Disclaimer: Los personajes de Hana Yori Dango pertenecen a Yoko Kamio y demas asociados.

A rose by any other name

By Ishtar_Moon

Capitulo 3. La zapatilla de la Cenicienta.

Tsukasa Domyoji llevaba el titulo del hombre mas codiciado de Japon estampado en su frente. Casi el 80 porciento de la economia del pais estaba en manos de su familia. No solo eran dueños de empresas diversificadas, sino que tambien controlaban un porciento considerable de las industrias del entretenimiento y la prensa; eso sin contar con las ramas que se extendian por Europa, Africa y las Americas.

Tsukasa Domyoji era el heredero de un Imperio industrial que crecia con la rapidez con que lo hizo la Internet y que amenazaba con seguir creciendo a tamaños descomunales; muchos se preguntaban si el joven de 23 años seria capaz de manejar semejante legado, pero al final todos los periodicos amarillistas y programas de chismes coincidian que el joven habia nacido para ello.

Como si hubiese sido geneticamente programado- cosa que muchos especulaban y no pasaban por alto teniendo en cuenta la madre de la criatura quien era catalogada como la Mujer de Hierro- Tsukasa tenia el tamaño de un jugador de basketball profesional, con la musculatura de un nadador olimpico, las facciones de un modelo de Calvin Klein y la presencia abrumadora de un emperador. Añadiendo a sus cualidades fisicas, Tsukasa dominaba varios idiomas, era estudiante de cuarto año de economia empresarial en la prestigiosa universidad Harvard y era soltero para deleite de muchas.

Alrededor de las seis y cuarto, Tsukasa Domyoji salia de la mansion de sus padres vistiendo una camiseta negra y unos pantalones deportivos. En su bolsillo llevaba una reproductora Mp3 con musica instrumental, que aunque no era su favorita, le servia para canalizar su caracter explosivo.

Traspaso la entrada, dejando ordenes a sus guardaespaldas de dejarlo solo. Hizo ejercicios de estiramiento por alrededor de dies minutos antes de emprender un trote ligero por el perimetro. Tres bloques al sur de la propiedad, el joven heredero sintio una picada aguda en el cuello. Creyendo que se trataba de un insecto el joven levanto la mano y sintio como sus movimientos se hacian lentos y dificiles. A su espalda escucha el chillido de gomas al frenar en seco, y bandazos de puertas que se abren y cierran consecutivamente, junto con voces masculinas.

"Hurry up and get him in the trunk!" Escucho, entonces comprendio que la picada en su cuello habia sido un dardo sonifero , y que se trataba de un intento de secuestro.

Rapidamente se avalanzo hacia la maleza que protegia la mansion en busca de refugio. Su vision se hacia cada vez mas pesada, y su cuerpo parecia moverce a traves de lodo. Trastabillando continuo su carrera, pero perdio el equilibrio y cayo en una cuneta cubierta de malangas tropicales. Lucho contra el sueño que le entumecia el cuerpo. El rocio de las malangas se sentia refrescante contra su piel sudorosa, sostuvo la respiracion agitada y aguardo al acecho.

"Where the fuck is he?" Escucho a pocos metros de su escondite.

"How the hell can he move!? You can kill an elephant with that thing!" Por las voces Tsukasa conto a dos hombres y sus pisadas fuertes le daban una idea de que tan grandes eran. Maldijo por lo bajo, si no fuese porque lo incapacitaron ya les habria rajado el craneo a los dos.

"Look over there!" Ordeno el primero. Tsukasa sostuvo la respiracion. De pronto una nariz perfilada se aparecio entre las plantas y Tsukasa se avalanzo contra el hombre como una bestia salvaje empotrandolo en la cuneta junto con el, pero antes de que pudiera hacer mas daño o enterarce de quien les habia ordenado el secuestro, Tsukasa sintio otro pinchaso en la espalda y cayo inconciente triturando con su peso a su victima.

El resultado del secuestro dejo al segundo hombre con dos cuerpos inmobiles. Maldiciendo al mismo demonio, el hombre agarro al heredero por las piernas y lo arrastro hasta un Mustang del 85 convertible en donde a duras penas pudo meterlo en la cajuela del auto antes de ir por su complice y largarce de la zona lo mas pronto posible.

A las siete en punto ya estaba en el centro de Tokyo cuando escucho sirenas de patrulla a su espalda. Temiendo que su plan hubiese sido descubierto, el hombre tomo un atajo al azar por un entrecalle donde salio a una calle colindante a la avenida principal y la cual le conduciria a la autopista que lo llevaria al aeropuerto. Vagamente recordo el charco de agua albañal que se acumulaba a un lado de la calle, y de la joven que minuciosamente trataba de esquivarlo, pero lo ultimo que recordo fue que cuando se detuvo en el semaforo sintio un trancazo en la base del cuello y que cayo de bruces contra el timon poniendo todo su peso en el acelerador y estrellandoce contra la fachada de un edificio.

Minutos antes del incidente yo iba de camino a mi cita, cuando vi a la dueña de la farmacia cruzar la acera hacia mi. La mujer estaba en sus cincuenta largos, pero se movia con agilidad y el brillo en sus ojos le daban un aire inteligente.

"Makino-san." Me saludo afablemente. "Estas muy bonita hoy, alguna entrevista de trabajo?"

"Se podia decir que si." Confese sintiendome importante, aunque en realidad mi estancia en la firma era voluntaria.

"Te deseo mucha suerte mi niña, y ten cuidado al cruzar la calle, que anoche la tuberia del edificio de la esquina revento y toda el agua sucia se ha desbordado . Ya llamaron a la ciudad, pero sabe Dios cuando vendran."

"Lo tendre en cuenta." Ofreci con una reverencia. La mujer me sonrio y continuo su marcha hacia la tienda, pero se detuvo y me llamo otra vez.

"Makino-kun, que signo zodiacal eres?" Por un momento entretuve la idea de seguir caminando y hacer que no la habia escuchado, pero me senti culpable asi que me di la vuelta y le respondi. " Capricornio!"

"Oh, igual que mi nieta." Dicha nieta era una muchachita pedante que se sentaba en una silla en la farmacia y no hacia mas nada que quejarce de lo mal que la trataba su abuela mientras se pintaba las uñas.

"En serio? Que bien." Dije a medias. Realmente no creia en eso de los horoscopos, pero la abuela sonrio ampliamente y se acerco a mi. "Felicidades, hoy encontraras a tu principe encantado."

Recuerdo que rei burlona, aunque no fue mi intencion ofenderla, y luego me despedi de la buena señora alegando que tenia prisa.

Por un momento entretuve la idea de un hombre en mi vida.

Tenia que ser mas alto que yo- decidi llegando a la esquina y notando la laguna putrefacta que se habia acumulado en la calle.

Tenia que tener una bonita sonrisa y manos elegantes- Razone que siempre y cuando me mantuviera en la acera estaria a salvo del charco y agradeci la falta de trafico en ese momento.

Ese hombre tenia que entender que soy un ser independiente y me gusta tener mis propias metas- Mire ambos lados y vi la via libre por lo que me decidi a cruzar, pero en ese momento un carro importado se precipito chirriando gomas a su paso.

Pero sobre todo, ese hombre tenia que ser un caballero- De resorte heche un paso atras pero fue muy tarde y el chofer se acerco demasiado al conten bañandome de aquella agua podrida. Humillada, e iracunda me quite el zapato derecho y con toda la rabia y la experiencia como pitcher del equipo de softball del preuniversitario en mi brazo lance el mismo sin pensarlo dos veces. Lo vi surcar el aire como un misil hasta pegarle al conductor en el cuello y rebotar en el asiento trasero.

"Me cago en la puta mierda!" Bocifere. Me iba a tomar un siglo regresar a casa, darme un baño de pies a cabeza y cambiarme de ropa. Pero con mi unico traje arruinado y con un solo zapato no podia ir a mi cita, por lo que di la media vuelta y corri hacia mi departamento sin reparar en el accidente que habia provocado, o en el hecho de que mi zapato se convertiria en la noticia del dia.

Subi las escaleras del edificio de tres en tres y me quite toda la ropa en la sala. El reloj marcaba las siete y diez. Rabiando me meti en la ducha, me lave el pelo con el mismo jabon que usaba para la piel y aun goteando agua embutida en la toalla sali al cuarto en busca de algo que ponerme.

Mi closet consistia principalmente de jeans, y de playeras con logotipos. Ninguno de los dos era aplausible en ese momento. En un destello de locura agarre la chaqueta de mi uniforme del preuniversitario que mantenia conmigo por sentimentalismos, unos jeans de corte recto azules oscuros, una blusa blanca de escote en V con vuelos y los converse negros que mi hermano habia dejado tirados en un rincon de mi cuarto porque el resto de mis zapatos eran tennis blancos. Arranque una de las rosas blancas que tenia de adorno en la sala, y que parecian naturales y las sujete al emblema de la chaqueta con un alfiler, y para rematar mi entusiasmo me heche una cantidad obscena de gel en el pelo, lo suficiente como para darme un look flechudo.

Me mire en el espejo. Parecia roquera sin banda. En ese momento decidi que si sobrevivia a esto me compraria un par de sayas y unos vestidos.

Sin mas agarre la cartera de salida, y no salte del balcon porque no queria arriesgar fracturarme un hueso. Tsukushi Makino no podia darse el lujo de enfermarce sin seguro medico que la respalde.

En cuanto puse un pie en la calle me desprendi en una carrera contra el tiempo.

Arremeti contra la puerta giratoria del edificio de H&D Attorney como un caballo sin frenos. Luego de escapar de la capsula de cristal, me di un par de segundos para retomar mi aliento y aparentar calma, lo cual fallo majestuosamente con la joven recepcionista quien estaba a un paso de llamar a seguridad.

A zancadas corte la distancia entre ella y yo. "La oficina de recursos humanos esta donde? Tengo una cita con la señora Smith." La joven me miro intensamente, probablemente entocicada con mi apariencia o mi horrible pronunciacion.

"Makino Tsukushi?" Indago dudosa, lo cual no podia reprocharle siendo yo recomendada por una personalidad respetable como Hiroshi-sensei. Lo mas probable es que esperaban a una señorita fina, en traje elegante, y no a la version barata de Avril Lavigne.

"Es la tercera puerta a mano derecha." Me indico con la mano.

"Gracias." Ofreci y trate de caminar lo mas decente posible, pero como Hiroshi-sensei me habia advertido uno solo tiene una oportunidad para dar una primera impresion. Antes de tocar di una palmada y ore por mi alma, luego tome el llavin de la puerta y entre.

"Disculpe la demora..."

Cuando Tsukasa desperto se encontraba en la camilla de una ambulancia. Tenia una mascara de oxygeno en la cara y a Nishida (el asistente personal de su mama) a un lado.

Intento preguntar que estaba pasando, pero su mandibula se torcia hacia un lado y terminaba babeandose. Incomodo trato de levantar la mano para limpiarce, pero su cuerpo parecia estar hecho de silicona.

Nishida noto al joven despierto y sonrio ampliamente.

"Domyoji-sama, que bueno que esta despierto." De inmediato el asistente tomo una servilleta y limpio la barbilla del joven. Tsukasa trato por segunda vez de preguntar que estaba pasando pero solamente logro emitir un gruñido gutural indescifrable.

"Le cuento que fue muy dichoso de que su raptor se accidentara." Aclaro Nishida sonriente.

Tsukasa grasno otra vez. Nishida asintio como si fuese tan claro como el dia. "Ciertamente era un tipo inepto, pero lo curioso de todo es que fue por culpa de un zapato."

Postrado como estaba el joven heredero logro alzar una ceja incredula y masticar una E. Nishida rio como si se tratase de un chiste.

"Asi es. El conductor del vehiculo donde lo tenian prisionero recibio un golpe en el cuello." Punto que Nishida aclaro enseñando el lugar exapto en el suyo. "Lo cual le hizo perder el conocimiento, pegar todo su peso contra el acelerador y chocar contra un edificio."

Tsukasa mascuyo una replica enojada. Nishida ensombrecio por un momento. "Tiene toda la razon, fue un acto irresponsable y pudo haberlo matado, pero lo bueno de todo es que si no fuese por ese accidente, no lo hubiesemos encontrado a tiempo para aplicarle la inyeccion que lo sacaria del coma medicamentoso en el que habia caido, por consiguiente salvandole la vida."

Ambos hombres permanecieron en un silencio contemplativo, hasta que la paramedico a cargo carraspeo la garganta.

"Disculpe que interrumpa, pero nos puede tomar una foto?"Nishida miro a la camara en las manos de la joven y al rostro asesino que tenia el hijo de su jefe y sonrio.

"Por que no? Despues de todo usted practicamente le salvo la vida." Y luego de tomar una posicion donde podia captar el rostro alegre de la paramedico y el semblante morbido del joven heredero, Nishida apreto el boton.

Esa foto, conjunto con la del zapato invadirian la internet con la velocidad de un virus.

La señora Smith no estaba contenta conmigo, y me lo hizo saber muy claro al convidarme a tomar el asiento frente a ella mientras leia mi aplicacion.

A mi espalda habia un reloj cuyos segundos parecian campanazos en mis oidos. Sobre una mesita acorralada en la esquina la señora Smith tenia una fuente de rocas de las que uno podia comprar en las farmacias y que supuestamente ayudaban a calmar las ansias, el sonido del agua me tenia en la punta de la silla.

Mire alrededor de la oficina en busca de un escape momentaneo, pero solo encontre paredes claustrofobicamente blancas y ficheros de aluminio en negro y gris. Sobre el buro habia un telefono, un portalapices, el espediente mio y una foto de un gato flaco y uraño como la dueña.

Trague en seco.

"Bonito gato tiene." Adule con la esperanza de que al hablar de un tema agradable, la señora Smith relajaria la linea de su boca y la tension en sus hombros.

Por mi valentia recibi una mirada tajante por encima de mi expediente.

Dandome por vencida me recline en la silla y espere porque me hecharan a la calle.

"Muy bien señorita Makino, espero que entienda que aqui se hace trabajo serio y no se tolera las tardanzas." La señora Smith cerro mi expediente y acomodo las paginas con unos golpecitos sobre la mesa. "Se salva usted que Hiroshi-sensei es un hombre que vale su peso en oro y si el vio algo de valor en usted, yo no soy nadie para contradecir las ordenes de mis superiores, pero que le quede claro! Que sea la ultima vez que cometa una imprudencia de este tipo." Y levantandoce de la silla me ordeno que la siguiera.

En ese momento senti que la suerte me sonreia otra vez, por lo que aliviada segui a la señora Smith fuera de su oficina, pasando la recepcion hacia los elevadores al otro extremo del edificio. Entre las puertas habia un esquema en colores de las plantas y la funcion de cada una, junto con la flecha amarilla que decia usted esta aqui.

"El segundo piso como veras es la cafeteria." Leyo la señora en voz alta."El tercer piso se encarga de leyes de propiedad, arrendamiento y asuntos parecido. El cuarto piso es leyes civiles y de familia. Casos de divorcio se manejan ahi, quinto piso esta reservado para crimenes, y otras felonias, el sexto esta a cargo de leyes constitucionales e internacionales y del septimo hacia arriba..." El elevador anuncio su llegada con un sonoro ting. "Bueno, digamos que no es importante que sepas ya que nunca llegaras hasta alla arriba."

La señora Smith sonrio prejuiciosa y me pregunte a mi misma como era posible que una persona como Hiroshi-sensei se podia asociar con arpias como ella; pero fue entonces que las puertas se abrieron y frente a mi tuve la vision de mi hombre ideal.

"Buenos dias Hanazawa-san."Saludo la señora Smith inclinandoce en respeto. Yo a cambio estaba estupefacta.

Era alto. Tenia manos elegantes con las que se ponia su saco, una sonrisa interesante que me regalo al verme postrada y vacilandolo tan abiertamente, y como lo habia encontrado en este lugar deduje que era el tipo de hombre que le gustaban las mujeres inteligentes.

"Makino-san!" Chillo la señora Smith arrastrandome de mi ensueño. Mi hombre ideal se alejaba a largos pasos y con el mi esperanza.

Por primera vez me senti inapropiada y fea. Tire de mi cabello empegostado y mi chaleco del pre, y la segui dentro del elevador donde las puertas plateadas se cerraron frente a mi.