Glee ni sus personajes me pertenecen. Yo solo juego con ellos :P


A todos y a cada uno les digo: MUCHÍSIMAS GRACIAS POR ACOMPAÑARME EN ESTE VIAJE :)


Capitulo 43. Epilogo

Los primeros rayos de sol se colaron por la ventana dándole de lleno en su rostro. Se tapo hasta la cabeza con el edredón con intenciones de seguir durmiendo pero eso se vio interrumpido cuando un brazo se coló por debajo acariciando su cintura. Se estremeció cuando las yemas de unos suaves dedos se pasearon desde su cuello recorriendo su cuerpo hasta abajo y deteniéndose en su vientre donde se entretuvo varios minutos.

-Buenos días- susurro Quinn sobre su vientre donde dejo un tibio beso. -Ey, Rach. ¿Soy yo o el vientre creció un poco más?

-Estoy embarazada, Quinn- recordó Rachel acariciando el pelo de su chica mientras le regalaba una sonrisa. -Pero no creo que haya crecido demasiado. Esta igual que ayer y que el día anterior.

Aquella era la misma pregunta que siempre realizaba Quinn desde hacía ya cinco meses y medio. "¿Soy yo o el vientre creció un poco más?" era un clásico de la rubia y no solo de ella sino también de Beth y agradecía que el pequeño Josh aun no hablara por que de seguro preguntaría lo mismo, aquel niño rubio con los ojos idénticos a los de Quinn.

Josh no había llegado a los veinticinco años como le había prometido Fabray aquella vez que se encontraban en la sala del hospital con Shelby, pero si lo había hecho a los veintisiete. Ahora a sus casi veintinueve años, el niño era el fiel retrato de Quinn que había insistido en ser la madre biológica, en parte porque ella lo quería y por otro lado por insistencia de Beth y Alyson.

-El próximo hijo del clan Fabray-Berry si o si tiene que tener genes Fabray- había dicho Alyson cuando Quinn hizo un comentario al paso con ella y su hija. -Amamos a la tía Rach pero queremos un mini Quinn, ¿Cierto, Beth?

-Cierto- respondió la pequeña asintiendo.

Un año después el pequeño Joshua Fabray Berry veía la luz del día por primera vez, o de la noche puesto que nació a ese horario. Sus ojos verdes fueron la perdición de Rachel y también de Beth que lejos de sentir celos ejercía el papel de hermana mayor a la perfección. También era la perdición de su madrina. Alyson fue la elegida para tal tarea aunque al principio se negó alegando que no se sentía preparada para tal responsabilidad pero el apoyo de Alex diciéndole que estaba perfectamente preparada para ejercer como madrina fue lo que la llevo a aceptar tal honor.

Ahora allí estaban esperando a otro miembro de la familia, esta vez la encargada fue Rachel, cinco meses y medio de embarazo y una saludable niña en camino a la cual ya decidieron bautizar como Isabelle.

-¡Mami! ¡Josh necesita un cambio de pañales urgente!- exclamo Beth entrado a la habitación de sus madres con el pequeño rubio de un año y medio en brazos aunque a una distancia considerable de su cuerpo y una mueca de asco en el rostro. -Espero que Isabelle sea menos apestosa que este niño.

-Beth, es tu hermano- indico Quinn levantándose de la cama y tomando al niño mientras Beth sonreía agradecida. -Además no es tan... Bueno, quizás sí. Sera mejor que vaya a cambiarlo.

Rachel se acomodo mejor en la cama mientras veía como Quinn se iba con Josh en brazos y Beth se acercaba a ella con una sonrisa dulce. Se hizo a un lado para dejarle espacio a la pequeña rubia de trece años y un fiel retrato de Quinn, con sus manías, sus expresiones, su ceja en alto, su carácter que también era potenciado por Shelby, una Fabray en toda regla. Sonrió con dulzura cuando Beth la abrazó por la cintura mientras apoyaba la cabeza en su vientre.

-Quiero que se mueva, ¿Donde está ahora?- pregunto la pequeña en susurros haciendo alusión a Isabelle.

-Aquí- respondió Rachel tomando la mano de Beth y llevándosela hacia donde estaba la menor de las Fabray-Berry. -Está durmiendo ahora por lo que no creo que se mueva.

-No importa. Tengo todo el tiempo del mundo para esperar a que despierte- aseguro Beth con convencimiento. Se quedaron en silencio un momento hasta que la pequeña volvió a hablar. -Llamo mamá Shelby. Envía saludos y dice que su luna de miel se va a extender.

-Desde hace casi dos semanas está extendido... y ya paso más de un año- bromeo Rachel haciendo reír a Beth.

Y era cierto, Shelby Corcoran entre rehabilitación y rehabilitación termino enamorándose del doctor Daniels. Estaban juntos desde hacía casi cuatro años. Al segundo año con algunos meses decidieron casarse y ahora, en tiempo presente, se encontraban de viaje de luna de miel en algún lugar del hemisferio norte. Como no pudieron disfrutar de su autentica luna de miel después del casamiento debido a la profesión del doctor ahora lo hacían cada vez que podían.

La puerta de la habitación se volvió a abrir y por ella entraron una sonriente Alyson y un ya cambiado Josh que jugaba con el pelo de su madrina. Gallagher le regalo a Rachel un beso en la mejilla, posteriormente dejo otro en la cabeza de Beth y por ultimo uno en el vientre de la morena.

-Muévanse. Con Joshi también queremos acostarnos- indico Alyson recostándose al lado de Rachel. -Hola, tía Rach. ¿Soy yo o esa panza creció desde la última vez que la vi?

-¿Por qué a todo el mundo se le da por preguntar eso?- replico Rachel molesta porque no le gustaba que dejaran entrever que estaba gorda, o quizás no era así pero ella lo veía de esa manera. -Mejor dime, ¿Qué haces aquí, Gallagher?

-Discutí con Just Tommy- respondió Alyson con el ceño fruncido mientras Rachel y Beth intercambiaban una mirada cómplice. -¿Qué?

-Vives discutiendo con Just Tommy- respondió la morena mientras Beth asentía viendo como las mejillas de Alyson se ruborizaban. -Siempre es lo mismo, ¿Por qué no admites que te gusta y sigamos con otra novedad?

Thomas Pratt, o simplemente Just Tommy como se hacía llamar el chico, era uno de los compañeros de clases de Alyson en la universidad. Tenían una relación de tira y afloja. Había días en los que Alyson venía de visitas con el ceño completamente fruncido y enojada y otras veces simplemente lo hacía con una sonrisa imborrable en su rostro. Rachel, Quinn y Beth conocían esos estados, los ceños fruncidos e insultos a diestra y siniestra eran los días que Just Tommy, o coqueteaba con alguien o terminaban discutiendo por algo sin importancia pero que las personalidades fuertes de ambos los llevaban a esos extremos. Las sonrisas de oreja a oreja eran porque habían hablado sin querer arrancarse los ojos mutuamente o por que Just Tommy había tenido algún gesto de caballerosidad para con ella. Últimamente las sonrisas aumentaban, salvo ese día que parecía que volvieron a discutir.

-Thomas no me gusta- era lo que siempre repetía Alyson con las mejillas encendidas, y esta vez no iba a ser la excepción. -No recuerdo ni siquiera por que discutimos. Solo sé que lo hicimos...

-¿Lo hicieron? ¿Qué cosa hicieron?- intervino la voz de Quinn entrando al lugar con el ceño fruncido. A pesar de los años, aquella sobre protección exagerada por parte de la rubia no había cambiado, sino todo lo contrario, se había potenciado. -¿Que te dije de contarnos tus... intimidades, Alyson? Para mi sigues siendo una niña que aún conserva su inocencia...

-O la callas tú, o la callo yo- le advirtió Alyson a Rachel que se sentó en la cama pero sin dejar de acariciar el pelo de Beth. -Créeme que no le conviene, ni a ella ni a ti, porque en las próximas fotografías robadas que les tomen en la calle aparecerá con un ojo morado y pensaran que la gran y talentosa Rachel Berry golpea a su chica y eso será más llamativo que tu reciente salida del closet.

A lo largo de esos pocos más de cinco años los rumores sobre su sexualidad siguieron rondando y siempre eran acompañados del nombre de Quinn Fabray. Cada vez que salía un artículo sobre un posible romance de Rachel con alguien más la morena "encubiertamente" se mostraba más cariñosa de lo esperado con Quinn haciendo así tambalear esos rumores y de paso evitar conflictos con la rubia. Se mostraban en público, caminaban del brazo, se acariciaban inconscientemente de vez en cuando pero jamás obtuvieron de ellas algo que confirmaran que estaban juntas, jamás obtuvieron la tan anhelada imagen del beso de la actriz de Broadway Rachel Berry y su "mejor amiga" Quinn Fabray. Hasta hacia ocho meses atrás que la morena había decidido que era tiempo de que el resto de las personas supieran su amor hacia su rubia, pero para eso hubo una razón… Una más.

Quinn, en uno de sus ataques espontáneos de romanticismo, la llevo en plena madrugada hasta el parque de diversiones cercano a Central Park y allí, mientras se paseaba en el carrusel como la persona infantil que era, le propuso matrimonio. No fue un discurso demasiado elaborado, solo un simple, conciso y significativo 'Beth, Josh y yo queremos que te cases conmigo, ¿Qué dices? ¿Quieres ser la señora Fabray? Porque yo muero por que lo seas'. Un sí rotundo fue su respuesta por esa razón había llegado el momento de sacar a relucir su relación con Quinn. La boda entre ellas se llevaría a cabo después de que Rachel diera a luz.

Obviamente no había sorprendido demasiado, era un secreto a voces, pero si había llamado la atención. Por otro lado la noticia no la afecto tanto laboralmente como pensó que lo haría, de diez proyectos que tenía antes ahora solo tenía seis pero eso era mejor que no tener nada.

-Llamo San, nos invito a almorzar- indico Quinn recostándose para los pies de cama mientras Josh se arrastraba hacia ella. -Aunque creo que en realidad nos invito para que la ayudemos con Britt. Los últimos tres meses de embarazo son los peores.

-¿Eso quiere decir que cuando yo este de ocho meses como Britt llamaras a Santana, a Kurt, al cuerpo de bomberos, a la policía y quien se te ocurra para librarte de mí?- pregunto Rachel cruzándose brazos mientras fruncía el ceño.

-Y así comienza otro ataque dramático de Rachel Berry- Repuso Alyson levantándose de la cama mientras tomaba al pequeño Josh que sonreía ajeno al dramatismo de su madre. -Ey, Beth. Traje unos juegos nuevos, ¿Qué te parece si vamos a probarlos?- Quinn negó con la cabeza suplicando de que no la dejaran a solas con la morena. -Lo siento, tía Quinn, pero tú abriste tu boca, hablaste sin pensar y ahora debes enfrentar las consecuencias.

-¡Tráiganme Kiwi! ¡Tengo antojo de Kiwi!- grito la morena viendo como Beth y Alyson con Josh en brazos abandonaban la habitación. Miro unos segundos a Quinn y después bajo la mirada con timidez. -¿Yo soy insoportable, Quinnie? Digo, siempre soy insoportable pero ahora que estoy embarazada, ¿Soy más insoportable que de costumbre?

-No, mi Frodo. No eres insoportable- negó Quinn avanzando con lentitud hacia Rachel. Dejo un beso en el vientre de la morena y siguió con su camino había los labios de su chica donde dejo un sentido beso. -Eres intensa y pasional pero no insoportable.

-¿Lo dices en serio, rubia?- susurro Rachel colocándose encima de Quinn antes de robarle un beso rápido. -¿De verdad no soy insoportable o solo me lo dices para dejarme contenta?

-¿La verdad?- pregunto Quinn acariciando el vientre de su prometida que asintió. -La verdad es que estoy siendo completamente sincera cuando te digo que no eres insoportable. Estas un poco más dramática y habladora que de costumbre pero es normal porque estas embarazada pero no eres insoportable, enana.

-Te amo- fue lo único que dijo la morena antes de besar a Quinn que sonrió en el beso. -Entonces, ¿Solo nosotras estamos invitadas a la casa de San o invito a alguien más?

-Invito al resto de familia así que estaremos todos. Por lo que debemos prepararnos ya porque la tarde quiero pasarla con mi familia- afirmo Quinn con timidez mientras Rachel la miraba con confusión. -Hablo de nuestra familia. Beth, Josh, la pequeña Isabelle- dejo un beso en el vientre de la morena que cerró los ojos unos segundos. -Tú y yo. Tengo una sorpresa para ustedes.

-¿Una sorpresa? ¿Qué sorpresa?- cuestiono Rachel con curiosidad mientras la rubia negaba con la cabeza y se alejaba de su chica. -¡Quinnie! ¡Quiero saber!

-Se llama sorpresa por algo, Rach- fue lo último que dijo Quinn con una sonrisa encantadora saliendo del dormitorio y dejando a Rachel allí con el ceño fruncido.

Alyson se quedo a desayunar con ellos antes de ir hasta su departamento para cambiarse y después ir a almorzar a la casa de Santana que estaba llamando cada media hora preguntando si irían o no. Llego un momento en el cual Quinn decidió ignorar las llamadas de su amiga y cuando el sonido ya la exaspero apago su teléfono.

Por eso cuando llegaron a la casa de la latina y ésta las recibió con demasiada emoción y efusividad para nada propia de ella, Quinn comprendió que aquello se había salido de las manos y lo comprobó cuando vio a Brittany con su inmensa panza de ocho meses acercándose a ellas con Lord Tubbington vestido de bebé.

-¡Quinnie!- exclamo Britt corriendo hacia Fabray que apenas tuvo tiempo de intercambiar una mirada con Santana antes de sentir el cuerpo su amiga chocando contra el de ella. -¡Te extrañe!... y la pequeña Sammy también.

-Hola, Britt. Hola, Sammy- saludo Quinn acariciando el vientre de su amiga que sonrió de oreja a oreja. -Están volviendo loca a mamá San, ¿Lo sabían? Y si la vuelven loca a ella, ella me vuelve loca a mí y...

-¿Qué hace?- Le pregunto Santana a Rachel en susurros recibiendo como respuesta un encogimiento de hombros. -Me sorprende como Fabray siendo una gran devoradora de libros aun no haya leído el manual 'Como tratar con una embarazada adicta a las películas de Disney'.

-Es un titulo un poco largo para un libro, ¿No?- indico Rachel con confusión mientras la latina rodaba los ojos. -Como sea, digamos que Quinnie no tiene mucho tacto para tratar con embarazadas. Te lo digo por experiencia propia, aun así hará su mejor esfuerzo. Déjala.

De repente sintieron como alguien pasaba como un rayo por al lado de ellas y después de eso la imagen de Eleonor subiéndose a la espalda de Quinn para unirse a la conversación con Britt.

-Hola. Lo siento, no pude controlarla- indico Ashley con una sonrisa mientras dejaba una caricia en el hombro de Santana y un beso en la cabeza de Rachel a quien abrazo por los hombros. -Creo que todavía le dura la euforia del viaje.

Dos días atrás habían llegado Ashley y Eleonor de su luna de miel. La boda fue en Nueva York y Rachel y Tyler habían sido los padrinos por elección de Eleonor. La ceremonia fue simplemente sencilla y perfecta. La morena no pudo evitar soñar despierta con el día en el que ella también tuviera que dar el famoso 'Si, acepto' y se sintió feliz. Ser la esposa de Quinn Fabray era la última parada hacia la felicitad infinita.

Cuando estaban en el interior de la casa de Santana llego Kurt completamente solo por que Luke estaba de gira con su nueva obra. Después de tantos años aun seguían juntos, la pareja más chismosa de todo Nueva York como Rachel los llamaba solo para hacer enojar a su amigo. También llego Alyson con Alex en la motocicleta de este último, algo que hizo fruncir el ceño a Quinn. A pesar de que su sobrino ya era mayor de edad, dieciocho recién cumplidos, a la rubia no le gustaba que utilizara ese inestable vehículo porque decía que era peligroso. Aunque Rachel sabía que había algo más detrás de todo eso, si Alex a sus doce casi trece años era hermoso, ahora a sus dieciocho era todo un rompecorazones aunque a él no le gustaba que lo llamaran de esa manera. La morena moría de ternura cada vez que descubría detrás de esos ojos azules y melena marrón al pequeño Alex tímido que amaba que le cantase, que la llamaba 'tía Rachel' cuando no era nada de Quinn. Se sentía orgullosa de tener un sobrino como Alex y también de tener a Alyson como sobrina.

-No, no... ¡Ni se les ocurra!- Exclamo cuando los Gallagher se acercaron a ella con idénticas sonrisas diabólicas. Lo siguiente que supo fue que estaba cargada sobre los brazos de Alex mientras el chico le dejaba un beso en el vientre y Alyson la sujetaba suavemente para que no se cayera para atrás. -Odio cuando hacen eso.

-Es mentira- negó Alex bajándola con cuidado antes de dejarle un beso en su mejilla. -Amas que hagamos eso, tía Rach. Con el permiso de tía Quinn te diré que estás cada día más hermosa, el embarazo te sienta de maravillas.

-¿Has oído eso, Fabray?- cuestiono Rachel mientras la rubia tragaba saliva acercándose a ellos. -Mi sobrino acaba de decirme que estoy hermosa con mi embarazo y tú no me has dicho eso en días.

-Gracias, Alex- ironizo Quinn mientras su sobrino dejaba un beso en su mejilla antes de irse para encontrarse con Beth. Fabray busco ayuda en Alyson que le volvió a repetir a Rachel las mismas palabras de su hermano antes de irse también. -Gracias Alyson.

-¡De nada!- grito a lo lejos la rubia mientras iba a su encuentro con Santana.

-No puedes reclamarme nada, enana- indico Quinn mirando a su chica que se cruzo de brazos con una ceja en alto. -No fueron días, mentirosa. Anoche antes de dormir te dije que estabas hermosa y que te amaba.

-¿Amaba? ¿Tiempo pasado? ¿Ya... ya no me amas más, Quinnie?- pregunto Rachel llevándose las manos a la boca mientras seguía. -Oh, por dios. No me amas más porque estoy embarazada, me estoy poniendo gorda, perdiendo la sensualidad, hablo sin control y...

-¡Detente!- exclamo Quinn acercándose más a la morena que lloraba en su hombro. -¿Puedes tranquilizarte, por favor? Te sigo amando, Rachel, y siempre lo hare, princesa. No estás perdiendo nada porque aun estando embarazada me sigues pareciendo lo más sexy que vi en mi vida, eso tira por la borda tu teoría de que estas gorda, porque no lo estas. Aumentaste un kilo por mes de embarazo y eso está bien porque le hace bien al bebé, ¿Entiendes?- la morena asintió abrazándose más a la cintura de Quinn. -Así estés gorda, convirtiéndote en una ballenita... serás mi ballenita. Eres el amor de mi vida, Rachel, y te amare con o sin tus kilos de más, callada o habladora, sensual o no sensual. Te amo, mi Frodo, y eso no cambiara... Ni ahora, ni nunca, ¿Ok?

-Te amo, Quinnie- susurro la morena limpiándose las lagrimas antes de besar a la rubia. -Odio cuando logras convencerme con dos palabras pero al mismo tiempo amo tus discursos cursis y románticos. También eres el amor de mi vida, Fabray.

-Ya, ya... Todas somos el amor de la vida de todas. Ahora, ¿Sera que podemos sentarnos a almorzar? Ya llego el resto de familia y Britt tiene hambre- intervino Santana poniéndose en medio de Quinn y Rachel tomando las manos de cada una.

Efectivamente la latina tenía razón. Quinn se pregunto en qué momento había llegado Puck que al parecer le había traído bombones de chocolates por que tanto él como Beth tenían sus bocas sucias. Ambos recibieron una señal de reprobación cuando Quinn se acerco a ellos y, después de dejar un beso en la cabeza de Puckerman, les quito los chocolates llevándoselos al interior de la casa de Santana.

Tyler y Marley llegaron sobre la hora porque Collins había ido a firmar los papeles para construir una nueva academia de baile, la tercera en todo Nueva York. Junto a ellos llego Brody con su sonrisa de oreja a oreja que, al igual que Kurt, llego solo pero no porque su chica estuviera de gira sino por no estaba de novio. La relación con Jenn, la hermana de Ashley, duro dos años y luego le dieron el corte definitivo a la relación por que la pelirroja había recibido la oportunidad de estudiar en Londres. Oferta que acepto pero muy a su pesar por que quería que Brody se fuera con ella pero Weston se negó. Quinn fue la única testigo del dolor que eso le produjo a Brody, tanto el rompimiento como el viaje. Por eso se alegro cuando Ashley le comento que su hermana estaba por regresar y que volvía decidida a retomar su relación con Weston, algo que Fabray esperaba porque sabía que si Brody no había vuelto a tener una pareja estable era porque aun esperaba a la pelirroja.

Se sentó al lado de Rachel y observo con admiración la escena que se presentaba frente a ella. Sus amigos, sus familiares, aquellos que fueron testigos directos y no directos de sus alegrías y sus penas, quienes la escucharon y apoyaron siempre, los que conocía desde siempre en el caso de Rachel, Puckerman, Santana y Kurt, los que conoció cuando salió de Lima como Tyler, Britt y Eleonor. Los más recientes en su vida en Nueva York como lo eran Ashley y Brody. Sus sobrinos y sus hijos. Todos, absolutamente todos, reunidos en aquella larga mesa compartiendo un momento en familia. Uno más que anotar en su lista mental de comidas familiares de ese tipo.

Sonrió cuando descubrió a Eleonor intentando darle de comer al vientre de Britt que al final se señalo la boca acompañado de un 'Por aquí llega seguro a la boca de Sammy'. Santana miraba todo atentamente como si estuviera lista para saltar a golpear a Eleonor si lastimaba a su chica. Quinn sabía que detrás de toda esa desesperación exagerada y desmedida la latina estaba feliz por ser madre junto a Brittany.

Santana había sido una buena amiga para ella, la mejor de todas. Le había dado una paliza cuando lo requería, había sido el hombro donde lloro muchas veces, su oído confidente, hizo el papel de madre cuando necesito eso, había sido como una hermana. Santana era alguien importante en su vida. Todos los que estaban en esa mesa lo eran pero Santana era especial.

No le sorprendió cuando al final del almuerzo Puckerman saco una guitarra de la nada y se puso a cantar mientras los ojos de Rachel brillaban con emoción. Quinn sabía lo que eso significaba: Quería cantar. Hizo un movimiento de cabeza y después de eso recibió un beso en su mejilla por parte de la morena que se sentó al lado de Puck que le acaricio unos segundos el vientre susurrando algo por lo bajo que hizo reír a Rachel.

En algunas comidas familiares no podía faltar el vino, o el pan, quizás el pariente gracioso, el que llegaba tarde siempre, el malhumorado, el tipo exagerado y fantasioso, el historiador que siempre tenía una historia que contar para hacer más entretenida la mesa, varios estereotipo más pero en las comidas que organizaba Quinn o algunos de sus amigos jamás podía faltar la canción Rachel Berry y Noah Puckerman en acústico. Era un clásico de todas las comidas.

Sintió a Alyson sentarse a su lado con el pequeño Josh que pedía ser cargado por ella y así lo hizo besando el cuello de su hijo que dejo escapar una pequeña risa.

-Ey, pequeño, ¿Estas escuchando a mamá cantar?- cuestiono Quinn acariciando el cabello rubio de Josh que quería hacer lo mismo con el de su madre.

-¿Por qué crees que lo traje para aquí?- replico Alyson con obviedad mientras su mirada se dirigía hacia Rachel y Puckerman. -Berry es como el flautista de Hamelín. Aunque no tiene una flauta, sino que tiene su voz y no solo atrae ratas sino que también atrae personas.

-¿Hablando de mi gnomo?- pregunto Santana uniéndose a la conversación. Después se dirigió hacia Alyson que la miro con algo de miedo. -Si tienes miedo es porque algo tienes que ocultar, algo que no quieres que la tía Tana descubra.

-No oculto nada- negó Alyson removiéndose nerviosa en su asiento mientras Quinn se sentaba mejor en el suyo observando a su sobrina. -¿Pueden dejar de mirarme las dos de esa manera? Me ponen nerviosa.

-Lo haremos cuando nos digas que hiciste anoche con ese chico flacucho de pelo rizado- indico Santana cruzándose de brazos. -¿Cómo es que se llama? Ah sí, Thomas aunque el idiota se hace llamar Just Tommy como si eso le quitara la estupidez de encima.

-Tommy no es estúpido- susurro Alyson con la mirada en el suelo mientras la latina le guiñaba un ojo a Quinn. -Y no pase la noche con él.

-Yo jamás dije que pasaste la noche con él, solamente pregunte qué hiciste anoche con él- aclaro Santana cruzándose de brazos mientras Quinn fruncía el ceño dejando que Josh jugara con su pelo corto de una vez por todas. -Ya, mejor dime. ¿Por fin pudieron eliminar esa tensión sexual entre ambos? ¿Tuvieron sexo? ¿Solamente se besaron?

-Ni una cosa ni la otra. No tuvimos sexo y no nos... No nos besamos- respondió Alyson tomando a Josh en brazos con intensiones de alejarse de allí lo antes posible. -Somos solamente amigos.

-¿Es lo que te dices a ti misma todo el tiempo?- pregunto Santana sonriendo con travesura recibiendo como respuesta un 'Vete a la mierda, tía San' por parte de Aly que se canso de esperar que el pequeño Josh dejase de jugar con el pelo de su madre y fue a sentar al lado de su hermano que la abrazo ajeno a lo que había pasado. -Juro que si ese chico la lastima le aliso esos rizos que tiene y lo hago engordar, estúpida lombriz. ¿Viste lo flaco que es? Ni siquiera supera el peso de Alyson, de eso estoy segura.

-Ya, Santana. Tranquila que te va a dar un ataque- bromeo Quinn solo para hacer enojar a su amiga que le saco la lengua mientras tomaba a Josh para jugar con él. -Tommy es un buen chico. Él si me cae bien, no como esos idiotas que nos presento antes. El peor creo que fue ese loco fanático de la música satánica.

-Ay, ni me lo recuerdes. Pensé que mi sobrina haría algún pacto suicida o algo por el estilo con ese idiota- resoplo Santana. -Por suerte solo fue cosa de una noche y ya, un polvo y... Oh, no me digas que sigues pensado que nuestra Alyson es virgen, Quinn- agrego la latina riéndose cuando la rubia hizo una mueca de disconformidad.

-No te rías, Santana. Me cuesta verla como la joven casi adulta que es ahora, para mi sigue siendo mi pequeña Aly- respondió Quinn con melancolía viendo como Rachel se acercaba a ellas. -Hola, amor, ¿Está todo bien con Isa?

-Sí, está todo bien. Beth y Alex están organizando el clásico partido de futbol de siempre. Quieren saber si tú y San jugaran- respondió Rachel alzando en brazos a Josh que escondió su rostro en el cuello de la morena en señal de sueño.

-¿Te utilizaremos a ti como balón, Hobbit?- intervino Santana burlándose antes de recibir un manotazo por parte de Quinn e irse de allí riendo.

-Enana, no le hagas caso. No estás gorda- aseguro Quinn anticipándose a uno de los ataques dramático de la morena que la miro con una ceja en alto. -¿Qué?

-Santana no me llamo 'gorda'- remarco Rachel aguantando la risa mientras veía como Quinn palidecía y buscaba ayuda a su alrededor. –Es broma, rubia. Mejor ve a jugar mientras Joshi, Isabelle y yo te alentamos desde aquí.

-Los amo- repuso Quinn besando a Rachel antes de salir corriendo hacia la cancha improvisada donde se encontraban todos menos Britt, Rachel y Kurt.

-Ey, Kurt. Nos falta uno, ¿Por qué no juegas? Prometemos no lastimarte- aseguro Quinn mientras Santana esbozaba una sonrisa traviesa.

-Habla por ti- susurro la latina chocando su mano con Alyson que dejo escapar una carcajada.

-Está bien pero ni se les ocurra tocarme un pelo… sobre todo tú, Lopez, que te escuche eh- afirmo Kurt quitándose los zapatos antes de ir hacia donde lo esperaban el resto.

Quinn para evitar que la latina golpeara a Hummel los eligió a los dos para su equipo junto con Tyler, Brody y Eleonor mientras que el otro equipo quedo formado por Puck, Beth, Alex, Alyson, Marley y Ashley que parecía decidida a ganar.

El primer gol lo marco el equipo de Quinn a manos de Santana que se lo dedico a Britt, que aun estando embarazada, realizo los movimientos básicos de una animadora haciendo reír a Rachel. El gol del empate lo marco Ashley que lo festejo compartiendo un beso con Eleonor a pesar de estar en equipos contrarios. Santana volvió a marcar de nuevo y los pocos minutos Eleonor hizo lo mismo. El último gol a favor del equipo de Quinn lo realizo la rubia. Aun así gano el equipo de Puck por un gol más arriba, gol que marco Beth y que lo festejo abrazada a su padre antes de ir hacia Fabray y abrazarla también a ella.

A la hora de refrescarse se armo una guerra de agua donde Rachel, Josh y Britt se sumaron corretearon de un lado empapándose uno a otros. Al llegar la tarde cada uno fue abandonando la casa de Santana no sin antes haber limpiado todo el lugar por orden de la latina.

-Creo que es hora de nuestra sorpresa- comento Rachel como si nada mientras iban rumbo hacia su casa, el pequeño Broadway.

Después de tantos años y la fama de Rachel, aun vivían allí. El pequeño Broadway había sido testigo y dueño de muchas cosas que pasaron en ese lugar. La llegada de Josh, la mudanza de Shelby a su nuevo hogar con el doctor Daniels, aunque no se fue muy lejos. El reciente matrimonio Corcoran-Daniels había comprado la casa enfrente de la de Quinn para así poder estar cerca de Beth.

-Lo sé, la sorpresa los está esperando en el pequeño Broadway- indico Quinn con una sonrisa mientras Rachel y Beth intercambiaban una mirada de desconcierto.

Llegaron a su hogar y Quinn les ordeno que fueran a cambiarse y a refrescarse mientras ella organizaba lo que sería la sorpresa para su familia. A la media hora, tanto Rachel como Beth y Josh estaban listos para ver qué era lo que la rubia tenía preparado para ellos. Quinn por otro lado decidió que era su turno de darse una ducha por lo que quince minutos después estaba en la sala frente a su familia.

-No es una gran sorpresa pero es una manera de demostrarles lo mucho que significan para mí- repuso Fabray sentándose frente al piano de la sala mientras Rachel y Beth se miraban sorprendidas. –Jamás le cante a mamá Rach por que al hacerlo siempre sentía que le entregaba una parte de mí y no quería eso porque ella ya tenía todo de mí. Hoy sé que el no haberlo hecho fue un error.

-Quinnie…- susurro Rachel con ternura mientras Beth se abrazaba al lado izquierdo de su cintura y Josh hacia lo mismo pero del lado derecho.

-La vez que te volví a cantar después de tanto tiempo, mi Frodo, fue la noche en la que paso lo de Jesse- continuo Quinn con una sonrisa triste. –En ese momento yo no sabía que ahora estaríamos así… Juntas. La canción que te cante esa noche fue del lado de amiga, de confidente que es lo que éramos en ese momento. Hoy quiero compartir esa canción y regalártela, no solamente a ti, sino que también a mis tres hijos. Beth, que llego a mi vida cuando menos la espere y que volvió a aparecer de igual manera pero que me alegra que lo haya hecho- la pequeña le regalo una sonrisa a su madre que se limpio una lagrima rebelde. –Al pequeño Josh, el hombrecito de la casa y a Isabelle, la pequeña estrella, la nueva Rachel Berry. Por supuesto, también al amor de mi vida, la mujer que siempre quise y a quien siempre querré.

Antes de que Beth o Rachel pudieran agregar algo más a eso, Quinn comenzó a tocar las teclas del piano. Algo que había aprendido a hacer porque la morena se había tomado la libertad de enseñarle.

When you try your best but you don't succeed

(Cuando tratas de dar lo mejor pero no lo logras)

When you get what you want but not what you need

(Cuando obtienes lo que quieres pero no lo que necesitas)

When you feel so tired but you can't sleep

(Cuando te sientes muy cansado pero no puedes dormir)

Stuck in reverse

(Atascado en reversa)

-Oh, por dios- fue lo único que salió de los labios de Rachel mientras los recuerdos de la vez que Quinn le canto aquella canción llegaban a ella. Aunque esta vez no estaba el dolor de saberse y sentirse traicionada sino que en su lugar tomaba a aquella canción como una promesa por parte de la rubia.

And the tears come streaming down your face

(Cuando las lágrimas comienzan a derramarse en tu cara)

When you lose something you can't replace

(Cuando pierdes algo que no puedes reemplazar)

When you love someone but it goes to waste

(Cuando amas a alguien pero es un desperdicio)

could it be worse?

(¿Podría ser peor?)

Cuando la mirada de Quinn se encontró con la de ella confirmo que aquello si era un promesa. No importaba lo que pasara de ahora en adelante, no importaba si sufría por una traición, si sufría por amar en silencio, por algo como el accidente de Shelby, no importaba nada de lo que llegase a pasar por que era una promesa, de esas que no se rompen bajo ningún concepto, que estarían una al lado de la otra para tomarse de la mano y ayudarse mutuamente a reparar las heridas que llegaran a sufrir.

Lights will guide you home

(Las luces te guiaran a tu casa)

and ignite your bones

(Y se encenderán tus huesos)

And I will try to fix you

(Y yo trataré de repararte)

-And I will try to fix you- repitió Rachel por lo bajo cantando también sin saber que el mismo pensamiento que tenía ella en su cabeza en ese momento también se repetía en la de la rubia:

-'Por siempre' es solo el comienzo.


No pienses que voy a dejarte.

No es mi despedida.

Una pausa en nuestras vidas,

Un silencio entre tú y yo.


Hasta el 14 de Diciembre...

Cambio y fuera.