Hola yo otra vez... ^^ aqui esta la conti esta historia es una adaptacion de un libro que lei que mencionare hasta el final porque quiero que lean mi adaptacion sasusaku es egoista pero soy como sasuke :P jejeje a leer..

NOTA: ahh falta poco para el final si un review me lo pide hoy lo subo ,minimo unos 5? review

a leer... :O

Capítulo Nueve

Sakura habló con un bocado de chocolate.

— ¿Qué quieres decir con que todos se van?

Konan había hecho la cama, a pesar de las protestas de Sakura de que «ella no necesitaba a una criada, maldición». Ahora ella estaba limpiando los platos del almuerzo de su amante, y alzó la vista.

— Sólo las hembras, mi señora.

— ¿Por qué?

— Como usted no nos quiere aquí —dijo ella simplemente.

— Pero nunca dije… además, Sasuke es el jefe de vuestra gente, no yo.

— La hembra alfa ha expresado la angustia a su compañero de lo que piensa sobre nosotras esta tarde. Así, que nos marchamos. —Sakura se encogió de hombros—. Simple.

— Pero yo no soy la… —Por la mirada de Konan, Sakura se arrepintió—. Bien, digamos que lo soy. Nunca le dije a tu gente que se fueran. Sólo se lo dije a Sasuke.

— El oído del hombre lobo —dijo Konan con una sonrisa—, es muy agudo. Además, podemos oler su tormento. No queremos añadirle esto.

— ¿Realmente dejas tu casa esta noche? ¿Por mí? ¿Incluso aunque yo no lo pidiera?

Konan solamente la miró, algo cono, «sí, tonta».

— Por supuesto —Sakura dijo despacio—, podrías irte entonces yo no veo que tu no seas un hombre lobo.

— ¿Después de que todo lo que ha visto? ¿Sentido? ¿Comido?

— Puf, no me lo recuerde.

— ¿Usted todavía piensa que estamos locos? ¿La mitad de la ciudad? ¿Y cada uno en esta casa? ¿Y el padre de su niño?

Sakura carraspeo.

— Bien, no digo que no eres convincente... —Pero ella se retracto bajo la severa atención de Konan.

— Bien. — Konan recogió la bandeja—. Como sea, nos marchamos. La veré mañana.

— ¡Espera! —Ella saltó sobre sus pies y luchó contra el impulso de tomar a Konan de la manga como una niña—. Usted dijo que las hembras se marchan. ¿Y los hombres?

— Los «hombres» —ella dijo con sequedad—, piensan que deberíais lograr sobreponerte. Pero no iran por ahí.

— ¡No, — Sakura gritó mientras Konan se retiraba—, ciertamente no lo haremos!—Ella le dio una patada a una almohada cruzando el cuarto.

Hubo un golpecito en la puerta contigua, y Sasuke asomo su cabeza dentro.

— ¿Seguramente no haremos qué? Y para de darle patadas a esa almohada que tiene cien años.

Sakura, se doblo para recuperar la almohada, y la dejo caer como si estuviera caliente.

— Las muchachas se marchan todas —dijo ella en un tono de acusación.

Él frunció el ceño.

— Sí. Me dijeron que lo harían. Ellas se han hecho completamente leales a ti en... —Él comprobó su reloj—. Setenta y dos horas.

— Pero los hombres no se marchan.

— No. —Viendo la confusión en su cara, él añadió—, las hembras harán lo que la hembra alfa quiera, y punto. Los machos harán lo que es mejor para ella. No siempre es la misma cosa.

— Fascinante. Realmente, quiero decir esto. —Ella bostezó teatralmente, y frotó sus ojos, sintiendo un repentino cansancio, sorprendentemente no tuvo que fingir. Entonces ella lo miró y dijo, sin vacilaciones, ni acertadas burlas—Tengo miedo.

— Lo sé.

— ¿Por qué tienes que sonar así? —ella preguntó de mal humor, frotando sus ojos otra vez—. Todo agradable y amoroso.

— Porque te tengo una gran admiración. No solamente, por como piensas o por tus encantos físicos. —Él hizo una pausa, luego dijo, tan francamente como ella le había declarado su miedo—. Te amo.

Ella se ahogó en medio de un bostezo, y lo contemplo con los ojos bien abiertos.

— No, tu no lo haces.

— ¿No? —Él sonrió, con aquella sonrisa lenta y atractiva que siempre le encantaba.

— Tu solamente amas el modo que huelo. Sasuke, se razonable —dijo ella, tratando de parecer razonable ella misma—,no me conoces lo suficiente para que me ames. —Pensando con sorpresiva y vertiginosa alegría: ¡Él me ama! ¡Él me ama!

— Sí, lo hago —dijo él causalmente.

— Sasuke —ella dijo despacio, queriendo cruzar el cuarto y tocarlo, pero incapaz de hacerlo—, si realmente me amas, ¿por qué, por qué me avergüenza así?

— ¿Vas a escaparte y encontrar Danzo?

— ¡No! —Ella gritó la palabra antes de pensarlo, luego se sonrojo acaloradamente—. Quiero decir, sí, tal vez, ¿qué sé yo?

— Por eso —él dijo simplemente. —No quise castigarte. Quise protegerte, pero quise que disfrutaras de ello. Lamento haberte asustado. —Para su asombro, ella vio que sus manos temblaban—. Odié cada segundo de ello —añadió él con fuerte énfasis—, pero yo lo haría mil veces si esto significara que te mantendría lejos de Danzo.

Hubo un corto silencio mientras ellos se miraban uno al otro.

— Um... ¿gracias? Supongo —refunfuñó ella.

Él sonrió un poco.

— ¿Estás cansada, cariño?

— No —ella lo dijo de un modo provocativo, pero sus párpados se sintieron ridículamente pesados—. Quiero seguir hablando de este llamado amor.

— Habla mientras te acuestas —dijo él, tomando su brazo y empujándola suavemente en la cama. Antes de que ella pudiera girar o sentarse, él se había resbalado en la cama detrás de ella, acurrucándose contra ella, estilo de cuchara.

— No quiero dormir la siesta contigo —dijo ella, moviéndose contra él.

— Si no dejas de moverte —advirtió él mientras su aliento le cosquilleaba el cuello—, no dormirás la siesta.

Ella se mantuvo quieta de todos modos, y bostezó otra vez.

— Aunque seriamente. Por qué debería recompensarte por… —Él me ama, ella se recordó—. Oh esta bien, quédate entonces, —se quejó ella. —Mira si me importa.

Su risa retumbando fue la última cosa que ella oyó.

Estaba oscuro cuando ella despertó, pero podía ver completamente todo en el cuarto con claridad. Ella rechazó pensar en lo qué esto significaba (has estado rechazando pensar mucho esta semana, ¿¡eh!?, nena?) y en cambio se enfoco en Sasuke, que paseaba al pie de la cama. Su cara esta brillante por el sudor y él siguió dirigiendo sus dedos por su pelo. En la penumbra, sus ojos eran de un tormentoso color oro. Él debía haberse dormido, también, comprendió ella, y ahora no había tiempo para que él se marchara antes... antes...

— ¿Sasuke? —La palabra prácticamente se pegó en su garganta. Él no se dio vuelta, ni echó un vistazo hasta a ella—. ¿Estas bien?

— Bien —él refunfuñó.

Repentinamente, ella se decidió: no más miedo. No podía temer a otra violación si ella era el agresor. Y, para ser completamente honesta, el muy bastardo tenía un toque como nadie le hizo sentir nunca. Ella lo quería. Por la noche, en su cama sola, lo ansiaba.

— No más miedo —ella anunció, y se levantó de la cama. Entonces saltó sobre él.

Él la agarró, como ella sabía que haría, y se tambaleó hacia atrás con tanta fuerza que su espalda pego contra la pared.

— Mi opinión es —dijo ella mirando la cara sorprendida de él, cuando ella coloco sus piernas alrededor de su cintura—, que he estado aterrorizada de una repetición de la escena del ascensor, ¿verdad? Toda la semana, he estado preocupándome por ello. Al diablo, hasta traté de seducirte para ver si me despedías. Bien, si yo te violo, no hay nada por que estar asustado. Entonces puedo volver a dormir.

— Estas fuera de tus…

Ella lo besó. Entonces le mordió su labio inferior. Él gimió y se tambaleó con ella.

— Sakura…

Ella introdujo su lengua dentro de su boca. La lengua de él se encontró con la suya en un duelo frenético antes de que él retirara su cara de la suya.

— ¡No! No es como antes, no es… estando tan cerca de mi cambio, si cambias de opinión no seré capaz de pararme. —Él la dejó y la sacudió—. ¡No seré capaz de pararme! Y no puedo tolerar forzarte otra vez, hasta por castigo. Si averiguo por la mañana que te asuste o te hice daño.

Ella le rasgó su camisa abriéndola.

Él giró lejos de ella, jadeando.

— No.

— Por Dios —refunfuñó ella, y saltó sobre su espalda. Colocando sus brazos alrededor de su cuello, ella no hizo caso de su ronca demanda que parara esto inmediatamente, tomó parte de su oreja en sus dientes. Él aulló y la agarró por su cabeza, tratando de separarla... entonces cambio de opinión y presiono su cara en el lado de su cabeza, con fuerza. Ella lo mordió otra vez y él gimió.

— Nunca te entenderé.

— Mala suerte —dijo ella compasivamente, luego mordió el lado de su cuello, y lo lamió.

Él se tambaleó sobre la cama y cayó, fijándola bajo él. Ella liberó sus piernas y él le dio una vuelta, empujando su sudadera a su cuello y sepultando su cara entre sus pechos.

— Última posibilidad —gimió él.

— Exactamente ese es mi pensamiento —gruñó ella, tirando la camisa sobre su cabeza, moviéndose para quitarse sus pantalones cortos. Él la ayudó con manos temblorosas y rápidamente ambos estaban desnudos.

Ella comenzó a tener segundos pensamientos cuando él la volteo y la coloco en sus rodillas.

— Sasuke —ella pudo decir cuando él le besó la base de su columna—. Nada sino… podríamos probar cualquier otra forma… porque no estoy segura de estar lista para esto aún.

Él no contestó, y ella estuvo a punto de intentar decirlo otra vez cuando sintió un rápido movimiento de su lengua por delante de la abertura de su vagina... entrando profundamente. Ella aguanto un gemido y pensó, ¿De qué demonios me escondo? Lo amo, y él sabe que lo amo.

Cuando sus pulgares la extendía ampliamente y su lengua bebía a lengüetazos de su carne expuesta, ella gimió en voz alta y estaba segura de que Konan, dondequiera que estuviera, podía oírla. Él se rió del sonido, un estruendo de placer desenfrenado, y luego su lengua estaba dentro de ella otra vez, lanzándose y moviéndose.

En menos de un minuto ella se mecía hacia atrás contra su boca dulcemente ocupada, entusiasmada suavemente, sintiendo el principio de ese calor familiar y delicioso en su estómago, sintiendo por todas partes la presión que significaba que su orgasmo se acercaba...

... entonces ella sintió la punta de él, llena de sangre, la cabeza tan deliciosa como un ciruelo, cómodamente en ella... y luego él avanzo empujando, rápidamente y con un fuerte empuje instantáneamente se estremeció con el orgasmo.

Ella gritó su nombre y se echo hacia atrás, encontrándolo con cada empuje, en una montaña rusa de placer, un orgasmo que bajaba en picado al instante y se combina con otro. Sus bajos gemidos, tanto como gruñidos, encendieron su sangre y la hicieron querer morder algo.

Ella sintió sus dientes en su hombro, suavemente, y luego lo sintió palpitando dentro de ella. Ella empujó hacia atrás una vez más, avidamente, luego lo sintió deslizarse sobre ella.

— Ah —ella dijo, casi suspirando.

— Kami —él gimió, y se dejo caer sobre la almohada. Ella se rió tontamente, y él extendió la mano, tomándola por su cintura, y la recostó contra su lado—Di la verdad —él carraspeando, y cuando él la miró, ella vio que sus pupilas eran enormes, sus iris eran casi imperceptibles anillos de oro—.Tratas de matarme, ¿verdad? ¿Me cansas antes de que yo cambie?

Ella se rió otra vez.

— ¿Significa esto que no lo harás durante segundos?

Él no se rió de su mofa. En cambio él extendió un dedo y tocó su boca. Entonces su áspera palma acuno su mejilla.

— No tienes miedo —dijo él, su voz era tan profunda que era difícil entenderlo—Yo no podría soportar que tuvieras miedo.

— Lo gracioso es —dijo ella seriamente—, que no lo estoy. Lo que más me preocupaba... hice que sucedeciera. Tuve que lanzarme sobre ti literalmente. Pero no me opuse, porque es más fácil estar asustado cuando eres pasajero que cuando eres el conductor.

— No tengas miedo —dijo él otra vez, jadeando—. No puedo aplazarlo más.

Él comenzó a Cambiar. Y pasó tan rápidamente que si ella hubiera parpadeado se lo habría perdido. Sus rasgos y miembros y cuerpo parecieron cambiar, derretirse y encogerse en un lobo cubierto de piel, un cuadrúpedo con un exuberante abrigo negro del color exacto del cabello de Sasuke, y ojos de oro profundos. No había un olor. No había un desorden. Ella acababa de atestiguar una imposibilidad física.

— Guh —ella dijo, parpadeando y mirándolo fijamente, antes de que el lobo lamiera descuidadamente su mejilla. La cabeza grande y peluda giro lamiendo su estómago, donde su niño estaba cómodo.

— Sasuke, ah Sasuke —susurró ella, extendiendo la temblorosa mano y toco la lustrosa piel. Cuando Sasuke en forma de lobo no se alejaba de su toque, simplemente se quedo sentado tranquilamente, ella dio rienda suelta al placer y la curiosidad, dirigiendo sus manos sobre sus miembros fuertes, su cola, acariciando la noble cabeza y hasta sepulto su cara en su rico abrigo negro. Ella comprendió débilmente que su cara estaba empapada con emociones encerradas, miedo y cólera, desesperadas por salir tan fácilmente cuando Michael había perdido su forma humana.

Era todo verdad. Ellos no eran tontos locos. Ella era la tonta, por cegarse a la verdad. Él era el líder de la manada, ella era su compañera y llevaba al siguiente líder de la manada. Ella estaba en peligro mientras Danzo quisiera el poder. Sasuke había tenido razón al rastrearla y traerla a su casa. Ella se había equivocado por escaparse.

— Sasuke—ella susurró en su piel—, te amo.

Ella no sabía si él podría entenderla en su forma lupina, pero a pesar de todo, él hizo un ruido profundo, que retumbo completamente en su pecho como un ronroneo. Ella esperó que él entendiera. Por otra parte, ella tenía toda una vida para repetirle la frase.

El retumbo repentinamente cambió de tono, de ronroneo a gruñido. Ella se retiró de él, por instinto sabiendo que Sasuke era incapaz de hacerle daño en cualquier forma que tomara, pero todavía cautelosa. Él saltó de su lado y atravesó las puertas del balcón, cerrándose de golpe una de ellas con bastante fuerza para rajar el pesado cristal.

— ¡So! —dijo ella, se levanto de un salto y corrió hacia la puerta—. ¿Tu quieres salir? No hay problema, espera un segundo. —Después de un momento ella tenía la puerta abierta y Sasuke paso corriendo, trepo a la barandilla y luego intrépidamente salto a la oscuridad.

Detrás de él, Sakura lo miraba caer de dos pisos de alto y aterrizar agachado en sus cuatro patas.

— Bueno, diablos —respiró ella—, no me extraña que la caída del ascensor no le matara.

Ella todavía lo miraba fijamente, con la boca abierta como una tonta idiota, cuando otro lobo salió de la oscuridad y se lanzo a la garganta de su amante. Este lobo tenía la piel coloreada de marron el color exacto del pelo de Danzo, y ella supo inmediatamente quién tenia que ser el lobo... y para qué había venido. Sasuke evitó el ataque, y los dos poderosos machos se pusieron en guardia y preparados para luchar.

¡Él esta loco! Ese fue su primer pensamiento. ¿Ataca a Sasuke en su propio territorio? Tal vez Danzo había oído que todas las hembras se irían y asumía que Sakura sería fácil de agarrar... tal vez él también había oído que Sasuke había planeado irse esa tarde. Y probablemente calculo, esta noche, o nada...

Sus pensamientos fueron interrumpidos por un ruido; ella se dio vuelta a tiempo para ver a un lobo de color caramelo de mantequilla y de ojos verde como Naruto pasar como un cohete delante de ella, directamente sobre la barandilla de balcón. Otros cuatro lobos los habían rodeado ya, el gruñido y la lucha de los machos, y Naruto resueltamente fue por la garganta del traidor más cercano.

Sakura se dio la vuelta y fue inmediatamente al cajón al final de la mesa dónde ella había dejado caer descuidadamente el arma de Danzo… ¿esto sólo fue ayer? Ella hizo saltar el cargador, noto con severo placer que estaba lleno, luego le dio palmadas al cargador hacia atrás, retiró el carro, y coloco una bala en la cámara. Entonces Sasuke tenía razón, ella pensó locamente, volviendo al balcón. El arma de Danzo no habría disparado, y podría haberme matado entonces. Bien, bien. Nota para sí mima: pedir perdón a su amante, después de salvar su trasero.

Una parte distante de ella recordó que el cuarto era de tono oscuro y no había bastante luz de las estrellas para poder ver. De todos modos, ella podía distinguir todo claramente como si fuera el mediodía: el color de los lobos, el verde exuberante de la hierba, hasta algunos de sus colores de ojo. Gracias, bebe hombre lobo, ella pensó, y luego vio a Danzo, quien estaba, ella notó con imparcial cólera, justamente tomando un trozo del hombro de su amante. Ella no tenía ni idea como Danzo esperaba llevársela de la propiedad Uchiha en su forma de lobo. Tal vez él era parte humano y podría controlar su cambio. A pesar de todo, ella no iba a estar parada y dejarle dañar a otros —¡Sasuke!— en su búsqueda de poder.

Los dos lobos estaban concentrados en una batalla histórica por territorio y hembras, y Sakura, cuya madre era policía y su padre marine sabía un poco sobre batallas, esperaba por su oportunidad. Mientras tanto, Naruto había ahuyentado a su opositor y, aunque una pierna le sangraba y una oreja la había perdido, daba vuelta ávidamente sobre otro.

Danzo se echo hacia atrás y fue por la garganta de Sasuke. En cambio, Sakura hizo dos tiros certeros donde ella adivinó que estaba la nuez de la garganta de un hombre lobo.

— ¿Toma esto, Danzo? —ella gritó hacia abajo. Ella liquidó al nuevo contrincante de Naruto con un tiro limpio en la cabeza, y Naruto brincó hacia atrás del hombre lobo recién muerto con un yip que sonó con recelo a una risa.

— ¡En caso de que no comprenda, le pegare un tiro a los intrusos! —Pensamiento: muchas gracias, a que las historias sobre balas de plata no son verdaderas.

Los otros traidores se congelaron, y alzaron la vista sobre ella, excepto Danzo, que se aferraba a su vida en el césped.

— Es la hembra alfa la que ha hablado —dijo ella, y cuando Danzo mortalmente herido dió su último suspiro sobre Sasuke, ella puso sus cuatro dedos en su cabeza en forma de saludo—. Termino la hora de jugar.

Los otros dos traidores que quedaban, huyeron, con un rabioso Naruto sobre sus talones. Sasuke alzó la vista hacia ella, camino en forma errática e hizo un torpe salto hacia el balcón. Ella jadeó cuando vio sus heridas.

— Afortunadamente para nosotros te curas rápido —dijo ella, y sacó la bala de la recámara. Guardó en su sitio el arma y luego fue a atender a su compañero.

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