?- pregunto Quinn formando un puchero haciendo que Rachel se mordiera su propio labio antes de atacar los de su chica mordiéndole el labio a la rubia también. –Veo que vamos de mordidas.
-Por supuesto. No amaneciste a mi lado, por algún lado tengo que cobrarme eso- rebatió la morena con una sonrisa traviesa antes de dejar un corto beso en los labios de su chica. –No vuelvas a hacerme eso, Quinn. Por lo menos despiértame la próxima vez, un beso de despedida en los labios es mucho mejor que un beso en la cabeza, sobre todo si estoy dormida.
-Lo prometo- aseguro Quinn con una sonrisa de oreja a oreja haciendo sonreír también a su novia. –Pero, ¿De verdad debes irte?
-Sí, lo siento. Pero es importante- respondió Rachel ocultando su emoción.
Lo cierto era que no tenía planeado visitar a Shelby al hospital. Tenía algo más importante que hacer pero para eso necesita que Quinn se creyera lo que le decía. Tenía todo preparado, no solo en el departamento sino que también en el lugar que sería su nuevo hogar, aquel que Quinn se encargo de remodelar. Pudo ver la tristeza en los ojos verdes de la rubia y casi, casi que estuvo a punto de delatarse. Más aun cuando la abrazó y pegado en la heladera vio el calendario que su chica había marcado con esa fecha especial.
La cena transcurrió entre risas, bromas, charlas pero en ninguna de esas cosas Quinn participo. Rachel y Santana intercambiaron una mirada de culpabilidad al ver el mutismo de la rubia. Después de la cena sus amigos se instalaron en la sala mientras Quinn se encargo de lavar los platos junto Eleonor porque Rachel estaba preparándose para partir, supuestamente, al hospital.
Media hora después de la partida de su novia Quinn se había sentado en la biblioteca a dibujar, no por trabajo sino porque necesitaba mantener la mente ocupada en otras cosas que no fuera en la sospechosa partida de su chica. No dudaba de ella pero aun así no podía evitar pensar que algo le ocultaba.
Por fin estaba logrando la concentración que tanto necesitaba cuando Santana ingreso a la biblioteca diciéndole que debía ir urgente hacia donde estaba ubicada su nueva casa porque habían visto merodear a alguien por allí, por lo que rápidamente tomo su bolso, las llaves y se fue del departamento. No sin antes a ver dejado instrucciones de cómo cuidar a Beth a Santana y Alyson que eran las que se quedarían a cargo de la casa.
-No, mejor que sea Tyler el capitán del barco- fue lo último que dijo Quinn antes de salir completamente del departamento rumbo a su nueva casa.
No estuvo segura de cuantos minutos tardo en llegar pero de lo que estaba segura era de que lo había hecho en menos de veinte minutos. Al llegar al lugar no vio nada raro y se imagino que a lo mejor era una de las bromas de Santana pero el reflejo de una luz en el interior de su vivienda fue lo que llamo su atención.
-Atentos a cualquier cosa, rayos y centellas- le susurro a sus puños que ya los tenía en posición de combate, lista para golpear a cualquiera que se haya atrevido a irrumpir en su casa. Aquella que con tanto esfuerzo había renovado y decorado.
Abrió la puerta con lentitud encontrándose con una pequeña vela frente a la puerta seguida de otra frente a las escaleras y así hasta guiarla a la sala donde todo estaba alumbrado solo por el reflejo de las llamas. De la nada comenzó a sonar un piano y junto a él, Rachel. Le sorprendió ver a su chica tocando las teclas con delicadeza y sonriéndole antes de centrar toda su atención en lo que estaba tocando.
Oh yeah, I´ll tell you something, I think you´ll understand.
(Oh sí, voy a decirte algo, Creo que lo entenderás)
When I´ll say that something I want to hold your hand,
(Cuando te diga ese algo quiero tomar tu mano)
I want to hold your hand, I want to hold your hand,
(Quiero tomar tu mano, Quiero tomar tu mano)
Oh please, say to me you´ll let me be your girl.
(Oh por favor, dime que me dejarás ser tu chica)
Quinn dejo escapar una pequeña risita cuando descubrió que su novia había cambiado el 'man' por el 'girl' para adaptarla más aun a ellas mismas. Le gustaba esa versión acústica y emotiva que Rachel le estaba regalando. Era la misma versión que Kurt había cantado en el Club Glee cuando su padre estuvo internado pero definitivamente esta versión le gustaba mucho más.
And please, say to me you´ll let me hold your hand.
(Y por favor, dime que me dejarás tomar tu mano)
,Now let me hold your hand i want to hold your hand,
(Ahora déjame tomar tu mano, quiero tomar tu mano)
And when I touch you I feel happy inside. It´s such a feeling that my love
(Y cuando te toco me siento feliz por dentro. Es una sensación de mi amor)
I can´t hide, I can´t hide, I can´t hide.
(No puedo ocultarlo, no puedo ocultarlo, no puedo ocultarlo)
La morena se hizo a un costado de su asiento frente al piano dejándole un espacio a su novia que no dudo un segundo en acercarse a ella dejándole un beso en la cabeza, preguntándose internamente cuando fue que Rachel aprendió a tocar el piano y lo primordial de todo eso, ¿De dónde había salido dicho objeto?
Yeah, you got that something. I think you´ll understand.
(Sí, tú tienes ese algo. Creo que lo entenderás)
When I´ll say that something I want to hold your hand,
(Cuando te diga ese algo quiero tomar tu mano)
I want to hold your hand, I want to hold your hand,
(Quiero tomar tu mano, Quiero tomar tu mano)
Quinn observo como su chica cerraba los ojos completamente entregada a la canción y como de sus ojos caían dos silenciosas lágrimas. Dejo que la morena terminara la canción mientras ella empezaba a sospechar que la sonrisa que tenía en ese entonces no se la quitaría nadie a lo largo de aquella noche.
-Felices seis meses, mi amor- susurro Rachel con una sonrisa al tiempo que se quitaba las lágrimas de sus mejillas. -No habrás pensado que me olvide de este día, ¿Cierto?
De hecho, lo había pensado. Como Rachel no le dijo nada a lo largo de aquellos días ella dio por hecho que su novia no quería realizar ningún festejo al respecto.
-Quinnie... mi amor, mírame- pidió Rachel cuando su chica bajo la mirada que ella misma se encargo de conectar con sus ojos marrones. -¿De verdad pensaste que olvidaría este día tan especial para ambas? Escucha, sé que estas últimas semanas no las hemos pasado muy unidas que digamos pero jamás podría olvidar un día como este- Quinn, con un nudo en la garganta asintió incapaz de decir algo. -Mmm... ¿Te… te gusto mi sorpresa?
-Mucho- susurro la rubia respirando profundo para eliminar el nudo en su interior. -Me encanto, Rachel, y esa versión fue la mejor que escuche en mi vida- aquello ultimo hizo sonrojar a la morena y sonreír orgullosa a Quinn por tal acción. -Lo digo en serio. ¡Por dios! No sabes lo mucho que he sufrido estos días pensando que te habías olvidado de nuestro mes aniversario. Me la pagaras, lo sabes, ¿No?
-Sí, lo sé. Tú no sabes lo mucho que me costó no decir nada al respecto. Creo que si no hubiese sido por Santana...
-¿Santana?- interrumpió Quinn con asombro. -¿Santana te ayudo con todo esto?
-Si... Bueno, ella, Kurt, Marley, Tyler y Brody- aclaro Rachel mientras su novia la miraba confundida. -Santana fue quien consiguió el piano, Tyler y Brody lo hicieron entrar a la casa y Marley y Kurt me ayudaron con las canciones.
-¿Canciones?- cuestiono Quinn antes de perder la vista por todo el lugar.
Rachel se había encargado de que las luces del lugar estuviesen todas apagadas, las únicas luces que alumbraban el lugar eran las de las velas mientras que el suelo estaba decorado con pequeños papeles de color rojo simulando ser pétalos de rosas. Siguió buscando con la mirada y se encontró con una guitarra que le resulto bastante familiar.
-¿La guitarra de Eleonor?- pregunto Quinn sonriendo de lado mientras Rachel dirigía la mirada hacia allí y asentía con la cabeza. -¿También tocas la guitarra?
.-No, yo no pero conozco alguien que si lo hace- Respondió Rachel volviendo a mirar a su chica. -Quinn, lamento lo de estos días, lo de esta mañana, lamento que lo hayas pasado mal pero solo quiero que sepas que durante todo ese tiempo no he dejado de pensarte, que no estuviera contigo en la misma habitación no significaba que no te pensara por qué no necesito estar a solas para pensarte.
Aquello le robo una sonrisa a Quinn que tomo las manos de Rachel entre las suyas dibujando pequeños círculos causando la piel erizada de la morena.
-He preparado una cena para nosotras dos pero aun le falta un poco. Es por eso que antes me gustaría pedirte un favor... quiero tomarlo como un regalo mutuo de este momento.
-Teniendo en cuenta de que me tendiste esta trampa con muchos cómplices, entre ellos mi mejor amiga Santana Lopez- bromeo Quinn mientras las mejillas de Rachel volvían a tonarse rosadas. -Y que no me diste tiempo a comprarte un regalo por que di por hecho que no querías celebrar nada, digamos que ahora podes pedirme lo que quieras.
-Primero, quiero pedirte que me ames. Que me ames tanto como yo te amo a ti- indico Rachel mirando a Quinn que asintió antes de regalarle un suave y prolongado beso en los labios. -Segundo, decirte que eres el amor de mi vida y siempre lo serás. Y tercero, quiero que tomes la guitarra de Eleonor y vuelvas a aquí.
Quinn dejo otro beso en su novia y después hizo lo que le pidió. En el camino de regreso acerco el sofá más cerca del piano y sentó allí mirando de cerca a Rachel que le sonrió.
-Quiero que cantes conmigo, amor. Es el mejor regalo que puedes darme- afirmo Rachel pasando sus dedos suavemente por las teclas mientras quien asentía con una sonrisa encantadora.
The day we met, frozen, I held my breath
(El día que nos conocimos, congelada, yo contuve la respiración)
Right from the start I knew it I found a home for me
(Desde el principio sabía que había encontrado un hogar para mí)
Heart beats fast, colors and promises
(Latidos rápidos, colores y promesas)
How to be brave? How can I love when I'm afraid to fall?
(¿Como ser valiente? ¿Cómo puedo amar si tengo miedo a caer?)
But watching you stand alone.
(Pero te estoy viendo ahí solo)
All of my doubt suddenly goes away somehow. One step closer
(Todas mis dudas desaparecen de alguna manera. Un paso más cerca)
El sonido del piano siendo tocado por Rachel en compañía de su magnífica voz mientras que Quinn se unía a ella solamente con el sonido de la guitarra, fue lo único que se escuchaba en aquel lugar que pronto seria el hogar de ambas. Quinn se aclaro la garganta antes de que sentir la mirada de su novia sabiendo que era su turno de cantar.
I have died everyday waiting for you. Darling, don't be afraid I have loved you
(He muerto todos los días esperándote. Cariño, no tengas miedo, yo te he amado)
for a thousand years. I'll love you for a thousand more
(Por mil años. Te amare por mil más)
Time stands still. Beauty in all she is. I will be brave
(El tiempo se detiene. Belleza en todo lo que ella es. Voy a ser valiente)
I will not let anything take away standing in front of me
(No voy a dejar que nadie me quite lo que tengo frente a mí)
Every breath. Every hour has come to this. One step closer
(Cada respiro. Cada hora que ha llegado a esto. Un paso más cerca)
Fue en ese momento que ambas notaron esa conexión de la que juntas eran dueñas. Una sonrisa por parte de las dos mientras Rachel haciéndose dueña del piano y Quinn haciendo lo mismo con la guitarra que Eleonor le había enseñado a tocar, la canción llego al final mezclando la potente y aplastante voz de la morena con la dulce y tierna voz de la rubia.
-Te amo- susurraron las dos al unisonó con sus cabezas unidas y con una sonrisas imborrables antes de entregarse un beso que ambas quería y el que indico que la cena que la morena había preparado quedaría para más tarde... mucho más tarde.
Como siempre gracias a todos y por todo :)
Solo tres cositas...
Primero: Este capitulo esta dedicado a la nena caprichosa de Twitter, a mi asesora, a quien le gusta tomarme el pelo y de a poco voy entendiendo su humor xD Andie_cbg en Twitter, acá simplemente Andie, ¡FELIZ CUMPLEAÑOS! :D Espero que mi humilde regalo te guste, aunque entre el capitulo y el tatoo no te podes quejar, no? :P De verdad espero que lo pases bien! :)
Segundo: Me entristece mucho informarle que a partir de ahora empieza la cuenta regresiva hacia el adiós. Ya empiezo a sentir esa melancolía que antecede al final, pero que de cierto modo estoy bien por que sé que a la mayoría les gusto lo que escribí. Solo me queda decirles gracias por el apoyo de siempre :)
Tercero: Mmm... no hay tercero ;)
Sera hasta la próxima :)
Besos y Abrazos :)
