Disclaimer: Los personajes de Hana Yori Dango pertenecen a Yoko Kamio y demas asociados.
A rose by any other name
By Ishtar_Moon
Capitulo 4. La naturaleza del principe.
Nishida dejo al joven heredero a cargo de la enfermera jefa de la sala con una sonrisa. La mujer fruncio el seño al verle alejarse calmadamente hacia el elevador de servicio que usaba la pantrista para traerle la comida a los pacientes, y el cual estaba restringido para uso del personal.
"No se preocupe." Aclaro Nishida atajando la pregunta en los labios de la mujer. "Estoy autorizado." Continuo blandiendo una tarjeta magnetica de identificacion que el hospital le asignaba a los trabajadores.
La enfermera accedio un tanto recelosa, pero de inmediato se vio distraida por una de las internas que llevaba en sus manos una bandeja de medicamentos.
Nishida paso la tarjeta por el detector magnetico y sonrio al escuchar a la jefa de la sala admonestar a la joven por intentar escabullirce en la habitacion que ocupaba Tsukasa Domyoji.
El elevador de servicio estaba diseñado para transportar pacientes en camilla, al igual que los carros de la comida. Era mas alto de lo comun y suficientemente ancho para maniobrar una cama dentro. Nishida vio las puertas cerrar frente a si, y al instante abrio la cajuela metalica debajo de la pizarra de botones usando la tarjeta magnetica.
Para la mayoria de los usuarios, dicha cajuela solo servia para llamar emergencia en caso de que el elevador se atascara por alguna razon; lo que muchos no sabian era que ese elevador en particular era uno de los pocos en todo el hospital que llegaba al piso subterraneo.
Nishida levanto el auricular de la cajuela y presiono 4-1-2. Despues de un timbre una voz masculina respondio.
"Clave."
"Domyoji." Respondio Nishida neutralmente. Escucho la linea cortarce y devolvio el auricular a su base dentro de la cajuela. El elevador comenzo a descender mas alla de la numeracion en la pizarra. Luego de lo que se sintio como dos pisos, Nishida dio la vuelta dandole la espalda a las puertas de entrada justo cuando lo que era la pared trasera del elevador se abrio dando paso a un pasillo largo iluminado con lamparas fluorecentes y bancas cromadas contra la pared.
Un hombre vestido en traje negro se levanto de la banca mas cercana al ver a Nishida salir del elevador y le saludo con una reverencia. Nishida correspondio con una leve inclinacion de la cabeza y continuo su marcha. Al instante el hombre le siguio pasandole un sobre de manila con unas fotos pegadas a una biografia en papel.
"Brandon Sales y Sean McNeil." Leyo Nishida en voz alta. Ambos soldados razos de la base militar Estadounidense en Okinawa. Tenian un historial de pequeñas infracciones relacionadas con casas de apuestas ilegales, peleas callejeras y una que otra prostituta. Nishida sonrio y guardo las biografias en el sobre.
El pasillo continuaba a la derecha como un laberinto, donde un espejo convexo colgaba del techo, y desembocaba en una pequeña saleta con banquetas fundidas a las paredes opuesta a una cacilla de cristal antibala donde el policia de turno guardaba la entrada a una puerta a la extrema izquierda protegida por una cavidad de paredes transparente, y un detector de metales a la entrada.
Nishida se acerco a la casilla y espero por el sonido particular del microfono al encenderce. "Por favor deje todas sus pertenencias en la cajuela frente a usted, eso incluye relojes, zapatos, sortijas o cadenas que tenga encima, su saco y todo objeto cortante o punzante que lleve consigo."
Luego de que Nishida cumpliera con la orden el guardia le indico que se acercara hacia una de las paredes de la casilla donde tenian un lector de retina. Luego de un par de segundos que le tomo a la computadora encontrar su nombre y credenciales en el archivo, el guardio lo guio hacia el detector de metales, el cual permanecio mudo, y le abrio la puerta desde un control en la pizarra.
Nishida sonrio y continuo su marcha.
Detras de esas puertas le esperaba el oficial a cargo de la base estadounidense. Por un par de años, la corporacion Domyoji habia intentado negociar la supremacia de sus productos technologicos con la milicia estadounidense. Hasta ese momento todo intento de adquirir el monopolio del mercado de contrainteligencia norteamericano habia sido negado, pero quien iba a decir que un par de niñatos abririan el camino hacia una reconcideracion del contrato?
Cuando Nishida abrio la puerta hacia el pequeño cuarto acondicionado para la reunion, y vio al vicepresidente de la base levantarce de la silla estrepitosamente, supo que tenia un setenta porciento del terreno abarcado.
Para un hombre que hacia milagros con un 0.5 porciento, esta situacion era un pan comido. Haciendo gala de su linaje japones, Nishida retracto cualquier emocion que se filtrara por sus poros y saludo al vicepresidente con una reverencia.
0_0_0
Rui Hanazawa arribo al hospital alrededor de las ocho y media de la mañana luego de recibir la noticia de que Tsukasa habia sido ingresado por un accidente que curiosamente paso a un par de cuadras del edificio de H&D attorney donde estaba esa mañana.
Rui podia contar con los dedos de una mano las veces que habia entrado en uno de ellos. La primera fue cuando nacio, y el resto eran por algo relacionado con Tsukasa. Entro al parqueo de visitantes, y se bajo de su porsche azul marino. La entrada principal del hospital, y hasta la rotonda de emergencia habia sido invadida por reporteros, camarografos y una colmena de curiosos.
Maldijo por lo bajo. No esperaba que la noticia se hubiese espandido tan rapido. A cambio de enfrentar la muchedumbre escaneo por otra solucion. A lo mejor una ventana abierta o una puerta de empleados como la que acababa de ver abrir en una esquina solitaria por una muchacha que arrastraba una bolsa de basura.
Rui sonrio y emprendio en trote hacia la puerta.
Cuando la muchacha, que vestia uniforme de limpieza, le vio pasar intento detenerlo, pero Rui le sonrio ampliamente y le dijo que su hermana menor estaba a punto de dar a luz y le era imposible usar la entrada principal.
La muchacha se ruboro hasta el cuello y escondio la mirada. "Es porque una celebridad fue admitido al hospital luego de un choque." Aclaro la joven cerrando la puerta tras de ambos.
"Debe ser alguien bien importante para atraer tamaño grupo." Concedio Rui siguiendo a la muchacha por el laberinto de pasillos en busca de la sala donde tenian a Tsukasa. La joven empleada se acerco conspiratoriamente. " Es cierto, supuestamente lo tienen en el cuarto piso en la sala de recuperacion, pero escuche de una colega que lo tienen escondido en el tercer piso en la habitacion 312."
"Por que?" Indago Rui. La joven lo miro exasperada.
"Pues para evitar que los paparazzi entren, por supuesto."
Rui la siguio hacia la entrada al departamento de higiene del hospital, y luego de despedirce se dirigio hacia los elevadores unos treinta metros a la derecha. Entro al elevador, sonriendo cortesmente a una pareja que entro primero que el y presiono el numero 3.
"Felicidades." Le dijo la mujer a lo que Rui pestaño algo confundido sin saber de que se trataba.
"Gracias." Supongo. Dijo para si y decidio no presionar el asunto.
En cuanto las puertas se abrieron Rui se detuvo por un segundo antes de dar marcha atras comprobar que habia presionado el tres y luego salir de nuevo. El elevador se cerro tras de el con un soplo de aire. Rui se sintio fuera de lugar en el salon de espera tapizado de papel con dibujos de globos, bebes y cigueñas.
"Puedo ayudarle en algo?" Se le acerco una enfermera entrada en años y que a penas le llegaba a los hombros. Rui estuvo a unos segundos de decir no y dar la vuelta pero que mejor lugar que este para esconder a una celebridad?
"Uhmm, busco la habitacion 312." La enfermera le midio con la vista.
"Soy amigo del paciente." Ofrecio Rui algo inseguro.
"Siga este pasillo y encontrara la habitacion en la sala de embarazadas diabeticas." Rui vacilo.
"Tiene un cartel que lo dice, no tiene perdida." El joven murmuro un gracias a medias y se marcho a largos pasos.
Podia contar las veces que habia entrado a un hospital, la mayoria a causa de Tsukasa, pero nunca soño que lo encontraria en el piso de maternidad, en una sala para embarazadas, acostado en una camilla con sabanas rosadas.
Cuando abrio la puerta con una gran sonrisa se encontro a Tsukasa recostado a unas almohadas ojeando una revista de bebes en su regazo. "Por que no me dijiste que iba a ser tio? Si lo hubiese sabido te habria traido un ramo gigante de flores!"
Como respuesta tuvo que esquivar el embase cellado de orina.
Rui favorecio el saliente de la ventana- donde tenia una vista magnifica de la muchedumbre abajo- por el cojin suave de la butaca a un lado de la cabecera. Tsukasa aun no pida hablar sin que su mandibula se torciera ligeramente, por lo que tenia a mano una pizarra para niños que Nishida pidio prestada del lobby sobre su regazo.
Rui sonrio pegando la mejilla contra el cristal de la ventana. No sabia que era peor, si decifrar las palabras masticadas o leer la letra inegible de Tsukasa.
Curiosamente en la mesita de noche habia un zapato de mujer. A simple vista se podia calcular que era bien barato por la textura del material, y que habia sido usado frecuentemente por las capas de betun aplicadas. Rui alargo la mano para sostenerlo, para su sorpresa encontro que el tacon- que era un ejemplar prehistorico cuadrado- pesaba lo mismo que un pozuelo de cristal grueso.
"Woah, de que era es este zapato?" Tsukasa tomo la pizarra en sus manos y garabateo una respuesta con un plumon morado fosforecente.
"Y como demonios voy a saber?" Leyo Rui con algo de trabajo. Sin mas miramientos Rui dejo el zapato sobre la mesita. Tsukasa garabateo algo en la pizarra mientras que Rui tomaba una de las manzanas del frutero sobre el estante de medicamentos y abria las gavetas en busca de un cuchillo con el cual pelar la corteza. En la ultima encontro un bisturi y se conformo con ello.
Comodo de regreso en el saliente de la ventana se aventuro a leer lo que Tsukasa habia escrito.
"Un par de idiotas me secrustaron...secrostaron? Ah, secuestraron, el chofer se estrallo contra un edificio. Nishida dice que por culpa de un zapato que le pego en la nuca y lo dejo inconciente. Oh, so este es el famoso zapato." Contemplo Rui lleno de admiracion por el mismo.
Tsukasa se encogio de hombros descansando todo su peso sobre la almohada. Le irritaba estar en el hospital, pero no habia mucho que podia hacer al respecto.
Rui pelo una capa microscopica de la manzana y la saboreo gustoso. "Tu si que eres un hombre ocupado. Aun en tu tiempo libre te secuestran." Tsukasa torcio los ojos en respuesta. Rui le ignoro por otra pelicula de manzana. "No existe lugar mas seguro para ti que Japon, por que alguien intentaria algo tan absurdo como eso?" Esto lo pregunto mirandole agudamente. Tsukasa levanto una ceja y sonrio. Rui pauso.
"Luego te cuento." Leyo Rui para si. "Espero que sea interesante. Estaba durmiendo en la oficina."
0_0_0
"Tsukushi, nadie se puede emborrachar con jugo de ciruela." Me dijo Yuki detras de la barra de la cafeteria. Eran las seis y media de la tarde y luego de mi dia estresante decidi terminar la noche en un ambiente mas agradable. Yuki, quien habia decidido estudiar reposteria en una escuela technica, se habia graduado con honores hacia un año atras. Para su deleite la dueña del negocio la nombro administradora general de la cafeteria y se marcho con un jovencito trotamundo.
Yuki llevaba las cuentas al pie de la letra y hasta habia remodelado la cafeteria con las ganancias que el nuevo menu le habia traido. La mire con la esquinita de los ojos. Desde que se corto el pelo los cachetes se le desbordaban jugosos. De ves en cuando me daban deseos de pellizcarlos. Aquella nena que se prendia de mi uniforme y lloraba porque alguien la habia maltratado me estaba reprochando mi actitud cobarde con las manos ancladas a la cintura como si fuese mi madre.
"Y los pajaros le tiran a la escopeta." Magulle con la cara pegada a la meseta de granito y el vaso de jugo en la mano. Aun sin verla sabia que meneaba la cabeza y encogia el labio.
"Tsukushi! Levanta el animo que me espantas la clientela!" Como una babosa me arrastre de la meseta y me incorpore en la banqueta. Yuki me tiro de los cachetes.
"Sonrie mujer, que pareces masa de pan." Su intento por moldearme una sonrisa fueron en vano, por la mueca de desagrado que le vi en el rostro.
"No es para tanto, ok? Que importa que tuviste que hechar a la basura el traje recien comprado, y que llegaste tarde a la cita, y que la señora Smith te asigno al departamento de bienes raices, y que te pasaras todo el semestre haciendo fotocopias y comprando cafe para todos en el departamento. Al menos estas donde querias estar, verdad?"
"Supongo." Contemple bajito. Yuki sonrio satisfecha.
"Ya veras que este nuevo trabajo te traera unas referencias estupendas, y si cuidas tu imagen, a lo mejor cuando te gradues te emplean."
No tuve corazon para decirle que mi imagen ya estaba arruinada desde el momento que entre a la oficina. La señora Smith no tuvo reparos en exhibirme como un mono de feria a cada persona del departamento. Incluso a la señora que limpiaba el piso en la tarde. Luego de darme mi horario de trabajo que era de nueve de la mañana a cinco de la tarde, lunes, miercoles y viernes, me dejo en manos de un tipo largirucho, cara fruncida y pies de ancla, que seria mi supervisor por el resto de mi estadia. "Trabajemos en conjunto." Saludamos los dos.
Obviamente era una bola de hipocresia.
Para colmo de males, en cuanto la señora Smith se marcho, escuche varios comandos a un tal roku- eso fue antes de darme cuenta de que con roku se referian a mi. Gracias a la ingeniosidad del idioma japones que los mas proximo que tenian a rock era roku.
Deje escapar un suspiro temerario. Me bebi la ultima gota de jugo de ciruela y me levante de la banqueta. En otra vida estoy segura que fui vaquera; podia escuchar la musiquita del oeste en mi mente y hasta escuchar las espuelas de mi botas rayando el piso pulcro de la cafeteria de Yuki.
"Te vas tan pronto?" Pregunto Yuki tomando el control remoto del televisor que habia instalado en una esquina del techo sobre la barra donde se podia ver claramente desde las mesas.
De lejos escuche el tema musical de un programa de chismes.
"Si, en una hora me toca dar clases de kick-boxing en el gimnasio, y luego de eso hay un par de edificios comerciales que hay que limpiar." Conteste en la puerta.
La escuche desearme suerte, y que no me quedara despierta hasta muy tarde en la noche, y sonrei. Fuera del calorcito delicioso de la cafeteria, el invierno acechaba a los ultimos dias de octubre.
Levante la vista al letrero que anunciaba el nombre de local. Hubo un tiempo en el que se hacia llamar Dango a secas. Yuki le pidio a un artista local que le modificara el viejo letrero con algo mas llamativo. El resultado fue una margarita junto a las letras yori dango.
Comida antes que flores. Dije para mi y sonrei. Me tome un minuto para estirar la espalda.
"Ok Tsukushi, hora de hacer dinero." Con el animo de vuelta me diriji a la parada del autobus.
0_0_0
"Buenas tarde Japon! Gracias por dejarnos invadir sus casas. Como lo habiamos prometido antes de los anuncios por nuestros patrocinadores, tenemos en el Scoop de la tarde la ultima noticia en el fallido secuestro del tan codiciado heredero del imperio Domyoji. Como habiamos adelantado el secuestro fue ejecutado en la mañana mientras Tsukasa Domyoji-san hacia sus ejercicios matutinos, pero no se me aflijan ladies, porque Domyoji-san esta en perfecto estado de salud. La identidad de los secuestradores fue revelada por el vocero de la familia quien los identifico como dos rateros de origen Tailandes bajo el comando de alguna pequeña empresa absorvida por la corporacion Domyoji. A veces no es bueno ser tan famoso, pero lo que no creeran es que fue una mujer la que salvo a Domyoji-san de ser transportado hacia el aeropuerto de donde tenian pensado sacarlo del pais; asi es ladies, una mujer cuya identidad se desconoce aparentemente le lanzo un zapato al chofer del convertible donde tenian capturado a nuestro galan y provoco el accidente que detuvo el auto en fuga. –risas- Si tienen intenciones de secuestrar a alguien no olviden usar un carro cerrado. En pantalla tienen una foto que oficiales de la policia nos proporcionaron. Y para el deleite de nuestras televidentes tenemos un pequeño juego que ofrecerles, si adivinan en que año este zapato fue el ultimo grito de la moda se ganaran un paquete de videos con lo ultimo en entrevista de los famosos de su programa favorito Scoop, y el nombre de las diez primera llamadas que tengan la fecha y el diseñador correcto tendran la oportunidad de añadir su nombre a la lista de elejidas que tendran una oportunidad de pasar una noche de Cenicienta junto a Tsukasa Domyoji en persona. Asi que ladies, esta es una gran oportunidad. Si no saben la respuesta preguntenle a sus abuelas, o hagan una busqueda en Google, las lineas estaran abiertas en media hora, asi que copien el telefono que aparece en pantalla..."
Yuki copio el numero de telefono en una servilleta, al igual que un par de clientas que tenia en ese momento. La ironia de todo no me sorprendio hasta un par de mese despues, pero para ese entonces ya era demasiado tarde.
AN: Referencias a la base estadounidense en Okinawa, Japon, son meras especulaciones y nada mas. Lol, Disfruten de este capitulo y comentarios son bienvenidos.
