Hola yo otra vez... ^^ aqui esta la conti esta historia es una adaptacion de un libro que lei que mencionare hasta el final porque quiero que lean mi adaptacion sasusaku es egoista pero soy como sasuke :P jejeje a leer..
NOTA: quiero agradecer a
Luneskavier-chan por leer mi fic a si que le dedico este CAP. ^^ :3
Capítulo Cuatro
Ella despertó en un dormitorio desconocido... y su conciencia vino a gritos.
— ¡Qué demonios fue eso! ¿Realmente usaste el Pellizco de Vulcano en mí, tú monstruo?
Entonces comprendió que estaba sola. El dormitorio era pequeño… la cama casi ocupaba el cuarto entero, y revestía los paneles con empapelado pastel rayado. Había dos ventanas grandes en cada lado de la cama, y...
Y el dormitorio se movía. Ella saltó de la cama, que se balanceo durante un largo momento cuando una onda de vértigo la hundió, luego dio tumbos a la ventana más cercana.
El dormitorio estaba en una carretera. Viajando apenas a 113 Km/h.
Hubo un golpe seco y corto en la puerta, y luego el Extraño, Alto y Oscuro asomo su cabeza.
— ¿Estás bien?
Ella giró hacia él y él sonrió abiertamente cuando ella dijo bruscamente.
— ¡Estoy tan enferma de oír que me haces esa pregunta después de haberme hecho algo horrible! ¡No, no estoy bien! Soy víctima de violación y de secuestro y la víctima de un embarazo Y víctima de un Pellizco Nervioso Vulcano y ahora estoy en alguna clase de dormitorio móvil…
—Esto es un RV —dijo él amablemente, entrando en el cuarto, ocultando sus manos de su vista. Ella parecía un conejo, fácilmente asustadizo, como si ella pudiera huir en cualquier segundo. Por lo visto él tenía la misma impresión, porque su voz fue baja y muy calmante—. Quise que fueras cómoda durante el viaje.
—Cuán considerado eres —dijo ella con sarcasmo ácido—. Por qué, no he sido secuestrada antes por un hombre tan amable.
Su sonrisa se descoloró.
—Sakura, tengo enemigos que te secuestrarían y tomarían a tu bebé y luego te matarían, así ellos podrían criar al siguiente líder de la jauría y tener la voz de poder. ¿Cómo podría dejar que pasara?
Ella respiró hondo y se forzó a calmarse. ¿Encima de todo… el poder físico, la voz atractiva… tenía que ser tan hermoso? Si ella hubiera conseguido una mirada de él en el ascensor antes de que las luces se apagaran, él probablemente no habría tenido que forzarla. Mucho.
—Mira. No digo que seas un mentiroso, ¿vale? No digo eso. Estoy segura que crees todo esto.
—Gracias —dijo él con sequedad.
—Pero el hecho es, que no puedes forzar a las mujeres en ascensores y luego presentarte en sus casas y tomarlas y llevarlas quien sabe dónde. No puedes. ¿No sabes que no está bien? ¿No te preocupa?
Él se sentó en el borde de la cama y movió su cabeza sobriamente.
—Sé realmente que esto está mal. Según tus leyes.
Ella levantó sus manos hastiada.
—Ah, aquí vamos.
—Me preocupo realmente —siguió él—. Estoy tan enojado y humillado como tú, estoy avergonzado por encontrarme en la necesidad de jugar al villano. Pero es mucho peor usarte para mi placer y luego nunca tenerte en cuenta. Sobre todo cuando yo sabía que estabas ovulando, sabía que había una posibilidad excelente de que te hubiera dejado embarazada. ¿Cómo podría volverte la espalda después de utilizarte? ¿Cómo podía nunca mirarte, para asegurarme que estabas fueras de peligro?
— ¡Bien!—gritó ella, chocando fuerte contra la cama—. ¡Mírame! ¡Dime que no estás muerto! Podrías haberme pedido perdón por forzarme y asustarme y… y de otra manera, yo podría haberte agradecido por salvar mi vida, y luego podrías haber seguido tú camino y yo habría seguido el mío. En cambio haces esto —Ella gesticulo hacia la alcoba del RV—. Aborrezco los cuartos en ruedas —silbó ella.
—Había una pequeña posibilidad de que mis enemigos te encontraran —le recordó tranquilamente.
—Muy pequeña… tú sabías mi nombre y todavía te tomó tres semanas encontrarme.
— ¿Incluso si hubiera sólo una posibilidad entre mil de estar en peligro, piensas que te arriesgaría por un solo instante? —él preguntó bruscamente—. Estas enojada conmigo ahora, pero y si yo nunca hubiera vuelto a tu vida... ¿y mis enemigos lo hubieran hecho? Habrías muerto blasfemando mi nombre. Yo no podía haber aguantado esto.
—Ah, por favor. —Ella le volvió la espalda—. Tú no das dos mierdas por mí. Yo fui un pedazo de trasero que no pudiste resistir. ¡Esto es… aaah!
Él se había puesto detrás de ella como un líquido, en una velocidad silenciosa que había visto antes, asustándola. Su mano cayó en su hombro y él la giró hacia él. Sus ojos, capturaron los suyos, eran de oro y ardían.
—No digas eso otra vez —dijo él con una calma helada que la aterrorizó, tanto como la fascino—. Es irrespetuoso para mí, tanto como para ti. No tengo el hábito de forzar a hembras, a pesar de lo que crees.
—Lo siento —dijo ella rápidamente, con los labios entumecidos. Entonces, despreciando su miedo, ella añadió con frialdad—. Quítame la mano.
Su mano desapareció.
—Y ahora te he asustado —dijo él con verdadera pena—. Perdóname, Sakura.
—Es sólo que, ya que no me conoces, no veo cómo puedes afirmar algo así de mí —dijo ella con cuidado.
Su mano subió despacio, con cuidado, y cuando ella no se separó, la coloco en su mejilla con el toque de una paloma.
—Te conozco muy bien —murmuró él.
—Hay mucho más en ti que la belleza.
Ella enrojeció; contra su piel caliente, su mano se sentía fresca.
—No soy hermosa.
Él se rio.
— ¿Con todo ese cabello pelirosado?
—Es pelirosa —ella lo corrigió.
— ¿Y todas esas adorables pecas?
—Puf.
— ¿Y esa piel, como la crema más rica?
—Cuándo voy a la playa parezco un vampiro de mierda, agradecería muchísimo, si dejáramos de hablar de mi apariencia, ¿por favor?
—Entonces tendremos que hablar sólo de tu inteligencia y coraje e ingenio agudo —dijo él con la pena y pesar—. Qué aburrido.
Ella se rio; ella no lo pudo evitar. E inmediatamente guardo silencio.
— ¡Nunca antes había oído que te rieras! —él dijo, encantado—. Hazlo otra vez.
—No puedo reírme por una orden. Mira —dijo ella enérgicamente, regresando al tema, preguntándose cuanto iba a tocar su cara—, vamos a hablar de los hechos, aquí. Hechos, no ilusiones y de que tú eres el rey de los hombres lobo y tienes enemigos que me quieren atrapar aunque ellos no me conozcan… hechos firmes y fríos. ¿Dónde está tu casa?
—Barnstable, en Cape Cód. —dijo él, divertido.
—Ah, sí, Cape Cód. —dijo ella sarcásticamente—, un semillero de hombres que pueden cambiar de forma. Lo que siempre pensé. Los turistas tenían que ir allí por la razón que sea...
Él se rio otra vez, y su mano se deslizó hacia abajo, hacia su clavícula. Ella lo golpeó lejos y sé hecho hacia atrás, tan rápido que golpeó la pared lejana.
Asustado, él fue por ella, echándose cortésmente atrás cuando ella lo pateó.
—No me toques ahí otra vez. Nunca. Nunca jamás. Si lo haces, juro que voy a… —Ella no podía pensar en algo bastante malo—. Haré algo peor que arruinar tus pelotas.
El entendimiento amaneció.
—Yo no iba a golpearte de nuevo —dijo él. Para su asombro, él sonó herido realmente—. Solo quería tocarte.
— ¡Me importa una mierda! Eres despreciable, presentándote sin ser invitado, sujetándome y apretándome hasta quedarme fría…
—Tuve la impresión. —dijo él con sequedad, yendo hasta ella y arrastrándola, dando una patada en la esquina. Él la empujó suavemente a la cama y luego anduvo alrededor de ella, quedando de pie en el lado opuesto del cuarto—. Tuve la impresión de que no cooperarías en tu… uh… retiro. Las medidas tuvieron que ser tomadas. Pero piensa en esto… piensa en las cosas que yo podría hacerte si no apreciara tu bienestar.
Ella no lo había intentado. Ella había comprendido que en el ascensor él podría haberla matado, haberla mutilado, tan fácilmente como pisar fuerte una araña. Si él quisiera hacerle daño, había tenido una amplia oportunidad. Demonios, ella le había provocado el peor dolor que un hombre puede conocer... y no hubo ninguna venganza.
—Todavía estas equivocado —dijo ella firmemente.
Él se encogió de hombros.
— ¿Tienes más preguntas?
— ¿Qué pasará cuando lleguemos a Cape Cód.?
—Te quedaras en mi casa familiar.
— ¿Hasta?
Él vaciló. Ella rechinó sus dientes y repitió la pregunta.
—Hasta que aceptes tu destino y libremente consientas quedarte conmigo. Con nosotros.
— ¿Para siempre? —preguntó ella, horrorizada.
Él asintió.
— ¿Me has secuestrado para siempre? ¿A menos que yo escape o haga volar el lugar o cualquier cosa?
—Sí. —Él hizo una pausa—. No espero que estés de acuerdo directamente…
Ella se lanzó sobre él. Era tiempo de aprovecharse del hecho que él no la dañaría gravemente. Su primer puñetazo falló… él agarró su muñeca a tiempo… pero su patada simultánea dio en el blanco, y él hizo una mueca mientras su pie se agrietaba en su espinilla.
— ¡Te odio! —gritaba ella, lloviendo puñetazos sobre él. Él sostuvo sus muñecas y recibió sus patadas estoicamente, sólo bloqueando estas a la ingle con su muslo—. ¡No puedes hacer esto! ¡Este no es mi destino, tú bicho raro, esto es solo suerte inesperada! ¡No me quedaré contigo, no lo haré! ¡Tengo una vida! ¡Y esto no incluye continuar en Cape Cód. con un bicho raro que cree que es un hombre lobo!
—Entendido. Pero no importa; te quedaras. —Por su chillido de rabia, él siguió—. Y mientras hablamos, no me gusta ser golpeado, o pateado —dijo él tranquilamente, haciendo una mueca cuando ella derrumbó su pie en su empeine con toda su fuerza—, así que habrá consecuencias en el futuro.
— ¡Que se jodan tus consecuencias! —Ella empujó su cabeza hacia delante golpeándolo con un extremo; él movió su cabeza a un lado y ella terminó por golpear su frente en su cuello.
—Comenzando ahora —él dijo, y la tiró tan bruscamente que perdió su aliento. Entonces su boca estuvo sobre la suya en un beso doloroso que robó la fuerza de sus rodillas. Él fijó sus brazos a sus lados y, cuando sus dientes estuvieron juntos en una tentativa de morderlo, se contentó con mordisquear suavemente su labio inferior.
—No lo hagas —se las ingenió para decir, y cuando su boca se abrió su lengua resbaló por delante de sus dientes.
Él se retiró antes que ella pudiera juntar el sentido para morderlo otra vez. Él respiraba con fuerza. Casi tanta como ella. Su efecto en ella la enfurecía y ella prácticamente rechinó sus dientes de rabia.
—Y —él dijo con tranquilidad, pero sus ojos brillaron—, ahora que sabes que hay consecuencias, siéntete libre de darme puñetazos siempre. Como, después, puedo poner mis manos sobre ti sin sentirme ni un poco culpable, en esas condiciones.
—Deberías morir de culpa —dijo estranguladamente—. Te odio.
Él contemplaba su boca, en la suya había una línea de tristeza.
—Lo sé.
Él se marchó, cerrando de golpe la puerta del dormitorio dejándola débil detrás de él. Sakura se sentó antes de que sus rodillas la traicionaran.
A REVIEW? SI LES GUSTA REVIEW
SI ES UNA CRITICA REVIEW
SI ES UNA SUGERENCIA
SI NO LES GUSTA REVIEW
SI :3
